Capítulo 20

Hermione había llegado a su dormitorio exhausta, tenía muy fresco en su mente el recuerdo de lo sucedido en la casa de los gritos, cada vez se convencía más de que era ella la que no funcionaba bien.

Ya no le daría más vueltas al asunto, le pediría perdón a Ron y trataría de olvidar lo sucedido, concentrarse en la poción para sus padres y de rendir los éxtasis, que ya estaban a la vuelta de la esquina.

No tenía ánimos de hablar con Severus, por lo que se duchó y acostó, bebió una poción para dormir sin soñar, cerró los ojos y se entregó a las manos de Morfeo sin imaginar siquiera lo que estaba sucediendo en ese momento fuera de la sala de los menesteres.


Tras la golpiza, Severus había seguido a un huraño Harry Potter a su despacho, pero una vez llegado a su destino se excusó un momento indicando que debía ir a su laboratorio por algo que Harry no alcanzó a escuchar, estaba lavándose las manos en el baño de su cuarto cuando sintió que habrían a la puerta de su despacho. Con la toalla aun en las manos encontró a Severus quien había vuelto y llevaba en sus manos un frasco con algo amarillento en su interior. El profesor de pociones solo le entregó el frasco con una mirada a sus manos magulladas.

Severus Snape miraba como un Harry Potter taciturno aplicaba sin mucho cuidado la esencia de Murtlap en los nudillos de sus manos heridas.

- Nunca creí que vería el día en que ustedes se liaran de esa manera Potter…

- mmmffff... – se veía que Harry no estaba de ánimos para hablar.

- Y a lo muggle precisamente… - insistió Severus. – ¿algo que quieras contar?

- No quiero hablar de ello en este momento, Severus – respondió secamente mientras se tomaba el puente de la nariz y con ese gesto levantaba las gafas de sus ojos – ¿podemos concentrarnos en los que nos atañe?

- Bien, – comenzó el profesor – entonces de acuerdo a lo planificado, te ausentarás dos semanas, mientras yo salgo la próxima, ¿decías que tenías listos los temarios…? - Severus seguía hablando de la programación sin prestar atención a Harry que no lo escuchaba.

Así pasaron unos cuantos minutos hasta que…

- ¡Es que no puedo perdonarlo, me lo prometió! Ron prometió que no volvería a meterse con esa chica, me juró que no lo haría más, y ¡yo como un imbécil le creí! – gritó a bocajarro Harry, mientras se levantaba se su silla y golpeaba la mesa con ambas manos y le gritaba a un silencioso Severus que no cabía en su asombro, nunca había visto a Potter expresar tanta rabia junta y que no fuera dirigida precisamente a su persona – ¡oh! Pero se va a arrepentir de haber engañado a Hermione, si señor – anunció mientras apuntaba a Snape con el dedo índice – con mi hermana nadie se mete y sale inmune… ya va a ver – la amenaza era latente en sus palabras – Ron se va a arrepentir el haberla engañado.

- ¿Y qué pretendes hacer? – preguntó Severus, apoyándose en el respaldo de su silla mientras se cruzaba de brazos, su curiosidad era evidente – ¿hablarás con la señorita Granger?

- No, no le diré nada – lo miró a los ojos y volvió a apuntar con el dedo – y tú tampoco le dirás nada. Esto es entre esa escoria y yo.

- ¿No crees que ella tiene derecho a saber a quién tiene como novio? –

- No, ella no tiene por qué saberlo…

- Ella tiene todo el derecho…

- ¡No! – gritó Harry- júrame que tú no le dirás nada de lo que ha pasado hoy y menos de los motivos que llevaron a la pelea –

Se miraron mutuamente en una silenciosa batalla, cada uno con su propia opinión al respecto, fue Severus quien cedió primero.

- Está bien Potter, no le diré nada a Granger, eso te lo dejo a ti – accedió – pero deberás decirle en algún minuto, no pretendo que por culpa de ese imbécil, Granger no se pueda concentrar en su tutoría en Pociones y me haga perder el tiempo.

- Bien, pero yo veré cuando y como se lo digo…

- Perfecto, ¿entonces podemos volver a nuestros asuntos?, recuerda que tengo un castigo que impartir a Weasley – sonrió con solo pensar en el castigo.

