Despertó con un profundo dolor en su cabeza, estaba confundido y algo mareado. Trató de incorporarse lentamente para no perder el equilibrio y se dio cuenta que el templo en el que se encontraba hace un par de horas atrás bebiendo con una tranquilidad que no había sentido en días estaba totalmente destruido. Parte de su cola se sentía resentida, recordando que había sido tomado por esta y posteriormente azotado hacia el templo. Se dirigió a la salida, un montón de dioses magullados y heridos se encontraban inconscientes en la nieve, mientras las deidades superiores estaban peleando con una criatura tan enorme que apenas sufría rasguños. ¿Cómo había sucedido todo esto?

Ahora lo recordaba.

El espectro que Mizuki y él habían ''derrotado'' volvió con furia destruyendo el recinto en modo de saludo, las deidades lo observaban horrorizadas sin entender por qué se encontraba despierto y por qué los estaba atacando. Muchos trataron de hablar con él, sin embargo fue inútil. La bestia quería vengarse de quienes tuvieron la valentía de enfrentarlo. Cuando vio al familiar zorro, lo tomó de su cabeza como si se tratase de un muñeco llamándolo por un nombre que él no reconoció, más aquella bestia tenebrosa sufrió quemaduras letales en su mano gracias al fuego fatuo del kitsune por su atrevimiento de tomarlo como un juguete. Lo último que recordaba era siendo tomado otra vez por la cola y siendo azotado a la pared. Fue tan rápido que no tuvo la oportunidad de defenderse, y ahora podía ver como todo se consumía por el gran error de infravalorar a aquel demonio. Merecía ser castigado, sin embargo lo único que podía hacer era ayudar a las deidades a derrotar ese monstruo. Al menos nadie había muerto hasta el momento.

- ¡Tomoe-kun! - Había encontrado rápido a la serpiente albina entre los escombros, estaba algo herida y ayudaba a resguardar a las deidades más débiles para que no les cayera nada encima - ¿Puedes mantenerte bien en pie? Sufriste un golpe tan fuerte que Mikage-san prefirió dejarte ahí….
- Si… Esa bestia me tomó por sorpresa - Comentó con disgusto -
- Será mejor que no vayas a enfrentarlo, Tomoe-kun… Ookuninushi-sama y los demás están tratando de someterlo mientras Mikage-san tratará de purificarlo… Si vas a allá no ayudarás en nada.
- Cállate. Quédate en este lugar, quemaré a esa basura…

El familiar estaba al colmo de la ira, desde siempre se consideraba una persona prudente y precavida que pensaba detenidamente antes de actuar. Esta situación era responsabilidad de él y no permitiría que las deidades se encargaran del desastre que había causado. Además ese golpe se lo devolvería con creces.

Aquel espectro no era poderoso, sino detestable. Era difícil para los dioses acercarse a él sin resultar contaminados por el miasma que propagaba y su piel se desvanecía a través del aire. Si hubiese un momento en el cual pudieran someterlo para darle un golpe de gracia sería suficiente para deshacerse de su presencia definitivamente. Tomoe fue insultado por Ikusagami y reprendido por Mikage por moverse después del golpe que le habían dado. Los ignoró olímpicamente y fue directamente a las piernas del demonio para inmovilizarlo, era fácil para su fuego fatuo herir la existencia que no se materializaba, sin embargo le faltaba algo más de daño para detenerlo y que las deidades pudiesen purificarlo… Sólo un poco más y todo se terminaría… Sólo un poco más de su fuerza y esta situación se enterraría con la nieve.

Si tan sólo tuviese un poco más de fuerza en su limitada capacidad de familiar… Por un segundo la imagen de Nanami sonriendo se dibujó en su cabeza, logrando un poco más de voluntad deteniendo por un instante las acciones del demonio. Era cierto… Si su maestra se encontrara en ese lugar podría detenerlo en un instante sólo por tenerla cerca, sin embargo esa no era una realidad.

