Capítulo 17.- Confrontaciones
Las prácticas de Quidditch eran cada día más intensas, se venía el partido que todos esperaban con furor: Gryffindor contra Slytherin. Las apuestas apuntaban cada día más alto y las rencillas entre las eternas casas rivales eran cada vez más fuertes.
Ginny como buena capitana, entrenaba junto a su equipo todos los días de madrugada, este era el último año para varios de los jugadores de su casa, así que estaba decidida este año a ganar la copa para que pudieran irse con todos los honores. Confiaba en su equipo, sabía que aún sin Harry ganarían este partido tan importante… y le demostraría a cierto Huroncito de qué estaba hecho el equipo de Gryffindor.
No le tenía miedo, no señor, y le iba a demostrar que ella era superior al él. No se dejaría intimidar por ese estúpido rubio y menos se dejaría convencer con su sonrisita de niño bueno, ¿De qué iba con soltarse el pelo, desabrochar los botones de la camisa del uniforme para dejar ver su pecho marcado por los músculos de tanto entrenar? De nada servía que ahora sonriera a medio mundo, que exhibiera esa dentadura perfecta, que se mostrara seductor con todas las chicas. Ella no le creía ni lo que rezaba, ella no se fijaba en esas cosas, es por eso que se había obsesionado con darle una lección a esa serpiente rastrera. Se levantaba con el alba, así cuando llegaba su equipo, ella ya llevaba horas entrenando, y aun así no terminaba de liberar esa rabia que sentía cada vez que pensaba en el capitán y buscador de Slytherin. Se la tenía jurada, ella iba a ganar ese partido, cueste lo que cueste.
Y mañana era el gran día, por lo que hoy había convocado al equipo para el último entrenamiento, debían estar al cien por cien, no permitiría ninguna falta.
Ya estaba casi todo el equipo, solo faltaba Ron… por Circe, ¿es que siempre debía ser el último en llegar? Decidió empezar sin él, de todas maneras, el puesto de guardián no necesitaba otra cosa más que estar atento a las jugadas.
- Ya chicos, como todos saben, mañana es el gran día. No permitiré faltas, y por favor, por lo que más quieran no se estén arriesgando, no les hagan caso a los de Slytherin, que andarán buscando bronca solo para enviarlos a la enfermería, ya saben cómo son de tramposos, son capaces de cualquier truco para…
- Yo no creo que seamos tan tramposos Weasley – Interrumpió el discurso de la pelirroja Malfoy, con media sonrisa en los labios, apoyado en uno de los postes del puesto de guardián – más bien, yo diría que somos más astutos.
- ¿Y a ti quien te dio vela en este entierro Malfoy? ¿Es que acaso no sabes que el campo de Quidditch está reservado a esta hora por Gryffindor?
- Lo sé, aunque no entiendo para qué tanto entrenamiento si sabemos que el mejor equipo ganará…
- Exacto Malfoy, tú lo has dicho…- espetó a la defensiva la capitana de Gryffindor.
- Y tú y yo sabemos que ese es Slytherin… - terminó él por ella, levantando ambas cejas en un gesto pícaro que sabía de antemano que ella se molestaría.
- ¿Pero quién te crees que eres para venir a espiar nuestro entrenamiento? – gritó acercándose a él.
- Perdón, pero su "entrenamiento" – escupió poniendo énfasis en la palabra – deberá esperar, tengo una orden especial firmada por el Profesor Snape para ocupar el campo, por ser el último día… ya sabes…
- Imposible, este ya estaba reservado con semanas ¿me oyes?- chilló casi histérica- SEMANAS de anticipación, así que ve dando media vuelta que nosotros vamos a practicar…
Draco no se había movido del poste en el que estaba apoyado, con esa sonrisa de suficiencia que la descolocaba, con los pies cruzados y las manos en los bolsillos.
Se separó lentamente del poste y comenzó a caminar a su encuentro, sin dejar de sonreír y sin mover las manos de donde las tenía.
- Pues a mí me parece que tu entrenamiento acabó por hoy pelirroja... es más, yo les diría a tu equipo que se fueran a las duchas… a menos claro, que quieran ver entrenar a un equipo de verdad…
- ¡Cómo te atreves!... – gritó tirándosele encima, aunque Ginny no pudo alcanzar su cometido, ya que sus compañeros alcanzaron a retenerla a tiempo. Había estado a punto de hacer exactamente lo que les estaba pidiendo a sus compañeros que no hicieran antes que llegara Malfoy, pero es que él le sacaba de sus casillas cada vez que lo veía. Simplemente no lo soportaba.
