Disclaimer: Que más quisiera yo que Amano fuera mi mamá. Estamos en proceso de que me adopte, pero por ahora, no, no he heredado los derechos sobre esta historia y por ende, no es mía. –sufre-

Resumen: La familia, a pesar de todo lo que sucediese, sería la familia y Tsuna lo sabía bien. Todos lo sabían bien. Aun cuando muchas veces quisiera marcarse un Yolo o cortar yugulares. Conjunto de oneshots y pequeñas historias sobre la Décima Generación y sus descendientes.

Autora: Sylene

N/A:Lluvia, lluviosita llega. Este no será como el shot de Momo, pues ahondo en la historia de Takeshi y su madre (sip, aquí la conocen) ¡Nos leemos abajo! \òwó/

Advertencias: OCC. Mención del pasado de Yamamoto Takeshi. Presentación de la madre de Takuma. Esta será la primera parte de la Lluvia.

Arco I – Inicios

Lluvias en Namimori Pt 1

«Juraba haber escuchado una nota de súplica en aquella pregunta y eso, le derroto»

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Takeshi Yamamoto creyó que unirse a la banda de Sawada -quién estaba tan nervioso y asustado por ello-, era divertido. Y ciertamente lo era; es decir, se la pasaba 'peleando' con Gokudera (era divertido hacerse el imbécil y verlo exasperarse por ello), ver al chico vaca –Lambo-, correr y gritar que sería un hitman, a sempai gritar extremo animando todo y como no, a aquel bebe con fedora que parecía saber más de lo que decía. Sin contar las veces en que Hibari y Mukuro se unían, junto a la pequeña Chrome… En fin, era genial. Se sentía bien pues, aunque siempre estaba rodeado de personas que le alababan, su soledad era palpable.

No tenía amigos de verdad. Solo a su padre y no era que no apreciara eso. Dios le parta con un rayo si decía eso en algún momento. Su padre era su gran apoyo porque era lo que era: su padre. Pero a veces había que tener más allá de la familia pero no era idiota como para juntarse con el primero que se pasara en frente de él y jurara amistad eterna. Para él había que demostrarlo y detrás de su fachada de idiota, él pensaba, analizaba y sacaba conclusiones más rápido de lo que parecía.

Que fuera perezoso para los estudios es otra cosa. Simplemente no le llamaban la atención, que se le hace.

Por ello cuando Tsuna le salvo de la peor decisión que podía haber tomado en su vida, supo que había hallado su lugar. Peligroso lugar –como comprobó con los meses, años- pero un lugar al que podía llamar 'hogar' sin miedo. Y cuando le toco pelear con Squalo, aquella vez por los anillos y supo que de verdad se jugaba la vida, no le importó. Ni un poco. Porque ese era su lugar, porque Tsuna le dio un lugar en donde poder reposar y confiar, personas en las cuales confiar y amar, por ende pelearía al igual que Tsuna, para defender lo que quería y para defenderle a él.

Una sutil muestra de agradecimiento por darle 'un lugar' al cual pertenecer.

Pasarían tantas aventuras que asentarían el sentimiento de comodidad. Pero a medida que las aventuras venían, también se daba cuenta de que tan grande eran los riesgos. Sí, ese era su lugar y el que amaba por sobre todo, pero, ¿podría sobrevivir en un lugar así? Quizás no, por ello estaba la solución de hacerse más fuerte, para poder mantenerse en ese lugar. Ya no era suficiente saber que en un año las cosas cambiarían y que Tsuna heredaría el puesto oficialmente, haciendo que su futuro se viera más difuminado por lo que le rodearía de ahora en adelante.

Por ende fue el primero que lo pidió –para sorpresa de casi todos, no de Tsuna al menos-

–Dame un año Tsuna. Necesito pensar–

Y Tsuna accedió, porque era su familia y sabía bien que no podía cortarle las alas a su familia. No solo a eso, sino a su hermano. Le dejo partir y este se fue, con la certeza de que volvería con una decisión tomada.

