CAPÍTULO 22: ¿CÓMO QUE SE VAN?

N/A: Hola, gracias por estar nuevamente leyendo esto. ¡Qué manera de perder el tiempo que tienen allí! (Je, je. Lo dice quien pierde el tiempo escribiendo esto.) ¡Oigan, era broma, no salgan del net, no! Ahora sí, a ser más seria. (Ju ju) Bueno, como siempre, gracias a quienes siempre envían un review y me hacen saber que están allí. Me gustaría saber si alguien más está siguiendo el fic y conocer qué piensan al respecto. Sé que entra más gente, así que anímense. ¡Y a ver si se dedican un poco más a la lectura, gente! Me da pena ver que tan poco interés hay en este sitio en los fics de habla hispana. Si no me creen, busquen fics de Labyrinth que estén completos en inglés, y luego completos en español y sabrán de lo que hablo. ¡Es impresionante la diferencia! ¡Así que a animarse que la lectura no es nociva para la salud y a leer y a escribir, no se hagan los tímidos! Por cierto, si alguien conoce un beta reader disponible para ayudarme con esta historia en inglés, bienvenido sea.

Lain3x y Krissel, gracias, como siempre. Simplemente las adoro. Como le he dicho a Lain3X, no sé qué haría sin ustedes y su constante aliento. (En realidad, sí sé; seguiría escribiendo pero en el anonimato.) Krissel, con respecto a hacer alguna escena en el laberinto o en la ciudad Goblin, te explico: pensé que no iba a poder hacerlo debido a que ya llevo varios capítulos escritos que aún no he subido, pero, al fin pude hacerlo. (Como le he explicado a Lain3X, me gusta tener siempre capítulos adelantados porque no me gustaría que de una semana a otra a mi musa (o muso) se le diera por tomar receso sin previo aviso y dejar todo detenido. Creo que es una falta de respeto para quienes están esperando por el siguiente capítulo). Como sea, pensé que ibas a tener que esperar mucho tiempo para que yo pudiera modificar el escenario pero no la escena de lo que ya había hecho, pero, ¡lo conseguí! Sólo que está en el capítulo 24. Este ya es el 22, así que no es tanto. : ) Espero que te guste. Son pequeñas imágenes las que he filtrado allí, pero, creo que no han quedado forzadas. Bueno, eso espero. Cuando llegue el momento me dices. ¡Ha sido un desafío interesante!

A Lain3X me alegra que te haya gustado la intervención de Gontran. Ya verás más de él. No cualquiera puede estar en una familia como la que conforma la del Rey Goblin, hay que tener cierta chispa y ponzoña, y él tiene ambas, sólo que es más recatado. En este capítulo se enterarán de unos mínimos detalles, algo íntimos, de su noche de bodas con Alin. Conrad dice que con respecto a que sea el segundo más encantador, no le importa, porque tú necesitas lentes y entonces el problema no es suyo y dicho esto te ha mostrado la lengua. No me culpes; arréglatelas con él. ¡Y luego me dices que esperas que no madure muy pronto! Caso perdido, créeme. Ahora, sí, basta de 'locuacidad' (je, je, ¿no se la esperaban, no?) y a la historia.

DISCLAIMER: Labyrinth no es mío. ¿Al menos me darán algo por repetirlo una y otra vez? Bueno, el hecho es que sí son míos Erwin, Gontran, Conrad, Alin y Twig.

Tras el almuerzo, Sarah pudo regresar a su habitación para descansar y luego disfrutar de un baño. Las memorias de Toby todavía le dolían, pero, con la seguridad de que por lo menos por ahora, estaba donde debía estar.

Sarah se sintió morir cuando por la tarde se enteró de que al día siguiente la familia entera partiría a sus tierras. ¿Ella… sola con Jareth? Es decir, el Rey Goblin. ¡De ninguna manera! Se dijo con ironía.

-¡¿QUÉ?!- clamó desde el fondo de su alma al oír las palabras de Erwin, mientras, dejaba su taza de té.

-Que mañana por la tarde nos iremos. Nos encantaría quedarnos más tiempo, pero, mis fincas necesitan ser dirigidas y ya hemos abusado bastante de la hospitalidad de Jareth.

-¡Yo estoy segura de que no!- clamó ella en un desesperado intento de que alguno de ellos permaneciera más tiempo. -¡A él le encantaría que se quedaran aquí!- trató de comprometerlo.

