Kurt aún esta durmiendo cuando despierto, así que tomo una ducha rápida y me pongo un par de pantalones que encuentro en el cajón de abajo del mueble. Me arrastro en voz baja a la cocina para rebuscar algo para comer, pero las opciones son limitadas. Finalmente me inclino por los Pop-Tarts* de fresa, dejando caer un par en la tostadora antes de apoyarme contra el mostrador.
Es más fácil hoy, de alguna manera. El aguijón de la traición de mis padres todavía me duele, y todavía no puedo entender porqué Kurt no luchó para quedarse como parte de mi vida... pero después de una noche completa de sueño, es mucho más fácil para mi cerebro analizar todo que aprendí ayer.
Desde este punto de vista, puedo ver la figura durmiente de Kurt en el sofá. Su rostro parece más joven, más suave cuando está dormido. Me pregunto qué se siente al despertar a su lado, en la época que compartimos una cama juntos.
La tostadora hace un chasquido fuerte cuando las tartas estan listas, y Kurt comienza a moverse. Agarro un par de platos del gabinete y pongo una Pop-Tart en cada uno de ellos antes de dirigirme a la sala de estar.
-El desayuno esta servido, mi señor.- anuncio con un acento británico horrible, y él sonríe con los ojos todavía cerrados.
-¿Pop- Tarts de fresa?.- murmura.
-Golpe de suerte.
La sonrisa de Kurt se desvanece, y mi corazón se hunde. No es un golpe de suerte, entonces. Sus ojos se entreabren, y él se sienta.-Buenos días.
-Buenos días.- Le ofrezco uno de los platos. Bosteza ampliamente, arañando la parte posterior de la cabeza mientras lo toma.
-¿Así que esto era una cosa.- pregunto, sentándome en la mesa de café en frente de él.- ¿Yo haciéndote Pop-Tarts en la mañana?
-Sí, era una cosa.- rompe un pedazo de la tarta, soplándola y viendo salir el vapor de la parte caliente.- ¿Dormiste bien?
-Lo hice, gracias. Es una cómoda cama.
Él asiente con la cabeza.- Fuimos a tres tiendas diferentes de colchones antes de encontrar uno que ambos pudiéramos estar de acuerdo. Solíamos llamarlo el colchón de Ricitos de Oro.- Ante mis cejas levantadas, me explica.- Todos los demás eran demasiado blandos para mí o demasiado firmes para ti. Ese fue el correcto.
Doy un mordisco a mi Pop-Tart, siseando cuando en el interior se quema mi lengua. Ante la suave risa de Kurt, sé que esto también era una tradición. Me apresuro a la cocina, tomando un par de copas y llenándolos con agua del grifo.
-Toma un poco de leche.- Kurt dice en voz alta.-Confía en mí, funciona mejor.
Agarro un cartón de Parmalat* de la despensa y la vierto en otro vaso, bebiendo rápidamente. Tiene razón en que la leche calma mi dolor en la lengua de inmediato. Agarro uno de los vasos de agua y hago mi camino de regreso a la sala, entregándoselo a él.-¿Qué hay de ti?.- Le pregunto mientras él toma un pequeño sorbo.- ¿Cómo dormiste?
Encoge un hombro.- Tuve una pesadilla alrededor de las tres. Me levanté y leí uno de los libros rústicos de Rob hasta que me quedé dormido. Aparte de eso, estuve bien.
-¿Tienes muchas pesadillas?
-Desde el ataque. ¿Tú?
-Sí.
Comemos y bebemos tranquilamente. Lo sigo furtivamente, pero él parece perdido en sus pensamientos.
-Parece que la nieve por fin amainó.- dice después de que terminara.-Probablemente debería salir a la carretera. Mi papá y Finn hacen inventario los domingos, y yo le dije que les ayudaría.
-¿Puedo verte mañana?.- le pregunto, encogiéndome con la necesidad en mi voz.
Su expresión se mantiene neutral.
-¿Mañana?
-Sí, tal vez podrías volver aquí después del trabajo. Muéstrame cómo hacer ese plato de atún.
-No sé si eso es una buena idea.
-Está bien, entonces, un plato diferente. O podemos simplemente alquilar una película, o-
-Blaine, por favor.-Hace una pausa.- No podemos saltar de nuevo en algo juntos.
-¿Qué quieres decir?. Tú mismo lo dijiste, que me amabas.
-Lo hice, pero-
-¿Estás molesto de lo que te grité anoche?
