CAPÍTULO 30: CONVIVIENDO CON LADY BRIGITTE

N/A: ¡Hola a todos! ¿Cómo han comenzado el fin de semana? Espero que bien. Yo estoy feliz porque al fin encontré alguien que me ayude con este mismo fic en su versión en inglés. Gracias a todos por su incondicional apoyo. En verdad lo aprecio. Moonlightgirl, la parte de la glorieta era justamente eso que has descrito justamente tu review, la necesidad de alguien que nos sostenga "mientras el mundo se cae" o al menos parezca inestable (en el caso de Sarah, es como que siempre lo ha sentido así por siempre estar soñando, porque vamos, ¿quién de ustedes andaría disfrazada por un parque a los quince años hablando con tu perro o un pájaro que se paró allí de casualidad… DE ACUERDO, yo también lo haría si ese 'pájaro' fuera cierto fey que conocemos XD, aunque luego tenga que escaparme de los hombres de blanco y su camisa de fuerza. Jeje.) Y gracias por alabar a mis personajes… ¬.¬ (¡Oh, no, aquí viene quien ya saben! Trataré de ignorarlo, si es que se puede.)

-¡Mírame, Moonlihgtgirl, soy bello! :D

-Lain3X, tú has hecho algo verdaderamente increíble, has hecho leer a un chico esta historia de amor. Yo sólo puedo ponerme de pie y aplaudirte. No cualquiera consigue eso, y creo que tiene doble merito si es un no novio.

-Tú no novio debe ser un tipo con mucho carisma. XD.

-Conrad, me estás molestando. ¿Por qué no vas pensando en alguna maldad genial para cuando tengas que aparecer de nuevo en este fic?

-No te preocupes, puedo hacerlo ni bien llegue el momento. ¡Me sobran ideas! :D.

-Eso temo… '¬-¬ Bueno, entonces…, toma un dulce y cállate.

-¡De acuerdo! : ) Chomp… chomp… chomp…

-Bueno…, ¬-¬ con respecto a Lady Brigitte, este capi informa un poco más de cómo es ella y cuanto contrasta con nuestros protagonistas. ¡Oh, Lain3X, dale las gracias a tu no novio (jeje, me gusta la expresión), pero, mejor que no lea tu review… XD. Y muchas gracias a ti también, sé que me lo dices de corazón y tan sólo por eso creo que hablaré con cierto fey para que recibas un goblin en navidad. :D (No hay devolución. XD)

-¿Y a mí qué me vas a regalar, mh? -

-¿A ti? Quizás una mordaza, Conrad.

-¿Con dibujitos, sí? -

-e.e ¡Cielos! ¡Provéeme de más paciencia que la necesito! Creo que mejor ya les voy dando las gracias a todas; Moonlightgirl, Lain3X y megumisakura… ¿Qué pasó con el resto? T.T. (jeje, sé que tienen cosas que hacer, sólo espero que estén bien). También gracias a quienes leen mi fic, pero, no me envían reviews (mal hecho ¬.¬). XD.Les mando un abrazo enorme junto con los goblins. (Luego revisen sus cabellos o bolsillos porque suelen hacer bromas pesadas.)

-¿Tienes otro? -

-¿Otro qué? ¬.¬

-Dulce. -

-NO. XD

-¡Oh…! : (

CAPÍTULO 30: CONVIVIENDO CON LADY BRIGITTE.

Disclaimer: No es mío. ¡Qué lástima! Sí son de mi invención Lady Brigitte, Fussy y Twig.

Sarah conoció a Lady Brigitte recién por la tarde, y su primera impresión no la engañó. Una mujer hermosa, sí, pero, no dejaba de transmitir escalofríos cuando uno la observaba, y especialmente si ella era quien estudiaba a uno; sentimiento el cual compartía con los goblins. Todos admiraban y compadecían a la eficiente Fussy; ¿de dónde ella sacaba dicha paciencia? Pues, nadie sabía. Un don divino, en cuanto a tolerancia y adivinar qué se esperaba de ella; al menos eso suponían. Claro que a Lady Brigitte no le agradaba el aspecto de Fussy ni del resto de los criados, pero, por lo menos, reconocía que la joven era excelente y qué tenía muy buenos modos. Por lo que Jareth, a veces le hacía bromas al respecto diciéndole cosas como 'en verdad te has ganado su corazón… ¡si tiene uno!' y se largaba a reír.

