Capítulo 3
Caminaban rápido por los bosques de Marcill, volteando una y otra vez esperando no ser seguidos por los guardias del castillo.
-Los logramos despistar- dijo la princesa Isabella emocionada – creyeron que era de la servidumbre, fue excelente
-Sí, eso parece- decía Edward mientras seguía caminando a paso veloz y volteando una y otra vez – Apresúrese su alteza, tenemos que llegar al pueblo, ahí estaremos más seguros- dijo tendiéndole su mano
-No Edward- dijo Isabella aun quieta detrás de Edward- Aún no, necesito hablar contigo
-Nada que no podamos hablar en el pueblo Bella- dijo el joven siguiendo el paso
-¡He dicho que no!- ordenó- Te hablo como tu princesa y próxima reina de Marcill
-Si mi lady- aceptó inclinando su cabeza
-Edward, he estado pensando mucha cosas- decía acercándose a él- Mi madre ha concretado mi matrimonio con el príncipe Jasper, mi madre y la familia del príncipe han acordado mi estancia en Medicci por un año, antes de la boda- comentaba muy seria- mañana por la tarde partiré a Medicci, bastante lejos de Marcill
-Su alteza yo…- comenzaba a decir Edward
-Silencio- ordenó- Mi oposición fue inútil, mi madre quiere que me despose lo antes posible, presiento que hay algún secreto en esta urgente boda- comentaba- Me niego al matrimonio con alguien a quien no conozco y mucho menos amo, sé que estaré un año en Medicci, pero no será para enamorarme de mi futuro esposo, será para complacer tratados y crear una alianza entre ambos reinos, por este motivo he estado buscando posibles soluciones a todo este problema, pero Edward, necesito que seas sincero conmigo- comenzó a decir tomando las manos de su sirviente- háblame con honestidad y con la verdad de tu corazón
-Bella- decía aturdido- yo no entiendo lo que me estás diciendo
-Edward ¿me amas?- preguntó
-¿Amarte?- preguntó confusó- Isabella eras la princesa del reino, futura reina, tendría que hacerlo
-Edward, ¿me amas como mujer?- preguntó- Olvidemos nuestros títulos por un momento, si yo fuera simplemente Isabella Swan, una simple campesina y tu simplemente Edward, un hombre de Marcill sin títulos, ¿me amarías sin saber que soy tu próxima reina? ¿Sientes algo por mí más allá de amistad y respeto?
-Bella esto es algo imposible, no puedo contestarte, esto no puede suceder ni siquiera puede ser real, seguramente solo estoy soñando, una princesa no tiene por qué preguntarle eso a un simple sirviente como yo, ¿Qué tendrían que ver mis sentimientos con alguna solución?- preguntó intentando evadir la respuesta
-Edward, necesito saber tu respuesta, no tendría sentido desarrollar mi plan sin tu afecto- decía algo frustrada
-Isabella, yo no creo que sea correcto esto, ¡No lo es!- dijo angustiado
-Está bien, partiré mañana para casarme con un príncipe a quien no amo y no me volverás a ver jamás Edward- dijo dándose la vuelta
-¡No me puedes chantajear Isabella!- dijo molesto
-¡Lo estoy haciendo! Soy tu próxima reina- dijo molesta – Edward ¿me amas? ¿Qué tan difícil puede ser contestar la pregunta?
-Yo…- comenzó a decir- Si te amo, como a nada en el mundo, eres la mujer perfecta y eres mucho más de lo que yo puedo aspirar- contesto
-Entonces, cásate conmigo- dijo tomando las manos del joven
-¿Qué estás diciendo?- preguntó con los ojos abiertos
-Edward, cásate conmigo, yo te amo más que a nadie en el mundo, desde hace 3 años que llegaste al castillo has sido mi unico amigo, la persona que siempre ha estado para mí, en ti he descubierto el amor y no imagino mi vida con otra persona
-Yo no podría, es decir, te amo, pero soy un simple sirviente, como la princesa de Marcill se podría casar con alguien como yo, tu madre nunca lo aprobaría- explicaba
-Ese es mi plan Edward- comenzó a decir- Nos casaremos sin que nadie lo sepa, partiré rumbo a Medicci pero nunca llegaré, me casaré contigo y mi madre no lo sabrá, una vez unidos a Dios ni mi madre nos podrá separar, somos católicos y lo que ha bendecido Dios es todo lo que cuenta, cuando sea el momento regresaré al castillo y tú serás el príncipe de Marcill, hasta el momento en el que nos coronen reyes
-¿Dónde viviremos Bella? ¿Quién nos casará? Alguien se va a enterar, no podemos ocultarnos tan fácil – decía confuso - ¿Qué le dirán a los reyes d Medicci? Eso sería traición Bella, en vez de formar una alianza crearías un conflicto con otro reino
-No- dijo en susurro- Porque alguien llegará a Medicci, alguien que ellos piensen que es Isabella la princesa de Marcill
-¿Quién?- preugntó Edward
-Los Whitlock nunca me han visto en persona, conocen a la Isabella que todos los reinos conocen en pintura, no sabrán reconocer a la verdadera, las pinturas mienten y estaremos a kilómetros de distancia para que alguien reconozca a mi otra yo, tú me has dicho Edward que conoces a una joven del pueblo con extraordinaria belleza y un parecido increíble a mí, quiero que esa joven sea yo en Medicci – explicó
