LOS PERSONAJES DE SCC NO ME PERTENECEN, PERTENECEN A LAS CHICAS DE CLAMP. LA HISTORIA ES ÚNICA Y ORIGINAL, PROPIA DE MI IMAGINACIÓN Y LA DE MI BETA.

Capítulo beteado por Anndy.


"El principio del final"

Observé a mí alrededor y sentí que como todo se movía; todo está nubloso. Me vi corriendo hacia la puerta del baño y luego distinguí la preocupación de Shaoran

—Sakura, mi amor, ¿te encuentras bien? —Interrogó—, Sakura ábreme.

—Me encuentro bien, no te preocupes —le pedí—, ahora salgo.

Me vi en el espejo, realmente estaba pálida, sin querer dejé salir una sonrisa. Así que esto es lo que se siente, pensé y mi sonrisa se extendió más. Recordé por un momento la sonrisa enorme de mi madre, porque a pesar de todo Asumi era mi madre, ella me crio y estuvo conmigo cuando más lo necesité.

"Aprende a perdonar, no lo olvides"— resonó en mi cabeza; me miré fijamente en el espejo para luego sumergir mi rostro en el agua.

Después de un par de minutos abrí la puerta y me encontré con la persona que desde hacía dos semanas se mantenía firme a mí lado.

—Te dije que me encuentro bien, no es nada.

—Eso no puede no ser nada, llevas con vómitos y mareos dos semanas, desde que saliste del coma —insistió.

—Recuerda lo que dijo el médico, qué estoy en perfecto estado y que esto es una de las consecuencias por haber estado en coma tanto tiempo, tienes que entenderlo.

—No, aquí hay algo raro, llamaré al médico de mi familia —giro rápidamente, dirigiéndose a la puerta, pero en ese momento tomé su mano.

—Hey, mi amor, estás exagerando —dije y llevé una de mis manos a su rostro—. Estoy bien, mírame, estoy mejor que nunca —sonreí.

—No quiero que nada malo te pase —exclamó y noté preocupación en su voz.

—Nada malo me pasará —murmuré y no bastó mucho para que nuestros labios se unieran.

Segundos después sentimos que alguien entró a la habitación y se aclaró la garganta

—Chicos lamento la interrupción —se disculpó—, pero Sakura, necesito hacerte el último chequeo para poder darte el alta y saber si todo está perfectamente bien.

— ¿Alta? —Casi gritó, no me podía esperar nada menos de parte de Shaoran; instantáneamente comencé a reír—. Mi amor, tú tienes que seguir aquí —exclamó—, Doctor ella esta con vómitos y mareos, no le puede dar el alta.

—Shaoran —suspiró resignado—, ella sufrirá de eso por algunas semanas más, igual mandaremos un dieta estricta para que esto no ocurra, pero no es nada grave —lo tranquilizó—, todo se debe al coma.

—No voy a quedarme tranquilo —rebatió—, puede cuidarla una enfermera en casa.

—Shaoran mi amor exageras —dije soltando pequeñas risitas, para luego dirigirme junto al médico e ir a hacerme los análisis.

—Iré a ver a Ailee —murmuró—, ¡Y no soy exagerado! —Fue lo último que pude escuchar de él y no evité volver a reír.

Los estudios fueron bastante rápidos por un lado y paulatinos en cuanto a mis áreas más afectadas por el accidente, pues lo último fue la tomografía. Al salir de ahí, le pedí a la enfermera que me llevara hacia maternidad, más exactamente a la habitación de Tomoyo.

—Sakurita —exclamó mi mejor amiga, comprimiéndome en un efusivo abrazo—, ¿cómo estás?

—Estoy bien Tommy y veo que a ti ya te dieron el alta.

—Sí, Ailee está bien y yo me recuperé perfectamente —explicó—, así que el médico nos dio el alta, dos semanas en el hospital ya son demasiado.

—Son unos exagerados —murmuré y miré hacia donde se encontraban ambos hombres, con la pequeña Ailee a su lado.

—Totalmente de acuerdo amiga —dijo rodando los ojos—. ¿Cuándo te darán el alta?

—Falta poco, hoy me hicieron los últimos estudios y espero que salga todo bien —dije con una sonrisa.

— ¿De qué hablan ustedes dos? —Preguntó Shaoran. Tomoyo y yo nos miramos y nos acercamos a los dos hombres, yo tomé en brazos a Ailee.

