Descargo de responsabilidad:; no soy dueña de Final Fantasy VII.

Continuaremos con el punto de vista de Genesis. Nos centraremos en él para luego pasar por los diferentes puntos de vista del resto de personajes antes de continuar con Sari Hayat.

Una vez mas gracias a los lectores tanto los nuevos como los antiguos, vuestras opiniones y criticas constructivas son muy bien recibidas, pero siempre con educación, recuerden ;-). Y un poco de humor no viene mal ;)

Zack: ¡venga que empiece esto!

Angeal: no seas impaciente ¬¬

Sari: chicos, dejen empezar el capitulo de una vez ¬¬* *sacando la sartén de Elena*

los dos: Si señora! ^^u

Autora: disfruten del capitulo

Y de antemano les pido disculpas por mis faltas de octografía, si ven alguno imperdonable diganmelo XD.


-La vida continua-

/Genesis POV\

En las noticias alguna vez aparecía un reportaje sobre los rumores del estado del General Sephiroth. Muchos decían que estaba muerto, otros que desapareció sin dejar rastro. Mas yo creo que sigue donde debe estar y que aún le queda mucho por recorrer en su viaje.

En estos días Alexandra y yo nos hemos vuelto inseparables. Es por ahora mi única amiga y compañía. La gente del pueblo ya me aceptaban como a uno mas, como si siempre hubiera sido de allí. La madre de mi compañera aún no me había dado mi espada de vuelta, no confiaba en mi. Mis ropas de soldado se habian estropeado tanto que tuve que conseguir ropa nueva. Mi gabardina roja era lo que peor estaba, y le tenia un cariño algo inusual, ya que siempre la llevaba en todas las batallas.

Bueno, una camisa con abertura en el pecho con cordones en vez de botones, me hacia pensar que habia vuelto a la edad media, fue un alivio que Alexandra pudiera conseguirme unos pantalones como los de mi vestimenta de soldado (aunque sin protección). Las botas me servían asi que no fue complicado. Una vieja gabardina marrón me sirvió de abrigo por el momento.

Mi recuperación a lo largo del tiempo fue lenta y a veces hasta me irritaba ese hecho, pero era necesario. No se que es lo que me depara el futuro, pero por ahora el presente es lo que me preocupa.

Hoy, por primera vez había salido del pueblo, y atravesé el mar volando con mi ala negra de cuervo. Era mi primer viaje con un trayecto tan largo. Alexandra no querría que me fuera, pero lo hice sin decirle nada.

El hecho de que me marchara era para encontrar un regalo para ella. Tal vez suene extraño y hasta me digáis que estoy loco, pero no os juzgaré por ello. Un hombre por amor puede llegar a hacer locuras, ¿verdad?.

En la casa había una flor amarilla que me era familiar, y le pregunté de donde provenía.

Alexandra dijo que provenía de Midgar, y se la habia dado su difunto padre hace bastante tiempo, incluso mucho antes de conocerla yo a ella. Para ella la flor era especial, porque eran las favoritas de su padre, quien en vida viajaba por el mundo cada vez que podía.

Al saberlo, quise conseguirle una, ya que la que estaba allí estaba marchita, después de tantos años. La vi bastante triste estos días, y cuando pregunté por la flor, se ponía aun mas melancólica. No me agradaba verla así, deseaba verla sonreir como siempre ella había hecho.

Mi travesía no fue desagradable, y, al llegar a la costa del continente donde Midgar estaba al Norte, aún me quedaba camino que recorrer.


/Aerith POV\

Normalmente no suelo llevar ropas oscuras, ya que no me gustan demasiado. Pero hoy era distinto. Mi hermanastra iba a recibir una noticia poco grata, y yo era la mensajera. Quedamos en el parque de Midgar, ya que yo no podía acercarme a Shinra. Mi corazón estaba dolido, pero aún asi mi hermanastra me necesita.

