- ¡Ei! … ¡Kate! … Aquí.

- Richard. ¿Qué haces ahí?

- Esperándote.

- ¿Esperándome? Podría haber pasado mucho tiempo.

- Me imaginaba que no iba a ser tanto tiempo.

- ¿Qué quieres decir? Y… ¿qué ha pasado?

- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde?

- Antes. En la mesa de póquer.

- Nada. No ha pasado nada.

- ¿Nada? ¿Y esas sonrisitas en la mesa de "estoy pensando en lo que no debo"? ¿Me lo vas a contar?

- ¡Ah, Eso! Eso es otra cosa. Pero en la mesa no ha pasado nada. ¿Cómo te ha ido el juego?

- Ahora fatal. He perdido lo que había ganado y parte de lo tuyo. Pareces gafe.

- ¿Yo gafe? Ya te digo que no.

- Pues hasta que tú llegaste me iba la mar de bien y en cuanto llegaste, con sólo sentarte dos minutos en la mesa… ¡bang! Me gafaste. He perdido todas las manos con todos los beneficios que tenía. Tú me gafaste.

- Ja, ja, ja. No te gafé, créeme.

- ¿Entonces?

- Pues que tus camaradas de mesa han tenido mejores manos que tú.

- ¿Castle?

- ¿Siii? Por favor, Rick.

- Me estás diciendo la verdad pero me ocultas algo.

- ¿Me lo dices o me lo preguntas?

- Es una afirmación… ¿Qué ha pasado en la mesa? ¿A qué venían las sonrisitas? Cuéntamelo.

- Ehhh… No.

- ¿No? Me dijiste que te podía preguntar lo que quisiera… Así que…

- También te dije que no te molestaría, que no te enfadaría y que me portaría como un angelito… Así que…

- Cuenta.

- Así que… si te lo cuento te vas a enfadar, por lo que incumpliría una de las reglas que te prometí y ese enfado lo vas a pagar con quien esté más cerca. En este caso: Yo, Richard Castle y no quiero que eso ocurra. Te estoy diciendo la verdad, en la mesa me he portado como un angelito. Es más, me he portado como tu ángel de la guarda, deberías estar agradecida – A Beckett le salieron las arrugas de la frente porque no entendía las palabras – así que… olvida lo que has visto y oído – Castle la sonreía ahora cariñosamente – y piensa que no te he mentido.

- Ok. No me has mentido, estás cumpliendo tu promesa pero también quiero saber qué pasaba en la mesa.

- Te enfadarás. Te prometí que no te incordiaría.

- Mira. Agradezco enormemente que te portes como una persona normal y que además no me mientas. Pero empiezo a sentirme rara contigo.

- ¿Rara?

- Sí. Estoy acostumbrada a tus burlas y comentarios fuera de lugar. Quisiera que vuelvas a ser un poco del Richard Castle de N.Y. – Castle la miró atónito – No tanto como para incordiarme continuamente pero sí como para decirme qué pasaba. Aunque lo que me digas me moleste, prefiero saber qué pasaba a que seas tan correcto.

- ¿Y tu posible enfado?

- Me aguantaré. Eso sí, me gustaría que siguieses con el propósito de no mentirme y responderme a lo que te pregunte. Aunque eso implique tener que escuchar alguno de tus comentarios.

- ¿Segura? No hay marcha atrás.

- Sí. Quiero enterarme – Ya se le habían ido las arrugas de la frente pero continuó firme - ¿no deberíamos irnos a otra parte del casino? La mesa está escondida desde aquí pero puede venir alguno y ver que hablamos de ellos.

- Nah. No creo. Les has dado conversación para un buen rato. Aún se pasarán por lo menos una hora más y aquí no hay más gente.

- ¿Que yo soy motivo para darles conversación? No he hecho nada.

- ¡Uh! Ya lo creo que sí.

- Explícate.

- Lo primero. – Sonriendo a Kate como en la mesa de póquer - ¿Por qué no les has dicho que eras policía? ¿Por qué les has dicho que eres funcionaria?

- ¿A qué viene eso? Estás haciendo de nuevo lo de las risitas.

- Ahora soy yo el que pregunta. Te lo voy a contar todo pero también necesito que me cuentes un par de cosas de antes que yo llegase a la mesa.

- Porque normalmente la gente se asusta o se pone incómoda ante un poli. Si dices "Soy policía" Se suelen poner un poco nerviosos, pero generalmente te preguntan ¿y qué haces dentro del cuerpo? ¿guiar el tráfico? ¿Atender el teléfono de ayuda de los ciudadanos? Entonces si digo que soy DETECTIVE DE HOMICIDIOS es cuando la gente se pone incómoda, muy incómoda. Ni que fuera un inspector de hacienda.

- Vale. Es comprensible, pero has cometido un par de errores garrafales al presentarte.

- Cuales.

- El decir que eras una funcionaria… más bien el decir que te dedicas al servicio público, atención al ciudadano… junto con el haber dicho que no venías con pareja.

- No entiendo. ¿Qué hay de malo?

- ¡Nada!… Para ti y para mí. Sé lo que tú has querido decir, pero ahora te voy a "traducir" lo que tú les has querido decir a ellos.

Kate no entendía nada de lo que decía Rick, ella había definido su profesión y su situación sin dar detalles y eso no veía que fuese motivo para las risas.

