CAPÍTULO 41: LET'S DANCE

N/A: ¡Hola! ¿Qué tal la pasaron en el parque de atracciones? ¿Acerté con que les gustaría? : ) Creo que es uno de los capi más relajados y distendidos del fic. Gracias, gracias y gracias a ustedes, chicas, por ser tan buenas conmigo y permanecer hasta ahora leyendo mi fic. De veras. Y felicitaciones a ti también, Krissel, yo he llegado al review número 100 y tu review fue justo ese. : ) Una de mis partes favoritas del capi es el tren fantasma, cuando Gontran es comparado con un vamp…

-Quiero mi premio. .

-No sé de qué hablas, Conrad.

-Lain dijo que merecía un premio. e.e Y Krissel está de acuerdo con ello. nn

-Mh… ¬.¬ También te mereces otras cosas, que no son exactamente 'premios.'

-Envidiosa -Muestra su lengua manchada de verde por una goma de mascar que acaba de desechar hace unos minutos. ¡Cielos!-. A todas les ha gustado lo lindo que soy con Lu, así que dame mi premio.- extiende su mano y mueve sus dedos en señal de reclamo- ¿Verdad, Lu?

-Bueno…, yo creo que… no es exactamente la manera de pedirlo… -Conrad la aparta hacia un rincón para murmurarle.

-¡Lu, no arruines nuestros planes! Ella vive en el Aboveground, ¿entiendes? -Lucia mira con curiosidad a AmaterazuHime y de vuelta a Conrad. AmaterazuHime mira a ambos sin comprender.

-¿Quieres que ella escriba una historia donde seas el protagonista y ser aclamado en el Aboveground? -indagó dudosa e inocente.

-¡No, Lu! ¡Hay cosas mejores que la fama!

-¿De veras? ¿Qué? -seguía con toda ingenuidad.

-Ya, Conrad -AmaterazuHime toma una caja de cartón de un tamaño nada despreciable de su escritorio; lleno de apuntes y demás; y se la ofrece al fey-. Aquí tienes, pero, ya deja de interrumpirme.

-¿Lo ves? -sonrió tomándola y volviendo junto a Lucia-. ¡Dulces, Lu! ¡El mundo se rige con dulces! -¡POP! Ambos desaparecieron sonriendo con sus cabezas metidas con fisgoneo en la misma.

-Bueno, ahora sí. Continuemos. Y bueno, como les gustó tanta informalidad entre la aristocracia fey y cómo se mezclaban en el Aboveground con nosotros, meros mortales, y en vista de que el fic ya ha superado los 100 reviews, ¿qué tal si nos vamos de nuevo de parranda por allí, eh? Ya, ya. Que les ha gustado el parque y que quisieran volver. Pero, bueno, no todos los días se puede ir al mismo sitio a divertirse. Además, ¿qué tal les parece algo un poco más maduro? ¡Jajaja! Cuidado con lo que piensan, pero, síganme, no se arrepentirán. (Apoya una mano sobre un papel del escritorio para dar más énfasis a sus palabras y se le queda pegado un papel. Lo saca de su mano viendo con cierta repulsión que entre este y su piel hay algo verde, masticado y viscoso que se extiende a medida que lo intenta apartar de su persona… Sólo un nombre viene a su mente) ¡¡COOOOOOOONRAAAAAAAAD…!! (Suspira resignada) Bueno, ya no tiene sentido gritarle; es caso perdido. Así que gracias, Lain; Krissel; Moonlightgirl y Dogmalaley. Y por favor, tengan cuidado dónde se sienten o lo que sea, no sé si ha sido la única que ha dejado al azar… (Vuelve a suspirar)

Disclaimer: Labyrinth no me pertenece, lamentablemente. Sólo me debo a nuestro Amado, Benemérito, Grandioso y demás Magníficas cualidades que competen al Rey Goblin. "Let's Dance" tampoco me pertenece, es del único sesentón al cual yo nunca le diría no. XD Sí, ese mismo.

CAPÍTULO 41: LET'S DANCE. (BAILEMOS.)

-¡Muy bien, Su Majestad! -clamó el sacerdote-. ¡Hoy todo ha salido perfecto! ¿Tiene que ver la intervención de Su Alteza, Sir Erwin? -miró al fey que escoltó a la futura reina hacia el novio. Éste sonrió con diversión al religioso.

-¿Usted cree, Su Eminencia?

-Su Alteza, usted no era tan… 'dinámico' como Su Majestad; con el debido respeto -observó a este que apretó una sonrisa-. Quisiera poder decir lo mismo de Sir Conrad -examinó a éste, que se hallaba haciendo ruidos y morisquetas, sentado junto a Lucia quien sostenía a Anna en brazos. "Quizás allí haya una esperanza," analizó dudoso.

-Bueno…, en realidad…, no ha sido mi tío quién me enderezó esta vez, Su Eminencia. Fue mi prometida -sonrió a esta quien se incomodó. El religioso la observó con gran interés. Si una jovencita como esta podía conseguir esos milagros en su soberano, él tendría menos dolores de cabeza.

-¿En verdad? Bueno, no sé cómo lo consiguió, My Lady, pero, venturosa sea.

-Bueno… Gracias, Su Eminencia -hizo una leve inclinación.

-Muy bien, jóvenes. Pueden retirarse a descansar. Mañana será el gran día y si lo hacen como hoy todo saldrá perfecto.

-Gracias, Su Eminencia. Hasta mañana -Se marcharon hacia el exterior donde aguardaban los dos carruajes-. Mi chiquitita -le tendió la mano para que ascendiera, él la siguió y detrás su tío. En el vehículo siguiente, Gontran ayudó a su esposa, en tanto, Conrad ayudó a la mortal más joven con una mano, en la otra sostenía a Anna que finalmente se la facilitó a su madre para subir con prisa antes que su cuñado, tal cual era su costumbre sólo por hacerle rabiar-. Mañana el carruaje será abierto, mi Sarah -le comentó este-. Y, como es costumbre, haremos un pequeño recorrido para saludar al pueblo antes de acudir al festín y luego al Ballroom.

-¿Como un auto descapotable? -cuestionó.

-Eh… Algo así -sonrió.

-En el Aboveground suelen usarse para el mismo fin -comentó ella.

-Sí, pero…, esto es más elegante. Mañana lo verás por ti misma, cosa preciosa.

-Estoy nerviosa. ¿Qué si me olvido algo?

-No lo olvidarás. Yo estaré allí y te ayudaré de ser necesario.

-¿Por qué no pones un conjuro para que no me olvide la última parte? -le suplicó desesperada-. ¡Yo siempre olvido la última parte, tío Erwin!

-Pero, eso… -iba a replicar, mas, su sobrino se adelantó.

-Eso no es posible. No puedo poner ningún conjuro sobre ti en el momento de los votos, mi nena. De hacerlo sería inválido. Debes confiar en ti.

-¡Pero…!

-Sarah, mi niña -Erwin le sonrió con fraternidad- no te inquietes. Trata de pensar en otras cosas. Haz de cuenta de que mañana es un día más o te verás cansada antes de empezar.

-Sí -intentó distenderse.

-No te preocupes, conejita -Jareth la abrazó protector-. Hoy haremos alguna cosa para distendernos un poco. ¿Te parece? -ella asintió con la cabeza. "Sí. Incluso si me invitaras a dispararle a la luna te diría que sí con tal de calmar mis nervios."

-¡Ay, Alin! ¡La verdad es que es una suerte que te hayas quedado! -decía sentada en el jardín-. ¡Apenas puedo creer que ya mañana…! -se calló ruborizada-. ¡Oh! -clamó frustrada-. ¡Estoy segura de que todo será un gran desastre!

-¿Todo? ¿Te refieres a tu matrimonio?