-¿Cómo?- pregunto- Enviarás a una farsante en tu lugar, eso es traición y usurpación
-Nadie lo sabrá Edward, quiero que vayas por esa joven, dile que mañana cambiará su vida para siempre y que tendrá el honor de servirle a su próxima reina, cuando haya terminado todo, ella recibirá un título y estará en la corte de Marcill
-Si la descubren será acusada de usurpadora y su destino será la muerte-Edward hablaba asustado
-No la descubrirán, tienes que confiar en mí- decía- Cásate conmigo Edward
-No puedo negarme a la mejor propuesta que he recibido y recibiré en toda mi vida- dijo tomándola por la cintura y levantándola por los aires, para después acortar la distancia y probar aquellos labios carmesí que desde hacía 3 años lo volvían loco
-Viviremos en una casa al norte de Marcill, una cabaña de campo para sirvientes de la familia, nadie la utiliza, tengo gente trabajando a mi servicio Edward y he pagado muy bien por su silencio, sin embargo no te deben de ver, debo llegar sola a la casa y luego tú- informaba- Mañana partiré del castillo y en el camino me intercambiaré con la chica, por tu lado, debes renunciar mañana temprano al trabajo, has de decir que el doctor del pueblo es amigo de tu familia y solicitó tu ayuda puesto que desea tener un joven aprendiz, es una excelente oportunidad para ascender tu nivel
-Lo tienes todo planeado- dijo sorprendido
-Se trata de mi vida Edward, tendría que hacerlo-dijo
-Supongo que esta era tu idea de huir al pueblo hoy ¿verdad?- ella simplemente asintió - ¿Ahora que prosigue?- preguntó dispuesto a hacer lo que sea
-Regresaremos al castillo, y tú regresarás al pueblo, debes buscar a la joven y explicarle su próxima misión, yo empacaré algunas cosas, para el próximo viaje- dijo para después comenzar a caminar de vuelta al castillo.
Una vez en el castillo, Isabella se puso un vestido opulento, verde olivo ceñido hasta la cintura, se colocó la tiara con esmeraldas y dejó que su cabello bailé con el viento de aquella tarde, aún tenía que terminar de sobornar a algunas personas sin que su madre se diera cuenta. Por su lado Edward regresó al pueblo en busca de la persona que sería la pieza más importante del próximo juego.
No frecuentaba mucho el pueblo de día, se la pasaba en el castillo la mayor parte de la semana, sin embargo conocía aquel lugar a la perfección tanto como a la palma de su mano, cuando era pequeño solía escabullirse por las calles jugando tras algunos perros, le gustaba observar el castillo y preguntarse cómo sería por dentro y que clase de vida se tendría en él, pero como niño que era volvía a la realidad en cuestión de segundos olvidándose por completo de los lujos, él prefería la tierra y el lodo como escenarios de juegos.
-Buenas tardes Madame Marion- saludó cortésmente entrando a la tienda de vestidos
-Joven Cullen- dijo despectivamente- ¿Qué te trae a mis aposentos? Me han dicho que trabajas en las caballerizas del castillo
-Así es mi lady- dijo
-¿Te puedo ayudar en algo? Aunque no creo que puedas comprar un vestido de mi tienda- dijo altanera
-Necesito hablar con mi hermana- dijo – La princesa pronto necesitará más servidumbre, ¿no se ha enterado?- preguntó- se casará en algunos meses y necesita gente que atienda a su marido y a ella, hoy por la tarde reclutará a jóvenes nuevas, mi familia fue invitada a servir a la princesa puesto que yo y mi cuñada trabajamos en el castillo, vine a informarle a Alice para que asista y logré obtener un puesto- terminó de decir la mentira más grande que hasta el momento había dicho
-Tu hermana es mi mejor costurera- dijo - ¿Qué obtendré yo a cambio?- preguntaba siempre convenenciera
-Madame Marion, me temo que mi familia es tan pobre que no le podemos ofrecer ninguna cantidad de dinero por el servicio de mi hermana, pero le aseguro que si Alice logra servir a la princesa, conocerá a gente adinerada que estarán dispuestos a conocer y comprar los bellos y exquisitos vestidos de Madame Marion- dijo lo mejor que se le pudo ocurrir
-En caso de que no sirva a nadie, esa mocosa regresará a mis aposentos y trabajará largas jornadas por el tiempo perdido- le dijo
-Lo hará sin protestar Madame- afirmó Edward bajando la cabeza en señal de respeto y afirmación
-¡Alice!- gritó la vieja- Tu hermano ha venido a buscarte
La joven salió contrariada, ¿Por qué su hermano habría ido a buscarla? ¿No estaba trabajando?, cuando observó que Madame Marion le dio la autorización para seguirlo fuera de la tienda, de inmediato corrió tras su hermano para preguntar de que se trataba aquella visita.
