En menos de un par de segundos luego de que el invitado especial de Ookuninushi hiciera acto de presencia en la sala, la mayoría de los dioses, por no decir todos, comenzaron a acercársele con incredulidad y gran respeto. ¿A qué se debe el honor? ¿Cómo se ha encontrado luego de todos estos siglos encerrado en su templo? ¿Por qué ha tomado un trabajo tan simple? Tantas preguntas y alabanzas marearon a los familiares, sin embargo les dio el boleto de salida, puesto que ese sujeto de aura magnificente se había visto envuelto en tantas personas que estaba literalmente estático sin poder responder a nada, dándole un poco de lastima a los albinos.
- Por favor denle un poco de espacio - Las palabras del dios de la riqueza fueron suaves, sin embargo con un movimiento de su mano alejó a los presentes con fuerza, dejando en libertad a su invitado - Luego de que Inari-sama termine con el trabajo del que ha sido solicitado. Pasará un pequeño momento con nosotros, ¿no es así? - Le dio la palabra al joven Dios que estaba un poco más calmado -
- Por supuesto. - Respondió con una sonrisa encantadora y dirigió su mirada nuevamente a los familiares del templo junto con el antiguo poseedor del título - Si fueran tan amables…
- Claro. Lo llevaremos inmediatamente a la habitación de nuestra pequeña diosa… - Mikage fue mucho más rápido que la serpiente y el kitsune al reaccionar, quien este último seguía mirándolo con curiosidad - Por favor, acompáñenos…
Al salir de la habitación, Mikage y el nuevo invitado de Izumo hablaban con mucha confianza, como si se tratase de un par de parientes que no se habían visto en mucho tiempo, mientras los familiares los seguían un par de pasos hacia atrás, algo preocupados por el estado de su maestra. Tomoe y Mizuki habían sido liberados hace solo un par de horas de su castigo por crear el alboroto en la montaña, no había muerto ningún dios y solo quedaron con un par de secuelas al haber sido contaminados por un miasma tan oscuro. Sin embargo, habían ocasionado algo inapropiado y respondieron a sus errores por voluntad. Debido a eso, no sabían con detalle el estado actual de la castaña, una posesión era algo serio y el cuerpo de su maestra ya de por si era débil. Además si aquel espectro era fuerte, la purificación sería mucho más complicada.
- Han pasado muchas cosas interesantes en tu templo según lo que me han contado, ¿desde cuando tienes un zorro como familiar? - Aquellas palabras llamaron la atención del nombrado -
- Tomoe ha formado parte de nuestro templo desde hace más de 527 años. Es un excelente familiar y muy preocupado por el bienestar nuestra diosa.
- Puedo dar fe de ello, los zorros son bastante apasionados con su propio trabajo y tienen una gran lealtad hacia su maestro. No me gusta desacreditar a los komainu, pero un zorro tiene mayores beneficios. Además… - Se volteo levemente para observar un par de segundos a ambos hombres - Las serpientes son muy buenos protectores. En compañía de aquellas bestias divinas, ciertamente no hay nada que le falte al dios del templo.
- Por favor obténgase de sus comentarios, por no hacer nuestro trabajo como corresponde nuestra diosa término perdida en una montaña desolada y posteriormente poseída por una bestia. - Discrepó con firmeza el familiar zorro. Asombrando a los presentes por la fuerza de sus palabras -
- ¿Una posesión dice? - Comentó el invitado mientras dirigía su mirada a Mikage. ''Ookuninushi me dijo algo diferente'' Pensó a sus adentros, pero prefirió callar -
- Si, nuestra diosa fue poseída por un espíritu de dudosa procedencia, no ha presentado cambios de conducta ni tampoco un rechazo a este demonio, generalmente la posesión a un Dios se presenta físicamente casi por inercia, ya que es muy difícil mantener oculta su presencia en un contenedor divino. Pero Nanami solo se ha mantenido inconsciente… Como si estuviera descansando como cualquier día. Eso más que calmarnos, nos preocupa que se trate de un demonio poderoso. Por eso Ookuninushi-sama decidió acudir a usted
- Mikage-san… Tal vez será porque Nanami-chan es humana… - Respondió la serpiente tratando de buscar algún sentido a la situación- Los humanos son débiles y los espíritus pueden poseerlos fácilmente…
- ¿E-Es humana? - De repente el dios presente se puso nervioso -
- Sí... ¿Hay algún problema, Inari-sama?