-¡No! ¡Ay, no sé! ¡Es que…! ¡No sé! ¡De sólo pensar que ya no hay vuelta atrás; que no sé si en verdad es lo mejor; que… no sé si seré lo que él espera! ¡Esto es por siempre, por todos los santos! -Alin sonrió confidente.

-Sarah, eso es exactamente lo que yo me pregunté antes de ir rumbo al templo a encontrarme con Gontran. Entonces, mi padre me tomó entre sus brazos y me dijo: "Hija, -trató de imitar su voz- si has pasado junto a ese hombre todo lo que has pasado, ¿qué tanto daño puede hacerte una ceremonia?" Entonces, puse todo en la balanza y descubrí que él tenía razón. Con Gontran pasamos por difíciles situaciones y las superamos juntos. Esto sólo es la crema del plato y uno no debería preocuparse por la crema, sino, disfrutarla. ¿No crees?

-Sí… Visto así… ¡Pero…, yo no puedo evitar sentirme así! -Alin, inclinando su cabeza sobre un hombro, la estudió con otra sonrisa más compasiva que la otra.

-¿Sarah, tienes miedo a la ceremonia, a la fiesta o… al después? -Sarah quedó tiesa por unos segundos.

-Sólo… tengo miedo -fue su respuesta. Pero, Alin ya conocía el resto.

-Él será tu esposo, Sarah. Y… estoy segura que te tratará con consideración -Sarah la observó con cierta duda. ¡Tantas veces que le trató con desdén, que le dijo 'Rey Goblin' sólo para fastidiarlo! ¡Incluso ayer, cuando él esperaba que esas palabras hubieran sido para él…! ¿Lo habían sido? Porque aún ahora ella no sabía el por qué de elegir esas y no otras-. Ven -Alin, riendo, la aproximó a ella con un brazo-. Te contaré lo ridícula que resultó mi primera noche con Gontran. Supongo que es una suerte que esté vivo -rió-. Y aún así, supo sostenerme. Otro podría haber sido violento, pero… -suspiró tan enamorada como siempre-, no mi Gontran. Él es firme, pero, bueno.

-¿Y… qué si me pongo a gritar o… a llorar? -se cubrió el rostro-. ¡Alin, yo nunca estuve de esa manera con nadie!

-¡Yo tampoco antes de mi Gontran! -replicó esta de inmediato escandalizada-. Por eso, sin importar lo que tú hagas esa noche, déjaselo todo a Jareth. Él sabrá qué hacer -la otra seguía dudosa. Alin rió-. Mira, una vez que estuve a solas por primera vez en la alcoba con mi esposo, él siempre se comportó con paciencia y una sonrisa, pero, yo… -dejó escapar una tonta risita-. ¡Por todos los cielos, le arrojé con cuanto encontré para que no se acercara! -Sarah la observó sin poder creerlo. ¿Ella, que tanto adoraba a su Gontran? Y continuó oyendo el relato de su amiga. Ellos habían pasado por situaciones más difíciles que Jareth y ella, y ellos… se amaban. No sólo había una atracción física, era verdadero amor. Y era allí donde los temores de Sarah crecían; ¿qué cuando él se cansara de ella? ¿Cuántas ocuparían su lugar bajo las mantas? ¿Cómo ella podría vivir con eso? ¿Y ella? ¿Era amor eso que sentía por él? ¿Había sido siempre eso y no otra cosa? A pocos metros, se acercaban dos esbeltas figuras.

-¿My Ladies, les parece un paseo con dos solitarios caballeros seguido por un delicioso té? -cuestionó Jareth con una sonrisa junto a Gontran.

-¿Tomaremos el té en el jardín? -inquirió Alin viendo a su primo con una sonrisa. Sarah descendió la vista tratando de ocultar sus pensamientos.

-Por supuesto, especialmente si es lo que My Ladies desean.

-Entonces -miró a Sarah poniendo una mano sobre la suya-, ¿qué te parece a ti?

-Suena bien.- se obligó a sonreír. Alin le dio una mirada comprensiva que logró hacerla relajarse un poco. Sólo un poco, pensó ella ahora tomando la mano de su prometido para ponerse de pie y enfrentar sus ojos. Gontran y su esposa ya estaban yendo paulatinamente por el sendero. Jareth pareció analizar a su novia, frente a sí.

-¿Mi mascota? -indagó y ella fijó sus inquietos ojos en él.

-¿S-sí?

-¿Qué… planes tienes para esta noche? -Sarah quedó tiesa.

-¿Esta… noche? ¿A qué te refieres con… esta noche? -él rió.

-Sarah, no soy un infame. Me refiero a esta noche, antes y después de la cena. Te prometí distraerte y hasta ahora estuve atendiendo otras cuestiones -Sarah aclaró su garganta antes de hablar. No era la primera vez que ella se adelantaba a los hechos malinterpretando sus intenciones.

-Bueno…, salvo el volverme loca de nervios no… tengo nada planeado -respondió, mientras, la conducía por el mismo camino que la otra pareja.

-Bien, tenemos una cita, entonces. ¿Ayer… disfrutaste la salida? -Ella sonrió más relajada.

-Mucho -confesó-. Creo que jamás me divertí tanto. Todo fue muy lindo. Pienso que deberíamos hacerlo más seguido -comentó.

-Trataré -sonrió y se llevó una mano a la barbilla-. Sí. Podríamos organizar salidas al Aboveground, de tanto en tanto, ¿no? ¿Te gustaría? -Ella lo miró con contento. Él siempre estaba tratando de satisfacer sus deseos, por más pequeños y egoístas que fueran.

-Me gustaría mucho, sí. También… me gustaría que tú elijas… alguna vez.

-Y lo haré, conejita -dijo con dulzura-. Conozco algunos buenos lugares aquí y allá. Pero, no esta noche. ¿Qué te gustaría hacer hoy?

-No sé… ¿Alguna sugerencia?

-Mh… No quiero influir… Piensa en algo que nunca hayas hecho y querías y quieres hacer. No importa qué -Sarah se llevó un dedo a los labios.

-Déjame ver… -"Nunca he tenido novio…, ahora tengo uno. Nunca conocí a un príncipe azul…; ahora tengo a un rey..." De repente, se ruborizó sola. Jareth la estudiaba por el rabillo del ojo mostrándose distraído. "Bueno, eso tampoco, pero…, mañana…" Sacudió la cabeza sonrojada para no pensar en ello. "Ayer fui al parque con él, mi novio, lo cual nunca había hecho y siempre había soñado con una cita así. Lo otro que tampoco nunca hice…"-. ¡Ya sé! -clamó y seguidamente pareció desencantarse-. Oh… No; no se puede.

-¿Qué no se puede, cosa preciosa? Estás hablando con el 'poderoso e increíble Rey Goblin.'

-Sí, pero… -suspiró-. No se puede y, además, debemos estar descansados para mañana.

-Nuevamente, mi amor, estás dando todo por hecho -le sonrió trayéndola hacia sí con una mano en su cintura a la par que caminaban-. Dime y déjame intentar, al menos.

-Está bien. Es que… yo nunca fui a bailar -Jareth la miró con sorpresa.

-¿No? ¿Y qué hemos hecho en el Ballroom? ¿Pisar uvas para el vino? -bromeó.

-¡Lo sé! -rió-. Me refiero al… Aboveground. Nunca fui a esos lugares donde los jóvenes van a bailar. Siempre estuve más concentrada en… -"Perseguir al búho del parque cerca de casa," se avergonzó- cuentos de fantasías que… se hicieron realidad, creo -Se mordió el labio inferior. Él se detuvo para tomarla de la cintura y verla a los ojos con profundidad.

-Sarah…

"¡Ay, mi nombre en tus labios! ¿Seré yo que oigo mal o tú lo dices así?"

