CAPÍTULO 31: TIME WILL CRAWLL

N/A: ¡Buenos días, tardes o noches, sea la hora que sea donde estén!

-Ya se le aflojó el tornillo… .

-¿Tú crees, primo? ¬.¬

-¡Sí, estoy seguro!

-¡Ejem! ò.ó ¿Hay algo que tengan que decirme, chicos-búhos?

-No, no estamos hablando contigo. Puedes seguir con lo tuyo.

-¡Qué frío, Jareth ! T-T. pero, mejor te hago caso. ¡Cómo siempre, gracias a todas por sus reviews con tantos halagos y buenos deseos! Paso a contestar dudas, preguntas y demás cuestiones, ya que… cierto feys están muy ocupados… viéndome como si fuera una especie de divertido freak… '¬-¬ No es que me MOLESTE, ni nada…

-No es nuestra culpa. ¿Cuántas veces tenemos la oportunidad de ver a un ser humano de su tamaño? ¡¡BUAJAJAJAHJAJAH!! XD

-¡¡BUAJAJAJAH!! Espera falta algo.- gira su muñeca y aparecen los goblins. -Ahora sí. ¡Bueno, a reír! ¡BUAJAJAJAH…!

-Mejor que alguien aleje esa bara de hierro de mí o… ¬-¬ no responderé por mis acciones.

-Yo me encargo.- Alin aparece y sonríe. Un cristal aparece en sus gráciles dedos donde quedan todos los molestos seres atrapados en él. -Ahora sí, continúa. Eso sí, recuerda que no soy tan poderosa como él y el tiempo es corto.

-¡Gracias, Alin! ¡Tenías que ser mujer para entenderme! T.T. Ahora, el informe. Puedo decir, dogmalaley, que la historia tiene un total de 44 capítulos. Esto es oficial. Así que nos quedan… (estoy sacando cuentas) 13 capítulos. : ). Por lo que tenemos bastante por delante, ¿no? En cuanto a ti, Krissel, verás, lamentablemente Conrad no se cruza en ningún momento con Lady Gruñona, pero, estoy segura de que saltarían chispas entre ellos, o la pobre moriría de un infarto. Jeje. Sarah está creciendo finalmente, ¿no crees así, Lain3X? ¡Y en buenahora! Y… lamentablemente (de nuevo), moonlightgirl, no he planificado ningún encuentro a escondidas entre Jareth y Sarah (al menos, no detallado, como verán en este capitulo que creo que es bastante divertido y prometedor (pues, pese a que ya ha habido más de lo mismo, nuestros amados personajes ya no son los mismos. ¿Se entendió? º.ˉ ¡Qué bueno, porque hasta yo casi me pierdo!). Listo, Alin. ¿Vamos con Sarah, así cierto fey no se cobrará venganza?

-¡Por supuesto! Además, seguramente estará tomando el té con mi adorado padre y mi muy amado Gontran. ¡Oh, ya lo extraño! .

-¡Oigan! ¡¿Qué hay de nosotros?! º.º'

-Diviértanse allí con sus goblins. Adióooos. XD (Alin y AmaterazuHime van tomadas del brazo disfrutando del poder femenino.)

-Es tu culpa, Jareth. .

-¿No me digas? ⌐.⌐

CAPÍTULO 31: TIME WILL CRAWLL. (EL TIEMPO SE ARRASTRARÁ.)

Disclaimer: Aún sigue todo igual y Labyrinth y los personajes no me pertenecen. ¿Qué pensabas? Sí son míos la amarga Lady Brigitte, Scary, Twig y Brisky.

