CAPÍTULO 16.- Declaraciones

Hermione abrió los ojos lentamente, le dolía todo el cuerpo por la mala postura al dormir, la garganta la sentía muy irritada y le ardían los ojos. Se fijó que no se encontraba en su habitación, al mirar bien a su alrededor, reconoció el despacho de su profesor de Pociones, es más, lo vio recostado en el sofá al lado de donde se encontraba ella… y entonces recordó todo. Lo ocurrido con sus padres y lo acontecido la tarde anterior, la poción fallida y la pérdida.

No pudo evitar que sus ojos se volvieran a inundar de lágrimas, no quería estar ahí, ni tampoco debía, así que se levantó sigilosamente para dirigirse a sus habitaciones. Debía hacer su equipaje cuanto antes para volver a su casa. Dobló cuidadosamente la capa con la que Snape la había cubierto y la dejó sobre el sofá. Se dirigió de puntillas a la salida del despacho, cerrando con sigilo la puerta.

Ya no había nada que justificara su estancia en el castillo.

Severus sintió como su alumna se levantaba y salía silenciosamente del despacho. Cuando oyó cerrarse la puerta, exhaló el aire que estaba conteniendo alzando la cabeza del sillón, no quería que Hermione se diera cuenta que la había estado cuidando, y que no había pegado ojo en toda la noche. La dejaría que descansar unos días, la muchacha se lo merecía. Se masajeó los ojos y se levantó del sillón para dirigirse a su laboratorio, estaba impaciente por comenzar nuevamente con la investigación del fallo de la poción.

Era algo que le carcomía.

Hermione estaba haciendo su maleta, las lágrimas corrían libremente por su rostro.

Había perdido definitivamente a sus padres.

Tomó con mimo la única foto que había guardado y que llevaba consigo a todas partes, esa que se habían tomado los tres cuando fueron a despedirla por primera vez al expreso de Hogwarts, era la primera fotografía que tenía con sus padres en movimiento. En este punto ya no pudo más, dejando libre por fin los sollozos, se abrazó a la fotografía tan fuerte, como ya no podría abrazarlos a ellos.


Harry no sabía qué hacer, se encontraba en una encrucijada, había estado toda la tarde dándole vueltas a lo que había visto, era incapaz de sacárselo de la cabeza. Ron se merecía todas las penas del infierno. Tenía que hablar con Hermione, de eso estaba seguro, pero no sabía muy bien cómo abordar un asunto tan delicado como ese.

Se dirigió a las mazmorras al fin decidido, iba a contarle todo lo que sabía para que su hermana supiera de qué estaba hecho Ronald Weasley.

Llegó a sus habitaciones y llamó a la puerta, sentía susurros dentro, así que ella debía estar.

Cuando se abrió la puerta se quedó de una pieza, Hermione estaba sentada en el piso, al lado de una maleta deshecha abrazando algo que no lograba ver que era, estaba toda despeinada y sus ojos acusaban lo mucho que había estado llorando.

- ¡Haaarryyyy! – Hermione al ver quien estaba en su puerta, se levantó y corrió a sus brazos, volviendo a llorar desconsoladamente como una magdalena.

Harry no sabía qué carajos le pasaba. ¿Era posible que su hermana se hubiera enterado de lo de Ron? Porque ese llanto sólo se debía a una gran tristeza…

¡Iba a matar a Ron!

- Ya cielo, todo va a estar bien. – intentaba consolarla Harry mientras entraba a su habitación y de paso cerraba la puerta. – Hermione, cariño, por favor no llores… sabes que no estás sola, yo estoy aquí a tu lado. – llegó al lado de un sillón y se sentó con la chica en sus rodillas. Intentó liberar de sus manos lo que parecía una fotografía arrugada, pero cada vez que intentaba quitársela, Hermione automáticamente la apretaba más para sí.

Hermione seguía llorando mientras se dejaba arrullar por Harry, quien observaba atónito el desorden de la habitación, ella no era así, esto no tenía buena pinta.

- Cariño, por favor… ¿Puedes dejar de llorar y contarme qué ha pasado? – con sus manos le tomó el rostro y comenzó a barrer las lágrimas con los pulgares, mientras que poco a poco comenzaba a menguar el llanto, quedándose sólo en unos cuantos sollozos.