-No, yo-
-Entonces, ¿Cuál es el problema?
Él suspira profundamente.- Es como ... ¿Cómo puedo incluso explicar esto?. Tú no recuerdas, pero a veces, después de una práctica del club Glee, nos gustaba ver la televisión sin sentido. Sólo para relajarnos antes de comenzar nuestra tarea. Real Housewives, The Bachelorette, ese tipo de cosas. Y una vez, vimos un especial sobre las mujeres que aman a los condenados.
-¿Algo que quieras decirme, Kurt?.- Sonrío.-¿Haz sido condenado por un delito grave?
-No, esto es importante.- dice con seriedad.- Nos pareció que estas mujeres eran tan ridículas, al enamorarse de los estafadores. Ellos habían enviado regalos y dinero a los hombres, y fotos de desnudos de sí mismas, y los hombres juraban de arriba abajo que una vez que fueran liberados de prisión, se casarían con las mujeres y empezarían su vida juntos. Pero una vez que realmente se salieron de la cárcel, no eran fieles a las mujeres que sí se habían dedicado a ellos durante tanto tiempo, y las mujeres terminaban con el corazón roto.
-¿Así que tienes miedo de romper mi corazón?
-No, temo que rompas el mío.- La herida debe de estar mostrándose en mi cara, porque él pone una mano tranquilizadora en mi rodilla.- El punto del show, era que los hombres realmente no estaban mintiendo a las mujeres. Honestamente pensaron que estaban locamente enamorados y que las mujeres serían sus almas gemelas. Pero una vez libres, una vez que tuvieron acceso a millones de otras mujeres-
-No, entiendo.- interrumpo.- Mis padres me han mantenido encerrado, y tú piensas que me estoy lanzando a mi mismo hacia ti, porque eres el primer chico gay con el que he entrado en contacto.
-Eso no es - bueno, eso es algo de lo que estoy diciendo, sí.
-No es lo mismo. Antes de que todo esto sucediera, antes del ataque, tenía otras opciones. Y aún así, te elegí.
-Por supuesto que no es lo mismo. Pero Blaine, no sabemos de estas visiones.- Empiezo a protestar, pero él levanta una mano.- Yo estuve pensando anoche, cuando no podía conciliar el sueño después de mi pesadilla. Incluso si te habías despertado esta mañana y de repente tenías todos tus recuerdos de vuelta, a pesar de ello no conocerías a la persona que soy hoy. Perdiste un año entero de mi vida. Un año en el que he tenido que recuperarme de una severa paliza, y lidiar con la culpa que venía de la casi bancarrota de mi familia, y preocuparme por problemas de salud de mi padre, y llorar por perderte, y el arrepentimiento de no ir a la universidad... que no soy la misma persona que era antes del ataque. Y mientras que sí, me elegiste cuando estábamos en la secundaria, tal vez ya no escogerías el hombre en el que me he convertido.
Niego con la cabeza débilmente.- Pero-
-Y estoy seguro que muchas cosas han cambiado en ti, también, siguiendo la idea. No eres el mismo chico con el que intercambié anillos de promesa. Simplemente no lo eres.
Hay un nudo en mi garganta. ¿Está realmente queriendo romper conmigo, incluso cuando hemos tenido la oportunidad de estar realmente juntos de nuevo?.- ¿Así que es eso, entonces? ¿No harás más que renunciar?
Él toma a mi mano, apretándola.- Me va a tomar un infierno renunciar a ti, Blaine. Especialmente cuando regresaste.
-Entonces, ¿Qué quieres decir?
-Estoy diciendo que creo que deberíamos llegar a conocernos de nuevo..- Hace una pausa, y no puedo evitar la sonrisa que empieza a extenderse a través de mi cara.- Podemos ir a las citas, aprender del otro. A ver si seguimos siendo compatibles. A ver si esa chispa sigue ahí. Y.- Toma una respiración profunda, cerrando los ojos brevemente.- Y creo que deberías ver a otras personas, también.
Mi sonrisa se desvanece.- Espera, ¿Qué?
-¿Cómo vas a saber si soy el único, si no has visto qué hay allí afuera?
-Eso es estúpido.- replico, dejando caer su mano.- Estás siendo ridículo.
-No lo estoy siendo. Nunca saliste con nadie más que yo.
-¿Has salido con alguien que no sea yo?
