Capítulo 12.- Cartas sobre la mesa.
-¡Ay, Luna! No lo logro entender… - exclamó Hermione mientras se tomaba la cabeza a dos manos.
¿Desde cuándo Harry jugaba con las mujeres? ¿Y Ginny? ¿Dónde quedaba ella en todo esto? No podía dejar de hacerse todas estas preguntas mientras miraba a una sonrojada Luna, que retorcía un trozo de la tela de su camisa del uniforme del colegio.
-¿Harry ha estado saliendo contigo a la vez que con Ginny?- preguntó con cautela
- No Hermione, no lo mal interpretes.- clavó sus ojos azules en los de su amiga- Sólo hemos tomado chocolate en las cocinas unas cuantas veces.
- Pero me acabas de decir que lo quieres conquistar…
Luna suspiró muy fuerte. ¿Era posible que no la entendiera?
- Yo soy la que está enamorada de Harry. –Alegó. Hermione la miraba inquisitiva, por un momento se sintió como en una sala de juicio y comenzó agobiarse.- él no ha hecho nada para que yo haya creído otra cosa. Es… es solo que…- Luna comenzó aturullarse, nerviosa- mira Hermione, no entiendes, tal vez fue mala idea venir a hablar contigo… - hizo un ademán de levantarse, pero Hermione se lo impidió.
- No te muevas de esa silla Luna, hay unas cuantas cosas que tenemos que aclarar… - tomando su varita, puso un hechizo en la puerta para que le quedara claro a Luna que no se podía ir hasta conversar con ella.
Fue al baño y se mojó la cara, no entendía nada de lo que estaba pasando y esperaba que Luna se explicara de una vez por todas.
Cuando volvió a la salita vio a Luna que estaba sentada muy derecha esperándola. Respiró profundo y se acercó a la chica.
- Luna cariño… - comenzó diciendo para llamar su atención – ¿Por qué dices que estas enamorada de Harry?
- Hermione, ¿Realmente me estás preguntando eso? ¿Estás tú enamorada de Ron?- Hermione suavizó su rostro- No lo sé a ciencia cierta, pero lo que siento cuando lo tengo cerca… se me acelera el corazón y las mariposas que siento aquí cada vez que lo veo – dijo mientras colocaba sus manos en su vientre. – hay veces que con sólo pensar en él siento estas mariposas y me siento tan feliz… - mirándola a los ojos continuó – eso solo puede ser amor Hermione, nunca lo sentí con Neville ni con ningún otro.
- Te entiendo – Hermione la miraba con una pena profunda mientras tomaba sus manos. – pero tú sabes que Harry está con Ginny, lo que me pides es algo con lo que no te puedo ayudar Luna, ellos también son mis amigos, al igual que tú, nunca haría algo que pudiera dañarlos.
- Lo sé, - dio un suspiro - en el fondo ya lo sabía. Quizás he venido para que me pusieras de cara a la realidad. – dijo con la mirada triste – pero tenía que intentarlo ¿cierto?
- Sólo te puedo dar un consejo: trata de no seguir tomando chocolate con Harry en las cocinas. Si sigues igual, nunca vas a poder olvidarte de él…
- Pero es que no lo quiero olvidar…
-Debes hacerlo Luna, si continúas con esto vas a sufrir. – Luna solo asintió con lágrimas en los ojos – prométeme que no vas a intentar nada con Harry, es lo mejor para ambos.
- Te lo prometo…
- ¡Bien! – dijo Hermione con una sonrisa - Cuando quieras ir a tomar chocolate a las cocinas puedes venir a buscarme las veces que quieras. – dijo con una sonrisa mientras le daba un fuerte abrazo a Luna
- Por supuesto Herms… - Dijo sin ánimo mirando una pared.
Ya más tranquila, Hermione deshizo el hechizo y abrió la puerta para que Luna pudiera volver a su torre.
Dejó pasar unos minutos para pensar bien las cosas y se dirigió a toda prisa al despacho de Harry.
Una vez que Severus se encontró en su despacho, fuera de la amenaza para su cabeza y qué no decir para su cuerpo, de lo que significaba estar cerca de Hermione, se dedicó a revisar unos trabajos de sexto de Hufflepuff. Cuándo iba en la mitad del primer pergamino no pudo evitar lanzar un suspiro, no entendía como nadie, ¡nadie! era capaz de entregar un trabajo medianamente aceptable. Nunca en sus años de docente algún alumno había hecho lo que había pedido al entregar un trabajo. Eran una panda de mediocres… no todos Severus, bien sabes que Granger te entrega los mejores trabajos, las mejores pociones, pareciera que te retara a que le encuentres algún detalle… sus trabajos son perfectos… perfectos como sus labios, perfectos como su cuerpo, sus caderas perfectas con sus jeans muggles, perfectos como sus manos al preparar los ingredientes, cuando mezcla las pociones, perfectos… tan perfectos como toda ella...