Y no se sorprendió al ver una sonrisa cómplice en la boca de Harry al recordar que Weasley tenía castigo con Snape, y el profesor tenía el castigo perfecto para hacer sufrir al pelirrojo por lo que había hecho.


Severus nunca pensó que llegaría tan tarde a su despacho, no había podido hablar con Hermione aun, tenía la esperanza de encontrarla en su laboratorio avanzando con la poción, pero no la encontró ahí, por lo visto tendría que esperar hasta el día siguiente.

¿Cómo se sentiría Hermione cuando se enterara del engaño del pelirrojo? De solo pensarlo ardía por dentro. Ah… pero ya tenía listo el castigo a Weasley, esta vez sí que iba a gozar de un castigo, ahora la cosa era personal, y como buen representante de la casa de las serpientes, Severus ya sabía lo que le tenía preparado.

Se despertó con el llamado a sus aposentos, era muy temprano y solo se le ocurría una persona que podría molestarlo tan temprano, aunque Hermione habría ido directo a su laboratorio, no llamaría a la puerta de su dormitorio.

Con una bata a medio abrochar se dirigió a abrir la puerta, pero esta se terminó de abrir sola dando paso a Lucius Malfoy quien con su porte aristocrático y su andar característico apoyado en su bastón, solo miró a Severus con una ceja alzada y la mueca de asco al ver que recién se estaba levantando y que aún no se había siquiera duchado.

- ¿A qué debo tú visita Lucius? - preguntó sin ningún ánimo de hacer conversación. Sabía perfectamente a que venía, y no le hacía gracia.

- ¿Ya tienes lo que te pedí Severus? –

- No, no he tenido tiempo para otra cosa que no sea las clases y pociones Lucius, no es como que no esté haciendo nada de mi vida – Severus se sentó en un sillón haciendo una invitación a Lucius a que lo imitara, invitación que fue ignorada por completo.

- Sabes que esto es importante Severus, necesitamos terminar lo que el Señor Tenebroso comenzó, te garantizo que esta vez la limpieza será completa, no quedará ningún Sangresucia que intervenga en mi gobierno, ya verás, la supremacía de la sangre está en nuestras manos, esta vez no vamos a fallar, ya no tenemos ninguna profecía de por medio que impida hacerme con el ministerio y exterminar la escoria que nos rodea.

- ¿Y para eso vienes a mis habitaciones a primera hora de un lunes?, perfectamente podrías haber enviado una lechuza

- No, necesitaba ver tu avance de los sangre pura que asisten este año a Hogwarts – Severus no pudo evitar una mueca al escuchar su petición.

- No sé si pueda conseguir esa información Lucius, tal vez de la casa de Slytherin pueda hacer algo, pero no tengo el mismo acceso a los archivos de Minerva como con Albus – se defendió Severus, no tenía ninguna intención de apoyar la locura de Malfoy – ¿has hablado con Draco?

- No, Draco cada vez me decepciona más, la traidora de Narcisa lo ha mantenido alejado de mi durante lo que va del año – no pudo evitar una mueca de asco al mencionar a su esposa – y hoy me informó que no irá a casa para las vacaciones de pascua, lo está convirtiendo en un blando – su disgusto era evidente en el tono de voz.

- ¿En un Blando? – preguntó extrañado Severus – ¿a qué te refieres?

- Un blando, un tibio… es lo mismo – gritó exasperado – no puedo creer que me hagan esto – comentó en un tono resignado.

- Tal vez ya es hora de que aceptes que Narcisa ya no quiere tener ninguna relación con su antigua vida Lucius…

- Tonterías, lo mejor que nos puede suceder es que los Sangresucia y traidores a la sangre desaparezcan de una vez por todas, estás conmigo ¿cierto Severus?- preguntó mirándolo a los ojos.

- Sabes que sí Lucius, no sé a qué viene tanto interrogatorio.

- Necesito saber con quién cuento para esto, ya van muchas decepciones.- con un movimiento de su cabeza dio por terminada la visita y salió del despacho.

Severus se quedó viendo la puerta de su despacho por mucho tiempo después de que Lucius se hubiera ido. Lo que le pedía estaba fuera de sus planes, pero sabía que la única manera de mantenerlo a raya es dándole la razón y así poder ganar tiempo. Estaba agotado de toda esa mierda de la pureza de la sangre, iba a tener que conversar con Narcisa y Draco.


