CAPÍTULO 18: LA FIESTA DE TOBY. Y UN REGALO MUY ESPECIAL.
Disclamer: Labyrinth no es de mi propiedad, tampoco sus personajes. Tampoco la canción "Dance Magic." Sí son de mi autoría Twig, Gontran, Erwin, Alin y Conrad.
N/A: ¡Hola, a todos! Les prometí que en el fin de semana iba a subir este capítulo, me atrasé un día, pero, aquí está, el 18. Gracias a todos, gracias, Lain3X. Espero poder seguir teniéndolos entusiasmados como hasta ahora.
Sarah se sorprendió de que los eventos se dieran de manera distinta que las otras celebraciones. Pues, en vez de ir al comedor debían ir a la sala del trono donde se llevaría a cabo la reunión, y luego, terminada la diversión, pasarían al comedor para cenar.
La muchacha le cuestionó a Twig el porque debía usar su sencillo vestido en vez de alguno de los otros. La goblin sólo rió.
-No es una fiesta convencional, Lady Sarah. Es para divertirse a lo grande, así que debe estar lo más cómoda posible. Muy familiar y privada, podríamos decir; ya que sólo estarán Sir Erwin, Sir Gontran, Sir Conrad y Lady Alin, en cuanto a feys se refiera. Y el resto, goblins y algunos otros pocos… habitantes conocidos.
-Oh.- pronunció ella no sabiendo qué acotar. Twig descubrió el pendiente en su cuello y sonrió con maternal regocijo, siempre manteniéndose con recato.
-Y, Lady Sarah, mis felicitaciones. Será un honor tenerla por reina, My Lady.- Sarah se ruborizó.
-Yo…- suspiró. -Todavía no me hago a la idea, Twig. ¿Tú… sabes por qué mi hermano puede regresar, no?
-Sí. Lo sé. Pero…, también sé por qué él le dio ese collar.- volvió a sonreír como si conociera un secreto que Sarah no. -Ahora, a la fiesta.
Ya en el pasillo, la nana le entregó el niño a su hermana. Y Sarah, con Toby en brazos se dirigió a la sala del trono.
Sarah y Toby estaban vestidos con las ropas con las que habían llegado en su segundo viaje a Labyrinth. Sarah lucía su vestido blanco de princesa y sólo su corona de flores plásticas había sido reemplazada por una de flores naturales. Toby, ahora tenía su conjunto de pijama a rayas rojas y blancas. Jareth sentado en su trono holgadamente como de costumbre, lucía su camisa blanca; unos ajustados pantalones grises; chaleco, guantes y botas negras de cuero. Conrad, a su lado y de pie, vestía similar atuendo sólo que sus pantalones eran marrones y su camisa roja. Gontran, frente a ellos, lucía un claro verde oliva, más oscuro en su prenda inferior, que favorecía a su castaño cabello atado en una simple cola de caballo. Al otro lado del trono, Erwin; que había optado por un más formal gris que sólo lo hacía lucir más encantador de lo que ya era. Alin, tenía un vestido similar al de Sarah, sólo que en color celeste pastel y estaba cariñosamente tomada del brazo de su esposo.
Sarah no podía creer lo que veía, además de los innumerables goblins, estaban allí sus amigos de aventuras. Y con el pasar de los días, pudo recordar sus nombres y cómo la habían ayudado. Se sentía algo avergonzada por no haber cuestionado por ellos después del Ballroom. ¡Pero, habían sucedido tantas cosas! Y el haber estado sin recordarlo todo no ayudó en lo absoluto.
Toby ni bien ingresó a la sala del trono pegó un gritito de alegría, como si supiera que allí tendría una gran diversión. La vocecita del niño hizo que todos vieran hacia los dos mortales. Jareth sonrió y se hizo lugar hacia ellos.