Nanami…

No sabía si era por el agotamiento mental o estaba alucinando con tanta nieve cerca de su rostro… Pudo ver a lo lejos la silueta que reconocería en cualquier lugar. Pero algo era diferente que pensó haberla confundido con alguien más, una energía dorada se dibujaba alrededor de su cuerpo y caminaba como si la nieve en sus pies no existiera… ¿Era realmente su Nanami? No tuvo tiempo de pensar detenidamente aquella imagen debido a que esa persona invocó un fuego tan puro que sólo había visto en las manos de los más grandes kitsune… Fuego dorado, que en un segundo detuvo el cuerpo del espectro, quemándolo violentamente. Ookuninushi y Mikage no perdieron el tiempo y purificaron lo que quedaba de su existencia.

La tierra dejó de temblar y el aire comenzaba a limpiarse. Todos los presentes estaban atónitos, no reconocían muy bien a la chica que había sido de gran ayudaba para terminar la batalla. Su cabello castaño, sus suaves facciones y su cuerpo delgado al punto de verse frágil daban a entender que se trataba de la diosa de la tierra. Sin embargo su cuerpo le rodeaba una luz celestial que irradiaba una calidez impresionante. Su familiar fue el primero en acercarse a ella, cuando llegó a una distancia prudente observó que sus manos se habían transformado en garras y sus ojos se contraían constantemente, brillando como los suyos.

- Nanami….

El rostro de su diosa se veía calmado, cuando escuchó su propio nombre le sonrió de una forma que hizo que su pecho se contrajera y cayó en la nieve agotada.

- ¡Nanami! - La tomó entre sus brazos totalmente confundido, su cuerpo estaba frio -
- Será mejor que la llevemos Izumo lo más rápido posible. - Mikage se acercó a ambos poniendo su haori en el cuerpo de la chica -
- ¿Por qué? Nanami ha vuelto, volvamos al temp-
- Eso no será posible - Fue interrumpido por el dios de la riqueza - Esa chica está poseída.

{}

¿Qué había sucedido? Me encontraba en completa oscuridad y no entendía lo que había sucedido. Lo último que recordaba era sentir una profunda ira mientras buscaba algo que mataba todo a su paso. De alguna forma ocasioné crear fuego con mis propias manos y un destello le atravesó el cuerpo al causante de mis actos. ¿Qué más había sucedido? Ahh claro… El rostro de Tomoe… Estaba tan confundido como yo, cuando quise hablarle mi propio cuerpo me detuvo y caí en un lugar suave… ¿Era nieve? ¿Cómo había llegado a aquel lugar? ¿Tomoe estaba bien?

Comenzó a caminar en ese lugar sin rumbo alguno, tenía que encontrar la salida. Tenía que volver con Tomoe y su familia. Ahora que lo recordaba…

- ¿Qué sucedió con Kitsune-san? - Se detuvo por un momento, ahora lo recordaba todo. Había sido asesinada por el monstruo que quemó posteriormente. Un suave sonido se escuchó detrás de ella -
- Mama…. - Se dio vuelta para observar una pequeña niña con un kimono azul venir hacia ella, estaba llorando mientras llamaba incesantemente a su madre… Cuando pasó a través de la diosa pudo observar que se trataba de una niña zorro con el cabello tan blanco como la nieve - ¿Dónde estás, mama? - La penumbra terminó y de repente un templo se mostró ante la mirada confundida de la chica, era tan hermoso e inmenso como el templo de Izumo. La diferencia era que en vez no habían estatuas de komainu, sino de zorros. Una mujer apareció y la niña se acunó en sus brazos… Recordándole a la bella mujer que había tenido a mi lado por una semana. -
- Vaya, pero que niña más llorona, tienes que ser más fuerte o Inari-sama pensará que no eres capaz de sobrellevar las labores del templo
- ¡Eso no es así!
- Ya, entonces no llores más y demuestra que eres capaz de soportar el entrenamiento. ¿Sí? - Aun cuando su tono de voz sonaba autoritario, aquella mujer se veía amable y cariñosa. El ambiente mostraba una calidez agradable -
- No lloraré más… Pero no le digas Inari-sama…
- Así se habla.

