Disclaimer: estos personajes no me pertenecen.
Nota: Perdón por haber tardado~ Es que mi madre puso patas para arriba la casa, la acomodó, la desordeno, limpió, tiró, compró más cosas, acomodó de nuevo y blah blah blah. A todo esto, se puso estérica y yo me había olvidado de planchar la ropa, lo cual conllevó a un castigo de una semana sin computadora :''v
Pero bueno, aquí estoy. Aprovecho para dejarles esto justo en Navidad ^^ Puede que no sea un final rosado, pero me gusta bastante como quedó. Es el capítulo (creo) más largo que escribí hasta ahora, y espero que no haya quedado denso u.u
La pareja ganadora fue el 1827 y planeo hacer un final alternativo con otra pareja (abajo se encuentra la información) Bueno, espero que les guste n.n
Advertencias: Este capitulo contiene tortura.
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Despierto, aseado, cambiado y con un camaleón en la cabeza bajé por las escaleras para poder desayunar. Eran las 6 de la mañana, no dormí nada, y todo se lo debo a las formas "divertidas" de despertarme de mi sádico tutor. Creo que tengo un pequeño trauma a las mañanas.
En el comedor se encontraba únicamente Reborn, tomando su expreso. Leon, sin esperar nada, fue feliz hacia el sombrero del hitman. Diciendo 'Buenos días', prácticamente ignoré su presencia y me dirigí a tomar un merecido jugo de naranja. Lo tomé de un trago. Luego de eso me dirigí hacia el patio trasero de la mansión, era el lugar más precioso de toda Italia. O para mí lo era. Un camino de piedras irregulares entre arboles y flores bien cuidadas, un pequeño laberinto de arbustos bajos a la derecha y la izquierda era puro pasto verde con varios árboles dispersos. Saqué a Nuts de su caja para que se divierta un rato. Con un sonoro '¡Gao!' salió de un salto, me miró y sonriendo se fue corriendo hacia el pequeño laberinto, era su lugar preferido, allí siempre se encontraban para jugar Roll y Hibird. Eran prácticamente inseparables.
Sonreí cuando vi a cierta persona dormitando bajo un árbol, estaba prácticamente escondido entre ramas, flores y la sombra. Me acerqué con mucho cuidado para no hacer ruido, a Hibari-san le molesta que lo despierten en las mañanas. Pero claro, como mi persona tiene peor suerte que una pobre hormiga, me tropecé con una raíz que sobresalía del suelo. Me intenté agarrar de una de las ramas para no tragar tierra con la caída, pero lo único que logre fue balancearme hacía adelante, arrancando de paso los pétalos de las inocentes flores que no hicieron nada malo para merecer eso. Y para agregar una cereza a todo esto, trastabillando terminé cayendo sobre Hibari. Todos los universos me adoran, estoy seguro de eso.
Lo miré asustado, puesto que no se había movido. Algo alterado me intenté de separar, pero cuando lo intenté me atrapo tal cual como peluche.
-Por perturbar mi sueño, te morderé hasta la muerte.
Recién cuando terminó de hablar, abrió los ojos y acercó sus labios ferozmente hacia los míos. Abrí mis ojos como platos, me está besando ¿Lo está haciendo, verdad? Mientras yo me encontraba estático entre confundido y algo asustado, Hibari me miraba directo a mis ojos, logrando que me sonrojase. En sus ojos no había señal de mentira, eran serios, con algo de deseo… Con amor. De repente me mordió mi labio, cerré mis ojos y al intentar gritar aprovecho profundizar el beso. Era algo sumamente pasional, feroz, desesperado, e inclusive algo dulce. Sentía su lengua recorrer, buscar que la mía se una, le correspondí. Era mi primer beso. Rodeé su cuello con mis manos y me acerqué más a él, al hacerlo sentí como una pequeña sonrisa se formo en sus labios. Al cabo de un tiempo, me estaba quedando sin respiración, así que golpeé suavemente su pecho para que me soltase. Y así fue.