- ¡Ey! Tranquila leona – Exclamó con socarronería. Se acercó más a ella y mirándole a los ojos le sonrió abiertamente. Sacando lentamente una mano de su bolsillo, la tomó suavemente por el mentón y susurró – si tanto te importa… - y apartando los ojos de Ginny, pero no su mano – les cedo el estadio. - comentó en voz alta mirando al resto del equipo de Gryffindor - En realidad, no necesitamos todo esto…- dijo con suficiencia.
- No, Malfoy. – Ginny apartó bruscamente la cara para deshacerse de la mano del chico y con un tirón de sus brazos se deshizo del agarre de sus compañeros – Somos nosotros los que nos vamos, no vaya a ser que pierdan el partido por no poder entrenar a gusto, que no se diga después que Gryffindor ganó el partido con ventaja.
- ¿Con ventaja? Jajajaja – le rio el comentario. - Eso quisieras comadreja – metiendo su mano al bolsillo del pantalón, sacó la autorización de Snape y levantándola para que todo el equipo pudiera verlo, la rompió lanzando los pedazos frente a ella. – que no se diga que Slytherin no sabe competir limpiamente…
- Como quieras, de todas maneras ya nos íbamos – hizo un gesto a sus compañeros con la cabeza, y comenzaron a abandonar el campo de juego, dejando a Malfoy solo y parado en medio del campo con su sonrisa pegada en la cara.
Pero qué se había creído el maldito de Malfoy apareciéndose así en medio de su entrenamiento, era un puñetero engreído… con ese porte, ese pelo, ¡AAAAHHHHGGGG pero qué le estaba pasando a ella! Ya era segunda vez en ese día que pensaba así de Malfoy.
¡Maldición!
Ron, que venía corriendo hacia el campo se encontró con el equipo que iba caminando de vuelta hacia el castillo.
- ¿Y el entrenamiento? - Preguntó cuándo llegó a la altura del equipo.
- ¡ERES UN IDIOTA RON! EL ENTRENAMIENTO ERA A PRIMERA HORA DE LA MAÑANA, ¡NO A MEDIODÍA! – gritó su hermana en su cara, necesitaba eliminar toda la rabia y frustración que le había ocasionado el encuentro con el hurón ¿y con quien mejor que descargarse con el tonto su hermano?
- Pero si solo voy 15 minutos tarde…- intentó explicarse, que no entendía hostilidad de su hermana.
- Vamos chicos, no pienso perder más el tiempo con este imbécil, a ver si espabila de una vez. – y mirando su cara de no entender nada, le gritó mientras le enterraba el dedo en el pecho. – Te espero mañana en el partido a primera hora y espero que esta vez seas puntual, el entrenamiento por hoy se cancela. – y diciendo esto, lo empujó a un lado para seguir su camino hacia el castillo.
Todos vieron como una muy enfadada Ginny se dirigía a paso firme a su destino.
- ¿Se puede saber qué ha pasado?- preguntó al resto del equipo.
- Malfoy llegó a pedir el campo – explicó McLaggen
- ¡Ese imbécil! – había empezado a caminar al campo, cuando uno de sus compañeros lo contuvo poniendo su mano en el pecho.
- Ni se te ocurra ir a pelear con él, necesitamos a todo el equipo en perfectas condiciones para mañana.
- Si Ron, no lo eches todo a perder, no vale la pena. – exclamó Dean Thomas cambiándose la escoba de hombro.
- Pero quiero saber que le hizo el hurón a mi hermana…
- Nada, solo intercambiaron unas cuantas palabras, nada de qué preocuparse, lo más importante es el partido de mañana… ¿Cierto chicos? – preguntó al resto del equipo. Todos asintieron, reafirmando la pregunta hecha por Cormac.
- Vamos, ya es hora del desayuno – indicó Dean tomado a Ron de los hombros y encaminándolo de vuelta al castillo.