- Pues no- Antes de que pudiese seguir, decir o pensar siquiera la idea que se le había pasado por la cabeza de lo que podría ocurrir. Escucharon un grito agudo en la habitación de la chica. -
- ¡Nanami!
El kistune salió corriendo en dirección a la habitación de su maestra temiendo que algo podría haber sucedido con su integridad, pero al abrir la puerta muy en su interior hubiese preferido eso que el haber presenciado tal escena. Un par de sujetos de su misma raza, con una gran cantidad de colas a comparación del familiar, abrazaban con devoción y ternura a la diosa del templo desde su cintura mientras ella se mantenía paralizada de la vergüenza. A SU Nanami. La sangre comenzó a hervirle dándole una leve punzada en la cabeza por la presión. Corrió inmediatamente a liberar a la chica de las garras de aquellos intrusos dándole una patada a cada uno en la cabeza mientras tomaba a la chica como una princesa.
- Ustedes bastardos que creen que hacen con mi mujer…. Tocándola como se les dé la gana… - Trataba de contener lo más que podía las ansias de pelearse con aquellos sujetos, pero no podía generar más problemas en el reino de los dioses. -
- No la estábamos tocando. - Comentó uno con firmeza -
- La estábamos preparando para el ritual de Inari-sama. - Respondió el otro con alegría -
- To-Tomoe… Es verdad… Mira - Trataba de sonar lo más amable posible para no empeorar el estado de su pareja mientras le mostraba los brazos. Tenía escrito una serie de oraciones en kanji antiguo que recorrían todo su antebrazo, al igual que sus piernas. A él le pareció hermoso como la tinta se combinaba con su pálida piel - Estoy tan feliz de verte Tomoe… Tan feliz - Le rodeo el cuello con sus brazos sin vacilar, ciertamente había pasado bastante tiempo desde la última vez que sintió su calor. Algo dentro de él que había estado doliendo hace varios días comenzaba a desaparecer dando paso a una agradable sensación de seguridad. Es verdad… Su diosa estaba viva en sus brazos luego de mucho tiempo y ni siquiera había tenido tiempo de acariciar su rostro mientras descansaba en aquella habitación -
- Nanami…
- Además… Sólo un zorro salvaje se atrevería a tocar a una diosa humana con sucias intenciones. - Uno de los zorros resopló con malicia sus últimas palabras. -
- Repite eso y veremos si sigues respirando. - Se separó de la chica para invocar su particular fuego fatuo con molestia -
- Vaya, veo que ya se conocieron…
- Inari-sama, los preparativos están listos para el ritual de transmutación. - Ambos zorros que hace un segundo parecían bastante inmaduros a ojos del familiar, se comportaron respetuosamente al momento de ver a su amo. -
- Muchas gracias a los dos. - Dieron una reverencia ante la diosa de la tierra para luego dirigirse a la salida en completo silencio -
- Inari-sama es bastante bueno para controlar a los zorros, ¿por qué no hace eso con Tomoe-kun? - Comentó la serpiente entrando a la habitación junto a Mikage -
- Jajaja… Pues creo que el familiar Tomoe tiene su propio sello personal.
- Inari-san…. ¿Verdad? - La castaña que en ese momento seguía en brazos del kitsune se separó de este para caminar hacia el nuevo invitado de Izumo, quedando de frente a el - Si, no me equivoque. Usted es Inari-san. - Aseguró con una amplia y nostálgica sonrisa. Dejando confundida a su familia -
- ¿Nanami-san, conoce al dios de la agricultura? - Cuestionó Mikage -
- No. - Aquella segura respuesta dejo más perplejos a los hombres del templo -
- Es un gran honor conocer a la actual diosa de la tierra. Pero antes del asunto que nos acontece, ¿le parece si observo como se encuentra su estado?
- Ahh… Sí.