"¿Qué quieres contarme?" Me preguntó Sari, luego de sentarme junto a ella en el banco.

Ella habia cambiado un poco, pero no demasiado. Su pelo era aún mas largo que antes, y vi que se lo recogía con una trenza de espiga lateral (1), la cual descansaba en su hombro derecho y, aún asi, era lo suficientemente larga para llegarle a mitad de espalda, diría yo. A pesar de ello, el resto del cabello que no se podía sujetar bailaba a los lados de su rostro con el viento.

"Si, hermana, ¿recuerdas que madre estaba en el hospital aún?"

"¿ Ya se recuperó, como está?"

Espero que pueda soportar las palabras que voy a decir…

"no Sari."

"¿entonces?"

me acerqué a ella y toqué su hombro antes de decir las palabras mas dolorosas que he podido decirle a alguien.

"Se ha ido, madre se ha ido"

Sari no respondió, se quedó inmovil cual estatua. Pensé que no estaria tan afectada porque no se solia llevar bien con Elmyra pero, al parecer, le tenia tanto afecto como yo.

"N-no, eso no puede ser-..." me agarró de la manos y las apretó con fuerza, intentando no derrumbarse en el suelo. "No puede ser..." Pero acabó haciendolo. "E-ella estaba bien..."

"Sari yo-"

"¡ES MENTIRA!" gritó con fuerza lenvantandose de golpe, soltando lagrimas por su rostro enrojecido por la ansiedad. "¡No es verdad, no es verdad!"lo único que pude hacer es incorporarme y abrazarla con todas mis fuerzas para que se desahogara."Dime que no es cierto..." dejó de tener fuerzas para abrazarme y se apoyó en mi. "no es...cierto" su llanto fue acompañado por el mio, sin poder soportarlo por mas tiempo.

"Porque a mi...porque..."

"Shhh...estoy aquí" le dije yo a ella, también entre sollozos

"Es culpa mía...es todo mi culpa. Yo-..d-debería haber-..." se ahogaba en sus propias palabras entre su lamento. No iba a ser nada fácil superar esto. Se que se siente culpable, pero yo estoy aquí para ayudarla.


/Danan Tenebrae\

Mis poderes iban en aumento, y cada vez lo dominaba mejor. Era capaz hasta de teletransportarme a lugares cercanos, pero con un mareo bastante molesto como consecuencia. Mi forma de bestia era cada vez mas fuerte, y no podía esperar al momento de acabar con Sari.

Pero llegó un gran problema.

Una pequeña parte de la luz de Sari ya se había despertado.

Eso no afectaba a mi energía en absoluto, Duskayr me había preparado por si llegara a ocurrir, sería capar de resistir toda su magia su fuera necesario.

Al despertársele una pequeña parte, sería mas fuerte con sus hechizos naturales, los cuales se basan en la luz más sagrada y la vida.

Pero mis planes se centraban en dar con Sephiroth. El único inconveniente era que su paradero era desconocido y confidencial, y encontrarle no iba a resultar fácil. El era un gran obstáculo…

Es tan poderoso que ni con toda mi energía actual podría acabar con el, sería hecho pedazos.

Aún así, como se suele decir de vez en cuando….

Si no puedes acabar con el enemigo, conviértelo en tu marioneta…

"No veo la ventaja de encontrarle..¿estas seguro de que podrás convencerlo de que se una a nosotros?"

"Por supuesto. Solo hay que darle una razón para odiar al planeta entero..." El ordenador de Hojo estaba lleno de cortafuegos, pero eso no impediría que me hiciera con la copia de los archivos.

"¿Cómo has logrado coger esos archivos? ,se supone que es imposible"

"El querido doctor tienen un programa que le ayuda a decodificarlo todo, y bueno…no es una buena idea dejarse el programa en un disquete fácilmente obtenible."

