Kurt se dejó caer en el sillón frente a mi, sus hombros descendiendo, su cabeza colgando. Cuando finalmente me mira, estoy sorprendido de que no es vergüenza o culpa con lo que me encuentro; es alivio. Como si hubiera estado esperando este momento por siempre.
-Lo lamento. Debí decirte.- dice.- El primer día en esa tienda de café, debí habértelo dicho.
-Sí. Realmente debías.
-Quería. No estaba seguro de tu reacción.
El dolor de la traición no esta facilitando esto. Como si algo, creciera. Estos días que pasé suspirando por él, soñando despierto por él, finalmente sintiéndolo en mis brazos y saboreando sus labios… no le significan nada.
-Me hiciste creer que era especial.
-Tú eres especial.- dice de golpe, buscando mi mano. La alejé, y lucía como si lo hubiera abofeteado.
-No estoy interesado en alguien que aún vive en el pasado.- le dije.- No quiero ser un suplente.
-No vivo en el pasado.
-¿No?.- tomé el cuadro de la fotografía.- ¿Con quién quieres salir, Kurt, con él o conmigo?
Niega con la cabeza.
-No entiendo.
-Dijiste que era una coincidencia que yo y tu novio muerto lucia-
-¿Mi qué?
-Lo tengo. En serio. Fue traumante, y horrible, y fue el gran amor de tu vida. Pero no soy él. Y no es justo meterme en esto porque te recuerdo a él.
Miró a la foto otra vez, luego hacia mi, el aclaramiento apareciendo en sus ojos.
-Blaine… Nunca dije que mi novio murió.
-Sí lo hiciste.
-No, no lo hice.
-Lo hiciste, dijiste- Mis ojos se cerraron con rabia. Oh.- Dijiste que lo perdiste.
-Creíste.- boqueó hacia mi.- Qué es… ¿Qué crees que esa foto muestra exactamente?
Pasé el nudo de mi garganta.
-Tú. Feliz.
-¿Feliz con…?
-Algún chico con mi color de piel y un desafortunado estilo de vestir.- disparé. Reaccionó de una forma que no esperaba; dejó caer su cabeza y se rió ruidosamente, sonando deleitado.- Estoy siendo serio.- insistí.- ¿No entiende que hay colores sólido de fábrica, que no necesita combinar tela escosesa con cuadros y rayas y lunares en el mismo traje?
Kurt rió más fuerte, sus ojos cerrados al ser estirados, una palma presionada fuertemente contra su pecho. Me esta enfadando más el hecho de que no vea mi punto. Kurt vive por la moda. ¿Cómo puede este travesti o un novio –quien aparentemente aún esta ahí fuera- hacerlo tan feliz como luce en la fotografía?
-Y debe de ser daltónico.- agregué salvajemente.- Porque realmente, naranjo neon y rosado flamenco no debería-
-Eres tú.- jadeo, alejando las lágrimas hilarantes.
-¿Qué?
-Eres tú, Blaine, eres tú.
Lo miré tontamente.
¿Quién es yo?
-La foto, tú idiota. Es tú y yo.
Sus lágrimas están bajando demasiado rápido, ahora, y la palma sobre su corazón parece estrujar algo. Deja escapar una serie de entrecortadas respiraciones, limpiando sus mejillas con el dorso de su mano.
Y él espera.
Y lo miro con la mente en blanco.
-Kurt… No estoy seguro de lo que…
Suspira delicadamente, luego extiende una mano.
-Solo… ven conmigo. Quiero mostrarte algo.- Cuando no tomo su mano, deja caer su brazo con un suspiro.- Por favor. Prometo que las cosas tendrán más sentido cuando lo veas.
Se voltea y comienza a caminar, girando su cabeza para alzar una ceja hacia mi. La estoy mirando hasta que me doy cuenta, comenzando a seguirlo como un tonto. ¿Por qué tiene este poder sobre mi? ¿Qué me detiene por voltearme, correr fuera de la puerta, y solo olvidar que conocí a este chico?
Lo seguí por el pasillo, pasando un par de puertas cerradas dentro de una pequeña habitación. La mayor parte del espacio esta ocupada por una gran acolchada cama, con frescas sábanas blancas y un cobertor rojo. Huele como la colonia de Kurt aquí, y ropa de cama, y no puedo sacar mis ojos de la cama, viéndonos a los dos en ella, profanando las sábanas limpias con-
-¿Blaine?
Finalmente miré a Kurt, quien tiene una mano alzada, haciendo un gesto a la muralla tras él.
Esta absolutamente cubierta con fotografías de mi y Kurt.
Di un paso hacia ellas, mi boca cayendo mientras absorbo la magnitud de lo que veía. Foto tras foto, nosotros sonriendo juntos, cantando juntos, incluso bailando juntos.
