Minerva estaba terminando de preparar el horario de Hermione, cuándo la vio entrar a su oficina. La chica llevaba una sonrisa radiante y contagiosa, no pudo evitar sonreír también.
- Buenos días Minerva – le dijo Hermione a la vez que tomaba asiento frente a la directora.
- Buenos días Hermione, veo que estas muy contenta ¿Vienes a ver cómo nos fue con los profesores?
Hermione solo asintió mientras se tomaba las manos en su bajo vientre.
- Bien, como sabrás, esto no es habitual, he tenido que mover muchas influencias y convencer a medio ministerio para que autoricen esto… - Hermione iba cada vez poniéndose más seria, pensaba que no habían autorizado su idea.-Pero al final, el ministro ha aceptado, al igual que los profesores de Hogwarts…
Hermione no se dio cuenta de que estaba conteniendo la respiración hasta que la soltó de golpe.
-¿Todos? – preguntó con incredulidad.
- Bueno, no fue muy fácil convencer a Severus, pero al final dio su aprobación. – mientras hablaba Minerva vio como la chica iba cambiando su rostro de preocupación a felicidad.
- Ahora mismo estaba terminando de preparar tu horario, como sabrás, los profesores no tienen mucho tiempo libre, por lo que en la mañana te enviarán un pergamino con cada clase, para que vayas a la par que los alumnos en el colegio – mientras hablaba, Hermione iba tomando notas mentalmente de todo lo que la directora le decía mientras le entregaba unos pergaminos con los horarios y los libros que debía comprar…
- Los exámenes de rutina los darás a la misma hora que tus compañeros, pero deberá estar presente un profesor para comprobar que no haces "trampa" – Minerva la miraba por encima de sus gafas…
- Los EXTASIS los tendrás que rendir junto con tus compañeros en el colegio, esto fue en lo único que el ministro no autoriza que hagas desde tu hogar.
- Está bien, es lo justo si pensamos en todas las molestias que estoy ocasionando. No sé cómo darte las gracias,-dijo sinceramente la chica - esto es muy importante para mí.
- No tienes por qué darlas Hermione. Ahora debes acudir al despacho del profesor Snape, ya que si bien aceptó a darte clases, tiene algunas condiciones especiales de las cuales quiere conversar particularmente contigo. Además, quiere entregarte los horarios personalmente.
Hermione se puso de pie y fue a darle un abrazo a Minerva, mientras esta se levantaba para despedirla.
- Te deseo mucha suerte Hermione, espero que todo este esfuerzo valga la pena.
- Yo también Minerva, muchas gracias.
Hermione se dirigía a las mazmorras con una felicidad que hacía mucho no sentía. Sabía que por el carácter del profesor Snape, iba a ser uno de los profesores que más dificultades pondría a su idea, pero afortunadamente, hasta el momento era el único.
Llegó al despacho y tocó la puerta, Severus abrió con un movimiento de su varita, la chica entró con una sonrisa, no se la podía quitar por más que quisiera…
- No veo qué le causa tanta gracia Granger, tal vez el saber que tendrá ocupando mi tiempo con su estúpida idea le pone especialmente feliz – Severus estaba realmente molesto.
- Lo siento profesor, no era mi intención…
- ¡SILENCIO! – la calló Severus de un grito – aquí el único que habla soy yo, usted sólo escuchará.
Hermione solo atinó a bajar la mirada apenada, no creía que su profesor estuviera tan furioso. Mientras hablaba, Severus iba ordenando los ingredientes para pociones en una estantería que tenía detrás de su escritorio. Hermione lo miraba de soslayo, sin siquiera atreverse a respirar.
- Para empezar – iba diciendo el profesor - los trabajos de pociones los quiero en mi escritorio a la par de sus compañeros, no voy a permitir distracciones y entregas fuera de horario, yo no tengo su tiempo Granger. – la chica sólo se limitaba a asentir.