¡BASTA! Esto tenía que terminar, no podía seguir pensando en ella de esta manera, se iba a volver loco. Debía salir de ahí, debía hacer algo diferente, estaba claro que estar encerrado en esas cuatro paredes con Granger cruzando la puerta le estaba haciendo mal a la cabeza. Necesitaba hacer cualquier cosa que lo alejase de cierta mujer que cada día lo llevaba a pensar en imposibles.
Dejó los pergaminos de lado y después de sopesar un momento la posibilidad de tirarse por la torre más alta del castillo, se dirigió al baño. Necesitaba una ducha bien fría para despejarse, aunque sabía que desde hace un tiempo que no lograba sacarse a Granger de la cabeza.
Aquella noche al abrigo de su dormitorio, Severus trataba de leer un libro en su sillón favorito, pero por más que lo intentaba no pasaba de la primera línea de la misma página. No paraba de darle vueltas, el hecho de pasarse el día pensando en Hermione no era normal, tal vez si era sincero consigo mismo se enteraría qué le pasaba… "Olvídalo Severus", se dijo a sí mismo, "Ni que fuera a cambiar algo de lo que piensas con hablar con tu conciencia…"
Un momento… ¿Acababa de hablar otra vez consigo mismo?
Esto ya rayaba en la locura.
No era propio de él, aunque no se podía negar que ella ya no era su alumna, sólo la veía algunos días en la semana… No, no iba a caer de nuevo, la tenía que sacar de su mente. "no pierdes nada con ser sincero…", ahí estaba de nuevo... "te preocupas por ella…" seguía insistiendo su yo interno.
Hay veces en que uno debe ser sincero con sus sentimientos, podremos engañar a los otros, pero por más que queramos, nuestra conciencia siempre nos hace ver la realidad, ella nos atormenta hasta que nos sinceramos y una vez hecho, ya no hay vuelta atrás.
Se fue a acostar, debía dejar de tener esas "conversaciones" con su yo interno…Ojalá hubiera alguna forma de hacerle cerrar el pico para siempre.
Sintió como sus manos iban subiendo por su brazo, la sentía tan cálida cuando pasaron por su pecho, tan suaves. Con su propia mano, comenzó a guiarla por su cuerpo, hasta que ella tomó el control por sí misma, fuera ya la vergüenza, comenzó a acariciar el vello desde su ombligo hasta su ingle, contuvo la respiración cuando su mano tomó su miembro con delicadeza y comenzaba a acariciarlo de arriba abajo, mientras la otra mano se dirigía a su pecho y subía hasta su cuello. Realmente era suave, tal y como se las había imaginado…
Severus se despertó cuando la humedad de su vientre ya se había enfriado, perdido en la sensación de sus manos recorriendo su cuerpo y en la frustración de saber que significaba eso… ¡había tenido un sueño húmedo con Granger!
Se levantó y se dirigió presto a la ducha, debía limpiar todo rastro de ese sueño. No podía ser, él soñando con jovencitas y logrando tener orgasmos como si fuera el adolescente que jamás había sido.
Una vez que había vuelto a su dormitorio, no fue capaz de acostarse, menos intentar dormir así que se sentó en su sillón y se puso a pensar en lo que había ocurrido. Si iba ser sincero consigo, debía empezar por reconocer que le gustaba Granger… sacudió la cabeza… no, eso no era cierto, era otra cosa.
Se levantó y fue a por un café… esta conversación con su yo interno por lo visto iba a para largo…
Cuando volvió, se dedicó a poner sus cartas sobre la mesa , ya era hora de decirse unas cuantas verdades.
Hermione entró como un huracán en el despacho de Harry.
- ¡Qué crees que estás haciendo! ¡¿A qué juegas Harry Potter?! – gritó a bocajarro, no le importaba si estaba ocupado no. – ¡Eres un hijo de puta! ¡¿Cómo te atreves a jugar con los sentimientos de Luna?! – le espetó mientras con la manos golpeaba con fuerza el escritorio, donde un Harry confundido y asustado al mismo tiempo, la miraba con los ojos tan abiertos que casi se le salían de sus órbitas.
- Hermione, ¿de qué hablas?
- ¿Qué de qué hablo? – chilló fuera de sus casillas - ¿me puedes explicar qué carajos has estado haciendo con Luna en las cocinas?
- Hermione cálmate, sólo tomamos chocolate por las tardes…
- ¿Y qué pasa con Ginny? - le miró con sospecha – ¿no te has puesto a pensar que va a decir Ginny?
- ¿Ginny? – preguntó nerviosamente Harry - ¿Qué tiene que ver Ginny en todo esto? – mientras hablaba se había puesto a amontonar nerviosamente unos pergaminos de su escritorio.
