- ¡¿Cómo es posible que no pudiste encontrarla, Tomoe-kun?!
- ¡De seguro se hubiese perdido desde el principio contigo, serpiente inepta!
- Ustedes dos deténganse - Mikage los mantenía en una burbuja por separado para que no fueran hacia la ventisca en busca de la joven diosa - Gritar no les servirá de nada.
- ¡¿Mikage que crees que estás haciendo?!
- Tú eres quien más me preocupa. Tomoe. Si Ookuninushi-sama no te hubiese encontrado probablemente te habrías perdido también. - El demonio estaba más allá al borde de la ira. Lo habían arrastrado hacia el templo sin escuchar que la diosa humana se encontraba en una tormenta arrasadora que incluso para las deidades era peligroso -
- Nanami-san está en medio de una tormenta creada por una yuki-onna. Nunca nos habían atacado desde el primer día. - Comentó uno de los dioses que se refugiaban en el templo -
- ¿Pero no se supone que estaban en buenos términos con los youkais de la montaña? - Cuestiono Otohiko, quien estaba totalmente tapado con un futon para protegerse del escaso frio que se metía por las paredes - ¿O se trata de uno de los seres del otro lado de la montaña?
- ¿A qué te refieres con eso Otohiko? - Pregunto el kitsune con falta de paciencia -
- Pues… Nosotros solo purificamos una parte de la montaña. Pero nunca la atravesamos. Existe un demonio con una fuerza tan deslumbrante y terrorífica que nos sería difícil detenerla para todos nosotros… Pero este al estar en términos neutrales con nosotros, jamás le hemos tomado mayor interés.
- ¿Y quién dice que puede es tan fuerte si ni siquiera lo han enfrentado?
- Es esa bestia quien mancilla de esa forma la montaña. - Respondió tajante -
- Puede crear un miasma tan fuerte en tan poco tiempo que se requiere de una buena cantidad de dioses para limpiarlo por completo. Por esa misma razón es peligroso, incluso para ti alejarte de lo permitido. Tomoe - Mikage estaba tratando de apaciguar la preocupación que aquel zorro tenía en ese momento, claramente el también estaba preocupado por la pequeña chica, sin embargo no podían hacer nada en ese momento -
- ¿¡Entonces la dejarán morir en esa tormenta sólo por no molestar a un ser que ni siquiera conocen!?
- Nanami-chan está en un lugar seguro - La voz de Mizuki los sorprendió a todos - Mamoru-kun es la prueba de ello. Miren. - El pequeño shikigami se encontraba tan nervioso como el resto de las personas en la habitación, sin embargo no se veía enfermo - Si a Nanami-chan le llegara a pasar algo. Mamoru-kun sería el primero en saberlo…

Nadie realmente sabía qué hacer en aquel momento. El templo era tan amplio y fuerte como para protegerlos de aquella tormenta que indicaba que duraría días. Sin embargo, nadie podía ir a buscar a la pequeña diosa humana de aquella tempestad por mucho que lo desearan. Solo les quedaba orar que alguien la salvara.

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Nanami eres inútil. No puedes hacer nada sin mi ayuda…

Aun cuando tales palabras parecían hirientes y despectivas. Sabía perfectamente que aquel familiar quien se dibujaba borrosamente en su memoria disfrutaba que la chica dependiera de él. Recordaba cada sonrisa cálida que le daba en los días en el templo, cada abrazo que demostraba lo mucho que la quería, era un sueño maravilloso. Revivía cada conversación que habían tenido semanas atrás antes de que cayera en aquel estado de somnolencia. Los exámenes de ingreso de universidad, su situación como diosa de la tierra e incluso su breve discusión sobre su deseo de convertirse en ser humano antes, según él, de que terminaran sus estudios superiores. Cada escena se repetía con la misma nitidez por como lo recordaba. Hasta que una caricia de su querido familiar que terminaba con sus dudas le hizo percatarse que aquel roce no se trataba de un sueño.

Una dulce y gentil mano le estaba tocando la frente. Se sentía caliente y segura en un lugar que no reconocía en absoluto. El aire era puro y contenía una característica fragancia a hierbas. Fácilmente podía confundirlo con el templo que hace unas horas se encontraba refugiada.