Estaba con Hermione trabajando en la poción, no podían cometer errores, el ingrediente a usar ese día era primordial para continuar con lo que se habían propuesto.

Se acercó lentamente por detrás de la chica, mientras observaba como revolvía suavemente la poción, estaban en un momento crucial. Cuando vio que llegaba el momento, se puso a su lado y lentamente fue añadiendo el polvo de alas de Ada, le había costado una pequeña fortuna y el sueño de dos días el conseguirlo, pero valía la pena, por ella todo lo que hiciera valía la pena.

- Muy bien Granger, ahora solo queda dejar la poción en reposo por veinte horas contra cuatro de cocción por siete días. Recuerda que yo estaré con las clases de Potter las próximas dos semanas, por lo que deberás encargarte tú de estar al pendiente de esas cuatro horas.- mientras le explicaba, ella iba anotando las instrucciones mientras asentía.- esta semana la usaremos para ir a recolectar los ingredientes más comunes al bosque prohibido, para abastecernos de lo necesario para las pomadas y pociones necesarias para la enfermería, trabajo que dejaré a tu cargo, tómalo como unos créditos para tu maestría. Ya se acerca la fecha de tus exámenes, y los necesitarás. San Mungo no deja entrar a cualquiera como estudiante, solo a los mejores.

- Está bien, sé que no va a ser fácil - contestó mientras se secaba el sudor con una pequeña toalla – está bien, yo me encargaré de todo lo que necesite la enfermería, cuenta conmigo – reafirmó dedicándole una pequeña sonrisa.

- Así me gusta – le sonrió, ya se estaba acostumbrando a entregarle esas pequeñas sonrisas, cada vez le costaba menos, se podría decir que le salían en forma espontánea.

Se la quedó mirando fijamente mientras con su toalla le terminaba de secar el rostro.

Hermione lo miró confundida, ya le había visto esa mirada anteriormente, pero no pudo hacer nada cuando sintió los labios de Severus sobre los suyos. No se lo esperaba, habían quedado que no volvería pasar, Severus se lo había prometido, pero tampoco lo rechazó. Sentía como le acariciaba los contornos de su rostro, bajando por su cuello siguiendo por sus brazos, se preguntaba cómo es que no hacía nada, pero es que tampoco podía. Su cuerpo no reaccionaba, no lo rechazaba, estaba empezando a sentir como un calor se alojaba en su bajo vientre. Hacía tiempo que no sentía esa reacción de su cuerpo, pero no lo rechazó, apoyó los brazos en el pecho de Severus y cerró los ojos. Solo cuando sintió las manos de él en su cintura atrayéndola más a su cuerpo mientras profundizaba el beso y se dio cuenta de que empezaba a corresponder fue cuando reaccionó, se separó de Severus lentamente, sin prisa. Se miraron a los ojos por un momento mientras trataba de serenar su respiración un tanto agitada.

- Lo siento, yo… - trató de disculparse Hermione

- No, soy yo quien se debe disculpar, no estuvo bien.

- No, no estuvo bien, yo… será mejor que me retire… mañana debo enviar unos exámenes a la profesora Vector y será mejor que va… - no pudo seguir excusándose, solo lo miró una vez más a los ojos y salió rauda a sus habitaciones.


Al día siguiente, Hermione no sabía qué hacer, o sea, sí si sabía, pero no se atrevía a decirlo en voz alta.

Se había dado cuenta que empezaba a sentir algo por Severus Snape, ya no se podía engañar. Se daba cuenta por la reacción de su cuerpo al beso de Severus. El problema era que también quería a Ron. Él había estado siempre con ella… "pero Severus ha estado contigo en los momentos más difíciles" le dijo su conciencia "en cambio Ron solo está contigo porque quiere una cosa".

No podía creer que Ron solo quisiera acostarse con ella pero cada vez que estaban a solas él intentaba algo, ya ni siquiera le preguntaba cómo iba en la nueva investigación para la poción…

Debía apurarse si no quería llegar tarde a la cita con su profesor. Terminó de revisar unos trabajos que estaba haciendo de Astronomía, desde que había pedido ayuda a Minerva para seguir con la investigación, estaba ayudando con las clases de Astronomía y Runas Antiguas, así no sentía que abusaba de la confianza de la directora. Vio cómo su lechuza se dirigía al despacho de la profesora con su trabajo y exámenes que debía rendir mientras tomaba camino al interior de su dormitorio.

