CAPÍTULO 19: DON'T TELL ME "TRUTH HURTS." (NO ME DIGAS "LA VERDAD DUELE.")
N/A: Hola, gracias a todos los que siguen mi historia, que se hacen ese momento simplemente para ver qué he escrito. Ahora, bien, esta semana estoy algo engripada, eso no disminuyó mucho mi cerebro por ahora, creo... ¿En qué estaba? ¡Ah, sí, la historia y mis adorables lectores! Gracias, Krissel Majere, y, sí, Conrand es inoportuno, pero, tiene su encanto, ¿no? Lain 3x, me alegra que hayas pasado un rato agradable, para mí también la parte de la peli en la que canta y baila "Magic Dance" es una de mis favoritas. ¡Y, no me hagas sonrojar con eso de talento y creatividad, por los cielos!¡Je, je, yo también uso el diccionario, mira! Puedo expresarme con ´elocuencia´y he quedado ´estupefacta´con tus elogios. : /) ¡¿Qué tal, eh?! Ji, ji. Estoy más loca que una cabra. Basta de divagar (debe ser la gripe) y a la historia, pues!
Disclamer: NO me pertenece. Sí Erwin, Conrad, Alin, Gontran, Twig, Scary y Shieldon.
Durante la cena, a Toby lo sentaron entre Sarah y Jareth quienes se encargaban de atenderlo. Sarah se maravilló una vez más cuando Jareth se preocupaba por el niño cuando se ensuciaba con su papilla o cuando pedía más alimento. Verlo dándole de comer al pequeño en la boca, limpiándole las manitas sucias, la carita…, sólo lo hacía más cautivante… ¿Cuántos hombres tenían esa paciencia para los niños? ¿A cuántos hombres se los podía ver de ésta manera? Y Toby estiraba su bracito cuando deseaba beber más, mirando a un lado y a otro a la espera de que Jareth o Sarah lo satisficiera. Sarah se sentía como… si fueran una familia. Era… raro; difícil de explicar…
Al terminar la cena, Jareth les indicó ir al jardín para despedir a Toby. Sarah lo llevaba en brazos, aferrándolo con un instinto maternal. A su lado, Jareth la espiaba por debajo de sus pestañas y suspiraba. A veces, le costaba entender a los humanos. ¡Y luego acusaban a los feys de ser caprichosos! Todos dieron sus bendiciones a Toby aún en brazos de su hermana. El rey a su lado se mantenía serio. Sarah podía ver que todos ellos eran sinceros en sus deseos a su hermanito.
-Entrégame al niño.- pidió Jareth extendiendo sus brazos hacia Sarah. Ésta no pudo hacerlo, trayendo más al pequeño contra su cuerpo. El rey suspiró. -Sarah, todavía no lo voy a enviar. Quiero entregarle un presente.
-¿Qué clase de presente?- ella lo observó con cierto recelo. Era bien conocido que los feys eran embusteros con sus 'regalos.'
-Sarah,- la observó directo a los ojos -déjate de tonterías. No le haré daño a Toby. ¿Recuerdas que tú misma reconociste que no les pasaría nada a ninguno de los dos?- ella suspiró.
-Sí… ¿Tú… ya lo vas a enviar… a casa?- cuestionó tratando de mantener su compostura.
-No, mi amor. Tendremos tiempo suficiente para estar a solas con él antes de regresarlo. Ahora, entrégame al niño.- volvió a repetir las mismas palabras para probarla. Sarah observó a Toby estirando su cuerpo para alcanzar las manos del fey y obedeció. -¡Ese es mi muchacho!- le sonrió él al pequeño. -Te vuelves con esos dos antipáticos, ¿eh? Pero, hemos pasado un buen tiempo aquí, ¿no?- en respuesta, Toby rió y le agarró la nariz. -¡Seguro que sí! Ahora, habiendo sido mi niño por tan sólo unos días… te daré un obsequio que te acompañará durante toda tu vida.- observó de soslayo a la muchacha a su lado, seguro de que aún estaba preocupada, especialmente por esas últimas palabras. -Shieldson.- llamó y de la nada apareció uno de sus guardias personales, el más joven de todos ellos.
-¿Sí, Su Alteza?- el goblin se inclinó ante su monarca.
-De ahora en más, estarás al servicio de Sir Tobias. Velarás por él y lo complacerás en sus momentos de soledad.
-¿Un amigo invisible?- cuestionó el goblin con sorpresa.
-Así los llaman, ¿no?- cuestionó el rey. -Sólo que tú te mantendrás a su lado aún cuando ya no sea un niño. ¿Entendido?
