Los personajes de SCC NO ME PERTENECEN, pertenecen a las chicas CLAMP. La historia es original, propia y creada por Mi

AUTORA: Joselyn Mendoza Luja Beta: Anndie Cullen-Li

*Importante: Capitulos del 1 al 5 fueron Beteados por Paloma Verdejo V. & Yeriel(antiguo Beta)

CRY.

¿Un amable…?

Tengo mil sentimientos en mí pero no sé cómo expresarlos; me gustaría irme lejos, terminar con todo aquí, no hacerlo sufrir. Hacer lo mejor para él, para que esté bien y si él es feliz con otra persona que no sea yo lo aceptaré, me tomará tiempo hacerlo, pero es como tiene que ser. No quiero que él sufra ni yo tampoco quiero sufrir. No puedo echarle la culpa a mi padre, porque realmente él no tiene la culpa, la única culpable de todo esto soy yo, por haber nacido y haberme enamorado de una persona que no me correspondía, de alguien que no es para mí.

Realmente en todo este tiempo aprendí muchas cosas. Me dio tantas razones para vivir, para sonreír; fui feliz, lloré, me enamoré, pero me pregunto, ¿realmente puedo dejarlo ir?

¿Cuántas noche me hice la misma pregunta? ¿Cuánto tiempo voy a seguir sin estar a su lado? ¿Qué es lo que tengo que hacer para que todo esto pare? ¿Cuánto más tendré que vivir así?

El sol se oculta y mis lágrimas caen sin parar, mis sentimientos tan confusos no me dejan tranquila, ¿Por qué aun no puedo ser feliz?

—Basta Sakura —me digo—, vas a estar bien, vas a estar bien —junto mis manos y me abrazo a mí misma para dejar salir todo lo que me atormenta; mi llanto me ahoga, pero no puedo hacer nada, no tengo ninguna respuesta, ninguna salida a esta oscuridad.

El tiempo sigue, no se detiene y me siento perdida, completamente perdida.

*.*.*

— ¿Por qué traes esa sonrisa? Por lo que veo todo debe estar saliendo bien.

—Así es Eriol —respondí sonriente—, soy el hombre más feliz del mundo.

—Yo debo decir lo mismo —comentó—, madre e hija hacen que me enamore cada día más de ellas.

—Me imagino —exclamé y comenzamos a reír inmediatamente—. Tengo que mostrarte algo —comenté, cuando nuestras risas se calmaron.

— ¿Qué es? —preguntó intrigado

Fui hacia mi escritorio, abrí uno de los cajones y saqué un estuche negro de terciopelo.

— ¿Matrimonio?

—Voy a pedirle matrimonio a Sakura —mi sonrisa lo decía todo.

—Felicidades hermano —Eriol me dio un fuerte abrazo y yo se lo devolví con una gran sonrisa.

— ¿Crees que le gustará? —le pregunté, con algo de inseguridad en la voz.

— ¿Y a qué mujer no le gusta que le pidan matrimonio? —preguntó pícaramente.

—Sakura es la excepción, quiero que todo sea perfecto

— ¿Dónde vas a proponérselo?

—Dónde todo comenzó.

*.*.*

— ¿Estás segura de hacer esto Sakura?

—Sí Tomoyo, estoy segura.

— ¿Quieres que te acompañe? —preguntó amable.

—No, voy a estar bien.

—Sakura no me mientas, sabes que no vas a estar bien —murmuró con la voz entrecortada—, sabes que lo sé todo ¿verdad? Conozco tu sufrimiento, tus lágrimas; estoy consciente de que tus recuerdos volvieron.

— ¿Cómo es que siempre lo sabes todo Tomoyo? ¿Qué debo hacer, que…? —las lágrimas comenzaron a caer nuevamente.

—Sakurita… aquí estoy, puedes apoyarte en mí, decirme qué es lo que te pasa, desahógate.

—Quiero terminar con todo pero no puedo —susurré—, por más que me aleje, aunque me vaya muy lejos, siempre voy a volver. Siempre vamos a seguir unidos.

—Me rompes el corazón Sakura —murmuró, dejando que algunas lágrimas cayeran de sus ojos.

Lo único que necesitaba eran los brazos de mi amiga para poder sostenerme, para saber que todo estaría bien; que nada había cambiado, que yo seguía siendo la misma. Todo lo que necesitaba era un abrazo, un apoyo.

