Despedidas

Dure una hora en la ducha, sentada en un rincón, abrazando mis piernas.

Iba a regresar a casa, pero me daba miedo hacerlo. Si regresaba estaba segura de que no soportaría saber si era ya muy tarde. Pero debía enfrentar las consecuencias de mis errores, mis padres no habían criado a una cobarde. Debía ser fuerte y enfrentarme a lo que fuera. Si fui lo suficientemente valiente para pedirle asilo a los Vulturi, debía serlo para ver a Jacob y enfrentarme a lo que fuera.

Cuando salí del baño, me puse ropa comoda y limpia: mis jeans favoritos, una blusa azul media noche y converse. Me esperaba un largo viaje de regreso a casa.

Tome la caja con las joyas entre mis manos y camine por el castillo sola, hasta la biblioteca de Aro. Toque tímidamente a la puerta.

-Adelante! -entre al lugar-. Renesmee! Ven, pasa querida, toma asiento.

-Gracias, Aro.

Ya no era el monarca británico, ni Aro el temido líder de los Vulturi, era simplemente un vampiro disfrutando de un buen libro, sentado frente a su antiguo escritorio.

Puse la caja sobre la pulida madera del escritorio.

-En que puedo ayudarte mi querida?

-Primero que nada, te pido disculpas. Espero que no hayas reprendido muy duro a Alec. Fui yo quien le pidio que... me cegara -suspire-. No nació de el.

-Si lo se. Pero cuando lo vi, me sentí terriblemente avergonzado, justo le decía a tus padres que con nosotros estabas segura, Edward leyo los pensamientos de Alec y...

-Lo siento. En segundo lugar: gracias por tu prestamo - empuje con suavidad la caja hacia el.

-Oh no! No era un prestamo, es un regalo.

-Me temo que no puedo aceptarlo... es... demasiado para mi.

-No es nada.

-Aro...

-Si no lo aceptas, me sentiré muy ofendido.

Suspire.

-Gracias, entonces -dude en continuar-. Aro...

-Si?

-Voy a regresar.

Mi confesión no lo tomo por sorpresa.

-En verdad siento mucho las incomodidades y disgustos que llegue a ocasionar...

-Tonterías - hizo un gesto con la mano, para restarle importancia.

-Te agradezco mucho lo que hiciste por mi, en verdad.

-No fue nada mi bella amiga! Eres bienvenida de regresar cuando quieras.

-Gracias.

Me levante de mi asiento y comencé a alejarme.

-Espera!

Busco entre sus cajones y me entrego un grueso sobre tamaño oficio, color crema.

-Los documentos de las joyas -se encogió de hombros-. Los humanos tienen un sin fin de reglas y leyes para su supervivencia, por que son ellos mismos quienes se matan, traicionan y se destruyen. Que el cielo no permita que una joven adorable como tu, traiga joyas antiguas sin los papeles que constaten que le pertenecen, por que crearas un conflicto internacional y te acusaran de que los mataras con ellas.

-Ah... eh... Gracias - solte unas risitas nerviosas y me entrego la caja de madera.
.

-Te vas! - murmuro Jane molesta al entrar a mi habitación.

-Si. - continue guardando mis cosas.

-Al menos te llevaras contigo un recuerdo de nosotros - señalo con la barbilla las joyas.

-Si... Aro insistió.

-Me alegro. Siento mucho que te vayas... pero mi amo dice que es lo correcto.

Suspire.

-Buena suerte - en menos de un parpadeo Jane se acerco y me abrazo.

Le correspondí muy desconcertada. Ya no le había ordenado que fuera buena conmigo desde hace mucho tiempo.

Se marcho sin decir una palabra mas.

Minutos mas tarde William llego.

-Renesmee... podemos hablar?

-Claro, pero rápido, tenemos que irnos... - revolotee por el lugar.

-Yo no voy contigo.

-Que? - me detuve a media habitación justo debajo del candelabro de cristal.