-¿Qué es esto?.- De pronto hay una racha de ira surgiendo en mis venas.- Kurt. ¿Qué rayos es esto?
-Estos son dieciséis meses que perdiste.- responde calmadamente.
-No.
-Tú lo dijiste, cariño. Tuviste un novio antes del ataque. Nuestro ataque.
Puedo sentir la sangre dejar mi rostro.-Nuestro- Él asiente, y miro a las cicatrices otra vez, finalmente percatándome de lo sanadas que están al igual que las mias.- Estas mintiendo.
-Sé que no crees eso.
-Sí lo creo.- me estoy sintiendo mareado.- Arreglaste las fotos.
-Comprendo.- dice calmado.- Es mucho que tomar.
No hay forma. No hay forma de que diga la verdad. Mis padres no podrían ocultar algo así. No puedo dejar de mirar a las estúpidas fotos falsas, con nuestras grandes tontas sonrisas y mi fea ropa y nuestros anillos de promesa-
Me volteé, respirando erráticamente y afirmándome del closet. Hay otra fotografía en un cuadro sobre él, de nosotros dos en trajes formales. Kurt esta sonriendo incluso más que en la foto de la sala, y esta colocando una rosa en la solapa de mi-
Tengo que salir de aquí.
Tropezando en el pasillo, pasé uno de mis brazos alrededor de mi estómago, obligándome a no vomitar.
-Sé que recuerdas cosas.- dice detrás de mi.- Cosas sobre tú y yo.
-No es cierto.
-¿Qué viste cuando mirabas mi cama, entonces?
Me volteé a ella involuntariamente, y la visión esta devuelta, de nuestros cuerpos girándose y retorciéndose contra el otro bajo las sábanas.- Son solo visiones, no son reales.
-¿Cuándo escuchaste que la palabra visión usada fuera de una novela de Jane Austen?.- demandó.- Tu papá es psiquiatra. Si estuvieras alucinando, él lo llamaría así. Pero no lo hace, porque sabe lo que pasa. No son visiones, Blaine, son recuerdos.
-No pueden ser. Son demasiado insanas para ser reales.
-Pruebame.
-¿Alguna vez nosotras vertimos espuma sobre un montón de chicas de preparatoria?
-Sí.
Rodeé mis ojos.
-Vamos. No lo hicimos.
-Realmente lo hicimos.
-¿En un gran almacén vacío? ¿Cómo es que conseguimos una máquina de espuma? ¿Y cómo es que conseguimos andamios?
-El Consejo Senior de los Warblers se encargó.
-Bien, entonces, ¿Hice una presentación de un montón de canciones fuera de un anfiteatro con orquesta espontanea acompañándome y un piano morado estallando en llamas tras de mi?
-Síp.
-Estas diciendo que sí a todo lo que digo.- Dejé caer mis manos con frustración. ¿Tú y yo pasamos a través de arcoíris montados en unicornios?. Porque lo vi, también.
Suspiró.
-Sí. Fue uno de los viejos carteles de campaña que hico Brittany para mi.- Volvió a la habitación, abriendo la parte baja de su vestidor y sacando una larga hoja de cartulina.- Uno de los que conservé.
Se lo quité y lo miré tontamente. Es un cartel rosa, con un "¡Prueba el arcoíris!" en unas letras de burbuja en la parte superior, y "Kurt para Presidente" abajo. En medio de la foto estamos los dos, montados en un unicornio rosa comiendo Skittles.
Ella solo imprimió uno con este diseño en particular.- dijo.- Siempre trataste de quitarlo de dondequiera que estuviera. Estaba planeando darte una copia para tu cumpleaños, así podrías ponerlo en el techo de tu closet.- Ante mi mirada atónica, explicó.- Dijiste que querías recostarte en ese lugar y mirar al cartel, o sobre la pared, a las rosas que te di. De esa forma, no importa en lo que te convirtieras, estaría contigo.
-¿Cómo es que sabes sobre eso?.- pregunté con voz ronca.- ¿Cómo sabes acerca de las rosas?.- Kurt no responde. Solo me mira con la misma expresión, una mezcla de pena y añoranza.- Incluso mis padres no saben que están ahí.
-Eso es porque las pusimos en la parte interior de la pared. Así, no las verían.
-No entiendo.
-Sí, entiendes. Solo necesitas procesar, es todo.- Tomó el cartel devuelta, y con dificultad lo suelto. La idea de recostarme en mi closet y mirarlo realmente luce agradable.- Es mucho lo que debes tomar de una sola vez.
Mi cabeza caer contra la pared con un sonido.
-Vivo wn Westerville. No esta cerca de Lima.
-Lo sé.
-Tú y yo nos conocimos de casualidad, en una tienda de café.
-No fue al azar, Blaine. Ibamos al Lima Bean juntos casi todos los días.- Me miró de soslayo.- ¿Cómo crees que manejaste hasta allí, de todas formas?