INFORMACIÓN DESCIFRADA, INTRODUZCA CONTRASEÑA O CÓDIGO DE ACCESO NUMÉRICO PARA ACCEDER A LOS DATOS.

"Maldito" Por supuesto, no me esperaba que hubiera que saber una contraseña.

Veamos…se supone que en los archivos del laboratorio se hizo algo llamado Proyecto G con Angeal y Genesis…¿tal vez sea eso?.

"No, ese proyecto lo supervisó el doctor Hollander, o eso se supone, Hojo supervisaría otro proyecto pero…¿Cual?, no creo que los doctores de bajo rango sepan algo, ese viejo oculta bien sus trabajos"

"Tal vez alguno que tuviera que ver con el General Sephiroth, al fin y al cabo, no seria extraño que fuera un experimento de ese humano."

"Opino lo mismo, pero no puede ser tan sencillo. No hay otro proyecto que se realizó aparte del proyecto G pero, si hay alguno, seguramente el doctor Hollander pueda decirme algo"

"¿Le hacemos una pequeña visita?"

"Es muy arriesgado, pero tendremos que averiguar el código de acceso numérico al menos, tal vez el sepa cómo hacerlo"


/Punto de vista de Zereon\(2)

Destrucción, dolor, pena, ira, tristeza…

Muchas palabras, pero todas juntas solo significan una:

Caos.

Si pudiera quitarme el hechizo que me mantiene retenido en mi propio trono, ya me habría encargado de varios asuntos en mi Reino, la Sidestream.

Todo igual.

Un silencio horrible, lleno de vacío y desesperación asolan los huecos de la oscuridad. Es normal aquí, pero muchas veces me enferma.

"¿Zereon?"

Una voz temerosa me llamó, mas solo sentí pasos desconocidos. No era Minerva, era otra mujer. Mis ojos cerrados lucharían para ver quien era, pero no merecía la pena sino era Minerva.

"No debes estar aqui" le dije. "¿Quién eres?"

"S-Soy Serenya" dijo ella en voz alta

"Ya veo, la amada de Duskayr." Pausé antes de volver a comunicarme telepáticamente. "¿Qué buscas en este lugar, acaso quieres verle?"

"Y-yo creo que puedo convencerlo para que deje de hacer esto"

"No lo creo, y además, ni con mi permiso podras entrar a la sidestream, tu alma es pura, y al Sidestream solo te enviará de vuelta a la Corriente de vida sin más."

"Pero estoy aquí."

"Querida, este parte de mi reino alberga energia de la Corriente Vital aún, ¿Por qué crees que has podido caminar hasta aquí sin ser arrastrada a tu lugar de origen?. ¿Acaso sabe Minerva que estas aqui?"

"Debe haber algo que pueda hacerse y-, Minerva no sabe que estoy aqui"

"No importa, debes irte. El destino esta en manos de alguien que está en el planeta, déjaselo a los vivos. Hay esperanza, si es lo que deseas saber"

"¿quieres decir que Duskayr se puede salvar?" pude notar alegría en su voz, pero no debe esperanzarse demasiado.

"Es posible, pero no te garantizo nada, el destino tiene varios caminos. Vuelve a la Corriente vital y reza por tu amado."

"Gracias Zereon" sus pasos apresurados me dieron a pensar que estaba mas esperanzada.

"¿Has dejado que viniera para que le diera esperanzas estúpidas?" pregunté, al notar la energia de la diosa.

"Sabes bien que no has mentido, esa virtud la perdiste hace mucho tiempo"

"Si pudiera liberarme de este hechizo…" traté de abrir los ojos o la boca para decir algo, pero fue inútil, mi único método de habla era la telepatía.

"Como ya dije una vez, sabes que no puedo, nadie puede." Sus pasos fueron muy cercanos. Jamas la había sentido tan cerca desde hace tanto tiempo. Su aroma seguía siendo tan atrayente, no ha cambiado nada. "Solo tu puedes descubrir como hacerlo, de eso se trata el hechizo"

"No me des esperanzas Minerva" le dije." No sabes por lo que he pasado todos estos años aquí ,sin poder moverme, pudiendo controlar apenas mi propio reino. ¿Por qué no detienes a Duskayr?"