-Yo... me voy a quedar.

-Will...

-Lo se - agacho la cabeza.

-Sabia que no seguiríamos juntos, pero... no que te quedarías aquí. Estas seguro?

-Si - una sonrisa traviesa le curvo los labios.

-Quien es? - pregunte con curiosidad.

-Quien es quien?

-Por favor Will. No te quedarías aquí, si no fuera por alguien.

-Soy tan transparente?

-Quien? - pregunte a mi vez.

-Jane - respondio avergonzado.

-Oh por todos los cielos!

-Shh! baja la voz.

-Y ella que te ha dicho? - pregunte entre risas.

-Aun no le dijo nada, pero Aro ya lo aprobó.

Corrí a abrazarlo.

-Gracias William. Sin ti no creo que hubiera sobrevivido ni una semana. Te quiero.

-Y yo a ti. - me abrazo con fuerza.

-Si en esta historia eres Jacob... te enamoraras de mi descendencia? - pregunte en broma.

Ambos nos reímos.

-Si Jane me rechaza o peor aun... me tortura con su don... lo mas probable es, que te busque en unos cuantos años y pida la mano de tu hija.

.

Camine por el castillo con mis maletas y mi regalo, hasta que me interceptaron Felix y Demetri.

-De verdad crees que te iras?- pregunto Felix con tono amenazante.

-Por que no lo harás - mascullo Demetri.

-No les tengo miedo - trague saliva.

Me mostraron los afilados dientes, se acuclillaron y sus manos se convirtieron en unas garras huesudas y marmoleas.

-Dejen de jugar y carguen mis maletas, tengo prisa.

Se pararon derechos de nuevo.

-Aguafiestas - mascullaron al mismo tiempo.

Subieron mis maletas al Audi convertible, rojo cereza de Heidi. Ella se había ofrecido en llevarme al aeropuerto. Mi amiga vampira me dio otro fuerte abrazo en la terminal de Florencia. Todos los humanos nos miraban desconcertados. Tenia unas semanas sin salir del castillo y me había desacostumbrado a las miradas de los humanos.

-Cuídate Renesmee -susurro Heidi-. Llámame cuando quieras o mejor aun... visitanos!

-Gracias, por todo.

No prometí nada.

Me despedí de ella y encamine a la aerolínea.

Vole de Florencia a Roma. De Roma a Londres. De Londres a New York. De New York a Bismark, Dakota del Norte y de ahí... a Seattle. Por fin.

Fue una tortura el camino, fue largo y extenuante. No podía quedarme quieta ni un minuto. La cabeza me daba vueltas, el corazón me latía mas rápido de lo normal.

No lograba quitarme la idea de la cabeza, de que tal vez llegaría tarde.

Jacob era humano. Los humanos se mueren por cualquier cosa; incluso por el piquete de una abeja, si son alérgicos. Hay cientos de enfermedades en el mundo. Accidentes que eso eran: accidentes.

Sabia que había sido cruel con el, muy cruel. Sabia que tal vez no me perdonaría por haberlo avandonado, por haber roto su corazón.

Humano.

Podía aceptar que no me perdone, pero jamas me perdonaría a mi misma si el moría.

Tenia que hacerlo regresar a su naturaleza lobuna, con tal de que el no muriera. Podía aceptar cualquier cosa, incluso que me golpeara o que me matara, si eso significaba que el no muriera.

Pero... si llegaba tarde... regresaría de nuevo a Italia y obligaria a Aro a que acabara con mi vida. De eso estaba segura.


Sorry! Me equivoque con la programación de las actualizaciones

Martes - Muerte

Miércoles - Fantasmas

Sábado - Sin Retorno

Domingo - Epilogo: Impulso. Y una sorprecita... a quien me la pida

Lunes - SUNSHINE


Una pregunta... No esta fallando su fb? Por que el mio no... funciona, por así decirlo y tengo una muy buena conexión a internet... Help!