- Veo que estas despertando. Me alegra saberlo - Aquella voz femenina la hizo abrir los ojos con dificultad, sin embargo no se lo permitió al ponerle una tela sobre sus ojos- Sigue durmiendo. Te recuperarás más rápido si descansas. Los dedos de tus manos y pies aún están congelados, así que mi fuego los calentará durante la noche.

Su cuerpo no le permitió seguir consiente por mucho tiempo. Al momento en que aquella delicada figura le acaricio el cabello. Cayó nuevamente rendida en un profundo sueño.

Despertó con un gran peso sobre su cuerpo. Se incorporó con dificultad y sentía entumecidas las manos y los pies, sin embargo ahora podía moverlos sin que le doliera con tanta intensidad. Se encontraba en una habitación amplia hecha de madera que olía bastante bien, su futon estaba arropado con pieles de animal sumamente gruesas y suaves, varios muebles y papeles se apreciaban dispersos por todo el piso y en un extremo de la pared se encontraba una fogata que alumbraba aquella habitación tan oscura. De repente una silueta desproporcionada se comenzó a mover por el biombo de flores que había ignorado.

-¿Te sientes mejor? Joven diosa de la tierra.

Aquella figura detrás del biombo se acercó a la chica con unas ropas y agua. Lo que vio la dejo sin habla. Se encontró con una mujer de cabellos plateados alta y elegante, con ojos almendrados y brillantes de los que se apreciaban unas marcas doradas que ella a podía describir como tatuadas, bastante artísticas, que nacían desde el inicio del cuero cabelludo y finalizaban antes de su tabique. Como si unas garras la estuviesen tomando. Su kimono morado estaba abierto dejándola en vista de un pecho voluptuoso que inmediatamente la cohibió. Sus largas orejas la dejaban en vista que se trataba de un zorro espiritual. Pero eso no fue lo que la impresiono, sino sus colas. Una gran cantidad de colas se movían ligeramente al compás de su caminata con gracia y elegancia sin igual.

- Veamos - Acerco su mano a la frente de la chica - Tu fiebre aún no ha bajado, será mejor que sigas descansando

Antes de que pudiese responder, aquella mujer con un movimiento de su mano la hizo volver a dormir profundamente.

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El ambiente en el templo se había vuelto tan tenso en los últimos días que se podía cortar fácilmente con un cuchillo. El astuto familiar poco a poco comenzaba a perder la poca paciencia que le quedaba y estaba cerca para mandar la orden Ookuninushi al carajo junto con su resguardo y salir a buscar a la chica con sus propios medios.

Flash-back

- Ikusagami y yo nos iremos a buscar a la diosa de la tierra, todos los demás quedarán bajo el mando de Mikage para que puedan resguardarse como corresponde. Volveremos ante cualquier novedad que podamos tener.
- ¿¡Por qué coño creen que ustedes tienen que ir a buscar a Nanami!?
- Tomoe por favor, te estás dirigiendo a Ookuninushi-sama. - Le reprendió Mikage mientras lo hacía volver a su forma primigenia por quinta vez en el día - En este momento ningún dios salvo ellos dos pueden soportar la tormenta. Si cualquiera de nosotros se atreviera a salir estaríamos corriendo un grave peligro. Además Mamoru-kun lo dijo, ¿no? Nanami está en un lugar cálido

Flash-forward

Aun cuando Mikage y Mizuki le repitieran lo mismo una y otra vez sus nervios y preocupaciones no bajaban, al contrario, cada hora que pasaba sin saber dónde podría encontrarse aquella problemática chica lo volvían loco. Incluso con las palabras de su shikigami, la cabeza del albino no conciliaba ninguna calma en los últimos 3 días.

- El único lugar donde podría estar segura es a mi lado… - Se dirigió a la ventana con dificultad. Ciertamente ser un animal pequeño le traía complicaciones. - ¿Dónde estás, Nanami?