—Hola pequeña —hablé—, ¿cómo estás? Mira que pequeñita y hermosa eres.

— ¿Y ustedes para cuándo? —Interrogó Eriol pícaramente; miré a Shaoran e instantáneamente me ruboricé y comencé a reír.

—Eh…falta un tiempo —murmuró con un pequeño sonrojo.

—Chicos, ¿en serio todavía son así? —Exclamó Eriol, riéndose fuertemente.

—Permiso. Señor necesitamos que firme en la recepción los últimos papeles para el alta —informaron.

—Vamos —le di a Tomoyo a la pequeña Ailee y me levanté, Shaoran tomó los bolsos de Tomoyo y los acompañamos hasta la recepción; fue solo cuestión de minutos para que nos despidiéramos.

—Señorita Kinomoto, el médico la está esperando en su habitación.

—Enseguida vamos, gracias por el aviso —le dije a la amable enfermera.

Junto a Shaoran me dirigí hacia la habitación, mas nunca esperé encontrarme con tal sorpresa.

Dos hombres vestidos de traje en la puerta de mi habitación, hablando con mi médico, no fue difícil para mí reconocerlos.

—Mi amor necesito que te vayas —le dije a Shaoran.

— ¿Sakura qué pasa?

—Necesito enfrentarme a ellos sola —le expliqué—, son mi padre y mi hermano. Solo déjame sola una par de horas, yo te llamaré para que vuelvas, ¿sí? —Lo miré fijamente a los ojos y él asintió. Por alguna extraña razón supe que en ese momento él también sabía quién era, o mejor dicho, quién fui, pero no dijo nada y solo se fue.

Me acerqué lentamente hacia donde se encontraban los tres hombres hablando.

— ¿Doctor me buscaba?

—Hija, ¿cómo te encuentras? ¿Estás mejor? Te ves hermosa.

—Hola monstruo.

—Basta de hipocresías y de falsedades —dije mirándolos con desprecio y odio. Volteé tratando de calmarme, no podía dejar que me afectara tanto—. Doctor lo iré a ver más tarde en su consultorio —le dije, este asintió con la cabeza y salió del pasillo; me dirigí hacia la puerta de mi habitación y la abrí—. Pasen —murmuré completamente seria.

—Sakura, hija, ¿por qué nos tratas así y delante del médico?

— ¿Por qué los trato así? ¿Pensaron qué su mentira duraría mucho tiempo? ¡Díganmelo, ¿pensaron qué les duraría toda la vida?!

—Sakura hija, ¿de qué estás hablando?

—Vamos papá —escupí—, ¿enserio quieres saber de qué hablo? Pues bien, te lo diré —dije mientras me cruzaba de brazos—. Hablo de qué mi madre se llama Nadeshiko y qué ella me atropelló accidentalmente y perdí la memoria; de qué me separaron de la persona que más amé, solo para recibir dinero a cambio —musité con la voz entrecortada—. ¿Quieren saber de qué más me enteré? —Levanté la voz mientras mis ojos se inundaban en lágrimas.

— ¿Quién te dijo tales patrañas? —Medió gritó Touya.

— ¡Nadie me las dijo! Las recordé una por una; el desprecio, el odio que sientes hacia mí —le dije mordazmente—, ¿pero por qué? Nunca te hice nada… —murmuré—. Oh no, espera, sí, sí hice algo —reflexioné—, ya no eres el único heredero de las empresas Kinomoto ¿verdad? Empresa que lograron fundir gracias a mi sufrimiento —les dije—. Estaban contentos ¿cierto? Tú estabas en la ruina —señalé a mi padre—, y tu Touya, solo querías tener dinero, ser superior a los demás, poco te importaba la familia, ¡qué decepción! —Musité con lágrimas en los ojos sin dejar de observar a ambos hombres.

— ¡No puedes recriminarnos nada!

— ¿Están seguros de que no puedo recriminarles nada? Están inseguros de quedarse con las empresas. No se dan cuenta de todo lo que perdieron solo para poder obtener el poder que hoy en día tienen.

—Me maté, sufrí y agrandé esas empresas —rebatió—, no puedes venir con tus mentiras a decirme todo esto.

—No son mentiras y saben muy bien todo lo que hicieron, lo que quiero saber es por qué, ¿¡Por qué!? —exploté.