-Entendido, My Lord. Es mi placer servirle a usted y extender mis servicios al joven Tobias. Lo protegeré con mi vida, Su Majestad.- Sarah quedó asombrada. Ella había escuchado muchas veces sobre los 'amigos invisibles' de los niños. Ella no recordaba haber tenido uno. ¿Vendrían de aquí? ¿Todos serían un regalo del Rey Goblin?
-Bien, ahora, déjennos a solas. Shieldson, te llamaré más tarde.
-Sí, Su Majestad.- volvió a hacer su saludo y se retiró junto al resto. Jareth tornó hacia Sarah y le sonrió.
-¿Enojada por eso?
-¿Por… tu regalo?- él sonrió en respuesta. -No…, sólo que… Yo no tuve…
-¿Celosa?- se burló y ella giró sus ojos hacia el firmamento. El monarca rió por lo bajo. -Velo de ésta forma, mi chiquitita; nunca tuviste un amigo invisible cuando niña, pero…, ahora… tienes un rey.- la miró con profundidad y como no podía con su genio agregó. -¡Y qué rey!- Sarah casi rió ante el comentario.
-Tu modestia no deja de apabullarme, Rey Goblin.- le sonrió ella sacudiendo su cabeza de un lado a otro. -¿Puedo tener a mi hermano, ahora?- estiró sus manos.
-Sí, Sarah mía.- le dejó tomar al niño y advirtió que su mirada volvió a ser penosa. -Sarah…- susurró rodeando a ambos con sus brazos, queriendo reconfortarla, decirle que todavía estaba a tiempo de cambiar de opinión.
-No, por favor… No digas nada… Ya… es bastante difícil para mí… Él… estará bien…- se obligó a sonreír. -¿Podrías…? ¿Podrías darnos unos minutos a solas?
-Por supuesto, amor.- besó su frente con afecto, y con una mano en el rostro del niño besó la mejilla de éste con la misma ternura. -Cuando estés lista, yo regresaré.- le avisó antes de partir.
Sarah observó, junto al niño, al monarca alejarse de ellos, para luego dirigir su atención a su hermano. Y suspiró.
-¿Vaya sujeto, eh?- le cuestionó. -Me… pregunto… si en verdad no habrá ninguna trampa en esto… ¿Crees que tenga planeado traerte de regreso algún día?- Toby sonrió. -¿Tú no tienes mucho problema con eso, eh?- le correspondió ella y no pudo evitar que una lágrima escapara de sus ojos. -Lo siento… Prometí no llorar…, no delante tuyo… Te amo, Toby. Y…, si alguna vez…- se forzó en respirar. -Si alguna vez te descubro deseando que los goblins o cualquier otra criatura o cosa se lleve a alguien afuera de tu vida, te prometo que no cesaré de patear tu bonito y tierno trasero…- las lágrimas la estaban venciendo. -¿Me oyes?- Toby se abrazó a su cuello balbuceando. Sarah puso una mano sobre sus rubios cabellos. -Espero que ese goblin sea lo suficientemente bueno para ti. Si no lo es… ese engreído Rey Goblin que tanto te simpatiza me va a tener que oír. Y…, trata de soportar a esos dos buenos para nada… Hazlos sentir orgullosos de ti. Si…- comenzó a acunarlo -pudiera… Si alguna vez pudiera… irte a visitar… espero que… me recuerdes y… me perdones… ya sea por haberte arrastrado hasta aquí o… haberte regresado…- lo miró una vez más y lo besó con lágrimas en sus ojos y rodando sus mejillas. Jareth apareció tras de ella y apoyó sus manos sobre sus hombros. A pocos pasos detrás suyo, aguardaba Shieldson.
-Ya es hora, mi chiquitita…- habló con suavidad -Pronto comenzará a amanecer en el Aboveground…- Sarah cabeceó débilmente; regresando la vista a Toby una vez más antes de entregárselo a Jareth. Apretó los labios viendo ahora a su hermano en los brazos del rey. -Te extrañaré, pequeño Jareth.- murmuró al niño ahora caminando hacia el guardián. -Y, siempre podrás acudir a mí.- besó su cabeza como un padre daría su bendición a su más querido hijo. -Shieldon, si fallas en tu misión, yo mismo te arrojaré al Bog of Eternal Stench.- lo amenazó.
-My Lord, si eso sucediera, directamente yo mismo me introduciría en él.- se inclinó ante su rey antes de tomar al niño. Jareth dio unos pasos hacia atrás y extendió su mano hacia Sarah, que todavía luchando con sus lágrimas la aceptó. Jareth rodeó sus hombros con su brazo y con su mano libre generó una orbe. Observó a Sarah que tras unos segundos hizo un movimiento afirmativo con su cabeza; entonces, arrojó la bola hacia ambos, el goblin guardián y el una vez heredero del reino. Toby intentó capturar la bola, mas, tanto el objeto como ellos se desvanecieron.
