- No tanto. Intentamos salvar el matrimonio y lo alargamos más de la cuenta, o lo alargué yo porque Meredith simplemente se largó – Kate escondió una pequeña sonrisa al oír esto último - Pero sí hubo rapidez en sacar los problemas a flote.

- ¿Qué problemas?

- Durante el periodo que fue bien… Todo fue muy bien. Había sincronía, nos queríamos, dos auténticos tortolitos. Cuando se quedó embarazada fue un impacto para los dos. Estábamos medio arruinados. Mi carrera como escritor no iba bien y ella como actriz… todavía no era muy reconocida. Al quedarse embarazada… se disgustó mucho.

- ¿Porque no podíais mantener el bebé?

- Eso por una parte. Si se quedaba embarazada pensó que su carrera había acabado prácticamente antes de empezar. Pensó que durante más de un año no le darían ningún papel por su condición y luego sería mucho más complicado encontrar trabajo ya que habría estado fuera del círculo de actores durante una temporada. Además, pensaba que las actrices con hijos no tienen papeles importantes, sólo si eres una gran estrella, pero para actrices con un caché mediano… sólo le esperarían papeles mediocres. No quería tener el bebé.

- Eso es…

- Horrible… y algo lógico para un actor. Pero eso fue sólo al principio. Creo que lo sentía más por el susto inicial. Ella nunca se ha arrepentido de tener a Alexis. Es su mayor orgullo. Pero esa temporada que estaba disgustada empezaron a aflorar los problemas y estas ideas ya las dejó caer.

- Ya.

- No éramos tan compatibles como parecía en un principio. Ella era… bueno, ella es alocada. No tiene medida. En cuanto se le mete algo en la cabeza lo hace, no le importa si es apropiado o no.

- Eso me suena a ti. Por lo menos en tu expediente policial has hecho cosas de ese estilo.

- Puede que yo haya hecho cosas irreflexivas pero no a su nivel. Una cosa es hacer el amor en un globo aerostático porque surge y otra cosa es buscar las situaciones más raras para hacerlo. Yo soy de los que si surge o se me ocurre en el momento… ¡hagámoslo! Pero no soy de los que busca la situación. Y Meredith buscaba… siempre busca, para todo y para lo que sea, está loca.

- ¿Globo aerostático? ¿Estaba el piloto?

- Noooo. A tanto no llego. Aunque de poco nos pilla en acción al bajarnos al suelo.

- No cuentes detalles.

- Bien. Como he dicho, no hay quien la entienda. Al principio todo parecía una fiesta. Sus ocurrencias eran más que divertidas, me dejaba llevar… si quería compras, pues compras, si quería viajes pues viajes, así era como empezaba pero al final igual podíamos acabar metidos en alguna fuente o escondiéndonos del guardia de seguridad. También tengo que confesar que no sólo ella tenía "ocurrencias", yo no me quedaba atrás. Como te digo, la época que fue bien, fue muy bien.

- ¿Y luego?

- Enseguida, nos casamos. Todo siguió parecido pero al convivir más empezó a salir la auténtica personalidad de cada uno. Esas cosas impulsivas que hacíamos eran… no sé cómo explicarlo… eran a distinto nivel. Si yo hago algo, normalmente sé el alcance que puede tener o cómo le afecta a los demás, aunque al final acabe por enfadarles y sin pedir perdón, pero al menos yo lo veo. Pero Meredith… ella no ve ni eso. Lo hace y listo, y siempre está bien, no le recrimines que no lo entiende.

- Pues no veo la diferencia con lo que tú haces.

- Sí, sí que la hay y como esa diferencia era pequeña no nos dimos cuenta o no me di cuenta y me casé. Ella siempre actúa de forma egoísta. Quizás quiera hacerte un favor o quiera halagarte, quiera hacerte un regalo y lo hace de corazón pero… sus acciones acaban siendo interesadas hacia ella o espeluznantes, no lo puede evitar.

- ¿No te pasas?

- No. La última vez que vino, cuando te conté que para mí es como una paja de adolescente ¿Sabías que sacó a Alexis del instituto para irse de compras?

- Quería pasar tiempo con su hija.

- Ya tenía pensado quedarse en NY. No tenía necesidad de hacerlo entre semana y a mitad de mañana. Alexis tenía un examen.

- Tendría muchas ganas de pasar tiempo con su hija.

- ¿La estás defendiendo? Para sacarla le dijo al director que su padre, el abuelo de Alexis acababa de morir. Mintió como una chiquilla de 12 a la hora de hacer pellas.

- Yo sólo quería molestarte un poco. La verdad es que no fue algo muy lúcido.

- Pues es así las 24 horas del día. Cuando estuvo en la época del embarazo, yo… la apoyé, la convencí que no era el fin de su carrera… Yo la ayudé a encontrar trabajo… Realmente no tuvo muchos problemas durante esa época, le dieron un pequeño papel de una embarazada. Sólo era cuestión de buscar el papel adecuado para ese momento.

- Eso estuvo bien por tu parte.

- Ella… con mi bloqueo… también quiso ayudarme a su manera. Ella no me presionó con frases del estilo "Escribe", "Tienes que sacar un libro que se acaba el dinero" o "Estás holgazaneando"

- Eso son más bien las frases de Gina. ¿Me equivoco?