-…tú eres mi sueño hecho realidad… -"Mañana ese sueño se completará, conejita."-. Y, yo te concederé todos tus sueños, serás mi esposa, mi Reina. No habrá cosa que yo no intente por ti, mi chiquitita -Sus ojos eran dos abismos de un fuego intenso que amenazaba con devorarla, pero, no lastimarla. Ella se perdió en ellos. A su vez, Jareth navegó en los verdes manantiales de su alma; duda, confusión, emoción, temor, sorpresa. ¿Seré una buena reina? ¿Qué pensará de mí? ¿Qué sentirá por mí cuando todo esto termine? ¿Qué es esto que me hace sentir? ¿Sólo me gusta o…?

-¡Eh! ¡Jareth, Sarah! -clamó Conrad a caballo con Lucia delante suyo.

"¡Qué oportuno, primito!," suspiró el Rey Goblin.

-Primo -sonrió de compromiso-. ¿Qué necesitas?

-Nada realmente. Sólo pasábamos a saludarles. ¿Verdad, Lu?

-Ahá -afirmó con un movimiento de cabeza.

-¿Y… -Jareth ahora sonrió con travesura-, qué hacen ustedes dos de paseo? -Lucia se ruborizó.

-Anna se durmió y cómo se acabaron las gol… Quiero decir, se acabaron las obligaciones, la invité a cabalgar. ¿Puedes creer que Lu en su vida había visto un caballo?

-No hay de dónde vengo -aclaró con timidez.

-Claro que no -sonrió Jareth ahora con amabilidad-. Ella viene de plena ciudad, atolondrado. ¿Qué no has visto anoche en el parque de diversiones cómo son las cosas?

-Sí, pero…, tú sabes… Los juegos, las golosinas, los juguetes… Mucha diversión como para ver más allá del parque -La chica en sus brazos rió por lo bajo.

-Él quiere regresar al parque por más dulc… -Otra vez la mano enguantada le cubrió los labios trayéndola hacia su pecho.

-Por más diversión, claro -rió comprometido-. Eso quiso decir. ¿Verdad, Lu? -Ella cabeceó riendo aún con la boca cubierta. Sarah apenas podía creer el cambio que Conrad había conseguido en la jovencita; si bien había comenzado a restaurar su vida una vez en Labyrinth, había sido de manera lenta y casi forzosa. Este fey le ponía las manos encima, la acercaba a sí, la llevaba casi a rastras de un lado a otro, le fruncía el cejo cuando ella dejaba escapar de sus labios sus secretos planes con los dulces, y sin embargo, ella no se aterraba, ni se mostraba recelosa. ¡Y ahora, incluso reía por ello!-. Así, que… si alguna otra vez vas para allá, primo, por favor, invítanos.

-Lo tendré presente -sonrió este.

-¡Bien! Nosotros seguiremos con nuestro camino. ¡Sostente fuerte, Lu; esta vez correremos! -Sarah y Jareth pudieron ver cómo ella, confiada, se aferró de su torso para asegurarse-. ¡Hasta luego! -El caballo se marchó con ligereza, en tanto, su jinete pegaba un alarido. El monarca y su prometida se quedaron viéndoles con una sonrisa. De repente, Jareth dirigió nuevamente su atención a ella.

-¿Entonces… -aguardó a que ella le prestara su interés-, te gustaría venir a bailar esta noche conmigo, mi nena? -ella dejó escapar una risita tonta.

-Eso sonó a canción del Aboveground.

-Hago mi mejor esfuerzo -le sonrió reiniciando su marcha con ella en su brazo-. ¿Qué dices?

-¿Cómo harás para que ingrese con mi edad? -Jareth sonrió abiertamente.

-¿Qué tal si te hago mayor por unas horas?

-¿A mí? -clamó asombrada.

-Si quieres. O también puedo hacer que los demás te vean como mayor, pero, a tus ojos y a los míos, seguirás siendo como ahora.

-Mh… Me gusta más la primera -rió-. Me da curiosidad.

-Bien. ¿Te… gustaría que vayamos todos como ayer o… sólo nosotros dos? -Sarah lo observó meditabunda.

-¿No te molestaría? -cuestionó-. Sé que… ayer planeabas ir sólo conmigo y…

-Cosita, cuando quiero estar a solas puedo raptarte y llevarte a un oubliette o a un calabozo. ¿No es eso romántico? -indagó risueño.

-Definitivamente no, 'Rey Goblin' -sonrió ella picándole el pecho con su dedo. Él rió con franqueza y la apretó contra sí, en tanto, continuaban camino.

-De acuerdo. Intentaré recordarlo. ¿Qué tal el Bog of Eternal Stench?

-Quiero creer que bromeas -lo observó con cierta preocupación.

-Bueno…, no puedes negar que tiene su belleza -la miró jocoso.

-¡Seguro! Si no tienes nariz.

Más tarde, todos estaban sentados sobre una manta en uno de los tantos jardines de Labyrinth, disfrutando del té y de distintos bocadillos. La idea de salir de nuevo en grupo les emocionó a todos, aunque Gontran sugirió que Conrad se quedara a comer más dulces o lo que fuera. A las muchachas les pareció divertido verse algo mayores, sólo Lucia se sentía algo titubeante al respecto.

-¡Oye, Lu! ¡¿Cuál es el problema?! ¡Yo estaré allí para cuidarte! -se señaló el pecho con su pulgar. Gontran dejó oír una carcajada.

-¡Quizás sea eso lo que la preocupa, bodoque!

-¡Eso no es verdad!- clamó ella con pasión dejando a todos sorprendidos. Cuando lo advirtió se puso roja y escondió su mirada en su taza de té. -Eh… Quise decir… que no hay problema… Eso… Iré -Conrad le mostró la lengua a su cuñado.

-No te preocupes, Lu. Buscaremos golosinas y traeremos más sin convidarles ni una -confió en voz baja. Ella intentó no sonreír.

-Conrad, no convidamos a ninguno -recordó ella.

-¿Bueno, cualquiera puede olvidarse de un mero detalle, no? -la hizo reír.

-Entonces, esta noche cenaremos afuera y luego, ¡a bailar! -Jareth afirmó. Sarah le sonrió agradecida. Conrad iba a preguntar algo con un dedo en alto-. No, Conrad, no iremos a ese lugar donde te regalan juguetes -lo miró con fijeza-. Seremos un grupo de jóvenes adultos yendo a cenar a un lugar bonito, así que mejor ve pensando en comportarte.

-Le pides mucho -siseó Gontran con maldad y su esposa besó su mejilla con diversión.

-¡Pero…, será tan aburrido como aquí, entonces!

-No, no lo será. No iremos a un lugar formal, pero, tampoco a un… ¿cómo dijiste que se llama a esos sitios, mi mascota?

-Locales de comida rápida -sonrió viendo a su receloso amigo.

-¿Por qué creo que lo están haciendo para que yo no quiera ir? -inquirió el joven fey. Los otros elevaron sus ojos con quejas al cielo.

-¡Por favor, hermano!

-¡Madura, Conrad! -espetó Gontran.

-Conrad, no seas tonto.

-En serio, Conrad -le sonrió Sarah-, deseamos que vengas al igual que Lucia. Tú eres mi amigo, ¿o no?

-Sí, lo soy. Y seré tu primo -palmeó su cabeza como si fuera un perro.

-¡Conrad, yo no soy Merlin! -chilló esta.

-Ese Merlin es muy inteligente -sonrió.

-Pero, yo no soy él pese a que tu primo me diga 'mascota' -puntualizó.

-Lo sé. Merlin es más simpático -respondió y Lucia se cubrió la boca escandalizada. Sarah apretó los puños.

-¿Ves? -sonrió Gontran ganador-. Luego lo defiendes.

