Capítulo 11.- ¡¿Que Harry Qué?!
El tiempo pasaba rápidamente, entre las clases vía lechuza y las clases de pociones, Hermione no se había dado cuenta que prácticamente estaban llegando al final del semestre. Ella debía en breve presentarse en el colegio para dar los exámenes correspondientes, y para ello, se alojaría esa semana en el castillo para poder rendirlos sin problemas. Minerva le había solicitado que tuviera la mayor discreción como siempre, para que los alumnos no se indignaran y denunciaran los favoritismos que tenían con ella.
Había hablado con Ron, todo iba bien… muy bien de hecho. Ron estaba más calmado, no la presionaba tanto para acostarse con ella y eso la tenía más tranquila. Parecía que por fin Ron había madurado y la estaba entendiendo.
También había hablado con Harry de su nueva amistad con Draco, no podía ocultarle una cosa así a su hermano. Harry al principio la había mirado como si estuviera loca, y había arremetido contra el Slytherin. Pero con el paso del tiempo, él mismo se había percatado que algo había cambiado en Malfoy y había aceptado su buen juicio. Eso era algo importante para ella, no le gustaba tener secretos con Harry.
Se había dado cuenta de que su hermano estaba inquieto, pero por más que le preguntó no logró sonsacarle una palabra de qué era lo que lo agobiaba. Pero Harry era así, nunca quería preocupar a nadie. A veces, se pasaba por las habitaciones de Harry y se quedaban conversando toda la noche, hasta que se le hacía tan tarde que terminaban durmiendo juntos nuevamente.
Extrañaba la compañía de Ron por las noches, cuándo había empezado el colegio realmente lo había pasado mal, hasta que se había acostumbrado. Por desgracia, los viejos hábitos no se dejan de un día para otro, así que Harry, su siempre dispuesto hermano, le hacía compañía.
Hermione ese día había invitado a Draco a su habitación para platicar un rato, se había llevado una gran sorpresa cuando descubrió que el rubio era un buen compañero para mantener conversaciones de cualquier tema, por lo que siempre quedaba con él si quería pasar un rato agradable.
Mientras esperaba a Draco, se preocupó de ordenar los libros en el orden que iban los exámenes para leer un rato antes de cada uno, era una costumbre que había adquirido muchos años antes que le gustaba mantener.
Cuando escuchó que llamaban a la puerta, la abrió sin preocuparse, pensando que era Draco.
- ¿Siempre abres la puerta así a cualquiera que llame?- inquirió la pelirroja con cierta sorna.
- ¡Ginny! – gritó Hermione dándose la vuelta rápidamente. - me asustaste… pensé que eras otra persona.
- ¿Esperas a alguien? – le preguntó poniendo cara picarona. Sabía que se había reconciliado con su hermano y no quería estorbar.
- Sí, pero no es Ron. – le aclaró rápidamente. - Así que quita esa cara, sólo es un amigo.
- Si te molesto, puedo venir después. – ofreció Ginny, aunque por dentro se moría de la curiosidad.
- No, no es eso…
- Claro que molestas Weasley, esta es una reunión entre Hermione y yo. – Ginny se volvió sobre sus propios talones hacia esa voz que tanto conocía. En la puerta de la habitación estaba apoyado nada menos que Draco Malfoy. Y sin entender, se volvió una vez más a Hermione que no lograba articular palabra.
- Ginny, ¿estás bien? – Hermione la tomó del brazo.
- ¿Te acaba de llamar por tu nombre? – preguntó Ginny sin entender. – él es un sucio mortífago Herms, ¿Cómo puedes quedar en tu habitación con una persona como él?
- Nadie te invitó, ¿por qué no te largas?- espetó el rubio.
- Olvídalo, no dejaré a mi mejor amiga con un engendro como tú.- el dedo de la pelirroja se alzó, acusador.
- Ginny, por favor, Draco ya no es quien era…
- ¿Tú también le llamas por su nombre? – le gritó a la cara - ¿Qué te hizo Herms? – luego con la mirada fija en sus ojos preguntó - ¿Lo sabe Ron?
