Descargo de responsabilidad: no soy dueña de Final Fantasy VII
Me gustaría mencionar algo relacionado con Aerith. Siempre he visto esa broma de que Cloud pudo haber revivido a Aerith con una pluma de fénix. Hasta yo, que no he jugado el juego, se perfectamente que eso no hubiera sido posible de todas maneras.
Bien, recordáis que en pokemon cuando un pokemon se debilita, este no está muerto, solo esta desmayado y por lo tanto después puede recuperarse con "revivir" o viceversa (en el anime se demuestra también). Bien, lo mismo ocurre en Final Fantasy VII, cuando derrotan a uno de los personajes, este se desmaya y está agotado, con lo que a no ser que uses una cola de fénix o un hechizo, no podrás usarlo para combatir. Dicho esto, en el caso de Aerith, ella no se desmayó, ni quedó agotada, ella directamente fue asesinada, y la cola de fénix no puede curarla, ella quedó muerta automáticamente, da igual si Cloud hubiera podido usar la pluma de fénix en medio de la escena. Creo que esto ya lo sabe todo el mundo, pero de todas formas, quería dejar mi opinión, jeje. Doy mis sinceras disculpas si he ofendido a alguien, o si mi razonamiento es equivocado. Como anotación, cuando el equipo completo es derrotado, no es que se hayan muerto, es que se han desmayado y que yo sepa, para usar una pluma de fénix hace falta una persona y, al ser el "game over" y ocurrir esto, es seguramente cuando el enemigo los mate de verdad (o los deje tirados ahí).
NOTA: Y como prometí, cada mes subiré un capítulo de esto. Añado que sí, tengo falta de poner tildes en las palabras, puede que me haya dejado algunas por el camino.
Para Carmen: no, Zereon no ha aparecido en ningún capítulo anterior al 24, =).
Bueno, volvamos a la lectura, ¡disfruten!
-Derrota amarga-
/Lazard POV\
Tras varias semanas todo había cambiado mucho. Angeal perdió a su madre en ese incendio, con lo cual se ha ausentado varias veces. Admito que eso puede ser normal, tratándose de su madre, espero que se reponga pronto.
Genesis ha desaparecido después de ese día, no sabemos dónde está, o si siquiera está vivo, pero mientras esté vivo, todo irá bien.
En consecuencia, el General Sephiroth trabaja por triplicado. Sé que no le molesta, está acostumbrado a trabajar así, pero necesita un poco de ayuda. Decidí mandarle misiones a Zack mas a menudo, pero no demasiadas, eso apaciguaría las cosas durante un tiempo.
Tengo que elegir a que soldados ascender a primera clase, hay algunos que han demostrado ser fuertes y útiles.
Rick Gefahr es hábil y veloz, aunque su fuerza no es grande lo compensa con su enorme velocidad y destreza con su látigo y espada. Me recuerde a Faler Collins, es casi su viva imagen.
Sari Hayat es un prodigio, y a pesar de lo ocurrido recientemente me parece bastante útil para la causa.
Lo que no tengo claro es a Danan Tenebrae.
Los conflictos entre él y los otros dos pueden llegar a ser molestos si se dejan llevar por la rabia, pero es un buen soldado y su talento no puede ser desperdiciado. Lo dejaré para pensármelo mas tarde.
/Sari POV\
"¿Y si no quiero parar qué?"
"¡P-por favor Seph, no aguanto más!"
"Hmmm, no sé"
No aguanté más, ya estaba a punto de explotar.
"¡Deja de hacerme cosquillas en los pies!" reí yo, tratando de liberarme de él. (N/A: No piensen mal queridos lectores, e.e)
"Bien pero" cual tigre abalanzándose sobre su presa, me atrapó entre su cuerpo y la mesa. "A cambio de algo~"
Le hubiera respondido, pero su PHS sonó justo a tiempo.
"Cógelo Seph…" le dije, tratando de separarle mientras el besaba mi cuello suavemente.
"No me apetece"
"Vamos, seguro que es importante-" no me escuchó, pues continuó con sus caricias.
"Es mi día libre, y pienso aprovecharlo" contestó, esta vez siendo más relajado en sus acciones. "Se las pueden arreglar sin mí un día"
No pude evitar sonreír, y me dejé llevar por su calidez. Las navidades habían pasado muy rápido, pero con las pocas ganas y tristes acontecimientos, nadie celebró mucho, ni siquiera el año nuevo.