-Envidioso -le dijo el susodicho.

-¿Cuánto más tardarán? -inquirió Conrad sentado a los pies de las escaleras. El gris plata de su camisa hacia resaltar sus bonitos ojos de dicho color, sus pantalones de vestir eran negros al igual que sus zapatos. Su chaqueta colgando descuidadamente en la baranda. Los otros dos feys compartían el mismo color en las prendas inferiores-. ¿Por qué tardan tanto?

-¡¿Por qué no te callas que me pones nervioso?! -se molestó su cuñado. Su oscuro cabello se destacaba en el color ladrillo de la tela dándole un salvaje aire gitano.

-Dales su tiempo. Ya bajarán -El soberano trató de serenarlos con una regia camisa azul eléctrico, encima su sobretodo, con tanta majestuosidad como si se tratara de su capa.

-Pero, les diste esos cristales donde estaba el conjuro y su vestimenta, ¿no es así? -el más joven inquirió con los codos en sus rodillas y la barbilla entre sus puños-. Debería ser más rápido.

-¿Y, mis muchachos? ¿Qué sucede? -rió Erwin ingresando desde el exterior.

-Esperando -comentó Gontran poniéndose el saco recto que hasta ahora llevaba con un dedo sobre su hombro.

-Bueno, estoy seguro de que valdrá el pequeño sacrificio -Erwin se apoyó en la columna del pasamano, próximo a su hijo-. La espera siempre vale la pena -sonrió con picardía.

-A mí me aburre -suspiró Conrad-. ¿Por qué siempre hay que esperar?

-¿Por qué siempre hay que escucharte? -cuestionó su padre inclinando su cabeza para verle.

-Por qué soy tan encantador como mi primo -sonrió con exageración a la par que irguió su torso.

-Adulador -rió Erwin-. ¿Cuántos años crecerán nuestras bellas muchachas? -le cuestionó al monarca.

-Bueno…, en vista de que todas debían ser mayores de edad, cuando bajen -suspiró, en realidad él también estaba ansioso-, Alin aparentará veinte, mi Sarah y Lucia unos dieciocho. No quise que se sintieran demasiado incómodas, especialmente Lucia, pues, para ella significa más cambios a los que adaptarse.

-Muy sabio, sobrino.

-Sólo espero que no se vuelva aburrida como Alin -se quejó Conrad.

-¿Y por qué ella habría de volverse aburrida, bruto? -se oyó la voz de su hermana haciendo que las cuatro cabezas giraran para verles. Conrad se incorporó para hacerle frente a su pariente quien llevaba su blazer en la mano.

-¡Bueno -sonrió con maldad-, al menos, en tres años más no se te notarán tanto los kilos de sobra!

-Idiota -dijo despectiva. Gontran fue hacia su esposa con una mirada encendida y una pícara sonrisa. Esa muchacha no dejaba de apabullarlo. Aquella falda de gajos de seda rosa junto a aquel top que dejaba ver su perfecto ombligo y de amplio cuello bote era suficiente para tenerlo a sus pies, sin mencionar el hombro que quedaba deliciosamente descubierto. Su cabello fue recogido en una alta cola de caballo hacia un lado, cayendo sobre su hombro desnudo.

-Mi amor… -la miró casi sin aliento-, no existe palabra alguna para describirte, salvo por esto… -la tomó entre sus brazos y la besó-. Si en tres años vas a lucir así, no dejaré de vigilarte de cerca -le sonrió.

-Tú luces… tan… tú, mi ave rapaz, mi sol… -rió ella viéndolo con aprecio-. Me encanta -ronroneó sobre sus labios dejándole otro beso. Conrad carraspeó adrede, por lo que su padre rió por lo bajo. Entonces, esta vez fueron Jareth y su primo quiénes quedaron mudos y sin movimiento. Dos hermosas jóvenes de dieciocho años descendían tomadas de las manos como para conferirse fuerzas.

Lucia, vestía un vestido cruzado amarillo oro, sin mangas, apenas un poco más largo que el de Sarah; y una chaqueta corta color beige. Su melena superaba a los omóplatos.

Sarah lucía un celeste sarong por arriba de sus rodillas; en la parte superior, un entallado top verde azulado con escote halter; de abrigo, una chaqueta tejida de hilo del mismo color, con volados en las mangas; cuyo botones llegaban hasta la línea del cinto y el largo no superaba las caderas. Su extenso cabello suelto alcanzaba su cintura. Jareth se acercó a su prometida sin dejar de admirarla de pies a cabeza.

-Luces… despampanante, cosa preciosa -confesó su sedosa voz, mientras, sus manos encontraron con presteza su cintura-. Veo que cada año serás aún más bella que el anterior -le sonrió a la sonrojada joven.

-Gracias -se mordió los labios-. Espero que sigas diciendo lo mismo cuando esté vieja -dijo nerviosa.

-Tú nunca serás vieja, amor -la besó en los labios para finalmente ayudarla a descender los últimos peldaños. Entonces, advirtió que Conrad seguía duro como una momia, y que la madura Lucia también. Su tío permanecía en el mismo sitio, curiosamente cubriendo su boca con su mano, en tanto, sus ojos brillaban risueños-. Primo, si ninguno de los dos se mueve TE dejaremos -le hizo ver. Conrad salió de su contemplación y aclarando su garganta fue hacia ella.

-Hola -fue todo lo que salió de sus labios.

-Hola -fue la tímida respuesta.

-Eh… ¿Vamos? -le ofreció la mano; tras verla, ella la tomó. Conrad notó que pese a su abrupto crecimiento, él le llevaba un poco más de una cabeza. Erwin continuaba con sus labios ocultos examinándolo todo. El chico era un desastre, pero, debía reconocer que tenía encanto propio, pese a todo. Lo dejaría hacerlo a su modo, suponiendo que en algún momento de la noche se animaría a hacer algún comentario sobre lo bien que se veía en su atuendo y en su nueva apariencia.

-Eso sí que es un cambio, Lucia -sonrió Jareth con amabilidad-. ¿Te sientes cómoda?

-S-sí. Aún… debo habituarme… Pero, estaré bien.

-De acuerdo. ¿Listos para irnos? -Todos afirmaron-. ¡Oh, un segundo! Debo encargarle algo a mi tío -Dejó el círculo que había formado para tele transportarse para ir junto a Erwin-. Tío -murmuró-, no vayas a olvidar todo lo que te encargué para mañana, por favor.

-No te preocupes, mi muchacho. Pero, no entiendo por qué no lo haces en persona.

-Bueno…, yo tengo mi orgullo -Erwin sonrió.

-Eres un tonto. Ve tranquilo. No olvidaré ni un solo detalle de todo lo que me encomendaste.

-Gracias -sonrió dejando escapar un suspiro antes de regresar hacia el resto.

Sarah apenas pudo cerrar su boca cuando aparecieron ante un reluciente automóvil negro al cual, Jareth, con una satisfecha sonrisa les invitó a subir.

-J-Jareth, esto es… una limo.

-Sí. Es mía, por ahora. Sólo el chofer me pertenece al ciento por ciento -indicó cuando de la puerta del frente surgió un uniformado hombre, delgado y elegante, no muy alto. Sus ojos eran de un color extraño para un humano y su piel parecía algo grisácea. Sarah abrió más sus ojos con una naciente risita.

-¡¿Brisky?! ¡¿Cómo…?! -exclamó ante el cambio casi humano del goblin.

-Su Majestad me pidió que le sirviera en esta… pequeña aventura, My Lady -dijo cordialmente, cubriendo sus ojos con oscuros lentes para posteriormente abrir la puerta para que ingresaran las damas ayudadas por el soberano.