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- Aaaaghhh el agua se siente tan bien….
- Ten cuidado, puedes resbalar con facilidad con las rocas.
- S-sí.

El cuerpo de Nanami ya no estaba congelado por la tormenta, sin embargo sus extremidades aun no le respondían correctamente, por lo que aquella kitsune se dedicaba a lavar su cuerpo para que no hiciera mayor esfuerzo.

- Desde hace mucho tiempo que tomo el baño con alguien más… Lamento mucho los inconvenientes que le he causado. - Respondió tímidamente mientras veía como aquella mujer se sentaba al lado de ella en la gran bañera de piedra. Tiró su cabeza hacia atrás, como si estuviera pensando sobre algo - ¿Y usted?

- Creo que no recuerdo… Cuando fue la última vez que compartí un baño con alguien más. - Respondió con una sonrisa nostálgica - Así que no me pidas disculpas, disfruto mucho que me estés haciendo compañía esta noche.
- ¿Puedo preguntarle por qué me rescato? No quiero ser desagradecida, pero lo he tenido dando vueltas desde que desperté esta mañana…
- No me trates de usted. Todos en la montaña me tratan de tú...
- ¡Ahh sí! - Respondió automáticamente -
- … ¿Crees que te voy a comer? - Esa respuesta la tomó por sorpresa -
- ¡Para nada! Uste- Digo tú me salvaste la vida. Si hubieses querido comerme me hubieses dejado morir.
- Jaja…. ¿Por qué te salve? ¿Quieres saberlo?
- S-si… - Aquel zorro le dio una sonrisa juguetona -
- Que pensarías si te dijera… Que mis intenciones son todo lo contrario
- ¿Eh?
- Hace mucho tiempo que no me ''alimento'' como corresponde…
- ¿¡Iiighhhk!? - Quedó atrapada contra la pared mientras la mayor se incorporaba casi encima de ella, su mirada la ponía nerviosa. Era la misma que Tomoe le entregaba cuando la atrapaba con la guardia baja en las noches del templo- ¡¿K-Kitsune-sama?!
- Pues diría eso si tu pecho fuera un poco más grande - Respondió con decepción - Aunque tu piel es bastante linda, tienes un punto - Le golpeo la frente suavemente para que cambiara su rostro, volviendo a sentarse a su lado con la misma sonrisa juguetona -

- No es mi culpa tener el pecho pequeño - Refunfuñó ahora totalmente avergonzada por el comentario del zorro -

- Jajaja.

Al salir del baño la albina le entregó un kimono negro con bordados de flamas azules bastante precioso y de tela gruesa, para que la chica pudiese vestirse en esa fría noche de ventisca que no tenía intenciones de parar. Le había preparado una cena simple y bastante completa mientras disfrutaba de una agradable charla, haciéndole sentir que la conocía desde hace mucho tiempo como una íntima amiga. La mujer era agradable e irradiaba un aura de tranquilidad que no había sentido desde hace mucho tiempo. Por un momento pensó que si no conociera a los demonios, creería que se trataba de una especie de diosa. Su trato junto con sus palabras le hacía sentir que la joven diosa se trataba de lo más preciado del mundo que tenía que ser cuidado con recelo. Dedujo que probablemente se comportaba de esa forma porque no se relacionaba por centurias con alguien más que los demonios de la montaña. Le dio un poco de compasión pensar que había estado por mucho tiempo si nadie con quien hablar con plena confianza.

Al finalizar le dio las gracias y le ayudo a lavar el servicio que había usado, sin embargo le dijo que no se preocupara y si quería ayudar en algo, que fuese a preparar el calor en la habitación para que no pasaran frio en la noche.

Dejó que la estufa comenzara a calentarse con las tablas de madera que dejó mientras miraba el ventanal de cristal, vio la nieve caer con fuerza e instantáneamente se dibujó el rostro de todos los integrantes del templo. ¿Cómo pudo ser posible que se haya relajado tanto al punto de olvidarlos? Se sintió estúpida por un momento y comenzó a preocuparse por el estado de ánimo de sus familiares. Especialmente de aquellos hombres albinos, ya los podía escuchar cómo se recriminaban mutuamente por permitir que se perdiera en aquella montaña.