-Realmente…,- sonrió él con maldad -NO.- la observó con desparpajo; aquellas dos lagunas verdes se agrandaron consternadas. -JAMÁS me atrevería a ser TAN egoísta como para pedirle a mi tío que renuncie a su amada finca, así como NO permitiría que Gontran y mi adorable prima tengan que prescindir de su cálido hogar por éstas frías paredes de piedra. Y CONRAD DEBE retomar SUS estudios para convertirse en un HOMBRE de bien. Y, por otro lado, YO tendré MÁS tiempo disponible para enseñarte CÓMO COMPORTARTE junto a TU encantador Rey.- terminó mostrando alegremente sus marcados caninos en todo su esplendor.

-¡Pero…! ¡Pero…!- trataba ella urgentemente de hallar una excusa.

-Pero nada, mi chiquitita. NO puedes retener a las personas en CONTRA de su voluntad.- volvió a sonreírle. Ella ahora estaba a punto de explotar. ¡¿Cómo se atrevía a burlarse de ella?! ¡¿Cómo se atrevía justamente él a decir algo así?! -¿Verdad, tío?

-Muy cierto. De todas maneras, Lady Sarah, no estamos tan lejos, y nos encantaría que Jareth y tú fueran de visita.

-¡Oh, sí!- exclamó Alin emocionada. -¡Por favor, Sarah, ven un día de éstos a visitarnos! ¡Te mostraré mis jardines y podremos charlar por horas! ¡Además, tenemos una laguna en la cual podemos refrescarnos en éstos días de calor!

-Eso suena excelente, Alin.- le correspondió su primo con los codos apoyados en la mesa y los dedos de sus manos entrelazados frente a su mentón. -Les prometo que iremos a verles antes de los esponsales. ¿Verdad, mi amor?- se dirigió a ella. ¡De veras que esos ojos podían despedir llamas! Rió dentro suyo cuando ella giró su rostro para verle; ¡era tanta su rabia que ni siquiera podía hablar!

-¡Oh, cierto! Nuestras más sinceras felicitaciones a ambos.- Erwin inclinó levemente su cabeza con solemnidad.

-Gracias, tío. Cuando vayamos les haremos saber cuándo será el GRAN día.

-¡Entonces, será perfecto que vengas a casa antes de la boda, Sarah! ¡Hay un montón de cosas por hacer para que todo salga perfecto! Y con gusto te ayudaré en lo que necesites.

-¿Qué tal escapar?- murmuró por lo bajo. Jareth, sentado a su lado, la trajo hacia sí; ella puso su brazo entre medio de ellos restringiéndole pegarse a ella.

-¿Oh, cosita, nervios prenupciales?- ella lo fulminó. -Tengo un buen método para apaciguar eso.- confidente murmuró en su oído.

-NO. Gracias.- lo empujó con mesura por respeto a los presentes, pero notablemente molesta. El soberano se mostró hilarante.

-¿No es encantadora?- miró con sorna a su tío que intentaba mantenerse serio.

-Absolutamente.- dijo bebiendo de su taza con desembarazo. Sarah se obligó a calmarse, aunque no sirviera de nada. Por suerte, Alin era la única que parecía comprenderla y ni bien advirtió que ella ya no estaba bebiendo su té, la sacó de allí con cualquier excusa.

-¡Muy bien, Sarah!- se incorporó y fue hacia ella -¡Hora de dejar a los caballeros hablando de sus aburridas cosas y aprovechar ese tiempo para organizar los eventos venideros!- tomándola del brazo la rescató arrastrando a la sorprendida joven hacia la puerta sin dejar de hablar con la mera intención de no dar espacio a nadie para detenerlas. Mas, Jareth, acostumbrado a mandonear como estaba, la interrumpió.

-¡Pero, prima,- dijo con una sonrisa -no hay NADA que no esté siendo hecho ya! Ya tengo casi todo BAJO MI poder.- ésta vez la sonrisa fue dirigida a Sarah, que estaba por dar un paso hacia adelante dispuesta a saltarle encima. Alin la tomó del brazo y se puso delante de ella.