- La comadreja no tiene nada que saber.
- ¡Cállate! – le gritó Ginny – Tú lo único que sabes, es hacer daño.
- ¿Draco, por favor nos puedes dejar solas? – le pidió Hermione con cara de disculpa. –Pásate más tarde y podremos conversar.
- Claro, no te preocupes.. – y con un movimiento de cabeza salió de allí. Al ver que Ginny iba detrás de él, Hermione la tomo del brazo y la sujetó a su lado en el sofá.
- ¡No! – le espetó. – Tú te quedas aquí conmigo.
- No Hermione, - le dijo poniéndose de pie y yendo hacia la puerta - Él me tiene que escuchar, ha estado toda su vida metiéndose conmigo y mi familia, no permitiré que también se meta contigo.- Le espetó irascible mientras salía rauda detrás del chico.
- ¡Ginny! –gritó, pero ya era tarde, la chica había salido hecha una furia detrás del rubio y se perdía en una esquina del largo pasillo.
Hermione estaba esperando con ansias que volviera su amiga, no quería que se pelearan, le haría tan feliz que esos dos pudieran tener un trato cordial. Sabía que era casi imposible que fueran amigos, pero al menos que lograran estar en una misma habitación sin querer matarse.
Por lo pronto, sólo le quedaba esperar.
Hermione debía terminar de preparar todo en el laboratorio para la clase con el profesor Snape, así que ignorando lo ocurrido, se dedicó a ello. Ya estaban en la fase final de la poción de Agudeza. Habían hecho varias pruebas y todo indicaba que estaba lista. Estuvieron trabajando a la par desde el día en que él le había enseñado su laboratorio. Ahora ella tenía acceso libre para dedicarse a la poción sin tener que esperar a su profesor para la supervisión. Se dio una ducha y se vistió con ropas cómodas para su clase.
Ya hablaría con Ginny sobre Draco…
Salió de su habitación y cruzó hacia el aula de pociones, pasó directo y entró al laboratorio. Snape ya se encontraba trabajando, aunque no en la poción de agudeza, sino en la dotación para equipar de pociones la enfermería de Poppy. Se acercaba el partido de Slytherin contra Gryffindor, y ahí de seguro que terminaban varios en la enfermería.
- Buenas tardes Profesor – saludó en cuanto entró en el laboratorio.
¿Qué haces tan temprano aquí Granger? ¿No tenías visita de Draco? – le preguntó mientras revolvía la poción que tenía en frente.
- Ha sucedido lo que venía esperando desde hace un tiempo… - al ver que Severus la veía fijamente, continuó – Ginny se enteró la amistad que mantengo con Draco y ha salido detrás de él. No lo he podido evitar – dijo con un suspiro. – espero que no corra la sangre.
- No exageres Granger, sabes perfectamente que Draco no le va a hacer nada a la señorita Weasley.
- Si lo sé, pero no confío en que Ginny no le vaya a hacer algo a Draco, no se va a quedar tranquila hasta que pase algo más serio. No confía en él.
- Ya… hay muchos que no confían en Draco, pero eso sólo depende de él. Por lo pronto ponte a trabajar en la poción, necesitamos tener unos viales para hacer pruebas.
Y con esto, cada uno se dedicó a trabajar en lo suyo. Severus no dejaba de pensar en lo que le había dicho Hermione. Draco estaba haciendo todo lo que podía para ser aceptado por la sociedad, pero Lucius no ayudaba mucho. Le estaba presionando para que le entregara información de los sangre puras que iban ese año al colegio, lo había estado dilatando, pero tendría que hablar con Draco, no podía dejar que se dejara convencer por Lucius y perdiera la poca confianza que se había ganado en el transcurso del año.
Se había sorprendido mucho cuándo Draco le contó que había entablado amistad con Granger, cada día lo sorprendía más esta niña. De todas las personas que tenían motivos para odiar a Draco, ella y sus amigos eran los últimos en los que habría pensado para redimirse, pero ahí estaba, dándole una oportunidad, y ahora resultaba que eran muy buenos amigos.
