Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Akira Amano.
Caminé hacia mi casa, aún empapado con soda pero ya con las heridas limpias. Apenas abrí la puerta de mi casa las típicas discusiones me aturdieron. Por lo que llegué a comprender Lambo se quedó sin dulces de uva y Gokudera se negaba a darle de los suyos, ya que el pequeño había despedazado sin piedad una de sus revistas con información de UMAs.
Aprovechando que estaban todos gritando en la cocina, subí hasta mi cuarto y me encerré allí. Caminé hasta el botiquín del baño para sacar algo de alcohol para las heridas, con solo agua no se van a desinfectar bien. Ya estaba acostumbrado al ardor que provocaba, todo gracias a los sádicos entrenamientos de Reborn. Guarde todo y me miré un rato en el espejo. Castaño, pálido, con un sonrojado natural, pelo alborotado, varios cortes por casi toda la cara pero por sobre todo el lado izquierdo de la frente, ojos grandes de color caramelo medio anaranjados, nariz respingada. Mis ropas estaban desaliñadas como siempre.
Cuando salí del baño paré en seco. Reborn estaba recostado en mi cama con su sombrero cubriendo sus ojos. Parecía estar dormido pero…
-¿Qué pasó Dame-Tsuna?
-¡HIIIIIIIIE! ¡REBORN! N-no entres a las piezas de las otras personas como si nada, joder.
-Sí, ahá.
-Mou, nunca vas a cambiar.
-¿Vas a seguir evitando la pregunta o vas a responder?
-Ah, pues… Básicamente mi madre me lanzó un vaso, el cual se rompió en mi cara -dije sin darle mucha importancia- de paso me empapó con soda, así que si me disculpas quisiera bañarme en tranquilidad.
-¿Y dejaste que simplemente te lanzara el vaso?
-Sip, tampoco es que haya dolido tanto, tus entrenamientos son mil veces peores.
Mientras seguía su interrogatorio agarré un par de prendas cualquieras de mi armario y las acomodé sobre una silla.
-¿Pasó algo más? –al decirlo, se sacó su fedora de su cara para verme directamente a los ojos-.
-Mmm, solo un par de insultos y me abofeteó. No le levanté la mano, es mi madre, no podría hacerlo (Bueno, insultarla sí que puedo. Es lo menos que se merecía).
-Tan sincero como siempre –suspiró- ese es un hábito que espero que no ocupes dentro de la mafia.
Al decirlo se fue de mi habitación como si nada. Puse el postigo en mi puerta y me encerré en el baño para comenzar a bañarme. No pienso mentir, por lo menos no ahora. Deje que el agua fría corriera por mi cuerpo unos minutos, era tan relajante…
Luego de haber pasado fácilmente 40 minutos como estúpido derrochando agua, cerré la ducha y salí para cambiarme. Me puse algo simple y de lo más cómodo: mi sudadera blanca con franjas anaranjadas que ocupaba casi todo el tiempo, la cual ya tenía un par de remiendos, una camiseta blanca por debajo, pantalón deportivo gris que antes era negro y en los pies… Nada, estoy en mi casa y no pienso salir, así es más cómodo.
Bajé las escaleras con mi ánimo de siempre, por eso mismo antes de llegar al último escalón pisé un caramelo de uva, el cual me mando de cara al piso en unos segundos.
-It-te-te-te~ Moou, ¡Lambo! No dejes tus dulces en el suelo, menos en la escalera.
-Mwahahaha, Tsuna-nii se cayó. Oh… ¡Ese es el dulce de Lambo-sama! –al verlo aplastado las lágrimas comenzaron a amenazar en sus ojos-.
-HIIII, tranquilo Lambo, te traeré otro –al ver que su ánimo no mejoraba, suspiré- ¿Que tal tres dulces de uva?
-¡Sii! ¡Lambo-sama tendrá maaás dulces!
Inmediatamente le pedí más dulces a Gokudera, el cual acepto gustoso pero algo a regañadientes cuando le dije que eran para el más pequeño. Pero me los dio. Cuando se los entregué a Lambo, comenzó a cantar una tierna canción… Aunque era algo narcisista.