-Jareth, hay ciertas cosas en las que un hombre no puede preparar debidamente a una mujer antes de sus nupcias.- le sonrió con femenino triunfo. -Y, como yo estoy casada y Sarah será parte de la familia, me veo en la obligación de ofrecerle lo poco que sé en la materia. Así que, como verás, de los dos, yo tengo la experiencia del matrimonio. Y, estoy segura de que ya mi padre o Gontran te darán a su vez sus consejos.- Conrad rió por lo bajo. ¿No era hermoso que ella de vez en cuando mostrara sus uñas frente a todos y que estuvieran dirigidas a alguien más? Jareth, sorprendido, iba a abrir la boca cuando lo interrumpió Gontran dando una ojeada a su amada con una orgullosa sonrisa en sus labios.

-Ella tiene toda la razón, My Lord. Quizás, ahora mismo podríamos tener esa charla contigo.- sus ojos brillaban con tanta maldad como los de su familia por ley. Jareth suspiró rendido.

-De acuerdo. Quizás, no vendría mal que me des…- observó hacia Sarah con malicia -algunas ideas.- Si Gontran no hubiere reído por lo bajo, quizás, sólo una de las muchacha se hubiere sonrojado. ¡Malvado, odioso, engreído, estúpido Rey Goblin! La mente de Sarah comenzó a repetir todas las palabrotas que encontraba para describirlo y sus ojos eran dos llamas vivas y crecientes.

-Entonces, nos vemos. Adiós…- canturreó Alin, superando su propia incomodidad y sacando a la muchacha de allí lo más pronto posible.

El Rey Goblin observó a su primo político con divertida expresión.

-Yo no sé qué tan bien le hará a mi Sarah tener por amiga a tu esposa.- el otro no pudo más que reír.

-Bueno…, si debo guiarme por mi propia experiencia podría tranquilizarte. Alin es una mujer muy dulce que sabe cuáles son sus funciones en un matrimonio.- Claro que no le iba a confesar que en la noche de bodas, cuando él le sugirió desnudarse, ya que ella no quería que él lo hiciera porque le daba vergüenza, casi le arroja medio cuarto encima puesto que le tiró todo lo que encontró mientras él iba rumbo a ella. Hasta que la tuvo en brazos y la besó y consiguió hacer lo que no le había dejado en un principio, ya sin quejas; pues, durante el noviazgo tampoco le permitía excederse con sus besos. Tampoco le diría que al día siguiente, cuando le propuso bañarse juntos, por poco le hace comer la barra de jabón si no hubiera sido por sus excelentes reflejos de guerrero; esa mañana ganó ella. No así la siguiente. Sonrió él con satisfacción. De los labios de Erwin escapó una leve carcajada.

-¿Algo vino a tu memoria?- dijo risueño su suegro, pues, él había oído algo de las protestas de su hija a la mañana siguiente del casamiento.

-Hermosos recuerdos.- su sonrisa se amplió de oreja a oreja. Jareth lo examinó suspicaz.

-No sé por qué, pero, creo que en verdad deberé preocuparme.

-¡Oh, Sarah! ¡Qué bueno que ya te haya sacado de allí! ¡Sabía que él no podría con su conciencia!- exclamó Alin sentada en una banco del jardín. Sarah caminaba frente a ella como una fiera salvaje en cautividad.

-¡Él NO tiene conciencia!- clamó ella desahogando su furia. -¡¿Cómo se atreve…?! ¡¿Cómo se atreve a chantajearme de esa manera?! ¡¿Cómo…?!- detuvo su caminata sólo para dejar escapar un grito de represión ante una calmada y silenciosa Alin que parecía aguardar a que ella se serenara. -¡No puedo vivir ni un segundo tranquila en éste mundo;- volvió a su ir y venir -y mucho menos cuando él está cerca! ¡Cada vez que viene a mí es para amenazarme!

-Pero…, yo tenía entendido que el casamiento se arregló por mutuo acuerdo…

-¡¿Mutuo acuerdo?!- gritó furiosa. -¡¿Mutuo acuerdo?! ¡¿Eso fue lo que les dijo?!- la otra muchacha la observaba consternada.