-Sí.- Toma mi silencio aturdido como un permiso para continuar.- Fui a un par de citas en los últimos meses. Y sé, ahora, que lo que tú y yo teníamos era especial. Si no hubiera salido con esos tipos, podría haberme preguntado siempre qué más había por ahí.- Traga.- ¿Tengo la esperanza de que todavía somos compatibles, y que me vas a elegir otra vez? Sí. Más que nada. Pero realmente creo que tienes que hacer esto primero. Si no lo haces, y volvemos a estar juntos como si nada hubiera cambiado, y luego en unos pocos meses o años te das cuenta de que hay otros chicos que quieres más... puedo recuperarme de una barra de hierro en la clavícula, pero no podía recuperarme de eso.
Suspiro, sintiéndome derrotado.- Está bien, entonces, ¿Cuánto tiempo tengo que salir con otras personas antes de que me dejes salir contigo?
-¿De verdad crees que voy a dejarte ir correteando por toda la ciudad con los jóvenes elegibles mientras espero por aquí?.- Se ríe a la ligera.- Vas a estar saliendo conmigo, también. De esta manera va a ser fácil para ti que puedas compararlo con nosotros.
Bueno. Esta proposición no es tan mala como yo había pensado. Voy a reivindicar el salir con otras personas, mientras Kurt y yo vamos a conocernos. Y, finalmente, él estará de acuerdo a.- Espera, así que… ¿Cuándo puedo decir que si he decidido que eres... para mí?
-Buena pregunta.- Evalúa brevemente.- ¿Qué tal si estamos de acuerdo en que no vas a tener intimidad con alguien - incluyéndome a mí - hasta que estés seguro de que él es el único para ti?. Besar es una cosa, pero creo que el intercambio de fluidos corporales debe implicar un cierto nivel de compromiso.
-Eres tan romántico.- Me burlo, pero sólo asiente.
-Sí, lo soy.
Tomo una de sus manos y beso sus nudillos a la ligera. Él me ofrece una sonrisa genuina, y puedo sentir que mi corazón late un poco más rápido en respuesta. Es frustrante que mi cuerpo parece recordar todo lo que mi cerebro ha olvidado.
-¿Qué tal si nos reunimos para tomar un café mañana por la mañana? ¿Al Lima Bean?
-Es una cita.
Encamino a Kurt a la puerta, esperando un abrazo, pero él sólo pasa las yemas de sus dedos por mi brazo antes de salir.
Pasa una buena hora antes de que mi brazo deja de hormiguear.
Me dirijo afuera un poco después de las once, a desenterrar mi coche fuera de la nieve. Otros inquilinos cercanos están haciendo lo mismo, y un par de ellos saludan como si ellos me conocieran. Una vez que el coche está al descubierto, me siento como si tuviera que conducir a alguna parte, pero hay pocas opciones en una nevada la tarde del domingo. No puedo ir a Lima, o la casa de mis padres. Finalmente decido conducir a Dalton. He echado de menos ese lugar, y quién sabe, tal vez va a provocar algunos recuerdos perdidos.
Cuando llego a la escuela, una ola de nostalgia me invade. Este era el lugar donde finalmente me sentí cómodo siendo yo mismo. Ahí está el centro deportivo, donde me inscribí en clases de defensa personal justo después de la transferencia. Ahí está el edificio de música, donde tomé la oportunidad y me inscribí en unas audiciones acapella. Ahí está el césped del este, donde Kurt y yo al parecer nos gustaba pasar mucho de nuestro tiempo juntos. Algunos estudiantes están dando un paseo por los senderos en sus blazers nítidos y corbatas. Se ven relajados. Pasaron meses antes de que yo fuera capaz de relajarme de verdad en este campus.
Por desgracia, mis amigos de Dalton estaban en mi grado o uno sobre el mio, así que no veo ningún viejo amigo en ningún lugar. Me estaciono en el aparcamiento de visitantes y salgo del coche, abrochándome el abrigo y tirando de una gorra en la cabeza. El aire es fresco y frío, y cierro los ojos para tomar una respiración profunda del mismo-
-¿Qué estás haciendo aquí?
Mis ojos se abrieron de golpe, y hay un muchacho desconocido, poco amistoso frente a mí. Es alto y ancho, con el pelo rubio claro y ojos azules estrechos.
-¿Perdón?
-¿Por qué has venido aquí?.-presiona.
-Yo solía ir en Dalton, yo-
-No debes ser-
-Vivo y respirando.- dice otra voz cercana. Los dos nos giramos y vemos un par de chicos en blazers caminando hacia nosotros. Uno de ellos es bajo, con un corte de pelo y un gran lunar en la mejilla. El otro es alto y positivamente magnífico.- Si no es Blaine Anderson.- dice el apuesto.- Nunca pensé que te vería por aquí de nuevo.