Ya hacía una quincena que Lady Brigitte había llegado al castillo, haciendo la vida de Sarah casi un martirio. Si alguna vez ella creyó que Jareth era un ser frío y cruel, ¡cuán errada estaba! Por las mañanas, ya empezaba la tensión sabiendo de antemano que su maestra estaría junto con ellos en el desayuno corrigiendo siempre algo diferente. ¡Hasta la acompañaba personalmente a su habitación como si fuera una niña rebelde! Especialmente, cuando un día, Jareth, pensándose a solas con ella en el jardín, la besó en un arrebato de pasión que pareció escandalizar a la puritana fey. Eso, sólo avivó más la impotencia que Sarah sentía teniendo que verse restringida prácticamente durante todo el día, sumándose a los nervios de la boda, y a lo que seguiría a eso. Simplemente se encontraba muy, muy irritable. No importaba cuán pronto ella aprendiera las costumbres y los buenos modos, siempre había algo más. Que cómo sentarse; que cómo tomar los cubiertos; que la servilleta no se desdoblaba de dicha manera; que tal cubierto para tal cosa, y aquel para tal otra; que debía comer con moderación; que una dama jamás repetía un plato ni tampoco lo devoraba por completo como si esa fuera la última comida de su vida. Sarah sólo podía contar hasta diez, como Twig le había sugerido y trataba ser tan disciplinada como su genio le permitía. Lady Brigitte lo advertía, y entonces, la reprendía también por eso.

-Una dama, y en especial una reina, no debe mostrar sentimiento alguno. Siempre debe ser imparcial ante sus súbditos y ante sus iguales. No importa cuánto esté pasando a su alrededor, fuera o dentro de ella.

"¡Por todos los cielos! ¡¿Acaso se supone que debo convertirme en un iceberg?!," pensó la joven.

"No, Sarah. Ya sabes que no me gustan los hielos. Hay una diferencia entre sentir y mostrar. Ella dijo mostrar, mi mascota. Pero, a solas conmigo…"

"¡Cállate! ¡Y deja de meterte en mis pensamientos! ¡Todo esto es tu culpa! ¡Tú sólo te quedas allí haciéndote el niño bueno!" Jareth entrecerró los ojos. Aquel beso que tan dulcemente le había dado accediendo a su pedido, ya había generado demasiada tensión; que terminó de intensificarse cuando la odiosa Brigitte los pescó besándose en el jardín; de eso ya hacía casi una semana atrás. Para colmo de males, se veían muy poco entre los preparativos de la boda y él con su trabajo tanto en su despacho como con los tres niños que fueron deseados afuera, de los cuales ella no estaba ni enterada tan ocupada como estaba. Y el tiempo que compartían siempre estaba incluida la bruja Brigitte. ¡¿Qué tal si la convertía en un goblin?! ¡Fastidio de mujer!

"No es mi culpa que ella se haya convertido en tu sombra, cosita." Siseó en su mente. "Sabes que con gusto me metería en tu alcoba o te metería en la mía."

"¡Cállate! ¡Si estás tan desesperado, vete a divertir con tus 'queridas' en tus otras propiedades"

-¿Lady Sarah? ¡Lady Sarah!- Lady Brigitte reclamaba su atención. -¿Escuchó todo lo que acabo de decir?- La joven miró al monarca con odio. "¡¿Lo ves?!"

-Lo siento, Lady Brigitte. No la oí. Estaba pensando.

"¡Vamos, vamos, Sarah! ¡¿Ahora también es culpa mía que tu atención sea la de un niño de dos años?!"

"¡Imbécil! ¡Quizás yo tenga la atención de uno de dos, pero, tú tienes la actitud de uno!"

-¡Tsk!- Jareth chasqueó llamando la atención de la fey.

-¿Su Majestad, hay algo que quiera decir?

-Nada. ¿Cuánto más falta para que ella esté lista, Lady Brigitte? Sé que no debe ser fácil enseñarle a alguien tan obstinada como MI Sarah, pero, por lo menos es inteligente.- la muchacha aferró el extremo de la mesa con fuerza. ¡Vaya desayuno! "No te pares, Sarah. No reacciones." se repetía a sí misma.

-Con todo respeto, Su Majestad, ella ha hecho enormes progresos, y… supongo que sería aún más fácil si usted dejara de provocarla.- Sarah le dio una mirada triunfante. "¡Allí tienes estúpido 'Rey Goblin'!"