"¿Seguir o no seguir con esto?"

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Mientras muchos estaban en Italia, a la espera de que pasara el año, Takeshi fue a Namimori a continuar sus estudios allá. Hace más de un año se había mudado a Italia para prepararse y hacer misiones allá –nada comparadas con las que realizaron aquí- Tenía diecisiete años y en unos meses cumpliría los dieciocho. No se le hacía mucha a ilusión, un cumpleaños más uno menos, ¿qué más daba? Pero sabía bien que para Tsuna esa edad era el pase a hacer algo más. Un capo. Por ende, él sería el ayudante del capo y también sería un gran cambio.

Más le vale disfrutar ese año relajado y sin problemas.

– ¡Hey tú, vuelve aquí!–

O no.

Yamamoto estaba caminando hacia la escuela, con paso lento mientras tarareaba una canción italiana cuando escucho ese llamado. Por culpa de vivir una vida como la suya, ya estaba atento y preparado para patear a la persona que venía corriendo con velocidad. Inclusive la sonrisa había sido reemplazada rápidamente por una expresión tenebrosa. Expresión que se deshizo al ver la persona que corría y convenientemente choco contra él. Era pequeña, una cabeza más baja que él (1.78. Sus casi dieciocho años no eran en vano) y casi ni la sintió, aunque estaba seguro de que la chica –su melena larga le delataba- había usado toda su fuerza.

Bueno, había entrenado y era parte de una mafia. Una chica no le tumbaría así como así.

– ¡Quita imbécil!– grito la chica, retorciéndose en el agarre de Takeshi. Este sonrió, algo confundido. ¿No debería agradecerle por no dejarle caer? Mira que se tropezó con él y casi se va al suelo– ¡Que me sueltes te digo! ¡¿No ves que me persiguen?!–

La chica le miro con furia desde su posición y vio con impresión los ojos azabaches de aquella chica. Casi brillaban enojados. Le recordaron a una tormenta furiosa. Estaba seguro que si colocaba a Gokudera y a esta chica en una habitación, esa explotaría sin remedio. Se obligó a fijarse lo que llevaba la chica en sus manos y vio unas manzanas.

Era una ladrona.

Sin responderle, Takeshi simplemente la tomo por la muñeca y echó correr. Escucho la queja de la chica y sintió como se retorcía, pero venga, él no la soltaría. La iba ayudar, sí señor. ¿Qué porque? Bueno, porque… no lo sabía.

Simplemente le apeteció… y era algo divertido, vamos.

Una hora más tarde y varios callejones cruzados, Takeshi tenía la certeza de que no llegaría a clase. Que mal, pero en el fondo, ni le importaba. En frente de él, la pequeña de largo cabellos negros y mirada fiera estaba sentada, recuperando aire igual que él. La observo, ya más calmado, dándose cuenta de que ella no parecía ser muy vieja. A lo mucho tenía su edad. Tenía unos pantalones negros raídos, unas zapatillas que se veían a punto de expirar en cualquier momento y una camisa roja manchada en algunas partes. Era una indigente, probablemente, pero no parecía serlo a la vez. Solo tenía que ver sus manos –que aferraban fuertemente las manzanas- para darse cuenta de ello.

Pequeñas, delicadas y parecían suaves. Si era una indigente, acababa de comenzar a serlo, eso era seguro.

–Oye idiota– soltó la chica, alzando su rostro, más calmado pero aun colorado – ¿Por qué me has ayudado? Nadie te lo ha pedido…– y la chica empezó a mirarle, mientras retrocedía un poco –Ni te atrevas a tocarme, hentai. Lo haces y te pateare allí abajo–

Takeshi le miro con confusión. ¿Acaso estaba insinuando que él…?

