Capítulo 9.- Entre Selecciones y Chocolates
Hermione se apareció en Grimmauld Place. No sabía cómo había logrado llegar sin sufrir una despartición.
Con los ojos llorosos se dirigió con prisa al baño, necesitaba sacarse de encima toda esa sensación de sentirse usada que le había dejado el encuentro con Ron. Era un maldito insensible.
¡Maldito fuera! Se sentía tan triste por la forma en la que la había tratado. Gritó bajo el teléfono de la ducha, descargando toda la rabia y pena y se propuso olvidar el asunto. No merecía la pena machacarse por ello, otra vez.
Después de vestirse, se dirigió a la cocina, no se había olvidado de la carta que le debía a Malfoy, por lo que se dispuso a escribirle. Sería algo que se saliera de la rutina y eso era precisamente lo que necesitaba para relajarse y olvidarse de Ron.
Draco iba de camino a la biblioteca, necesitaba un lugar en donde leer la carta de Granger sin que nadie le molestara, tan distraído iba en sus cosas que no se dio cuenta que chocaba con alguien hasta que se encontró en el suelo.
- ¡Fíjate por donde caminas Hurón!- gritó una voz femenina con rabia.
- ¿Qué te pasa Weasley? – preguntó mientras se levantaba - ¿No sabes pedir disculpas?
- ¿Disculparme contigo? En tus sueños Malfoy – le chilló mientras sacaba su varita.
- No estoy de ánimo para discutir contigo, si me disculpas… - le dijo mientras la esquivaba y pasaba por su lado sin volverla a mirar.
- ¿Pero qué te crees? – Ginny le miraba con los ojos tan abiertos que sentía que se le salían de sus órbitas - Tú no me dejas así Hurón… ¡hey! ¡Te estoy hablando! – le gritó al ver que él no se detenía.
- ¿De verdad no tienes nada que hacer? – le espetó mientras se daba media vuelta y la miraba con el ceño fruncido. - Yo creía que teníais entrenamiento de Quidditch…
- ¿Y qué sabes tú? ¿Qué te crees espiando a Gryffindor? No sé qué hago discutiendo contigo, no eres más que un sucio mortífago…
- Mira Weasley, no tengo tiempo para estar perdiendo contigo, tengo cosas más importantes que hacer que preocuparme de los leones… - y diciendo esto terminó de entrar a la biblioteca, sabiendo que la pequeña comadreja no lo seguiría.
Realmente no tenía ganas de discutir, ni con ella, ni con ningún otro. Estaba cansado de hostilidades estúpidas que no llevaban a ninguna parte.
Sentándose solo en una mesa apartada de la biblioteca, se dispuso a leer la carta de Granger.
Ginny iba cada vez más enfurecida con Draco, le molestaba esa actitud que había adoptado desde que habían vuelto a Hogwarts, era como si ya no fuera tan imbécil como antes. Pero ella no se creía nada, viniendo de ese hurón oxigenado, seguro que se trataba de una pose, podría jurar que estaba planeando algo junto con su padre, estaba segura.
Mientras se dirigía al campo de Quidditch vio como Ron, quien había salido recién de sus clases, se dirigía también al campo. Ese era otro problema, sabía que los últimos años había estado de guardián en el equipo… pero ahora no estaba tan segura de que fuera a mantener el puesto. Desde que ella había conseguido el puesto de capitán, había estado viendo entrenar a varios compañeros de casa y se había dado cuenta de que eran mejor que su hermano… no sabía cómo se lo iba a tomar, pero la permanencia de Ron en el equipo dependía de demostrar su capacidad, cosa de la que no estaba muy segura.
Harry iba en dirección al colegio cuando contempló a Ginny dirigirse al grupo que se había formado en el centro del campo. Menudo reproche que se llevó la otra noche por el plantón que le dejó por escaparse con Luna a las cocinas. Se lo había tenido que compensar con creces. Qué pena que ella no compartiera los mismos gustos que Luna, no entendía por qué le gustaba tanto escabullirse a las cocinas en la misma hora que sabía que Luna volvía de sus paseos por los jardines del colegio. Se había hecho habitual el compartir con ella un momento y disfrutar de los chocolates que les regalaban los elfos.