Desde el primer momento, la tutora dejó en claro tanto a la futura reina como al Rey Goblin, que no permitiría que se le contradijera en cuanto a la educación de la muchacha que, además de no conocer nada del Underground, era ¡humana!

-Bueno…, pensaba convertirla en goblin, verá, usted, My Lady. Pero…, me pareció más atractiva la idea de casarme con ella tal como es.- sonrió con ironía. Sarah tuvo que morderse los labios para no largarse a reír. Y tras la severa mirada de la fey tanto al joven monarca como a la muchacha, Sarah se dedicó a tocar algo de su cena.

-Su Majestad, usted sabe lo importante que es mantener la buenas maneras. Y para eso me llamó, ¿verdad? Entonces, tenemos poco tiempo para convertir a Lady Sarah en alguien digna de respeto ante el resto. Usted debe saber muy bien qué sucede cuando alguien no se ajusta a las reglas de la corte.

-Sí, Lady Brigitte; lo sé. Y…, Sarah YA es digna de respeto. De otra manera, no sería mi prometida, My Lady.

-¡Por supuesto, Su Majestad! Entonces, ahora estamos hablando el mismo idioma.- suspiró. -Su Alteza, usted es muy joven aún, y… no sólo eso sino que su carácter también lo es. Habrá cosas que seguramente corregiré y que… quizás, puedan incluir algunas de sus costumbres hacia su prometida, My Lord.

-¡¿Por qué?!- dijo molesto. -¡Yo soy todo un caballero con ella!

-Sí, Su Majestad. No lo pongo en duda.- Su voz no decía lo mismo. -Pero, deberán cuidar las apariencias. Por ejemplo, ¿es necesario que Lady Sarah tenga que estar sentada tan cerca de usted?

-¡Es mi novia! ¡Le corresponde estar cerca de mí y cuando sea mi esposa estará a mi lado presidiendo la mesa!

-Su Majestad, lo sé perfectamente, mas, me refiero… a la distancia de sus asientos.- extendió sus manos tratando de hacerles ver que ambos estaban mas bien arrimados a la esquina de la mesa, como acostumbraban para conversar y… especialmente él para decirle cosas al oído y besarla de tanto en tanto. La pareja se observó con sorpresa; les parecía tan normal esa distancia, pues, desde el primer día había sido así.

-¿Es tan malo?- cuestionó él sin comprender.

-No es normal.- refutó Brigitte. -Por otro lado…, me enteré de que Lady Sarah está usando la habitación que le corresponderá como reina.

-Pues, sí. ¿Por qué darle otra si ella será mi reina?

-Su Majestad, quizás porque seguramente debe haber algún pasadizo interno.- Sarah se ruborizó levemente. -Eso no está bien visto por más caballero que usted sea y… puede tentarlos. Ambos son jóvenes y sanos;- "Por lo menos, la bruja es algo comprensiva," analizó el rey. -mas, no son campesinos, son nobles y deben proceder como tal.- Sarah observó a Jareth preocupada. ¿A dónde la iba a enviar? Ella se había encariñado con su alcoba. Él le sonrió con un guiño de ojo.

-Entonces…, mandaré a clausurar la entrada. ¿Es eso de su conformidad?- "Como si insignificante cosa fuera a detenerme. Si quiere la envío a la otra ala del castillo, para mí es lo mismo si quiero estar en SU cuarto."

-Bastante.- sorbió un poco de vino y tras dejar la copa sobre la mesa, tomó la servilleta y secó refinadamente sus labios. -Otra cosa con la que no estoy de acuerdo es con los colores que usa My Lady. Ella es una joven soltera todavía; no debería usar colores fuertes como rojo, azul, púrpura como algunos otros, ni siquiera por la noche.