Tenía los ojos algo entrecerrados, la respiración agitada, sonrojado hasta las orejas y un pequeño hilito de sangre en mi labio. Hibari me estaba observando fijamente, por lo cual desvié mi mirada hacia un costado. Se acercó lentamente, como si tuviese miedo de que fuera a salir corriendo, y lamió la sangre. Me sobresalté, sin embargo no me quejé. En un veloz movimiento uní nuestros labios en pequeño, aunque dulce, roce. Luego de eso me levanté rápidamente y me fui adentro de la mansión corriendo. Muchas emociones en una mañana.
Me miré en el espejo del pasillo de la mansión. Ropa alborotada y algo rasgada, el cabello desordenado y con algunos pétalos por encima, sonrojado y con una pequeña pero indolora herida en mi labio. Toqué mis labios suavemente y me sonroje aún más (si eso era posible) Era como ver un tomate andante. Despabilando, me dirigí a mi cuarto para cambiar mi ropa y luego ir hacia la oficina del Nono, mi nueva oficina en 6 días…
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Hoy ya es martes, y pasaron 4 años desde la sucesión, con 18 años de edad y todavía no me acostumbro a la mafia al cien por ciento. Mentir se me da de maravilla y eso me asquea. Lo mejor que pude sacar de eso, fue eliminar algunos traidores y capos de otras familias enemigas de Vongola. Fueron pocos, ya que ahora la familia tiene la política de no matar a sus enemigos, algo parecido a una 'Era de Paz' (pero es en su mayoría todo cuento. En la mafia, ¿Paz? Ni que fuese película de Disney)
Pues, a todo esto comencé a salir con Kyoya unos días después de la sucesión. Con ese carnívoro presumido que de alguna o de otra manera puede llegar a ser, em, ¿dulce? Bueno, sí, lo es a su manera. Y pensar que cuando lo conocí me daba miedo, pero de una u otra forma, pues, me conquisto… ¡Wah~! eso suena muy cursi. Pero bueno, todo esto del amor sinceramente me atonta, pero me encanta.
Oh, son las 15:50, a las 16hs Kyoya vuelve de una misión. Hace dos meses que no le veo… Quedamos en reunirnos en el patio trasero a esa hora. Con una sonrisa, algo altanera, dejé a mi pesadilla en mi escritorio (el papeleo) me pasé los dedos inútilmente por mi cabello para acomodarlo y me encaminé tranquilamente hacia afuera. Antes de llegar, le di a unas de las empleadas unas cartas para entregar…
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Salón especializado en tortura de Vongola
Martes 22:43 hs
El salón ardía en llamas, se escuchaban los gritos desaforados y desgarradores de ciertas mujeres que quedaron encerradas dentro. Un castaño de ojos miel observaba todo desde afuera por una pequeña ventana, ignorando por completo el calor. Una sonrisa algo perturbadora se asomaba en sus labios y se negaba a parpadear. Podía ver los cuerpos de las mujeres ser consumidas por el fuego, ver como su pelo y su piel pasaba poco a poco a ser reducido a cenizas. Algunas estaban asfixiándose en las esquinas por los gases tóxicos, sintiendo sus gargantas arder, con el miedo a flor de piel, viendo como sus compañeras mueren una tras otra. Viendo como desesperadamente tratan de rodar por el piso para apagar las llamas, pero no logrando nada. Al no poder soportar ver tal tortura, algunas de ellas golpean su cráneo contra la pared para perder la conciencia o morir, otras tratando de buscar una salida, algunas llorando y viendo en shock como la muerte se las consumía a todas. Lenta y dolorosamente.