"La lifestream y la sidestream no se pueden juntar. De la misma manera, yo no puedo entrar allí, ni la energia del planeta tampoco. Si trato de entrar, como tu bien has dicho antes, solo me alejaría."

Lifestream.

Sidestream.

Jamás juntos, jamás cerca.

¿eso significa que no puedo amarte, Minerva?

Que cruel es el destino.

"No es necesario que muestres sentimientos humanos para que yo sepa como te sientes ahora, ¿acaso crees que deseo que sigas asi?" noté sus cálidos dedos rozar mi mejilla pero, mi orgullo me impidió hacer caso de esto.

"Si, lo creo y lo afirmo. Si de verdad quieres mi bienestar, no me habrias hecho esto"

"Es solo culpa tuya Zereon, sino hubieras intentando poseer lo que no puedes tener (3), La Corriente Vital no hubiera tenido que protegerme de ti, y obligarme a usar ese hechizo que te mantiene prisionero."

Separó sus dedos de luz de mí y sus pasos se alejaron. Sentí un impulso por detenerla.

"¡ESPERA!" grité todo lo que pude en su mente.

"Tus impulsos humanos te llevaron por mal camino, deberías saberlo."

Se marchó, alejando sus pasos de mi.

¿cuando, cuando acabara esta tortura, amada mia?


/Genesis POV\

Dias que se me hicieron eternos pasaron hasta que regresé al pueblo. Alexandra habia estado preocupada por mi bienestar, y lo primero que hizo fue abrazarme, llegando casi a herirme un poco el estomago.

Vi su sonrisa mas hermosa que nunca cuando le di la flor y la plantó. Me disculpé por haberla preocupado pero ella no le dio importancia. La flor habia llegado bien gracias a dios, aunque Alexandra parece como cuidar de ella.

La rutina era distinta cada dia, y eso me agradaba. Los dias y las noches a su lado eran maravillosos, y deje de contar el tiempo. La madre me dio mi espada al fin, ganandome su confianza.

Un dia sin embargo, no fue feliz del todo.

Ayudando a su madre con el ganado, ella vino corriendo hacia nosotros. No me habria sorprendido sino fuera porque abrazó a Ellie (su madre) y lloró.

Jamas la habia visto así,no me gustaba verla llorar, me daba una sensación horrible y fatídica.

"¿Que pasó Alexandra?" preguntó la mujer con preocupación. "¿que te pasó en la cara?"

Una de sus mejillas estaba roja, mas que la otra, y eso significaba una cosa: alguien la habia golpeado.

"¿Quien te hizo eso?" le pregunté.

"N-no pasa nada"

"Si que pasa" dijo su madre, separandose de ella y dandole cara "¿quien fue hija mia?"

No quiso decirnos nada, asi que, bastante enfadado la cogí del brazo y fuimos hasta la plaza.

"Gabriel porfavor, no es necesario-"

con tono enojado la interrumpí. "sabes lo que voy a hacer, asi que dime quien te golpeó"

"Anda, si es la hija de Ellie la vieja amargada." dijo un chico de ojos verdes y cabello negro. "¿que, quieres que te devuelva esto?" en su mano tenia un colgante con forma pájaro dorado.

"P-porfavor, era un regalo de mi padre-"

"Habertelo pensado antes de chocarte conmigo por estúpida y-...oh vaya, pero si tenemos aquí al forastero" se rió con energia, y me dieron ganas de romperle el cuello con mis manos hasta que dejara de respirar. "¿quieres pelear conmigo?" sonrió con labios torcidos, y eso solo hizo enfadarme mas todavia.

"¿Gabriel?" ella me llamó, pero no escuché, mis ojos estaban fijados en aquel idiota.