Mientras su poción reposaba, se había puesto a mirar a Hermione, sus movimientos seguros al preparar los ingredientes, la forma de tomar los utensilios… se sorprendió pensando en cómo sería ser tocado por esas manos jóvenes, en lo suave que se veían, en lo agradable que debería sentirse… ¡Pero que mierda! ¿De dónde habían venido esos pensamientos? No se había dado cuenta de lo que estaba pensando, hasta que había sentido un calor subiendo por su pecho, un calorcillo agradable, uno que hacía mucho que no sentía. Debía salir de allí, eso no estaba bien, él no podía estar fijándose en una alumna. – no tan alumna Severus, no te engañes, lo sabes bien. – le dijo su conciencia con cierto sarcasmo.
Sin perder el tiempo se encaminó hacia sus habitaciones dejando a una Hermione sola y sin decirle una palabra.
Por su parte, Hermione sentía la mirada de su profesor sobre ella, se estaba poniendo nerviosa, hacía un tiempo que la miraba fijamente y no sabía cómo comportarse. Sólo una vez se había sentido observada de esa manera, y Víctor no era un hombre de cuarenta años, sino un alumno más. Se percató de que estaba pensando en su profesor cómo más que su profesor, así que dejando las muestras en el escritorio de Severus, salió rauda a aquella habitación a ver si Ginny ya había terminado con Draco.
"Debo dejar de pensar así de Severus, él es sólo mi profesor, yo estoy con Ron, y soy feliz con él"… iba pensando camino a su cuarto cuando se quedó en una pieza cuando otro pensamiento la asaltó, parándose en seco en mitad del pasillo… "¡¿Y desde cuándo es SEVERUS?!"
Y así, paralizada en la entrada de su cuarto la encontró Luna, que iba hacerle una visita.
Ginny vio como Draco se dirigía a una de las aulas desocupadas y sacaba un libro de su mochila. Este era su momento, debía enfrentarse a él. No le tenía ningún miedo, tan solo era un niñito hijo de su papá, malcriado y prepotente, no importaba lo que dijera Luna o Hermione de que estaba cambiado, más alto, y más guapo, y no sé qué otras mierdas más, ella no se fijaba en eso.
Estaba cansada de que se metiera con su familia, siempre molestándola con su condición de pobre. Tal vez en su familia no sobraba el dinero, pero nunca le había faltado nada, y estaba segura que en su familia no había amor, confianza, cariño… sólo había que ver a Lucius y sumar dos más dos…
Llegó al aula y abrió la puerta sin miramientos, con la varita en mano lista para atacar a la más pequeña provocación.
Lo encontró en un rincón esperándola con los labios en una media sonrisa, con los brazos cruzados sobre el pecho y la varita en mano. Estaba apoyado por el hombro en la pared mientras tenía un pie cruzado sobre el otro, en una pose totalmente chulesca y ocultaba la mirada con su pelo desordenado.
Se había dado cuenta de que ella lo estaba siguiendo desde que salió de la habitación de Granger.
Cuando Ginny entró en el aula, cerró con un pase de varita y conjuró un muffliato, no quería que nadie escuchara, no iba a ser muy agradable lo que tenía que decirle.
- Habla de una vez Weasley, no tengo todo el día. – comenzó Draco sin cambiar la postura.
- No sé qué te propones, pero yo sé que no es nada bueno…
- No sé de qué hablas. – le respondió con su tono de suficiencia
- Mira, podrás haber convencido a Hermione que has cambiado, pero a mí no me engañas, no eres más que un asqueroso y sucio mortífago.
- No tengo que darte explicaciones comadreja – le dijo mientras se acercaba lentamente con la varita en mano – Tú no eres nadie, no sabes nada, no te metas en lo que no te incumbe.