- Eeehh… chicos, yo ya desayuné…
- Ya lo sabemos Ron, pero igual nos puedes hacer compañía…
Hermione había bajado al comedor a tomar desayuno junto a sus amigos, hacía mucho que no los veía. Sabía que los tenía un poco abandonados por su empeño en la poción para sus padres, había puesto todo su empreño y tiempo en aquel proyecto.
"Sus padres" pensó con nostalgia, debía aprender a controlar sus emociones al pensar en ellos si quería comenzar nuevamente con la poción... torció el gesto al pensar en volver al laboratorio de su profesor de pociones… suspiró largamente, no sabía que iba a hacer con su profesor y mucho menos, con su declaración. ¿Cómo te comportas con alguien después de que hubiera declarado sus sentimientos hacia ti? Y peor aún, si esa persona es un adulto, y si ya no era lo suficientemente complicado, si este es tu profesor… y de paso, tu tutor.
Hermione se hubiera reído si le hubiera encontrado el chiste, pero lo cierto era que aún no se reponía del todo de lo que Severus le había dicho, quería seguir con la poción para sus padres, pero no sabía cómo manejar toda aquella situación.
Cuando iba llegando a la entrada de acceso al gran comedor, vio como Ginny venía entrando al castillo con su vestimenta de Quidditch, debía de venir de entrenar… pero por su cara, se dio cuenta de lo enojada que venía… ¿tan mal les estaba yendo para que viniera con un humor de perros? La oyó murmurar algo inentendible mientras pasaba por su lado sin siquiera prestarle atención alguna. Sonrió para sí misma, cuando su amiga se enojaba, se cegaba tanto que solo prestaba atención a sus pensamientos y nada más.
Así que armándose de paciencia, se encaminó al comedor siguiendo a Ginny, lo más probable era que Ron también viniera del entrenamiento.
- Hola Ginny- saludó con una gran sonrisa- ¿Cómo estuvo el entrenamiento? - preguntó para intentar que su amiga olvidara el enojo, a sabiendas que a Ginny le entusiasmaba hablar de Quidditch. Pero al instante que hizo la pregunta, su rostro fue adquiriendo un tono rojizo que nada tenía que envidiar al color de su cabello.
- No me hables de ese maldito hurón engreído. – contestó en forma automática, mientras no le quitaba la vista de encima.
Hermione, que en ningún momento había mencionado a Draco, la miraba boquiabierta, no sabiendo si reír o enojarse por la forma de expresarse que tenía Ginny. Sabía que ellos no se llevaban bien, mejor dicho, Ginny no soportaba a Draco, pero de ahí a tanto enfado…
- ¿Y se puede saber que te ha hecho Draco para que estés tan enojada con él?- Preguntó con una sonrisa en sus labios.
- Es un engreído, eso es lo que pasa…
- Siempre ha sido así, no sé por qué te molesta tanto ahora…
- ¡No sabes nada! – le espetó furiosa. Hermione la estaba poniendo peor con tantas preguntitas insistentes, tan sólo conseguía incrementar más aún su cabreo. La pelirroja se levantó de su asiento, sin siquiera haber tocado bocado de su desayuno.
Hermione se quedó con la boca abierta mientras la veía abandonar el comedor y ahora… ¿qué bicho le había picado a ésa? Miró sospechosamente a la mesa de Slytherin, específicamente a cierto rubio que en ese preciso momento miraba en dirección a la puerta del comedor con el ceño fruncido, actitud que la hizo a ella fruncir también el ceño. Estaba preparándose para ir a hablar con Draco, cuando vio entrar por la puerta a Ron junto al equipo de Quidditch.
Se olvidó de Ginny y de Malfoy, ya nada importaba, sólo existía Ron en ese momento.
Se dirigió a él con una sonrisa en los labios, sí que lo había extrañado.
En cuanto Ron vio que Hermione se acercaba a él con una sonrisa en los labios, desvió su mirada a Alina quien conversaba con sus compañeras, ajena a la escena que seguro se armaría cuando Hermione llegara a su lado.
Con un nerviosismo evidente, miró a ambas chicas y con una rápida inclinación de cabeza, invitó a Hermione a que le siguiera fuera del castillo.
Hermione no cabía en sí de alegría, Ron no estaba enojado con ella, es más, hasta se notaba relajado a su lado, mientras le contaba todas las cosas que habían pasado en ese tiempo sin estar juntos.