Se dio una ducha rápida, se vistió y se dirigió rauda hacia las puertas del castillo, una vez afuera apareció en Hogsmade, en donde había quedado con el Profesor Snape para ir en busca de los ingredientes. Esperaba que Seve… el Profesor, no hiciera mención de lo sucedido la clase anterior, ella de por sí ya estaba nerviosa. No podía sacarse de la mente el recuerdo del beso de su profesor… pero ella amaba a Ron, no podía estar sintiéndose así con respecto a otro beso robado. Aunque el ladrón fuera Severus Snape.

- Llega tarde Granger – le dijo en cuanto llegó al lugar acordado.

- Lo siento, como le dije ayer necesitaba entregar unos trabajos… - no se atrevía a mirarlo a la cara, roja como estaba.

- Pensé que había dejado claro que no iba a permitir distracciones en mi asignatura – y tomándole el mentón con los dedos, obligándola a mirarlo a ojos le dijo – Hermione, lo siento mucho, sé que te prometí que lo que sucedió en tus habitaciones y lo de ayer no volvería a pasar… a menos que tú lo desees así, pero me lo pones difícil, no sabes lo que me cuesta contenerme cuando se trata de ti. – la miraba a los ojos sin siquiera pestañear. Le estaba costando horrores no besarla nuevamente ahí mismo, pero se debía contener si no quería perder su confianza.

Y dándose vuelta, comenzó a caminar hacia fuera del pueblo en dirección a los terrenos del bosque prohibido.

Hermione se quedó en una pieza al escuchar a Severus, no se podía creer que le hubiera sacado en cara lo sucedido el día anterior…

Cuando logró reaccionar, él ya estaba bastante adelantado y tuvo que correr para alcanzarle.

No podía dejar de darle vuelta a lo sucedido el día anterior, por más que quisiera. Lo que más le inquietaba, era su propia reacción, realmente había deseado el beso de su profesor. Estaba claro que tenía mucha más experiencia que Ron… "que sínica eres Hermione, ¿por qué no admites de una vez que Snape besa bien y que deseabas volver a sentir sus labios contra los tuyos?" "¡cállate! No sabes lo que dices, ¡por Merlín, es un profesor! Y yo, amo a Ron, no a Severus…" – ¡JA! Si claro, y ¿desde cuándo es "SEVERUS"?...

Hermione iba tan concentrada en la conversación con su conciencia, que no escuchaba a su profesor mientras este le iba indicando las propiedades de la corteza de algunos árboles mientras iban de camino a su destino, hasta que Severus se detuvo de pronto y ella casi cae al suelo al chocar con el cuerpo de su profesor.

- Granger, ¿en qué quedamos? ¡Nada de distracciones! – le dijo mientras la sujetaba de los brazos para que no cayera.

- Lo siento Severus, iba distraída…

- Usted se distrae con facilidad por lo que veo, veinte puntos menos para Gryffindor…

- Pero… - Hermione iba a protestar cuando se dio cuenta de que el profesor se estaba burlando de ella.

Severus no pudo evitar hacer esa pequeña broma, le encantaba hacerla rabiar y había quedado prendado al darse cuenta de que ella lo había llamado por su nombre.

Una vez que Hermione hubo recuperado el equilibrio, el profesor la soltó, sin dejar de acariciar los brazos de la chica por el camino. No lo pudo evitar, cada vez que estaba cerca de ella sus sentimientos fluían en él como la magia. Por eso no se había podido controlar el día anterior… por más que se lo reprochara el mismo.

Eso no puede volver a pasar, no señor. Y estaba seguro que ahora ella debía estar muy confundida, pero él ahora tenía información de primera mano de que el pelirrojo Weasley no era para ella. Pero, ¿cómo hacerla entender sin romper la promesa a Potter? ¿Cómo la podía convencer de que él estaba más que dispuesto a ayudarla, acompañarla a buscar a sus padres al fin del mundo si fuera necesario?

La soltó de los brazos mientras ella no dejaba de mirarlo a los ojos, azorada por la situación.

- Hermione…- le dijo en un susurro, mientras que con el dorso su mano le rozaba el pómulo derecho.