Entré a la cocina, ya era de noche y mi estómago suplicaba por algo de comer. La escena ante mis ojos debería haberle alarmado o algo por el estilo, pero estaba tan acostumbrado… Gokudera estaba leyendo en voz alta una receta mientras sostenía una sartén que estaba envuelta en llamas. Detrás de él estaba Yamamoto tratando de convencerle de dejarle hacer sushi, y por si todo se salía de control, tenía un extintor escondido tras su espalda. Mukuro y Hibari-san estaban tan enfrascados en su pelea que prácticamente no notaron que tiraron media casa abajo (Ho-ho, si no lo arreglan luego va a correr sangre). Ryohei estaba enfrascado viendo boxeo por la televisión y gritando '¡ESO NO ES JUSTO AL EXTREMO!' o cualquier cosa mientras diga ¡EXTREMO! En cambio el único tranquilo era Reborn, que estaba tomando su expresso tranquilamente.
Con un suspiro y una sonrisa me acerqué a la heladera buscando algo que no sean cenizas, para el colmo creo que están quemadas, hechas por Gokudera o el sushi que no es sushi, por no tener los ingredientes, de Yamamoto. Lo único que había era agua…
-¡Yo! Tsuna... –al ver mi cara su ceño se frunció un poco- ¿Cómo te fue con tu madre?
-¡No lo trates tan informal, friki del béisbol! ¡Juudaime! ¡¿Qué le pasó?!
Al prácticamente gritar eso, la pelea de mis dos guardianes más revoltosos paró en ese mismo instante y se acercaron curiosos. El habiente se volvió algo denso, pesado. Al verme Hibari murmuro algo de 'Herbívoro inútil' y de 'La morderé hasta la muerte'. En cambio Mukuro sonrio sarcásticamente, pero bastante enojado, para decir simplemente 'Oya, oya'.
-Digamos que recordamos bastantes los viejos tiempos… Perdonen chicos pero no quiero entrar en detalles.
-Bueno… Creo que deberíamos pedir pizza –dijo mi Guardián de la Tormenta, tirando su intento de ¿Panqueques? Bueno, esa cosa junto a los sushis raros de Yamamoto-.
La cena transcurrió como si nada. El ambiente alegre volvió a aparecer, mis guardianes dejaron el tema de Nana a un lado para sacarme un par de sonrisas. Se notaba que querían saber que paso, querían saber dónde vivía para mandarla a dormir con los peces, pero no preguntaron nada. Gracias…
Reborn, todo esto, estaba sonriendo de lado. Agarro un pedazo de pizza y salió de la mesa para subir a su habitación. Mientras caminaba, palmeó un poco mi cabeza. Ese hitman podría no demostrar casi nunca sus sentimientos, pero algunas veces se comportaba… Algo tierno, por así decirlo.
Cuando volví mi vista a mis guardianes, Hibari me miraba fijamente. Creo que de por sí ya estaba enojado por hacerlo convivir con unos 'herbívoros', pero ahora parecía un poco más enojado. Inclusive me costaba mantenerle la mirada, por lo cual volteé hacia un costado, apenado. Al hacerlo se escuchó un simple 'hmp'.
Terminé de comer lo más rápido que pude y me encerré en mi habitación. La observé, controlé que no estuviese nadie o hubiese algo, nunca se sabe que esperar cuando convivís con unos guardianes tan revoltosos. Luego de eso, me tire exhausto en mi cómoda cama, o al manos ahora parecía tan mullida como una nube. No hice tantas cosas en el día, pero me sentía cansado. Ese encuentro con mi madre absorbió casi todas mis energías. Al fin la pude conocer… Sinceramente, no me arrepiento de nada, ni siquiera de no haber esquivado ese vaso.
Pude recordar algunas cosas, no todo nuestro tiempo juntos fue malo, cuando recién tenía un año de edad me mimaba, besaba, abrasaba, era una madre dulce y tierna ¿Qué le paso? Bueno, basta de sentimientos y recuerdos, ahora era mejor dormir y concentrarme en el viaje.
. . .
El viaje fue… Una pesadilla. Comida y dinamitas voladoras, el pájaro y el erizo de Hibari se metieron de contrabando en mi valija, Mukuro coqueteándome descaradamente, Kyoya y Reborn queriendo hacer piña colada, Lambo y Ryohei roncaban como un jodido oso, Yamamoto tratando de calmar a su pareja (Se, están con 3 semanas de relación con Hayato) porque le dijo que todavía no entendía los ejercicios de matemáticas. La única tranquila era Chrome, la cual leía un libro a mi lado, cada tanto intercambiamos unas palabras pero ella no solía hablar mucho.
