Gracias por avisarme y PERDÓN. Me confundí de archivo.
La explicación es sencilla, tengo el capítulo 15 en el archivo 17. Así que al colgar el capítulo he mirado lo que no debía.
Gracias por avisar... así que por agradecer el aviso... cuelgo capítulo doble.
De regreso ya en el hotel.
- Estaba todo buenísimo. ¿Qué has preparado ahora?
- ¿Ahora? Nada. Pensé que estarías cansada del viaje y que sólo te apetecería descansar. Además mañana hay que madrugar.
- ¿Cansada? Ni hablar. Y con la cena es imposible irse a descansar.
- Ya me imaginé que dirías eso.
- ¿Y lo que me acabas de decir?
- Broma.
- Vale. ¿Qué has preparado?
- Pues… como te gusta jugar al póquer y no hace falta mucho para que te piques y te metas en una apuesta… pensé que te gustaría apostar en el casino. Esa es una de las razones que escogí Las Vegas. Ya sabes, echarte faroles al póquer, gastar monedas en las tragaperras, tentar a la suerte en la ruleta y quizás… salir con más dinero que con el que has entrado.
- ¿Entrar al casino?
- Sí – ya se dirigían a la sala de juegos.
- … No he traído mucho dinero.
- Pero yo lo he traído por ti.
- ¿Apostar con tu dinero?
- Ajá.
- No. No puedes. Lo perderé y no quiero deberte nada.
- Eh, eh, eh, eh, eh. ¿Yo que te dije? TODOS los gastos pagados. Y si no lo pierdes tú… Lo voy a perder yo.
- Pero…
- No hay peros que valgan.
- Sé que te gusta apostar tanto como a mí. Te faltó muy poco tiempo para entrar en aquella apuesta que hice con Ryan y Expósito sobre quién resolvía antes el caso. La Beckett sensata habría dicho que eso no se debe hacer por respeto a las familias y a las víctimas pero la Kate juerguista entraría a la primera en la apuesta. Y tú entraste a la primera.
- Pero el dinero…
- No te preocupes por el dinero. Tú me has hecho ganar mucho ¿recuerdas? En parte también es tuyo.
- Espera aquí, voy a por las fichas.
- Estas salas son enormes.
- ¿A que sí? Tienen un montón de juegos y mesas. Ten aquí tienes las fichas.
- Hay… - Kate cuenta las fichas – ¿50.000 dólares? – Desorbitándole los ojos - ¿No crees que es mucho? Eso es aproximadamente lo que gano en un año.
- Me imagino que en tu anterior visita a Las Vegas apostarías en sitios como en el casino Royale. Pero me gustaría que esta vez apostases a lo grande. En realidad abrí una línea de crédito de 200.000. Cuando se te acabe esto sólo tienes que ir a una de las chicas de la sala y que te dé más. Tienes otros 3 montones como éste esperándote en ventanilla. Creo que con 200 de los grandes ya se puede jugar tranquilo estas 2 noches – Kate no da crédito a lo que acaba de oír.
- ¿200.000?... ¿Por qué no me los das directamente? Haría mejor uso de ellos.
- Pero no sería tan divertido.
- Yo… No puedo gastarme 200.000 en apuestas. No… NO SÉ gastarme tanto dinero.
- Es muy fácil, te acercas a una mesa pones un montoncito y luego otro y luego otro, verás que en menos de lo que te das cuenta se te han quedado las manos vacías.
- Castle…
- Rick, por favor.
- Rick, por mucho regalo que sea, no tienes que gastarte ese dinero. Yo… es suficiente con otra cosa, tipo lo de Alexis. Algo significativo pero que no te cueste este dineral. Lo apreciaré mejor.
- No tienes idea del dinero que me has hecho ganar ¿verdad? Esto son sólo unos dólares en comparación.
- Pero…
- Si lo que quieres es que busque a tu escritor favorito como a Alexis, dímelo y te lo traeré. Si da la casualidad que soy yo entonces tienes más suerte que ella porque estoy a tu lado para dedicarte el libro que quieras. Estoy aquí para agradecerte lo que has hecho por mí. Y si te sirve de consuelo éste no es el "regalo" principal que tengo pensado. Esto sólo es una distracción.
- ¿Aún más? ¿Cuánto te vas a gastar?
- No mires el dinero. Esto lo hago de corazón. Coge los 50.000 y juégatelos tranquilamente. Es más, voy a proponerte otra apuesta.
- Cual.
- A ver quien de los dos se gasta antes el dinero. Pero… no vale ir a una mesa y poner los 50 en una apuesta ni sentarse en la barra esperando a que el otro lo pierda todo. Desde luego pueden haber descansos pero… hay que jugárselo. Tienes de tiempo esta noche y mañana por la noche.