Al pasar de 30 minutos, solo quedaba fuego, humo y silencio. El castaño presionó un botón y agua comenzó a caer por todo el salón, librándolo de ese caluroso infierno. Con ojos vacios y una leve sonrisa ladeada Tsuna comenzó a adentrarse en el salón, hasta que una melodía llego a sus oídos. Un mensaje, de Kyoya. Sus ojos volvieron a brillar y pegó un pequeño brinco. Leyó el mensaje y entre algunas risas cerró nuevamente la puerta. Prendió sus llamas y se fue volando hacia su mansión, dejando atrás a todas las maestras que le habían ignorado, que habían fingido su cariño, las cuales le habían mentido…
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Ya paso exactamente una semana de que Kyoya volvió. No tuvimos mucho tiempo para estar juntos, salvo a la noche ya que compartimos habitación, ya que tenía muchos tramites que realizar…
Pues, hoy íbamos a ir al parque de diversiones con mis guardianes. Nos la pasamos encerrados así que pensé que salir un rato nos haría bien. El día transcurrió normal. Pelas, explosiones por la culpa de Gokudera y Lambo, tonfas voladoras por la culpa de que cierta piña aún me intentaba cortejar, yo intentando calmarlos. Ya saben, lo típico. Me la pasé pegado al brazo de Hibari, era una costumbre que tenía y a él no le molestaba.
Estando haciendo fila para una atracción, vi a cierta cabellera blanca pasar a solo unos pasos de nosotros. Apreté con un poco de más fuerza el brazo de mi amado y escondí mi cara tras él. Hibari me miro algo extrañado, pero simplemente entrelazo sus dedos con los míos, lo cual me tranquilizó.
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Edificio abandonado de Vongola a las afueras de Nanimori
Domingo 2:14 a.m.
Byakuran Gesso, capo de la familia Millefiore, atrapado en una silla con unas simples cuerdas fuertemente amarradas hace ya 48hs, incapaz de utilizar sus llamas gracias a una extraña nueva inyección inventada por Verde. Con quemaduras de tercer y segundo grado en todas sus piernas y lado derecho de la cara, sus manos se encontraban sin uñas al igual que el pie izquierdo. Semiinconsciente, ya que si intentaba dormirse una fuerte descarga eléctrica iba a recorrer su cuerpo, impidiéndole zafar del dolor.
Nuevamente un castaño de alborotada cabellera se encontraba siendo participe de esto. Pero esta vez se encontraba en la misma habitación, con una jarra en su mano de la cual salía vapor. Se acercó lentamente al peli-blanco, el cual lo miraba atentamente.
-Ha-haha… Tsu-kun…
Su voz sonaba ronca, seca, quebrada.
-Debes de tener sed, AMIGO.
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-No te preocupes, por fin decidí terminar con tu castigo. Sabes, leí que antes el clero creía que las almas se podían limpiar ingiriendo agua hirviendo… Pensé que esto te podría ayudar~
Al decirlo Tsuna le abrió la boca brutalmente, hasta casi romperle el maxilar, y vertió el agua hirviendo que tenía en su jarra. Byakuran comenzó a retorcerse, a gritar, sus ojos estaban abiertos como platos, sin embargo no llegaba a llorar, no suplicaba, no pedía perdón; y el capo Vongola se había hartado de todo esto.
Al terminar la jarra sin esperar nada, lo desató y cargándolo lo llevo a otra habitación donde había una vitrina de vidrio con algunos peces inofensivos. El amante de los malvaviscos seguía vivo, sin esperanza, sin voz y con solo unos minutos más de vida. El castaño subió unas escaleras, le amputó un pie solo por el morbo para luego soltarlo en el agua. Al no tener más fuerzas Byakuran comenzó a hundirse, a ahogarse. El agua comenzó a llenarse de desesperación, miedo, de gritos que nunca fueron escuchados, de rojo. Poco a poco el agua se tornaba roja.
El castaño, maldiciendo, sin sonreír, con los ojos nuevamente vacios, salió del edificio dejando atrás al traidor. Caminó enojado por una ruta desierta, aún que el pie del otro en su mano. La miro asqueado, la sangre se esparció por casi todo su brazo. Tiro el pie hacia atrás sin importarle que alguien lo encontrase más tarde. Estaba todavía a unos 15km de la mansión, tirando malas palabras al aire y pateando sin piedad a las pobres rocas que se cruzaban en su camino.
