Los tres nos apiñamos juntos en el estudio de mi padre, deslizando la ventana casi cerrándola, así mis padres no sentirán corrientes de aire frío en el salón. Una vez que todos estamos usando nuestras grandes pantuflas de peluche, nos dispersamos para buscar en la habitación. No hay señal de teléfono celular. Compruebo el cajón del escritorio de mi padre por si acaso, pero no está allí.

Puck levanta sus manos, imitando un par de pies con sus dedos, luego pretendió que comía un sandwich. Miro a Kurt, quien está torciendo los labios, tratando de no reírse. ¿Cocina?, digo haciendo el movimiento con los labios, y Puck se encoge de hombros y asiente, decepcionado de que su lenguaje de signos no se estaba imponiendo.

Voy primero, de puntillas por el pasillo, escuchando a mi madre diciéndole a Quinn sobre su muy guapo y elegible hijo, Blaine. Kurt alza las cejas hacia mí y hace una mueca antes de dirigirse a la cocina. El mostrador esta inusualmente abarrotado - Mamá debe haber entrado con prisa para conseguir las galletas y el té - por lo que me toma unos minutos comprobar si está el teléfono. Casi he terminado de buscar cuando escucho un crujido frenético. Miro hacia arriba, y Kurt está tirando Puck lejos del mostrador, al igual que Puck está metiendo más galletas de mantequilla en su boca. Me apoyo en la esquina, riendo en silencio hacia los dos. Cuando Kurt me mira, muevo los labios, ¿Ladrón?. Él sólo gira los ojos e insta a Puck hacia el comedor.

Los veo pasar, divertido. Y espero. Porque si el teléfono celular no está en el estudio o en la cocina, sé que debe estar arriba. No hay razón para que mis padres lo dejaran en el comedor o en la sala de estar. Como sospechaba, Kurt y Puck vuelven a la cocina en breve, y hacen un gesto hacia las escaleras en silencio. Kurt se voltea y le da una mirada significativa a Puck, quien asiente con la cabeza y se dirige de nuevo al estudio.

Puedo oír la voz de mi madre desde el salón, mientras Kurt y yo vamos hacia las escaleras.- Así que dime, Penélope.- dijo.- Después de todo este tiempo, ¿Por qué elegiste para restablecer una relación con tu abuela ahora?. Si me permites el atrevimiento de preguntar.

Hay una larga pausa, y Kurt y yo cerramos los ojos, esperando nerviosamente.

-Me fui de casa.- dice al fin.- Finalmente decidí que ya era suficiente, y que el trato hacia mí de parte de mis padres era inaceptable.

Un suspiro audible viene de mi madre, y en mi mente puedo verla inclinándose hacia adelante, ansiosa de más detalles.- ¿Qué hicieron?

-Ellos nunca aceptaron el hecho de que soy gay.

Si pensara que la última pausa fue larga, entonces ésta parece interminable. Miro a Kurt, moviendo los labios, ¿Quinn es gay?. Niega con la cabeza en respuesta, luciendo tan confundido como yo.

-No me malinterpreten, mis padres me quieren.- Quinn continúa.- Soy su única hija, y me ha dado todos los elementos materiales que jamás podría desear. Todo lo que realmente quería, sin embargo, era su aceptación. Estaba cansada de las sugerencias de mi madre diciendo que era una fase, y la frialdad de mi padre hacia mi novia.

-Bueno ...- la voz de mamá sonaba temblorosa.- Ciertamente, ellos deben tener el tiempo necesario para adaptarse.

-Salí del closet hace más de un año. Y las señales estaban allí mucho antes, si se les hubiera ocurrido mirar. De todos modos, un día fue demasiado, y me fui. Llamé a la abuela y le dije todo. Ella estaba terriblemente molesta, y dijo que había criado a su hija mejor que eso. Ella me invitó a vivir con ella, y ... aquí estamos.

Kurt está llamándome, haciendo un gesto hacia las escaleras. Por mucho que me quiero quedar y escuchar la respuesta de mis padres para Quinn, tiene razón. El tiempo se está escapando. Subimos las escaleras juntos lentamente, con cuidado para evitar los pasos chirriantes. Una vez que hemos llegado al segundo piso, me dirijo a mi habitación primero. La lámpara está encendida, iluminando mi teléfono celular en la mesa de noche. Triunfante, camino de puntillas por la habitación y lo agarro, girando para mostrarselo a Kurt.

Él no me está mirando, sin embargo. Está de pie en el umbral, mirando a la habitación con tristeza. Miro a mi alrededor, tratando de averiguar lo que le está alterando, antes de hacer mi camino de regreso a él.- ¿Kurt?.- susurro.- ¿Estás bien?.

Él sonríe débilmente.- Estoy bien. Es sólo que ... hay un montón de recuerdos en esta habitación.- sus mejillas se sonrojan mientras mira a la cama, y me salto una respiración.