Hermione se quedó helada, no sabía que hacer o decir, en los ojos de Severus podía ver un cúmulo de sentimientos reprimidos, cariño, miedo, deseo…

Con un movimiento de su cabeza, se soltó del roce de su mano y miró a otro lado, rompiendo así el hechizo que se había formado entre ellos. Sin hacer caso a los fuertes latidos de su corazón, dio un paso a un lado y siguió caminando por el sendero, solo quería desaparecer y poner una distancia considerable con su profesor de Pociones – "¡cobarde!" le gritaba su conciencia. Sí, era una cobarde por no darle la razón a su conciencia y aceptar que deseaba un nuevo beso de su profesor.

Severus la quedó viendo mientras se alejaba caminando a paso raudo. Bajando la cabeza, se dispuso a seguirla. Tal vez alejarse un tiempo de ella serviría para poner en orden sus sentimientos y le dé tiempo a ella para poner en orden sus asuntos.

Cuando la alcanzó, solo caminó con ella a su lado en silencio. Una vez llegados a su destino le dijo con la voz más fría que encontró.

Muy bien Granger, tu tarea es encontrar los ingredientes necesarios para elaborar la poción revitalizante entre otras para la enfermería. Tiene hasta el anochecer, y recuerda que deben ser los mejores, debes comenzar con la preparación antes de cuarto menguante.

Hermione se lo quedó mirando, no entendía a este hombre… primero la besa, le declara su amor, otro día la vuelve a besar, al siguiente como si nada hubiera pasado, y ahora, después de acariciarla (porque estaba segura que lo del brazo también había sido una caricia…) va y la envía sola a buscar los ingredientes… bufó, ya más molesta que confundida, dándose media vuelta, emprendió la marcha hacia el bosque que tenía delante.

Severus se dispuso a leer un rato mientras la esperaba, no debía demorar más de unas horas… horas que aprovecharía para reprocharse de mil maneras como puede ser tan débil con ella.


Harry iba de muy buen humor a encontrarse con Hermione, ya tenía la autorización de Minerva para que ella le reemplace en sus clases y así no torturar a los alumnos de primero, solo quedaba que ella aceptase su propuesta.

Cuando llegó a su destino, golpeó con fuerza la puerta a la vez que la llamaba. Al ver que nadie respondía, dio media vuelta para salir a buscarla cuando vio la puerta del despacho de Severus, dándose una palmada en la frente, se dirigió a la puerta a llamar a su colega, sabiendo que era muy probable que Hermione se encontrara con él en sus tutorías o en su defecto, preparando la poción para lo de sus padres.

Luego de esperar sus buenos cinco minutos, sintió como alguien se acercaba a abrir la puerta; Severus, al ver que era Harry quien llamaba se hizo a un lado para que pasara.

- Potter, ¿a qué debo tu visita?

- Severus, en realidad necesito hablar con Hermione… ¿está ella contigo? – preguntó mientras observaba a todos los rincones del despacho.

- Ella se encuentra en el laboratorio, ¿te puedo ayudar? – al ser muy reservado con su espacio, no quería que Potter averiguara la entrada a su laboratorio personal.

- La verdad, creo que también necesito conversar esto contigo… - dijo rascándose el inicio de su sien derecha.

- Te escucho – invitó a Harry a sentarse frente de su escritorio mientras él ocupaba su lugar al otro lado.

- Verás profesor… - Severus al escuchar como lo llamaba, solo levantó la comisura de su labio, por lo visto, las viejas costumbres no se quitaban de la noche a la mañana.

- Ya no soy tu profesor…

- Lo sé, lo sé – se disculpó mientras levantaba las manos para calmar a Severus, o tal vez para calmarse él. – es la costumbre…

- Entiendo – dijo mientras lo incitaba a continuar.

- Estuve hablando con Minerva sobre mi reemplazo, sé que habíamos acordado que tú ibas a tomar mis clases en mi ausencia, pero sé que estás con tantas cosas que no creo que sea justo que te traspase otra carga más… - no sabía cómo abordar realmente el tema, y al ver la cara de incredulidad de parte de Snape, se dio cuenta de que no lo estaba haciendo tan bien como creía – ¡no digo que no seas capaz! Yo sé que puedes, pero pensé que, tal vez ¿podríamos convencer a Hermione para que me reemplace? Digo, a ella le gusta enseñar, y así no tienes tanta carga, sé que no te gustan los niños pequeños, y yo creí que sería buena idea, y si a ti no te molesta…

Harry cada vez balbuceaba más y más al ver la cara de Severus de desconcierto, luego de disgusto ara terminar en una clara demostración de diversión al saber exactamente el motivo de su nerviosismo.