-Lo siento.- le digo educadamente.- ¿Te conozco?
-Sebastián Smythe.-dice, extendiendo una mano y sonriendo brillantemente.- Éramos amigos, algo así. Nos conocimos después de que te trasladaras fuera de Dalton. Estaba muy apesadumbrado de escuchar sobre el ataque y la pérdida de memoria, eso es una algo difícil.
-Gracias.- contesto, estrechándole la mano.
-Morgan Adams.- dice, señalando al muchacho a su lado.- Y ya conociste a Lawrence, veo.
-Encantado.- murmura el rubio. Él mira con recelo a Sebastián.
-Entonces, ¿Qué le trae de vuelta a nuestro campus?.- Sebastián me pregunta, ladeando la cabeza.- ¿Tratar de recorrer algunos recuerdos, o simplemente en busca de un entorno familiar?
-Un poco de ambas cosas.
-¿Ha habido suerte en perder la memoria?.- Su sonrisa parece un poco frágil, pero después de negar con la cabeza, se ve normal. Debe haber sido un truco de la luz.
-Eso es una vergüenza. Bueno, te invitaría a nuestra práctica del domingo con los Warblers, pero simplemente te dejaré escapar.
-¿Ustedes son Warblers?
-Bueno, yo lo soy.- dice, riendo.- Estos dos cabezas de chorlito no pueden llevar una melodía..- Se vuelve y mira fijamente a Morgan, cuyos ojos se lanzan a Lawrence.
-Tenemos que irnos.- Morgan dice a Lawrence.- Tenemos que llegar a esa cosa.
-¿Qué cosa?.- Lawrence frunce el ceño, mientras Morgan toma su brazo y lo tira lejos.
Sebastián los ve irse, sonriendo con cariño.- No hay cosa.- confiesa en un susurro.- Yo sólo quería hablar contigo a solas.
Puedo sentir un rubor arrastrándose hasta mi cuello. -¿Ah, sí?
-No puede ser una coincidencia que viniste a visitar Dalton derecho por donde caminaba. Debe ser el destino.- Se inclina un poco más cerca.-Deja que te lleve a salir mañana por la noche.
-¿Mañana por la noche?.- Repito tontamente.
-Hay un bar gay llamado Scandals, en el Oeste Lima. T´y y yo fuimos allí una vez, lo pasamos muy bien.
-¿Lo hicimos?.- Eso no suena como yo. Pero tal vez Kurt tenía razón, tal vez me han cambiado mucho, y - Parpadeo de repente.
Kurt.
Dulce Kurt, con sus ojos expresivos y sus cicatrices a juego y la forma en que me hace sentir tan seguro. ¿Qué estoy haciendo, hablando con este chico cuando veré a Kurt de nuevo en cuestión de horas?
-Tuvimos verdadera química en aquel entonces.- Sebastián dice.-Tú lo sabías, y yo lo sabía. Así que, ¿Qué dices?. Yo te hago otro documento de identidad falso, y vamos a ir a bailar toda la noche. Y, de hecho, ahora que lo pienso, el lunes es noche de karaoke. Sabes que no puedes resistirte al karaoke, Blaine.
Hay un extraño cosquilleo en el lado de mi cerebro, como cuando estoy tratando de llegar a letras de canciones y siguen escapando, así como yo creo que he pensado en ellas.
-No lo sé.
-Un día.- dice él, de repente parece serio.- Si no te diviertes, yo nunca te molestaré de nuevo. ¿Qué daño podía una mísera cita hacer?
Puedo oír el eco de las palabras de Kurt en mi cabeza - ¿Cómo vas a saber si soy el único, si no has visto qué hay allí afuera?
-Está bien. Tienes razón.
Pop- Tarts: es el nombre con que se le conoce a unas tartas planas, rectangulares y prehorneadas hechas por la compañía Kellogg's. Las Pop-Tarts contienen un relleno dulce sellado entre dos capas de masa. Algunas vienen glaseadas. Pueden comerse sin necesidad de ser calentadas, pero casi siempre se calientan en una tostadora o en un horno microondas.
Parmalat:Es una compañía italiana de lácteos y alimentación.
Hola Klainers! ¿Cómo estan?
Por fin pude actualizar Roses In December, intentaré que sea cada una semana y no cada dos como siempre.
~Carolice