- Probablemente me deben estar buscando…

- ¿Quiénes?

- ¡Ahh Kitsune-san! - Se incorporó mientras la veía sacar las ropas del futon, no la había escuchado llegar -

- ¿Estas preocupada por tus familiares?

- Si… Seguramente deben estar muy preocupados por mí, me entretuve tanto contigo que olvide por completo que me había perdido - Aquella mujer se dirigió a la ventana para luego taparla con una larga tela - ¿Hay una posibilidad de que pudiese atravesar la tormenta?

- Es muy difícil, las yuki-onna la crean específicamente para que ningún youkai la puedas atravesar para llegar a este lugar.

- ¿¡Entonces esto no es a causa del clima!?

- Ehhh… no, es una barrera de protección - Respondió un poco temerosa por la emoción de la chica -

- Si es así, por favor. ¡Déjeme hablar con las mujeres de nieve!

- Imposible - Respondió tajante -

- ¿¡Por qué!? Por favor… necesito volver lo más rápido posible con mi familia…

- Nanami - Tomó su mentón con sus garras para que le mirara fijamente - ¿Siquiera sabes cómo hablar con una yukki-onna? Ellas a diferencia de mí, odian profundamente a los seres humanos y no dudarían ni un segundo en matarte para mantenerse seguras. Cuando vieron que te acercaste solo un poco a esta parte de la montaña, crearon inmediatamente la tormenta.

- Yo… ¿Ocasioné esto?

- Si, tu esencia despertó un ser peligroso que reside en el sector de donde venias, antes de que se acercara a este lugar decidieron bloquear el paso para que ese ser se alejara del sector

- ¿Cuándo crees que termine la tormenta? - Su voz mostraba una clara angustia -

- Pues… Es bastante relativo, la última vez se demoraron un año.

- Entonces… ¿Tendré que esperar a que ese demonio se aleje para poder volver con mi familia? -Los ojos de la diosa se cristalizaron en lágrimas, compadeciendo al zorro -

- Por favor no llores… - Le abrazó con dulzura - Me dijeron que en una semana más tratarían de ver si liberaban el paso, pero si no es el caso tienes que tener paciencia. Aunque las convenceré para que así sea. ¿Puedes aguantar un poco más? ¿Por favor?

- S-Si… To no tendría problemas en quedarme lo necesario ene este lugar… Pero estoy preocupada por Tomoe…

- ¿Tomoe?

- Con este clima pensara que estoy en peligro… No quiero preocuparlo… O Tomoe pondrá ese rostro otra vez - Su cabeza hizo memoria a la vez en que estaba en aquella cabaña con el hombre que le había dado múltiples problemas, y el rostro de su amado cuando la encontró agonizando -

- Está bien - La soltó un momento para guiarla al futon, luego de que hurgara un momento por los muebles, le entregó un papel blanco cuyo marial nunca había tocado anteriormente - Puedes escribir un mensaje a las personas que esperan tu regreso, yo hare que llegue a sus manos con mi fuego fatuo.

- ¿¡En serio!? ¡Muchas gracias!

La nota no era larga ni tampoco decía grandes cosas sobre cómo llegó a aquel lugar, pero era lo suficiente para que supieran que se encontraba a salvo. Al terminar, aquella mujer la quemó con un fuego dorado que se mantenía en su mano, riendo por el pánico de la chica. Su fuego dorado era especial, podía atravesar largas horas sin problemas y al momento de su llegada, se materializaría perfectamente. Salieron de la cabaña con cuidado y la kitsune soltó sus llamas, la chica miraba con alivio como el fuego se alejaba en el cielo.

''A mi querida familia… Estoy bien, fui resguardada por una amable persona que me salvó de ser congelada. La ventisca terminará en una semana. Por favor, esperen paciente por mi llegada. ''

Nanami~


Muchas gracias por las personas quienes disfrutaron de la primera parte y dejaron comentarios. Dejaré por acá la fecha en donde actualizaré. Ojalá hayan disfrutado esta entrada.

Próxima actualización: 11/12