-¿No es así?- indagó. Sabía que había sido precipitadamente propuesto por el hecho de la partida de Toby, mas…

-¡Por supuesto que no, Alin! ¡¿Tú crees que yo quiero permanecer aquí?! ¡¿Piensas que deseo soportarle por el resto de mi mísera vida?!- la prima del monarca iba a abrir la boca, mas, la otra seguía tan trastornada que no le dejó espacio para meter bocadillo. -¡Pues, no! ¡Si fuera por mí, estaría en MI casa, con MI familia, y SIN planes para casarme! ¡Tengo quince años! ¡¿Yo qué sé de casamientos o de cómo tolerar a un hombre, que no es nada menos que un rey, y no sólo eso, si no que se trata del insufrible Rey Goblin; eh?! ¡Yo ERA feliz!- se detuvo para hablarle dando así más énfasis a su sermón que sólo pretendía auto convencerse. -¡Sí, señores; lo ERA! ¡Hasta que cierta noche llegó el grandioso, mítico e hiperengreído Rey Goblin! ¡Y como no le bastó con esa vez, vino una segunda vez para vengarse de la única idiota que le arrojó su tonto laberinto por las narices!

-Pero, yo creí que tú…- levantó un dedo, mas, Sarah estaba totalmente fuera de sí.

-¡¿Crees que estoy feliz por éste compromiso impuesto a la fuerza?! ¡¿Por éste nuevo engaño suyo?! ¡¿Sabes por qué me encerró hoy en ese maldito y sucio agujero que él gusta llamar oubliette?!- Alin movió la cabeza de un lado a otro. Pues, la verdad, es que ella ni siquiera se había molestado en preguntarle a su primo el por qué; sólo lo empezó a reprender en cuanto le dijo dónde la había metido. -¡¿Ah; eso no se los dice, no?! ¡Pues, escucha bien, entonces! ¡Me encerró allí porque yo me enfadé con él! ¡¿Y sabes por qué?!- otra vez la muda e intimidada Alin sacudió la cabeza. -¡Porque me mintió en cuanto a Toby! ¡¿Sabías que él piensa regresarlo al Underground en un momento u otro?! ¡Eso no era lo que habíamos arreglado! ¡Yo aceptaba sus condiciones y las de su… 'intocable' laberinto a cambio de que Toby regresara a casa y se quedara allí por siempre! ¡¿Cómo quieres que no esté furiosa con ese… tramposo degenerado?!

-¡¿Degenerado?!- Alin abrió sus ojos a más no poder. ¡Ella creía conocer a su primo lo suficiente, pero…! -¡¿Sarah, qué te hizo?!

-¡¿Qué me hizo?! ¡¿Acosarme todo el tiempo te parece poco?! ¡¿Besarme sin permiso te parece poco?! ¡Nunca nadie me había besado antes!- se sonrojó, mas, su ira permanecía con ella. -¡Y él…, simplemente viene y me besa como si tal cosa! ¡Y no es un simple beso, créeme! ¡Yo siempre creí que mis primeros besos serían cándidos y suaves; no que me atropellarían como un remolino!- Alin mordió sus labios para no reír. ¿Con que un remolino, eh? ¿Y con respecto al atropello, se refería a su primo o a los besos? -¡Y hoy…!- sus mejillas se pusieron aún más coloradas. -¡Hoy me tocó dónde sólo mis padres se atrevieron alguna vez para darme una zurra!

-¿Te… refieres a…?- miró hacia sus posaderas con cierta duda. Sarah estaba demasiado abochornada como para responderle con palabras, y asentó con un cabeceo. Alin se llevó una mano a los labios. -¿En el oubliette?- supuso horrorizada y la otra le confirmó. -Él es bastante indecoroso, ¿no?

-¿Y te sorprende?- le indagó extrañada.

-Bueno…, un poco, sí. De todos modos, él no es mala persona, Sarah. Te liberó tan sólo en unas horas.

-¡NUNCA debió encerrarme!- remarcó ella. -¡¿Alin, no lo ves?! ¡Él me liberó para fastidiarme delante de ustedes, y allí abajo estuvo… acorralándome contra la pared sugiriendo cosas que… me ponen los nervios de punta!

-¡Ay, Sarah! ¡Yo no sabía que él era tan atrevido! Tú no te preocupes; hablaré con él antes de partir. Tú serás su esposa y debe tratarte con respeto. Gontran también era un pillo cuando novios,- sonrió ella con añoranza -mas, siempre fue muy consciente de cuando yo decía, NO.- "Hasta la noche de bodas." Pensó entre risas. Si bien al principio se molestaba cuando él insinuaba quién había ganado esa vez, con el tiempo se dio cuenta que ella estaba más que feliz de que él hubiera salido triunfador. Aunque…, claro que su Gontran jamás la hubiera encerrado en ningún sitio; mucho menos en un lugar oscuro y solitario; podía comprender que Sarah estuviera tan irritada.

