Capítulo 3. Jennifer Knight, la mediadora. Parte 1.
Pov Jennifer Knight.
Es una experiencia aterradora, terrorífica y confusa la que les voy a contar.
Todo comenzó una noche. Yo me encontraba durmiendo tranquilamente después de un largo día, tenía un sueño horrible donde mis hijos peleaban a sangre fría con Logan, Carlos y James. En mi sueño, me levantaba escandalizada y corría hacia la sala para detenerlos.
–¡Ya basta! –grité, pero nadie se detenía.
Carlos y James se golpeaban mutuamente, y reían como lunáticos al ver la sangre caer.
La cara de Logan se transformaba, de pronto tenía colmillos, ojos rojos y sonrisa maligna.
Recurrí hacia Kendall, mi hijo, ya que él siempre es bueno deteniendo las peleas y discusiones de sus amigos, no por nada es el líder de Big Time Rush.
–Que resuelvan sus problemas solos. A mí me vale lo que pase con esos dos malditos –dijo sorprendiéndome.
–Pero… -lo miré, sus ojos verdes habían cambiado a negro.
Me dirigí asustada hacia Katie, quien miraba desde un rincón todo lo que ocurría.
– ¡Aléjate de aquí, maldita hija del demonio Hortence! –me gritó antes de que la tocara-. ¡Vete o te juro que te quemaré viva! ¿Entiendes? ¡Viva!
Retrocedí con pavor. Esos en realidad no eran mis hijos, ellos no eran los mismos buenos chicos que conocí tiempo atrás.
Me desperté sobresaltada, con lágrimas en los ojos, temblando de miedo y con una angustia indescriptible.
Tiempo después caí rendida.
Al día siguiente, todo parecía normal. Me levanté temprano como siempre y salí a preparar el desayuno, generalmente todos amanecíamos con mucha hambre.
De pronto escuché que alguien salía de una habitación. ¿Quién es? –pregunté mientras seguía cocinando.
–Soy Logan, Sra. Knight –escuché que una voz se aproximaba-. ¿Cómo amaneció el día de hoy? –me preguntó mientras lo volteaba a ver.
–Bien, gracias por preguntar, cariño.
–Me alegra oír eso. ¿Quiere que la ayude en algo?
–No gracias, por ahora no.
–Señora Knight, tiene los ojos rojos. Estuvo llorando esta noche –afirmó-. Tuvo una horrible pesadilla ¿verdad?
Asentí en silencio mientras me ponía a preparar el licuado.
–Lo siento en verdad –se lamentó mientras me palmeaba el hombro con afecto-. Las pesadillas son lo peor que puedes tener en la noche.
–No te preocupes, cariño. Ya se me pasará el susto –dije después de un suspiro.
– ¿Puedo saber de qué trataba?
Y empecé a contarle todo, nunca creí que las pesadillas pasaran a la realidad.
–Yo soy el demonio Hortence –me dijo con voz tenebrosa justo después de que yo mencionara su nombre-. He venido a buscar el alma de tus hijos, y sus amigos, quienes son mis nuevos ayudantes. Obviamente, si sus almas están en peligro, ellos y sus vidas también. Sin embargo, no tienen la oportunidad de escapar. Han sido elegidos y mi decisión es firme.
No dije nada, estaba helada.
–Pero para que veas el nivel de bondad que aún conservo –continuó mientras sonreía macabramente-. Les daré a tus hijos, y a sus amigos, una oportunidad. ¿Quieres saber de qué va?
–Por supuesto, Hortence –murmuré temblando un poco.
–Bien –dijo secamente mientras sus ojos brillaban-. Sucede que yo tengo algunos enemigos. Ellos son Camille, Lucy, Jo, Gustavo y Kelly.
– ¿Qué tienen que ver en esto los chicos? –me atreví a preguntar.
–Pues que ellos los conocen, Jennifer. Lo único que necesito es desaparecerlos del mapa. Quiero que deje de existir RokeRecords y todas las personas que estén en mi listita. Te la acabo de decir.
¿Por qué? ¿Cómo piensas hacer eso, Hortence?
–Porque yo me alimento de los sueños no realizados. Los deseos no cumplidos, las amistades rotas, las relaciones de amor falsas, las tristezas y las tragedias me dan fuerza para vivir. Alimentan mi espíritu. Y sucede que ahora mismo estoy muy débil, Jennifer. Necesito alguna de esas cosas pronto, o moriré sin remedio. Lo primero que pienso hacer es causar discordia. Entraré en sus corazones y sembraré la semilla de la avaricia. Corromperé sus mentes con la ambición destructiva. Despojaré a sus espíritus de la pureza, el amor y el deseo de hacer el bien.
– ¡No! –grité-. Ellos no. ¡Conmigo lo que quieras, pero a ellos déjalos en paz!
–Tú tampoco te libras de esto, Jennifer. ¿Además, como te atreves, maldita inmortal, a negarte a mis peticiones? ¿No te parece suficiente que les haya dado a tus hijos, y a sus amigos, una oportunidad? ¿O prefieres que los mate? Porque lo haría, y sin arrepentimientos –decía alzando la voz y cambiándola a un tono monstruoso, su cara ya era la del sueño, y sus ojos rojos me miraban con malicia.
Me quedé sin palabras, aterrorizada y estupefacta mientras lo veía con los ojos abiertos como platos. No podía creer que esto estuviera pasando, y luchaba en mi mente para poder despertar. Tranquila, Jennifer –me decía a mi misma-. Esto solo es un sueño ¡una pesadilla! Ahora, concéntrate y despierta de una buena vez. Seguramente…
Una carcajada estridente me sacó de mis pensamientos. Te equivocas, Jennifer. No es un sueño –afirmó-. ¡Esta es la endemoniada realidad! Para tu buena suerte, y la de ellos, aún me queda algo de bondad –comencé a hiperventilar, Hortence se acercaba peligrosamente hacia mí, hechizándome con sus ojos y debilitándome a cada minuto que pasaba. Dulces sueños, mujer inmortal. Espero que despiertes pronto, te tengo una sorpresa. Seguro te agradará. A, por cierto. Prepárate para la nueva tú –fue lo último que escuché antes de perder el conocimiento.
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Hola.
Después de un siglo, he regresado con más locuras. Si me leen, les agradecería mucho que dejaran su comentario, que es un motivo más para continuar. Cualquier cosa que quieran decirme será bien recivida. Eviten las críticas destructivas.
La siguiente historia que actualizaré se llama Editando tu memoria, por si quieren pasar a leerla.
¡Nos vemos hasta la próxima!
TheCandyRusher
