- ¿Estás seguro de que se detendrá en unos días más?
- Totalmente Ookuninushi-sama, confío en las palabras de Nanami-san
- Está bien, si ella se encuentra a salvo como afirma en esa nota, entonces detendremos su búsqueda y nos quedaremos en el templo hasta que la tormenta se calme. Pero por el bien de todos los dioses en este lugar, controla el humor de ese zorro. Muchas personas han acudido a mi protección a causa del aura maligna que desprende aquel familiar y temen por sus vidas - Comentó con un poco de temor ante el estado de ánimo del albino -
- No se preocupe, Tomoe ya sabe sobre la nota que nos llegó, estoy seguro que aunque siga preocupado como todos nosotros, su ansia se mantendrá controlada.
- Mikage le tienes mucha fé a ese zorro - Respondió incrédulo -
- Jaja… Ciertamente no es el primero que me lo dice. Sin embargo, Tomoe es un familiar excelente y muy reflexivo sobre sus decisiones. No conocer el paradero ni el estado de su maestra lo tiene preocupado. Cuando Nanami-san vuelva, verá que nuestro querido familiar volverá a su tranquilidad habitual.

Desde la otra habitación el nombrado zorro se encontraba escuchado las palabras de su antiguo dios mientras fumaba un poco para calmar sus nervios. Sus palabras le daban un poco de alivio ante las altas expectativas que Mikage tenía sobre él, sin embargo no calmaba para nada su corazón. Estaba tan sumido en sus propios pensamientos que no se dio cuenta cuando un invitado casual pasaba por aquella habitación prendiendo las luces.

- Tomoe-kun si sigues recostado en esta habitación sin nada más que hacer que beber sake y fumar, te volverás una medusa. - Se tiró encima del familiar mientras apoyaba su cabeza entre las orejas del zorro - Aunque tampoco estaría nada mal si llegará a pasar eso, así Nanami-chan perdería el interés en ti…

- …

- ¿Sabes? Yo también estoy sumamente preocupado por la situación de Nanami-chan, pero no me comporto como un niño malcriado como tú. ¿Me estas escuchando?
- ¿Eh? - Respondió sin ganas -
- Cuando alguien te está hablando se supone que debes escuchar, más si es para molestarte. - El familiar no tenía ganas de responder sus acusaciones, para su sorpresa la serpiente al no obtener respuesta, se levantó y se dirigió a la puerta - Esa bien, me iré. Sin embargo déjame decirte que gracias a Mamoru-kun hemos descubierto algo interesante. Pero tal parece que a Tomoe-kun no le interesa en absoluto. Así que me voy~

Aun cuando tenía cierta curiosidad en saber qué es a lo que se refería aquel molesto familiar, la diosa de la tierra ocupaba el total de sus pensamientos, ella afirmaba estar resguardada de la fuerte tormenta, pero ignoraba con qué tipo de demonio se encontraba, como se estaba alimentando o siquiera si estaba totalmente abrigada para soportar las noches tan frías que hasta él no toleraba. No podía encontrarse protegida por un humano debido a que el mismo dios de la riqueza afirmó que en ese lugar ninguna persona había pisado la montaña desde hace mucho tiempo. Para su pesar, lo único que podía hacer esa rezar para que aquella chica no hiciera algo estúpido mientras no la estuviese vigilando. Solo quedaban 5 días y mientras más pasaba el tiempo más le convencía la idea que al reencontrarse con su diosa, le rompería la pierna o la ataría al templo para nunca más perderla de vista. Tan pronto como aquellos pensamientos se dibujaron en su mente, se sacudió la cabeza y se sentó en la oscuridad de la habitación para olvidar sus propias ideas, recordando las palabras de su amargo invitado, tal vez debería ir a ver qué es lo que quería decirle. Al menos para distraerse de sus propios pensamientos.

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Nanami despertó con molestia desordenando las ropas que le impedían moverse con libertad, se encontró en medio de un montón de pieles que su anfitriona le entregó la noche pasada para que no tuviese frio, sin embargo eran demasiado para la pobre chica. Se sentó en el futon estirándose con pereza y se dio cuenta que se encontraba sola en la habitación.