"¡¿Ahora estás a su favor, eh?! ¡¿Qué tal si le digo que se quede hasta el día de nuestra boda para asegurarse de que no te equivocarás ni en un detalle?"

"¡Perfecto! ¡Así te mantendrá lo suficientemente lejos de mí, monstruo!" Ahora sí que él estaba tan furioso como ella.

"¡Bien, entonces! ¡Olvídate de ir de visita a casa de mi tío!"

-¡No es justo!- se incorporó de repente ya olvidando usar la telepatía.

-¡¿Oh, realmente?! ¡No me hagas reír, niña egoísta!

-Su Majestad…- Lady Brigitte trataba de llamar su atención con diplomático tono.

-¡¿Qué hay sobre ti, ladrón de cunas?!

-Lady Sarah, por favor…

-¡¿Ladrón de cunas?! ¡Supongo que no te referirás a tu persona cuando me acusas de tal cosa, 'cosita'!- la señaló; ella se cruzó de brazos desafiante.

-Por favor, Su Majestad…

-¡¿Y qué si me refiero a mí, eh; 'Rey Goblin'?!

-¡Ja! ¡Pues, sería gracioso que alguien que responde a mis besos como tú me acuse de 'ladrón de cunas'!

-Lady Sarah, no olvide su lug…

-¡¿Qué yo te beso?! ¡Querrás decir cuando tú vienes y te me tiras encima y me besas a la fuerza, engreído patán!

-Su Majestad, le suplico…

-¡Vamos, vamos, Sarah! ¡¿Ahora ya olvidas lo que sientes cuando me acerco?! ¡Tú sabes cuándo voy a besarte, lo anticipas, peleas por pura cabezadura pero siempre me respondes! ¡¿O acaso soy yo el que te obliga a aferrar mi cuello con tus brazos?!- Sarah quedó muda de rabia. Él aprovechó para continuar. -¡Si yo fuera otro hombre; si yo quisiera, tú ya estarías…!

-¡SU MAJESTAD!- Sarah observó sorprendida a la fey. Jamás la había oído levantar la voz.

-¡¿QUÉ?!- giró de repente su cabeza para enfrentar a la otra mujer.

-Esto en verdad no ayuda.- dijo con serenidad. Realmente, la muchacha era… cabezadura, caprichosa e inmadura; pero, ¡él, era irritante y así como podía ser justo podía ser chiquilín! "Almas gemelas. MUY jóvenes." -Creo que… será mejor que a partir de hoy Lady Sarah y yo tomemos nuestros alimentos en el cuarto.

-¡De ninguna manera! ¡¿Por qué?!- protestó él sin cambiar su humor.

-Es obvio que debido al poco tiempo que falta para la boda ambos se ven afectados, lo cual es lógico. Todo el mundo sabe sobre los nervios prenupciales. Sería mejor para ambos poner una prudente distancia para calmar los ánimos. Lady Sarah sólo necesita unos días más.

-¡¿Cuántos?!- cuestionó con rudeza.

-Bueno…, quizás tres o cuatro días.

-¡Eso es mucho! ¡Tenemos que viajar!- Sarah lo miró rencorosa. ¿Cómo, ahora sí iba a ir? Brigitte suspiró; ella no quería permanecer ni un segundo más allí. Mas, debía asegurarse que su trabajo estuviera bien hecho… Los estudió. Dentro de lo posible.

-¿A lo de Sir Erwin, verdad?- la mujer advirtió que ninguno de los dos se sacaba los ojos de encima.

-Sí.- trató de serenarse.

-¿Su hija, Lady Alin vive con él?

-De hecho.

-Quizás ella podría ayudar a Lady Sarah con los detalles finales.

-También está el tutor de mi primo allí.

-¿Quién?

-Sir Medardo.