–Ma, ma~ Tranquila chica– dijo mientras se paraba y alzaba las manos, sonriendo– No soy de esos. Aparte, te ayude porque me apeteció hacerlo. Deberías decir, por lo menos gracias, que te he salvado de que te corten la mano por robarles– y rio por su chiste mientras observaba como la chica se relajaba notablemente.

Y no estaba usando sus llamas, eh.

–… Gracias, supongo– dijo y se le quedo mirando la ropa. Era observadora, al parecer. Le recordaba un poco a él– Eres de Nami-chu– no era una pregunta, estaba afirmándolo –Vas tarde. Muy tarde– dijo mientras le miraba con recelo.

¿Qué tan desconfiada podría ser? Takeshi suspiro y se rasco la nuca, mientras hacia una mueca con sus labios. Sí, iba tarde, pero ya no tenía ni ganas de alcanzar las otras clases. Prefería hacer el vago, la verdad. Una de las ventajas de haber estado en Italia es que le había enseñado muy bien. Dominaba tres idiomas por los momentos, eso no era moco de pavo. Que perdiera un par de clases en Nami-chu no pasaría nada.

–No importa– se encogió de hombros y sonrió de cuenta nueva– Hay cosas más interesantes que hacer, que ver una clase aburrida con relación al Japón Feudal esas cosas– y se arriesgó, porque nada perdía con hacerlo– Soy Yamamoto Takeshi, un gusto. ¿Cuál es tu nombre?– quizás había sido demasiado descarado en hacer eso…

… Porque la chica no tardo en mirarle como si estuviera loco, pero finalmente suspiro y tendió su mano con resignación quizás.

–Amano. Akane Amano–

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Había pasado un mes desde que había conocido a Akane y no se arrepentía, pues la morena hacía su estadía en Namimori más amena. Era valiente, con un genio a temer pero poseía un corazón de oro en el fondo, como le demostró ese mismo día al entregarle unas manzanas a una anciana que vivía a las afueras de Namimori. Se sorprendió al saber que lo de que era una indigente, no era más que un montaje. Ella tenía un 'hogar' (vivía en un albergue) y trabajaba. Esa anciana era su abuela, quién vivía con su hermano mayor pero este era un inútil bueno para nada que no le ayudaba, así que ella con sus pocos medios, le ayudaba de vez en cuando. No pregunto porque no vivía con ellos y no fue informado de ello. La chica parecía estar un poco relajada con él, pero no lo suficiente.

Con el tiempo entendió porque le había dicho aquel día que llegaría tarde. Estaba preocupada por sus estudios, cosa que a él le sorprendió, pero cuando supo la razón, casi se sintió un poco desgraciado. Ella no estudiaba, solo trabajaba. A sus escasos diecisiete años trabajaba en un burdel, no vendiendo su cuerpo, sino de limpiando. Se había cuidado de no caer en esas cosas, le confesó y faltaba de vez en cuando para que no se 'encariñaran' con ella (sus palabras eran toscas y poco educadas) y no pasaran a otra cosa.

No le crítico, bueno, estaba en su naturaleza en no hacerlo, porque era admirable lo que hacía con tan poca edad. Era una mujer, no una muchacha cualquiera y su nivel de madurez era algo que él envidiaba un poco. Se lo confeso inclusive pero ella le retribuyo diciendo que ella desearía tener esa calma que él llevaba siempre encima. Si supiera… pensó en aquel momento, pero no, ella no debía saberlo. Le gustaba estar con Amano a pesar de todo, aunque fueran escasos momentos.

Era como una mini madre y la verdad es que le gustaba que alguien se preocupara de esa manera para con él. Y era bastante divertida a pesar de todo e inteligente, y…

«Whoa, estoy pensando mucho en ella»

Takeshi detuvo el lápiz y dejo de prestar atención a la clase en ese momento. Al profesor, las notas que escribía, sus compañeros, todo. Sí, la chica era divertida y tal, pero sabía que no debía aferrarse a ella. Se iría en menos de un año, así que no debía buscar encariñarse con ella y sin embargo, era difícil. Bastante. Con su actitud guerrera y fiera, pero a la vez maternal y cariñosa, ella se había ganado su confianza. Y solo había pasado una semana. La verdad es que no se quería ver el resto de ese año.