- ¿Kitsune-san? -Comenzó a buscarla en las otras habitaciones hasta que pudo observar que la puerta principal se encontraba semi abierta. -

- ¿Estas segura que en unos días más se irá de esta montaña? - Una voz golpeada se escuchaba desde la salida del templo, la chica se agachó en una pared para no ser descubierta - Ni a mis hermanas ni a mi nos parece pertinente que una humana se esté protegiendo en este lugar, más si está cerca de ti.

- No hables así, ella es una chica adorable~ De seguro te gustaría si la conocieras.
- ¡No me acercaré a esa humana!
- ¿Por qué?
- ¡¿Más encima preguntas?! ¡Por su culpa de estar en un lugar que no le correspondía casi nos matas tratando de salvarla!
- Sólo fue un pequeño susto~ No quería que quedara enterrada con toda es nieve.
- ¡Ponte seria maldita zorra!
- ¿Ehhh? Pero si lo estoy. - No lo estaba. Pensó para sus adentros -
- De cualquier forma creeré en tus palabras, aquel youkai está a punto de volver a dormir, pero mantente lo más alejada de esa niña. sabes que es peligroso para ti estar cerca de los humanos.
- No te preocupes, cuando la tormenta se detenga, ella se irá junto con los dioses de Izumo. - La voz de la albina se escuchaba apagada y algo nostálgica - Y no tendrán de que preocuparse de mí, mi adorable yuki-onna.
- … Está bien, vendré a avisarte cuando la tormenta se esté terminando.
- Muchas gracias. - Escuchó el quejido de la puerta cerrarse y se levantó para encontrarse de frente con el zorro - Vaya, espero que hayas tenido un buen sueño.
- Si… - Respondió tímidamente y dirigió su mirada hacia unas cosas que sostenía la mujer - ¿Fuiste a buscar algo?
- ¡Cosas para la cena de hoy! - Respondió con entusiasmo mientras que la chica le ayudaba con las bolsas dejándolas en la cocina - ¿Estas bien? Te ves un poco decaída. - Susurró preocupada por el semblante de la joven diosa. - Tal vez aun no te has recuperado como deberías. El cuerpo de los humanos es sumamente delicado…
- Ah no, estoy bien. Mi cuerpo esta mucho mejor gracias a ti.
- Eeentonceees… - Ladeo su cabeza esperando respuesta -
- … Sólo estoy un poco somnolienta.

No quería importunarla con algo que tal era mejor no saber, ya que dentro de unos días dejaría aquel lugar y seguramente no volvería a verle, por lo que sería poco educado de su parte entrometerse en un asunto entre ella y las mujeres de nieve. Pero se preocupaba si le estaba haciendo daño de alguna forma al relacionarse con los humanos o si su estancia en ese lugar creaba conflicto entre ellas, había escuchado que tuvo que herirles para que la tormenta no la matase. Ahora entendía por qué aquella kitsune estuvo totalmente en contra cuando la chica sugirió ir a hablar con ellas. Se sintió un poco estúpida ahora que entendía la situación en la que se encontraba.

El día pasó sin ninguna novedad, la vida en una montaña alejada de casi cualquier contacto era relajante pero sumamente solitario. Ahora que lo pensaba, lo único que la joven diosa conocía de aquel zorro era su rutina diaria y algunos intereses que extrañamente ambas compartían. Sin embargo su nombre, su historia e incluso las razones por la que se encontraba tan escondida del mundo humano como del inframundo eran totalmente desconocidos. Por un momento se le pasó por su mente el preguntarle su nombre, pero la mujer sabia como cambiarle el tema o hacerle olvidar la pregunta tan fácilmente que simplemente se rindió. Pero la visita de la yuki-onna le había abierto la curiosidad. Sabía que no tenía que relacionarse mucho con los demonios ya que su corazón era diferente como el de los humanos, pero no quería irse sin saber nada de aquella mujer, le había tomado mucho cariño como para irse sin más. Estaba tan absorta en sus propios pensamientos en cómo sacarle algún tema personal que la noche cayó sin que se diera cuenta.