-Oh. ¿Aquí ... hemos?

-Nuestra primera vez.- dice en voz baja. Luego añade: Y otras veces, también, pero la primera vez es sólo que... bueno, ya sabes.

-No en realidad.

Suspira.- Cierto. Oh, bueno, encontraste el teléfono.

-Lo hice.

-Eso esta bien.- No suena terriblemente emocionado, así que tengo que preguntar.

-Esta noche no era sobre el teléfono, ¿Verdad?

-No.- admite.- En realidad no. A pesar de que echaba de menos los mensajes de texto contigo.

-¿Entonces, por qué la gran producción?

Él hace su camino hacia la cama, sentándose con un encogimiento de hombros.- Cuando tú y yo estábamos juntos, solíamos ir a buscar un café al Lima Bean casi todos los días. Nos gustaba pasar el rato en mi casa, y luego pasabamos mucho tiempo en el apartamento de Rob.

-¿Y?

-¿No lo ves?.- Él me mira inquisitivamente.- Ahora es una segunda vez, y estamos de vuelta en todos nuestros viejos refugios, y ... yo sólo quiero estar seguro de que si me enamoro de ti, que lo hago - no sea del que solías ser.

-No entiendo. ¿Estás tratando de integrarme a nuestras viejas costumbres?. Pero ¿No es justo decir que estamos ... pasamos tiempo juntos aquí, también?.- pregunto, sonrojándome un poco.

-No se trata de la creación tanto como se trata de los recuerdos.

-Pero no tengo ningún recuerdo de aquí.

-Correcto. Es por eso que yo estaba tratando de crear uno nuevo.

Afloró un calor en mi pecho mientras me mira. Ha tratado de jugar esta noche como si fuera una película de Misión Imposible, pero por mucho que lo intentara, él sigue siendo sólo un tonto romántico.- Querías que esto sea una experiencia de unión.- Asiente en reconocimiento.- Sacaste totalmente esta idea de entrar aquí, de una película, ¿No es así?.

-No.- dice, un poco demasiado rápido.

-Lo hiciste.

-No lo hice.- le lanzo una mirada hasta que él murmura.- Lo conseguí de un viejo libro de Nancy Drew de mi mamá.

Miro hacia el techo, sonriendo con tanta fuerza que mis mejillas duelen.- Eres adorable.

-Deja de burlarte.- Me está poniendo mala cara, sacando el labio inferior de la forma más atractiva.

Doy un paso hacia él, y él inhala fuertemente.- Kurt...

-¿Blaine?

-Voy a besarte ahora.

Su boca cae abierta.- ¿Dijiste que vas a-

-Besarte ahora.- Es todo lo que puedo pensar. Él está tan condenadamente hermoso, no hay manera de que pueda pasar un momento más sin tocarlo.- A menos que quieras que me detenga.

-No.- susurra.- No quiero que dejes de hacerlo.

-Gracias a Dios.- Doy otro paso, y-

La tabla del suelo debajo de mi pie da un fuerte chirrido.

Oh, mierda.

Doy un paso atrás, y cruje nuevo.

Ambos nos congelamos. Kurt parece aterrorizado al igual que yo. Ni siquiera respiramos mientras escuchamos, esperando que nadie se haya dado cuenta del sonido en la planta baja. Pero nunca he sido tan afortunado. Poco a poco, la voz de mi padre se hace más fuerte.

-Juro que escuché algo.- dice, y lo puedo oír acercarse a las escaleras.

-¡Espera!.- Quinn dice en voz alta, sonando asustada.- Todavía tengo que decirle secretos sobre mi familia ... ¡Mi abuela tuvo a mi madre fuera del matrimonio!

Mamá añade: Harold, no puedes salir. Estamos en el medio de una conversación.

-Mira, volveré.- dice papá.- Solo quiero comprobar arriba y asegurarme de que todo está bien.

Me doy vuelta y quedo boquiabierto mirando a Kurt.- ¿Qué hacemos?.- susurro nerviosamente.

Sus ojos están muy abiertos, su boca se encuentra en una línea sombría.- ¿Anna todavía lava la ropa los lunes?.- No lo registro en un primer momento, lo que está pidiendo, porque me estoy fijando en los lentos y pesados pasos de mi padre al frente de las escaleras.- Blaine, atento. ¿Anna todavía lava la ropa los lunes?

-¿Qué? Um ... lunes, sí.

Se pone de pie y agarra mi mano, arrastrandome a mi cuarto de baño. Entramos haciendo chirriar dos tablas en nuestra prisa, y puedo oír acelerar a mi papá mientras sube las escaleras. Kurt cierra la puerta del baño en silencio detrás de nosotros, entonces se vuelve hacia mí, respirando entrecortadamente.- Espera a ver si estoy bien antes de ir.