Sephiroth en esos momentos estaba algo deprimido por la desaparición de Genesis, pero logré animarle un poco.
Espero que todos recuperen el ánimo pronto.
"Pareces pensativa" su voz hizo volverme a la realidad.
"Perdona, es que, han pasado tantas cosas en tan pocas semanas…"
"Si" maldije el hecho de mencionarle, ya que, aunque su rostro no expresara nada, sus ojos estaban torturándose con el recuerdo del perdido Genesis. Se levantó, dejándome libre y fue a la nevera a coger una cerveza.
Nunca había visto a Sephiroth coger una cerveza, al menos, no que yo recuerde.
"Sabes, tengo que contarle algo importante…puede que te enfades conmigo, Sari"
Eso me preocupó, porque cuando se trata de algo importante normalmente incluye peligro.
"Sabes que yo una vez o varias al año tengo que estar con una inyección de mako bastante alta, y tardo un par de días en recuperarme."
"¿Van a hacerte la inyección?"
"No exactamente" Dejó la cerveza en la mesa, y se cruzó de brazos, tratando de terminar la frase. "Han decidido probar otro método que haga que nunca tengan que inyectarme mako, o eso me han dicho, yo creo que quieren hacer un experimento conmigo, pero parece casi fiable"
"¿Casi fiable?"
"Si, con "casi" me refiero a que van a meterme en un tanque cargado de mako puro, directamente venido de Corriente Vital."
"¿y cuál es el problema, no dices que es fiable?"
"El problema es que no es un tanque pequeño….son varias toneladas de Mako en una estructura bastante grande. Me preocupa las secuelas que pueda tener y que puede ocurrir si absorbo tanto mako seguidamente."
"¿cuánto tiempo tiene que pasar para eso?"
"Unas dos semanas o un mes, quizás hasta un año a lo mucho, empezaré en un par de días. Me trasladarán a una localización secreta, y por lo tanto no podré verte, ni hablar contigo, ni…." (1)
"No vayas….no sabes cómo acabaras si dejas que te sometan a eso" le cogí de las manos y me aferré a ellas. "¿Y si te mueres?"
"No moriré, no pueden permitirse que muera, por el bien de Shinra"
Me aferré al colgante que llevaba siempre, la mitad de plata con la inicial de Sephiroth. El sacó la suya al verme cogerla de aquella forma. (2)
"Volveré para estar contigo pero, de mientras, me gustaría estar en tus sueños hasta que llegue ese momento"
"Mantente con vida hasta entonces…o iré a buscarte a la corriente vital yo misma" le dije tratando de ser bromista ante la situación.
"Sé que lo arias" su sonrisa hizo aparecer la mía, y echare de menos esas cosas de él. Ojalá el tiempo pase rápido, y podamos vernos de nuevo.
/Genesis POV\
Mi cuerpo no responde a mis órdenes, soy incapaz de mover un músculo. Siento como si me hubiese partido en millones de pedazos y los hubieran dispersado por todas partes.
"¿Qué pasa Genesis, no puedes seguir luchando o es porque tienes miedo?"
Su sádica sonrisa indicaba su total desinterés por la batalla. Estaba jugando conmigo, y sé que no ha mostrado todo su poder. Me había conducido a lo más profundo del bosque en el combate, y tuve la sensación de que ese era su plan.
En la batalla, mi frustración fue tal, que mi ala negra de cuervo brotó de mi espalda. No era mi intención mostrarla, ya que Hojo me había dicho que no era seguro, pero ya que el volaba, ¿Por qué no iba yo a hacer lo mismo? (3)
"Has causado estragos aquí, pero acabaré contigo para que no vuelvas a hacerlo"
"Siento desilusionarte, pero yo acabaré contigo" su risa desagradable cambió a una mirada divertida, y entonces fue cuando todo se complicó.
Era más rápido que la luz, apenas pude concentrarme para poder defenderme o atacar. Solo notaba los golpes, y ni siquiera le veía realizarlos de lo veloz que era. No sé cuánto tiempo pasó hasta que acabé en el suelo desangrándome como un ciervo cazado, pero al terminar conmigo, la criatura se acercó a mí, y susurró palabras crueles y siniestras en mi oído.