- M… Mis... pa… padres… - sollozaba Hermione mostrándole por fin la foto.

- ¿Tus padres?- preguntó preocupado- ¿Qué ha pasado con ellos?- Hermione se levantó de sus brazos y comenzó a pasearse por la habitación mientras acariciaba la fotografía con gesto desquiciado. - ¿Cómo les fue con la poción? – al mencionar esto, Hermione rompió nuevamente en llanto, estaba realmente descontrolada.

- Cielo, por favor… - Harry se levantó y la abrazó - me estás preocupando.

- Los he perdido Harry, todo fue en vano… - logró articular a medias hipando.

Harry se quedó de una pieza. ¿Cómo era posible que la poción hubiera fallado? De una poción hecha por él, esperaba cualquier cosa, pero… ¿De Hermione? ¡Jamás! y ni pensar en Snape, eso era imposible… él era el mejor pocionista de Europa.

- No te entiendo Hermione… ¿Cómo es posible eso? ¿Me estás diciendo que la poción falló? – preguntó incrédulo – No, eso no es posible.

- Claro que es posible Harry, de hecho, eso es precisamente lo que ha pasado. – gritó con frustración – Es por eso que estoy preparando mis maletas, ya no tengo nada que hacer aquí en el castillo, me iré a mi casa y me dedicaré a terminar mi carrera de Medimagia… -se quedó pensando un momento antes de continuar – aunque no sé si sea necesario ahora… - la tristeza era evidente en su tono de voz. Dio un suspiro de resignación y con un pase de varita dejó la arrugada fotografía como nueva.

Limpiándose la cara, levantó el mentón y mirando fijamente a Harry, se dirigió hacia él. Le dio un abrazo bien apretado, un beso en la mejilla y le susurró al oído.

– Gracias por estar aquí conmigo, pero es hora de que siga con mi vida, tal y como estaba antes de comenzar con esta tonta idea de recuperar a mis padres. – Nuevamente sus ojos se aguaron, pero parpadeó rápidamente pudiendo controlar las lágrimas traicioneras. – Iré a ver a Ron ahora, ¿Qué te parece si nos juntamos en la casa de Hagrid mas tarde?

Harry al escuchar el nombre de Ron, hizo una mueca de asco, aunque cambió el semblante enseguida. Tal vez no era buena idea decirle aún lo que sabía, pero si algo tenía claro, es que no iba a dejar que ese energúmeno se acercara a su hermana.

Eso por encima de su cadáver.

- Claro –dijo con falsa alegría - ¿Qué tal si nos juntamos después de clases en las puertas del castillo? – yo hablaré con Ron, tú mejor descansa…

- Gracias Harry, gracias por apoyarme y estar aquí.

-Eso siempre, preciosa. – le sonrió mientras le guiñaba un ojo.

Se sentía tan miserable por no haberle dicho nada de Ron, pero realmente no había podido, otra desilusión no la habría aguantado. Estaba hecha trizas y una desilusión así terminaría por hundirla más en la miseria. Tenía claro que debía hacer algo, por nada del mundo dejaría que Ron se acerque a menos de un metro de ella. Ya vería que le decía, pero se encargaría que Hermione no volviera a hablar con él.

Mientras terminaba de ordenar el desorden que había dejado, Hermione iba pensando que debería empezar a buscar un trabajo, no podía seguir viviendo del dinero que le había dado el Ministerio, cuando sintió que llamaban a la puerta. Pensando que era Ron enviado por Harry, abrió la puerta con una sonrisa los labios, hacía tiempo que no lo veía y ahora se daba cuenta lo mucho que lo había extrañado, pero no era él quien estaba ahí, sino que Severus Snape, a quien menos deseaba ver en este momento.

- Profesor…

- Granger… ¿puedo pasar? - Preguntó solo por pura cortesía, ya que entró sin esperar respuesta mientras observaba el desorden y la maleta a medio hacer.

- Profesor yo…

- Veo que está empacando Granger… ¿Se puede saber el motivo?