De verdad siento mucho el haberme alejado tanto de ustedes. – explicaba con la cabeza gacha. – Ahora comprendo que nunca debí hacerlo, me han hecho tanta falta… tú me haces falta Ron. – terminó de decir, deteniéndose al borde del bosque prohibido sin atreverse a mirarlo a la cara, por lo que se dedicó a mirar hacia el lago.
Ron le cogió las manos con delicadeza y se acercó a ella lentamente, como tanteando el terreno. No sabía aún que decisión tomar, sabía que amaba a Hermione, pero ella no le iba a dar lo que Alina le daba tan fácilmente y tampoco la quería perder a ella.
Si Hermione volvía a su vida, irremediablemente debería dejar a Alina.
Se encontraba en una encrucijada, nunca había sido bueno para tomar decisiones, siempre había actuado de acuerdo se iban dando los acontecimientos, siempre a lo seguro, y ahora no sabía qué hacer.
Hermione miraba sus manos entrelazadas, no entendía como después de haberlo dejado de lado, Ron aún quisiera estar con ella. Con miedo, levantó la vista, y se encontró con esos ojos azules que tanto amaba, esa sonrisa de medio lado que la hechizaba… ahí estaba su Ron, esperándola con todo el amor que sabía sentía por ella.
Se acercó lentamente a él y soltando sus manos, le rodeó el cuello y acercó sus labios a los de él. Al primer contacto sintió que estaba en casa.
Por fin había vuelto a donde pertenecía.
Harry, que desde la mesa de profesores había observado como Ginny discutía con Hermione, no alcanzó a vislumbrar toda la escena, pero aun así, no pudo seguir comiendo pensando que debería volver a hablar con Ginny sobre sus sentimientos con Hermione. También estaba el tema de Ron, que tampoco no se iba a quedar así. Luna tenía razón, debía hablar con él y preguntarle que intenciones tenía con esa niña y con Hermione, pero que se decida de una vez, no es justo para ninguna de las dos. A este pensamiento no pudo evitar una sonrisa, él dando consejos, cuando también él había caído en el mismo doble juego.
Se rascó la barbilla con nerviosismo, tenía tantos frentes abiertos que no sabía por dónde empezar…
Sintió como Severus Snape se sentaba a su lado, también debía hablar con el profesor, quería saber qué pensaba hacer con respecto a la poción para los padres de Hermione.
- ¿Profesor?- dijo a modo de saludo.
- Que ya no soy más su profesor, Potter. ¿Hasta cuándo voy a tener que repetir lo mismo?- espetó con más mala baba que de costumbre.
- Es verdad, lo siento Severus.- dijo levantando las manos en actitud de defensa.- Es sólo que aún no me acostumbro.
- Yo tampoco y aquí me ve… - no sabía que quería Potter ahora y no estaba de humor para aguantar sus sandeces.
- Emm... ¿Severus? - Snape solo se limitó a dirigirle una mirada mientras tomaba un sorbo de su café.
- Hermione habló conmigo esta mañana…
Severus casi escupe el poco café que había logrado poner en su boca. "¡Merlín! Sabía que ellos eran cercanos pero nunca pensó que la confianza llegara para tanto… y ahora ¡Potter quería hablar con él! Severus comenzó a sudar frio, nunca se había sentido tan nervioso, ni aún delante del Señor Tenebroso. Colocando su mejor cara de póker, lo miró directamente a los ojos. No iba a demostrar miedo ni nerviosismo, menos ante un Potter, eso ¡JAMÁS!
Y se puede saber ¿Por qué debería interesarme lo que Granger tenga que hablar con usted Potter? ¿Acaso me vio cara de cura muggle para que venga a confesar sus problemas conmigo? – Eso Severus, despístalo, desvíalo del tema de conversación por el que Potter quiere ir. A él no le interesa tu vida amorosa. Además, Hermione nunca debió contarle a él sus cosas, ¡eso era personal, sólo entre ella y él!… si la culpa era de él por enamorarse de una niñata que no podía mantener la boca cerrada, ahora todo el maldito colegio se enteraría de lo que él siente por ella. ¡MALDICIÓN! Siempre supo que no era buena idea abrir sus sentimientos y declararse a ella, sabía que no era correcto…
- … sabes por qué no funcionó.