-¿Siempre con clase, eh? -carcajeó Conrad una vez dentro-. ¡Oh, mira esto! -hacía subir y bajar el visor entre el chofer y ellos.

-Conrad, vas a romperlo -avisó Gontran-. Por favor, cuñadito.

-Sólo lo estaba probando -Seguía revisando las distintas gavetas-. ¡Oh, tienes todo un bar aquí! -rió-. ¡Oye, golosinas! ¡¿Por qué escondías esto, eh?! ¡Eres un egoísta, Jareth! -le acusó a este que con un brazo sobre Sarah, la sostenía, en tanto, ella escondía su risa en su pecho descubierto, donde como de costumbre, colgaba su medallón.

-No las escondía, son parte del bar. Ahora, quiero creer que no te las vas a guardar en los bolsillos o algo así.

-¡Por supuesto que no! -hizo una pausa-. ¿Al terminar… volveremos a subir a la gol… a la limosina?

-Sí -sonrió hilarante-. No pretenderás que desaparezcamos frente a todos en la puerta.

-Deberías comprarle una bolsa con dulces para que se quede tranquilo -Sarah le murmuró al oído. Jareth la observó con deseos de besarla. Sí; era mejor que salieran todos juntos o él se tentaría antes de tiempo.

-¿Se la merece? -cuestionó agachando su cabeza para verla. Ella le sonrió.

-Sí. Pero, de todas formas, todos estaremos más tranquilos si se la prometes -le hizo ver ella mordiéndose el labio al enfrentar su mirada. Ya ni siquiera en un día, en horas sería su esposa.

-Ya que estás allí tonteando, ¿qué tal si sirves algo? -Gontran le sugirió al más joven.

-¡Seguro! Eh… ¿Lu…? ¿Lucia, te gustaría beber algo de aquí? Mira, hay agua, alcohol, jugos, refrescos… -se animó a aproximarse a su oído cubriéndose con una mano. Esta nueva imagen de la muchacha lo ponía algo nervioso, sin saber muy bien cómo tratarla. Ahora era mayor y quizás, se aburriera de sus juegos-. Llevaré algunos dulces, no te preocupes -volvió a su sitio contento de que ella se riera como siempre había hecho.

-Está bien. Un refresco de cola -él la observó jocoso.

-¡Chancha!

-¡Conrad! -clamó la muchacha junto a Sarah. La primera risueña, la otra retándolo. El resto elevó sus ojos al techo del vehículo con disconformes quejidos.

-¡De acuerdo, perdón! -se excusó con una sonrisa-. Aquí tienes, mi Lu -el adjetivo posesivo escapó sin ser notado, ni siquiera por él, salvo por la nombrada que trató de esconder su sonrojo. El fey, mirándola extrañado, siguió ofreciendo las bebidas.

Fueron a cenar a un elegante, pero, juvenil restaurante. Para Sarah, y especialmente para Lucia, todo era nuevo, Alin estaba más habituada al lujo y demás.

-Por aquí, Señor Sovereignest -un elegante sujeto le indicó a Jareth el camino hacia la mesa.

-Gracias, Meter -le dijo este ayudando a Sarah a ubicarse en su asiento.

-Un hermoso lugar, Jareth -opinó Gontran.

-Sí. Informal, pero, elegante -sonrió Alin-. Exactamente como tú.

-¿Tú… ya conocías este lugar? -Sarah indagó con curiosidad y un dejo de celos. ¿Qué motivo podía traer al Rey de los Goblins a un restaurante en el Aboveground?

-Vine una vez por negocios. Un hombre rico deseaba recuperar a su hijo luego de que su nueva esposa lo deseó afuera. Pero, no quiero hablar de ello esta noche. Nada de trabajo ni obligaciones, ¿bien?

-Bien -respiró aliviada.

-¿Jareth, aquí debemos usar las mismas costumbres que en el Underground? -inquirió Conrad.

-Si, sería bueno que las emplearas… en algún lado -le sonrió. Lucia observaba preocupada la fila de cubiertos frente a sí. Conrad lo advirtió.

-Lu -tomó su mano entre la suya por encima de la mesa-. No es difícil, si yo puedo hacerlo tú también. Tú sólo sígueme -le sonrió y ella le correspondió agradecida. Gontran observó a su cuñado con duda.

-¿Estás seguro de que eres un ejemplo para una muchacha tan inteligente como ella?

-Gontran, la envidia es una cualidad muuuy fea -fingió aristocracia.

Pronto la cena fue servida, donde todos conversaron animadamente, riendo como cualquier grupo de jóvenes. A la hora del postre, cuando el mesero se aproximó con el carrito de los mismos, Conrad se arrimó al oído de Lucia.

-¡Dulces, dulces! -murmuró guiñándole un ojo y ella rió por lo bajo-. ¿Qué pedirás?

-Mh… Creo que la tarta con crema y fresas.

-¡Yo quiero lo mismo! -indicó al camarero. Gontran lo miraba por debajo de sus pestañas con hilaridad.

Una vez fuera, volvieron a subir al vehículo para dirigirse a la discoteca. Jareth le indicó a Brisky dejarlos unas cuadras antes para no llamar la atención, ya que seguramente deberían hacer fila para entrar. Entonces, fueron en pareja, uno tras otro, Jareth y Sarah encabezaban la formación; él con un brazo en sus hombros y ella en su cintura. Gontran y Alin venían de manera similar, sólo que ella rodeaba su cintura con ambos brazos riendo tontamente, en tanto, él le robaba algún que otro beso. Tras ellos, Conrad entrelazó sus dedos con los de la joven a su lado, viéndola con una suave sonrisa.

-Jareth, me estaba preguntando, cómo haremos mañana para levantarnos temprano y demás.

-Primero, mi chiquitita, mañana podremos descansar un poco más debido a todo el ajetreo que nos aguarda durante el resto del día. Y… segundo, reordenaré el tiempo ni bien dejemos el Aboveground, entonces, será como si nunca hubiéramos pasado tantas horas despiertos -sonrió con placer.

-Usted es muy vanidoso, 'Rey Goblin' -bromeó ella al ver su imposible sonrisa.

-Yo soy el 'Rey Goblin' -se jactó él haciéndola reír.

-'Estúpido Rey Goblin' -le recordó por lo que él la abrazó de súbito.

-Te dije que eso era un secreto, 'cosita.' ¿Ves cómo me obligas a castigarte? -se apoderó de sus labios que lo aceptaron sin restricción.

-Chicos, chicos, estamos en un lugar público, eso es para mañana por la noche -bromeó Conrad. Pasando a su lado, Alin y Gontran le vieron con ganas de golpearle. Ellos pasaron sin perturbarles y él fue a molestar.

Dentro del local bailable, todos dejaron sus abrigos en el guardarropa y se dirigieron a la barra para observar un poco la situación que era novedosa para todos. La música era de un pulso constante y ligero, y las coloridas luces jugaban con la oscuridad y las figuras del gentío.

-Caótico, ¿verdad? -Gontran le cuestionó a Alin en su oído y ella asintió con la cabeza.

-Pero…, es… interesante.

-¿Qué te parece, cosa preciosa? -cuestionó abrazándola por detrás trayéndola hacia su cuerpo.

-Parece divertido. Yo… nunca pensé que era tan… -rió- ensordecedor.

-Ese es el truco -besó su oído-. Para no pensar y sólo… sentir la persuasión del frenesí. ¿Quieres ir a bailar o prefieres beber algo antes?

-¿Bailarás esto? -indagó intrigada.

-Bueno, si me preguntas, prefiero la música goblin para divertirme, pero, esta no está mal -sonrió con picardía y la guió a la pista con un posesivo brazo sobre sus caderas. Durante el camino, Sarah estudió los movimientos del resto, para ponerse a tono cuando comenzaran a moverse.