- Espere un poco, ¿no está aquí para exorcizar a Nanami-chan? ¿No es peligroso que nos acerquemos con tanta confianza en este momento? - Mizuki aun cuando parecía totalmente perdido, no perdía la noción de realidad y el protocolo que debían seguir en caso de que esa situación de peligro se presentara -
- Sé que debe ser un tanto difícil de entender, pero esta chica no está poseída. Así que no se preocupen, no hay ningún protocolo que seguir. -Comentó con simpleza - Sin embargo es algo mucho más delicado que eso…
- ¿Nanami que significa esto? Tu mejor que nadie nos podría explicar la razón de todo este circo. - Tomoe estaba ansioso, no le gustaba el rumbo de incertidumbre que estaba tomando esa situación -
- Yo…. Esto….
- Habla claro, no te entiendo con todo ese balbuce - La castaña se ponía ansiosa, ¿cómo podría explicarle la situación en tan poco tiempo?
- No te preocupes - La detuvo Inari tomando su mano con delicadeza -Antes de que caigas en desesperación, ¿podrías explicarme lo que viviste en aquella montaña?
- … Si…
La castaña se sentó en el futon mientras el dios se dedicaba a examinar cada rincón de la piel que se permitía tocar sin que la chica se sintiera incomoda. Mientras relataba lo que había sucedido hace una semana atrás con todo detalle, tratando de ralentizar todo lo posible el momento de su aparente muerte ya que su familia la oía con mucha atención. Al pasar el tiempo comenzó a sentirse extraña… Sus brazos no le respondían con la misma velocidad y su propia existencia comenzaba a sentirse confusa al igual que aquella vez en la nieve. Estaba asustándose, no sabía que sucedería con su cuerpo ni tampoco la clase de cambios tendría. El problema mayor es que ese mismo nerviosismo le estaba afectando al hablar. Comenzaba a trabarse y apretaba con innecesaria fuerza la mandíbula. Estaba llegando al relato final, pero antes de comentar todo ese suceso, el mismo dios la detuvo junto con su observación.
- Parece que todo tu organismo se encuentra estable de momento, sin embargo está llegando a su límite… ¿Entiendes por qué no? - La chica asintió temblando, estaba asustada de todo eso. -
- Nanami-chan… ¿Te sientes bien? - Mizuki pudo presenciar que su diosa no paraba de temblar, ¿tenía miedo de algo? Se preguntó para sus adentros -
- Será mejor que te detengas de narrar y comiences a dar respuestas simples. Te haré preguntas y tú dirás sí o no. ¿De acuerdo? - Asintió con fuerza, causándole cierta ternura al dios presente - Esta bien… Les pediré, Mikage, familiares. Que no interrumpan ni cuestionen las respuestas de su querida diosa. ¿Está bien? - Miro con detenimiento al kitsune en ese momento. Esperando una respuesta a favor, continuo cuando este afirmó con la cabeza - Nanami, ¿fuiste asesinada? - El ambiente en ese momento se tensó de golpe, al punto de que era difícil respirar -
- ….Si.
- ¿Mi guardián te entregó su espíritu a voluntad? - La chica comenzó a llorar desconsoladamente -
- Si…
- ¿Sufriste alguna separación con tu cuerpo en el momento en que ella se mezcló con tu esencia?
- No… - Los hombres del templo estaban pasmados y el miedo por la incertidumbre comenzó a atormentarlos cada vez más, especialmente a los albinos, ¿por qué ese dios se estaba haciendo aquellas preguntas? ¿era una broma? ¿Cómo había sucedido todo eso sin que ellos la estuviesen cuidando? Era un cumulo de preguntas sin respuesta que no terminaban de crearse en sus mentes -
- ¿Sientes una quemazón alrededor de tu columna?
- Si…
- ¿Desde qué has despertado pierdes el juicio de realidad?
- No…
- … ¿Quieres que te quite el espíritu de zorro en tu inter-
- ¡NO!