- Me meto cuando y con quien me da la gana payaso, no quiero que te acerques a los míos, ¿me oyes? – Con cada palabra iba acercándose más a Draco, lo apuntaba con la varita, pero no tenía postura de ataque, sino más bien la utilizaba como extensión de su mano. Cuando estaba casi rozando su cuerpo con el del chico, y sintió como su respiración entraba por sus fosas nasales se dio cuenta de lo cerca que estaba. – y Hermione está incluida.
- Te repito piojosa, tú no sabes nada de lo que me propongo. No te metas en lo que no te incumbe, no me interesa tener nada que ver contigo ni de la piara de tu familia.
- Ya estoy cansada de que me insultes, que desprecies a mi familia y amigos, – con cada palabra le hincaba la varita en las costillas al muchacho - y Malfoy- le dijo escupiendo su apellido con desprecio – te recuerdo que Hermione también es mi familia.
Se medían mutuamente, ella aunque medía varios centímetros menos que él, no se dejaba intimidar. Él la evaluaba mirándola fijamente a los ojos, cada vez más cerca… y más, estaban casi rozando sus narices cuando volvieron a ser conscientes de a quien tenían en frente, moviéndose con vehemencia a la vez. Draco la sostuvo de un brazo mientras Ginny le puso una mano en el pecho de él, tomando un poco de aire que evidentemente le faltaba, le dio un empujón para luego alejarse apresuradamente de él.
- Ya estás advertido alimaña infecta, cómo le hagas daño a Hermione, tendrás que vértelas conmigo. – y dando media vuelta salió apresurada del aula.
Draco tan sólo la observó salir, podría haberle gritado cualquier cosa, insultarla una vez más, pero estaba tan casado de hostilidad…
Ginny Iba rumiando su rabia por la discusión con el hurón inmundo cuando vio a Harry, quien iba en dirección al aula de DCAO.
- ¡Harry! – le llamó mientras apuraba el paso. Harry la abrazó tomándola de la cintura.
- Hola cariño ¿Cómo estás? ¿Te ha pasado algo? – le preguntó viendo que tenía el ceño fruncido.
- Bien, solo que no soporto a Malfoy, no me creo nada eso de que ahora está tan cambiado y que es amigo de Hermione. – le contaba mientras entraba con Harry en el aula.
Harry, que había hablado anteriormente con Hermione, sabía todo lo que pasaba entre ellos, le había costado un poco creerlo, pero si ella confiaba en el rubio, tendría que creer él también, por lo general su hermana no se equivocaba en juzgar a las personas.
Pero Ginny era otra cosa, iba a ser más difícil hacerle creer.
Tomó el rostro de la chica entre sus manos y le dio un casto beso.
- Hmmm lo necesitaba – le dijo cuándo se separó. – hace tiempo que no estamos juntos.
- ¿Y que se te ocurre? – preguntó mirando con picardía el aula.
Harry solo la tomó de la mano y la llevó al extremo de la habitación en donde estaban los utensilios de defensa… tal vez volver a romper las reglas del colegio era lo que necesitaba.
Luna entró con Hermione a su habitación, desde que se la encontró en el pasillo, sabía que algo la perturbaba.
- Hermione, los tosoporlos no te dejan pensar con claridad – le dijo con su habitual candidez.
- ¿Qué? – preguntó la castaña sin entender.
- Que debes despejar tu habitación de tosoporlos, te nublan la mente y no puedes pensar bien. Dice mi padre que con una buena dotación de polvo de cuerno de unicornio puedes mantener limpio cualquier lugar.
- Gracias Luna, lo tendré en cuenta – le dijo con una sonrisa. Sabía que su turbación era precisamente por sus pensamientos y no por no pensar con claridad.
- Dime Luna, ¿En qué te puedo ayudar? –preguntó mientras servía un té con galletas y se sentaban en la mesita que había en su habitación, últimamente más concurrida de lo que debiera.
- Verás Hermione, yo sé que puedo confiar en ti. Nunca te habría molestado pero necesito el consejo de otra mujer.- Hermione se quedó en una pieza, la forma franca de hablar de Luna siempre la había turbado, desde luego nunca sabías por dónde podía salir.
- Cla… claro, dime ¿En qué necesitas que te dé consejo?