- Potter, tal vez estas queriendo decir con tu balbuceo, que prefieres que Granger de tus clases, para que los "pobres alumnos de primero no tengan que pasar por la tortura que tú y tus amigos pasaron en mi clase" – terminó él por Harry, no pasando por alto el rubor que cubrió el rostro del moreno.

- Bueno… si lo planteas así… digo, no es que tu seas un mal profesor, pero…

- Déjalo así Potter – cortó la pobre excusa de Harry – no es que no me guste tu idea, ambos sabemos lo corto que estoy de tiempo, solo que Granger estará muy ocupada estas semanas como para que además se distraiga con tus clases… así que tus queridos alumnos tendrán que soportar al murciélago de la mazmorra te guste o no.

- Pero... – intentó rebatir Harry.

- Sin peros Potter, no voy a sacrificar toda una investigación en post de la salud mental de unos cuantos críos.

- No es justo, ni siquiera se lo ha preguntado, usted no puede decidir por ella.

- Claro que puedo, ella es mi alumna, soy su tutor y estamos en medio de una investigación, yo decido si puede o no dar clases adicionales – con esto se levantó y le señaló la puerta a Harry.- fin de la discusión Potter, espero no tener que repetir lo conversado.

Harry se levantó con furia, tenía la quijada fuertemente cerrada, se notaba que estaba haciendo un esfuerzo por no abrir la boca y cometer el error de hablar de más, solo se dio media vuelta y salió del despacho sin despedirse de Snape.

Severus solo se sentó una vez cerrada la puerta. No iba a poner en riesgo la poción que tanto le había dedicado.

Se pasó los dedos por el labio mientras pensaba… sabía que Hermione podría con el puesto de Potter, pero secretamente la quería para él, no le gustaba la idea de que pasara tiempo sola con Potter, sabía que eran como hermanos… pero más vale prevenir que lamentar dictaba el dicho muggle.

Con ese pensamiento volvió al laboratorio a disfrutar de lo que quedaba para compartir con Hermione.

Lo que Severus no sospechaba, era que Harry igual pensaba hablar con Hermione…


Hola a todos los que aún siguen por ahí después de meses desaparecida, solo les diré que no voy a abandonar la historia, está planeada y estructurada hasta el capítulo final, solo que no he tenido el tiempo para escribir.

Este capítulo está dedicado a mi beta, que hoy está de cumpleaños ¡este va por ti guapa! Que lo pases súper. ¡Sabes que te quiero un montón! Muack.

Ahora al capítulo, me encanta Severus cuando se preocupa así por Harry dándole poción de Murtlap, ¿no es tierno? Jajaja y la conversación uff… ¿Quién cree que Harry hace bien en prohibirle a Severus que no le cuente nada a Hermione? Veamos si puede lograrlo hmmm.

¡Ay! Lucius, Lucius… tú y tu manía de la limpieza del mundo mágico… ¿qué pretendes?

Hermione ha sentido mariposas en el estómago… y las ha causado Severus (aplaude entusiasmada), Me gusta cuando Hermione se pone en plan "conversaciones con ella misma" XD, aunque no lo crean, de esas conversaciones siempre sale algo bueno… por lo menos a mí me funciona. Y ese minuto de debilidad… pobre Severus.

Levante la mano los que quieren que Hermione de las clases por Severus… estamos seguros que Harry si, XD.

Como siempre, un saludo especial a las chicas del escuadrón Snape, ¡son geniales chicas!

Un enorme GRACIAS a las que se dan un tiempo para comentar, no saben lo feliz que me hacen, no olvido a las que leen en silencio, las que ponen en favoritos y alerta… para todas un abrazo cibernético XD.

Por esta vez no hay tanda comercial… no quiero dar más lata de la necesaria.

Nos estamos leyendo.

Valitos.

PD. Para las que creen que este fue un capítulo de transición… están en lo cierto XD