Comencé ver el tiempo pasar ante mis ojos… Aquella niña era definitivamente Kitsune-san… Le servía desde la infancia al dios con el nombre de Inari. Lo respetaba profundamente y todos los zorros le tenían un aprecio infinito, ciertamente fue un lugar muy agradable para crecer. Tomó a una temprana edad un templo para servir como dios de la caza para un pueblo que en ese entonces era bastante extenso. Mientras el tiempo iba pasando, podía sentir todas las emociones que Kitsune-san sentía en su propia carne. El miedo por cumplir con las expectativas de su amo, la alegría de ver a los humanos satisfechos, el amor que sentía cuando le veneraban con cariño y el dolor que pasó cuando comenzaron a olvidarla. Era desesperante, sin embargo no podía sentir rencor por ellos. Los amaba profundamente aun cuando ya no era necesitada. Proteger y respetar a los humanos eran parte de las enseñanzas del dios Inari, sin embargo jamás había sido menester el seguirlas si no querían, muchos zorros incluso dejaban el santuario para convertirse en youkais salvajes y libres… Pero ella jamás pudo liberar su corazón de aquellos sentimientos. Dejó el santuario cuando la última persona que le oraba falleció. Adentrándose a diferentes sectores buscando su propio lugar en el mundo. Cuando al fin llegó a la montaña se encontró con una pelea infinita de un oni contra mujeres de nieve, les ayudó a dormirlo en un profundo sueño para que no hiciera mayores problemas y decidió quedarse en ese lugar protegiendo las amenazas de la montaña… Muchas noches estuvo llorando buscando la forma de lograr el descanso eterno como los humanos que habían amado. Sin embargo era imposible, jamás había sido un zorro cualquiera… Era una divinidad que servía a un poderoso amo que les otorgaba inmortalidad a todos los zorros quienes nacían bajo su protección. Su muerte jamás iba a llegar.

- Veo que te has entretenido bastante. -Todas las imágenes se desvanecieron tan rápido como una suave y reconocible voz la desconcentró, haciendo que la volviera a rodear una inminente oscuridad - Ahora ya conoces mi historia, Nanami.
- Kitsune-san… - Pudo ver su cuerpo desnudo que resplandecía en una elegante luz cristalina, no tardó en darse cuenta que su cuerpo también se encontraba en la misma situación - ¿Dónde estamos?
- En ningún lugar, en este momento nuestras almas están conectadas por mi atrevido acto de mantenerte con vida… Te he transmitido mi espíritu de zorro. La razón de mi inmortalidad. Ahora no somos más que dos conciencias en un mismo cuerpo. - Se acercó a la chica para acariciar su rostro con dulzura - Perdóname tanto… Nunca quise que terminaras letalmente herida
- No fue culpa tuya… Ni siquiera me di cuenta que había sido asesinada…. Fue tan fácil para un demonio arrebatarme la vida que me siento impotente.
- Está bien… Después de todo eras humana.
- ¿Qué quieres decir?
- En este momento, tu cuerpo está siendo poseído por mi espíritu de zorro, está complementándose con tu alma y cuerpo. Cuando termine el ritual, todo lo que fui será traspasado a ti, como la próxima deidad de la protección en servicio de Inari…
- Estas diciendo… - No lo podía creer - P-Por que…. Eso significa que tu-
- ¿Viste mi vida no es así? He esperado esto por más de 800 años… Me has dado la salvación
- ¡Te he matado! - La chica explotó en llanto - Me has dado tu esencia a cambio de que siga viviendo… Eso no lo puedo permitir….
- Pero ya no puedes hacer nada… ¿O es que querías morir enterrada en la nieve?
- Yo….
- No había otra solución… Además eres la más adecuada para ser la deidad que yo…
- Pero… ¿¡Que haré ahora!? Estoy segura que Tomoe… Tomoe….
- No estas para nada segura de cómo va a reaccionar, ¿no es así?
- Tú también viste mi vida… Deberías saber de qué hablo…
- Lo hice, pero tampoco comprendo como un cachorro de mal carácter reaccionará al enterarse de que su diosa, de la cual tiene un miedo constante de que sea herida o termine siendo asesinada por los seres que se relaciona, en una semana a otra es ahora un zorro de nueve colas inmortal. Vaya tragedia… - Comentó despreocupadamente -
- No te burles…
- Jaajja… No me burlo. De cualquier forma, este es mi más mayor demostración de respeto y amor hacia a ti - Besó su mejilla mientras se levantaba, sus pies se estaban desvaneciendo - Nanami, has pasado por una vida difícil. Sin duda tu padre te amaba, pero no te dio ninguna estabilidad. Fuiste desalojada de tu hogar y proclamada como diosa de la tierra en tan poco tiempo que me impresiona tu capacidad de adaptabilidad. No tomes esta situación como algo que no podrás sobrellevar, tómalo como una nueva oportunidad.
- Kitsune-san…. - La chica lloraba desconsoladamente, no podía detenerla, su tiempo se había acabado -
- Además tú también tienes que cambiar para pasar una larga vida junto a tu amado.
- ¡Espera! - Tomo su mano, ya no quedaba tiempo - Por lo menos…. Dime tu nombre real… - La mujer estaba sorprendida, comenzó a llorar y se acercó a su oreja para susúrrale un sola palabra. Definitivamente las despedidas no eran lo suyo -
- Es un nombre hermoso…