Cogí el mango de mi espada dispuesto a sacarla, pero me detuvo su mano, y me miro con ojos suplicantes. ¿porque no quiere que intervenga?.

"Alexandra, aléjate de aquí."

"No lo hagas, es peligroso."

"Te golpeó y te quitó el colgante, merece un castigo" la alejé bruscamente, y caminando hacia mi oponente, saqué mi espada.

"¿y piensas vencerme con un a espada con dibujitos en el filo?, porfavor..." dijo intentando ridiculizarme.

"Cállate" pase mi mano por la hoja, y las runas brillaron cual estrella. "Voy a enseñarte como castigo a gente como tu."

la lucha fue mas duradera de lo que yo pensaba, mas o menos unos minutos. Este chico sabia defenderse, pero no iba a poder hacer mucho más contra un soldado como yo.

Dispuesto a invocar mi fuego mágico, apunté contra su cabeza de idiota. Lancé el ardiente fuego con toda mi furia, y me sentí satisfecho al ver que el joven estaba a punto de quemarse vivo. Eso me dio como acto seguido, una sonrisa amplia proveniente de mis labios.

El fuego, sin embargo, fue disipado por la espada de mi oponente, y al tocar el arma el suelo, este se congeló.

Espada con materia de hielo incrustada...y al parecer capaz de contrarrestar mi fuego, almenos con decencia suficiente para no acabar abrasado.

Pero el hielo se derrite con facilidad, y eso no le ayudará por mucho.

Alexandra aun estaba allí, y traté de decirle que se marchara para que estuviese a salvo, pero ella queria quedarse, ella estaba preocupada por mi bienestar, lo vi en sus ojos.

De un movimiento empujé con mi espada a mi enemigo contra el suelo, dejandolo retorcido de dolor. Al fin, pude alzar mi vista hacia Alexandra, y sonreí al ver sus orbes verdes aliviados.

Me detuve en seco sin saber porque, todos me miraron con horror, pero no comprendí el porque. Ella gritó de horror y su sonrisa desapareció.

¿que ocurre?

"Jaque mate, forastero" la voz del chico estaba detras de mi, y al bajar la vista, vi un metal frio atravesado en mi cuerpo, el dolor fue inmediato.

No sabia en que lugar me habia dado, pero se que aun respiraba con vida. Pero el dolor era inaguantable. ¿Habeis sentido alguna vez el pinchazo de una aguja?, es algo parecido, pero solo que te atraviesa de lado a lado. En principio no es doloroso, lo peor viene cuando te sacan el arma de tu cuerpo. Y en mi caso, no tuvo reparos y bruscamente la sacó.

Dicen que cuando me enfado, mi locura puede llegar a hacer divagar mi mente. Jamas hice caso de eso, hasta ahora. Mi mente se torció tanto como una cuerda tensada contra un árbol rompiendose en mil pedazos.

"¿y eso es atacar, según tu?" me giré y caminé hasta el, dispuesto a matarle. Mi herida no era demasiado grave, la destreza del chico era bastante penosa.

"¿¡q-que demonios-!?"

"oh, ¿no te lo he dicho?, no soy un hombre cualquiera al que puedes matar." le di una buena estocada en el hombro y con eso fue suficiente para asustarle.

"¡estas loco!" no escuché sus palabras, y le sujeté del cuello cual muñeco de trapo sucio. Durante unos instantes trató de liberarse, pero luego su mirada se volvió algo extraña, llena de incredulidad, luego sus ojos se llenaron de horror, como si hubiese visto un demonio. Quizas fueran mis ojos, ya que, estaba lo suficientemente enfadado como para que me brillaran mas que de costumbre, gracias al mako.

"acabaré contigo a no ser que me des ese colgante y dejes en paz a la señorita" le dije, con total crueldad. Parecia como si me hubiese vuelto un villano por unos instantes.