-¡Oh, él es excelente!- "Aunque por lo visto no ha hecho milagros con usted, Su Majestad." -Estoy segura de que podrá terminar su preparación con él. Yo debo organizar mi tiempo con Lady Sarah, entonces. ¿Cuándo piensan partir?- Jareth al fin depositó otra vez los ojos sobre la fey.

-Dos días.

-Muy bien. Entonces, en dos días My Lady será una reina. Pero…, hasta entonces, no la verá. ¿De acuerdo?

-¡NO!- exclamó él con el cejo fruncido.

-¡SI!- espetó Sarah con reto. Lady Brigitte volvió a suspirar. ¿Sería su edad o eran éstos dos que le provocaban tal cansancio? Últimamente hasta Fussy le parecía la muchacha más agradable del mundo y los goblins más pequeños por momentos llegaban a parecerle… hasta simpáticos. Antes de que se empezaran a tirarse dardos el uno al otro ella volvió a interrumpir.

-My Lord,- Jareth tuvo que cerrar la boca -usted sabe que esto es lo mejor. Son sólo dos días de ausencia y de reflexión, y después, unas merecidas vacaciones sin tensiones. Estoy segura que para ese entonces, tanto My Lady como usted se darán cuenta de lo ridículo de ésta discusión.- Jareth apretó los puños junto a su cadera. Su mirada era fría y fogosa a la vez; enviando un escalofrío a la muchacha, objeto de la misma.

-¡Muy bien! DOS días.- dijo con la vista fija en la joven. -Ahora, si me dispensan, tengo un reino que gobernar.- se incorporó y se retiró del comedor. Sarah se dejó caer agotada en la silla. Lady Brigitte, tan sólo suspiró.

¡¿Cómo se atrevía a desafiarle de esa manera?! ¡¿Cómo se atrevía a insinuar que se comportaba como un infante?! ¡Él era el Rey Goblin; el 'Rey Goblin' para ser exactos! ¡¿Así que estaba muy feliz porque no lo vería en dos días, eh?! ¡Bien! ¡Él también! ¡¿Quién necesitaba de una mocosa necia y absurda?! ¡¿Con que ya no quería tenerlo cerca, eh?! ¡¿Con que deseaba verlo lejos, no?! ¡'Monstruo', le había llamado! ¡'Ladrón de cunas'! ¡¿Qué sabía ella de su deber como Rey Goblin cuando algún sombrío mortal lo convocaba para entregarle un niño?! ¡Que él se arrojaba y la besaba a la fuerza; como si ella no lo disfrutara! ¡Más de una vez si él no se detenía las cosas seguirían el curso normal y ellos estarían bajo las mantas! ¡Era él quien cuidaba su doncellez haciendo a un lado sus propias necesidades! ¡Oh, pero, él era un 'monstruo,' el 'Rey Goblin'! '¡No es justo!,' pensó con burla junto a una mueca despectiva. ¡Que fuera a divertirse con sus 'queridas'! ¡Sí; debería llevarlas a todas consigo para que aprendiera cómo tratarlo! Irritado, dio un golpe a la pared de la sala del trono, conjuntamente, un trueno estalló allá afuera, sobresaltando a los goblins que andaban por allí y se escurrieron al verlo de tal humor. Jareth caminó hacia el sitial y se dejó caer sobre éste, con una pierna colgando en el brazo del mismo y una mano en su barbilla. ¡Dos días! ¡Eso debía ser tiempo suficiente para retomar el control de las cosas!

-Muy bien, Lady Sarah.- habló Brigitte a la hora de la cena en la alcoba de la joven. Había sido acarreada una pequeña mesa y dos sillas donde se habían dispuesto los platos. -No ha olvidado ni un sólo detalle. Su postura es correcta, sus modos, su vestuario. Déjeme felicitarla. Ahora bien, en cuanto a ésta mañana…- Sarah suspiró.

-Lo sé. No debí haberme levantado ni haber elevado la voz. Allí todo lo aprendido quedó en nada.- reconoció.