La oscuridad poco a poco desvanecía la imagen de aquella mujer, las palabras que le habían dicho se quedaron grabadas con fuego en lo más profundo de su corazón. Aun cuando sabía que ya no podría verla, la tendría a su lado de otra forma. Después de todo el espíritu de zorro la acompañaría hasta el fin de los tiempos.

Ella también tenía que cambiar para vivir al lado de la persona amada.

{}

- Ngh…
- ¿Nanami-chan? - La pobre chica comenzó a despertar con dificultad, se encontraba en una de las habitaciones del templo de Izumo, definitivamente ya no podía contar las veces que llegaba a lugares sin saber cómo había terminado ahí -Nanami-chan, ¿Cómo te sientes?
- Mizuki - Le costaba hablar, ¿acaso había dormido por días? - Dónde…
- Estás en el templo de Ookuninushi-san, has dormido pro 3 días… - Se incorporó lentamente, le dolía horrores la cabeza - Nanami-chan, ¿quieres un poco de agua?
- Ohh gracias… ¿Dónde están todos?
- Tomoe-kun y Mikage-san están afuera. Les avisaré que has despertado.

Mizuki corrió a la salida antes de que la joven diosa pudiera decir algo. Nuevamente silencio. Su cuerpo se sentía acalambrado debido al largo tiempo que había permanecido dormida, irónicamente su sueño se sintió corto. Ojala hubiese tenido más tiempo para hablar con aquella mujer, se detuvo a observar sus manos, al igual que en su inconciencia se encontraban en un constante resplandor divino. Ahora, ¿Cómo se los explicaría?

{}

- ¿Tenían que esperar a que un dios viniese a Izumo para comenzar el exorcismo? ¿No podía hacerlo ese payaso y ya?
- Cálmate Tomoe, al parecer la persona que Ookuninushi-san pidió que se encargara es el único que puede hacerlo, debes tener fé en el. Además hemos esperado 3 días a que llegase. Vamos a darle la bienvenida como corresponde y rezar porque todo salga bien, ¿sí? - Comentó el antiguo dios del matrimonio mientras palmeaba la cabeza del ansioso zorro -
- Si…

Las puertas del templo se abrieron de par en par mientras esperaban con ansias que la persona solicitada se presentara, el dios de la riqueza no había dado grandes datos sobre quien vendría a Izumo. Pero sin duda era alguien de sumo respeto por él. Al acercarse el carro del susodicho el familiar se desconcentró mientras observaba como la serpiente se colaba entre todos buscándolos. Lo tomó por la cabeza mientras se ocultaba en una esquina.

- ¿No se suponía que debías estar cuidando a Nanami, serpiente inepta? - Susurro con fuerza -
- Es que… Nanami-chan ha despertado.
- ¿¡Que!? Eso es imposible, de seguro te habló la cosa que la posee.
- ¡No! Era Nanami-chan, pero se veía muy extraña… Como si estuviese desorientada. ¡Pero estoy seguro que era Nanami-chan!
- Que interesante…

Ambos no se dieron cuenta que una figura los estaba escuchado con gran curiosidad. Se dieron vuelta como siendo atrapados como unos niños pequeños que habían sido descubiertos en sus travesuras. Su presencia era asombrosa, lo único que podría describirlo era majestuoso y pura. No se comparaba a ningún dios en ese lugar y una larga piel blanca la rodeaba en un kimono azul.

- Me llevarían a la portadora de mi guardián, ¿por favor?


Última actualización: 27/12