-Ellos le quedan bien, y a mí me gustan.

-Su Majestad, dispénseme, mas, puede guardar dicho gusto para después de casados. El protocolo exige ser respetado en todos sus aspectos, y uno de ellos es la vestimenta.

-De acuerdo.- exhaló un suspiro. -Nada de colores fuertes hasta que sea mía.- dijo con resignación tomando su copa de vino. Brigitte abrió sus ojos anonadada. Sarah no sabía a dónde meterse. ¿Qué forma de hablar era esa para un rey? Bueno, al menos, no delante de visitas; mas, por otro lado…, los reyes podían ser petulantes y nadie podía contrariarles. -¿Algo más?

-No, por ahora.- La expresión de su rostro decía lo contrario, pero, que sólo no sabía cómo decirle que el castillo era un desastre con los goblins y gallinas corriendo por todos lados, especialmente la sala del trono parecía un chiquero, entre un montón de cosas más que le parecían desagradables. -Espero que comprenda que es de vital importancia que tanto Lady Sarah como usted, Su Majestad, acepten mis correcciones y las apliquen.- "¡Ésta bruja será un dolor de cabeza!" El soberano inclinó levemente su cabeza con una hábil sonrisa que no escapó a los ojos de la silenciosa y tentada Sarah. Al poco rato, los criados sirvieron el postre, Jareth sacó otros temas más amenos para disipar el ambiente.

-Bien, My Ladies; mañana tengo mucho por hacer, así que me retiro.- comentó el rey. -¿Me permiten escoltarlas hasta sus alcobas?- extendió su brazo hacia Sarah, luego, hacia la invitada.

-Por supuesto.- aceptó con educación la mujer mayor.

El Rey Goblin, ascendió las escaleras con una mujer en cada brazo. "¿Qué tal si la arrojo por las escaleras?" Sarah abrió los ojos asombrada. ¿Qué había sido eso? Aquella voz…, pero, él estaba con los labios cerrados. Entonces, una mirada cómplice de reojo. A la joven se le escapó una risita pese a su esfuerzo de no dejarla salir. Brigitte la observó con cierto desdén por dicha acción. Jareth se hizo el sorprendido viéndola con fingida inocencia. Sarah no podía creer que fuera tan… desconsiderado. ¡Él tenía la culpa de hacerla reír!

-¿Algún recuerdo agradable, mi querida?- le cuestionó él con aparente indiferencia.

-Sí, Jareth. Una… comedia que vi en… el Aboveground vino a mi memoria. Lo siento.

-Lady Sarah, empecemos a corregirnos desde ahora. Usted no puede llamar a Su Majestad por su nombre, aún casada con él. Deberá dirigirse con propiedad, 'Su Majestad,' 'Su Alteza,' o 'My Lord' estará bien.

-¿Qué?- indagó ella azorada. ¿Él iba a meterse todas las noches que se le antojara en su cama, ella le daría hijos y no podía llamar a su esposo por su nombre?

-¡Ah, pero, eso lo decidiré yo…, una vez casados!- le recordó él mirándola confidente. "Sólo hasta que se vaya y siempre que ella esté presente; a solas, yo soy Jareth." Volvió a invadir su mente.

-Está bien. Lo entiendo. Lo siento, Su Majestad.- se mostró altiva y él sonrió para sus adentros, seguro de que ni siquiera la estirada Lady Brigitte podría verse así.

-Muy bien, espero que usted acabe de recuperarse de su viaje, Lady Brigitte. Le deseo muy buenas noches.- ya en la entrada de su alcoba le besó la mano sin soltar a Sarah.- la mujer parecía algo agitada.

-Le agradezco, Su Alteza. ¿Puedo hacer ver un pequeño detalle?

-Por supuesto.- "¿Qué otra me queda?"

-¿Usted conducirá a Lady Sarah hasta su alcoba sin una dama de compañía?- él se quedó quieto por un instante. ¿Es que acaso no había detalle que se le escapara a la vieja urraca?