- Segundo - aquí el profesor se detuvo a mirarla fijamente - las clases prácticas se llevaran a cabo en mi despacho, fuera de la hora de clases, me importa un comino si tiene otras cosas que hacer – le dijo, pero cuando vio en sus ojos que pensaba rebatir, siguió hablando sin darle tiempo a la chica a decir nada - Le mandaré una lechuza con el día y la hora de su clase práctica, ya que debo compatibilizar mis horarios con las otras clases.
- Profesor…- se atrevió a decir Hermione – tengo entendido que Harry se hará cargo de los de primero con las clases de DCAO, tal vez pueda, en ese horario tomar las clases prácticas… - la mirada que le lanzaba el profesor era cada vez más oscura, con cada palabra dicha él daba un paso más cerca de Hermione.
- Solo le repetiré esto una vez Granger, y espero lo entienda bien, - le dijo con casi en un susurro- Yo determino cuándo y dónde se dan las clases prácticas de Pociones, no me interesa si su amiguito es el mismísimo ministro de magia ¿Le quedó claro por una vez señorita Granger?
Hermione sólo asintió, y tragando saliva le aguantó la mirada. Ella ya no era una niña, era adulta, no le iba a tener más miedo al murciélago de la mazmorra, por más que se empeñara en ello.
Levantando la barbilla en forma desafiante, le dijo.
- Si profesor, quedó muy claro y no se preocupe, esperaré su lechuza con los temarios y con la fecha de la primera clase.
- Muy bien Granger, - le tendió un pergamino - aquí tiene la lista de materiales necesarios y el horario de las clases, puede retirarse – y dicho esto, siguió ordenando ingredientes sin siquiera volver la mirada hacia la chica.
Menudo problema era aquello, iba a tener que ocupar sus horas libres de las tardes para dar la clase a la come-libros de Granger y de paso, aguantar al niño- que-vivó-dos-veces haciendo de profesor.
Ya no estaba para esto. El sólo quería vivir en paz de una puñetera vez sin tanto trajín… pero no, tenía que venir Potter y su amiguita para amargarle la vida… lo único que faltaba era que Wesley viniera a dar clases, aunque sólo serviría para celador.
Terminó de ordenar los ingredientes y se dirigió a su habitación, había recibido carta de Lucius y aún no la había podido abrir. Sólo esperaba que no volviera a joderle la vida con sus ideas sobre la sangre pura.
La guerra había terminado hacía más de un año y Lucius seguía empeñado con ese asunto. Gracias a Merlín, Narcisa y Draco no seguían sus mismos ideales. Sabía que después de la guerra, había ocurrido un quiebre en la familia Malfoy, y si bien aún vivían juntos, Narcisa y Draco no le dirigían la palabra, tan sólo lo necesario para cubrir las apariencias de familia de élite.
Con estos pensamientos, se sentó en su sillón favorito y se dispuso a leer la carta, pero no hizo más que tomarla en sus manos, cuando llamaron a su habitación.
¿Es que no podía tener un día de paz?
¡Pido tiempo Muerto!, ¡lo sé, lo sé! se que me demoré mucho en actualizar, pero en mi defensa solo puedo decir que el trabajo absorbe todo mi tiempo y mis sentidos.
Pero para recompensarlas... ¡aquí les traigo a nada menos que a nuestro querido y sexy profesor de pociones... XD!
al parecer aun no se le quita el mal sabor de boca que le dejó Minerva... a ver como lo lleva Hermione.
Un Beso a todas las que siguen, y no voy a prometer que actualizaré luego, ya que el trabajo va en cuesta abajo, si logro salir viva de abril... ¡será por obra y gracia de Merlín!
Ya saben, tomatazos en el botón de reviews... si me lanzan crucios si que me muero, y así no puedo seguir actualizando... y menos escribiendo. y si sus comentarios son de ánimos mi musa se los agradecerá y no me presionará para escribir en los momentos en que la conciencia profesional no me deja... ¡no saben lo frustrante que es tener ideas y no tener tiempo siquiera para abrir el word!
¡Un besito y nos estamos leyendo!
Valitos,