-¡Vamos, Lu! ¡Parece divertido! -Conrad rió llevándola consigo cerca de su primo. Tal parecía esto se bailaba todos con todos o al menos como se les daba la gana a cada quien, como con los goblins en los festejos.

-Yo no sé bailar -dijo apocada.

-¡Sí, sabes! -sonrió-. ¡Ven! -tomó sus manos y la guió hasta que logró que se soltara, haciéndola reír casi todo el tiempo. Gontran y Alin reían viéndolos aún desde la barra. Tal parecía, esos dos se adecuaban fácilmente al mundo humano, especialmente el más joven.

-Mi amor, no podemos ser menos para que luego tu hermano nos trate de viejos o aburridos. Y, tú luces preciosa como para no poder mostrarte al mundo. ¿Nos unimos a ellos?

-Claro, cariño -rodeó su cuello para besarlo.

Pasadas un par de horas, regresaron riendo a la barra donde pidieron algo para beber. Sus respiraciones agitadas por la diversión.

-Bailas deliciosamente, mi conejita -Jareth murmuró en su oído tras pedir los tragos.

-Tú no lo haces mal, por ser el 'Rey Goblin.'

-¡Ah-ah, mi chiquitita! -sonrió él-. El 'Rey Goblin' no hace nada mal -sonrió con picardía y ella se mordió los labios. Mejor no profundizar el tema por esa noche, ella también podía caer en la 'persuasión del frenesí.' Tomó el recipiente que le ofrecía y se concentró en beberlo. Él sonrió para sí con diversión.

-¡Eso sí que fue ejercicio! -rió Gontran.

-No estás tan oxidado como pensé, cuñado -Conrad elevó su vaso en dirección a él.

-¿Eso fue un halago, cuñadito? -lo miró con recelo.

-Si esa fue la impresión lo retiro -carcajeó.

A unos pasos, Lucia miraba con una sonrisa su entorno, no sabía si podría ver algo como eso de nuevo ahora que vivía en el Underground. En eso, un grupo de jóvenes pasaron y uno de ellos se acercó decidido a sacarla a bailar; sería fácil drogarla con alguna bebida y luego, llevarla de paseo para divertirse. Algo en ella le avisó que estaba siendo avistada y se sintió indefensa. El hombre no advirtió de inmediato al joven alto y rubio que se paró tras ella viéndolo fijamente para rodear su cintura con dominio.

"Lo siento, amigo, pero, ella YA tiene DUEÑO, y más te vale que no vuelvas a intentar algo como eso que estás pensando o te encontraré y créeme que sufrirás."

El sujeto, aturdido, todavía no comprendía bien quién le había hablado, pues, aquel tipo en ningún momento había abierto la boca, pero, lo que fuera tampoco los otros dos le estaban viendo con mucha amistad o indiferencia.

La muchacha giró para ver quién la sostenía con tanta decisión, pensando que, quizás, el monarca había leído sus temores y había visto al hombre que la observaba de esa manera tan desagradable. Se sorprendió al advertir la cabellera no tan pálida y los bellos ojos grises con verdadera amenaza viendo hacia el otro. No supo por qué tenía deseos de llorar en aquel amparo.

-Déjamelo a mí -Gontran murmuró al monarca y entrecerró los ojos. Cuando el sujeto se marchó lo hizo temblando creyéndose volver loco; primero esa voz y ahora esas imágenes de él mismo en escalofriantes situaciones. Los tres feys comenzaron a reír con saña ante la sorpresa de las muchachas.

"¡Bien hecho, cuñado! ¡Buena cacería!"

"No sé si te moleste lo que voy a decirte, Gontran, pero, eres digno sobrino de Kaden."

"Gracias a ambos. No es una ofensa, Jareth. Es uno de los pocos que me caen bien." Alin intentó deslizarse en la mente de su esposo, pero, este no se lo permitió. Era una parte oscura de su persona que podía atemorizarla y él la protegería de ello. Cuando acabó de amilanar al pobre diablo, le dedicó una sonrisa indulgente.

-Lo siento, amor. No apto para damitas -la rodeó con sus brazos, en tanto, ella fruncía sus labios.

-¿Qué fue eso, Jareth? -cuestionó Sarah tan extrañada como el resto.

-Nada, cosita. Sólo… un pequeño pasatiempo de aves rapaces -Sarah observó a sus amigas, una decepcionada con infantilidad por no poder ver más allá de las narices de su amado; la otra aferrada fuertemente a Conrad con los brazos de este dudando en abrazarla hasta que al fin se decidió y frotó su espalda.

-¿Estás bien, mi Lu? -Ella abrió los ojos sobre la entreabierta camisa gris.

-S-sí. Gracias, Conrad -se sonrojó sin saber si salir de su abrazo o no.

Rato después, volvieron a la pista al ritmo de un conocido remixado. Después de unos cuantos temas más, la música se tornó suave y sensiblera. Los feys vieron a su alrededor cómo las parejas comenzaban a bailar tan acarameladamente. Gontran sonrió y de inmediato copió la moda acortando la distancia entre su sensual esposa y él. Jareth observó a Sarah a los ojos y la miró apreciativamente extendiendo sus manos para que ella posara las suyas. Una vez hecho, él las llevó a sus hombros, en tanto, las suyas se posaron en la cintura para balancearse a la lenta y candente melodía.

El corazón de Sarah galopaba con vigor, tan cerca, tan cerca de él. Sus miradas no podían dejarse, ¿qué diferencia había en comparación con el Ballroom de su primera aventura? Suspiró ensimismada en aquella mirada. "Conejita cazada," pensó ella. Esas garras que temía y anhelaba, tan ilógicamente…

Conrad estudió su entorno, al igual que Lucia. Ambos no sabían qué hacer exactamente. ¿Estaría bien, estaría mal? ¿Qué pensaría uno del otro? Gontran espió con maldad a su cuñado y sonrió.

"Jareth, siento molestar, pero, alguien necesita un pequeño empujón."

"¿Gontran? ¿Quién?"

"El bodoque."

"Veo. Te cedo el placer de dárselo a él, yo me encargo de ella con medios más sutiles."

"Hecho." Sonrió. Alin lo estudió con curiosidad, seguidamente sonrió cómplice. Sus miradas se cruzaron y se deslizaron hasta quedar tras Conrad. Por su lado, Jareth hizo lo mismo junto a Sarah. Cuando Gontran chocó con su cuñado, Jareth, de espaldas, se puso firme tras Lucia. La muchacha sólo atinó a abrir los brazos al igual que el joven fey frente a sí y para su sorpresa, terminaron abrazados. Jareth volvió a escurrirse entre las gentes, Gontran se hizo el disimulado escondiendo su risa junto a la de su esposa en un beso. Los dos jóvenes se soltaron avergonzados ni bien se percataron de la cercanía. Él carraspeó y se rascó la nuca.

-Eh… ¿Quieres… bailar?

-Si… tú… quieres.

-S-sí, yo… quiero -Lucia parecía a la expectativa-. Es decir…, me gustaría mucho bailar contigo -Lucia sonrió consintiendo con la cabeza. Él puso sus manos en la cintura con incertidumbre y ella las suyas, temblorosas, sobre sus hombros. Ambos mantenían una recatada distancia.

Sarah cruzó sus muñecas por detrás del cuello de su pareja. Jareth la miraba con intensidad y trayéndola más a su cuerpo.

-¿Qué sucede, mi mascota? -indagó con dulzura.

-Nada… Sólo… algo de melancolía.

-¿Melancolía? ¿Puedo preguntar por qué? -inquirió preocupado de que al estar en el Aboveground su deseo de regresar a su antiguo hogar fuera más fuerte. Sarah se ruborizó.