Vio como Ginny llevaba la insignia de capitán, estaba orgulloso de que ella hubiera tomado su lugar en el equipo. Al menos sabía que estaba en buenas manos.
Se dirigió a las graderías a ver la selección de Gryffindor, tenía la tarde libre así que la ocuparía en ver jugar a su equipo y animarles.
Una melena rubia le llamó la atención, se acercó sin que la muchacha se percatara de su presencia. Sus ojos azules estaban observando con atención lo que ocurría en el campo.
- ¡Luna! Que sorpresa verte por aquí.
La muchacha dio un pequeño respingo. Al verle una bonita sonrisa se dibujó en su cara.
- ¡Hola Harry! ¿Vienes a ver la selección del equipo de Gryffindor?
- Así es, y tú ¿Qué haces aquí? – le preguntó Harry mirándola a los ojos - ¿No estarás espiando a Gryffindor para tu casa cierto? – le dijo en broma, pero al ver que Luna lo veía con cara de no entender, se dispuso a ver a los chicos jugar.
Estaba cada uno sumido en sus propios pensamientos mirando fijamente la selección…
- Ron mira mucho a prefecta de Gryffindor…- interrumpió sus pensamientos Luna de repente.- Como siga mirándola así, lo va a distraer de la prueba…
- ¿Qué? – preguntó Harry saliendo de su ensimismamiento y mirando hacia todos lados. – ¿A quién?
- A Alina Yohnez, la chica que está cerca de la cancha con su grupo de amigas, la nueva prefecta de tu casa.
- Estas equivocada Luna, Ron solo tiene ojos para Hermione…
- Quizás los Nargles no me dejan ver bien, es posible que estén colocando cosas en mi visión… - le dijo con una sonrisa.
- Tal vez. – Harry le devolvió la sonrisa, pero no quitó la vista de su amigo mientras su ceño se fruncía sin remediarlo.
Cuando Ginny llegó al campo, vio que las gradas ya estaban a rebosar de estudiantes que iban a ver las pruebas de selección, divisó a Harry y a Luna por la parte más elevada de las gradas. Con un suspiro, se adentró en medio del círculo que se había formado con los jugadores y postulantes.
- Muy bien, - comenzó diciendo mientras los veía a cada uno. – veo que ya están todos. En primer lugar, comenzaremos con la selección del puesto de guardián…
- ¿Cómo es eso? – protestó Ron con el ceño fruncido- ¡El guardián del equipo soy yo!
- Lo sé, Ron. Pero como sabes, en Gryffindor nadie tiene el puesto comprado, todos debemos participar en la selección y si hay alguien mejor que uno… bueno, habrá que hacerse a un lado y dejar que los mejores conformen el equipo ¿No te parece?
Ron la miraba con cara de quien no está de acuerdo, pero no haría una escena frente a todos, ya hablaría con su hermana más tarde. De todas formas, no le convenía hacerle una escena al capitán, podría expulsarle del campo sin hacerle siquiera las pruebas.
- ¿Entonces también dejarás que hagan las pruebas para buscador? – le preguntó para ponerla a prueba.
- Si hay alguien que me pueda vencer, tiene el puesto. – le dijo con la seguridad que la caracterizaba, sabiéndose la mejor buscadora… sólo Harry podía competir con ella.
Ron bufó y se dirigió al puesto de guardián esperando a que comenzaran con las pruebas… iba a ser pan comido. Mientras esperaba, se entretuvo con Alina, esa chica le gustaba cada vez más, había resultado fácil convencerla para que lo acompañara a la casa de los gritos… quien se iba a imaginar que una chica tan joven fuera tan conocedora en las artes amatorias.
Cuando le tocó su turno, se percató de que no sería tan fácil conservar el puesto, pero lo había conseguido. ¡Se sentía eufórico!
Necesitaba estar con alguien en ese momento, sin darse cuenta de que era observado detenidamente, le envió una nota a la chica con un movimiento de varita.