Sarah pareció perder todas sus fuerzas y se largó a llorar; y de no ser por su compañero se hubiera dejado caer sobre sus rodillas. Jareth trataba de consolar a la lacrimosa muchacha entre sus brazos, acariciando su espalda, sus brazos, besando su cabeza, su rostro.
-¡Toby…!- gritaba ella y él sólo cerró sus ojos por un segundo. Para él tampoco había sido sencillo. Pero…, podía confortarse con el hecho de que ella le pertenecía y estaría a su lado… ¿Pero…, ella podría aliviar su pena con él? Suspiró gravemente.
-Sh…, tranquila, amor. Él estará bien. Y nosotros podremos verlo crecer y convertirse en un hombre. ¿No es eso lo que deseas para él?- su mirada descendió sobre ella.
-¡Duele…! ¡Duele mucho!- gritó ella sobre el cuello abierto de su camisa.
-Lo sé, mi Sarah. Lo sé, mi chiquitita; porque duele como el infierno.- la acunó hasta que ella quedó gimoteando e hipando en su pecho. -Vamos adentro, mi nena; está refrescando y necesitas descansar.- hizo ademán de avanzar, mas, las piernas de la joven parecían muy débiles, por lo que la levantó en brazos y ambos desaparecieron.
Jareth, ahora en la habitación de Sarah, estudió a la joven que se seguía aprisionando la camisa con sus puños; en tanto, él avanzaba hacia la cama. ¡Su desafiante muchacha parecía tan frágil ahora! "Fuerte;" se dijo. "Debes ser fuerte o no quedará rastros de tu corazón."
La acomodó sobre el lecho, mas, ella parecía no poder liberarlo. Cuando él tanteó su retirada ella se mostró alterada y se abrazó a su cuello; Jareth quedó perplejo.
-¡Por favor!- rogó. -¡Por favor, no quiero quedarme sola! ¡No ésta noche!
-P-pero…, Sarah…- intentó explicarle.
-¡Por favor, Jareth!- le suplicó con los ojos llenos de lágrimas.
-Sarah, yo soy fey, pero, soy un hombre. No puedo quedarme contigo y… no tentarme. ¿Puedes entenderlo?- Sarah lo liberó para darle la espalda y empezó a estremecerse, en tanto, la pena seguía atacándola. Jareth sentía su corazón hacerse añicos. Su pequeña fiera se veía ahora tan miserable… Suspiró pensando que si él hubiera planeado algo así para vengarse de ella, seguro que no le hubiera salido tan bien. -Sarah…, trata de descansar.- su voz era complaciente. -Cuando despiertes…
-Me sentiré tan sola como ahora.- murmuró ella pensando que no la oiría. El rey volvió a suspirar y se llevó una mano al rostro, y así dirigió su mirada hacia la oculta entrada que llevaba a su propia alcoba. "Hasta que se duerma, y te vas. ¿No puedes aguantar tan sólo un par de horas?."
-No confío en mí.- se habló a sí mismo en un murmullo. -¿Sarah, te parecería mejor si… Hoggle y los otros dos vinieran a hacerte compañía?
-No.- fue la voz queda. -No te molestes. Estaré bien… Estaré bien…- se repitió ésta vez para sí. Hubo un silencio y de repente, una maldición seguida del sonido de cuero deslizándose y cayendo sobre el piso. Tras la espalda de la joven se hundió el colchón, y unos brazos la rodearon.
-Sólo hasta que te duermas. ¿Entendido?- ordenó la voz con cierto enfado.
-S-sí…- dijo ella con ganas de llorar de nuevo. Y empezó a gimotear por más que intentó no hacerlo.
-¡Oh, no!- suplicó él. -¡No de nuevo, Sarah!
-¡Lo siento!- exclamó ella, entre tanto, era obligada a darse vuelta y a buscar amparo otra vez en el pecho del rey.
-Sh…- acariciaba su cabello y su rostro, en tanto, el otro brazo la acercaba a él. -Intenta dormir, cosita. No te tortures más pensando en ello, no si vas a vivirlo de esa manera.
Cuando por fin los sollozos desaparecieron, ambos quedaron dormidos. Horas después, la muchacha, aún sobre el pecho del pensativo monarca, despertó y advirtió que éste se había quitado la chaqueta y las botas. Ambos permanecieron quietos.
-¿Ja…? ¿Jareth?- pudo gesticular ella.
-¿Sí?- cuestionó él con los ojos fijos en el techo.
-¿Qué…? ¿Qué sucederá ahora?- cuestionó y él elevó cuanto pudo su cabeza para verla.