Cuando la campana se escuchó, despertó de su trance, guardando sus cosas rápidamente y saludo a los compañeros de alrededor. Kyoko, quién había observado su letargo, se le acerco tranquila.

– ¿Sucede algo, Yamamoto-kun?– pregunto la idol de la escuela.

Takeshi la observo, bastante perdido y sonrió automáticamente. La chica podría no haberse involucrado mucho con la mafia, pero aún estaba atenta a ellos y lo que sucedía a su alrededor. Era una buena chica, lástima que estaba involucrada en todo esto por ser hermana de Ryohei.

– ¡Nada, nada!– soltó el chico con tranquilidad, mientras se levantaba– Simplemente estaba recordando algo que debía hacer antes, no te preocupes– soltó casual, intentando disipar la duda de la castaña.

Lástima que Kyoko ya no era la misma chica inocente de antes. Después de viajar al futuro, las cosas habían cambiado.

–Yamamoto-kun, no te creo. ¿Sucede algo con Tsuna y los demás?– insistió.

–No, no sucede nada con ellos– dijo tranquilo, pues en realidad era así: no sucedía nada con ellos– Simplemente estaba pensando en…– y se quedó en blanco al ver una figura que se asomaba allí.

Akane estaba en la escuela y le miraba con recelo desde la puerta.

¿Qué demonios?

–Takeshi, mueve tu trasero. Recuerda que dijiste que me ayudarías hoy– soltó mientras inflaba una mejilla; un gesto que solía hacer cuando acusaba alguien y Yamamoto lo había registrado muchas veces, pues casi siempre era dirigido a él.

Era adorable.

Ay no…

–Lo lamento Kyoko, debo irme– y se despidió de la idol, quién no dejaba de ver perpleja a Akane y como Yamamoto se iba con ella. Simplemente sonrió y se despidió mientras agitaba su mano.

Fuera del aula, Takeshi tomo la mano de Akane –quién se quejó, pero lo dejo estar- y comenzó a caminar hasta las escaleras, para finalmente llegar a la salida del recinto escolar. Fuera de ella, le soltó la muñeca y le miro confundido. Pero el recuerdo de lo adorable que le parecía el gesto de sus mejillas infladas y que, para colmo, la chica hacía en este momento, regañándole por su poca memoria, fue demasiado para él.

Ignorando los 'Hey, ¿me estas escuchando?' de Akane, pasó una mano por su rostro. No, eso no era bueno. Se estaba encariñando y de aquella manera. No es que fuera malo, para nada, es que simplemente… No puedo hacerle eso porque él estaba seguro que si seguía por ese camino, terminaría en algo más. Y no podía ser 'algo más' de ella, porque significaba involucrarla en la mafia.

Él no quería eso para ella, no cuando sabía la vida de mierda que llevaba.

–Lo lamento– dijo mientras sonreía con falsedad, dejando su dilema de lado por el momento– Es que me entretuve hablando con Kyoko y bueno…–

– ¿Es tu novia?–

Ay dios…

– ¡No! Por dios, claro que no– soltó nervioso, observando la expresión indiferente de Akane y sintiéndose extraño– Es la hermana de un buen amigo. Era mi sempai y hace un año se graduó en esta escuela– era una media verdad: Ryohei se había ido a Italia con ellos y allí había terminado sus estudios, junto a toda la banda.

