Rubies
Para el momento en que entre a mi habitación, los sollozos no me dejaban ni respirar. En parte lloraba por el horror que había oído y visto por la mañana. Pero principalmente: por ellos.
Tonta, tonta, tonta. Te mintieron, te humillaron...
Seguí llorando hasta que me quede dormida.
-Renesmee, despierta! Aro te tiene un regalo.
-Que? Jane?
-Si! Despierta ya!
Me jalo de la cama y me caí en el suelo. Me levante rápido, me mire en el espejo y no parecía que hubiera estado llorando contra la almohada.
-Vamos niña, apurate. Te va a encantar tu regalo, tardo un poco en conseguirlo, pero al fin llego.
-Que es? - cuestione intrigada mientras bajabamos las escaleras.
-Ya lo veras.
Atravesamos el umbral y entramos en la torre. Me estaba acostumbrando tanto a ese lugar, que ya me parecía acogedor.
-Ahí estan mis dos tesoros - exclamo Aro con orgullo. Tomo mi cara entres sus manos y beso mis labios, tal y como lo hacia con Jane.
Pose mis ojos en un círculo de capas grises. Rodeaban algo, que gruñía sordamente.
Trajeron algún animal para que me alimente?
-Hermanos - susurro Aro y al instante, el circulo se convirtió en una linea.
Lance un grito ahogado.
Se veía tan indefenso. Sus ojos oscuros estaban anegados en lagrimas.
-Nessie... - susurro cuando nuestras miradas se cruzaron.
-Su nombre es Renesmee! - grito Demetri y con el puñno lo golpeo en el costado derecho.
Con tal golpe, Jacob cayo de rodillas en el suelo empedrado de la torre. Jalaron con fuerza, las gruesas cadenas atadas a sus muñecas y su cuello y lo pusieron de nuevo de pie.
-No! No le hagan daño, no lo lastimen!
Trate de acercarme, pero Alec y Heidi me detuvieron.
-Suéltenme!
Vi a Jacob y le salia sangre de la boca, su nariz estaba rota. Su torso desnudo estaba cubierto de hematomas de un color espantoso. Nunca le había visto un golpe marcado. Era fuerte, salvaje, un lobo. Pero ese día no.
Tenia grandes ojeras, su rostro estaba tan demacrado, que hasta pálido se veía.
No era el Jacob Black que yo había conocido.
-Te amo - murmuro y los golpes comenzaron de nuevo.
No resistía verlo así. Trataba de defenderse, pero era en vano; eran tres contra uno, ademas de los otros tres que lo jalaban de las cadenas. Era imposible que se defendiera de una manera mas decente.
Me pregunte por que no se transformaba en lobo. Hubiera sido mas fácil. Rompería las cadenas con su transformación. De un manotazo le arrancaría la cabeza a Felix, con otro a Santiago, con otro mas a Demetri. Pero no. Ahí solo estaba el hombre, no el lobo.
-Sueltenlo por favor, no lo lastimen mas! - suplique de nuevo entre un gruñido y mas lagrimas.
Alec y Heidi me soltaron y caí de rodillas. Me arraste al inerte y ensangrentado cuerpo de Jacob. Con manos temblorosas, quite las cadenas de sus muñecas. Le di la vuelta y removí la de su cuello.
Las lagrimas me impedían verlo con claridad. Lo abrace y los sostuve contra mi cuerpo. Le limpie la sangre de la cara y abrió los ojos. Me miro con adoración y ternura. Lo amaba tanto que hasta dolía. Y me dolía su dolor.
-Todo va a estar bien Jake, no te preocupes. Ya estoy aquí.
-Te amo - repitió en un murmullo tan bajo.
-Yo también a ti. Siempre te ame y siempre lo haré.
-Bella y...
-Que?
-Recuerda que Bella fue, es y siempre sera su primer gran amor, Renesmee -susurro Aro en mi oído-. Algo así, es difícil de olvidar, incluso en su lecho de muerte.
Mire a Aro sin expresión alguna. Mire de nuevo a Jacob que ahora me miraba con burla. Había caído de nuevo en su juego. Lo solte y me aleje de el, con un nudo en la garganta.
-El destruyo tu corazón, lo mas justo es que tu tomes el de el - me dijo William, tomándome de las manos.
Limpie las lagrimas de mi rostro y me acerque de nuevo a Jacob. Bese sus labios por ultima vez y saboree su sangre. Lo tome de nuevo entre mis brazos. Bese su garganta y hundí mis dientes en el preciso lugar por donde pasaba su yugular. El liquido caliente, lleno de manera rápida mi boca, pase su sangre por mi garganta una y otra vez. Bebí hasta estar saciada, pero no estuve satisfecha hasta que su corazón se dejo de escuchar en aquella habitación silencia.
Aleje su cuerpo frío y vacío de mi.
Sentí tanto asco y repulsión. No de mi, sino del cadáver que estaba a mis pies y que me veía con una mirada lastimosa, fría, vana e infinita a la vez.
Mientras me alejaba muy despacio, limpie su sangre de mis labios, con el dorso de mi mano.
Por primera vez vi a mi audiencia. Todos tenían los ojos rojo brillante. Me veían con tanto orgullo y satisfacción que me sentí cohibida.
Suavemente Jane y Alec, pusieron sobre mis hombros una capa gris oscuro -casi negro-, igual a la de ellos. Me giraron y quede frente a un gran espejo, hermosamente decorado con oro.
Mis ojos brillaban como dos rubíes. No pude evitar sonreír un poco. Me agradaban mis nuevos ojos.
Mientras contemplaba mi nuevo rostro, con el rabillo del ojo, vi en el reflejo del espejo a otros dos prisioneros.
Estaba atados con cadenas igual que el anterior.
Sus pálidos rostros, no eran tan hermosos como antes. Tenían grandes y oscuras ojeras, ojos negros, rostro extremadamente demacrado, parecían incluso mas delgados. Y por supuesto estaban muy débiles.
-Jacob! -chillo Bella al verlo sin vida, en el suelo de la torre- Edward, es Jacob!
-Lista? - pregunto Jane con una sonrisa de ángel.
Solo asentí.
Me mire en el espejo una vez, coloque la capucha de la capa sobre mi cabeza. Sonreí de nuevo.
Di me dia vuelta y me impulse para matar a mis regalos.