Harry no quitaba los ojos de Ron, más tarde hablaría con él, ese comportamiento no era propio de quien dice estar enamorado de su novia, y más cuando se trataba de su hermana.
- ¿Lo extrañas? – preguntó de repente Luna interrumpiendo ese cómodo silencio que se formaba entre ambos.
- ¿Qué cosa? – Harry no entendía a qué se refería.
- El juego… ¿extrañas jugar? – volvió a preguntar la rubia.
- Es… diferente – le dijo sin perder detalle del juego - ya no puedo jugar Luna…
- Eso lo sé, lo que quiero decir es si extrañas jugar con los chicos.
Harry se volvió a mirarla a los ojos, no se había detenido a pensar si realmente extrañaba jugar o si a quien extrañaba era a su equipo. Mientras meditaba, no había dejado de mirar a Luna a los ojos, nunca se había detenido a mirar los ojos de la chica. Siempre había pasado de ellos, pero ahora que los tenía tan cerca, se daba cuenta que la mirada soñadora no era tal, sino que demostraban una inteligencia y belleza poco usual.
Eran hermosos, con un brillo que pocas veces había observado en otras personas, los de Ginny tenían un brillo diferente, en ellos veía viveza, determinación y fuerza, en los de Hermione veía inteligencia y sabiduría, en cambio en los de Luna si bien también veía inteligencia, también había calidez y paz… eso era, una paz que no había visto en nadie más, y eso lo dejó más desconcertado si cabía. No sabía por qué, pero siempre terminaba comparando a Ginny con Luna, y no sabía quién le agradaba más. Y eso le enfurecía.
- ¿Y bien? – volvió a preguntar Luna, por lo que Harry tuvo que volver al presente.
- Creo que es un conjunto de sentimientos Luna. Extraño jugar, pero a la vez también extraño a los chicos, y tú bien sabes que sin los gemelos el equipo no fue lo mismo.
- También extraño a los gemelos, era divertido el colegio con ellos…
- Heee… Luna, está haciendo frio – le dijo Harry al ver que la chica se estremecía con una ráfaga de viento. - ¿Te gustaría ir conmigo a las cocinas a por un chocolate caliente? – la invitó con una sonrisa cómplice.
- Claro que me gustaría, - le dijo con una gran sonrisa y tomando a Harry de la mano se encaminaron al colegio.
Harry no hizo nada por soltarse, aquella mano le transmitía el sosiego que tanto necesitaba. Se sentía por fin en Paz.
Cuando terminó el entrenamiento con el equipo completo, Ginny buscó a Harry para compartir opiniones, no lo encontró por ninguna parte. Supuso que se había cansado de esperar…
Hermione no había ido a ver la selección del equipo de Gryffindor, a cambio, se había quedado a preparar un trabajo para el profesor Snape. Se encontraba trabajando en el aula de pociones, debía determinar el valor y peso de cada ingrediente utilizado en la poción de agudeza. Estaba terminando de preparar y clasificar los ingredientes cuando sintió que se abría la puerta del aula. Sabía que por la hora era su profesor, por lo que no levantó la cabeza, sino que siguió con lo que estaba haciendo.
- Pensé que había ido a ver a su novio Weasley en la selección del equipo de su casa – le dijo con tono de burla, sabía que a ella se molestaba cuando hacia mención de su novio y no podía evitar hacer sangre.
- Tengo que terminar lo que pidió mi profesor de Pociones… - respondió con una nota de sarcasmo.
Severus se acercó dónde estaba la chica con su mirada de odio y tomó un poco de amígdalas de dragón que estaban molidas en medio de los ingredientes que ordenaba la chica.
- ¿¡Pero qué cree que está haciendo Granger!? – le gritó mientras se limpiaba las manos con un paño.
- Lo que me pidió, determinar el valor y peso de cada ingr…
- ¡Y no fui lo suficientemente claro cuando le dije que debía mantener los ingredientes en un ambiente frio! – Realmente estaba molesto – ¡acaba de echar a perder toda la dotación de amígdalas de dragón para lo que queda del semestre! – le dijo mientras tiraba a la basura lo que la chica había hecho.