Se levantó con fuerza sin dejar de llorar. Aquel grito se sintió desde las entrañas de la chica. Al momento en que la castaña se levantó fue como un despertar a el estado de ausencia que se encontraron los tres hombres del santuario, podían esperar que la chica se hubiese lastimado la rodilla o roto un brazo. Podían esperar un secuestro o un problema por sus acciones precipitadas. Podían estar preparados para cualquier cosa de ella. Sin embargo toda esa información llegó de golpe a sus sentidos que fueron incapaces de reaccionar aun con la advertencia de Inari. Mizuki salió de la habitación y Mikage la miraba con un claro dolor por aquellas palabras. Mientras que el kitsune estaba más allá de la ira. Molesto con ella por haberse perdido, molesto con él mismo por permitir que se perdiera. Por permitir que la chica hubiese muerto sin que el supiera. Se levantó de golpe y la tomó del brazo con fuerza suficiente para no hacerle daño.
- ¡¿Te das cuenta del maldito problema en que te has metido y te atreves a ser terca?!
- ¡No dejaré que me quiten esto!
- ¿¡No lo entiendes!? ¡Tú no eres un zorro, eres un humano! ¡UN MALDITO E INSIGNIFICANTE HUMANO!
- ¡Ahora soy ambas cosas! - El aire comenzó a arremolinarse alrededor de la pareja, el familiar tomó ambos brazos de la chica mientras esta seguía llorando desconsoladamente - ¡Yo no tengo la culpa de que esa cosa me matara! ¡Me dieron la oportunidad de permanecer al lado de todos los que amo! ¿¡Por qué estás en contra de eso!?
- ¡No voy a permitir que seas infeliz en ese estado! ¿¡Sabes cuánto tiempo fui miserable por esta estúpida inmortalidad!? ¿¡Siquiera entiendes algo sobre la vida de los demonios!?
- ¡Lo único bueno que me ha pasado en la vida ha sido junto con los demonios idiota! ¿¡Y dices que voy a ser infeliz!? ¡Eres un idiota! ¡Entiendo más ese mundo que el mío!
- ¡No, no lo entiendes! ¡Eres una mocosa que apenas se puede las labores de una deidad por si sola!
- ¡YA LO SÉ!
Cuando las lágrimas comenzaron a aparecer en el rostro de ambos se abrazaron con fuerza, buscando el calor del otro con desesperación y terminando al fin el estruendoso viento que destruyó la habitación por completo. Ninguno de los dos soportaba la mezcla de emociones y temores que sentían en ese momento. No esperaban que todo terminara así. Tomoe estaba enfurecido por la verdad. Pero más que enfurecido, estaba al borde de la desesperación por la desconsoladora noticia de que aquella mujer que había prometido proteger a toda costa, casi terminara con el mismo final que su ascendiente lejano y él ni siquiera lo pudo evitar.
- Ya lo sé…. Tomoe… Yo también estoy aterrada con todo esto… - Tomó su rostro con ambas manos para mirar con detenimiento aquellas orbes violetas que se encontraban humedecidas - Pero estoy contigo, ¿no? Si no me apoyas siento que caeré rendida.
- Yo quiero que seas feliz….
- Pero estar a tu lado me hace feliz… No dejaré que seas el único que deba cambiar… Yo también puedo hacerlo…
- ¿Si te arrepientes? - Susurró con un hilo de voz, generando ternura en el corazón destrozado de la diosa -
- ¿Por qué me arrepentiría de elegir vivir a tu lado eternamente? Eso para mí sería el paraíso… - La miró por un par de segundos nada más… Uno o dos tal vez… Pero fue suficiente para observar la determinación de la que hablaba la chica, estaba dispuesta a sacrificar sus propios orígenes por el… Su corazón se sintió tan cálido que por un momento sintió que le dolió. Solo ella podía generar eso. Quería aceptarla… Quería apoyarla. Después de todo, ¿Cómo decirle que no a esos maravillosos ojos llenos de emociones que poseía? - Tomoe…
- … Haz lo que creas lo mejor, yo te seguiré. Incluso si después cambias todo, yo seguiré a tu lado… Nanami.
- … Gracias~ - Sonrió cálidamente entregándole un suave beso en los labios que le hacía sentir que todo estaría bien - Inari-sama…
- Si… - Ambos dioses se habían escondido detrás de un biombo para protegerse de la fuerte pelea entre la pareja -Nanami, ¿Estas segura?