- Nanami, tu cena se enfriará si te quedas mirando el plato de esa forma.
- Ahh, lo siento. ~
- Has estado muy distraída hoy, ¿sigues pensando en tu familia?
- Siempre estoy pensando en ellos… - Respondió automáticamente, volviendo a ver aquella sonrisa nostálgica en la mujer -
- Eres muy atenta con la gente que quieres, que niña tan adorable…
- ¿Y tú? ¿Tienes a alguien que pienses de esa forma?
- Yo vivo sola. No tengo a nadie de quien necesite preocuparme - Su sonrisa le pareció forzada -
- Pero no creo que hayas estado toda tu vida viviendo en este lugar, ¿no?
- Tal vez… - Dirigió su mirada hacia otro lugar un tanto incómoda -
- Vamooos~ Hasta los demonios más fuertes tienen a alguien en quien confiar. - Su comentario le hizo atorarse con el té que estaba tomando, dejando a la joven diosa confundida -
- ¿¡Crees que estas colas las tendría un youkai!? ¡Ni siquiera los más grandes demonios lograrían mi porte y elegancia! - Respondió cabreada - Soy una bestia divina, no un demonio cualquiera…
- ¿¡Entonces fuiste un familiar!? - La chica estaba sorprendida, sin embargo no recibió respuesta del zorro - ¿O tal vez fuiste algo más importante? ¿Kitsune-san? - La mujer seguía sin responderle absolutamente nada, mientras que su mirada se mantenía fija al costado- Sabes… Me gustaría saber más sobre quien eres, pero si no quieres hablar sobre ti o tú pasado está bien. - Respondió resignada mientras la persona que tenía en frente seguía sin mirarle - Porque he pasado unos días maravillosos con una increíble persona. Sólo quisiera saber una cosa…

- ¿Qué es? - Esta vez dirigió su mirada hacia la chica -
- ¿Es malo que este aquí?
- ¿Qué quieres decir?
- Yo… Escuché a la mujer que vino a visitarte y dijo un montón de cosas… Realmente no quería hacerlo pero…
- Eso no es verdad. ¿Cómo podrías hacerme daño? - Se acercó a ella para abrazarla, la joven diosa se dejó consentir por sus manos en su cabello - Yo soy de una naturaleza diferente a la tuya, cuando quiero a una persona, por muy pequeño que sea ese sentimiento, perdura hasta el fin de mis días. Y la vida de un humano es corta por lo que mi amor por ti seguirá incluso cuando descanses eternamente. Simplemente no quieren verme llorar cuando eso suceda. ¿Lo entiendes ahora?
- Si… - Aquellas palabras le hicieron eco en sus más profundos pensamientos - Lo sé muy bien…
- Nanami, si quieres saber más sobre mí. ¿Qué te parece si hacemos un trato?
- ¿Qué tipo de trato? - Preguntó curiosa -
- Ven a visitarme una vez al año y te responderé una sola pregunta sobre mí, pero con la condición de que pases unos días a mi lado.
- ¿Estás segura que quieres verme de nuevo?
- Por supuesto, te extrañaría un montón si te fueras y no te volviera a ver.
- ¡Está bien!

La chica estaba feliz, irse con la promesa de volver a ver aquella mujer y pasar un tiempo a su lado era una idea maravillosa, le debía su vida y junto con ello había logrado entablar una linda amistad con el zorro.

Esa noche tuvieron un gran problema en la habitación de que la kitsune le había entregado, la tormenta destruyó parte del techo y el frio entraba débilmente, Nanami no tenía grandes problemas pero la mujer insistió en que durmiese con ella, no quería que por accidente la chica se enfermara. A altas horas de la madrugada la diosa de la tierra pudo escuchar un susurro que la despertó por unos segundos.

- Dime Nanami…. ¿Qué pasaría si te diese mi inmortalidad? - Poco a poco volvía a caer en brazos de Morfeo, sin olvidar las últimas palabras que pudo escuchar - Sería tan feliz si pudiese descansar como tú…

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- ¿Es aquí?
- Sii~

Mizuki los había guiado a una parte donde la tormenta se detenía de golpe, no había rastro de vida que pudiese sobrevivir a la horrible presencia que el miasma mataba y donde era mucho más potente que dificultaba respirar incluso a los familiares, podían apreciar que en los pies de la montaña había una profunda grieta que parecía ser la madriguera donde un oni dormía profundamente.

- ¿Estás seguro que si matamos a esa cosa, las mujeres de nieve quitarán la tormenta?
- Ellas comúnmente crean este clima para defenderse de alguna esencia que describen como amenazante. Si desaparece probablemente detendrán la tormenta.
- Tu argumento tiene muchos agujeros serpiente. La tormenta la crearon cuando nosotros llegamos a este lugar, por lo que es probable que nuestra presencia sea la amenazante. Incluso si ese no es el caso, tampoco sacaríamos nada con matar a esta bestia ya que no sabrían que la amenaza despareció. Aunque… Si muere no necesitaríamos volver.
- ¿Entonces lo hacemos?
- ¿Ya estamos aquí no?