- ¿La apuesta no sería cual de los dos se queda con más dinero? ¿Tú también jugarías con otros 200.000?
- Así la apuesta es más entretenida: jugar para perder. Y yo también jugaría con 200 de los grandes.
- 400.000 Eso es mucha pasta.
- Alguno de los dos no se irá con las manos vacías, así que no perderé todos los 400.000 y con un poco de "mala" suerte alguno de los dos tendrá beneficios.
- Y… ¿qué nos apostaríamos entre nosotros?
- Ehhh… déjame pensarlo. De momento nos jugamos el dinero a ver quien lo pierde primero.
- Veo esto – levantando el porta fichas - y me dan ganas de correr y quedarme el dinero.
- Pues… no corras y quédate. ¡Ah sí! Toma también esta ficha. – Saca Castle una ficha del bolsillo del pantalón y se la entrega.
- Cómo brilla… y… tiene varios colores… es de… ¿¡100.000 pavos! – No se creía lo que estaba viendo - ¿Qué demonios voy a hacer con esto?
- Ei… no lo digas tan alto que también hay carteristas rondando por la sala.
- ¿Una ficha de 100.000? ¿Además de los 200?
- SÍ. PERO… Ésta ficha no la tienes que apostar, es como un amuleto. No la apuestes, pero tampoco la pierdas.
- ¿Amuleto?
- Sí, esto sí es por superstición.
- ¿Me lo cuentas?
- ¿Vamos a una mesa de juego y te hablo de esto?
- No. Si voy a una mesa no te atenderé, o bien no atenderé a las cartas.
- Está bien. Sentémonos en la barra.
- ¿Desean una copa? – Les preguntó el barman.
- Un Whisky.
- Yo otro.
- ¿Kate? ¿Whisky? Estás con medicación – Levanta el índice para indicar al barman que espere un momento.
- Después de… de la impresión de los 200.000 ¿Quieres que dé un trago de agua? Además, no es para tanto, ya estoy bien. Deja ya de ser mi enfermera.
- Barman, un whisky y una copa de champagne – dirigiéndose a Kate - No deberías beber alcohol. Tómate el champagne pero no pidas más, por favor.
- ¿Me cuentas lo de la ficha?
- ¿Prometes no beber más alcohol?
- ¡Rick! ¡Vamos! Hemos cenado mucho, una copa de whisky no me hará nada.
- No quiero que te siente mal. Es más, para mañana me gustaría que estuvieses descansada y despejada. Si bebes después de tanto tiempo y mezclando con medicación, aunque sean antibióticos, puede que te siente mal y eso NO debe de pasar… No en estas vacaciones – Castle usó su tono de voz de cuando hace de padre sensato con Alexis.
- De acuerdo, si me lo dices de esta forma tú ganas. ¿Me cuentas lo de la ficha?
- ¿No más alcohol? – Beckett niega con la cabeza - De acuerdo, toma tu copa y escucha. Una de las veces que dilapidé mi dinero fue en un casino. Por aquel entonces para mí ganar mucho dinero de golpe era una locura, lo que no pensaba era que ese dinero había que administrarlo hasta la siguiente entrega de un libro. Después de varias juergas y caprichos "no especiales" me quedaban aún unos 100.000.
- Te escucho.
- Me fui a un casino para seguir mi periplo de fiestas. Allí abrí la cuenta con los 100.000 que me quedaban. Y eso fue un grave error.
- Y los perdiste.
- No.
- ¿No? ¿No has dicho que te arruinaste en el casino?
- Sí. Primero jugué al póquer, luego al black jack y al final me fui a la ruleta. Seguí una racha bastante buena. Hice apuestas poco atrevidas en la ruleta, ya sabes pares-nones, pasa-no pasa, rojo-negro… y de vez en cuando alguna apuesta múltiple. Total que a mitad de la noche había ganado poco más de 100.000, así tenía los míos y los que había ganado. Debido a la euforia de la fiesta, el juego, el éxtasis de las apuestas y ese sonido que parece música de la bola de la ruleta al girar y caer en las casillas numeradas no me detuve. Empecé a apostar más y más arriesgado, al cabo de dos horas me había gastado los 200.000: 100 míos y los 100 que había ganado. Me fui del casino con el dinero justo para que el taxi me llevara a casa.
- Wow.
- Así que cada vez que vuelvo a un casino intento sacar una ficha o tableta de 100.000 dólares. Me recuerda que no tengo que abrir una cuenta con todo mi dinero, sólo con el que estoy dispuesto a perder. Y me recuerda que si gano tanto como tenía en la cuenta abierta debo parar y si pierdo todo el dinero del crédito no debo abrir otra cuenta. No quiero volver a verme arruinado de esa manera.