- Sí. Totalmente.
- Está bien. ¿Mikage-san y su familiar Tomoe serían tan amables de esperar afuera?
- Si… Espero todo salga bien, Nanami-san. - Luego de aquellas palabras y una simple sonrisa el antiguo dios del templo se dirigió a la puerta. Mientras el familiar aún mantenía un fuerte abrazo a la chica - Tomoe…
- Si… - Soltó al fin a la diosa de la tierra, por un momento sintió que algo le faltaba, sin embargo, ya no tenía miedo. Cuando dio el ultimo vistazo de esa chica, la puerta se cerró -
- Nanami. Yo solo tengo que liberar el espíritu de tu interior, todas las sensaciones, la sensibilidad de tus sentidos, las suaves percepciones que tienes en este momento son intentos desesperados de mostrarse. Eso te debe poner muy nerviosa. Pero no te preocupes.
- ¿Dolerá? - Preguntó temerosa -
- Si, dolerá mucho la primera parte, pero después cuando la complementación termine tu cuerpo reaccionara por sí solo.
- Está bien... Estoy dispuesta. - Se recostó en el suelo con delicadeza mientras este activaba los sellos en su piel, dándole un brillo especial a la tinta, un azul profundo como el mar -
- … Solo debo decirte ciertas cosas pequeña niña.
- ¿Qué cosas?
- Mis zorros nacen libres, sin embargo, mi dulce cachorrita que te entregó su vida tiene una gran deuda por haber sido un Dios por largo tiempo. Tendrás que estar a mi servicio por 100 años para que esa deuda se salde y puedas ser tan libre como cualquier demonio.
- P-Pero….
- No te preocupes, esa deuda se completa solo estando a servicio divino, trabajarás en el templo de Mikage ese tiempo. Antes de que llegásemos, se lo comenté en silencio y el aceptó con mucho gusto.
- ¿¡Mikage-san sabía todo esto!?
- Claro… Él es un hombre muy perspicaz, tanto como Ookuninushi. Este por ocultar tu estado dijo que estabas poseída.
- Y-Ya veo… Mikage-san, me pregunto cómo lo habrá tomado…
- El solo quiere tu felicidad… Mientras eso se cumpla, a Mikage realmente no le preocupa lo que depare tu futuro, tiene altas expectativas de ti.
- Es bastante lindo saberlo. - Respondió con una dulce sonrisa - Hablaré correctamente con Mikage-san y Mizuki cuando todo esto termine… Inari-san, ¿hay algo que deba saber? No me gustaría estar en un cuerpo que no entienda como funcione…
- Pues… No es tan diferente como el de un ser humano anatómicamente. Cuando seas un completo zorro de nueve colas es probable que tu apetito cambie o simplemente desaparezca.
- Entiendo…
- A diferencia del familiar Tomoe, cada 100 años se te irá desarrollando una cola más. Por lo que es probable que empieces con dos. Ya que tu edad cronológica es de una adulta joven.
- ¿¡En serio!?
- Si… Y lo más importante Nanami… - Su sonrisa desapareció, volviendo un serio rostro -
- ¿Sí?
- Es probable que no puedas tener hijos. - La chica no hizo ningún gesto ante su respuesta, por lo que siguió - Mi cachorrita era estéril, por lo que tu probabilidad de tener algún niño se reducirá…
- … Está bien, después de todo…. Tendré a Tomoe…. Y nunca he tenido intenciones de formar una familia…. - Su voz se escuchaba apagada y por un momento, sus ojos perdieron brillo, sin embargo el dios de la agricultura no quería seguir con el tema. Y era mejor así. Tampoco había algo más que hablar. -
- Comencemos.
- ¡Sí!