-¿Ir a dónde?

-Puck esta esperando fuera en caso de que lo necesitemos para sacarnos.

-Pero espera, ¿Ir a donde?

No contesta. Él sólo está detrás del conducto de la lavandería en la pared de mi cuarto de baño, aprieta los ojos con nerviosismo, y cae fuera de mi vista. Me lanzo sobre él horrorizado, tratando de mirar por la rampa oscura. ¿Qué pasa si Anna lavaba la ropa a principios de esta semana? ¿Qué pasa si no hay montones de ropa para amortiguar la caída de Kurt?

-¡Ven!.- viene un susurro desde abajo, al igual que yo escucho a papá llegar a la puerta del dormitorio. Y entonces no hay tiempo para pensar, no hay tiempo para vacilar, no hay tiempo para nada, y estoy cayendo por una rampa de lavado como una versión absurda de Alicia en el País de las Maravillas en caída libre. Aterrizo con mi cara en una de las viejas camisetas interiores de mi papá, aturdido, tratando de imaginar a Kurt como el Conejo Blanco, y está tirando de mi brazo. ¡Vamos!.- respira con dureza.

Me puse de pie y salí de la caja de lavandería, siguiéndolo hacia el conjunto de ventanas cerca de los rosales. Apenas puedo distinguir las sombras de las botas de Puck mientras camina de un lado a otro fuera. Se agacha cuando ve a Kurt empujar una de las ventanas abiertas.

-Tú primero.- Kurt susurra.

-¿Yo? No, tú primero.

-No vas a ser capaz de llegar a la ventana a menos que te dé un empujón.- insiste. Antes de que pueda discutir, él se inclina para agarrarme alrededor de los muslos, y me levanta hacia la ventana abierta. Puck me alcanza y agarra mis brazos extendidos, tirando de mí a la nieve. Vuelve a por Kurt, y me da un poco de consuelo el hecho de que Kurt tiene que saltar un poco para llegar a las manos de Puck.

-Vamos.- le susurra Puck una vez que hemos cerrado la ventana del sótano. Los tres nos encorvamos, corriendo hacia la calle. Kurt sigue deslizándose por la calzada cubierta de nieve hasta que se da cuenta de que ha olvidado quitarse las pantuflas. Me estoy riendo tan duro de él que ni siquiera puedo respirar.

Alcanzamos el coche de Puck rápidamente. Abrió el maletero y sacó un conjunto de overoles, deslizando uno de ellos sobre sus ropas.- Ya vuelvo.- dice, agarrando la llave de repuesto de Quinn y corriendo fuera de su coche.

Me dirijo a Kurt, y tiene la cabeza vuelta hacia las estrellas, riendo en silencio.- No puedo creer que casi nos pillan.- dice.

-¿Yo? Tú eres el que casi ha improvisado en la nieve allí.

-Bueno, tú eres el que quería tomar una siesta en el compartimiento del lavadero.

-Tú eres el que tomó consejos de robo de un libro de Nancy Drew.

Los dos estamos riendo ahora, nuestras respiraciones haciendo las nubes en el aire frío.- Sí, bueno, tú eres-

No llegó a terminar ese pensamiento, ya que me inclino y lo beso. Dios, estamos besandonos, y es todo lo que siempre quise. Sus labios son aún más suaves de lo que parecen - ¿Los ha hidratado? ¿Eso es todo? - Pero sus besos son firmes, seguros. Ha hecho esto antes, innumerables veces, y espero no ser demasiado inexperto para él. Envuelvo mis brazos alrededor de su cintura, y sus manos se curvan detrás de mi cuello, sus uñas rascando ligeramente contra mi cuero cabelludo. Respiró por la boca temblorosamente, y le robo el aliento, inclinándome para besarlo de nuevo.

-Blaine.- murmura.- Debemos entrar en el coche. La gente puede vernos.

Quiero discutir con él, pero tiene razón - los O'Toole no dudarían en llamar a la policía sobre dos chicos que se besan en público. Kurt abre a tirones la puerta del asiento trasero y entro, buscándolo. En un instante, él está ahí, y se cierne sobre mí. Se inclina y lame mi labio inferior, que debe ser raro, pero es insoportablemente caliente. Él gime y lo hace de nuevo, y otra vez.

Me esta degustando.

Dios.

Agarro la parte posterior de su cabeza y lo tiro con fuerza hacia abajo, abriendo mi boca y dejando que nuestras lenguas se toquen tentativamente. Es como si hubiera dado una señal sin siquiera darme cuenta. De repente él está recostado totalmente encima mio, con su lengua tanteando a través de mi boca, sus manos frotando sobre mi pecho, el muslo presionado con fuerza entre mis piernas. Sólo trato de ponerme al día, con la esperanza de que mi afán va a superar mi falta de habilidad. Sus manos viajan de vuelta a mi cabeza, acunándola suavemente mientras pasa sus dedos por mi pelo.