Desde lejos le llegaron las palabras de Potter, y se dio cuenta de que había estado hablando todo el rato mientras él estaba sumido en sus pensamientos.
- ¿Q…Qué?
- Que si sabes que fue lo que pudo haber fallado en la poción, digo, sé que yo no soy muy bueno en pociones – Severus levantó una ceja – pero Hermione es la persona a la que mejor se le dan, sin contar con usted, claro. – se apresuró a aclarar – Es por eso que no me creo eso de que la poción falló, es que realmente no lo entiendo…
Severus estaba más pálido de lo normal, Potter estaba hablando de la poción para los padres de Hermione y él, como todo un niñato enamorado, había creído que ella le había confesado su declaración a Potter, si pudiera, se cruciaría él mismo. ¿Cuándo había caído tan bajo? ¿Cuándo había bajado tanto la guardia para que lo tomaran así de desprevenido?... nunca, esa era la respuesta.
Tomó una bocanada de aire antes de volverse hacia Harry.
- La poción en la que estábamos trabajando la señorita Granger y yo, tuvo un pequeño desajuste, pero ya encontramos el problema. Ahora tan sólo tendríamos que volver a ponernos a trabajar nuevamente en la poción.- terminó de decir aquello con todo el desprecio que fue capaz de demostrar.
- ¡Ah! Que bien, no me gusta ver tan mal a Hermione, ella es para mí como mi hermana… no me gusta verla llorar del modo en que la encontré esta mañana, por un momento pensé que estaba así por Ron. – soltó aquello con una mueca de desagrado que no pasó desapercibida por Severus ¿acaso Weasley no era del agrado de Potter?, ¿no se suponía que era su mejor amigo?...
- Interesante – la palabra se le escapó en forma involuntaria.
- ¿Decía Snape? – preguntó no entendiendo el murmullo de Snape.
- Que como si me interesara lo que haga o deje de hacer su amigo Weasley, Potter. – hizo un ademan de levantarse de la mesa, pero Harry le detuvo del brazo.
- Espero que pueda ayudar a Hermione profesor, ella no se merece estar tan sola. – Snape solo asintió mientras retiraba el brazo del agarre de Harry, y con un movimiento brusco de cabeza, se despidió.
Salió del comedor en dirección de su despacho sintiendo la mirada de Potter fija en él.
¡Hola a todo el mundo! ¿Alguien aún por ahí? Sé que he demorado una eternidad en actualizar, así que no me sorprendería que alguno ya se haya olvidado de mí.
Como ven, yo no me olvidado de ustedes y como les quiero un montón aquí les dejo este regalito.
Empecemos por el principio….
Haggg, se viene el gran partido y los ánimos están que arden, esperemos que no se saquen los ojos antes de que llegue el gran día jejeje. Con el cabreo que lleva Ginny, no sé qué es lo que pueda pasar, en una de esas ni llegan al partido jajajaja
Hermione tiene una gran confusión, y no encuentra nada mejor que estar con Ron… ¿nadie le dijo a esta niña que mejor sola que mal acompañada? Pff espero que pronto se dé cuenta y lo deje de lado, vamos, que hasta nosotras nos damos cuenta de que él no es para ella. XD.
Ron... tsk, tsk no sabes en lo que te estas metiendo…
En este capi case se nos muere Severus, jejejeje, ese mini infarto que sintió cuando creyó que Hermione le había contado a Harry… ¡me encanta! Sí, soy mala muajajajajaja.
No saben cómo amo a este Harry paternal, tan preocupado por su Hermana.
Como siempre, muchas gracias a las que aún leen, a las que cometan, que si bien, es cierto que no contesto muchos de los reviews,y no es que no quiera, de verdad siempre ando con tan poco tiempo que muchas veces le robo al trabajo para escribir esta locura (No quiere decir que no me encanta recibirlos ¿eh? Jejeje).
Con esto me despido, como siempre, sus comentarios endulzan mi vida.
No me puedo ir sin invitarles a visitar la página en Facebook "Adictas al Sevmione", si no la han visitado, ¿Qué están esperando? Está genial…
Les envío un gran saludo a las orgullosas soldados del Escuadrón Snape, ¡este capi va para ustedes chicas!
Un besito para todas y cada una de ustedes.
¡Nos estamos leyendo en el próximo!
Valitos