-¿Con… nosotros?- indagó con cuidado.
-No. Con mi familia, conmigo. ¿Ellos me recordarán? ¿Qué pasará cuando vean que él está y yo… no?- él suspiró.
-Cuando alguien deja el Aboveground, todos los recuerdos son removidos de sus memorias, Sarah.- ella apretó sus labios y cerró sus ojos con fuerza.
-¿Estoy… muerta para ellos?- él la apretó con más fuerza.
-No, cosita. Cuando ambos vinieron al Underground , ellos creían que no tenían hijos. Y, ahora, para ellos sólo tienen uno.
-¿Y…, mi madre?- cuestionó con sus enormes ojos todavía rojos y húmedos. -¿Ella no me recuerda? ¿Mi padre y ella se recuerdan?
-Ellos saben que estuvieron casados, pero, no tuvieron ninguna hija.- estudió la verde mirada que lo observaba dolida. -Sarah…, para ellos es mejor así.
-Para ellos, sí.- dijo con tristeza, otra vez con su cabeza apoyada en él. -Y…, supongo que Toby tampoco me recordará…
-Con… Toby es diferente.- comentó con cuidado.
-¿Diferente? ¿Sólo porque estuvo aquí tantas horas?- se sorprendió ella.
-En parte.- suspiró.
-¿Qué significa eso?- ella se sentó para verlo mejor a los ojos. Jareth la estudió y resopló agotado.
-Toby siempre tendrá una conexión con el Underground, Sarah. Seremos parte de sus sueños y de sus anhelos.- ella respiró hondo. ¿Estaba entendiendo bien? ¿Acaso…, nuevamente la había engañado?
-¿Estás insinuando que de alguna manera… él buscará regresar aquí?
-Es… probable.
-¿Por eso, tu… 'obsequio.'? ¿Tu precioso y fiel Shieldson?- él se mantuvo en silencio por unos instantes.
-En… parte.
-¿Rey Goblin…, tienes planeado retornar a mi hermano a aquí en algún momento?- él la observó de reojo.
-Quizás.- ella se apartó de él de un salto y se dirigió hacia la puerta. -¡Sarah, espera!- se sentó.
-¡No vuelvas a dirigirme la palabra, embustero! ¡Me hiciste darte mi confianza y mi palabra en cumplir con mi parte y ahora me sales con esto!- golpeó la puerta al salir.
-¡Sarah, no es como tú piensas, demonios!- clamó ya de pie y con un toque de magia las prendas que quedaron en el suelo regresaron a rodear sus músculos. -¡Sarah!- ordenó yendo hacia la salida con prisa. Ya en el pasillo, la vio doblar por uno de los corredores que conducían a la parte inferior del castillo. -¡¿Por qué tiene que ser tan terca?!- A su memorias vino una frase dicha por uno de sus subalternos. "Ella jamás se rendirá." -¡Diablos!- volvió a clamar y desapareció.
Sarah apresuró su paso. Pues, por el rabillo del ojo lo había visto surgir hecho una furia de la habitación y decidió que lo mejor era alejarse de él tanto como pudiera.
En el comedor, la familia real estaba reuniéndose. Erwin estaba sentado dando los buenos días a sus hijos. Conrad, recostado en su silla no hacía más que bostezar y despeinar distraídamente más su cabello con una de sus manos. Gontran, estaba ayudando a su esposa a acomodarse en su sitio, cuando vieron a Sarah aún en su atuendo que había traído con ella del Aboveground huyendo hacia la sala del trono viendo hacia atrás alterada. Fue cuestión de segundos para que el monarca hiciera su aparición mirando hacia las puertas por donde había escapado la chica y volviera a desvanecerse. Los cuatro presentes se vieron los unos a los otros sorprendidos. Erwin suspiró.
-Temo, mis niños, que será mejor irnos cuanto antes. Ellos… necesitan tiempo y… privacidad hasta que terminen de conocerse bien.
-Pues…,- habló Conrad con cierta diversión -por lo que vi, la conejita estaba más que enterada de que el búho está a la caza.
-Por primera vez, estoy de acuerdo contigo, hijo.- sonrió Erwin. -De todas formas…, ¿qué les parece si partimos mañana?
-¿Tan pronto?- exhaló Alin. -¡Yo deseaba pasar más tiempo con Jareth! ¡Y conocer un poco más a Sarah!
-Ella te simpatiza, ¿eh?- sonrió su esposo con jocosidad.
-¡Gontran, no te copies de mi familia!- le advirtió.
-Pero…, yo soy de tu familia.- le volvió a sonreír triunfador. Ella giró sus ojos al techo.
-¡Genial!
