Kurt se sienta al frente de la televisión, inmerso en una maratón de Project Runway. Se ve como todo fuera muy fácil, recostado en el sillón de mi primo, y debo preguntarme cuantas veces lo traje aquí en el pasado. ¿Qué hicimos juntos, cuando estuvimos aquí? ¿Pretendíamos que el apartamento de Rob era nuestro hogar?. La idea es extrañamente atractiva. Me dejé a mi mismo imaginar a los dos compartiendo cenas a la luz de las velas. ¿Son recuerdos, me pregunto, o solo sueños? ¿Cómo puede distinguirlo?

Estoy sentado aquí en el otro lado del comedor, metódicamente inmerso en la pila de tesoros que tomé de la casa de mis padres. Las fotografías son más fáciles para empezar, pero de cierta forma son las más confusas. Kurt aparece en muchas, y en los Warblers, por supuesto, pero hay un montón de caras que no conozco. Un asiático alto aparecer a menudo, al igual que una chica asiática con el cabello largo. (¿Su hermana?. Oh, no importa, aquí hay una de ellos en donde se besan...) Hay algunas donde salen chicas en trajes de porristas, y que claramente significó algo para mi alguna vez, si es que tenía sus fotografías en mi pizarra.

Con un suspiro, me muevo entre las fotos, y abro el anuario de la Academia Dalton del año Junior. Esta claro el porqué mis padres decidieron esconderlo de mi; en la tercera página hay una gran foto de Kurt y yo sentados en un mantel de picnic en el césped de la zona este. Parece estar hablando animadamente, y lo estoy mirando devuelta con la más cursi, y la más vergonzosa expresión de enamoramiento en mi cara.

Es fácil decir porqué, creo. Es hipnotizante. Sus ojos estan completos de humor, sus labios llenos y rosados, su largo cuello pálido comenzando a ser besado si lo empujo sobre el sofá-

-¿Algo va mal?

Oh. En algún punto dejé de mirar la fotografía, y comencé a mirar a Kurt. Su cabeza esta ladeada hacia mi en curiosidad, y puedo sentir el sonrojo expandirse a lo largo de mis mejillas.

-No, no, todo esta bien.- murmuro, dando vuelta la página rápidamente y procurando estudiar un collage de discursos de candidatos de debate. Kurt se sienta devuelta a mirar la televisión otra vez, creo que puedo asegurar que aún se manteniendo la mirada en mi de manera curiosa.

Más adentro en el anuario, están las usuales páginas llenas de fotos y perfiles de los graduados. Leí los mensajes de adiós de mis amigos con ojos nublados; Wes siempre tenía una forma adorable de decir las cosas. Las notas de mis compañeros de cursos más bajos, sin embargo, son mucho menos que conmovedoras- parece una pelea de quién puede hacer los más inapropiados comentarios acerca de mi relación con Kurt.

Moviendo mi cabeza, me muevo hasta la sección "H", derritiendome cuando veo la foto de Kurt. Luce maravilloso en la chaqueta de Dalton, la fábrica oscura haciendo lucir su piel aún más luminosa que lo usual. Ni siquiera el graffiti debajo que reconozco como la letra de Jeff ( "Dije lo que quería, con el trasero") puede arruinar la belleza de la foto.

Estoy cerca de terminar de mirar el anuario cuando se pone de pie y se estira. Su camiseta alzándose un poco, y no puedo no mirar a la pálida piel plateada que se expone.

-Tengo hambre.- dijo.- ¿Quieres algo de la cocina?

Mi estómago ruge en respuesta, y ambos compartimos una mirada avergonzada.

-¿Hay siquiera comida aquí?.- pregunto en voz alta.

-Seguro. Siempre traemos un montón de no perestibles en la despensa y el congelador, además Rob vuelve a llenar cuando esta en la ciudad. Debo poder hacer algo.- desaparece dentro de la cocina, y el sonido de cabinas abriendose y platos chocando alcanza mis oídos. El momento se siente hogareño e intimo y solo un poco terrorífico.