-¡Buenas noches, mis niños!- estiró sus brazos para tomar al niño que de inmediato se estiró hacia él. -Hola, Toby. ¿Listo para divertirse, eh?- su respuesta fue un balbuceo. Jareth rió. -Eso pensé.- y su mirada fue hacia Sarah. -Buenas noches, cosa preciosa.- inclinó su cabeza y besó sus labios fugazmente. Sarah se sonrojó como un tomate. ¡Nunca la había besado delante de otros! Jareth sonrió con deleite. El resto de los feys trataron de mostrarse distraídos para no mostrar sus risueñas miradas. Conrad cerró una mano sobre sus labios como medida de extrema seguridad.
-Supongo… que ya recuerdas a tus amigos, ¿no es así?- ella sólo pudo cabecear afirmativamente, pero, no se atrevió a mirarlo directo a los ojos. -¿Entonces, por qué no vas a saludarlos antes de que comencemos?
-S-sí. E-eso haré.- se apartó viendo de reojo a la familia del monarca que parecían no haberla visto. Sólo Conrad le brindó una divertida sonrisa y un saludo con su mano. Sarah suspiró. "Odiosos feys." Cuando estuvo frente a sus amigos, lágrimas de felicidad se asomaron en sus ojos y corrió hacia ellos abrazándolos uno por uno.
-¡Ludo!- abrazó a la gran bestia peluda. -¡Mi dulce Ludo! ¡Sir Didymus! ¡Mi valiente caballero! ¡Y tú, Hoggle! ¡Mi mejor amigo! No debí haberme olvidado de ustedes, de ningún modo. ¡Es imperdonable! ¡Lo siento!- dijo. -¡Lo siento mucho! ¿Lo he metido nuevamente en problemas, no?
-Bueno…- murmuró Hoggle. -No realmente.
-My Lady,- habló el zorro -vos nunca seríais un problema para nosotros.- y quitándose el sombrero hizo una majestuosa reverencia con él.
-Sarah, amiga.- aseguró Ludo con sus dulzones ojos. -Siempre.- Sarah sonrió y se sintió mejor. ¡Era bueno volver a ver a sus amigos.
Jareth regresó a la comodidad de su trono con el bebé en brazos. Alin no pudo evitar sonreír al niño.
-¿Oh…, puedo?- estiró los brazos hacia su primo.
-Seguro.- miró a Toby y éste le sonrió.
-¿No es un encanto?- cuestionó Alin a su esposo.
-Sí, es un niño muy sano.- acarició la barriguita de Toby. -¿Oye, Sir Toby, no quieres venir con el primo Gontran?- Balbuceo y risa.
-Creo que le caes bien.- Erwin sonrió por detrás de su yerno. Después, se dirigió a su sobrino. -Es una pena, Jareth.
-Sí…- suspiró apesadumbrado. -Pero, ella lo prefiere así. Además…, mi pequeño amiguito no estará del todo desprotegido. Y ha pasado suficiente tiempo aquí como para que siempre pueda correr al refugio de mis brazos. Tengo un obsequio para él para que mantenga en la tierra.
-¿Un obsequio de despedida para el niño y un obsequio de compromiso para tu chica; todo en el mismo día?- sonrío con picardía Conrad viendo a Sarah abrazando a sus tres amigos. -Como que a veces exageras de generoso.
-Convéncela de eso a ella y te delegaré mi corona.- dijo con una traviesa mueca en sus labios y un brillo haciendo juego en su mirada.
-No; gracias. Ambas tareas son muy difíciles. Tú puedes hacerlo mejor que yo, estoy seguro.
-¿Realmente?- se sorprendió.
-Bueno, la corona ha sido tuya desde hace tiempo y no hay de qué quejarse; no de mi punto de vista. Y…, en cuanto a tu chica…, ella es lo suficientemente inteligente como para descubrirte con sus propios ojos, así como tú lo suficientemente persistente como para no rendirte ante su porfía.- Toda su familia posó sus ojos en él con asombro. -¿Qué? ¿Dije algo malo?- cuestionó confundido.
-¡Bueno! ¡Sinceramente nos has sorprendido mostrándonos que a veces piensas!- se mofó su padre y todos rieron. Seguidamente, Jareth se puso de pie. Mientras ahora, Conrad tenía a Toby en brazos y el bebé no se cansaba de palmear su rostro con suavidad y curiosidad.