—Tengo que alejarme.

—No puedes hacerle eso a Li, sabes que él te buscará.

— ¡Lo sé! —Exclamé—, pero tengo que intentar irme a algún lugar donde él no me encuentre. ¡Shaoran no debe saberlo! —Grité angustiada.

—Sakura cálmate

— ¡NO PUEDO TOMOYO! —Gemí—, no puedo, ¿no ves cómo es mi situación? No puedo verlo a los ojos, no puedo besarlo y mi rechazo cada vez se vuelve más visible; le estoy mintiendo y no quiero mentirle, sabes que me duele —sollocé—, sabes todo Tomoyo.

—Lo sé amiga, pero no puedes hacerle esto a Li, sabes que él no se merece esto, ¿verdad?

—Lo tengo muy claro —murmuré entre lágrimas—, él es todo para mí; es mi vida, es por quien sonrío y vivo día a día.

—Amiga cálmate, sabes que no te va a hacer bien que estés así, tienes que cuidarte.

—Lo sé Tommy —abracé a mi amiga, mientras mis lágrimas caían sin parar. No tenía idea de qué hacer, qué decir, simplemente me sentía perdida y sin rumbo.

—Déjame acompañarte —pidió.

—No, estaré bien —le dije—, necesito que te quedes aquí.

—Haré lo que me pidas —respondió no muy convencida.

—Tengo que verlo con mis propios ojos.

—Fuerza amiga, te apoyaré desde aquí —antes de dirigirme a la recepción de la clínica, vi la sonrisa de mi amiga y su puño en el aire, una sonrisa se dibujó en mi rostro, es Tomoyo, pensé.

—Hola —saludé al llegar a la recepción.

— ¿Sí? Dígame en qué puedo ayudarla señorita.

—Vengo a ver a un paciente y me gustaría también hablar con el médico sobre su historial clínico

— ¿A quién viene a ver señorita? —Me preguntó mientras abría, –supongo–, el registro en su computadora.

—Vengo a ver a la señora Nadeshiko Kinomoto —la sorpresa en el rostro de la enfermera fue notoria.

—La señora no puede recibir visitas y sus visitas tienen que ser únicamente de la familia registrada.

—Soy su hija, Sakura Kinomoto —dije decidida y firmemente.

—Oh —exclamó—, déjeme ver qué puedo hacer.

—Gracias.

Fue cuestión de minutos para que me dirigieran a una gran sala en donde podía ver a distintas familias hablando con sus seres queridos; a médicos corriendo de un lado para el otro, persiguiendo a sus pacientes. El lugar era lindo y tranquilo, giré mi cabeza y ahí la vi, supe que era ella. Una sonrisa apareció en mis labios, al igual que las lágrimas llenaron por completo mis ojos.

Era ella, la que aparecía en mis recuerdos, la que me tuvo en brazos la primera vez, la que me cantaba, la que me mimaba; eran sus ojos iguales a los míos, dos grandes esmeraldas y su largo y ondulado cabello suelto que danzaba al compás del viento.

—Mamá —murmuré, llevé ambas manos a mi vientre; tenía que contenerme, guardar mis emociones.

Poco a poco me acerqué al gran ventanal y la observé, puse mi mano contra el vidrio y sentí que toda la valentía se me iba, no podía hacerlo. Ella… ella es mi madre…

Flash Back

El gran sol resplandecía, las cortinas de una de las pequeñas habitaciones de la casa fue corrida, haciendo que la luz del gran astro entrara e iluminara con sus cálidos rayos a una pequeña que dormía pacíficamente.

Una mujer de largos cabellos se sentó en la cama cerca de ella y comenzó a acariciar su cabello.

—Vamos perezosa, es hora de despertarse —murmuró dulcemente—. Vamos mi flor de cerezo, arriba —poco a poco unas esmeraldas verdes se dejaron ver y una sonrisa se formó en el pequeño rostro de la niña.

—Mamá —dijo ella con su voz infantil, sonriendo ampliamente, sentándose para luego abrazarla y darle un beso.

—Buenos días mi hermosa flor de cerezo.

—Buenos días mami —la sonrisa de la niña fue mayor.