Al fin en la base de Vongola me encontré con algunos amigos: Enma-kun, Dino-nii, Gio-kun y Basil-kun. Todo lo que restaba del día nos la pasamos comiendo dulces (o al menos yo, oh si, tengo un diente dulce bastante exigente) y hablando de cosas totalmente randoms. Di gracias a los cielos que Varia no estaba allí, si no, media mansión estaría tirada abajo y la otra mitad patas para arriba. Hibari apenas llegamos fue hacia el cuarto de entrenamientos, según él tenía a demasiados herbívoros a su alrededor y necesitaba destruir algo para no terminar matando a alguien. Yo simplemente aprendí a no ofrecerme para ayudar en sus entrenamientos… Era un demonio, no peor que Reborn, pero no me dejaba descansar y sus golpes iban uno tras otro, sin perder fuerza ni rapidez. Nunca me hiere, se me hace algo raro pero siempre termino en el suelo sin querer levantarme por dos días. O al menos eso era cuando no estaba peleando con Dino-nii antes, siempre termina más o menos cansado después de eso, ahí sí que me animo a pelear tranquilamente con él.
Ya eran las 20hs y tenía que prepararme para una cena/reunión con el Nono. Me dirigí a mi habitación y al abrirla había dos pares de flores atadas sobre la cama, tenían una carta. La recogí algo avergonzado, eran unas camelias blancas y pensamientos multicolor; me acuerdo bien su significado, Gio-kun me lo había dicho hace dos meses en una pequeña misión que hicimos juntos.
"Tómalo como un regalo de bienvenida a Italia, nuevo Capo Vongola. Espero que recuerdes tus pequeñas lecciones de flores – Giotto"
Me sonrojé hasta las orejas mirando las flores. "Amor puro" y "Piensa en mí como yo lo hago en ti". Las dejé en la mesita de luz y me quedé un rato hipnotizado, será que él… Sacudí mi cabeza y abrí mi armario. No pienses como colegiala Tsuna, concéntrate, tienes una reunión bastante importante ahora. Respiré hondo un rato hasta que mi sonrojo se normalizo y pude escoger un traje no tan formal, era solo una cena, en una enfermería…
A pesar de estar enfermo, Timoteo quería verme. Para mi él era como mi abuelito, me aconsejaba, mimaba, en algunas ocasiones me reprimía y en otras trataba de enseñarme algunas técnicas para ocupar mejor mis llamas. También me contaba interesantes anécdotas sobre las familias aliadas y enemigas de Vongola, sus peleas y algunas técnicas que ocupaban sus enemigos.
Ya cambiado y algo peinado (es lo único que pude lograr con la rebeldía de mi cabello) me dispuse a ir a la enfermería de Vongola, la cual estaba en el tercer piso de la mansión. Gracias a mi claustrofobia, aunque era algo leve, evite el elevador. Las escaleras se veían bonitas y seductoras a mis ojos.
Mientras subía tarareando una canción, me encontré con Enma. El peli-rojo me sonrió, a lo cual yo le devolví feliz el gesto. Él fue una de las personas con la cual mi amistad surgió de inmediato, aunque al principio éramos enemigos por alguna razón nunca lo traté como tal, solo era un malentendido. Enma no hablaba mucho, era todo lo contrario a todos mis amigos, pero agradecía eso. Cuando estoy con él me siento tranquilo, feliz e inclusive protegido, si señores, Enma es sobreprotector cuando se trata de sus amigos. Ese es un rasgo que tenemos en común, hieren a mis amigos y arde Troya.
En el transcurso del camino me tomó de la mano, lo mire algo sorprendido. Él estaba algo sonrojado, pero no soltó mi mano.
-M-me contaron lo de Nana… ¿Estás bien?
-Pues, no tanto. Pero no me arrepiento de nada, aparte, no puedo sentirme mal si tengo amigos que se preocupan tanto por mí e intentan animarme.
Apreté un poco más fuerte su mano, a lo cual él me devolvió el gesto. Seguimos tomados de la mano hasta llegar a la enfermería. Le di un beso en la mejilla y entré. En Italia era una costumbre agradecer de esa forma.
. . .
La cena fue normal, tratamos algunos temas serios pero siempre nos desviábamos y terminábamos riendo de algunas anécdotas de lo que hicimos el tiempo que no nos veíamos. El abuelo estaba conectado a unas máquinas, al parecer sin ellas su corazón podría fallar en cualquier momento. Me sentí triste al oír eso, no quiero perderlo. Sin embargo traté de no demostrar pena por su condición, para mí eso es lo peor que podría hacerle, lo mejor era compartir un momento divertido y reír con él.