- ¡Pero si eso es exactamente lo que estaba haciendo, no conozco un lugar más frio que este! – le contestó con resentimiento la chica, había gastado media tarde en lograr moler ese ingrediente en específico.
- ¿Y la chica más lista del colegio no sabe que existen los laboratorios? – preguntó con sarcasmo.
- Por supuesto que sé que existen los laboratorios – le dijo levantando la barbilla en forma desafiante –, pero siempre hemos elaborados las pociones en este aula, no sé qué tiene de malo.
- Niña tonta,- la insultó por las buenas- le enseñaré a trabajar como es debido, espero que no estropee nada, porque lo que estropee lo tendrá que pagar de su bolsillo. No pienso prestarle mi laboratorio personal y además sufrir las consecuencias de su incompetencia. - hablaba mientras caminaba a paso presto en dirección a su despacho
Hermione se quedó petrificada, sin poder reaccionar. Severus no se preocupó de verificar si la chica lo estaba siguiendo, sabía que se había quedado en una pieza. Hermione corrió detrás de su profesor cuando lo vio desparecer detrás de una puerta semioculta a un lado del almacén para los ingredientes de pociones.
Ahora entendía Hermione, porque nadie sabía de la existencia de este laboratorio en Hogwarts, estaba tan oculto que era imposible saber de su existencia. Con una timidez poco usual en ella, se adentró al territorio enteramente personal de su profesor, era como entrar a sus habitaciones personales. El laboratorio tenía ese aroma especial que emanaba de las ropas de su profesor, a especias y otra cosa que no sabía que identificar... "a colonia de hombre" le dijo su subconsciente…
"Esto no está bien Hermione, - se dijo a si misma.- debes estar mal de la cabeza… ¿de dónde vino ese pensamiento? Y ¿desde cuándo te andas fijando tú en tu profesor y en el perfume que usa o deja de usar?" – Se preguntaba, no entendía que pasaba por su cabeza, tal vez tanto tiempo compartido con su profesor le estaba afectando la cabeza, tanto vapor e ingrediente le estaba haciendo mal a su cerebro, estaba loca definitivamente.
Se dedicaron todo el resto de la tarde comentando los ingredientes, sus pesos y valores, sacando cuentas, modificando la proporción de cada uno y su efecto con los otros. Qué ingrediente aumentar la dosis, de cual no, que efecto tenía la poción si añadían un nuevo ingrediente o quitaban otro.
No fue hasta que Hermione comenzó a bostezar de forma involuntaria que Severus se percató de la hora que era.
- Vaya a descansar Granger, yo termino con esto.- le ofreció.
- No se preocupe profesor, yo puedo continuar aún, es sólo que no he almorzado y es tarde para la cena.
- No pensé que se había saltado el almuerzo, eso no está bien. – le reprocho él como si fuera una niña pequeña. La verdad es que Severus había disfrutado de la compañía de Granger en su Laboratorio, por lo general siempre estaba solo mientras preparaba las pociones, ya sea para las muestras en clases o para la enfermería, y en un tiempo pasado, para la Orden del Fénix. Pero se había dado cuenta de que la chica era igual que él para preparar pociones, era ordenada, pulcra, meticulosa… cualidades que él valoraba mucho en las personas, y había que agregar que cuando se lo proponía, no era tan insoportable con su palabrería, es más, no había dicho más que tres o cuatro frases en toda la tarde, y fue para preguntar algo realmente importante referente a la poción.
- Muy bien, mientras terminamos, le pediré a los elfos que nos traigan algún refrigerio, así no perdemos el tiempo y de paso usted no se desmaya en mi laboratorio. Sería embarazoso explicar qué hacia usted en mis aposentos personales y tan entrada la noche… - le dijo en tono serio, pero se podía entrever la broma implícita en sus palabras.