—Hija entiende que tenías qué tener el mejor futuro, tenías que ser única —argumentó

—Pero eso fue cuando todo el dinero, la riqueza se nos subió a la cabeza; fue cuando yo era otra, era diferente, avarienta, mala persona, hasta mi separación del único chico a quien amo y ustedes, gracias esa separación recibieron dinero. Yo no sabía por dónde estaba caminando, lo único y último que vi fueron dos faroles y lo primero fue mi nueva vida; una vida en la cual aprendí a valorar todo lo que tenía, así fuera la más mínima cosa. Aprendí lo que es sentir y entregar cariño, aprendí a observar la falsedad y a vivir en una completa mentira, porque eso fue mi vida, una completa mentira.

—Sakura no sabes lo qué estás diciendo.

—Claro que lo sé, les dije que sabía absolutamente todo, cada una de sus calumnias —musité—. Y ahora lo único que les puedo decir es que quiero que partir de ahora me dejen en paz; que no me busquen porque para mí ustedes no existieron en mi vida. Hoy perdí a mi hermano y a mi padre, ellos están muertos para mí —dictaminé y sentí como todo me comenzó a dar vueltas, toqué la pared mientras me llevaba una mano a la cabeza y sentí una mano la cual me sostenía, inmediatamente levanté la mirada y vi a mi ángel.

— ¿Qué es lo que haces aquí? —pregunté débilmente.

—Te dije que siempre te cuidaría y por supuesto, más en estos momentos. No estás para estos escándalos y me molestó ver que no seguías mis consejos.

—No puedo perdonarlos, no después de recordar todo lo que me hicieron.

—Ellos no cambiarán, pero tú si cambiaste. Tú eres buena, cálida, amable; sabes amar y dar amor y por supuesto, también sabes perdonar, así que hazlo hija —pidió—, no te quedes con todo eso ahí adentro, perdónalos. Ellos saben sus propios errores cometidos, tú no tienes por qué herirte con ellos.

—Pero mamá… —protesté.

—Aprende a perdonar —murmuró y su imagen se desvaneció de mi vista.

— ¡Sakura mírame! Sakura mira, sigue la luz y vuelve a tus sentidos.

—Estoy bien doctor, no tiene por qué preocuparse, es algo normal.

—Tienes que tener mucho cuidado, ven te acompaño a que te recuestes.

—Estoy bien —protesté.

—Puedes sufrir una descompensación y eso no sería nada bueno en tu estado —repitió, y no pude resistirme a rodar lo ojos—. No me ruedes los ojos señorita, ya lo hemos hablado.

— ¿Qué es lo que tiene mi hija?

—Señor ella está… —comenzó, pero yo no quería que ellos se enteraran.

—No tienes por qué fingir preocupación por mí —dije mordazmente—. Por favor quiero que se vayan, yo los perdono por todo el daño que llegaron a causarme, los perdono de todo corazón, pero no los quiero en mi vida, váyanse por favor.

—Hija… —mi padre tomó mi mano.

—Por favor váyanse —grité con la voz entrecortada, dirigiendo una mirada suplicante al doctor.

—Señores les pido que salgan de la habitación, ella no puede alterarse, recientemente salió de un coma y su salud es delicada, así que salgan o me veré obligado a llamar a seguridad —dijo el médico, quién acompañó a ambos hombres hasta la puerta.

— ¿Estás mejor? —preguntó el médico, regresando a mi lado.

—Sí, mucho mejor, gracias —murmuré con una pequeña sonrisa—. Y por favor haga saber qué no quiero a esos dos tipos de vuelta por aquí.

—Avisaré en recepción —prometió.

—Muchas gracias.

—Descansa —dijo con una pequeña sonrisa de ánimos para retirarse segundos después.

*.*.*

Un mes entero encerrada en un hospital y por fin hoy era mi alta.

—Mi amor voy a firmar unos papeles y vuelvo —me dijo Shaoran tiernamente—. Por favor lleva al auto los bolsos de la señorita, Wei.

—Gracias Wei —dije sonriéndole

—Me alegra volver a ver su sonrisa señorita Sakura.

—Y a mí me alegra volver a verte Wei —sin más Wei tomó la pequeña maleta y el bolso exagerado que me trajo Tomoyo hacía una semana, el cual no sirvió para nada ya que todo lo que había dentro de él era exageradamente femenino.