Habían pasado horas y no se escuchaba ningún solo ruido en la habitación. Algún indicio, una esencia, un susurro, incluso las respiraciones se habían detenido. El tiempo pasaba con naturalidad mientras una luna llena se asomaba para alumbrar la fría y oscura penumbra que abrazaba al solitario zorro en espera de su maestra. La serpiente había corrido a una dirección desconocida, sin embargo a las 4 horas lo vio ser molestado por el par de zorros al servicio de aquel dios. Se veía más tranquilo, probablemente ese par de demonios le habían estado explicando la situación para que no se angustiara más. Los zenko de Inari…. Tenían una fama particular. Zorros al servicio de un Dios que se le oraba para prácticamente todo. Además de ser el dios de la agricultura y el arroz, gran parte de los templos estaban a cargo de él y de sus fieles kitsune. Devotos, benevolentes y amantes de los humanos en muchas situaciones. No era de extrañar que esos mocosos se emocionaran tanto con su maestra. También se conocía la dificultad de estos al tener crías, puesto que la mayoría de las hembras eran estériles. ¿Nanami también terminaría en esa categoría? A el particularmente no le simpatizaba la idea de ser padre pero…. Si su diosa lo quisiera el no dudaría en formar parte de aquel sueño… Sin embargo, ahora era difícil pensar una vida humana junto a aquella chica, todos sus esquemas deberían ser restructurados. ¿Todos? Ciertamente había muchas cosas que cambiar...
Cuando comenzaban a mostrarse los primeros rayos de luz, se escucharon pasos en aquella habitación que parecía estar vacía. Salió un Dios totalmente cansado y somnoliento, comentando el éxito de la transmutación de la joven diosa.
- Déjenla descansar un poco más, el cambio puede ser demasiado brusco para ella…
- Inari-sama, el carruaje está listo para partir.
- Muchas gracias.
- ¿Se irá tan rápido? Pensé que tomaría la invitación de Ookuninushi-san. - Comento Mikage un tanto deprimido -
- Tengo mucho trabajo que hacer, tal vez a fin de año venga por un momento.
- Es una lástima, que tenga buen viaje.
- Adios~
- Espera. - Antes de que pusiera el segundo pie adentro del carro, un ansioso kitsune le tomo del haori - Nanami ya no…
- … Ella lo sabe, dijo que estaba bien con ello. Ya que su sueño jamás fue formar una familia. - Entonces era verdad… Algo dentro del demonio se había roto. Una esperanza. Tal vez un sueño muy profundo dentro de su corazón - Familiar Tomoe, familiar Mizuki, cuiden muy bien a mi nueva cachorrita. Se los encargo… No soportaría saber que uno de mis guardianes volviera a morir…
Besó la frente de ambos entregándoles un regalo especial. La bendición de un Dios. Sin preámbulos entraron a la habitación de la castaña y para su alegría la encontraron despierta, sin embargo parecía que sufría de calambres son su nuevo cuerpo. Sus orejas puntiagudas y sus colas eran del color de su melena y como había predicho Inari, poseía dos colas que jugaban a su alrededor.
- Mizuki, ¿Cómo estás? - Pregunto preocupada, la noche pasada aquel familiar había salido huyendo, sin dejar que le explicara la situación -
- Mucho mejor, estas preciosa Nanami-chan…
- Mizuki yo-
- No me importa que fue lo que sucedió antes - Le detuvo cualquier explicación - Ahora estas bien y sé que vivirás mucho más de lo que pensaba - Le abrazó con ternura, apoyando su cabeza en el regazo de su maestra - Estoy tan feliz…
- Juju… - Aun cuando aquella escena podía volverse potencial de discusiones por ambos familiares, el kitsune aún se encontraba derrotado. Nanami sin entender el mal ánimo de su pareja, le tocó la mano sutilmente, despertándolo de su trance. Cuando levantó el rostro, esta le dio una dulce sonrisa - ¿Sucede algo? - Ella lo sabía, aun así estaba feliz… La veía feliz… Así que pensó que sería una pérdida de tiempo hablar sobre ese tema. Si ella lo quería así… ¿Desde cuándo se había vuelto tan inseguro? Acarició la oreja de la chica siguiendo un camino hasta la punta de su cabello -
- De verdad eres preciosa como un zorro…
- ¿T-Tú crees? - Preguntó avergonzada -
- Sin embargo, ni creas que permitiré que seas un zenko mediocre. Ahora con mayor razón te obligaré a que practiques la magia que corre por tus venas - Respondió arrogantemente -
- ¡Podré crear fuego!
- No.
- ¿Ehhhhh? ¿¡Por qué!?