—Arréglate que ya es hora —dijo su mamá mientras se levantaba de la cama

—Sí —dijo la pequeña niña y luego vio como ante sus ojos su madre salía de su habitación

*.*.*

El día era gris y áspero; la lluvia caía sin parar, golpeando con ella los ventanales de la gran habitación de la familia Kinomoto en el hotel de Hong Kong.

Los negocios de esta familia estaban llegando lejos, cada vez se abrían más paso en Tokio y en el continente asiático. ¿Pero cómo una pequeña empresa familiar puede crecer tan rápido?

Los gritos no se hicieron esperar, su magnitud fue tan grande que despertaron a la hermosa muchachita que dormía a unos cuantos metros.

—Papá, mamá —musitó.

—Sakura, hija, ¿qué haces despierta? —interrogó su madre.

— ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué gritan?

—Mi amor, no es nada —respondió su padre—, no te preocupes, vuelve a tu habitación a descansar.

—Prometo intentarlo.

—Ahora incluso a tu propia hija le mientes —exclamó la mujer—. ¿Por qué lo haces? ¿Por qué me lo cuentas hasta ahora?

—Basta Nadeshiko —pidió.

—No pienso callarme —musitó con el enojo y la tensión en sus palabras—, ¿por poder? ¿Por dinero? Estábamos bien sin eso.

— ¿Mamá qué es lo que pasa? —Volvió a interrogar la hermosa jovencita.

—Sakura por favor vuelve a tu habitación —dijo su padre, quien se colocó frente a ella.

—Mamá —musitó Sakura cuando vio que una mujer de cabellos grises ondulados salía con gran apuro de la habitación—. ¡Mamá! —Gritó con fuerza la joven muchacha, pero fue en vano porque ella no volvió—, me voy con mi mamó—murmuró y comenzó a correr descalza detrás de su madre.

— ¡Sakura! —Gritó un señor de cabellos castaños y anteojos.

"Todo está perdido, ella se enterará, será el fin" pensó.

Salió casi detrás de su hija, pero fue demasiado tarde, pues la presencia de su esposa y de su hija ya no existía.

—Mamá, espérame —volvió a gritar por las escaleras la joven muchacha—. ¿Mamá qué es lo que pasa? —. Su madre estaba a solo unos pasos de distancia de ella, pero en las escaleras de emergencia le llevaba un piso más—. Mamá, hablemos —pidió.

Todo fue en vano, sentía que sus pulmones se le iban a salir por la agitación que llevaban, el cansancio de sus pies era obvio. Ella no estaba preparada para esta situación, el largo vestido, sus pies descalzos, y su corto pelo suelto.

El fin de las escaleras al fin se veía, cuando al fin estuvo en el estacionamiento comenzó a correr hacia donde se encontraba el auto de su padre estacionado, pero nunca cruzó por su cabeza lo que le pasaría…

Solo dos luces blancas y la imagen de su madre petrificada fue la última imagen que su mente registró.

Todos sus sentidos se perdieron, sus ojos miraban hacia todos lados, y la sangre salía ella...

— ¡Sakura, mi niña! —escuchó lejos, muy lejos.

FIN DEL FLASH BACK

¿Por qué justo en este momento aparecía ese maldito recuerdo? ¿Por qué ahora? Mi madre está enferma y yo soy la culpable de su estado.

Yo soy la causante de todos los males de los demás, hago sufrir a mi mamá y a la persona que más amo en este mundo.

Traté de controlarme, tenía que hacerlo, para poder verla y hablar con ella.

Me acerqué cuidadosamente y con una sonrisa en el rostro, al fin podía recordar el rostro de la persona que me tuvo en sus bazos y me llevó nueve meses dentro de ella.

"A LA NANITA NANA,

NANTA ELLA, NANITA ELLA

MI NIÑA TIENE SUEÑO,

BENDITO SEA, BENDITO SEA…" —Cantó.

No podía creerlo, los ojos se me llenaron de lágrimas, pero tenía que ser fuerte.

Ella llevaba en sus brazos una muñeca a la que le cantaba, inmediatamente se me rompió el alma al verla, me senté a su lado y asentí para que la enfermera se retirara, aunque no muy lejos de nosotras.

—Hola —murmuré con la voz ronca y parecía como si ella no me hubiera escuchado, pues prosiguió con su canto, mas minutos después me habló.

— ¿Quién eres? —Preguntó con una sonrisa—. ¿Sabes? Eres muy linda.

—Gracias, me llamo Sakura.