El frenesí se desvanece después de un minuto, y nos estamos besando lentamente, lánguidamente. Me pregunto cuántas veces lo hicimos en el pasado. Me da envidia que Kurt pueda recordar todo, ¿Porque esto?. Esto es el cielo.

Se retira después de que un coche pasa, y respira con voz temblorosa.- No deberíamos estar haciendo esto aún.

-¿Por qué no?.- Me quejo, en busca de su boca de nuevo. Se inclina lejos, fuera de mi alcance.

-Hicimos un trato, ¿Recuerdas?

-Sí, eso de que nos gustaría probar a salir de nuevo. ¿La gente no se besa cuando estan en una cita?

-Blaine...

-Quiero decir, es cierto, la mayor parte de mis conocimientos acerca de las citas provienen de observación de la CW, pero todavía-

Se ríe, recostándose para besar un camino a lo largo del lado de mi cuello.- No se supone que tienes que poner todos los huevos en una sola canasta.- murmura, su lengua se lanza hacia fuera para lamer detrás de mi oreja.- Se supone que debes salir con otras personas, también.

-Lo estoy, sin embargo.

-¿Estas qué?

-Saliendo con otras personas.

-¿Qué?

-Tengo una cita con un chico mañana por la noche. ¿Ves? Estoy siguiendo el trato.- Sonrío ampliamente, esperándolo para que reanude a besarme, pero se levanta apoyándose en los codos, mirándome inescrutablemente.

-Tienes una cita.

-Sí.

-Mañana por la noche.

-Sí. Ahora, ¿Podemos volver a-

-Hemos hecho nuestro trato, como, hace doce horas. ¿Y ya tienes una cita?.- Está irritado, me doy cuenta. ¿Cómo puede estar irritado, cuando estoy siguiendo las reglas que él hizo?

-Me dijiste que saliera con otras personas.- le recuerdo a la defensiva.

-Sé que lo hice.

-Si cambiaste de parecer, entonces dilo. Voy a llamar al chico y cancelo nues- me detengo, suspirando.- Espera, no. No tengo su número. Pero no voy a ir. Di la palabra, y no hay trato.

-No.- Niega con la cabeza.- No, debes ir. A tu cita. Con ese chico. Ese es el trato.- Se sienta, pareciendo muy joven, de repente.- Ha pasado tiempo desde que Puck se fue. Me pregunto si todo va bien.

-Kurt-

-No lo hagas.- dice rápidamente.- Estoy tratando de hacer lo correcto, aquí. Por favor, sólo ... sólo no lo hagas.

Suspirando, me incorporo a la vez. No sé qué decir. No quiero salir con Sebastián. Quiero devolver a Kurt encima mio y hacerlo con él para la próxima hora o día, o resto de mi vida. ¿Por qué está haciendo esto tan difícil?

Puck finalmente llega de nuevo al coche, mostrandonos un pulgar hacia arriba mientras se enciende el motor y se aleja de la acera. En el camino de regreso al apartamento de Rob, nos da los detalles de la habilidad con que se hizo pasar por un mecánico, y cómo el padre de Kurt realmente lo debe contratar, porque era tan convincente. Kurt no contesta. Él está mirando por la ventana, y aunque estamos sentados uno junto al otro, es como si pudiera sentirlo deslizándose lejos de mí.

Nos detenemos frente al edificio. No hago ni un movimiento para salir, porque todavía estoy esperando algo, cualquier cosa, de Kurt.

Finalmente me mira.- ¿Todavía podemos ir mañana por la mañana al Lima Bean?.- pregunta con voz ronca.

-Por supuesto que todavía podemos. Será el punto culminante de mi día.

Sonríe un poco, y me inclino para besar su mejilla. Él me lo permite, que es algo, supongo.

Salgo del coche y paso al apartamento de Rob, sintiéndome perdido. ¿Cómo me las arreglo para este lío?

Quince minutos más tarde, mientras me preparo una taza de té, mi teléfono celular suena con un nuevo mensaje de texto. Me lanzo aliviado, ansioso por ver lo que Kurt ha escrito, pero para mi sorpresa, es un mensaje de mi padre: No hay necesidad de la farsa, Blaine, habría dejado el celular fuera si no quieres vernos. Espero que estés bien. Te queremos.

Me acosté en la cama por un largo tiempo, el cosquilleo familiar de insomnio manteniendome despierto. Finalmente voy a la sala de estar, acurrucándome en el sofá con mi cara pegada a la almohada de Kurt, su manta de la noche anterior cubriendome. Estoy rodeado de Kurt mientras estoy acostado aquí solo.

El sueño no viene.


Me tomé unos días más, pero aquí esta el capitulo :)

~Carolice