"Vas a morir." Concluyendo con mi humillación, desapareció entre las nubes al echar el vuelo.
Mis lastimados ojos apenas podían abrirse, y traté de arrastrarme para intentar seguir a la criatura, pero era inútil, ya se había marchado.
Durante horas esperé a que alguien viniera a buscarme, pero nadie vino. Estaba en medio del bosque, en lo más profundo de él. Ningún humano o ser podrían encontrarme.
Ya habían dos días sin que nadie me encontrara, y no entendí porque no me había muerto aún. Mi estómago pedía a gritos comerse a sí mismo, y la falta de sed estaba afectando a mi mente y mi garganta.
Me siento tan triste, ¿así voy a acabar mi vida, solo y humillado?.
Ojalá esto fuera un sueño, pero no lo es, las heridas son demasiado dolorosas.
"Mamá, mira, un ángel se ha caído del cielo"
La voz de una mujer evitó que mi mente decidiera dejarme morir.
"¿Un ángel, de que hablas hija?"
Lo siguiente que escuché fue un grito de sorpresa bastante molesto, quise quejarme, pero ni siquiera pude ser capaz de hablar.
"¿Qué es mamá, un monstruo?" Noté una mano tocar las plumas de mi ala negra."Vaya, es suave"
"Aléjate de eso Alexandra, no sabemos si nos atacará."
"Puede que esté…."
Una caricia rozó las heridas de mi rostro. Fue doloroso debido a ello, pero me calmé al ver que por fin alguien me había encontrado.
"Madre, mira, está llorando. Aun vive"
¿Será cierto?, no pude esconder mi alegría de saber que no iba a morir solo y, aunque fueran unos desconocidos, sé que alguien podrá ver mi fin.
"déjale ahí, vámonos antes de que nos ataque, por Gaia"
Pude abrir los ojos con mucho esfuerzo, deseaba saber que era lo último que mis orbes verían antes de morir.
Y siento que hubiera acabado en la Corriente Vital, ya que Minerva, diosa que en mis sueños aparece, acaba de aparecer ante mí.
Cabellos tan brillantes como el sol ondeaban ante la brisa del viento, y sus ojos tan claros y verdes me dieron la bienvenida.
Yo no pude evitar sonreír, aunque me doliera siquiera mover un musculo. Ignoré el dolor por completo y levanté mi mano para acariciar el rostro de la diosa.
Sin embargo, ella se asustó y se alejó de mí.
"¡Alexandra corre, vámonos de aquí!"
¿Alexandra?
Eso me hizo ver mi error al confundirme. Deseaba disculparme, pero cuando intentaba hablar, mi garganta soltaba un tenaz quejido y la voz no salió.
Pero necesitaba ayuda, esta gente es la única que me ha visto aquí, y si se marchan, entonces sí que moriré solo.
"N-no…."
Mi voz sonaba tan baja que no me escucharon. Deseaba poder gritar, pero no pude.
"N-no os….vayáis-" sangre brotó de mi garganta y salió por mi boca. No fue buena idea, pero tenía que hacer algo.
Tal vez debería intentar agitar mi ala negra.
Los huesos sonaron como un crujido al hacerlo, pero logre captar su atención.
"Madre, mira"
Mis ojos estaban cerrándose, y aguanté todo lo que pueda para poder indicarles que me ayudaran.
"N-no os…vayáis…..ayuda, por favor." Esas fueron mis últimas palabras, mi garganta no aguataría más si se me ocurría hablar otra vez.
"Mamá, necesita ayuda, tenemos que llevarlo al pueblo" mis ojos se cerraron y solo escuché pasos en la hierba.
Todo se volvió negro. No escuchaba nada, no notaba nada al mí alrededor. Solo oscuridad, nada más.
Así acaba todo, así voy a morir. Qué triste llega a ser nuestro humilde destino, llevando consigo las vidas que deben llegar a su fin. Y yo no soy ninguna excepción, al fin y al cabo, solo soy un alma más en el planeta.
El tiempo pasaba, y todo oscuro estaba, no había más que vacío, un profundo vacio. A veces notaba que caía por un abismo sin final alguno, o acababa cayendo en el suelo de golpe, y mi espalda crujiendo de dolor. Quiero que esto acabe, deseo que esto termine de una vez.