Luego del anuario, viene un panfleto de William McKinley High School de la obra West Side Story. Veo la lista de reparto hasta encontrar, para mi sorpresa, de que no solo yo estaba en el musical, sino de que tengo el protagónico. Kurt aparentemente hizo al Oficial Krupke -apuesto que lucía caliente en ese uniforme. Leí cuidadosamente el resto de los nombres, pero ninguno de ellos parece familiar.

Finalmente no queda nada más que mi diario. Lo tomé cautelosamente. Debe contener muchas respuestas, pero por alguna razón tengo miedo de abrirlo. ¿Qué pasa si expone incluso más mentiras? ¿Qué pasa si todo lo que Kurt y mis padres admitieron hoy fuera todo una mentira?

Un aroma tentador esta flotando en el aire, y puse el diario a un lado, agradecido por la distracción. Kurt esta en medio de poner la mesa de la cocina. Me apoyé contra la puerta, mirandolo cuidadosamente deslizar unos cubiertos de plata luego de armar un par de servilletas de tela en formas intrincadas. Me pregunto porqué se esta haciendo tanto problema.

Se detiene de pronto, mirandome entre pestañeos.

-Oh, A... Asumí que tú querías sentarte aquí conmigo, pero si quieres puedo ponerlo en una bandeja-

-Esto esta bien.- le aseguré, tomando un par de vasos del mueble.- ¿Qué quieres beber?

-Agua, por favor.

Llené dos vasos con cubos de hielo y agua, para luego unirme con él a la mesa. Él pone dos platos con comida, y miro al mio con curiosidad. Luce como una combinación de vegetales salteados y pescado, huele divino.

-Es tu favorito.- me dice, tomando asiento. Me acomodo en la silla frente a él.- Siempre me dices que es un plato que tu abuela solía hacer.

Lo pruebo tentativamente, y es bastante bueno, no puedo negar que me recuerda a mi abuela. Entonces encuentro una pista familiar.

-¿Es por el cilantro?

-Es por el cilantro.- asiente.

Comemos en silencio. El aire a nuestro alrededor es pesado, tenso. No visualizo cómo romper con una pequeña charla el silencio. Emily Post estaría horrorizada por mi rudeza - pero entonces no estoy seguro de que Emily Post haya tenido este escenario en particular. ¿Qué se supone que debo decir a un extraño que te conoce completamente?

Kurt me mira a la mitad de la comida, dudoso de preguntar.

-¿Tus padres te dijeron la verdad?

Deslizo un trozo de pescado.

-Sí.

-¿Cómo salió?

Me encojo de hombros. Fue terrible, por supuesto, pero no me siento cómodo admitiendolo.

-Por lo menos ya pasó por ahora.- dice.

Remuevo un poco el brocoli en mi plato, de pronto sin sentir con más hambre.

-Supongo.

-¿Supones?

-Es solo que... no sé. Tengo más preguntas que nunca antes. Algunas cosas no tienen sentido.

-¿Cómo qué?

-Como tú y yo.- dejo mi tenedor de lado.- Salimos por un largo tiempo. ¿Asumo que nos amabamos?

Kurt asiente, sus ojos aguados.

-E intercambiamos anillos de promesa.- finalizo.- Uno decía Tuyo, siempre. Eso supone un grado muy grande de complicidad entre ambos. Así que luego de todas las promesas y todos los planes que hicimos juntos... ¿Cómo solo me abandonaste así?

Retrocedió levemente, luciendo herido.

-Te lo dije. Tu padre no me dejaba verte.

-No, lo tengo. Lo hago. Pero- dejo salir un sonido de frustración.- Debías saber que mis padres estaban haciendo algo incorrecto separandonos. ¿Así que por qué dejaste que pasara?