- ¿Tomoe-kun eso no lo aprenden los cachorros a los pocos meses?
- ¿Te parece que Nanami tenga la habilidad de un cachorro de 3 meses? - Un entusiasmado Mizuki se detuvo para pensar detenidamente su respuesta -
- … Realmente no sé qué podrá hacer Nanami-chan…
- ¡Oigan ustedes dos no me infravaloren tanto!
Se sentía como un sueño tener una banal discusión y escuchar los reclamos de la pequeña diosa. Habían sucedido tantas cosas en tan poco tiempo, pero ya tendrían tiempo de preocuparse por el futuro… Tanto como quisieran. Al mediodía los preparativos para volver al templo Mikage ya estaban listos. Se despidieron apropiadamente de Ookuninushi y los dioses del recinto para volver a su hogar.
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Habían pasado un par de días desde que llegaron al templo, se dedicaron a limpiarlo y ordenarlo de pies a cabeza ya que habían pasado más de una semana afuera. Para la mala suerte de Nanami, su familiar estaba siendo más exigente con ella sin permitirle descanso alguno. La única persona que podía enseñarle la magia que poseía en ese momento era su pareja quien tenía la fama de tener poca paciencia para enseñar. Sin embargo, el otro plano estaba siendo bastante benevolente y delicado para enseñarle a caminar con aquellas colas, que por su nuevo peso la diosa perdía el equilibrio sin poder dar más de dos pasos.
- Tienes que ir con cuidado, recuerda levantarlas para tener un mejor equilibrio - Apuntó sus colas -
- ¿Cómo los cachorros recién nacidos? - Preguntó divertida por la imagen mental -
- En este momento te ves como uno - Le devolvió la sonrisa, volviendo a pararla del piso por 3ra vez - ¿quieres intentarlo otra vez?
- Si… - Respondió la castaña quien se encontraba en brazos de su familiar lo suficiente cerca para sentir su respiración cerca de su oído - Jamás pensé que tendría que aprender a caminar otra vez… - Comentó avergonzada mientras el albino se dedicaba a dar pasos lentos y firmes para que la chica lo siguiera -
- Era de esperarse, pero ya vas avanzando… Solo tienes que tener un poco de pacienci- - La castaña perdió el equilibrio cuando una de sus colas se enredó en sus pies, botando al albino de paso cayendo encima de su pecho -
- Jaja es interesante que tú hables de paciencia, cuando me gritas en todas las clases. - Se acomodó quedando encima del zorro, ordenó su cabello que caía desparramado sobre el rostro del hombre quien estaba debajo de ella, por un momento se dedicó a mirar aquellos ojos violetas que la observaban con asombro y algo de apetito - Tomoe-
- Que atrevida Nanami… ¿Cómo te atreves a tumbarme de esta forma? - Recorrió lentamente su espalda desde su cadera hasta su cintura, acercándola más a el -
- ¡Fu-fueron mis colas! - Respondió nerviosa mientras trataba de liberarse - ¡Se-Será mejor que dejemos esto hasta aquí por hoy!
- Jujuju…
Antes que se liberara de su cercanía, la abrazó con dulzura acercando su rostro al de él para brindarle un suave y sutil beso en los labios. Cuando se percató que la chica se había relajado en sus brazos, comenzó a profundizar aquel beso cada vez más, entrando ansioso a su boca para saborear a gusto cada rincón de ella, mientras con sus manos acariciaba su espalda con la yema de los dedos, un roce delicado y tierno sobre la tela que cubría su piel, reía entre dientes al sentirla temblar por sus acciones mientras que trataba de hacer lo mismo torpemente en su pecho. Se declaraba un total adicto a aquella diosa inocente que jamás dejaba de avergonzarse cuando la tocaba, le robaba la respiración o le hacía entender lo importante que era para él. Se sentía maravilloso estar tan íntimamente junto a ella, sin embargo debía terminarlo antes de que el asunto llegara a más, se separó de sus labios lentamente para brindarle un último beso en la nariz.