-¡Ladys y Sires; goblins y demás súbditos,- su voz era fuerte, firme, pero, llena de promesas de juego -hemos de dar comienzo con la fiesta!- los goblins celebraron con gritos de hurras.
-Éste niño ha empezado sin nosotros.- se quejó Conrad cerrando un ojo para que Toby no le diera de lleno en él. Alin no pudo evitar mofarse de él.
-¡¿Y qué mejor que una canción y baile?!- clamó el monarca; y pronto, comenzaron a sonar unos tambores ejecutados por unos goblins. Jareth se dirigió hacia Sarah al primitivo y contagioso ritmo del pulso. Sarah no podía creer que el Rey Goblin bailara algo que no fuera un vals y… que lo hiciera tan bien y lo hiciera verse… tan sexy y jovial. Pese a todo, sentía deseos de reír; no de befa, pero, sí de sorpresa; observó a sus amigos con curiosidad. Ludo la miró con una especie de sonrisa y se puso a bailar solo. Sir Didymus sonrió a la muchacha y se unió a una fila de goblins que acertó a pasar junto a él tomándose de los hombros los unos a los otros. Hoggle sacudió su cabeza tan gruñonamente como de costumbre y suspiró.
-Créeme, he visto cosas peores.- murmuró y Sarah rió, especialmente cuando un par de goblins lo obligaron a unirse a la hilera donde Sir Didymus parecía pasarla tan bien. -¡Oigan! ¡No se atrevan…! ¡No quiero bailar!
-¡Vamos, Sir Hoggle!- lo alentó Sir Didymus. -¡No seáis un aguafiestas!
Cuando el rey extendió una mano hacia ella con esa sonrisa seductora ella no pudo evitar corresponderle. Jareth la hizo girar delante suyo antes sujetar con seguridad sus caderas por detrás y hacerle parte del comienzo de la otra fila de baile. Sarah rió con franqueza, no podía decir que no estaba contenta de ver a sus amigos y de poder disfrutar de un momento tan distendido, con un distendido rey.
-Lo bueno de ser el Rey Goblin…- murmuró él en su oído -es que no siempre tengo que ser tan… disciplinado.
-No lo sabía.- sonrió ella con diversión. -Jamás imaginé que podías bailar algo así.- Él dejó escapar su risotada tan libre como aquella noche durante la cena.
-¡Yo puedo bailar todo cuanto quieras, mi chiquitita! ¡Cantar y…!- desde atrás, una elegante mano enguantada le tapó la boca con suavidad.
-Mejor no le digas más, a ver si la asustas.- bromeó su primo por encima de su hombro; pues, era quien le seguía en la columna. Sarah rió ante el ufano guiño de ojo, en tanto, sus cuerpos seguían la cadencia de los tambores.
-¡Tú asustas con tu boca floja!- lo acusó Jareth con desenfado.
-Bueno…, eso explicaría porque ninguna dura tiempo suficiente conmigo.- sonrió con desfachatez con una sonrisa totalmente completa como las que solía hacer Sir Didymus. Sarah sólo se largó a reír. -¿Crees que en la tierra pudiera probar suerte, Sarah?
-Podrías intentar, pero, no esperes demasiado, la mayoría se comportaría de igual forma.- le confesó. -Pero…, suele haber chicas que gustan de hombres que las hagan reír.
-¡Oye, que no soy un payaso!- se defendió él risueño.
-¡Yo no dije eso!- protestó antes de que la malinterpretara.
-Yo sí; lo pienso y lo mantengo.- rió Jareth ante el despectivo e infantil gesto de hombros de Conrad como diciendo '¿Qué me importa?' -Mira a tu hermano.- le señaló en el centro de la sala del trono, donde el pequeño estaba de pie en un espacio más abajo que el resto del suelo cubierto con almohadones. A cada lado, dos goblins sujetaban sus manos para darle estabilidad, entre tanto, bailaban, el pequeño Toby incluido quien golpeaba excitado un pie sobre el suelo y reía y miraba a los goblins que pasaban a su lado y lo saludaban a medida que avanzaba la línea.
-¿Eso es lo que hacían cuando cantabas aquella canción?