Con el movimiento de su mano, el astuto familiar destruyó la entrada de aquel lugar con su fuego fatuo, el oni que residía en aquel lugar se despertó con fuerza e ira buscando a los culpables de su profundo sueño. Antes de que pudiese atacarlos una gran serpiente le ato los pies, imposibilitando un contraataque.

- ¡¿Quién se atreve a atacar a un poderoso demonio como yo?! ¡Criaturas insolentes que estúpidamente buscan la muerte en mis manos!
- Te tienes mucha confianza sólo por pavonearte más de la cuenta. - El fuego del zorro comenzó a consumir el cuerpo del enfurecido demonio, haciéndole entrar en pánico -
- Tienes una gran habilidad de ensuciar todo a tu alrededor, sin embargo no eres ni siquiera digno de enfrentarnos como corresponde. Al parecer los dioses no querían admitir que les era imposible acercarse a ti sin ser contaminados.
- O tal vez evitan el conflicto como siempre. - Cuestionó el kitsune mientras quemaba los últimos indicios de la existencia de aquel demonio - Este sujeto era problema de los seres de la montaña, no de ellos.
- Bueno… Esperemos que con esto la tormenta cesé.

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- ¡Kitsune-san hay conejos en este lugar!
- Nanami no te alejes tanto, es peligroso.
- ¡Sí!

Por una extraña razón la tormenta se había detenido en esa parte de la montaña, probablemente algo había sucedido, así que las mujeres de nieve debían estar ocupadas como para crear una tormenta de tal magnitud, sin embargo la diosa de la tierra aprovecho de salir junto a la mayor para buscar la cena de esa noche. Tenía un muy mal presentimiento desde que despertó así que mantenía la vista siempre en la chica que se encontraba jugando con un par de animales pequeños. En un segundo el cuerpo le dio una fuerte descarga que recorrió su columna hasta la punta de sus colas, estaba siendo asechada por una fuerte presencia maligna.

- Había olvidado lo hermosa que eres…. - Se dio vuelta en defensa, una esencia peligrosa se acercaba a ella rápidamente mientras mataba toda la vida a su paso - Atacándome de esa forma tan cobarde… Esperé pacientemente que salieras de tu escondite por mucho tiempo…
- ¿¡Q-Que haces despierto!? -
- Kitsune-san, ¿está todo bien? - La chica escuchó el grito de la mayor y se acercaba sin entender lo que sucedía -
- ¡Nanami lárgate de aquí!
- Ohhh… Pero no te preocupes… Te dejaré para el final~

Trató por todos los medios de llegar antes a Nanami, pero fue inútil. Aquel oscuro espectro tan rápido como llegó, se fue en dirección contraria directamente hacia la chica atravesándola con fuerza, la diosa de la tierra cayó de golpe al suelo y el demonio se desvaneció a un lugar desconocido.

- Nanami… ¡Nanami! - Su cuerpo comenzaba a perder su calor rápidamente y sus manos temblaban en las garras de la mujer, similar a la vez como la había encontrado por primera vez. La chica reaccionó con dificultad, verla en ese estado hizo que sus lágrimas recorrieran sus mejillas por primera vez en un largo tiempo -
- Que… ¿Por qué?
- Lo siento tanto… No pude protegerte como debía…
- … ¿Qué?
- Nanami, escúchame… Tal vez esto te duela un poco…. Pero es la única solución que existe en este momento… Por favor, acéptame.

La diosa de la tierra no comprendía en absoluto lo que sucedía, de repente sentía como su cuerpo se desvanecía en el frío de la nieve, las palabras de la mujer apenas podía oírlas y en lo único que pensaba era en su querido familiar enfurecido por su situación.

- Tomoe….

Un calor infinito envuelto en un gran dolor comenzó a sentirse en sus entrañas que iba creciendo con fuerza hacia el resto de su cuerpo, su propia existencia se sintió raro y la sangre comenzó a hervirle… Lo último que pudo tener conciencia fue la voz de su nueva amiga consumiéndose en sus propios pensamientos.


Próxima actualización: 19/12