"¡V-vale, lo-lo siento, porfavor no me mates!" le deje caer soltándole el cuello y, dejandole el colgante a Alexandra mas asustado que un pollo sin plumas, le pidió disculpas.

"largo" le dije, claro y preciso. "vete y no vuelvas" le dije a continuación, señalando con mi espada la salida. "te doy 5 segundos antes de ir a por ti"

no hizo falta contar, salio tan rápido del lugar como un caballo en estampida.

Me sentí mejor, la gente volvió a sus tareas como si nada hubiese pasado. Alexandra se acercó a mi y me llevó de vuelta a la casa, para vendarme la herida y curarme.

No me esperaba lo que sucedió después.

"¿¡te has vuelto loco!?" preguntó, luego de haberme asestado una bofetada en la cara. No esperaba eso de ella, y me dolió incluso mas que una flecha clavada en el pecho. "¡podrías haberte matado!"

No sabia que responderle, asi que dije lo que en estos casos se hace.

"Lo siento"

"¡no vuelvas a poner tu vida en peligro de esa forma!"

Estuvo enfadada conmigo el resto del dia, no sabia que hacer para que me perdonase, a veces creo que las mujeres son un misterio.

Dolor.

Agonía.

Ansiedad

Tres damas que juntas forman un caos absoluto en mi cabeza. No es agradable. Es peor que un dolor de cabeza.

"tomate esto y deja de gruñir." me dijo la voz de Ellie, dándome un te de hierbas frente a mi. "Hoy has hecho una tonteria bastante grande"

Deseaba contestar ante esa acusación, pero tenia razón y no podia hacer nada excepto resignarme. Cogí la taza y saboree el té. Amargo, pero relajante.

"desde que llegaste siempre has causado revuelo en el pueblo. Debes entender que cosas como las que has hecho hoy se cuenta por todos lados, este lugar esta lleno de gente aburrida y no tardarán mucho en criticarte"

"no me importa, ademas, no he hecho nada malo"

"¿no?, al que golpeaste era un bandido. Seydan no tardará en volver con ganas de vengarse de ti, asi que andate con cuidado o acabaras muerto."

venganza o no, estaria preparado si llegara a ocurrir. Aún asi, mis problemas son otros. Hace bastante tiempo que vivo con Ellie y Alexandra y aún no he hecho nada para devolverles el favor (no, no cuenta la ayuda prestada a Ellie). Creo que es hora de que busque algún trabajo.

No encontré demasiado, los aldeanos aún rehusaban mi ofrecimiento o simplemente me cerraban la puerta en las narices. Aún no confían en mi y eso esta dándome problemas.

"no hace falta que busques trabajo Gabriel" me dijo la dulce voz tratando de calmarme. "ya es suficiente con al ayuda que prestar a madre"

"Lo se pero..." un suspiro de disgusto asoló mis pensamientos. "me salvasteis la vida, estoy en deuda con ustedes"

"Sabes..." se sentó a mi lado, y sonrió una vez mas. "mañana tengo que ir a Mideel a comprar telas para mi madre y ella no puede dejar la casa sola...si quieres puedes venir conmigo, asi podrás pagar tu deuda"

"no creo que sea suficiente pero iré."

"Asi me gusta" uno de sus besos en mi mejilla me hizo sentirme mejor, era maravilloso estar a su lado. Ella es la viva imagen de Minerva en carne y hueso, como si hubiera bajado del cielo. No voy a mentirme a mi mismo, sentia algo por Alexandra. No se si es amor, amistad...o simplemente compasión el uno por el otro. No estaba seguro de eso, y me enfadaba conmigo mismo. En situaciones normales no le habria dado importancia y hubiera olvidado, pero no puedo, soy incapaz.

Como la nieve al lobo, caminé lentamente por el lugar, sin sentir frio, ni miedo alguno por el lugar en el que estaba.

Buscaba una luz, eso era lo unico que sabia.