-Alin, yo no quiero…- ¿Ser su esposa? ¿En verdad sería así? -Yo no quiero quedarme a solas con él.- tomó las manos entre las suyas suplicante. -Él… me intimida, en serio.- Alin no supo qué responder exactamente. Claro que ella podía sugerir que pasara el resto de su soltería en su casa, pero…, su primo no lo permitiría. Eso había quedado muy claro. Suspiró agotada. Pensándolo mejor, era lógico que Sarah se sintiera así. Jareth podía ser obsesivo, empeñoso y posesivo. ¡Las veces que Gontran tuvo que demostrarle su fidelidad hacia el reino y hacia ella antes de la boda! Porque, claro, que si bien su padre ya les había dado su bendición, el matrimonio no sería realmente valedero sin la bendición del rey. ¡Y siendo éste su primo nada menos!

-Hablaré con él, Sarah.- habló con seriedad, mas, no dándole falsas esperanzas. -¿Pero…, alguna vez te has puesto a pensar por qué lo hace?

-No es tan difícil descubrirlo; Alin. Venganza.

-Sarah…- su mirada era de súplica.

-No, Alin. No digas nada. Tú puedes tener toda la buena intención del mundo, pero, no soy tan estúpida cómo él supone.- se sentía mortificada, porque, entonces, ¿por qué sus palabras, sus… atenciones la afectaban de la manera en que la afectaban? ¿Acaso, era él tan 'irresistible'?, pensó con desdén mordiéndose el labio inferior al recordar sus sonrisas y sus miradas. Bueno…, era algo atractivo… Bastante atractivo; resolvió. ¡Pero, eso no significaba nada! ¡Ella…! ¡Diablos; ella no tenía por qué caer a sus pies como una atolondrada! -Lo siento.- se disculpó ante la fey. -Siempre termino hablando mal de él delante tuyo pese a lo amable que tú y tu hermano han sido conmigo. Estaré en mi cuarto…- le dio la espalda. -Necesito descansar.- Alin sintió pena por la chica. Ella pensaba que todo era una gran mentira, y aparentemente no había nada que la hiciera cambiar de opinión. Allí no había nada que ella pudiera hacer.

-Muy bien, My Lady.- le sonrió Twig acabando de arreglar su cabello suelto con unas pequeñas trenzas y cintas azules entrelazadas formando una corona. El vestido, haciendo juego con el detalle del pelo, era exquisito si bien no era pomposo, y ella lucía como si fuera una especie de diosa griega. Sobre los hombros dos ornamentos plateados sostenían las mangas abiertas hasta las muñecas, donde se volvían a unir. Las joyas eran delicadas y perfectas para acompañar su atuendo. Sarah al verse en el espejo no podía evitar sentirse casi… desnuda al ver el holgado escote de su espalda que era más que sugestivo terminando un poco más allá de su cintura. El frente no era tan exhibido; la cintura se ajustaba lo suficiente para marcar la silueta; el cuello drapeado cayendo graciosamente sobre su busto y la falda caía libremente con suaves frunces. No es que no le gustara el atuendo, al contrario; pero, con él rondando cerca… -Usted luce tan bella como siempre, My Lady. - Sarah forzó una sonrisa. La cena era en honor a Sir Erwin e hijos, y sin más invitados que algunos de los goblins y más importantes personajes de por medio.

-Gracias, Twig. Mas… ¿no es cómo muy… atrevido en vista de mi edad y…?

-¡My Lady!- rió Twig. -¡¿De dónde usted saca esas ideas?! ¡Atrevido!- repitió riendo, en tanto, Sarah trataba de encontrar el chiste. ¿O Twig se había vuelto loca o ella ya estaba loca y no se dio cuenta de que había sucedido tan rápido? -Atrevido es intentar ocultar la belleza que se nos ha dado.

-Bueno…, entonces, en el Aboveground tenemos otro concepto. De donde yo vengo, esto es atrevido y muy inapropiado para una joven.

-¿Inapropiado para una joven pronta a casarse?- Twig elevó las cejas. -My Lady, no se ofenda, pero, usted ya no es una niña, y la forma en que usted se ve en ese y en todos los demás vestidos lo comprueban.- Sarah deseaba morir ahí mismo. ¡¿Por qué tenían que ser tan cruda con ella?! ¡¿Por qué a todo el mundo resultaba tan… ameno lo que a ella le fastidiaba, algo como el mismísimo Rey Goblin?!