- ¿Me estás diciendo que estás jugando con Luna y Ginny? – preguntó con incredulidad. – No te reconozco, tú no eres mi hermano. – se notaba la decepción en su tono de voz y el dolor en la mirada que le estaba dirigiendo a Harry.
-Hermione por favor, necesitamos conversar – dijo bajando la voz, casi en un susurro. Al muchacho le dolían las palabras de Hermione, pero más le lastimaba, era que ella pensara así de él.
- No sé qué tenemos que conversar. ¡Eres un pedazo de cabrón! – le espetó mientras se daba vuelta para retirarse. Ahí fue cuando Harry reaccionó, levantándose rápidamente, rodeando el escritorio y alcanzando a su amiga antes de que lograra salir.
- ¡Espera! – le dijo sujetándola del brazo – por favor, tienes que escuchar mi versión…
Hermione le miró a los ojos y al ver lo confundido que estaba soltó el pomo de la puerta que había alcanzado a tomar.
- Espero que no trates de convencerme de algo que no sea lo apropiado Potter, realmente estoy cabreada contigo.
- Lo sé, no te preocupes. – dijo con un suspiro. – ¿Serviría si te digo que estoy confundido por toda esta situación?
- Muy bien, te escucho. – le dijo cruzándose de brazos, con todo el cabreo reflejado en su rostro y cuerpo.
Harry suspiró largamente y se fue a sentar al sofá que tenía en su despacho, Hermione le siguió y se sentó en un sillón más pequeño mientras veía como Harry apoyaba sus codos en sus rodillas y se tomaba la cabeza a dos manos. Por lo visto, sí que estaba confundido.
-Estoy esperando esa explicación Potter – dijo con un tono de suficiencia, no se lo iba a poner tan fácil.
-Veras Herm, - comenzó Harry – uff… esto es difícil – dijo mientras se pasaba las manos por la cara.
-No le veo la complejidad, es más – le dijo con todo el veneno que pudo encontrar – creo que se te da bien eso de andar con dos a la vez...
-¡Alto ahí Hermione! – le paró en seco Harry, alzando su mirada. – no voy a permitir que me catalogues de esa manera, sabes perfectamente que no soy así. – Harry estaba empezando a cabrearse. – Sabes muy bien que estoy enamorado de Ginny…
-Entonces explícame qué haces con Luna… - le soltó de golpe colocándose de pie y yendo en su dirección.
-¿Me vas a dejar que te cuente todo o vas a seguir interrumpiéndome? – le cortó de una vez, alzando un poco la voz mientras la miraba fijamente a los ojos.
-Está bien – dijo alzando las manos – te escucho… y espero que tu explicación sea convincente… no voy a dejar que te burles de Luna, ella no se lo merece.
Harry empezó a caminar por su despacho en círculos, Hermione sabía que estaba ordenando las ideas, lo conocía tan bien… no pudo evitar una media sonrisa, estaba muy cabreada con él pero aun así, sabía que Harry no era una mala persona.
-Mira Hermione, Luna es… con ella… - trataba de explicar Harry mientras se rascaba la frente en un acto reflejo – Luna es una amiga, eso, sólo compartimos unos chocolates calientes en las cocinas cuando vuelve de sus paseos fuera del castillo, pero nada más. Ginny es a quien amo. – dijo de un tirón y con tal convicción que hizo que Hermione se replanteara su pensamiento hacia Harry, tal vez él no le había dado esperanzas a Luna como se lo había aclarado la chica y sólo ella estaba pensando en Harry de otra manera… – siento mucho si esto se prestó para que Luna pensara otra cosa. Hablaré con ella en cuanto tenga la primera oportunidad…
-Ni se te ocurra acercarte a Luna en este minuto Harry. – le cortó apuntándole con el dedo índice – Ella en este momento está muy confundida, y si te acercas, sólo lo vas a empeorar…
-¿Ella te dijo algo sobre mí? – preguntó con un tono de esperanza en la voz, sin poder evitarlo. Se arrepintió al momento de haber formulado semejante pregunta.
-¿Debía contarme algo en especial? – preguntó con cierta sorna, mientras hablaba miraba a Harry con sospecha. Él lo notó y retiró la mirada.
-¡No, nada! – respondió apresuradamente.
-Entonces… ¿no hay nada con Luna? – preguntó para asegurarse de que las cosas estaban claras.
-Claro que no Herms, como te dije, sólo compartimos unos chocolates en las cocinas… sólo eso… - aseguró mirándola a los ojos, pero desviando la mirada en cuanto pudo, sabía que no estaba siendo sincero del todo.