-Me alegra que se dé cuenta.- hizo una pausa, su faz inexpresiva como siempre. -Mh… Pero, puedo… comprenderla.- La joven la observó asombrada. ¿Había escuchado bien? -Quiero decir,- se corrigió la fey aclarando su garganta -que con la boda tan próxima, un mundo tan diferente al suyo y tantas cosas nuevas por aprender debe ser demasiado para asumirlo de una sola vez. Mas, usted lo está haciendo bastante bien. Eso… también es bueno para una soberana. No siempre las cosas resultan como uno desea, por más poderoso que se resulte.

-Gracias, Lady Brigitte. Lo… tendré presente.- le sonrió levemente. Ciertamente la distancia la ayudó a relajarse, aunque…, se sentía extraña. Era como cuando sientes que olvidas algo y no sabes qué. Seguramente era como decía su tutora, nervios por el día en que se casaría. Suspiró. ¿Qué estaría haciendo? ¿Estaría sólo o…? ¡No, Sarah! ¡Ni siquiera pienses en ese arrogante asno! ¡Él no se merece tu misericordia, él sólo te da dolores de cabeza y te encrespa los nervios! ¡Ese… farsante…! ¿Él quería una Reina, no? Por eso ella tenía que pasar por ésta tortura. ¡Entonces, ella le daría una Reina!

En el comedor, Jareth, aburrido, jugaba con sus vegetales. ¡Odiaba los vegetales! Al menos hoy… Bueno, hoy odiaba tanto la carne como los vegetales, y también las pastas. Definitivamente, hoy odiaba todo. Suspiró viendo el sitio vacío a su lado. ¿Qué estaría haciendo ahora? ¡No, Jareth! ¡Después de cómo te trata no des marcha atrás! ¡Seguramente ella está muy contenta ahora que no tiene que verte! ¡Como tú!

Terminó arrojando el cubierto sobre el plato con un soplo que surgió de sus labios. Hizo un gesto al criado. ¡De ninguna manera le daría el gusto! ¡Ella aprendería a respetarlo de una forma u otra! ¡Ella le había vuelto a decir 'Rey Goblin'! ¡Sabía muy bien que odiaba que lo llamara así! ¿Ella quería a su 'Rey Goblin'? ¡Pues, entonces, lo tendría!

-¿Le sirvo su segundo platillo, Su Majestad?- inquirió Brisky.

-No, Brisky. No tengo apetito. Por favor, haz que me lleven el café a mi estudio.- se incorporó.

-Así se hará, Su Majestad.- se inclinó con elegancia. Brisky se lo quedó viendo agobiado. Ciertamente que habían sido unos días muy difíciles para todos desde que esa mujer llegó. Mejor dicho desde el día siguiente a su llegada. Pues, él recordaba muy bien la expresión de satisfacción y de ensueño de su señor aquella noche que regresó a su alcoba. Por su lado, Twig le había comentado que Lady Sarah se encontraba como aturdida y distraída aquella noche, que difícilmente había obtenido su atención. Todos en el castillo esperaban que todo mejorara o… al menos que volviera a ser como antes.

Había llegado el momento en que el monarca y su prometida partirían rumbo a las fincas de Sir Erwin; y conjuntamente, Lady Brigitte regresaría a la paz de su hogar, por lo que estaba MUY agradecida. Entonces, a la buena mujer se le ocurrió que esa mañana sería conveniente desayunar todos juntos otra vez, para demostrar a Su Majestad los resultados de su discípula y… el fruto de la distancia tenida entre ambos.

Jareth se levantó más temprano para cerciorarse, por última vez, que todo estuviera en orden durante su ausencia y que todo lo necesario para el viaje se hubiere hecho. Dio órdenes aquí y allá y todo el mundo corría hacia donde él indicaba. Sí. ¡Eso era ser un rey! ¡Eso era respeto! ¡El poderoso y supremo Rey Goblin!

Brisky le había escogido unos pantalones negros y una camisa gris claro para disimular el polvo que pudiera afectarle durante el viaje. Su chaleco era del mismo color, pero, más intenso.