-Es que… siempre que bailamos… tú… cantas. Pero, aquí eso no es… -Él puso un dedo sobre sus labios.

-¿Quieres que cante para ti?

-Pero…

-Sh… ¿Sí o no? -Sarah se mordió los labios.

-Sí, pero…, no quiero dejar de bailar -Jareth rió por lo bajo.

-No te preocupes, tengo una especial para eso. Yo cantaré y todos ellos lo disfrutarán, pero… ¡qué lástima! No podrán recordarlo. ¿Eso te haría feliz, mi chiquitita?

-Sí, bastante -le sonrió y él le correspondió. De repente, tras un onomatopéyico coro, un contagioso ritmo comenzó a sonar por los parlantes.

-"Bailemos" -Jareth comenzó a mover sus labios, a la par que su voz sonaba en los altavoces. Su mirada no perdía contacto con la de ella y su voz, grave y sedosa, la voz de un amante, acariciaba los oídos de Sarah como si estuviera cantando únicamente para ella-. "Ponte tus zapatos rojos y baila el blues.

Bailemos.

La canción que suena en la radio.

Movámonos.

Mientras las luces de colores iluminan tu rostro.

Movámonos.

Muévete entre la gente hacia un lugar vacío" -la llevó hacia un lugar más solitario con un grácil movimiento-. "Si dices corramos, correré contigo" -confesó en su oído-. "Si dices escondámonos, nos esconderemos" -Sólo ellos quedaron a oscuras-. "Porque mi amor por ti" -la aprisionó aún más a él; Sarah cerró los ojos sobre su pecho-, "quebraría mi corazón en dos,

si cayeras

en mis brazos

y temblando como una flor" -Su voz vibró en su pecho y sus cuerpos apenas dejaban cabida entre sí-. "Bailemos.

Bailemos.

Por temor a que tu gracia caiga" -su tono fue acariciante-. "Bailemos.

Por temor a que esta noche sea todo" -su mirada se entornó pasional-. "Movámonos.

Puedes mirar en mis ojos" -con un dedo elevó su barbilla para que lo enfrentara-. "Movámonos.

Bajo el claro de luna, este grave claro de luna.

Si dices corramos, correré contigo" -se deslizaron como la brisa entre las demás parejas-. "Si dices escondámonos, nos esconderemos" -Su voz era una promesa en medio de la oscuridad-. "Porque mi amor por ti" -la miró con profundidad, deseando que su mensaje llegara y que fuera correspondido- "quebraría mi corazón en dos.

Si cayeras" -la echó sobre uno de sus brazos- "en mis brazos" -La hizo inclinar hacia atrás sin abandonar su mano en su espalda- "y temblando como una flor" -volvió a enderezarla y sus torsos quedaron nuevamente pegados; sus ojos nunca perdieron contacto. La música parecía guiarlos a través de la gente-. "Bailemos.

Ponte tus zapatos rojos y baila el blues.

Movámonos.

Bajo el claro de luna. Este grave claro de luna.

Bailemos.

Bailemos.

Bailemos.

Bailemos" -repetía como si deseara que ese momento fuera para siempre.

Paulatinamente, la canción comenzó a perderse en otra a la que ninguno de los dos prestó atención. Sólo siguieron moviéndose, mientras, sus labios se unieron conociendo más de ellos mismos, expresando más de lo que ellos se atrevían.

"Espero que esta magia mañana siga, mi amor. Yo sólo… sólo quiero amarte por siempre. Quemarme en ti por siempre."

Estaban tan concentrados en transmitirse sus secretos, que no podían oír los pensamientos del otro, no en un acto de egoísmo, mas bien, de desesperación, como si fuera la última vez que se verían y algo, quizás, como el orgullo, les prohibía decirlo en voz alta.

"¿En verdad, sientes así, mi 'Rey Goblin'? Yo… quiero caer temblando en tus brazos, creo que ya… lo he hecho. Creo que hace tiempo lo vengo haciendo, pese… a mi necedad."

Cuando el beso se quebró ambos se vieron con atención y querencia. Él le sonrió con ternura, ella le correspondió algo avergonzada, pero, notablemente absorta en él. Jareth dejó escapar una profunda risita y acarició su espalda.

-Espero no haberte asustado -Jareth se excusó. Ella extendió una mano para acariciar su mejilla.

-Si… no lo hicieras, no serías tú…, mi 'Rey Goblin' -el cerró sus ojos con un suspiro de satisfacción.

-Eso suena mucho mejor que 'Rey Goblin' o 'estúpido Rey Goblin' -sonrió.

-Pero, tú reconociste una vez que lo eras -sonrió con picardía.

-Muy cierto. Sólo que… de tanto en tanto, este… eh… 'cruel Rey Goblin' gusta de algo de dulzura -Sarah se abrazó a su torso dejando otra vez su rostro sobre su pecho.

-¿Te lastimé… otra vez? -Jareth no podía creer que ella estuviera reconociendo eso-. Lo siento si lo hice -besó el centro de su pecho. El monarca exhaló un suspiro al sentir sus labios en su piel; si no le decía que en realidad no lo había lastimado, sería ella quién saldría lastimada esa noche, de una manera distinta.

-No, mi chiquitita; no lo has hecho, pero… -depositó un beso en su coronilla e hizo que le viera para sonreírle acomodando su cabello suelto-, gracias por ese bello remedio en mi corazón -ella se sonrojó, pues, no había pensado en su acción, sólo…, había querido recompensarlo por una vieja herida-. Aquellos cuatro nos han abandonado -sonrió él cambiando de tema para no incomodarla-. ¿Te parece ir a buscarlos?

-Sí. ¿Pero…, dónde podrían haber ido?

-Bueno…, imagino dónde pueden estar Gontran y mi prima, los otros dos, no tengo idea -la rodeó con un brazo y fueron abriéndose camino hacia la zona donde estaban acomodados varios sofás. Y, allí encontraron a Alin y a Gontran muy perdidos el uno en el otro. Jareth rió pensando en que debería tele transportarlos directo a la alcoba de su castillo. Riendo les dio la espalda para abrazar a Sarah-. Debí suponer que estarían tan ocupados -murmuró al oído y ella le acompañó en la broma.

-¿Qué tal si, ya que sabemos dónde encontrarlos, buscamos a Conrad y a Lucia?

-Sí. Déjame sentirlos… Mh… Por allá -señaló una especie de patio, que algunos usaban para fumar o simplemente para tomar un poco de aire fresco. Cuando enfrentaron el rico aire nocturno, pudieron distinguir a la pareja más joven sentados en el mismo banco, enfrentados, tomados de las manos, como confesándose algo. Y, entonces, desde esa distancia pudieron distinguir una barra de dulce entre sus manos, la cual Conrad partió y compartió con ella, quién reía por la travesura. Sarah apretó sus labios por no darles aviso de que habían sido descubiertos. Jareth se llevó una mano a la frente; por supuesto que su primo no dejaría a esos dulces en paz, aún habiéndole prometido una bolsa de ellos-. Démosles cinco minutos para que terminen su golosina y… los interrumpiremos -miró el cielo-. No falta mucho para que empiece a aclarar en el Aboveground.

-Sí. Sería lindo ver el amanecer, pero…, no creo mantenerme despierta.

-Yo puedo ayudarte con eso, cosita. Sólo pide. Pero…, si no importa qué tipo de amanecer deseas ver, entonces, mañana podremos verlo juntos -Ella se ruborizó recordando que a partir de mañana compartirían todo como marido y mujer.

-Eh… No, está bien -se apresuró a decir. Y él sonrió. Entonces, pasados unos minutos, comenzó a avanzar hacia su primo y su protegida.

-¡Vaya, vaya! ¡¿Pero, qué tenemos aquí, eh?! -indagó burlón.