Sin embargo, en un punto comenzó a alborotar su cabello. Se inclinó un poco hacia adelante y alentó su paso, sus manos enredaban su cabello furiosamente. Sus ojos fueron tapados por su flequillo, pero tenía una sonrisa algo desfigurada en su rostro. Paró de golpe, dejando su pelo en paz y comenzando a reír ligeramente. Siguió su camino con una tenue risa y con lágrimas en sus ojos, su cabello termino manchado con la sangre de su ex-mejor amigo… Dolor, ira, satisfacción, temor por lo pueda pasar, alegría y locura; eran algunas cosas que sentía, todo junto haciendo un manojo de cosas inentendibles.
Al llegar entro al baño de abajo y se dio una ducha rápida, se puso una bata y subió en dirección a la pieza, dejando a cargo su ropa a una de las sirvientas que era de su confianza. Kyoka estaba despierto, Tsuna le sonrió radiantemente y salto a su lado en la cama para luego robarle un pequeño beso en la mejilla. El carnívoro solo se le quedo mirando, para luego rodearle con sus brazos y ocuparlo de almohada. Nuestro castaño ocultó su cabeza entre el cuello y el hombro de Kyoya para luego quedarse dormido…
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Me desperté con un dolor agudo en la cabeza, la cama estaba vacía así que aproveche para despatarrarme por toda su superficie hasta que decidí hacerme bolita en la esquina donde estaban todas las almohadas. Esto venía siendo una rutina desde hace ya un par de semanas, y es una mierda. Dicho dolor me daban ganas de vomitar y a la vez de querer golpear mi cabeza contra un muro para ver si así se arregla. Luego de unos veinte minutos, cuando el dolor se atenuó, me alisté para bajar a comer algo. Según mi reloj eran las 12hs, tarde, muy tarde. Fruncí el ceño, el papeleo me va a ahogar hoy a la siesta.
Cuando baje no había nadie, excepto Kyo que estaba en la cocina haciendo unas tortillas de huevo y algo en el horno, creo que pollo. Me puse a su lado a curiosear lo que hacía. Su cocina es deliciosa, a pesar de que no lo hace a menudo.
Antes de que termine, puse la mesa rápidamente y me senté en uno de los costados. Kyoya vino con la comida, la sirvió y se sentó en frente mía. Agradecí los alimentos y comencé a atacar, de la nada sentía un hambre inmenso, era como tener un vacío en el estómago.
-Ehsta delishizo.
-Wao, no sabía que cabía tanta comida ahí dentro.
-El hahmbrhe meh puhedhe.
-No se habla con la boca llena.
Asentí con los cachetes llenos de comida. Me serví una porción tras otra, y otra, y otra. Kyo no comió demasiado, pero espero a que yo termine. Cuando lo hice, levanté los platos y me dispuse a lavarlos. Estaba tranquilamente enjabonándolos cuando él me rodea la cintura por sorpresa, casi logra que rompa un plato. Me sonrojé y deje el plato antes de que suceda algo más. Puso su cabeza sobre mi cabellera y la olisqueo un poco.
-¿Qué te pasa?
Fue directo, como siempre lo es.
-¿Hm? ¿Nada?
-Cambio la pregunta, ¿Estas bien?
-Yo… Solo me siento cansado, hoy me volvió a doler la cabeza. Pero no creo que sea algo tan grave, ya sabes, ustedes estuvieron rompiendo más cosas de lo normal, lo cual significa más papeleo para mí.
No estoy mintiendo, pero le estoy ocultando algo… Me siento pésimo…
-Mmh…
Se quedó quieto unos minutos, para luego comenzar a besar suavemente mi cuello, logrando que me sonroje y sacarme unos pequeños suspiros. Antes de irse me mordió, dejando su marca de propiedad, pegué un gritito en protesta, por el cual a cambio recibí una risita acompañada de un 'Hmp'.