-¿Qué se suponía que debía hacer, secuestrarte?.- pregunta, cruzando sus brazos a la defensiva.- ¿Invadir el hospital y llevarte a mi casa?. Mi familia estuvo cerca de la bancarrota por mis propias deudas; ¿Cómo podíamos pagar las tuyas también?

-No estoy diciendo eso. Pero podías haber ido al hospital y decirme la verdad.

-Estuviste en coma por meses. Tus padres ni siquiera nos daban noticias de tu recuperación. Para el momento en que nos dimos cuenta de que te habías despertado, ya habías vuelto a casa.

-Podías haber ido a la casa y-

-¿Y decir qué, exactamente? Hola, sé que no me recuerdas, ¿Pero teníamos planeado vivir el resto de nuestras vidas juntos? Tus padres te habrían hecho elegir entre nosotros, Blaine, y los habrías escogido por sobre un completo extraño. Sabes que lo habrías hecho.

Niego con la cabeza tercamente.

-Pero-

-¿Qué debía hacer?.- preguntó avergonzado.- ¿Qué querías que hiciera?

-¡Algo!.- exploto.- ¡Lo que sea!. No solo sentarte alrededor de una mesa de café en Lima Bean todos los días esperando de que yo aparecería-

-Oh, claro, porque mi vida ha sido una maldita pieza de pastel el año pasado, Blaine. Sí, cancelé ir a la universidad y fui a trabajar al taller mecánico. Porque se veía como algo divertido que hacer. No porque estaba desesperadamente esperando que recuperaras tu memoria y finalmente volverías-

-¿Por qué todo recae en mi?.- estoy gritando ahora, mis dedos envueltos en el borde de la mesa.- Yo soy el que se rompió la cabeza. ¿Por qué no pusiste un poco de esfuerzo?

-Que rayos se supone-

-¡Debiste luchar por mi!

-Él dijo que no podía-

-Eso es una mierda y ambos lo sabemos.- digo furiosamente.- Estoy cansado de las mentiras. Dime la verdadera razón.

Ambos estamos respirando fuerte, mirándonos el uno al otro. Su boca esta totalmente cerrada.

Por último, me brota la recopilación de mi pila de recuerdos y asalto a la sala de invitados. Empujo la mesa antes de cerrar la puerta de golpe y patear de buena gana. Me detengo a serenarme, apretando los ojos cerrados y obligándome a respirar profundamente.

Es cuando me volteo que me doy cuenta que esta ya no es la habitación de invitados. Por como lucen las cosas, dejó de ser la habitación de invitados desde hace largo tiempo.

La cama doble de roble se ha ido, reemplaza de una cama queen cubierta con un edredón de plumas. Las paredes se han pintado de una sombra azul, y en lugar de las viejas impresiones Mondrian en la pared, hay varias fotografías en blanco y negro enmarcadas de mí y Kurt. Me doy la vuelta lentamente, tratando de tomar todo.

Los nuevos muebles no son del gusto de Rob.

Las dos mesas de noches que combinan a ambos lados de la cama.

La vanidad iluminada con botellas de gel para el cabello, mi favorito, y una marca desconocida de laca para el cabello, una al lado de la otra.

Esta era nuestra habitación. Rob nos dio a mi y a Kurt nuestra propia habitación aquí.

La ira se drena lentamente de mi, hasta que me recuesto en la cama, sosteniendo mi cabeza entre mis manos. Puedo escuchar el sonido de platos chocante, y me doy cuenta que Kurt esta limpiando el resto de nuestra cena. Me siento culpable, abro la puerta y me encamino por el corredor hasta la cocina.

Él está cargando los vasos enjuagados en el lavavajillas, pero se endereza cuando siente mi presencia.

-Hola.- murmuro.

-Hola.

-Mira, yo-

Me detengo cuando escucho su teléfono comenzar a sonar. Él alza un dedo, sacandolo de su bolsillo.

-Espera un segundo, es probablemente mi...- pestañea, luciendo extrañado.- Eres tú.