-Su doncella la aguarda en su alcoba, My Lady. ¿Qué clase de hombre cree que soy?- consiguió incomodarla.

-¡Oh, mis perdones, Su Alteza! Sólo procuraba que la figura de My Lady no viera afectada.

-La figura de MI PROMETIDA no se verá afectada. Mi integridad no me lo permite así como tampoco la suya.- "¡Ella será mi esposa, maldita sea!"

-Nuevamente, Su Majestad, mis apologías.- Jareth cabeceó aceptándolas.

-No hay problema. Buenas noches, My Lady.

-Buenas noches, Su Majestad, Lady Sarah.

-Buenas noches, Lady Brigitte.- la mujer ingresó a su alcoba suspirando.

-Sospecho que será un arduo trabajo.

El Rey Goblin y su prometida avanzaron hacia la otra ala del castillo, manteniendo su rígida postura hasta que Lady Brigitte no tuviera oportunidad de verles.

-Ya puedes respirar.- anunció Jareth y ambos se relajaron.

-¡Por todos los cielos, Jareth; ella es…!

-Una bruja. Pero, necesaria. Por favor, presta mucha atención a todo lo que te enseñe, así no tendremos que soportarla demasiado.

-Es fácil para ti decirlo. Mientras tú estés tranquilo en tu estudio, yo deberé pasar mis horas con ella, y estoy segura de que no serán agradables.

-¿Crees que para mí es agradable tenerla allí diciéndome qué está bien o qué está mal como si yo fuera un niño? Mi tutor era exigente, pero, comprensivo.

-¿El mismo que tiene Conrad?

-Sí, Sir Medardo. Puede ser una verdadera molestia si te le enfrentas, pero, si ve progresos, es más flexible, guardando siempre la distancia.

-¿Entonces, Conrad simplemente le hace frente?

-Conrad, mi chiquitita, es indomesticable.- rió. -Ahora, cambiando de tema… ¿cómo pasaste tu mañana, cosa preciosa?

-Bien. ¿Eran necesarios los guardias?- reprochó por su paseo en el jardín con sus tres mejores amigos.

-Sí. No discutamos eso ahora.- le pidió con dulzura ya próximos a sus habitaciones. -¿Bien?- ella bajó la cabeza resignada. ¡Odiaba que sus amigos estuvieran allí encerrados! Jareth cambió de inmediato el tema. -Ahora, ¿qué tal la modista?

-Ella está bien. Pensé que sería una tarea pesada estar horas parada allí con todas esas mujeres revoloteando alrededor mío; pero, ahora, creo que será el único momento para librarme de esa horrible mujer.- reanudaron la marcha hasta quedar frente a la puerta de ella.

-Lo siento, mi chiquitita.- puso su mano en su cintura. -En éste momento me gustaría ser un simple hombre sin un título sobre mis hombros.- Sarah lo vio con sorpresa. -¿Crees que no?

-Pero…, no tendrías nada de esto, Jareth.

-Bueno…, tienes razón. Todo esto.- afirmaron sus labios, mas, su mirada aseguraba que no le importaba en lo más mínimo. "¡Desde ésta mañana que no te beso!"

-Sí.- aclaró su garganta. Él continuaba viéndola de esa manera.

-Sí.- repitió él. Su mano fue al picaporte detrás de la chica para abrir el acceso al dormitorio de la Reina, y se reunió junto a la otra en la cintura de Sarah. Ambos quedaron bajo el dintel.

-Bueno…, buenas noches.- habló algo perturbada. Él recorrió su rostro con su mirada y trayéndola hacia sí la besó y gentilmente la empujó hacia el interior cerrando la puerta tras de sí. -¿Ja…? ¿Jareth…?- cuestionó preocupada. ¿Qué todo lo que Lady Brigitte había dicho?