-Estaba…- buscando algo, pero no lo dije. Asintió cuando dije las palabras en voz alta.- Pero Westerville y Lima están a una hora de distancia. ¿Cómo es que nos conocimos?
Se apoyó contra la puerta del closet, una mano recorriendo sobre la madera.
-Estaba en el club Glee en McKinley, y estábamos compitiendo contra los Warblers en las seccionales. Así que los otros chicos me enviaron a Dalton a espiarte.- Sonrió nostálgico, y tuve la urgencia de escalar a su mente y así podría ver lo que él ve.- Los Warblers se percataron de inmediato, pero fuiste muy amable respecto a ello. Nos hicimos amigos. Me transferí a Dalton luego de que el abuso se puso mal, y después de un tiempo empezamos a salir.
-¿Luego qué?.- pregunté dubitativo y curioso.
-Terminé volviendo a McKinley, y tú te transferiste para nuestro año de senior. Porque dijiste que no podías estar lejos de mi.- Puedo escuchar la voz de mi padre, diciendo Estuviste enamorado. Mis rodillas flaquearon.
-Esto no tiene sentido.- protesté débilmente.- Ms padres no me mentirían todo este tiempo. Me aman.
-Te aman. Pero también te mintieron.
-No lo harían.
-Lo hicieron.- Los ojos de Kurt ardiendo.- ¿Creíste que te hubiera abandonado? ¿Luego de todo lo que pasamos juntos, todos los planes que hicimos para nuestro futuro?. No me dejaron estar cerca de ti, Blaine. Ni siquiera dejaron a tus amigos de Dalton cerca de ti. Nos dijeron que no nos recordabas, y que ellos lo resolverían.
-¡Ni siquiera te conozco!.- exploté.- Esto es insano. No tengo razones para creerte.- Sus dedos estaban envolviendo la cadena alrededor de su cuello. Pensé acerca del anillo colgando al final de él. Pensé en las promesas.- Necesito salir de aquí.
Me miró, alarmado.
-Hay una tormenta de nieve afuera.
-No me interesa. No puedo estar aquí contigo.
-Entonces déjame ir. Puedes esperar aquí dentro hasta que amaine y las máquinas quita nieve despejen el camino.
Lo ignoré, bajando por el corredor hasta la cocina, tomando mi chaqueta del gancho.
-No quiero que manejes.- dice apresuradamente detrás de mi.- Es muy peligroso.
-Ni que lo digas.
-Blaine, por favor.
Sin mirar atrás, abrí la puerta y la cerré detrás de mi. La nieve casi llega a mis rodillas mientras camino a mi auto. Encendí el motor y salí al camino, tratando de recordar como llegué ahí. Eventualmente encontré mi camino hasta la carretera y directo a mi casa, mi cabeza girando.
No tiene sentido.
Pero al mismo tiempo, hay mucho que explicar. Mi fuerte conexión con Kurt. Nuestras combinaciones, las desvanecidas cicatrices. El anuario de Dalton de mi año junior perdido, debe haber fotos de Kurt ahí. Mis extrañas, persistentes visiones. La ausencia de mis amigos de Dalton. Las malditas rosas.
Manejé y manejé, la espesa caída de nieve hacia difícil ver hacia delante. A veces el camino era resbaloso, y los frenos de mi auto se desviaban. Apreté mi garganta, descendiendo mi velocidad un poco. Cuando mi casa finalmente se hizo visible, dejé escapar un suspiro de alivio. Los autos de mis padres en el garaje, así que me estacioné detrás de ellos, dejando el freno de mano.
Puedo hacer esto. Los conozco desde toda mi vida. Siempre fuimos capaces de hablar de todo. Solo debo entrar, decirles lo que pasar, y luego ellos deberían explicar este enorme malentendido.
El aire frío golpeó mis mejillas mientras salía fuera del auto. Copos de nieve cayendo sobre mis pestañas, pestañeando fuertemente para quitarlas. Cuando se van, mi visión se ajusta y ve un auto en la curva, detrás de nuestro aparcamiento. Cerré la puerta de mi auto, dejando el seguro automático.
Debería estar enojado.
Pero no puedo decir lo que siento ahora.
Avancé hasta su autor lentamente, con Kurt bajando la ventanilla del pasajero. Lucía miserable.
-Quería asegurarme de que estuvieras bien.- dijo.- No puedo soportar estar más preocupado de lo que estoy ahora.- Deslizó sus dedos sobre el manubrio.- Me marcharé.
Asentí, desgarrado, y se fue por la curva. Mi corazón da un vuelco mientras lo veo irse.
No hice correcciones, así que si ven algo raro avísenme.
Aclaro nuevamente.
ESTA HISTORIA NO ME PERTENECE, YO SOLO TRADUZCO.
¡Los quiero!
~Carolice
