Don

Días mas tarde William me invito a su habitación, para que me distrajera con sus videojuegos -cortesía de Aro-. Pronto se nos unieron Alec y Jane, así como Felix, Demetri y Santiago.

Suspire con alivio cuando Heidi tuvo la brillante idea, de rescatarnos a Jane y a mi, de aquella descabellada competencia. La testosterona vampirica, fue divertida por un rato. Era gracioso verlos competir por algo tan insignificante. Los chicos tuvieron que dejar de jugar con los videojuegos de controles y utilizar el que lee los movimientos del cuerpo; se habían emocionado mucho y quebraron varios de los controles.

Heidi nos llevo a una pequeña terraza, llena de plantas, florecillas, rosales y jaulas con aves de todos los colores y tamaños.

Sonreí al ver ese hermoso lugar.

-Estos animales no te los vayas a comer - bromeo Jane.

-Pero tengo sed! - refunfuñe también bromeando.

Heidi nos ofreció un atomizador a cada una, para que le ayudaramos a hidratar las plantas mas delicadas. Estuvimos en silencio, haciendo nuestra labor. Era agradable estar ahí.

Los días pasados, me había dado cuenta de que los Vulturi eran normales. Les gustaba y disfrutaban de cosas simples, sencillas, como cualquier persona.

Estando en su entorno eran muy agradables y relajados. Eran algo extravagantes, pero no eran tan aterradores como se veían.

La vez que fueron a mi antiguo hogar, a emitir un juicio y después aniquilarme y al que todo el que se les pusiera enfrente, no lo hicieron por solo matar y eliminar. Lo hicieron por que querían imponer el orden; no sabían que yo no era una Niña Inmortal. Y cuando supieron que era mitad humana, mitad vampira, aun así quisieron matarme, pero fue por que no sabían en que me convertiría y como seria mi comportamiento.

Los Vulturi tenían miedo. Tenían miedo de mi! Yo era algo extraño y desconocido para ellos y para nuestro mundo.

Yo hubiera actuado de igual manera, si me enfrentara a algo desconocido, potencialmente peligroso y difícil de descifrar. Ellos como iban a saber que me convertiría en un ser mesurado, ordenado y controlado? Ellos no sabían que me mezclaría en ambos mundos con facilidad. Si los Cullen no lo sabían mucho menos los Vulturi.

Así que no los culpo por tratar de aniquilarme, aquel día. Aunque se aferraban a cualquier escusa para llevar a cabo su cometido. Yo era algo desconocido para nuestro mundo y era su deber mantener el orden y el anonimato de los nuestros.

.

A la siguiente semana, la diseñadora y sus costureras llegaron con todos los vestidos y trajes terminados. Eran muy hermosos.

A pesar de que el mio se hizo en tan poco tiempo, estaba totalmente terminado. La diseñadora no tenia tan buenos diseños como el mio, pero la mano de obra era impecable.

Las esposas convencieron a los lideres de perdonarle la vida a las humanas costureras y a su jefa. Habían quedado contentas con su trabajo y quisieron darles un regalo: perdonarles la vida.

Pero necesitarían que se olvidaran de los Vulturi.

-Renesmee, podrías hacerme ese favor? - murmuro Atenedora con una mueca que interprete como sonrisa.

-Yo?

-Claro. Quien mas las puede convencer de que esto fue un sueño o quizás hacerlas olvidarnos por completo - murmuro Sulpicia.

-Mi don no es tan bueno - balbucee-. Solo logro que la gente haga algo pequeño. Creo que seria mejor la... otra opción.

No podía creer lo que acababa de decir.

-Solo intentalo, querida. Si no funciona... nos alimentaremos.

Voltee a ver a las pobres humanas. De mi dependía su vida. La diseñadora me miro muy asustada, la discusión se había llevado a cabo frente a ella.

Mire de nuevo a las señoras, sentadas en los tronos de sus maridos. Respire profundo para controlarme.

No sabia no como hacerlo! Que les diría? Que les mostraria?

-Sabe quien la contrato? - le pregunte.

-La señorita Heidi me contacto pero quien me pago fue el señor Aro - contesto temerosa la humana.

-Bien.

Suspire. Esperaba con todas mis fuezas de que funcionara.

Olvidaras todo lo relacionado a las personas de piel palida y fría. No recordaras haber hecho los vestidos y estas aquí en un recorrido turístico, junto a tus empleadas.

Le solté la mano.

-El castillo tiene mas de cinco siglos de antigüedad -murmure señalando la torre-. Mi compañera Heidi le explicara mas acerca del lugar.

Todas las vampiras me miraron diciendo: Esta loca!

Heidi me siguió el juego y comenzo a parlotear con la diseñadora. Tome de la mano a cada una de sus ayudantes y les ordene lo mismo con mi don.

Hacer diez veces lo mismo y con tanta intensidad, me causo dolor de cabeza. Pero tenia que dar todo de mi parte, para que no mataran a las humanas. Termine muy agotada.

Heidi se llevo a las mujeres, no sin antes ofrecerse a llevarme un pobre incauto para que me recuperara.

Jane me llevo a mi habitación con ayuda de Alec, el cual se ofrecio a llevarme al zoológico.


Sigo de buen humor por lo de Rob y K.S. (nunca me ha caído bien la tipa), así que les daré un regalito, que espero les guste:

Lecciones de Baile

Visitantes

Joyas

El Gran Baile

Reencuentro Accidentado

Mortal Revelación

Despertar

Despedidas

Muerte

Fantasmas

Sin Retorno

Epilogo: Impulso