Ya no noto mi cuerpo, nada en absoluto.
Pero algo cálido atravesó todo mi ser. No sé que era, pero me aliviaba.
Mis heridas se sintieron otra vez, pero no tanto como antes. Era soportable, si se dice de alguna manera.
"¿Estas despierto?" La voz llamó. Era dulce y amable, pero noté preocupación también.
"¿Q-que?"
"Me alegra que despiertes, llevabas ya una semana sin despertarte. Te trajimos al médico del pueblo y casi te dan por muerto."
"¿Dónde estoy?"
"En casa, la clínica está llena así que no hubo otro remedio."
Traté de incorporarme, pero mi espada crujió tanto que parecía una rama débil rompiéndose. Casi grito del dolor, pero aguanté todo lo que pude.
"No te levantes, el médico ha dicho que debes reposar las primeras semanas después de la operación."
"¿Operación?, pero entonces…" No notaba mi ala negra en ese momento, y tampoco estaba allí. Me alarme, pues ¿me la habrían amputado?
"Mi…ala." Murmuré para mí mismo.
"Oh, con respecto a tu ala, se desvaneció sola cuando te traíamos a la clínica, no sé si podrás tenerla otra vez."
Abrí los ojos con cuidado, pues debo acostumbrarme a la luz sino quiero acabar ciego del todo. La joven era tan parecida a la diosa de mis sueños…pero su nombre era otro, sino mal recuerdo.
"Bueno, mi nombre es Alexandra, ¿y el tuyo?" Su sonrisa me ayudó a sonreír también, pero no estaba seguro de decir mi nombre. Sonará extraño, pero no estoy seguro de que debieran encontrarme todavía, no en el estado tan humillante en el que estoy.
"Gabriel" (4)
Justo al decirlo, una anciana atravesó la puerta con dos tés aromáticos.
"Madre, mira, Gabriel ya se ha despertado"
"Hmn, así que ese es tu nombre" murmuró la anciana. No dijo nada mas, dejo las tazas en la mesa y se fue.
"Disculpa a mi madre, no le agradan los forasteros." Alcanzó las bebidas y me dio una a mí, el aroma era dulce y agradable, y relajó mi cuerpo con solo varios sorbos.
¿Podría resumir mi vida en pocos minutos?, tal vez sí, pero me han ocurrido tantas cosas. Mis pensamientos me han llevado a miles de situaciones que el destino ya tenía marcado para mí. Sin embargo, mi preocupación ahora mismo es la misión secreta que me había encomendado Collins: ¿Cómo voy a vigilar a Danan Tenebrae si estoy desaparecido y apenas puedo andar?. Espero que ese chico no cause problemas.
De todas formas, espero que cuando regrese todo esté tal y como lo he dejado en mi mente.
"¿Gabriel?"
En principio no contesté a la llamada de Alexandra, pero recordé que ese es el "nombre" que el dije que tenía yo.
"¿puedo preguntarte…que te pasó para que acabaras así en el bosque?"
Me mantuve en silencio, pues el recuerdo solo me hizo enfadar. Esa criatura se burló de mí, y es más, me derrotó de esa manera tan desinteresada. Solo jugó conmigo.
¡CRASH!
El ardor del agua fue muy molesto, pero estaba tan centrado en mi ira que no me di cuenta tampoco de que la chica se había asustado, cayéndose de la silla en la que estaba, sin esperarse mi reacción.
"Vete" No me molesté en quitar los trozos de la cerámica rota, volví a acostarme y cerré los ojos.
Me dormí enseguida, y no pude saber qué es lo que ocurrió después.
De nuevo en mi oficina, Angeal entró alarmante pues, casi rompe la puerta de cuajo.
"¡Genesis!"
"¿Qué te ocurre ahora Angeal?"
"¡Es Sephiroth, está loco!"
No pude evitar reírme ante tal comentario.
"Eso no es ninguna novedad"
"¡No es ninguna broma!" Fui jalado por mi amigo hasta lo que era el exterior de Shinra.
O lo que quedaba de ella.