- Me gustaría que me ayudes a conquistar a un chico… - le dijo a bocajarro, mientras un rubor le llenaba la cara, pero por el contrario a lo que se podía pensar, no bajó la vista.
- Hermione siempre pensó que Luna estaba enamorada de Neville, pero cuando este empezó a salir con Hannah y Luna no había hecho nada ni demostrado ningún sentimiento al respecto, creyó que se había equivocado. Al parecer no era así.
- ¿Qué quieres saber? – preguntó para empezar - ¿Lo conozco?
- Sí, pero no te puedo decir quién es. – dijo mientras miraba abajo y se tomaba las manos nerviosamente en su regazo.
- De acuerdo y ese chico… ¿crees tú que te corresponda? – intentó indagar Hermione.
- No lo sé, ese es el problema. Nos hemos visto unas cuantas veces en las cocinas mientras tomamos chocolate caliente. – contó con una sonrisa de oreja a oreja.
- Entonces sí te corresponde ¿Cuál es el problema entonces?
- Él tiene novia... – esto lo dijo con una gran tristeza y Hermione se convenció más de que era Neville.
- Luna, si tiene novia, no creo que puedas hacer mucho. Y no habla muy bien de él si te está dando alas compartiendo contigo a sabiendas que está actuando mal con su novia.- En su mente comenzó a maldecir a Longbottom y su falta de consideración con su amiga.
- Si, lo sé, pero es que es tan tierno y a mí me gusta mucho. Sé que no es correcto lo que estoy haciendo, pero se siente tan bien estar en su compañía, que pensé que tal vez, si hago algo para que se fije de otra manera en mí, pueda ver que lo quiero y se quede conmigo…
- Luna, basta. – Hermione le tomó de la barbilla para que la mirara a los ojos. – Si él tiene novia, en primer lugar no debiste fijarte en él. Segundo, ¿te das cuenta que él no va a dejar a su novia para estar contigo? Los hombres no hacen eso, ellos juegan con las mujeres pero no dejan a sus novias. Eso lo debes tener claro.
- Lo siento, no pensé que te molestaría tanto…
- No te preocupes, más me molesta que Neville se atreva a jugar contigo… - le espetó molesta
- ¿Neville?- preguntó Luna con extrañeza.
- Claro, espera que me lo encuentre por los pasillos, se va a enterar de lo que es bueno…- dijo casi frotándose las manos, deseosa de hacer justicia.
- Pero no es él Hermione. - le interrumpió Luna – Neville no es de quien estoy enamorada.
- ¿Entonces?
Luna bajó la mirada.
- Es Harry…
- ¿Harry? ¿Qué Harry?- preguntó un poco crispada.
- ¡Pues Harry Potter!- levantó la voz la rubia pero sin perder su toque de dulzura- ¿Quién va a ser?
Hermione se quedó muda, sentía cómo la ceja le temblaba un poco, estaba allí en mitad de su habitación de una pieza sin saber a ciencia cierta qué hacer ni que decir.
Esto le resultaba de lo mas extraño.
¡Hola Chicas! aquí vengo con otro capítulo que espero les guste!
Por Primera vez Hermione se pone a pensar en Severus como Hombre aunque sea en forma inconsciente... XD
Hay Luna Luna... recurriste a la persona menos indicada...
Huuuuuuuy Ginny no confia en Draco... sus razones tendrá, y él, tan chulo... jajaja me encanta Draco! es otro al que amooo XD (es mi amor culpable) jajaja
Bueno, ustedes ya saben, las flores al boton de reviews... las maldiciones via pergamino y lechuza ya? que aun no se inventan las maldiciones envasadas (creo)
Nos estamos leyendo!
PD. Muchas gracias AnitaSnape! que seria de mi sin tu ayuda? Te quiero Mucho linda! besos mil
PD. 2 No me olvido de todas las chicas que comentan, me llenan de alegría y me animan a seguir escribiendo... eso me da una idea de que no lo estoy haciendo tan mal... XD Muchas gracias!