-En efecto, lo soy en mi mundo, Twig. En mi mundo, seguiría bajo la tutela de mis padres…;

-Eso aquí no cambia, My Lady, al menos que usted esté casada.

-…en mi mundo, yo debería estar concurriendo a la escuela…

-¿Se refiere a aprender reglas, historia, geografía y demás? Aquí deberá hacerlo también, como futura reina.- Sarah le frunció el entrecejo.

-¡En mi mundo NO debería pensar en casarme, si no… si no…!

-¿Si no, qué, My Lady?- cuestionó con una amable sonrisa.

-¡Cómo mucho debería estar conociendo distintos muchachos de mi edad, sin por ello tener que casarme con alguno de ellos!- la goblin pareció escandalizada, puesto que se llevó una mano a la boca y sus ojos quedaron más grandes de lo que ya eran.

-¡My Lady, qué idea tan…! ¡Oh, querida; eso sí que es… más que atrevido! ¡Es… indecente e inapropiado para una fina dama como es usted!- Sarah quedó perpleja ante la verdadera preocupación en la cara de la criada. -¡Oh, criatura, por favor; dígame que usted no se ha dejado corromper con esas impúdicas costumbres del Aboveground!- ¿Impúdicas?, se cuestionó la muchacha. ¿Y ella qué debería decir de su 'perfecto caballeroso monarca'? Suspiró rendida al ver la gran angustia que mostraba Twig al no tener una rápida respuesta.

-No, Twig.- dijo con resignación. -Jamás he salido con un muchacho. Y, el único que se empeña en corromperme es tu rey.- Twig no sólo se sintió aliviada, si no que volvió a mostrarse contenta.

-¡Oh, My Lady! ¡Allí no hay ningún problema!- rió tontamente. -¡Sé que es un joven vigoroso y sano,- "Yo más bien diría que es demencial." Pensó Sarah. -pero, él jamás la tomaría antes de la boda!- la joven dejó escapar un descreído "tsk."

-¿Y por qué estás tan segura?

-¡Usted será su reina, no su cortesana!- ésta vez, fue la mirada de la prometida del rey la que creció.

-¡¿Cortesanas?! ¡¿Desde cuándo y dónde tiene él cortesanas?!- un sentimiento iracundo brotó dentro de ella sin saber muy bien el por qué.

-Bueno, My Lady; todos los reyes tienen cortesanas. Pero, en éste caso, es usted muy afortunada. No hay quién pueda competir con su belleza ni con el interés de Su Alteza. Pues, hace como un año que él ha decidido no tener a ninguna por favorita.

-¡Él no tendrá favorita, pero, tiene cortesanas!- clamó ella. -¡¿Y dónde están todas ellas ahora, eh?! ¡¿Las encerró como hizo con mis amigos para que no me dé cuenta?! ¡¿Para hacerlas aparecer después de casados y entonces poder burlarse de mí una vez más?!

-¡My Lady, él jamás haría semejante cosa! ¡Aquí el matrimonio es algo serio; especialmente entre la nobleza!

-Pues, él no me parece serio, Twig.- la goblin movió la cabeza a ambos lados.

-Si no lo fuera, Lady Sarah, nada le impediría solicitar su atención y regresarla al Aboveground.

-Seguro nunca antes lo ha hecho con alguien.- opinó mordaz.

-¡Nunca en toda su vida!- juró solemnemente Twig. -My Lady, usted debe confiar en Su Majestad. Ahora, dése prisa o lo disgustará nuevamente.- su voz advirtió claramente que no permitiría que ella siguiera desprestigiando a su 'amado y perfecto caballero.'

-¡De acuerdo!- protestó ella ahora enfadada consigo misma. ¡Lo que le faltaba era echarse a Twig de enemiga por culpa del molesto Rey Goblin! -¡Lo siento! ¡¿Bien?! ¡Olvida todo lo que dije!- se dirigió hacia la puerta con Twig caminado detrás. Sarah no pudo evitar murmurar para sí. -¡Él puede tener cortesanas frente a mis narices y no ofenderme! ¡Ja; sobre mi cadáver!- Twig no pudo evitar sonreír detrás de su señora.