-Eso y algo más que verás más adelante.- sonrió con travesura. -Cosas que a los niños les encanta y que aquí podemos hacer sin riesgo a que se golpeen.- Sarah abrió sus ojos.
-¡¿Qué es…?!
-Ya verás.- le sonrió. -Será el broche de oro de nuestra fiesta.- le prometió. Y a ese baile siguió otro, todos pensados para divertirse en grupo, ninguno para danzar en parejas, sino, en conjunto y no había quién no participara. Aunque quisiera, por ejemplo, Hoggle; mas, cada vez que deseaba escapar siempre lo volvían a meter en aquel revoltijo de brazos y piernas. Toby ya estaba pasando de brazo en brazo y riendo. Aunque todavía no había llegado lo mejor, claro. Sarah podía entender que esa era la forma de agasajar a su pequeño hermano.
Ahora era el turno de que el bebé bailara con el Rey Goblin. Sarah se detuvo unos segundos para verlos. Realmente, podían pasar por padre e hijo. Había algo entre ellos; era obvio que Toby lo adoraba y que Jareth… ¡Simplemente se veía tan dulce con el niño en brazos! ¡Su mirada era tan tierna…, tan paternal…! Se sonrojó de sólo pensar en cómo se vería con un hijo propio, recordando que debía ser también de ella.
-¡Tu turno!- Jareth le alcanzó el niño a su prometida que parecía haberse quedado presa de un encantamiento, como su primera vez en el Ballroom a causa de aquel durazno. -Toma al niño. Me has tenido loco con 'Entrégame al niño' y ahora no atinas a sujetarlo.- bromeó él. Ella sacudió su cabeza para despabilarse y se apoderó de Toby.
-Sólo…- respiró hondo. -Tienes razón.- sonrió y empezó a bailar con su hermano. ¿Qué era lo que le pasaba? -¿Tu ves, Toby? Tu hermana puede ser divertida, de vez en cuando, ¿no crees?- Toby rió sujetándose de su cuello. Sarah jamás había visto al niño tan contento. Bueno, sí; se recordó. Cada vez que él veía a Karen tenía ese brillo en su mirada. Y eso, le dio fuerzas para seguir adelante en su momento de duda. Y no pudo evitar notar que Conrad estaba haciendo bailar a Hoggle que no dejaba de quejarse y decirle que no era mejor que su primo, por lo que el fey sólo se divertía más.
-¡Vamos, Hoghead! ¡Al menos, yo no te amenazo con el Bog of Eternal Stench!- lo hizo dar una vuelta con su mano por encima de su cabeza.
-¡No es justo!- protestó el enano. Hasta que fue rescatado por Alin.
-Mi hermano no es justo, Hoggle. Pero, apuesto a que no me negarías un baile, ¿o sí?- se inclinó para verle. Hoggle parecía murmurar para dentro, como era su costumbre.
-Mh… Está bien. ¡Pero, no soy responsable si le piso un pie!- Alin rió y extendió una mano hacia el enano.
-Procuraré ser cuidadosa, entonces.
Todos bailaron una y otra vez, riendo y arrojándose cosas. Al fin, llegó la última canción, que comenzó con las palabras del rey señalando a uno de sus goblins.
-Me recuerdas al bebé…- ni bien Toby oyó la frase pareció entrar en un estado de ansiedad que sorprendió a Sarah. Y los goblins señalados le iban respondiendo. Y entonces, comenzó a cantar y a bailar, y Toby comenzó a ir de brazo en brazo, de los feys a los goblins, y de los goblins a los feys. Finalmente, Sarah creyó que moriría de un infarto cuando vio a su hermano volar hacia el techo, por encima de la cabeza del Rey Goblin que lo volvió a atajar y tras acunar al hilarante niño de un lado a otro, volvió a arrojarlo para que ésta vez lo atrapara Conrad, que riendo volvió a lanzarlo al aire.
-¡Alto como un búho!- exclamó el primo del rey riendo junto con Toby. Sarah iba a adelantarse para protestar, mas, ya Jareth la tomó entre sus brazos y la hizo girar hacia otro lado bailando con ella.