- No creo que sea necesario que siga en el colegio como su aprendiz si los dos sabemos que he fallado, la poción no ha funcionado, mis padres siguen en la ignorancia de mi existencia, así que…

- Así que se da por vencida – interrumpió Severus quien la miraba fijamente a los ojos con un halo de desilusión. Hermione sólo hizo un ademán con los hombros mientras se miraba los dedos de las manos como si ahí fuera encontrar la respuesta a todas las preguntas del universo.

- ¿Y se puede saber quién la ha autorizado a abandonar el colegio? Que yo sepa, esa decisión recae solo en mí, ya que yo soy también responsable del fallo de la poción. Yo soy su profesor, por lo tanto, sólo yo puedo hacerme responsable.

- ¡Nunca lo permitiría señor! – negó enfáticamente mirándolo a los ojos – el fallo es solo mío, no debí nunca involucrarlo en esto… yo…

Severus se acercó a Hermione y la tomó de los hombros.

- Granger – Ella había bajado la vista. – Hermione, mírame por favor. – la chica alzó su rostro y se encontró con esos ojos negros que la miraban fijamente, ninguno se dio cuenta de que le había llamado por su nombre. – Si te sirve de consuelo, el fallo no sólo fue tuyo, también fue mío por no considerar todas las aristas de la poción.

- No… no le entiendo… - logró articular con dificultad.

- Si bien es cierto que hicimos las pruebas pertinentes, lo hicimos con nosotros mismos, pero ni tú ni yo tenemos problemas de memoria… si, venían a nosotros recuerdos que creímos olvidados, y ahí es donde fallamos Hermione, nos confiamos.

Hermione no lograba hilar lo que su profesor le decía, por más que se esforzaba.

- Pero la poción sí funcionaba con nosotros, los cálculos…

- Los cálculos estaban bien, el error está en que los ingredientes que utilizamos no eran los más óptimos, ya sea en frescura o madurez, siempre utilizamos los que habían en mi despensa, y recuerda que estos son los que se encargan a principio de año para el curso que comienza… - la miraba con expectación, esperando que entendiera lo que quería decirle.

Le había costado una noche de sueño y parte de esa mañana mientras la veía dormir, darse cuenta en dónde estaba el fallo. Como pocionista debió darse cuenta inmediatamente, pero por el apuro en que la poción saliera bien, para verla feliz, por ella y para ella, había cometido ese error garrafal. Un error de principiante. Quiso lanzarse un crucio cuando se dio cuenta del error. Era tan simple que no lo vio venir.

Miraba fijamente cómo los engranajes en la mente de Hermione comenzaban a encajar unos con otros, y la claridad comenzó a iluminar su mirada.

- Eso quiere decir…

- Sí Granger, es posible que la poción funcione si empleamos los ingredientes frescos, para que mantengan todas sus propiedades intactas.

Hermione comenzó a sonreír al darse cuenta de que tal vez sí era posible recuperar a sus padres…

- Pero… ¿Y si aún así la poción no funciona? – No pudo evitar preguntar. Necesitaba garantías, necesitaba que le insuflara aquella confianza. Necesitaba oír de sus labios que todo saldría bien.

- Funcionará, de eso me encargaré yo.

Hermione no daba más en sí de alegría, y en un arrebato, se acercó a su profesor y lo abrazó tan fuerte, que Severus pensó que en cualquier momento se fusionarían, y le correspondió el abrazo, tan fuerte, tan esperado…

Aspiró el aroma de su cabello, pasó sus manos por toda su espalda, sintiendo su cuerpo pegado al suyo…

Se separaron, cada uno envueltos en una nube de felicidad…

Era tan linda, sus ojos almendrados aún tenían rastro de las lágrimas derramadas, sus pestañas húmedas, su nariz enrojecida, sus labios… esos labios que lo atraían como moscas a la miel.

Y en un arrebato, sin pensar siquiera en las consecuencias, unió sus labios a los de Hermione en un beso, un beso robado, como un adolescente que no sabe controlar sus impulsos.

Era lo que había estado soñando por mucho tiempo, poder sentir sus labios y saber que sabían tal y cómo se los había imaginado, pero esto era mejor. La acercó más a su cuerpo si era posible, mientras recorría con sus labios los de la chica, quien no hacía nada por separarse, pero tampoco correspondiendo al beso.