Me tomé unos minutos para analizar la habitación en la cual había pasado un mes entero, y de la cual iba a tener hermosos recuerdos. Sonreí y me fui a mirar al espejo; observé mi cabello largo ondulado y castaño, mis esmeraldas verdes tenían otro color, brillaban inmensamente y sentía que esa luz que tenía cuando me enfrente a mi otro yo aún me acompañaba.

Me llevé ambas manos a mi vientre y me puse de costado; me imaginé con una gran panza como la de Tomoyo y reí ante eso. Realmente quería ser madre.

— ¡Sakura! ¿Estás lista mi amor? —me giré aun riendo y asentí con la cabeza, tomé mi pequeña cartera, y tomando la mano de mi hermoso novio salimos por la puerta del hospital.

Miré hacia el cielo y sonreí; respiré profundamente, saboreando la frescura del aire, cerré los ojos y oí todos los ruidos que solo Tokio podía proporcionar, cundo volví a abrir mis ojos, me encontré con dos grandes ojos color ámbar viéndome fijamente.

— ¿Te sientes bien mi amor? —preguntó e inmediatamente volvió a hablar—. Volvamos —dio media vuelta y tiró de mí hacia el hospital—. Vamos, sabía que aún no podías ser dada de alta.

—Shaoran mi amor —le llamé tratando de reprimir las risitas tontas—, estoy perfectamente bien, no tienes por qué preocuparte. Estuve un mes encerrada dentro del hospital —le dije—estoy disfrutando nuevamente de Tokio.

—No me asustes.

—Eres paranoico mi amor —le dije y uní nuestros labios en un tierno beso, para luego subir al auto donde nos esperaba Wei.

—Mi amor, quiero chocolates —dije repentinamente.

— ¿Chocolates? —preguntó y yo asentí como niña pequeña

—Negro y también blanco, ah y también unas frutillas (*), tengo ganas de untarlas con chocolate derretido —dije juntando mis manos y casi babeando ante la imagen creada en mi mente.

Shaoran me miró y sonrió

—Wei pasa por una tienda antes de ir al departamento —ordenó.

—Como usted diga señor.

Estuvimos de vuelta pronto en el departamento, con las compras hechas y el equipaje subido y no fue una sorpresa para mí ver el departamento completamente limpio y al ir mi armario, encontrarme con ropa de Shaoran

—No sabía que me habías pedido permiso para mudarte conmigo —le dije juguetonamente.

—No me mude completamente —tenía esa sonrisa pícara tan típica de él que no pude resistirme a besarlo. Shaoran nos dejó caer en la gran cama donde comenzó a besarme como hace mucho no lo hacía, empezó a recorrer todo mi cuerpo y yo me dejé llevar. Cuando recobré un poco el sentido ya no tenía la camisa puesta y estaba solo en brassier, sentí como sus manos comenzaron a desabrochar mis pantalones y fue ahí donde decidí parar

—Tengo hambre, quiero mis frutillas —dije con la voz entrecortada y él solo sonrió.

—Mi amor prometo que luego comeremos —susurró sobre la piel de mi cuello sin dejar de rosar sus labios en esa zona tan sensible, causándome un estremecimiento.

—Mi amor, tenemos una eternidad para esto —murmuré a punto de perder el control y olvidarme de mis ricas frutillas, pero mis palabras funcionaron y fue así como él se hizo a un lado y yo me levanté, buscando mi blusa

—Vamos a hacerte tu postre, que yo también quiero el mío —dijo pícaramente, saliendo de la habitación. Sonreí tontamente ante esto, él era realmente insaciable y la persona con la cual quería pasar el resto de mi vida.

Continuará…


N/A. Hola se que muchas de ustedes quieren matarnos, incluyo a Anndie quien es la responsable de todo :P

En fin disfrutaron de cap? Muchas preguntas? A instancias finales debo decirles, espero que disfruten de los caps que viene y MIL GRACIA por cada mensaje

detalle, etc. Mil Gracias por todo chica y chicos ;)

IMPORTANTE... ESTE ES EL ULTIMO CAPITULO QUE SUBIMOS A FF. LOS CAPÍTULOS QUE SEGUIRÁN SERÁN SUBIDOS A LA PAGINA OFICIAL

LA CUAL SE ENCUENTRA EN EL FB OFICIAL, Y LO VAMOS A DEJAR EN LA PRESENTACIÓN ;)