- ¿No ibas a levantarte? - Susurró cerca de su rostro, observando como los colores de la castaña se subían más en su rostro -
- L-Lo haré cuando yo lo decida - Rio por lo bajo con su respuesta mientras lo abrazaba con fuerza, ocultando su rostro en el cuello del familiar. Sus colas se contorneaban a través de su cuerpo, llamando la atención del zorro a ratos - Tomoe…
- ¿Hmm? - Respondió colocando su mentón en el cabello de la chica -
- La vez que discutimos en Izumo… Me dijiste que eligiera lo que fuese tu seguirías a mi lado… - Aquellas palabras tomaron por sorpresa al kitsune - Pero… ¿Tú no te arrepentirás? Ahora que ya no seré la misma persona… - Su voz sonaba débil, aquellas dudas la seguían desde que había asimilado toda su nueva realidad, Tomoe se había enamorado de ella como humana, pero ahora… Ella cambiaría. ¿Tomoe seguiría amándola a pesar de todo? Tenía miedo de la respuesta, pero en ese momento no pudo detener sus propias palabras - ¿Tú me seguirás queriendo? - Termino en un susurro casi inaudible. El mayor permaneció en silencio, un silencio que parecía eterno para la joven diosa -
- No.
- Tomo- - Antes de que pudiese levantarse el zorro la tomo dejándola a horcadas entre sus piernas, mirándola fijamente con ojos que penetraban su alma - Tú…
- Te lo diré de frente para que te quede claro. Yo te amo, necesito ver tu sonrisa y me enamoro de ti todos los días que paso a tu lado. De la Nanami holgazana, arrogante, terca y torpe que siempre se mete en problemas innecesarios.
- Tú…. - Su rostro demostraba una mezcla de molestia y vergüenza por sus palabras -
- Yo amo todo lo que es Nanami… Y lo que eres ahora. ¿Lo entiendes?
- Si… Lo entiendo… Tomoe.
Rodeo su cuello con sus brazos para darle un cálido y necesitado abrazo, siendo correspondida con dulzura. Todas las dudas y preocupaciones que pudo sentir hace un par de días se habían esfumado tan pronto como aquel zorro astuto le dejó en claro lo importante que era para él. No importaba el estado ni lo infantil que podía ser, la amaba incondicionalmente, la consentía a pesar de todo y la protegía contra todo pronóstico.
Si… Era verdad. Las cosas ya no serían lo mismo.
Pero no tendría miedo de aquel futuro… Si caía, tenía a alguien que la apoyaría incondicionalmente.
I'm done con esta historia.
Espero que les haya gustado, personalmente me entretuve mucho escribiendo cada capitulo. Habían partes que no sabia como unirlas y quedaron algo raras, pero el resultado final no es tan malo como pensaba. Cuando escribía el desarrollo de este, me topé con el ultimo raw de Kamisama (141) y me puse negra, recordando el porque se me ocurrio esta historia en primer lugar. No se leer en kanjis asi que no tengo la menor idea lo que dicen, pero con las ultimas palabras de Kuromaro en el acto anterior asumo que Ookuninushi esta ahi por la estupidez de la mortalidad de Tomoe. Como tema personal, encuentro bastante ridiculo volver a Tomoe un humano. No porque pierda sus poderes (cosa que es peligroso, ya que Nanami tiene una habilidad especial para tentar a la muerte) y su inmortalidad, ¡sino porque Nanami siga siendo un humano!Me hace pensar que Julietta odia al personaje. Le dio la infancia mas de mierda que se le pudo haber ocurrido. La arrastró a un mundo en donde casi todos los seres son espectros inmortales y todo lo bonito que le ha pasado ha ocurrido ahi, pero igual nadie se le ha ocurrido que forme parte de este... Seriusly? Lo unico que ha faltado es que la violen (ohh wait...Igual tal vez le falta poco) El manga me gusta mucho, pero me frustra el tema de que Nanami siga mortal. Igual Ami aparentemente le paso algo con la poción que tomó... Ruego porque algo le hagan a Nanami. En fin dejó de patalear por un tema sinsentido. Si igual al manga le falta un montón.~
Muchas gracias a Luna Taicho y Milexnay por leer esta historia y dejar sus mensajes constantemente. Aprecio el gesto :3
Nos vemos a la próxima! ~