-¿Yo?.- él voltea el celular para mostrarme. Blaine Anderson estan en la pantalla, mi celular escrito debajo.- No estoy llamandote.- digo estupidamente; obviamente no estoy llamandolo. Ni siquiera tengo mi celular conmigo. Salí de la casa de mis padres cuando yo-

Oh.

-No contestes.- suplico, cuando él pone el teléfono sobre su oído.

-¿Hola?.- dice, luego pausa.- Hola, señor Anderson... Acertó, soy el amigo cafeina en su lista de contactos... Sí señor, él esta conmigo ahora.- Esta acariciando su hombro ausentemente mientras habla, y no puedo saber qué esta pasando. ¿No deberían estar él y mi padre gritándose ahora mismo? ¿Por qué son tan cordiales?.- Puedo preguntar, pero no estoy seguro que él quiera...- niego con mi cabeza rápidamente, y él asiente.- Sí, lo siento, señor Anderson, no esta disponible para conversar ahora. Pero él esta bien. Lo prometo.- Escucha por un par de segundos, luego suspira.- De nada. Buenas noches.

Lo miro mientras finaliza la llamada.

-¿Qué fue eso?

-¿Qué fue qué?

-¿Eres amigo de ellos ahora?

Deja el teléfono a un lado.

-No sabes lo que es, Blaine, luego del ataque. Verte en una cama de hospital, conectado a todas esas máquinas. Casi te perdemos.

-¿Qué tiene que ver con-

-Tus padres han soportado suficiente. No deben pasar la noche preocupados de que estes muerto en alguna zanja.- se detiene y suspira.- No me gusta lo que te hiciero- a ambos. Pero sería cruel dejar que se preocuparan.- Se voltea y termina de lavar los platos, mientras yo niego con la cabeza.

Cada vez que pienso que comienzo a entender quién es Kurt Hummel es, cuando él toma otra curva.

-¿Kurt?.- murmuro mientras él se voltea.- Mira, Yo... lamento las cosas que dije antes.

-No, no lo estas.- esta silencioso mientras se voltea nuevamente.- Pero esta bien.

-Lo estoy.- insisto.

-Puedes estar enojado, Blaine. Fuiste golpeado hasta cada pedazo de tu vida, y perdiste un año de tu memoria, y todos los que te amaban te mintieron acerca de ello. Es mucho que procesar.

-Bien, sí, sigo enojado. Pero lamento las cosas que dije.- me apoyo contra el marco de la puerta.- Traté de herirte.

Sonríe sin alegría al suelo.

-Esta bien. Lo merezco.

Quiero discutir con él otra vez, pero estoy muy cansado. Entre manejar por una tormenta dos veces, enfrentar a mis padres y pelear con Kurt, ha sido una montaña rusa emocional de día.

-Creo que me iré a la cama.

-Aún esta nevando fuerte afuera.- dice.- ¿Esta bien si-

-Por supuesto que puedes quedarte. Quédate el mayor tiempo que quieras.

-Gracias. Tomaré el sillón.

-No seas tonto, yo-

-Actualmente, prefiero el sillón.

-No, puedo dormir en la habitación de Rob, y tú-

-No trato de ser educado.- me interrumpe.- Desde el ataque, tengo problemas para dormir, y por alguna razón la única forma en la que puedo dormir es en el sillón.- Aún debo lucir inseguro, así que añade.- Realmente. Debes dormir en nuestra habitación.

Un sentimiento extraño llena mi pecho de calidez cuando dice nuestra habitación, y con un poco de dificultad asiento. Se voltea a poner a los pequeños botes de especias en el armario cuando un pensamiento se me ocurre.

-¿Estarás aquí cuando despierte, verdad?

Sus manos se detienen, pero no voltea.

-¿Quieres que lo esté?

-Sí.

Hay una larga pausa, y sostengo mi aliento.

-Bien.- dice finalmente.

-Gracias.- suspiro.