Me fui a mi oficina para completar esa cosa infernal. Tenía mi escritorio con hojas desparramadas y desordenas por todo él, y al costado tenía dos sofás llenos de pilas de más papeleo. Al verlo me acerqué a una de las pilas y saque una hoja de abajo abruptamente, logrando que todas las demás caigan al suelo. Era divertido hacer eso, pero luego era una mierda acomodarlos, pero bueno, lo valía. Caminé por arriba de los papeles como si nada, por mi volvería a pasar sobre ellos, saltaría, les escupiría, les tiro gasolina y luego un fósforo. Suspiré. Sería tan feliz…
A las dos horas de hacer papeleo, recibí la llamada de mi viejo, pidiendo que nos reunamos para tratar de reconciliarnos. Acepté, le dije el lugar y la hora, él aceptó. Me levanté de la silla, tengo que preparar todo para la última parte de lo planeado…
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Vieja cabaña en el bosque de Nanimori
Domingo 21:37 hs
Su hijo le abrió la puerta, por sorpresa le había inyectado algo que lo debilitó y lo sentó en un sofá que estaba en la sala de estar. El castaño estaba con una sonrisa, al igual que su padre, como si lo de hace unos momentos solo hubiese sido un apretón de manos seguido por un abrazo. Iemitsu no estaba asustado, pensaba que su hijo no sería capaz de hacerle nada, ni a él ni a nadie. Pensaba que el de ojos acaramelados era inocentes, que era alguien que no soportaba ver a nadie sufrir. Claro, la política que puso en la mafia le dio esos pensamientos: "No matar a los enemigos", "evitar torturarlos", etc, etc.
-Tsunayoshi, ¿Cómo has estado?
-Bien, cansado. Ya sabes, con dolores de cabeza a causa del papeleo.
-Jajaja, te entiendo. El Nono se quejaba de lo mismo al principio, luego se fue acostumbrando. Dime ¿Y Kyoya?
-Dormimos bajo el mismo techo –sonrió- solo me faltaría un anillo en la mano para que nuestra relación este completa. A parte eso evitaría muchos daños, no sabes cómo terminan los hombres que se me acercan con alguna pequeña intención…
-'Mordidos hasta la muerte', jaja, esa es la parte que me gusta de Hibari, hace por mí el trabajo de alejar a los pervertidos.
-Haha…
-. . . ¿Hablaste con tu madre últimamente?
-Pues, si. Desde que Kyoya le dio un par de gritos el año pasado por golpearme de nuevo su actitud cambió un poco... Ahora quiere pasar Navidad conmigo. No creo que acepte, no estoy acostumbrado a estas cosas de familia…
-Mm…
-¿Tu no la viste más?
-Hace 15 años que no lo hago, y prefiero que eso se mantenga.
-Y así será –masculló con una sonrisa el castaño-.
- Tsuna, ¿Todavía sigues enojado?
-Pues, no. Solo guardo rencor. Igual, ahora me estoy deshaciendo de ese rencor que sentía hacia algunas personas… Ahora espero hacerlo contigo.
- . . . ¿Ya te arreglaste con Byakuran?
-Sip, hoy a la mañana, bien bieeen temprano.
Un escalofrío recorrió la espalda del rubio. Él estaba informado de lo que le ocurrió al amante de los malvaviscos.
-Hey, ¿Qué fue lo que me inyectaste hoy?
Se escuchó un ligero 'clic' detrás de ellos, sin embargo ambos ignoraron ese hecho.
-Mmh~ Es una nueva inyección que inventó Verde, anula el poder de las llamas por una semana aproximadamente, todo depende del poder de ellas. A mí me duran anuladas dos días como máximo.
-¿Puedo preguntar por qué…
-Me mentiste~
Tsuna sonreía, sus ojos se veían opacos nuevamente. Pero una sonrisa de oreja a oreja adornaba su infantil rostro, el cual ahora se veía algo macabro.
