Permiso

Busque a Aro en la torre y estaba vacía. Se veía tan extraña sin ningún vampiro ahí.

Abrí las puertas de oro y vi a Aro y a su compañera Sulpicia, tomados de la mano. El anciano lider, alababa y le daba las gracias Heidi, por su magnifica pesca.

Lentamente me acerque a ellos.

-Hola, Renesmee - me saludo Sulpicia.

Me sorprendió. Era la primera vez que se dirigía a mi directamente. Su cabello castaño claro, caía por su espalda. Su piel tenia la misma textura, que la del vampiro que la tomaba de la mano. Pergaminosa y casi trasparente.

-Hola - le conteste con una timida sonrisa.

-Ve a jugar Heidi - la despidio Aro.

La aludida hizo una reverencia. Me sonrio y desapareció un segundo después.

-Que puedo hacer por tu mi bella y joven amiga? -musito Aro, poniendo su huesuda mano sobre mi hombro.

-Vengo a preguntarte si es posible, que me nos des permiso a William y a mi, de salir. Queremos ir de cacería.

-Permiso? Ustedes pueden entrar y salir cuando quieran! No estan encarcelados -sus palabras estaban impregnadas de tanta ternura, que casi me lo creo. Casi-. Eso si. Salgan cuando el sol ya no este brillado.

-Claro. No hay problema.

-De acuerdo.

-Aro.. te puedo pedir otro favor. No quiero abusar de tu amabilidad y hospitalidad, pero... crees que sea posible que alguien nos acompañe?

Me miro con la interrogante pintada en el rostro.

-No te preocupes, no pienso hacerlos cambiar de opinión en cuanto al alimento. Lo que sucede, es que... como bien sabes, soy algo así como una fugitiva. En Londres estuvieron a solo metros de mi; estoy casi segura de que saben donde estoy ahora. Y por el momento no me pienso ir de aquí. Aun no tomo mi decisión y a ellos les va a importar muy poco y los creo capaces de llevarme con ellos a la fuerza.

-Entiendo.

-Lleva a Jane y a Felix - dijo Sulpicia con seguridad.

-Muy buena idea, cariño. Con ellos estarán seguros. A demás Jane es tu amiga y Felix piensa que eres lo mas tierno y adorable que jamas haya visto. Ellos te cuidaran bien.

Me reí internamente por lo absurdo de todo eso. Yo pidiendo protección a los Vulturi, para que me cuidaran de los Cullen?

Felix, aquel descomunal y aterrador vampiro piensa que son adorable?

-Gracias, en verdad se los agradezco.

Subí las escaleras y corrí a la habitación de Will. Abri la puerta de golpe y lo vi sin camisa. Su cuerpo parecía el de un dios griego. Parecía esculpido en fino mármol. Se puso una simple camiseta negra, la cual se adhirió ligeramente a su glorioso cuerpo. Me sonroje un poco y baje la mirada.

-Ya todo esta listo -le anuncie-. Saldremos en la noche y regresaremos al alba. Nos acompañaran Jane y Felix -no dijo nada. Solo sonrió-. Ya te sientes mejor?

-Si, gracias.

Como no estaba segura del significado del beso que nos dimos, no comente nada. Ni el tampoco. Di media vuelta y el ya estaba ahí, frente a mi.

-Se que lo amas a el. Se que siempre lo vas a querer. Aunque te haya mentido. Tanto el como tus padres, te aman y tu a ellos, aunque digas lo contrario. Aun no te recuperas de ese golpe, la herida aun esta abierta y seria un tonto si no aprovechara bien mis cartas. Si no te diera apoyo y un hombro donde llorar, pero no me quiero aprovechar. No seria ético y honesto de mi parte.

Mis manos temblaron entre las suyas. Su discurso me tomo desprevenida. Jamas lo hubiera imaginado.

Se me hizo un gran nudo en la garganta, cuando me los recordo. Los extrañaba tanto, que me creía capaz de correr a abrazarlos en cuanto los viera. Tal vez mi subconciente lo sabia y para protegerme a mi misma, le pedí escolta a Aro, para salir de cacería. Pero tenia que ser fuerte. Así como había tratado de darle fortaleza, entereza y confianza a Will, para que no probara la sangre humana en la mañana. Así que por que no ser fuerte? Yo misma me podía dar ánimos, para ser fuerte.

Pero algo mas me llamo la atención: William se me estaba declarando?

-Wiil... yo...

-Lo se, lo se. Pero necesitaba que supieras que estoy aquí, para ti. Ya sea como amigo o algo mas.

Antes de soltar mi mano derecha, la beso delicadamente. Una traicionera lagrima rodo por mi mejilla. El la borro con un beso.