Cuando se hizo necesario el respirar, Severus se separó lentamente, sin soltar el agarre de su cuerpo, Hermione lo miraba fijamente, pero no decía nada.

Al ver que ella no decía ni hacía nada, se separó completamente de Hermione.

- Granger yo… - no sabía cómo disculparse, estaba claro que ella no sentía nada por él. Había cometido un gran error al besarla, eso lo sabía, pero no lo pudo evitar. – Lo siento mucho, esto no se volverá a repetir, fue una imprudencia de mi parte, es solo que yo…

No, no podía decirle lo que sentía, era claro que ella no sentía lo mismo por él, pero una vez ya cometió el error de no declarar sus sentimientos y se había arrepentido toda su vida, no iba a cometer el mismo error dos veces.

- Hermione, ya sé que tú no sientes nada por mí, pero si me permites, necesito decirte que yo… - no sabía cómo decir aquello – hace un tiempo, mientras elaborábamos la poción… esto que siento… - "¡Merlín! no puede ser tan difícil… Mírala y díselo de una puta vez." - Hermione, yo estoy enamorado de ti desde hace un tiempo y no puedo soportarlo, necesito decirte que te amo… te amo y por ti haré cualquier cosa que te haga feliz.

Ya estaba, le había confesado sus sentimientos y al parecer ella no lo había escuchado, seguía en la misma postura de cuando terminó con el beso.

Al ver que no había reacción por parte de la chica, Severus entendió que ella no iba a corresponder así que decidió una salida lo más limpia posible.

- Hermione, perdóname, no debí… - al parecer ahora si había reaccionado, separándose bruscamente de Severus.

- No, no debió – le reprochó – por favor, le pido que se retire de mis habitaciones, mañana mismo me marcho del castillo.

Severus la retuvo del brazo y la mantuvo a una distancia prudente.

- Por favor Hermione, perdóname, esto no volverá a pasar. – la miraba fijamente a los ojos – Te lo prometo.

- No se… - se masajeaba las sienes en un intento de mitigar el dolor que se estaba instalando en su cabeza – yo… necesito estar sola.

- Por favor, te suplico, no tomes una decisión precipitada. – le rogó - como ya te dije, esto no volverá a pasar, claro… a menos que tú lo quieras…

- ¿Pero qué se cree? Yo amo a Ron y eso usted lo sabe muy bien…- le gritó – por favor, le pido que me deje sola.

- Está bien, solo te pido por favor, que no dejes la poción por lo que te dicho.

Severus, sin otra cosa que agregar, dio media vuelta y salió del cuarto de Hermione, dejándola sola con sus pensamientos y sentimientos.

Una vez se quedó sola en su cuarto, Hermione aún no podía creer lo que había pasado. ¿Snape enamorado de ella? ¡El mundo se había vuelto loco! Esto estaba mal, muy mal. Si, era cierto que su actitud con ella había cambiado, muchas veces la trataba como un igual, otras la tuteaba, siempre era Granger para él, pero sin insultos y sin tanto sarcasmo… pero nunca se le pasó por la mente pensar algo así… Pensaba que la trataba cómo la adulta que era, jamás se percató de todos los sentimientos que se cocían en el interior de su profesor.

¿Severus Snape se le había declarado? ¿El murciélago de la mazmorra tenía sentimientos para con ella? ¡Merlín la asistiera! ¿Qué iba a hacer ahora? No podía ir libre por la vida con esa información. Debía tomar una decisión, y lo antes posible.

Ella estaba segura de sus sentimientos por Ron, él era su novio y en un futuro no muy lejano se casarían, solo tendría que esperar terminar su carrera y ya sería libre para rehacer su vida nuevamente.

Aunque aún le interesaba la propuesta que le había hecho su profesor, si era cierto lo que decía, entonces sí era posible traer de vuelta a sus padres. Era una propuesta un tanto contradictoria, si aceptaba hacer la poción significaba pasar tiempo con su profesor, lo que conllevaba que se arriesgaba a que volviera a intentar besarla... no es que le importara mucho, besaba bastante bien si lo pensaba, pero el tema principal era que ella quería a Ron, y no podría hacer algo que lo dañara, eso no era correcto… "¡Pero que estás pensando Hermione Jane Granger!, ¿Realmente estás dándole vuelta a recibir otro beso de tu profesor de Pociones?"