-Sé que todo fue para no lastimarme, o eso quieres que piense. Tú te reuniste ayer con mi madre –le lanzó unas fotografías en las cuales salían ellos dos juntos- tomando un café. ¡JÁ! Y yo soy estúpido ¿¡NO?! El jefe de la familia mafiosa más reconocida y respetada, ¿y tú me vienes a MENTIRME en la cara? Estas pidiendo que te mate a gritos. No me dejaste conocer a mi madre porque eras egoísta, no la querías compartir. Le pegabas, abusabas de ella, le gritabas, TODO para que ella te obedeciera y me dejase de lado, que me maltratase. Eres un mentiroso, un adefesio de la naturaleza.
- Yo…
-OH, TU TE CALLAS MALDITA SEA. Ahora no me vengas con tu inmunda boca a hablarme. Pero, ¿sabes qué? Dejaré que pidas perdón. Adelante, hazlo. Pídelo, suplica por tu asquerosa y horrenda existencia…
-Sí, lo hice, y por todo eso te pido disculp…
Antes de terminar la oración, Tsuna abrió su boca y con un cuchillo le cortó la lengua. Pasó el cuchillo por los costados internos de su boca, logrando que saliera más y más sangre. Puso su cabeza mirando hacia arriba y mantuvo cerrada su boca. Mientras su padre tenía algunas convulsiones por estar ahogándose con su propia sangre, su hijo ni se inmutaba. La sangre de su padre le mancho la cara y los brazos, pero no le dio asco ni importancia. Cuando el rubio dejó de moverse, Tsuna lo soltó, dejándolo caer en el sofá, llenándolo de sangre.
Al voltearse, el castaño se encontró con una preocupada mirada grisácea. Hibari se encontraba estático en la puerta de la cabaña. Había seguido a su novio con la intención de saber qué hacía siempre cuando salía, ya que la mayoría de las veces volvía muy tarde. Al principio vio entrar a Iemitsu, escucho parte de la charla. Pero cuando comenzó a sentir que algo malo iba a pasar, entró y se quedó observando, ninguno de los dos le había dado importancia a su presencia, la cual no trataba de ocultar. Cuando comenzaron los gritos de Tsuna, él lo comprendía. Él estaba presente cuando Nana lo soltó todo.
Nada parecía destacar nada en todo esto. Tsuna era alguien muy tranquilo, según Kyoya, el guardaba y guardaba su ira y rencor, en algún momento iba a explotar. Y eso estaba pasando.
Cuando sacó el cuchillo, Kyoya se quedó paralizado. Nunca imagino que su omnívoro podría ser capaz de eso, después de todo él seguía siendo su padre. Luego de esa masacre, el castaño había mirado hacia su dirección con el cuchillo aún en mano. Le sonrío y comenzó a acercarse.
-Nee~ Kyoya, No me mientas. ¿Si~?
Al decirlo, soltó el cuchillo y miro sus manos. Las lágrimas silenciosas comenzaron a caer desesperadamente por sus mejillas, sus piernas flaquearon y terminó arrodillado en el suelo. Hibari, sin pensarlo ni dudarlo, se acercó hacia su novio y se arrodilló a su lado para pasarle su brazo sobre sus hombros.
-¿Q-qué hice? ¿Qué LES hice? . . .
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- Son todos unos mentirosos –comenzó a susurrar- se lo merecían… No, tal vez no tanto… Pero yo… ¿Por qué mienten?... siempre a mí… debías morir… pero… ugh…
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Gracias por todos sus votos y Rw's, un beso y súper abrazo a todos aquellos que me esperaron y siguieron mi pequeño fanfic hasta el final 3
Igualmente, ahora estoy haciendo un final alternativo con 0027 para una personita que me lo pidió y la entiendo, yo tampoco encuentro muchos fanfics de algunas de mis parejas favoritas (entre ellas el 0027).
También estaba pensando hacer, solo si quieren, un omake con el encuentro de Nana con Tsuna y Hibari. Relatando el verdadero pasado de la madre.
Pues, eso es todo. Cuídense, felices fiestas :3 Dejen su Rw, destructivo, positivo, constructivo o mal hablado es bien recibido C;