Las negras botas paseaban de un lado a otro ante el pie de las escaleras que conducían a las alcobas. Los ajustados pantalones negros y el chaleco resaltaban con la blanca camisa de pintor, que como de costumbre dejaba ver el blanco pecho y el medallón; contrastando encantadoramente la chaqueta azul noche. El rey de los goblins esperaba a su prometida para guiarla hasta la mesa. Ciertamente que estaba retrasada. ¡¿Por qué todo tenía que hacerlo más difícil?! ¿Acaso él no había sido contemplativo, la había liberado, le había permitido pasar el resto del día a su antojo salvo por los momentos en los cuales debían reunirse con el resto de la familia? ¡¿Qué más pretendía esa muchacha de él?! De repente, oyó unos vertiginosos pasos, demasiado pesados para su Sarah. La risa se lo confirmó.

-¿Qué pasa, primo? ¿Intentas hacer un nuevo calabozo frente a la escalinata?

-Muy gracioso, Conrad. E…, impuntual como de costumbre.- siseó en intercambio.

-¡Gracias!- sonrió tomándose de las solapas de su verde chaqueta. Jareth giró sus ojos. ¡Diablo de muchacho!

-¡Mejor vete antes de que te arroje al Bog of Eternal Stench!

-¡Oh, bueno…!- protestó. -Ella ya va a bajar, no sé por qué actúas tan agitado. Creo que no me gustará estar junto a ti el día de tu boda. ¡Ese día sí que seguro harás un hoyo en el suelo!- carcajeó.

-¡Conrad, ve con el resto antes de que olvide cuánto te aprecio!- habló entre dientes indicando las puertas. Conrad lo observó extrañado y luego sonrió con regodeo. -¡¿Qué?!- exclamó ya sacado de las casillas.

-Tú nunca me dijiste algo así.- le golpeó suavemente el hombro haciéndose el tímido; lo que ocasionó una involuntaria sonrisa en el soberano que terminó en hilaridad.

-Por favor, Conrad. Has feliz a tu primo y rey.- extendió una mano cediéndole el paso.

-Mh…- fingió meditarlo. -Está bien.- se fue con una gran sonrisa. Jareth pasó una mano sobre su rostro. Cuando sus ojos quedaron nuevamente descubiertos, un movimiento atrajo su atención hacia los peldaños, y todos sus enfados quedaron olvidados ante la belleza que el camino conducía inevitablemente hacia él. Ya con el rostro descubierto la examinó apreciativamente de pies a cabeza e hizo una media sonrisa.

Sarah se sentía incómoda. ¡¿Por qué tenía que estar allí parado como un poste viéndola descender?! ¡¿Por qué no mejor iba por sus… entretenidas?! ¡Seguro que ellas apreciarían una mirada como esa y un… donaire como ese! ¡¿Por qué siempre se tenía que ver tan… perfecto?!

Ni bien Sarah abandonó el último escalón, él aferró su mano entre las suyas y la llevó a sus labios con vehemencia, sin sacarle los ojos de encima.

-Luces… estupenda, Sarah mía.- su voz fue aterciopelada y viril, logrando que la muchacha olvidara por un segundo su mal genio. -Gracias, Twig.- se dirigió a la goblin con los ojos clavados en su prometida. Suya era, y suya sería. Sonrió ante esa cavilación.

-De nada, Su Alteza.- se inclinó y los dejó a solas tan rápido como pudo. Jareth no pudo retraer la tentación de acercar la joven hacia sí.

-Eres mi Venus, mi chiquitita.- susurró ignorando los desafiantes ojos. ¿Ya estaba enfadada? ¿Y, ahora por qué?

-¿Realmente?- cuestionó imitándolo con tanta causticidad como él solía usar junto al usar esa frase. -¿Un modelo más para tu colección?- se apartó de él lo suficiente como para romper la cercanía. Él la observó extrañado. ¿Qué bicho le había picado ahora?

-¿Mi colección? ¿De qué hablas?

-De nada.- dijo con casualidad. -¿Vamos a cenar o nos quedaremos discutiendo tonterías?- ella pudo advertir cómo la masculina mandíbula se tensó.

-Ciertamente que fue una 'tontería,' mi querida.- su voz era tensa pese a su cortesía y le ofreció su brazo. Ella lo tomó disgustada y con su expresión más digna; él la espió de soslayo iniciando la marcha hacia la puerta. -Pronto, mi conejita…- murmuró. Sarah lo miró de reojo, pero, él ya no tenía su mirada sobre su persona, aunque…, sino una media sonrisa que no la tranquilizó en absoluto.