Mientras Jareth demandaba a uno de sus funcionarios bajo qué situaciones debía ser molestado, se le había ocurrido enviar a su mejor guardia por su Sarah. Sí. El Rey Goblin no tenía tiempo para muchachas ingratas que preferían estar con una vieja amarga antes que con él. Tampoco para niñas empeñadas en no reconocer su paciencia, su generosidad y que disfrutaban de sus atenciones.

-¿Está lista, My Lady?- le cuestionó Twig amablemente.

-Sí. ¿Cuál es la prisa, Twig?

-Es que…, anoche Brisky me anunció que Su Majestad pasaría por usted para escoltarla hasta el comedor.- Sarah dejó escapar el aire de sus pulmones y prontamente se recuperó; la espalda bien erguida en una pose majestuosa. Su vestido color siena natural le daba un aire más formal sin dejar de ser juvenil, resaltando su nueva imagen de 'futura reina imparcial.' A la vez, no dejaba de ser algo sugestivo del estilo 'Mira, pero, no toques. Estoy prohibida.' El escote era generoso permitiendo escapar sutilmente, con ayuda del corsé, el monte de su firme busto. Los hombros estaban descubiertos, naciendo las mangas a la altura de las axilas y comenzando a ampliarse a partir de los codos. La parte superior era ajustada hasta llegar a la parte superior de sus caderas, donde nuevamente la tela caía graciosamente con amplitud. En sus caderas, un cordón dorado que hacía juego con la delicada joyería que llevaba puesta, una de las cuales, era claro, el pendiente que cargaba como futura Reina de los Goblins. Su cabello había sido trenzado y enroscado a modo de guirnalda adornado con pequeñas flores finamente trabajadas en nácar.

-Entiendo.- respondió probando sus virtudes actorales y sonrió al espejo. Twig suspiró y la vio preocupada.

-My Lady, espero que… Su Majestad y usted puedan hacer las paces durante su estadía en tierras de Lord Erwin.

-No te preocupes, Twig. Ahora, estoy preparada.- volvió a sonreírse. Sí. Las lecciones de Lady Brigitte fueron productivas; no mostrar sentimientos al enemigo, y él en éste momento era su MÁS grande enemigo. Alguien llamó a la puerta, Twig atendió y dio aviso a la muchacha de que Su Majestad se dispensaba por no poder presentarse, que la aguardaba en el comedor y que uno de sus guardias la escoltaría. "¡Cobarde!," dijo para sí. Pero, ella era una reina, ¿o no? Su mejor cara de indiferencia y se encaminó hacia el goblin que la aguardaba. El guardia pareció algo sorprendido y de inmediato se inclinó. Su Majestad tenía buen gusto para las mujeres y… ciertamente, ésta estaba decidida a romper con la supuesta solemnidad del mismo. ¿Todos los días serían como éstos últimos? ¿Qué iba a ser de ellos si su Rey se la pasaría de mal humor y su Reina con escudo y espada en mano contra él? Bueno, a su modo.

-My Lady.- le indicó el camino. Ella hizo una leve afirmación con su cabeza y avanzó por el corredor con el guardia detrás.

El guardia personal del Rey Goblin se adelantó para abrir las puertas a su futura soberana. Sarah se preparó para su magnífica entrada y comenzó a desplegarse con indiscutible elegancia e indiferencia.

En la mesa, el monarca se encontraba ya sentado, aún sin ninguna compañía cuando los portones se abrieron de par en par. Sinceramente, no estaba listo para dicha imagen. Por un segundo dejó de respirar y todo lo que había venido acumulando desde hacía quince días cayó en él con toda su fuerza. A fuerza de costumbre, se recuperó y puso su mejor máscara de insensibilidad, dando las gracias al color oscuro de sus pantalones. Aspirar y expirar, aspirar y expirar. Autocontrol. Sí. Eso era. "Ya lo has hecho antes. ¿Por qué un… poco más de piel que de costumbre te va a dominar? ¡Ya conoces todos esos trucos, Jareth, no eres un muchachito! ¡Muy bien, tiempo fuera para Jareth, a favor para el 'Rey Goblin'!" Se puso de pie, y extendió su mano hacia la joven.