Hermione no se lo creía, ¿Su profesor de pociones en plan amistoso? ¿Snape? Eso era raro, tan raro como que ella se sentía realmente cómoda con él. Había compartido con ella su laboratorio personal, algo que había mantenido en secreto para todos sus alumnos, y ahora ella sabía de su existencia y por lo que veía, podía seguir usando. Había compartido con ella sus conocimientos de la poción en forma libre, no se había burlado de sus preguntas ni observaciones, realmente lo había pasado bien trabajando a la par que su profesor. No había sido sarcástico ni irónico, ni se había burlado de ella como acostumbraba. Debía reconocer que cuando quería, Snape era muy agradable de tratar, tanto que se había olvidado de que no había comido nada desde el desayuno.
- No se preocupe profesor, ahora termino y me retiro a mi habitación, ya mañana comeré algo. No quiero molestar.- dijo en voz baja, tímida.
- No es molestia, de todas formas iba a pedirle algo a los elfos para mí, un poco más no les hará daño, además – dijo con un tono que Hermione no supo identificar –, me lo debe por ocupar mi tiempo libre, lo mínimo que puede hacer es no dejar que cene solo.
A Hermione no le quedó más que aceptar la invitación de Severus. Mientras daban cuenta de la cena se dedicaron a comentar las fases de la poción y los pasos a seguir a continuación. Una vez terminada la comida, Severus llevó la bandeja con el té a una salita contigua al laboratorio, y la invitó a acompañarlo. Le preguntó por sus padres, por su futuro y que haría luego de devolverles la memoria. Por su parte Hermione le contaba todos los planes que tenía desde que había terminado la guerra, lo que había hecho y quedaba por hacer, cómo lo estaba llevando en las clases con los otros profesores, de cómo iba su estudio para dar el examen de admisión en San Mungo.
Severus, si ya de por sí estaba interesado en los asuntos de Hermione, ahora deseaba saber más, con cada cosa que ella le contaba, iba almacenando un deseo de conocer más de ella, una irrefrenable curiosidad de saber más. No se cansaba de preguntarle cosas, hacerla hablar de sus sueños y proyectos.
Sin darse cuenta, estuvieron conversando hasta muy entrada la noche, cuando Hermione empezó a bostezar fue que se levantaron y se fue cada uno a su habitación a descansar.
Al llegar a su cuarto, Hermione se dio cuenta de que su profesor no era tan desagradable cuando quería, sabía que no iba a ser siempre como hoy, solo esperaba que no volviera a ser el murciélago de la mazmorra con ella, ese malvado bastardo que escupía veneno por doquier, le gustaba mucho este Severus Snape.
¡Hola amores! espero les haya gustado este capítulo, a mí me ha encantado XD.
Ya podemos ver que Severus no es tan bastardo cuando quiere jejeje y vemos como la ha llevado a su laboratorio personal... si cuando quiere es un amorrr XD
Harry al fin se dio cuenta que era lo que le gustaba tanto de Luna... en fin, tendremos que esperar un poco más para ver la reacción de Ginny... (se soba las manos)
Y Ron... sin palabras, no voy a dar opinión, me voy a sentar tranquilamente a ver como se desarrollan los acontecimientos de los cuales hemos sido testigos, confiaré en el buen juicio de Harry. (se soba las manos y sonríe maliciosamente...)
Por ahora solo puedo estar segura de una cosa... mi musa está inspirada, no para de darme ideas, lo malo es que el tiempo no me alcanza como yo quisiera :(
Así que ya saben, las flores al botón de reviews. Las criticas e imperdonables... hemmm no veo boton para esas... jajaja.
Ah! se me olvidaba algo muy importante: Muchas gracias a todas las que comentan y agregan a favoritos y alertas, me hacen muy muy muy muy feliz! cada vez que veo el e-mail de un review y alerta y favorito salto de alegria! La Nata ya no pregunta que me pasa, ya sabe... jajaja
Un saludo a AnitaSnape, Sakura7893, Yasmin Snape, yetsave, lisicarmela, .1, tercy-S-Scloe, Eydren Snape, Aome - Hime, Diosa Luna, Mama Shmi y Persefone Riddle por tooodos los comentarios, aunque no conteste los reviews me hacen muy feliz! ains, ya me emocioné.
como siempre... Nos estamos leyendo!