Aun así la expresión de Akane era demasiado rara. Él, siendo un observador, tenía que notarlo. Y lo noto, oh sí que lo hizo y un sudor frio pasó por su espalda. Ella también se estaba encariñando, pero ella seguramente se negaría hasta el final sus sentimientos. Aprendió en esa simple semana lo gentil y noble que es en el fondo de esa chica de exterior grosero y explosivo. Quizás eso fue lo que más le gusto de ella; que era fuerte, pero dulce al mismo tiempo. Por ende sabía bien que ella pensaría algo similar a lo que él pensaba: que no era bueno que estuvieran de esa manera juntos.

–Vale– dijo ella finalmente, suspirando y desviando su mirada. Estaba pensativa, eso era claro – ¿Me ayudaras finalmente?–

Juraba haber escuchado una nota de súplica en aquella pregunta y eso, le derroto.

–Claro que sí Akane– y lo iba a dejar hasta allí, pero tuvo que dejar que su conciencia hablara– Siempre estaré para ti–

Y así sumió todo en un silencio incomodo hasta la casa de la abuela de la morena, en donde le ayudaría a reparar un poco el techo de aquella casa abandonada. Por un momento pensó en no insistir, pero él se caracterizaba por ser demasiado insistente con lo que le gustaba. Y lo aceptaba, después de decir esa línea, aceptaba que le agradaba más que como una amiga. Así que se arriesgaría, sería un poco egoísta pues venga, ella había dejado ver lo mismo que él: que sentía algo más significativo que una amistad.

Así que, ¿para que darle más vueltas?

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¡Aclaraciones!

§ Takeshi llega a comienzos del curso a Namimori. Para cuando conoce a Akane, lleva alrededor de una semana de haber comenzado el curso escolar.

§ Akane tiene un pasado algo turbio, pasado que dejaré ver en la segunda parte de este oneshot.

§ Y si, habrá segunda parte en que culminara con el nacimiento de Takuma o un poco más adelante, quién sabe (?)

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N/A: ¿Han visto lo largo de esta cosa? ¿HAN VISTO? Creo que me pase, pero siendo sincera, me ha encantado. Y la musa pls, estaba a tope y con todo mientras escribía cual posesa. Quería seguirlo pero ya me parecía que estaba demasiado largo y tampoco quiero agobiar con lo largo D:

Esta continuación llevaba exactamente un mes escrita y la he postergado hasta ahora por varias razones. La primera es por la falta de reviews. Me sorprendió ver como las personas leían y no comentaban y bueno, me dije que me daría el tupé de completar la segunda parte con toda la calma del mundo, ya que comentarios no habían. Y eso me lleva a la otra parte:

No sé cuándo actualizaré.

¿Por qué? Simple: la musa. La musa se mantiene y es empujada por comentarios. Si no hay comentarios, no hay musa. Y a diferencia de mis muchos proyectos que he presentado en esta página, no quiero dejar este a medias o borrarlo porque sí. Me gusta escribir sobre esto, pues es mi manera de explorar a tan magníficos personajes y darles profundidad. Así nadie lea, yo lo seguiré, pero a mi tiempo y ritmo.

Otra de las razones es porque, como ven, la lluvia ha sido dividida en dos partes (Maybe tres) y no quiero publicar sin tener la siguiente parte escrita, que como dije sin comentarios no hay empuje y por ello tardo más. Aunado a esto mi trabajo y que apenas he logrado vacaciones recientemente –en que también lo he dedicado a otras actividades- pues eso. Y creo que no tengo más nada que añadir, más que quizás si me tarde realmente para la siguiente parte, porque quiero escribir otras cosas. Venga, volver a diferentes fandoms que sigo y probar en nuevos. Sin olvidar mis apreciados originales bebes, a los que tengo que darle amor ;D

No está demás decir que agradezco infinitamente a quienes leen en la oscuridad y faveando y/o dan follow a la historia. Son mi pequeño motor, aunque no lo parezca 3

Bueno owó, sin más preámbulos, ¿un sensual review? ;3

Bye, bye ~