-'My Lady.' Buenos días.- besó su mano según la etiqueta.

-Buenos días, 'My Lord.'- reforzó con un movimiento de cabeza. Él corrió el asiento para ella.

-Por favor, 'My Lady.'

-Gracias, 'Su Majestad.'- Los criados los vieron algo extrañados. -Espero no haber llegado tarde.

-Para nada, ''Lady' Sarah. Ha sido usted tan 'puntual' como de costumbre.- su rostro seguía siendo indescifrable, como el de ella. En eso, se hizo presente la tercera persona.

-Buenos días, Su Majestad; Lady Sarah.

-Buenos días, Lady Brigitte.- Sarah sonrió con cortesía, en tanto, Jareth volvió a ponerse de pie y en tanto un criado procedió de igual manera que él con su prometida. Tras su orden, los criados comenzaron a servirles. Por un momento todo estuvo en silencio.

-Su Majestad,- habló Lady Brigitte tratando de quebrar la congelada tensión en el ambiente, era como estar en un día de mucho frío en pleno invierno, pero, sin viento. -quería agradecerle la oportunidad de haber podido preparar a Lady Sarah y por su hospitalidad.

-¡Oh!- sonrió él como cualquier noble haría. -No ha sido nada, My Lady. Por el contrario, es mi reino quien debe agradecerle al entregarnos a cambio un 'diamante tan bien pulido'.- "¿Qué quiso decir con eso?," pensó Sarah. "¿Qué era un diamante 'en bruto'?." -Le confieso que en un principio creí que el tiempo le jugaría en contra,- Sarah sabía que bajo esas palabras se escondía otro insulto. -pero…, ésta mañana Lady Sarah parece otra. Estoy más que satisfecho.- sonrió como tal. -Es usted muy bienvenida a mi reino.

-Gracias, Su Majestad.- Jareth con toda su experiencia como monarca, sacó diferentes temas para hacer de la charla algo fastidiosamente formal, incluyéndola en las conversaciones a 'Lady Sarah' o 'My Lady,' como se había empeñado en llamarla desde hacia dos días. Por su lado, la joven, contestaba a 'Su Majestad,' 'Su Alteza,' o 'My Lord' con todo el conocimiento del que era capaz, pues, tal parecía estar ante un examen, en vez de un mero desayuno.

Tras acabar con sus alimentos, conducidas nuevamente por el rey, se dirigieron hacia los carruajes que les aguardaban afuera. La primera en marcharse sería Lady Brigitte que estaba orgullosa del comportamiento de la mortal. Sinceramente, había creído que nadie de esa raza podía adquirir dicha condición. Y, tal parecía que el haberse mantenido dos días separados también había hecho efectos en el monarca. Estaba orgullosa de su labor.

La pareja se quedó viendo el carruaje de la fey alejarse; ahora, estaban otra vez a solas… Ambos entrecerraron los ojos.

-'My Lady'- giró de golpe hacia ella con una catedrática sonrisa. -si… es usted tan amable de seguirme la ayudaré a subir al carruaje.- le ofreció su brazo.

-¡Por supuesto, 'My Lord'!- fingió sorpresa con modos dignos de una aristócrata y apoyó su mano sobre su brazo. En tanto se dirigían al vehículo, que ya estaba cargado con sus baúles y demás, Jareth la espió por el rabillo del ojo. Un criado abrió la portezuela y bajó la escalerilla para ella; el monarca la ayudó a subir y quitó el dobladillo de su vestido de la puerta con caballerosidad. Seguidamente, él ascendió y se sentó frente a ella. En su mano llevaba el cetro con el orbe de cristal en la empuñadura, con el cual golpeó el techo del coche. La hilera de guardias alrededor del carruaje empezó a avanzar camino a la finca del príncipe Erwin.