-¡¿Ustedes están locos?!- le reprochó sin poder evitar que la zamarreara de aquí para allá al compás de la música.
-¿Por qué, cosita?- le cuestionó divertido.
-¡¿Cómo por qué?! ¡Mi hermano no es una pelota!
-¡Lo sabemos!- le aseguró él. -Él no corre peligro alguno. ¡Pruébalo por ti misma!- Sarah agrandó sus ojos cuando él la sujetó de la cintura y la elevó con una asombrosa facilidad y la arrojó hacia arriba. "No sabía qué tan fuerte eran los feys," pensó ella. Sarah sólo se mantuvo tiesa, temiendo lo peor al descender. Pero, una vez más se equivocó porque acabó en los brazos de Jareth como si ella fuera Toby, y la acunó de la misma forma. "-Vi a mi nena, llorando fuerte como un bebé lo haría.
¿Qué puedo hacer?
El amor de mi nena se fue,
y dejó a mi nena triste.
Nadie sabía… ¡Qué clase de hechizo usar!
-Baba y caracoles.- el Rey Goblin elevó una vez más a Sarah a poca altura para sujetarla fuertemente contra él y ahora, ambos brazos rodeaban su cintura y su espalda para mantenerla en esa posición. Sarah no llegaba a tocar el piso ni siquiera con las puntas de sus pies, ya que ahora, su cabeza quedaba un poco más alta que la del soberano, y se veía obligada a posar sus manos sobre los masculinos hombros. Los verdes ojos no se podían apartar de aquellos otros que la miraban con tanta profundidad.
-O colas de perritos.- cantó ya en forma automática, pues, todo lo que tenía en mente era su Sarah entre sus brazos.
-Trueno o relámpago.
-Y el bebé dijo:- su voz se aterciopeló viendo a la muchacha entre sus brazos ahora tan confundida y… confiada. Y dejó que los demás continuaran con la canción concentrándose sólo en Sarah.
-¡De acuerdo!- murmuró ella ahora recuperada e inquieta, sin saber si era más por la caída que por la cercanía del rey. -Eso… puede ser… gracioso. Está bien.
-¿Entonces, no tengo que encerrarte en un oubliette ni enviarte a disfrutar de las fragancias del Bog of Eternal Stench?- sonrió con diablura, pero, su voz seguía siendo profunda.
-No; está bien… Ya… entendí que nada le pasará a Toby… ni… a mí.- le costó reconocer.
-Muchacha inteligente.- él elevó su rostro con sus ojos entrecerrados para besarla.
-¡No!- murmuró escandalizada escondiendo su rostro sobre su hombro para evitar el beso sujetándose con fuerza de su cuello para que no pudiera obligarla. -¡Ellos van a ver!- protestó avergonzada. Y Jareth rió con cierto gozo soltándola, pues, era ella quien seguía colgada de él. Su mano seguía en su cintura, pero, levemente apoyada.
-Cómo desees, mi nena.- se inclinó para que ella pudiera tocar suelo. Cuando ella sintió la firmeza bajo sus pies se separó de él lentamente y sus rostros quedaron peligrosamente cerca. -Como desees.- repitió él aún con las manos de ella tras su cuello, deslizándose de a poco, ya que ella de nuevo se sintió presa en aquella mirada. Y aquel momento fue interrumpido por los sirvientes que avisaron que la cena estaba pronta a servirse.
-¿Escuchaste, primo?- siseó Conrad con maldad, por lo que recibió un codazo junto a unas cejas fruncidas de su hermana. Éste la miró con un hombro elevando y una cara de molestia, como diciendo: '¡¿Qué?! ¡¿Qué dije ésta vez?!'
-Escuché, Conrad. Es difícil no escucharte aunque uno se esfuerce.- giró hacia éste con una sonrisa astuta. -Ahora, si mis invitados me siguen…
-¡Yo llevo a Toby!- se ofreció en seguida Alin y se robó al niño de los brazos de su padre.
-De acuerdo. ¿Sarah?- le ofreció su brazo y ella cabeceó aferrándose de él.