- No. No te equivocas. Meredith no me atosigaba en ese estilo. Si me veía mal simplemente hacía que me distrajese para no hacer la pelota más grande. Pero siempre eran distracciones del tipo que le atañen a ella. Le repasaba los diálogos, me llevaba a la cama, o a donde fuese para tener sexo, me contaba sus riñas con la peluquera de la película o lo guapo y atractivo que era el director o simplemente me sacaba para ir a mirar escaparates. Estaba bien que no me atosigase diciendo "Escribe" pero tampoco me preguntaba sobre cómo iba la marcha del libro. Simplemente mis problemas eran míos y los de ella eran de los dos.

- Ufff. Eso no te lleva a ningún lado.

- Ya, eso lo vi después. En aquella época no me di cuenta. Yo… no es que pidiese mucho pero… quizás un poco de ánimos sólo hacia mí o charlar de una manera un poco más sensata de mis cosas sin mezclarlas con las suyas me hubiese ayudado algo más. Con Alexis… era como… no sé explicarlo… ella era su madre, yo era su padre, pero juntos no éramos sus padres… ni siquiera sentía por parte de Meredith que Alexis que es la persona que tenemos en común fuese algo común a ambos. Es raro de explicar.

- ¿Fue así como acabasteis?

- No. Acabamos porque ella se largó con el director de una película que estaba haciendo. De la noche a la mañana, empaquetó y se marchó a Malibú. Según la carta que me envió me dijo que se estaba aburguesando y necesitaba nuevas sensaciones, nuevos horizontes.

- ¿Te dejó por carta? ¿No te diste cuenta que tenía una aventura?

- Realmente… no, o… No sé, quizás. No soy celoso o… no lo suficientemente celoso como para montar una escena cada vez que ella salía con el director, los otros actores con los que se había besado en pantalla o gente así. Sé que tenía que salir con directores y agentes para que la contratasen, sabía que hacía cosas alocadas para que la llamasen y apenas pasaba por casa pero siempre confiaba que volvería a mi lado y al de nuestra niña… Cuando pasaba Meredith por casa… veía a Alexis, la cubría de mimos… y luego se iba. Si le decía que había tenido 40 de fiebre me preguntaba si en ese momento estaba bien, como le decía que sí pues ya no había nada más que decir. Como estaba bien estaba todo solucionado, no me preguntaba si le había pasado por un resfriado, qué medicación le había dado o si me había pasado la noche en vela ni siquiera me preguntaba si yo me encontraba cansado. Con ella sólo es el ahora, el momento y lo que venga en 10 minutos, nada más.

Castle paró un momento, apuró su ensalada y luego prosiguió.

- Y sí, me enteré de su aventura por carta. Me la envió junto con los papeles del divorcio firmados. No llegué a discutir con ella de la separación, lo hizo y listo. Me plantó. Según ella no había que pensar más. Según ella el tiempo que estuvimos juntos fue un tiempo divertido pero tenía que pasar, necesitaba otras cosas. Afortunadamente me quedé con Alexis, en eso creo que sí fue razonable. Por su trabajo Meredith se tenía que desplazar mucho y yo podía cuidarla perfectamente ya que para ganarme la vida no tenía la obligación de dejar a Alexis con extraños y como ya me había convertido en la parte racional de la pareja pues no me supuso ningún esfuerzo. Al menos la convencí que no lo haría peor que ella. Y creo que salió bien.

- Sí. Ya lo creo que ha salido bien. ¿Sabrías explicarme cómo ha salido tan bien?

- Todavía no lo tengo claro. Porque los modelos de adulto que ha tenido en su niñez, que es cuando más se marca el carácter han sido: mi madre, Meredith y yo. No sé… Tal vez, de la misma manera que te esfuerzas por no ser igual a tus padres Alexis de una manera consciente o no, es todo lo contrario a Meredith, mi madre y yo juntos.

- Ja, ja. Esa es una buena explicación.

- También me gusta pensar que mis mimos y consentimientos han tenido algo que ver.

- Claro que sí. Te he visto en plan padre con ella y actúas de una manera muy distinta.

- ¿Lo dices en serio?

- Sí. Pero tampoco lo voy a ir pregonando. ¿Y los padres por parte de ella? ¿Tuvieron algo que ver?

- No hay mucho que decir, apenas los veíamos y siempre acabábamos discutiendo, ya que según su padre yo también tenía una profesión de tan poco futuro como la de ella y acabaría pidiéndole dinero y su madre está casi tan loca como ella. Espero que no sea hereditario y no le pase a Alexis.

- Si fuese así, ya se habría manifestado ¿verdad?

- Hum… tal vez, pero no me tranquilizas… los genes son los genes, quizás se manifiesten con retraso.

Se miraron y ambos negaron con la cabeza a la vez – Nah, imposible.

- ¿Y si te sale en alguna nieta?

- Toco madera para que no sea así – Tocándose la cabeza con el índice y meñique.

- ¿Los señores van a tomar postre? – Les interrumpió un camarero.

- ¿Te apetece un helado? – Preguntó Kate

- Sí. Ya te dije que nos lo acabaríamos todo. ¿Qué nos sugiere?

- Tarta helada de almendra y avellanas con una flor de praliné y galleta o una tartaleta de naranja y granada granizada con menta pulverizada.

- Yo quisiera la tarta de almendra – Dijo Kate.

- Para mí tráigame la tartaleta de naranja.

- Muy bien, señores - Se aleja el camarero con el pedido.

- Rick – Pasando su mano por el antebrazo de Castle- ¿Me dejarás probar tu postre?

- Claro. Por eso yo he elegido el otro. Yo también quiero catar los dos.