-Bésame, Sarah.- tomando su rostro entre sus manos y le dedicó una mirada apasionada. -He estado…- posó prestos besos sobre su frente…; -todo el maldito día…- sobre sus cejas…; -deseando besarte…- sus mejillas…; -y esa vieja bruja…- su barbilla…; -vino a fastidiar…- sus labios. -Bésame, Sarah.- Ella lo observó perdida, todo ese torrente de ligeros besos casi podían marearla. Él en verdad parecía necesitar que ella correspondiera su beso, porque había permanecido quieto, con una expresión similar a cuando le ofreció por última vez sus sueños en su primer viaje. Lentamente, las manos de Sarah se apoyaron en sus hombros, su cuerpo se elevó en puntas de pie. Él apenas inclinó su cabeza sin quitar los ojos de los suyos, la expresión de ella era como en aquel Ballroom, donde él había tomado demasiado por concedido y la había perdido, porque había sido allí y no en el Escher Room donde su poder sobre ella se había quebrado. Sarah era libre de retroceder si así lo quería, era libre de romper el hechizo que la impulsaba hacia él más y más cerca. Pero…, allí no había cristales que se desvanecieran y se convirtieran en rotos sueños, allí no había fórmulas mágicas ni abracadabras, y…, sin embargo, aún así, estaba encantada. Sus labios rozaron los suyos con timidez, él cerró los ojos y dejó escapar un suave suspiro. Ambos corazones corrían con prisa. Sarah volvió a hacer contacto una vez más con igual delicadeza, Jareth entornó su mirada y le respondió, primero tiernamente, trayéndola hacia sí; finalmente, sus manos descendieron sobre su espalda profundizando el beso. Los dedos de Sarah se encontraron tras su cuello. -Sarah…- susurró su nombre con la voz cargada de deseo, quebrando el beso. -Debo irme, cosita. O… Lady Quisquillosa nos tirará de las orejas a ambos.- le sonrió con dulzura, rodeando ahora su cintura. -Le avisaré a Twig que ya puede venir a ayudarte.

-S-sí.- temblando, aspiró con fuerza, incrédula de lo que ella había hecho.

-Ahora…, haré desaparecer la puerta por si Lady Gruñona decide chequear por sí misma… y… mañana…- ésta vez fue él quien suspiró -Preparémonos para mañana.- volvió a mirarla con regocijo y tras un último beso desapareció. -Buenas noches, mi Sarah.- oyó la voz dentro de su cabeza.

-Bu-buenas noches, Jareth.- quedó ensimismada como en un sueño hasta que su criada apareció y sonrió al verla. Sí, pensó Twig, las cosas sólo podían mejorar de ahora en más, ¿o no?

N/A: Espero que lo hayan disfrutado. Este ha sido en verdad corto comparado con otros, por eso lo he subido antes de lo que tenía pensado, ya que el anterior también lo fue. En el siguiente haremos un pequeño salto en el tiempo. No me miren con esa expresión, quejas y reclamos al Rey Goblin, es él quien maneja las manecillas del reloj, y no yo.

-Exacto.- Sarah se encuentra tratando de soltarse de su posesivo abrazo.

-¡Jareth…, déjame…!

-Y como soy tan encantador y magnífico, y dicho sea de paso soy el Rey Goblin, no pueden venir a perturbarme con sus mortales chillidos sobre meros detalles del tiempo.

-¡Suéltame! ¡¿Qué se te ha soltado una tuerca de veras?! ¡Yo no estaba con ningún fey en el jardín el único que me vino a fastidiar has sido tú!

-Bueno, eso no fue lo que yo escuché, mi cosa preciosa. Y ante la duda, fui a por lo mío.

-¡¿QUÉ?!- Ohoh, creo que ya se dio cuenta de que alguien se lo quizo sacar de encima. ¡Glup! -¡¿QUIÉN te envió a molestarme?!- Sarah tiene un brillo asesino en su mirada. AmaterazuHime hace una disimulada retirada silbando… Es que hay que saber cuando huir para salvar el pellejo… XD.

PD: He hecho otro one shot titulado Depredador Nocturno. Están invitadas a leerlo cuando gusten. ¡Nos vemos!