-Está bien, si es así no hay nada más que hablar. De verdad que estaba preocupada porque estuvieras haciendo algo que no es correcto. – mientras hablaba se había acercado a Harry, y le abrazó – no me gustaría encontrarme después con la sorpresa Harry…
-No te preocupes, te aseguro que no hay nada.
-Muy bien, si todo está claro para ti, también lo está para mí. – le aseguró con una sonrisa – me alegra haber hablado y aclarado las cosas.
-A mí también me alegra – Harry le correspondió el abrazo – pero me hubiera gustado que hubieras confiado un poco más en mí. Me dolió mucho que pensaras lo peor de mí, sin siquiera haber escuchado mi versión. – Hermione no pudo evitar que los colores se le subieran al rostro, aunque ahora no era de rabia, sino más bien de vergüenza, con una sonrisa tímida se separó de Harry y se dirigió hacia la puerta
-Debo ir a terminar unos trabajos para transformaciones, hoy me quedaré en el castillo si necesitas conversar.
-Claro… ¿Por qué no te vienes luego y nos tomamos un chocolate? – le invitó con una sonrisa.
-No te preocupes Harry, en otro momento quizás. – y diciendo esto, salió del despacho de Harry dejándolo con una sensación que no supo identificar.
En el silencio de la noche, una pareja se escabullía dentro de un aula vacía de Adivinación, ocultándose entre las sombras que reflejaba la luz de la luna a través de la ventana, como dos fugitivos que huyen de la autoridad mientras le roban horas a la noche para estar juntos.
-¿Seguro que nadie nos vio? – preguntó la chica con cierto temor.
-Si, tranquila, además… ¿qué nos pueden decir? Estamos cumpliendo con nuestra obligación – dijo él mientras le besaba el cuello.
Ella sonrió y olvidó toda preocupación, respondiendo al beso del chico. Una lucha se gestaba en el aula, mientras un conjunto de manos buscaban con desesperación la piel del otro, gemidos entrecortados se escapaban de la garganta de cada protagonista, cada quien perdido en las sensaciones que le entregaba el otro, devorándose la boca con fuerza reprimida, sabiéndose cómplices de un acto prohibido, mientras iban despojándose rápidamente de la ropa que los cubría, entregándose al placer que se prodigaban mutuamente en el poco tiempo con el que contaban.
Ambos sabían que estaban robando tiempo a la noche y a sus responsabilidades.
Hermione se dirigía a su dormitorio cuando decidió que daría unas vueltas por el castillo, a ver si se encontraba con Ron, que tenía ronda esa noche.
Iba pensando en su conversación con Luna y Harry cuando oyó unos sonidos en la lejanía, apresuró el paso sintiendo como todos sus sentidos se ponían en alerta y los latidos de su corazón se aceleraban sin saber muy bien el porqué.
Los sonidos que la habían alertado, se hacían más fuertes a medida que se acercaba, hasta convertirse en gemidos que provenían de un aula de adivinación que estaba en desuso, los cuales pudo identificar como los gemidos de dos personas que están más que enfrascadas en sus propios asuntos, y que era más que obvio que se habían olvidado de colocar un hechizo silenciador básico para que nadie los interrumpiera.
Como no eran de su incumbencia lo que hiciera cada alumno (vamos, que ella no era una metiche ni alcahueta y además le importaba un pimiento), decidió que no era su asunto, y colocando un muffliato a la clase, se dio media vuelta y se encaminó a su dormitorio.
Era mejor que se apurara si quería terminar luego el trabajo de Transformaciones, Minerva no aceptaría un retraso por su parte, por mucho que la apreciara.
Hola a todas, he vuelto con un nuevo capítulo que espero les guste.
Me da un poquito de pena Luna, realmente está enamorada… y Hermione casi mata a Harry, jajaja, me sorprendió que le llamara por su apellido cuando está enojada, se lo merece por cabrón! XD
¿Sueños húmedos Severus? tsk tsk ¿Y con Granger? PEOR! Jajaja quien se lo hubiera imaginado, yo por supuesto que no ;)
Y Herms… le está ayudando al estúpido de RON a ponerse los cuernos… ¬¬, esperen a cuando se entere! Jajaja por mi parte no diré nada… (Vamos, que no soy ninguna cotilla ni alcahueta) jijiji.
Espero sus comentarios, tomatazos y ramos de flores con mucha ilusión.
Nos estamos leyendo,
Valitos
PD. No puedo dejar de comentar, como dijo alguien por ahí que este parecía más un fic de Luna-Harry-Ginny, solo le puedo decir que un fic en donde solo aparezca la pareja de Severus y Hermione, en mi opinión, sería tan aburrido como comer arroz todos los días. Creo que una buena historia es aquella en que nos podemos transportar a diferentes lugares e historias sin dejar de lado la idea principal, si no he logrado eso contigo, lo siento muchísimo, nunca fue mi intención aburrirte. Sin ofender…
