Capítulo 7.- Una Selección diferente.
Ya había pasado casi una semana y el 1 de septiembre había llegado. Los alumnos ya iban de camino al colegio a bordo del tren, mientras los profesores terminaban de ultimar algunos asuntos pendientes y preparaban el gran comedor para la selección de los nuevos alumnos, los elfos domésticos preparaban la cena de bienvenida.
En el tren iban los chicos para un nuevo año escolar, algunos muertos de miedo. Ron, que conservaba el grado de prefecto iba haciendo ronda con la nueva prefecta de Gryffindor, Alina Yohnez una alumna de quinto, quien había sido designada en reemplazo de Hermione.
Ron no estaba muy feliz con la decisión que habían tomado sus padres. Él en ningún momento había pensado en volver al colegio, pero por imposición de Molly, es que ahora estaba en el tren camino a Hogwarts junto con su hermana.
Con esto se le iban todos sus planes al traste. Tendría que conformarse con las salidas a Hogsmeade… ¿cómo lo haría ahora para convencer a Hermione de juntarse? Iba pensando en esto mientras continuaba con la ronda.
Ginny, Luna y Neville se hallaban en un vagón alejado conversando cuando sintieron que se abría la puerta.
- Pero ¿Qué tenemos aquí? – dijo Draco Malfoy apoyando el hombro en el marco de la puerta.
- Muérete Malfoy, no tienes nada que hacer aquí – le espetó Ginny.
- Nadie te habla a ti, Weasley. – Malfoy la miró con el desprecio característico.
Neville quien había escuchado el intercambio de palabras entre los chicos, se puso de pie y se colocó entre Draco y las chicas.
- Malfoy, aquí no molestamos a nadie, te pido por favor que te retires. – pidió amablemente Neville.
- Si Huroncito, vete a molestar a otro lado. – le gritó Ginny quien tenía ganas de molestar.
- Tal vez lo que quiere es hacernos compañía… ¿no es así Malfoy? – preguntó Luna con su mirada tranquila y soñadora.
- En tus sueños Lunát… - pero no terminó de hablar, ya que una varita se había instalado en la base del cuello.
- Insisto Malfoy, retírate, nadie quiere problemas y menos antes de llegar al colegio.
Draco miró fijamente a Neville y asintió, casi imperceptiblemente, pero fue suficiente para que Neville retirara la varita, sosteniéndole la mirada. Draco se alejó del vagón por donde había venido.
- ¿Alguien me puede explicar de qué va esto? – preguntó Ginny estupefacta. – ¿Desde cuándo Malfoy te hace caso Neville?
- Tal vez ya es hora de que terminemos con nuestras peleas, ya no somos unos niños. –zanjó el tema el Gryffindor.
- Pero es Malfoy, Neville, se supone que nos odiamos.
- No sé…, pero me parece que ha cambiado un poco. - le dijo en modo de disculpa encogiéndose de hombros.
- Malfoy nunca va a cambiar, es y seguirá siendo un hijito de papá que lo único que le interesa es la grandeza de la sangre.
- ¿No has visto lo guapo que estaba? - Preguntó Luna de pronto, mirando a la nada. – está más alto.
- ¡No me digas que te gusta Malfoy! – le preguntó Ginny mirándola con cara de asombro y asco en partes iguales.
- No es eso, sólo que me pareció que había cambiado un poco, pero no sé el qué…
Mientras Neville y Luna se enfrascaban en una conversación sobre un artículo del Quisquilloso y plantas acuáticas, Ginebra se quedó pensando en lo que había dicho su amiga.
A ella también le había parecido que algo había cambiado en Malfoy, pero no le había dado importancia, sólo se dedicó a contestarle cuándo este había abierto la boca, pero ahora que lo pensaba mejor, se había fijado en que no llevaba engominado el cabello, haciendo que se viera un poco rebelde. También tenía que tomar en cuenta el comentario de Luna sobre que Malfoy estaba más alto… dándose cuenta hacia donde iban sus pensamientos, sacudió la cabeza y se propuso olvidarse del hurón oxigenado y entró en la conversación de sus compañeros.
Cuando terminó su ronda, Ron entró en el vagón de los chicos y se dispuso a comer alguna golosina de las que había requisado, haciendo un alarde de abuso de poder.
- Ron, ya vamos a llegar. – le recordó Ginny- Cenarás en un rato.
- Sólo es una rana de chocolate, además, hacer rondas agota mis energías, ya saben… - contestó introduciéndose la golosina entera en la boca.
- ¿Saben ustedes por qué Hermione no viene en el tren?- preguntó Luna a los hermanos Weasley.
- Hum jum… - atinó a decir Ron, mientras asentía con la cabeza y proyectaba pequeñas migajas de chocolate.
- Hermione no vuelve al colegio, pero continúa igualmente con los estudios… – empezó a explicar Ginny a sus amigos mientras Ron conseguía sacar otra rana de los bolsillos de su pantalón.
Cuando llegaron al colegio, se dirigieron al gran comedor para ver la selección de los alumnos de primero, tomaron asiento en su mesa correspondiente, cuando Ginny observó a Harry sentado en la mesa de profesores. Sintió como un calor subía por su pecho, estaba tan orgullosa de su novio. Al verlo sentado ahí en medio de todos los profesores, sintió que valía la pena los días que estuvieron separados. Hermione tenía razón, esto era muy importante para Harry, y ella lo iba a apoyar en todo lo que necesitara. Con esta decisión ya tomada en su mente, se dispuso a ver la selección.