Una luz...

"Genesis"

Al ver detrás de mi, Alexandra sonreia como siempre, pero me sorprendí al saber que ella conocia mi verdadero nombre.

"¿Porque no me lo dijiste?"

Deseaba explicarselo, pero al acercarme y tocar su mano, varios arboles llenos de espinas me cortaron el paso y me alejaron de ella.

"¡Alexandra, puedo explicarlo!" Llamé yo, inutilmente.

"¡Me mentiste!"

Lloró delante de mi, por mi culpa, no podia hacer nada en lo absoluto.

Su dolor era el mio. No soportaba escucharla o verla así.

"¡TE ODIO!" su grito fue tan fuerte que llegó a mi corazón, y sentí como se rompia como el vidrio, junto con el resto de mi cuerpo.

Lo ultimo que vi fue su mirada decepcionada hacia mi.

No fue agradable soñar eso. Jamás habia estado preocupado por contarle o no a ella sorbe mi verdadera identidad, o almenos, no tanto. Este sentimiento tan extraño me está matando por dentro.

El sol de la mañana me dio la bienvenida, aunque no hubiera tenido un sueño acogedor.

Tras una rutina casi mecanica; ir al baño, vestirme, etc... logré salir a la cocina, encontrandome con Alexandra sentada en la silla, mirandome con su cálida sonrisa desde que entro.

"No tarden demasiado, y sin distracciones, les quiero aquí antes de media noche." Ellie me dió una bolsa con correa dandome una mirada aún desconfiada. Nunca cambiará, supongo.

No tardamos mucho en ponernos en camino y, tras alejarnos del pueblo del todo, Alexandra me cogió de la mano con sus suaves dedos cual algodón. No me molesté, y la correspondí entrelazando mi mano con la suya.

Caminamos tranquilamente por el bosque, y tras un par de horas caminando, dislumbramos a lo lejos Mideel.

Con una sonrisa en la cara, se me ocurrio una manera de llegar rápidamente. Sin avisar, la cogí en brazos y tras invocar mi ala negra, me elevé sobre los árboles.

"¡Gabriel, bájame!" estaba asustada por la manera en la que la sobrecogí. "¡Me voy a caer!"

"¿como iba a dejar caer algo tan bello?" me atreví a decirle. Se sonrojó lo suficiente para agarrarse a mi y esconder su rostro en mi pecho."Llegaremos antes, nos acercaremos hasta las afueras para que no me vean volando."

"Está bien pero no vayas tan rápidoOOOOOOHHHHH!"

Apenas tuve oportunidad emprendí el vuelo velozmente. Sin embargo, habia algo que me inquietaba. Era como si de pronto tendria que pasar algo, aunque no se si seria bueno o malo.

Ella no dejo de ponerse nerviosa debido a la altura a la que volaba, pero poco a poco se fue calmando, dejando una pizca de nerviosismo.

"Gabriel"

"¿si?"

"desde que volviste el otro dia...te veo mas pensativo, ¿ocurrio algo cuando fuiste a buscar la flor de Midgar?"

"Bueno... la verdad es..."

/Flashback\

La iglesia estaba donde mismo, y el agujero dejaba luz a las flores amarillas. Aterrizar fue un poco desastroso, pero llegué a la entrada al recinto sin apenas rasguños.

Es curioso, he estado alguna vez aquí con Zack, empeñado en enseñarme el lugar donde su novia suele estar. No habia apreciado la hermosura de este emplazamiento hasta ahora.

Al parecer no era el único que lo ve así, ya que hay algunos pajaros en los alrededores. Me sorprende que puedan respirar el aire de algunas zonas de Midgar, ya que no son agradables precisamente.

Coger una de ellas es algo facil, solo debo usar la bolsa que he traido y meter la flor, pero me preocupa que se estropee en el camino. Espero que mi ala pueda aguantar el resto del viaje, porque voy a volar lo mas rapido posible

Corro el riesgo de que me reconozcan pero, ¿que mas puedo hacer?.