-¡Jareth! -clamó Conrad, en tanto, Lucia con su dedo se señalaba los labios viéndolo desesperadamente. Conrad se pasó la mano por los suyos. Chocolate-. ¡Je! ¿Cómo habrá aparecido esta mancha aquí? Debe haber sido algún pájaro que pasó volando -simuló buscar en el cielo y Lucia se mordió los labios, medio hilarante, medio asqueada por la sugerencia de lo que podía ser la mancha.

-Seguro. ¿Les parece regresar a casa o quieren quedarse un poco más?

-No, casa estará bien si nos das esa bolsa de dulces que nos prometiste. Si no cumples le contaré a papá. Sabes que a él no le gustan los reyes mentiro… ¡Auch! -clamó al sentir el tirón de orejas.

-Si te la doy es por Lucia, no porque tú la merezcas, pequeño tramposo.

-No sé de qué hablas -se cruzó de brazos-. No tienes pruebas de nada -Jareth elevó sus ojos frustrado.

-Mejor vamos por tu hermana y Gontran.

-¿Qué tal el baile, Su Majestad? -inquirió Brisky abriéndoles la puerta.

-Muy Aboveground, pero, muy excitante, también -espió divertido a Gontran, el cual rió.

Ya dentro de la limosina, Alin iba sentada sobre su esposo; Sarah abrazada al torso de Jareth, un poco cansada, pero, feliz, no estaba segura de si él en verdad la amaba, mas, al menos, la hacía feliz todas sus atenciones y poder sentirlo tan cerca; él la había cubierto con su sobretodo puesto como si fuera su ala, dejándola más próximo a él. Sarah había reído ante su sugerencia, pero, finalmente había aceptado. Conrad, permanecía muy silencioso sosteniendo a la otra joven dormida sobre su pecho, encima, su chaqueta la cubría. Sus brazos la sostenían para que no cayera; cada tanto espiaba la serena faz y sus manos levemente cerradas sobre su camisa.

-¿Se quedó dormida? -cuestionó Jareth.

-Sí. Ella bailó mucho esta noche. Y por la tarde estuvimos paseando. Mi pobre Lu -suspiró-. Espero que Anna la deje descansar.

-Anna tendrá que conformarse con su nana hasta mañana. Lucia está invitada a nuestra boda. Así que no podrá estar con ella todo el tiempo -sonrió viendo a la joven en los brazos de su primo con dulzura-. Había olvidado que ellas se cansarían más pronto que nosotros, pero, lo solucionaré ni bien lleguemos. Aunque…, aquí hay alguien que se resiste a dormir, ¿me equivoco? -miró a su novia aún bajo su brazo.

-Para nada. Es que hay momentos que desearía mantener por siempre.

-Puedes, en tu mente, en tu corazón. Y… si bien no pueden repetirse, pueden llegar a recordarse o imitarse - contempló a los ojos e inclinándose la besó, durante, una de sus manos se posó en su desnuda pantorrilla-. Recuerda mi promesa -susurró-, cosa preciosa, te pintaré mañanas de oro y te tejeré tardes de Valentín, entre otras cosas -le sonrió en la intimidad de su resguardo.

-Yo… te lo recordaré si no -le correspondió sin saber muy bien qué decir, algo nerviosa por su cercanía; por su mano desnuda en su piel; por el recuerdo de sus cuerpos bailando pegados; por el poco tiempo que faltaba; porque no estaban solos…

-Me parece justo - concilió.

Brisky les hizo saber que ya habían llegado a destino, por lo que, descendieron del vehículo y se tele transportaron a su reino.

-Muy bien, mis niñas, ahora…, una vez en sus habitaciones, ni bien se muden de ropa, volverán a ser las fastidiosas chiquillas que nosotros tenemos que tolerar -bromeó viendo a los otros que carcajearon ante el coro de protestas.

-Bueno, al menos no todo estará perdido -Gontran se dirigió a Alin elevando una ceja.

-No lo sé -se hizo la ofendida hasta que él depositó sus labios en su cuello y la hizo reír-. ¡De acuerdo, de acuerdo! Vamos a dormir. Hasta luego, que descansen -Ascendieron las escalinatas.

-Bueno…, Lu, te acompaño hasta tu habitación -Conrad sonrió-. ¿Podrás dormir después de que te desperté?

-Creo que sí -tomó el brazo que le ofreció y fueron tras la otra pareja-. Pero, quisiera ver a Anna antes. Seguro está en la guardería.

-No hay problema -¡POP! Desaparecieron ante los jocosos ojos de Jareth y Sarah. El soberano la miró y se acercó a ella para abrazarla.

-Mi Sarah…

-¿Sí? -elevó su rostro.

-Sólo…, esta noche estuve pensando… en cómo se dio lo de nuestra boda y sinceramente… -Sarah lo observó preocupada. ¿Qué si ahora no quería casarse? ¿Si ya se había aburrido o peor, le decía que todo era un truco?- no se dio como yo hubiere deseado, cómo… había planeado pedírtelo, aún en la noche en que… te dije qué se pedía a cambio de Toby -¿Entonces, él había pensado en pedírselo de todos modos? ¿No era sólo porque ella había pedido que regresara a Toby? Sólo que… ella no había querido oírle y lo había acusado y huido, para variar-. Sé que, de todos modos, hacerlo ahora, no te parecerá justo, pero…, no quiero que nos casemos sin que yo… haya hecho esto primero -Él aferró una de sus manos y se arrodilló sobre una de sus rodillas-. ¿Sarah Williams…, me concederías el honor de ser mi esposa? -Sarah estaba pasmada y no pudo evitar emocionarse. Sí, siempre había soñado con algo como este momento, pero, cómo ese tipo de costumbres ya no se usaban se había hecho a la idea de que nunca sucedería. A ella le costó recobrarse; él parecía tan ansioso y temeroso como si en verdad su respuesta fuera a modificar la realidad. Ambos conocían que no había marcha atrás, pero, esto, quizás era algo más… personal que un simple trato, y más simple que el delicado equilibrio entre dos mundos, y a la vez parecía mucho más importante.

-Yo… -Las palabras parecían estrangularse en su garganta-. Yo… -Sin poder resistir más su frustración de no poder expresar su deseo, tomó aquel suplicante rostro entre sus manos y descendiendo su faz besó sus labios. Él la trajo hacia sí sentándola sobre su pierna y cuando se volvieron a ver le sonrió con dulzura.

-¿Eso debo tomarlo como un sí?

-Eso puedes tomarlo como quieras, 'Rey Goblin' -sonrió secándose las lágrimas, él puso cara de sorpresa elevando una ceja, muy a su estilo; por lo que ella riendo lo abrazó-. Sí, Jareth. Puedes tomarlo como un sí -Él puso sus brazos alrededor de su cintura.

-No quisiera soltarte por temor a que desaparezcas como en un sueño -confesó él.

-No puedo desaparecer, Jareth, no voy a huir más. A cambio de todas tus promesas, yo no voy a huir más de ti -Él la miró a los ojos con cierto orgullo. ¿Cómo una chiquilla podía crecer tanto especialmente donde el tiempo corría más lentamente? No lo sabía, pero, él estaba feliz de oírla. Aquellas palabras, sus acciones, sólo le daban más bríos a sus esperanzas. Y como ella, no pudo decir palabras, sólo… un beso.

N/A FINAL: Bueno, no es que quiera… perturbarlas, alterarlas o algo así, pero… ¿se dan cuenta de que para el próximo capi nos tendremos que vestir de gala? ¿O qué? ¿Acaso piensan ir a semejante suceso con esa ropa tan informal? ¡Vamos! ¡A por nuestros mejores atavíos! Y tranquilas, hay como una semana para elegir qué será lo más adecuado. ; )

Besos para todas.

AmaterazuHime.