- Ya te lo he dicho, eres mi musa y no te he compensado. Cualquier otra ya me habría pedido dinero, derechos de autor o cualquier cosa parecida.

- Es que yo no soy cualquier otra.

- Disculpas. Eso ya lo sé – volvió a cogerle las manos de una manera más dulce - Mira, en todo este tiempo de Nikki Heat ¿qué has conseguido tú? Que vaya detrás de ti, dolor de cabeza, algún enfado y tres libros que no has tenido que comprar en la tienda. Déjame que te compense de alguna manera con el dinero que me has hecho ganar. Te lo mereces. ¿Me dejas que te prepare unas vacaciones para desconectar? Iría todo a gastos pagados.

- ¿Dónde me enviarías?

- No lo sé, eso tengo que meditarlo. Lo tengo que organizar bien. Pero a algún sitio donde podamos desconectar.

- ¿Poda-MOS? ¿Tú vendrías conmigo?

- Sí. Ya te he dicho que es un capricho. En estos caprichos yo voy siempre en el paquete.

- Entonces no.

- También tengo que decirte que es cuando mejor me porto. Yo voy en el paquete pero el regalo es para ti… SÓLO para ti. Te juro que nunca defraudo y hasta ahora nadie se ha arrepentido. Sería como el angelito que siempre quisiste tener a tu lado y que nunca te he mostrado. Pregunta a Alexis.

- Eso…

- Es una faceta mía que no conoces. No te arrepentirás.

- ¿Serían sólo unas vacaciones?

- Sí. Y te juro que las recordarás toda tu vida. Si no lo consigo, el regalo queda pendiente.

- ¿Tú, en qué sentido irías? ¿Qué parte del regalo eres?

- Iría como autor que quiere compensar a su musa. Iría como psicólogo para ayudar a su paciente, como camarada para divertirse juntos. No haría nada que te molestase, ni burlas, ni nada. Ya verás, seré completamente distinto. Un perfecto compañero.

- Yo… no quiero ningún regalo tuyo. No es necesario, de verdad.

- Pero sí sería bueno para ti, ir a algún hostal, una cabaña, un hotel… no sé, ya se me ocurrirá algo.

- ¿Un hotel? No quiero volver a meterme otra vez en una habitación contigo.

- Será en distintas habitaciones.

- No.

- En distintas plantas.

- No.

- En distintos hoteles.

- No.

- No me pidas en distintos estados porque entonces se me complicaría mucho el regalo.

- Je, no.

- Kate, tú misma lo has dicho. Necesitas alejarte de esto. El viernes, en cuanto hayas hecho las pruebas nos vamos, no sé cómo pero te aseguro que volverás para dar envidia a esas personas del parque. Lo prometo. Este viaje será sólo para ti.

- Yo…

- Di que sí.

- No sé.

- Di que lo pensarás.

- Lo pensaré.

- Bien. Por lo menos dame unas pequeñas indicaciones. ¿Puedes hacer vida normal? ¿Puedes volar en avión o tendría que ser el viaje por carretera? ¿Alguna contraindicación para la medicación?

- Los médicos me han dicho que puedo hacer vida normal. La única limitación es la que mi cuerpo pida, pero eso ya casi no es problema. Mis heridas están completamente sanadas por lo que no hay riesgo de derrame ni nada parecido. La medicación que tomo es antibiótico, nada raro y me lo van a quitar dentro de poco.

- Bien, creo que con eso es suficiente. Te llamaré para irnos, no es mucho tiempo para preparar unas vacaciones en condiciones pero creo que en dos días podré idear algo decente. Cuento con que aceptarás, piensa que no va a ser peor que quedarte aquí comiendo palomitas de maíz mientras cambias de canal en la tele.

- De todos los argumentos que me has dado, este último es el más convincente.

- Bien, entonces ya te llamaré. – Apretó de forma cariñosa las manos de Kate y se dispuso a marcharse.

Castle con las bolsas desapareció por la puerta. Beckett no tenía claro si el dejarse invitar por Castle era buena idea, pero él le había dado su palabra que no la molestaría y que ese viaje sería bueno para ella. Castle, a pesar de su carácter le había demostrado en más de una ocasión que se podía confiar en él. Le creía cuando le dijo que sabe montar fiestas, pero… ¿para ella? ¿Que le sentaría bien? ¿Castle comportarse? No tenía los ánimos para fiestas y tampoco con él… pero… así que tal cual se hace en los grupos de apoyo, cerraría los ojos y se tiraría de espaldas para que él la recogiese antes de llegar al suelo. Tendría que confiar porque lo que menos deseaba era pasar otros cinco días contando las horas para volver al trabajo.

Tal como se esperaba, las pruebas físicas las pudo pasar sin dificultad. El inspector médico dio su aprobación y rellenó el formulario para incorporación al trabajo. Ahora se encontraba un poco más aliviada, se había quitado la nota de la revisión médica de esa pizarra del techo de su casa. De camino a casa paró en una tienda a comprar algo de fruta, se sorprendió que lo hiciera porque ella no solía hacer eso, pero después de las cenas de aquellos 10 días era una manera tan buena como otra de pasar el tiempo.

Castle no la había llamado todavía y si quería irse ese mismo día tenía que preparar la maleta. Pero… ¿qué ropa meter? ¿Tenía que llevarse algo raro? ¿O es que se le había olvidado a Castle su promesa? No, no, eso sería imposible.

Desde luego, cuando le dijo "ya te llamaré" no se esperaba que lo dijera de una manera tan exacta. Él era muy insistente en todo, pero cuando deja de insistir se le hacía raro no tenerlo encima todo el tiempo, que actuara como una persona normal.

Después de comerse un par de piezas de fruta, Kate fue al armario y sacó la maleta, la dejó abierta sobre la cama, abrió también su ropero y lo miraba sin decidirse qué percha descolgar.

Si al menos me hubiese dicho dónde pensaba llevarme… - Hablaba en voz alta mientras recolocaba la ropa en el armario. Invierno a la izquierda, verano a la derecha los zapatos y botas en la parte inferior.

Para dos días… ¿qué debo llevar? Realmente necesito pocas mudas pero si no me dice a dónde o qué voy a hacer no sé si me llevaré lo correcto, ¿botas de montaña? ¿zapatos? ¿vestido? ¿vaqueros? – Kate miraba su móvil encima de la mesita. Quería que llamase Castle porque se sentía en un compromiso si lo llamaba ella. Si le preguntaba por el viaje y luego le decía que no lo había preparado sería incómodo. Pero… no, Castle no le haría eso, seguro que lo tenía preparado. Y… ¿Realmente en un fin de semana daría tiempo a cambiar de ánimos? ¿En dos días Castle podía organizar unas buenas vacaciones?

De pronto suena el móvil. Se acerca a la mesita y ve que es el número de Castle. Realmente no se había olvidado de las vacaciones. Lo deja sonar unos tonos y finalmente lo descuelga.


Bueeeeno, lo primero, gracias por la review. Siempre es agradable saber que te leen.

He puesto esta segunda parte con bastantes capítulos porque sería más o menos el fin de la introducción o la excusa para irse. Tal vez no presente a Castle y Beckett tal cual en la serie... Pero son mi Castle y mi Beckett en este relato.

Si os gusta la historia... o tenéis dudas... por favor comentad que yo siempre os leo y os responderé.

Saludos