—Oh —musitó con asombro—, mi hija también se llama así, Sakura —dijo sin borrar la sonrisa de sus labios—, es mi pequeña flor de cerezo, ella será hermosa, así como tú —la muñeca aún seguía en sus brazos.

—Nadeshiko yo soy Sakura —le dije—, soy tu hija, tu flor de cerezo —no me contuve, las lágrimas comenzaron a caer, apoye mi cara sobre mis manos, pues no quería que me viera, no así.

—No llores, no puedes llorar —murmuró tiernamente.

—Tengo la culpa —sollocé—, si tan solo me hubiera quedado, si tan solo…

—Eres linda, te ves mal con lágrimas en tus ojos —murmuró y sentí como dos cálidas manos tocaron las mías, apartándolas de mi rostro. Ella tomó mi mentón y lo levantó para secar mis lágrimas. La miré y sonreí, ella me sonrió de vuelta y nos unimos en un abrazo.

Mis emociones estaban a flor de piel; mis lágrimas caían, pero mi sonrisa resplandecía y el sol brillante iluminaba cada vez más el gran cielo azul.

*.*.*

Había llegado el día, tenía que enfrentarlo. Nada en esta vida es fácil, hay que luchar, pelear por lo que queremos y poner todo de nosotros para lograrlo.

— ¿Mi amor qué haces despierta tan temprano?

—No podía dormir —dije mientras miraba por el gran ventanal la enorme ciudad de Tokio.

— ¿Qué es lo que te pasa? —murmuró y sentí sus brazos rodearme. Me sentía tan segura, tan protegida en ellos…

— ¿Podemos hablar? Necesito contarte algunas cosas.

— ¿Qué es lo que pasa Sakura? —Interrogó preocupado.

—Son tantas cosas que no sé por dónde comenzar —musité—, no sé cómo explicártelo —dije, mirándolo a los ojos.

— ¿Qué tal si comienzas por el principio? —dijo con una pequeña sonrisa, se alejó un poco de mí para ver fijamente mis ojos, pero no dije nada, ante mi mutismo el insistió—: Sakura…

—Soy Sakura Amamiya Kinomoto, Shaoran —solté.

—Ya sé que eres Sakura mi amor —murmuró, como si mis palabras no hubieran hecho ningún cambio en su subconsciente—. Sakura Ama…—su expresión cambió por completo cuando lo entendió, me soltó de las manos y se alejó de mí.

Escuché y sentí como poco a poco el corazón se me partía en mil fragmentos.

—Antes de que digas algo tengo que contártelo todo —pedí.

—Tú, tú… —titubeó—, ¿me mentiste?

— ¿De qué hablas? —pregunté, atónita—. ¡Nunca te mentí!

— ¿Cómo es posible? Son la misma persona —murmuró, pasando las manos por su cabello, en señal de desesperación—. ¿Cómo? No lo entiendo —sus ojos se cerraban y se abrían, ladeaba la cabeza de un lado al otro sin poder comprender.

—Shaoran yo te lo explicaré tod… —intenté decir, pero fui bruscamente interrumpida por él.

— ¡No! —exclamó alterado—. No quiero saber nada; no quiero saber tus mentiras. Sabías todo este tiempo que yo te amaba, que buscaba a una chica como tú, que era igual a ti —musitó—, pero sus apellidos eran diferentes. Tu apellido… yo te conocía como Amamiya, no como Kinomoto, todo este tiempo… —murmuró, mientras caminaba de un lado a otro en la habitación; estaba desesperado, y yo también—. Me mentiste, eres una mentirosa, una completa mentirosa —dijo con el mayor desprecio que pude ver en sus ojos.

— ¡No es así Shaoran! —Exclamé desesperada y con la voz cortándoseme.

—No quiero escucharte —dijo con la voz enronquecida.

—Shaoran mi amor, no…

—No —musitó con dolor—, no me digas mi amor… —exigió y sentí como si hubiera clavado la última estaca en mi corazón. El golpe final

—Shaoran… —susurré, lo último que escuché fue el gran estruendo de la puerta al cerrarse—. Estoy embarazada… —sollocé, dejándome caer de rodillas, las lágrimas corrían ávidamente por mis mejillas. ¿Por qué?

¡¿Por qué?!

"Un amable adiós… "

Continuará…

NOTAS DE AUTOR: Palpitemos el FINAL , creanme esta mas cerca!