Me preparo para la cama, usando el baño de invitados y deteniéndose cuando oigo los sonidos reveladores de Kurt que dan vuelta en la ducha en el baño principal. Hay conjuntos de piezas de pijamas en la cómoda, me pongo un par familiar. Entonces me encuentro un conjunto azul real sedoso que decididamente no son mi estilo, y las pongo sobre el sofá para Kurt antes de regresar a la habitación.

Mi diario está todavía sobre la mesa. Me tumbo en la cama, mirando a través de la habitación, en conflicto. La tentación está ahí, sin duda. Tendría tantas respuestas. Pero la cosa es ... que el diario tiene respuestas a la vida de otro Blaine. No la mía. ¿Por qué debo leer una versión Notas de Cliff de mi año olvidado? Aún así no me han pasado. Le pasó a ese otro Blaine - uno con el novio devoto, y el valor de transferirse a la escuela pública, y con una fila de rosas secas en su armario.

Me acomodo bajo el edredón con inquietud, apago la luz y cierro los ojos.

El sueño no llega.

La cama es maravillosamente suave, las almohadas llenas y suaves al igual que a mí me gustan, pero me parece que no puedo conciliar el sueño. Me muevo y doy vueltas durante mucho tiempo, antes de decidirme en ir a buscar un vaso de agua de la cocina.

El salón es oscuro, así que paso de puntillas por el pasillo, tratando de no despertar a Kurt. Una mirada al reloj digital en el microondas me dice que han sido casi dos horas desde que me metí en la cama. El insomnio ha sido uno de los efectos secundarios duraderos de mi trauma en la cabeza. Debo llenar un vaso con agua del grifo, vaciándolo en un gran trago. Un crujido débil proviene de la sala de estar, y pongo mi vaso en el fregadero en silencio antes de arrastrarme y asomarse a ver a Kurt. Mi ceño se arruga en confusión cuando lo veo.

Está vestido con el pijama que le dejé, con la espalda pegada a la parte posterior del sofá. Me esperaba que se cubrirá en una manta gruesa de Rob, pero él ha hecho algo raro con la manta en ese lugar - retorcida en un rollo apretado y envuelta alrededor de su cintura. Está temblando en su sueño, y me acerco al closet para sacar una manta de repuesto. Kurt murmura un poco en su sueño cuando la dejo sobre él, pero luego duerme tranquilo.

Voy de puntillas al dormitorio sin encender ninguna luz. Me juzga mal la distancia, sin embargo, y mi cadera se tropieza con la mesa, golpeando varios artículos sobre el piso. Me congelo, escuchando cualquier signo de que Kurt ha despertado, pero es igual de silencioso. Cerré la puerta con suavidad antes de encender la luz, recogiendo los elementos caídos.

Mi diario está recostado abierto, y mientras lo alcanzo, lo leo:

Desde nuestra primera noche juntos, no puedo dormir bien cuando Kurt no está en la cama conmigo. Mis brazos se sienten vacíos cuando no lo están sosteniendo.

Miro hacia arriba, sorprendido, pensando en el rollo de manta envuelta alrededor de la cintura de Kurt, su columna pegada a la parte posterior del sofá. ¿Es por eso que tiene que dormir en un sofá ahora - porque lo hace sentir como si yo lo estoy abrazando?

Suspirando, pensativo, puse el diario de nuevo en la mesa antes de meterme en la cama. Un cambio de switch restaura la habitación a la oscuridad.

Cierro los ojos, dispuesto a dormir, pero mi mente está revuelta con pensamientos de Kurt. Es sólo cuando me agarro a la almohada de repuesto, manteniéndola apretada contra mi pecho, que por fin puedo quedarme dormido.


Recuerdo que este era uno de los capitulos más tristes de este fic, sin embargo, espero que lo hayan disfrutado.

Lamento no haber actualizado, pero ya estoy más libre y tranquila, así que espero hacerlo más seguido.

Los quiere mucho,

~Carolice