Con este pensamiento, entró al baño a darse una ducha, necesitaba despejar de alguna manera sus pensamientos.

Además Harry ya debería estar esperándola para ir a casa de Hagrid.

Solo esperaba que Ron estuviera con él para sacarse de la cabeza a cierto profesor de pociones, y de paso, sus besos.


Harry parecía león enjaulado, había decidido que no le contaría nada a Hermione por ahora, pero no podía soportar saber esto y no hacer nada. Así que había ido a por ayuda, y solo había una persona que lo podía ayudar a lidiar con esto: Luna.

Así que ahora se paseaba de un lado a otro por el aula vacía en donde se habían refugiado para conversar. Había ido a buscarla a su sala común, y al no encontrarla le había enviado una lechuza, y ahora la tenía frente a él mirándolo tranquila mientras le contaba todo lo que había visto.

Estaba furioso y sin darse cuenta había empezado a insultar con palabras malsonantes a Ron, cosa que molestó a Luna, ella no estaba acostumbrada a un lenguaje tan soez.

- Harry, detente… ¿no crees que debe ser Ron quien hable de esto con Hermione? No es algo en que podamos opinar, esto solo les atañe a ellos.

- Tal vez tengas razón Luna, pero Hermione es mi hermana y no me gusta esto de que Ron se esté burlando de ella. Y ten por seguro que esa tal Alina se va a enterar quien es Harry Potter.

- Yo creo que ella sabe muy bien quien eres Harry y también de la relación que tienes con Hermione.

- ¡Con mayor razón! No tiene derecho a estar saliendo con una persona a la cual sabe que tiene novia, eso no es leal. – reprochó Harry sin medir sus palabras, cegado por su amor a Hermione y sin darse cuenta de que con sus palabras dañaba profundamente a Luna, pero se percató al instante, cuando ella no pudo evitar una mueca de dolor.

Luna era tan transparente para él.

- Luna, lo siento tanto… - corrió a su lado y tomó sus manos entre las suyas besándolas con mimo – sabes que no pienso así de ti, tú eres lo mejor que me pudo haber pasado…

- Pero estamos en la misma situación Harry. Ginny no se merece esto…

- Te prometo que en cuanto tenga la primera oportunidad hablaré con ella…

- Sí pero…

- Pero nada, no te voy a dejar por nada de este mundo, no después de lo que me costó decidirme a estar contigo. – le tomo el rostro y la besó intensamente – eres lo mejor que me ha pasado Luna, estar contigo significa la paz para mí, tú eres mi paz.

La abrazó olvidándose de Ron, olvidando a todo el mundo.

- Ahora tú y Hermione son lo más importante para mí. No lo olvides nunca, nadie va a venir y decirme lo que debo o no hacer. – le dijo mirándola a los ojos. – Ron se va a arrepentir de haber engañado a mi hermana.

Luna solo lo abrazó, hipnotizada por la declaración hecha por Harry.

Se sentía tan feliz en sus brazos, pero no podía dejar de sentir esa desazón en su corazón, el saber que estaba obrando mal le carcomía la conciencia.

Pero hace rato que había tomado una decisión, por una vez iba a seguir a su corazón y se iba a dedicar a ser feliz con quien realmente quería, Harry.

Por una vez iba a interponer su felicidad por delante de la de los demás.

Esta vez iba a jugársela por su relación con Harry, e iba a ser feliz.


¡Ya está! He vuelto y con un capitulo bien movidito… jejeje

Pobre Severus, ¿otra vez amando sin ser correspondido?, si este es masoquista ¬¬

Pero no me van a negar que se la está jugando por ella, yo con una declaración como esa (con beso incluido) no me lo pienso dos veces… jejeje

¿Cuantas de ustedes piensa que Harry debe contarle a Hermione lo que sabe? (¡Levanta la mano insistentemente! Jajaja)

Qué bueno que Harry tiene a Luna para que lo centre, sino, ese torbellino no lo paraba nadie.

Bueno, ya saben, sus comentarios son mi sueldo. XD

Saludos, y nos estamos leyendo.

Valitos.