Lo único de importancia a destacar ahora, era la sucesión. En una semana, que era cuando Timoteo terminaba un tratamiento que estaba haciendo, iba a tomar el cargo de Vongola. No estaba muy feliz de eso y tenía muchas dudas, pero bueno, ya estoy en Italia y tengo a mis amigos al lado. Me estoy por meter en un mundo de mentiras sin final… Al menos pueda que pueda cumplir mi deseo y matar a algunos mentirosos, solo algunos, al fin y al cabo todos lo somos. Si quiero acabar con todos implicaría matar también a mi familia y amigos. Y por supuesto luego acabar con el último de los mentirosos, con algo más simple de lo que parece: suicidio. Por ahora eso está fuera de mis planes.
Era las 2 de la mañana y todavía se escuchaba a Hibari entrenando. Me acerqué a ver que estaba pasando. Se encontraba peleando con Dino-nii, el cual estaba perdiendo. El rubio ya estaba cansado y tenía algunos cortes por todo su brazo derecho, mala suerte que es diestro, en cambio Hibari tenía algunas heridas en sus piernas pero estaba más fresco que una lechuga. Decidí participar de la pelea, hace mucho que no entrenaba y aparte ahora a Kyoya le deben quedar menos energías, tal vez no sufra tanto. Tal vez.
Dino-nii suspiró aliviado cuando me vio y enseguida se tiró al suelo en un rincón de la sala. Hibari sonrió de lado y las llamas violáceas cubrieron sus tonfas con más fuerza. Yo simplemente me puse mis guantes y encendí mis llamas sin problema alguno, con una sonrisa algo sarcástica esperé que el atacase primero. A los pocos segundos comenzó a golpear a diestra y siniestra.
. . .
La pelea terminó una hora después, ya que encerré en un círculo a Hibari-san con mis llamas, ese era un pequeño truco que me conto en la cena Nono y quería ponerlo en práctica. Luego de escucharlo quejarse y de que chasqueara su lengua, lo deje libre. Me senté en el suelo tranquilamente, Hibari hizo lo mismo a un metro de mí. Dino-nii había ido a buscar unas botellas de agua y nos las dio. Me examinó un poco sorprendido, pues, no tenía ningún rasguño y en cambio él seguía quejándose de sus pequeñas heridas.
-Mou, no es justo Kyoya, a él no lo ocupas como perro jugando con su muñeco de trapo.
-Tsk, cállate.
Miré a Hibari por unos segundos, tenía un ligero sonrojo que apenas se notaba. Me pareció tan tierno que me dieron ganas de apretarle las mejillas, pero a la vez me avergonzaba un poco y por alguna razón yo también terminé sonrojado. Joder, mejor me voy antes de que Dino siga diciendo cosas raras. Agradecí el entrenamiento y el agua para luego irme a mi habitación. Cuando me tiré con los ojos cerrados, en la cama sentí que a mi lado había otra persona. ¿Por qué mierda siempre aparece alguien en mi cuarto? Ya sea Lambo jugando con explosivos o Mukuro tratando de cortejarme pervertidamente. Cuando miré a mi costado se encontraba Reborn, acostado mirándome fijamente.
-¡HIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIE!
Grité y luego rodé hasta caer en el suelo por el susto.
-¿Sabes la hora que es? Calla y duérmete Dame-Tsuna, con ese grito que despertaste a la mitad de la mansión.
-¡REBORN! ¿Qué mierda haces en mi cuarto?
-No seas mal hablado -dijo apuntándome con León transformado en pistola-.
-HIIIIIII
-¿Por qué llegaste tan tarde? –son las 5 de la mañana prácticamente- ¿Y por qué el sonrojo? –mascullo el hitman, Tsuna no llegó a oírlo.
-P-pues me encontraba con Kyoya –pude notar como su ojo tuvo un ligero tic- entrenando.
El hitman masculló algo de 'malditos guardianes pervertidos' para luego dejar dormir a Leon en paz e irse a su propia habitación. Luego de tantas cosas en un día, me puse mi pijama y me dispuse a dormir.
.
.
.
¿Que les pareció? Bueno, las flores pues, utilice las cuales me acordaba su significado ya que mi Internet anda para la %( #!/
Espero que le haya gustado :3 Dejen su Rw, positivo, negativo, con feels, cualquiera es bien recibido c;
Gracias por los Rws del primer capitulo ^^! Soy nueva en estas pagina y no se muy bien como contestarlos, asi que mis disculpas por no responder u.u
Progreso de la votación
1827: 5 puntos.
R27: 5 puntos.
0027: 2 puntos.
G27: 1 punto.
Para estos resultados están sumados los votos de ambas paginas donde publico. En caso de un empate entre dos parejas voy a hacer dos finales alternativos. Eso es todo, Lou se retira!