Luego del discurso de la directora, y la presentación de los nuevos profesores, lo alumnos vieron con cierto horror como el profesor Severus Snape se levantaba de su asiento y se dirigía hacia el sombrero seleccionador. Tomándolo por una de sus puntas achicharradas se ubicó al lado de la silla en que debían sentarse los alumnos de primero.
El silencio era total, nadie se atrevía a decir una palabra. Nunca pensaron que el profesor Snape iba a ser el encargado de la nueva selección este año.
- Si hubiera sabido que con pararme aquí iba a lograr que por fin se quedaran en silencio mientras se hacia la selección, lo habría hecho mucho antes. – dijo Severus mientras veía a los alumnos callados en pleno y en su mayoría con la boca abierta.
La profesora McGonagall le entregó un pergamino y el profesor comenzó con la lista de los alumnos de primero.
- Alderton, Stuart. –gritó Severus, al ver un niño entrado en carnes que se acercaba a él, comentó.- este mejor lo mandamos directamente a Hufflepuff… estará a gusto viviendo al lado de las cocinas.
- ¡Severus! - le susurró Minerva atravesándole con la mirada.
El profesor solo atinó a colocar el sombrero en la cabeza del alumno.
- ¡Ravenclaw! – gritó el sombrero.
- ¿Estás seguro? - le susurró al sombrero.
- ¡Severus! Si continúas así, le pediré a Hagrid se encargue de la selección.
- Está bien, pero mira la cara de este alumno… yo creo que habría que cambiar al sombrero… Creo que desde que se quemó no atina bien.
- Severus…
- Ok, ok.- Veamos quien sigue en la lista… ¡Beedle, Oswald!
Un niño con los cabellos alborotados y quizás un poco corpulento para su edad, se acercó al profesor con determinación.
- ¡Gryffindor!- gritó el sombrero.
- Retiro lo de que hay que cambiar al sombrero… creo que esta vez dio de pleno… con esa pinta… seguro que termina pegándose con medio colegio…
Severus comentaba cada selección del sombrero, excepto los seleccionados a su casa, los cuales aprobaba sin chistar.
Minerva ya estaba decidida, primera y última vez que dejaba a Severus como encargado de la selección de los alumnos.
Por su parte, Severus solo deseaba que terminara su tortura, lo último que se le pudo ocurrir a Minerva para fastidiarlo era encargarle que se ocupara de la selección. Había hecho todo lo posible, pero nada la hizo cambiar de opinión, parecía que había cogido el relevo de Dumbledore en joderle la existencia. Lo único que se le ocurrió, fue arruinar la selección con comentarios hirientes para con los nuevos alumnos y cuestionar las decisiones del sombrero, así se aseguraría de que para el próximo año, él no haría ese trabajo.
Una vez terminada la selección, comenzó banquete de bienvenida dando inicio de un nuevo año en el colegio de magia y hechicería.
Las clases se estaban poniendo realmente tediosas para Severus Snape, ahora que tenía que compartir clases de DCAO con Potter, y Pociones casi no le quedaba tiempo para él. Además estaban las clases con Granger…
"Granger..." Aun no la había citado para las clases prácticas de pociones y ya habían pasado dos semanas. Estaba cansado, ya no era el joven que era antes.
Con ese pensamiento, tomó su pluma y pergamino y la citó a su primera clase.
Habían pasado dos semanas, y Hermione se estaba habituado bastante bien al método de clases por lechuza. En realidad, para ella era más de lo mismo, no aplicaba más tiempo del normal a realizar los deberes enviados por los profesores, y además le quedaba bastante tiempo para dedicarse a sus investigaciones sobre como revertir el hechizo a sus padres.
Ella había hablado con Harry para quedarse en Grimmaud Place y tener un lugar fijo donde trabajar, asunto que Harry dio por hecho.
¡Ni se imaginaba siquiera que su Hermana estuviera en otro lugar!
Estaba terminando de hacer una Traducción de runas antiguas, cuando una lechuza entró por la ventana. Era la primera citación de Snape para clases prácticas de pociones, para el lunes próximo en el salón de Pociones. Con un suspiro dejó la citación y siguió con el trabajo de runas. Se preguntaba en qué consistiría la clase con Snape, sabía que no iban a ser color de rosa, pero esperaba que no siguiera con la misma mala leche de la última vez que se habían visto.
Una vez enviado el trabajo, se dispuso a responder las cartas que había recibido esa mañana de sus amigos y de Ron.
Se alegraba que hubiera vuelto al colegio a terminar sus estudios, aunque sabía que para él había sido una mala jugada de sus padres. Le iba a extrañar, pero se tenía que acostumbrar.
No le quedaba otra.
¡Hola a todas!, se que prometí el capítulo el 10 de mayo... en mi defensa ¿puedo decir que estaba celebrando el día de las Madres? sí, se que es una pobre escusa, pero luego de terminar la maratónica primera semana después de abril no podía hacer otra cosa que tomarme un pequeño relajo.
Pero aquí lo tienen, el nuevo capi. espero les guste, ya que lo hice con mucho cariño. Y comenzaron las clases! ya vieron como se tomó Severus ser el elegido para la Selección.
El próximo ya lo tengo casi listo, así que espero tenerlo de aquí a una semana.
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Nos estamos Leyendo!
Valitos