"No te preocupes Aerith, Sari lo superar, solo necesita tiempo"

"Ya pero, perdió a sus padres biologicos y ahora a Elmyra, no debe de ser facil..."

Las voces hicieron que fuera alertado, y me escondí en el techo, dando un salto de gato lo mas silencioso posible ayudandome de mi ala. Luego de subir, la desinvoqué y esperé a que se fueran.

"Zack, tengo miedo de que cambie"

"¿cambiar, a que te refieres?"

sus pasos fueron hasta las flores, y se arrodillo delante de ellas.

"Que deje de ser como antes. Ella es fuerte, valiente, y amable pero...con todo lo que le ha ocurrido...tengo miedo de que se combierta en un témpano de hielo sin sentimientos"

"No pasará eso, tiene amigos, y yo me incluyo entre ellos"

"espero que tengas razón Zack"

Al parecer hay problemas en Shinra, pero yo ya no puedo ayudar, mi destino es otro...por el momento. Estubieron hablando durante un rato hasta que Zacks e fue, pero Aerith se quedó.

Decidí esperar, pero al parecer, no parecia irse.

"Puedes bajar, no va a venir nadie en un buen rato" No supe que decir, ella al parecer sabia que yo estaba alli, asi que sin mas remedio bajé del techo de la iglesia. "¿Buscas algo o pretendias quedarte en el techo?" se rió de una manera peculiar, me recordó a Sari Hayat. Y eso que ni siquiera son hermanas de sangre.

"Me gustaria llevarme una de esas flores."

"Ya veo, ¿quieres darsela a alguien en especial, no?" con sus manos sacó con cuidado una de ellas, sin apenas tener que arrancarle el tallo. "¿Tienes donde guardarla?"

"aqui" ñe dije, refiriendome a la bolsa. "no tardaré en llegar a casa"

"entonces no le ará falta una maceta" me le entregó entre mis manos, y tras mirarme un rato, se alejó a una de las ventanas.

"Gracias" le dije, antes de irme por la entrada. Miré hacia ambos lados, teniendo cuidado de que nadie me viera, y emprendí el vuelo de nuevo.

El viaje de vuelta seria algo estresante, sin duda.

"¡Genesis, Genesis espera!"

No quise girarme a ver quien me habia visto a lo lejos, sabia perfectamente a quien pertenecia esa voz...

Angeal

/fin flashback\

"¿Gabriel, pasó algo en el viaje o no?" dijo mi amada, esperando aun la respuesta mientras yo me sumía en mis recuerdos.

"Oh, no, no pasó nada, sol ovi a un viejo amigo" visualicé el pueblo a lo lejos y aterricé metros atrás. "ya estamos" le continue diciendo mientras se desinvocaba mi ala.

"Bien. Vamos, creo que han abierto temprano el mercado hoy"

Mideel era tranquilo y apacible, eso me alegraba. El mercado era animado y habia muchas cosas. No sabria por donde empezar, pero Alexandra sabia donde ir.

Solo espero que no tardemos demasiado, tengo un mal presentimiento.


(1): es un tipo de trenza bastante bonita, buscad información o fotos en vuestro navegador de la trenza de espiga lateral para que tengáis una referencia de ello.

(2): para saber mas sobre este personaje lean el capítulo 24 ;-)

(3): en el pasado, Zereon se enamoró de Minerva perdidamente, pero también del poder que conllevaría poseer la sidestream y la lifestream juntos, y se dejó llevar por esto último. Minerva se vió obligada a poner sobre el un hechizo para que aprendiese la lección y desde hace miles de años está baso el mismo conjuro, sin poder moverse de su sombrío trono, sin poder abrir los ojos o siquiera hablar, únicamente puede comunicarse con la telepatía, algo muy común en los dioses.

Nos vemos en el próximo capitulo =D