-Edward ¿Qué haces aquí? – preguntó
-Alice, necesito hablar contigo, es muy importante, la princesa ha pedido un favor tuyo- le dijo jalándola hacia algún lugar donde nadie los podría escuchar
-¿La princesa? ¿Qué querría de alguien tan pobre como yo?- preguntó riendo
-Necesitamos que finjas ser la princesa Isabella por algún tiempo
-¿Qué? ¿Tú estás quedando loco o qué?- preguntó
-Alice, te he dicho muchas veces que tienes un parecido excepcional con la princesa, ella debe ir a Medicci a conocer a su prometido, pero Isabella no se quiere casar con él, por eso pide tu ayuda, tu viajarías a Medicci y fingirías ser ella por un tiempo
-Edward, eso no es correcto, ¿Cómo sabe ella que me parezco a ella?
-Talvez yo se lo he mencionado algunas veces
-No está bien, Edward ¿Por qué no se quiere casar con él?
-Ama a otra persona
-¿A quién? Si es un noble solo tiene que decirlo, su madre entendería, solo no es con la persona que ella desea pero sigue siendo noble y seguiría teniendo alguna alianza con alguien, a no ser que eté enamorada de alguien con quien no pueda…- y se quedó callada por unos segundos- ¡Hay no! ¡No, no no!, ¡Edward es una broma esto ¿verdad?! ¿La princesa está enamorada de ti?- preguntó y sólo recibió una afirmación con la cabeza- ¿Y tú de ella verdad? – volvió a asentir
-Nos casaremos
-¿Qué?- preguntó – Te matarán
-No, está todo planeado, a menos que tú no aceptes, probablemente me matarán pero si tú aceptas, irás a Medicci, conocerás al príncipe, estarás ahí por un tiempo y cuando Isabella diga que ya nos hemos casado, regresarás y todo estará bien, su madre no podrá hacer nada en contra de un matrimonio ante Dios
-Edward, es muy peligroso- dijo seria Alice- Si me descubren antes, me acusarían de ser usurpadora y de traición a mi reina- bajo la mirada- Me matarían – susurró
-Nadie te descubrirá, Isabella dice que en Medicci nadie la conoce y hay muy pocas posibilidades de que alguien que la conozca te reconozca, estarás muy lejos de aquí, todo saldrá bien
-No sé nada sobre la realeza Edward – dijo triste – No es correcto, tengo miedo
-También yo tengo miedo Alice- dijo tomando las manos de su hermana- Pero piénsalo, si todo sale bien, tendremos una vida mejor, la que siempre quisimos y a nuestros padres no les faltará nada
-Y si no, todos moriremos- dijo
-¡No! Debes pensar positivo- dijo- ¡Por favor Alice!
-Edward ¿en verdad la amas?- pregunto mirándolo fijamente a los ojos
-Si – dijo firmemente sin titubear
-Prométeme, que si algo sale mal, tu lucharás por ti y por el amor a Isabella, defenderás también a nuestros padres
-Alice, nada…- comenzó a decir
-¡Prométemelo Edward! Quiero estar segura que lo que estoy haciendo va a valer la pena al final de todo- dijo
-Lo prometo- le dijo
-¿Cuándo parto?- preguntó decidida
-Mañana por la tarde, yo te acompañaré- dijo Edward
-Muy bien- dijo Alice lanzando un gran suspiro y dándole la espalda
-¿A dónde vas?- preguntó
-A explicarles a nuestros padres que su hija emprenderá un viaje al reino de Legovia, donde las telas son hermosas y las oportunidades de las costureras son mejores- dijo sonriéndole a su hermano pensando en la mentira que daría paso a la experiencia que cambiaría su vida.
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Hola a todos, perdón por la tardanza de milenios, aquí lees dejo un nuevo capitulo de esta historia, la verdad es que estoy muy motivada a escrbirla y espero ustedes se motiven a leerla, denle una oportunidad :D ¿Qué les pareció? ¿Qué opinan de ella? Espero poder leer algún comentario de ustedes mis lectores, la verdad es que gracias a ustedes sigo escribiendo C:
MUCHAS GRACIAS A TODOS X LEER!
SALUDOS. NOS LEEMOS PRONTO