Destrucción, caos, fuego, muerte, gritos. No pude creerme lo que estaba ocurriendo. Las gotas de lluvia eran negras como el carbón, y fantasmas se manifestaban por doquier.
"¿El ha hecho esto?"
"Se ha vuelto loco, antes estábamos entrenando tan normal y de pronto casi me corta la cabeza…y mira lo que ha hecho"
"¿y en tan poco tiempo, como es posible?"
"No lo sé, eso es lo raro"
Una figura estaba en lo alto de un edificio, no fue difícil deducir quien era.
Se dirigió en picado hasta nosotros. Traté de alertar a Angeal, pero no pude moverme o hablar tan siquiera.
Murió delante de mí, ante mis ojos.
"Tu eres el siguiente" Dijo su voz sombría.
"¡NO!"
La oscuridad asolaba la estancia, pero lo único que me acompañaba era el silencio, y el viento que viajaba en el exterior, como un rumor insospechado.
El crujir de la puerta me hizo actuar como cualquier soldado haría, pues busqué mi arma con la mirada, y no estaba por ningún lado, ¿me la habrían escondido?.
"¿Hola?" La voz me era familiar y, vi el brillo de una linterna asomarse. "¿Estas despierto?"
No contesté para que se fuera, pero aún así ella entró y me vio con los ojos abiertos.
"¿Ha pasado algo?, he oído gritos y bien a ver qué ocurría."
No me apetecía contarle mis problemas personales a una total desconocida, así que me quedé mirándola, para que así entendiera que podía irse.
Pero sus ojos verdes siguieron mis azules sin ningún miedo.
"Oye, sé que no quieres hablar de lo que te pasó pero…" se acercó lentamente, hasta estar sentada en la silla junto a mi lecho. "Puedes confiar en mi"
"Por mi oficio, la confianza en desconocidos suele ir en balde"
La dejé sin palabras y noté tristeza en sus ojos. Mi corazón me instó a intentar calmarla pero no lo hice.
"Bueno, trata de descansar-, ya mañana veremos si puedes moverte"
Se fue sin decir palabra, y tanto sus dorados cabellos como sus ojos se esfumaron en la penumbra.
A la mañana siguiente…
"Colabore un poco señor Gabriel"
"…"
"¿prefiere que estemos todo el día así?"
Algo que aprendí en Shinra es ser cauteloso cuando un médico esta tratándote. Este me ha dicho que me dará un relajante muscular mediante una inyección, pero no me fio del todo.
Acabé aceptando y el doctor me puso la inyección. El efecto no fue inmediato, pero fue bueno para mi cuerpo. Los siguientes días intenté mover las piernas, y no tuvieron mucho problema excepto porque cuando las movía mi espalda se quejaba, debido a la conexión de ella con el resto de mis huesos, como es natural. Mis manos estaban en perfectas condiciones, gracias a Gaia.
Pero lo que me gustaría saber es donde está mi espada. Cuanto antes me recupere, ante podre irme de este lugar.
La oscuridad allanaba todo lo hermoso que la vista alcanzaba. Los seres vivos se transformaban en horribles monstruos sin alma. Las personas que yo creía conocer ahora se burlaban de mi, sin sentir culpabilidad alguna. Mis ojos no podían creer lo que veían, ¿Por qué esta todo en mi contra?.
No iba a huir como un cobarde, jamás aré cosa semejante.
"Eres solo un despojo de lo que eras antes Genesis, acéptalo y todo será más fácil" Dijo la voz de ultratumba a través de mis oídos.
¡No, me niego a aceptarlo!. El planeta no se olvidará de mí tan fácilmente….
¡NO PERMITIRÉ QUE ME OLVIDEN!
Una risa maquiavélica se escuchó en la lejanía. Lo había escuchado antes algunas veces, y por eso, sabia a quien pertenecía.
"¿De verdad piensas que puedes conmigo, Genesis?" La sombra de Sephiroth se alzaba triunfante frente a mí, con esa sonrisa burlona.
No soporto esto. Actué con rabia y le empalé con mi espada roja, pero no brotó ni una gota de sangre. Seguía sonriendo, inmune a mi ataque.
"¿Lo ves?, es inútil"
Todo desapareció tan rápido como vino, mis ojos no podían seguir tanto movimiento veloz. Quisiera despertar de este tormento, pero algo me retenía. Un dolor punzante alojó toda mi cabeza.
Es insoportable, tanto, que me clavé las uñas en el cráneo para tratar de ignorarlo.
No sirvió, y lágrimas de sangre cayeron de mis ojos, desesperados por despertar de esta pesadilla.
Una luz brillante y cegadora me nublo por completo.
Lo siguiente que supe, es que estaba despierto.
Mi cuerpo se levantó del susto, y mis ojos se abrieron de golpe. Escuché un ruido sordo, como si algo se hubiese caído contra la madera.
Me calmé durante unos asfixiantes segundos, hasta darme cuenta de que estaba despierto del todo.
Miré a mi derecha, y en el suelo estaba el cuerpo de una dama, tratando de levantarse
"Alexandra" murmuré, tratando de reconocerla.
"¿E-estas bien?. No parabas de gritar, tenias una pesadilla muy fuerte" Se incorporó para acercarse a mí, pero conforme lo hacía, mi cuerpo sufrió las consecuencias de levantarse de golpe, y mi espalda tembló de dolor. No parecía algo relacionado con mis huesos, mas bien algo muscular, porque si no, me habría dolido mas. Eso me aliviaba.
No pude evitar quejarme de ello de todas formas, y preocupé a la chica.
"Oh, espera" no pude saber qué es lo que estaba haciendo, pero regresó a la estancia con unas hojas verdes entre sus manos, y me instó a olerlas, acercándomelas.
"Son hojas de morfeo, con esto dormirás mejor esta noche" Con su olor, mis ojos empezaron a cansarse y el mundo de los sueños volvió a llevarme consigo.
Esta vez, estaba tranquilo, no había oscuridad que me persiguiera, no había maldad que me molestara, solo un aroma agradable y cálido.
Deseé estar así por mucho tiempo, pero nada es eterno.
No recuerdo si pasaron muchas horas, pero dormir se había vuelto un pasatiempo para mí.
"Gabriel, ya es casi mediodía, despierta ya" dijo una voz dulce.
Al despertar, la sonrisa de Alexandra acompañaba a los rayos del sol.
"Sabes, hoy podemos probar a ver si puedes estar en pie, ¿Qué te parece?"
No supe que decirle, no sabía si estaba recuperado para hacer eso.
De cualquier modo, al tratar de levantarme de la cama mis músculos se quejaban, pero era soportable. Aún así, no era capaz de mover un pie sin que me dolieran como espinas clavadas.
"Está bien para empezar, ya puedes ponerte de pie." Me volvió a sentar en la cama y observó mis vendajes. "Llamaré al médico para que venga hoy a cambiarte las vendas"
Los días pasaban lentamente, pero a medida que ocurrían, mi recuperación mejoraba. No al ritmo que yo querría, pero era mejor que morir. Al cabo de pocos días, comencé a caminar como cualquier persona, solo que no era capaz de correr, ya que mis músculos y huesos no estaban todavía recuperados. Con dosis de mako esto se solucionaría fácilmente, pero ahora mismo la solución que mejor estaba a mi alcance era usar materia cura cuando me sentía adolorido.
Alexandra tuvo una paciencia bastante increíble conmigo. Sé que no es fácil tratar conmigo, pero ella ha sabido cómo lograrlo. Tal vez no sea la diosa Minerva, pero además de parecérsele, tiene su espíritu de lucha.
Su madre sin embargo, no era tan agradable. Ella había escondido mi arma, ya que, según ella, podría matarlos a todo si la cogía de nuevo. Mujer insegura, por lo que veo.
Las noches comenzaron a ser un alivio para mí. La luna llena me recordaba a veces a la cachorra albina de lobo nibel que una vez tuve. Sigo preguntándome si estará bien, o si seguirá teniendo el colgante bajo su cuello.
Pero, algunas veces echaba en falta a los viejos amigos.
El intrépido Zack Fair, que nunca se estaba quieto ni un solo momento. Angeal, su mentor, y amigo mío, debe de estar apenado por mi desaparición.
Sephiroth…
Le respeto como rival, y tal vez tengamos una relación de amigo-enemigo, pero eso no impidió que fuéramos un equipo imparable junto con Angeal.
Los tres pilares de Shinra.
Ahora que yo no estoy, mi pilar debe ser soportado por ellos, o quizas ya esté derruido y olvidado. Zack ya es soldado de primera clase, así que imagino que el hará mi trabajo, junto con el apoyo de los tres pilares de esta generación.
"¿En qué piensas?" Me preguntó, sentándose en el banco, mientras yo observaba las estrellas.
"El pasado." Murmuré yo. "El pasado sigue esperando mi regreso"
"Pero regresaras cuando te cures, ¿no?" su voz comenzó a ser triste y melancólico. No entendí el porqué, pero no pregunté.
Es importante sobrevivir en este mundo, pero también lo es disfrutar de la vida. Tal vez las guerras jamás acaben, puede que en mi ausencia muchas cosas cambien, pero solo espero que no ocurra cuando yo no esté para impedirlo.
Unas semanas más tarde….
En las noticias me informé de que a Sephiroth le habían sometido a un experimento duradero. Recordé vagamente de que se trataba, porque recuerdo que Hojo nos habló de ello. Lazard había ascendido a primera clase a Rick, Sari y Danan recientemente. Podría decirse que eran "los tres pilares de esta generación". Estaba orgulloso de que se las pudieran arreglar sin mí, eso me hacía pensar que Shinra hace bien su trabajo cuando se trata de soldados.
"¡Gabriel!" llamó la dulce voz. "¡Deja de esconderte, vamos antes de que se enfade mi madre por llegar tarde!"
Acababa de empezar a ser un humano con las facultades de un soldado, pero aún era incapaz de realizar mis hechizos de fuego. Sin embargo, era capaz de invocar mi ala negra cuando me concentraba bastante.
El problema estaba en los despegues y aterrizajes….
Era un cuervo recién nacido que no sabía qué hacer. Mis huesos aun se quejaban, pero era soportable. Este pueblo está al oeste de Banora y Mideel, algo alejada de la costa para mi gusto. Sus gentes eran bastante reservadas, sobre todo con extraños como yo. Se aíslan de lo que haya más allá del mar y viven en su propio mundo. Son personas fuertes, de eso no hay duda.
"Ahí estas, venga, baja de ese árbol Gabriel"
Sonreí, pues estar con Alexandra aliviaba mis más dolorosos recuerdos.
La pregunta es….
¿Qué pasará cuando regrese, habrá cambiado todo tanto?
Mi corazón desea que nada haya cambiado, pero en el fondo sé que muchas cosas ya no serán lo mismo.
(1)(SPOILER GRANDE): He investigado sobre el origen del ala negra de Sephiroth, y su primera aparición fue en Kingdom Hearts y en FFVII: Advent Children. La información estaba en ingles, pero entendí que hasta que Sephiroth no se dio su "baño de mako" no pudo tener su ala negra hasta que estuvo regenerándose absorbiendo mako de la Corriente vital en FFVII, y su genética fue alterada levemente, obteniendo esa ala que antes no tenía, ya que él era un híbrido humano casi perfecto (o perfecto) por inyectársele directamente las células de jenova antes de nacer y acabando bien, al contrario que Angeal y Genesis, que se mezcló su ADN con genes de jenova y los de la madre de Angeal. Por esa razón ellos dos tenían las alas desde el principio y Sephiroth no. Así que me ceñiré en eso para algo que posteriormente aré.
(2): en el capítulo 18 Sephiroth le hizo el regalo del colgante por su cumpleaños. Este tenía una mitad plateada con la inicial "S" (sephiroth) por detrás y otra igual pero con pequeños zafiros incrustados y con las iniciales S.H (Sari Hayat) de igual forma en la parte trasera. Si ambas partes se juntan forman un corazón. Sari lleva el de Sephiroth y viceversa.
(3): si, ya sé que en crisis core en ningún momento se les ve desvanecérseles el ala para que no se vieran ni nada y que nunca se las quitaron una vez que las tenían, pero esto es un fanfic, ¿cierto?, así que a disfrutar.
(4): esto es solo una nota aclaratoria, por si os confundís al leer el nombre. "Gabriel" en español tiene tilde, pero en ingles no lo tiene, así que cuando leáis su nombre, hacedlo en ingles, jeje (pronunciación de Gabriel en ingles de forma dicha: "Geibriel" (creo que es así, por muy raro que suene).