- Está claro que una funcionaria normal como tú, un policía con tu sueldo no puede sentarse en esa mesa.

- Vale, soy pobre ¿y qué?

- Pobre no. Sólo que esos tipos y yo tenemos una vida más holgada que tú. Pero estabas ahí, y por lo tanto significa que dispones de un capital elevado. Sacando el dinero de donde ellos no tienen idea.

- ¿Y?

- Significa que ganas mucho dinero, más que un funcionario normal.

- Podría ser política que gana un buen sueldo.

- No. O bien porque el constructor o el de las finanzas te conocerían, o bien porque no te daría reparo decir que eres política, los políticos no asustan como los detectives de homicidios. Por lo tanto es discutible que tu profesión sea la de una funcionaria ordinaria y además no eres un alto cargo.

- Ok, no soy política con buen sueldo ¿Y? ¿El otro motivo?

- Les has dicho que no habías venido con pareja, estabas sola y eso es raro.

- ¿Raro?

- El que una mujer hermosa, soltera, atractiva, independiente, segura, ande por las salas de un casino es raro. Quizás no para una detective de homicidios de pero sí para una simple mujer. Permíteme lo de simple, es como te ven ellos. Por lo que tenemos mujer hermosa que dispone de mucha pasta trabajando en atención al ciudadano porque no está claro lo de funcionaria y además sola.

- ¿Y?

- Que había dos posibles opciones para explicarlo.

- Cuales.

- Una de ellas y menos probable porque encaja menos en lo de atención al ciudadano es que estuvieras casada o mejor dicho juntada con un ricachón. Probablemente poniéndole los cuernos a su mujer real. Ese ricachón te mantiene con tus caprichos y sus caprichos ya que de momento no quiere verse contigo en público o que se sepa la relación si os veis "casualmente" juntos.

- ¿Qué? Tú alucinas. Yo amante de un… ¿por qué no podría ser sólo amante… o novia de un rico? Sin mujer de por medio.

- ¿Por qué? Verás… Supongamos, SOLO SUPONGAMOS por un momento ¿eh? Sin enfados… que yo soy ese ricachón soltero y tú mi supuesta pareja interesada en mi dinero – Beckett esbozó una sonrisa porque Castle se había defendido antes que soltase el comentario - ¿Crees que te dejaría vagabundear sola? NO. Por otro lado ¿Tú te presentarías como una mujer soltera y sin compromiso? NO… Soltera SÍ, sin compromiso NO. Aun sin tener que decir el nombre del ricachón, habrías dicho que estás con uno bien agarrado y como no te interesaría tener líos con ese ricachón, no te motivan los otros que se puedan sentar contigo a la mesa de póquer, habrías dicho que estás comprometida. Esto también podría aplicarse al supuesto anterior.

- Bien – Kate intentaba asimilar todo lo que Castle le iba diciendo – Amante de un ricachón casado… Y… ¿Por qué no podía ser novia de un ricachón soltero sin estar interesada en su dinero?

- Porque entonces no jugarías con su dinero ni entrarías al casino. Serías más bien de spa, masajes y compras. No tendrías el dinero en las manos. Por lo menos no tan directamente. Tirarías más de tarjeta. Si entrases al casino sería con tu ricachón enganchada del brazo para divertiros juntos ya que no te interesa su dinero, sería sólo un juego para ti y no vendrías a esta sala a ganar dinero.

- Pero me podría gustar apostar.

- Te habrías sentado en una mesa en la que pudieses ganar. En la que te sentaste no tenías nada que hacer. Ese es otro error de novata que has añadido al resto.

- Continúa. Habías dicho que había otra opción que se ajusta más a lo de funcionaria.

- Je, je, je. Ésta es la más divertida… bueno, para ti no lo es. Al decir que eras funcionaria y sobre todo decir que te dedicas a la atención al ciudadano, al… servicio público, cabía otra opción que la has rematado cuando yo me he sentado a la mesa.

- No entiendo.

- Me senté a la mesa sin decirte nada, fuiste tú quien me llamó por el nombre. Si te hubieses callado te habría ayudado de otra manera.

- ¿Cómo?

- Como me llamaste por Rick, tuve que admitir que nos conocíamos y por eso dije que habíamos venido juntos. Si al final esos tipos pensaban que eras mi pareja daba igual. Cualquier alternativa era peor. Pero ellos dijeron lo que tú les habías dicho: Que venías sin pareja y – se tomó un sorbo de whisky - antes que yo pudiese inventar nada sales con tu orgullo y tu cinismo hacia mí y sueltas que no soy tu pareja, que sólo hemos venido juntos el fin de semana… Ahí, con sólo esa frase, fue cuando lo remataste. Por una vez podías haberte guardado ese orgullo.

- ¿Y?

- Y… parece que ahora mismo no seas detective. Resumo y de una manera que a ver si pillas por dónde iba el asunto: Mujer hermosa… mejor dicho - Castle se aclaró la garganta y cambió el tono de voz a uno más sensual, comenzó a susurrarle en el hombro de Kate - Una hembra… con mucho dinero sacado de no se sabe dónde porque ha dicho que se dedica a la atención al ciudadano y al… servicio público… sin compromiso… sin pareja… pero se presenta diciendo que ha venido invitada por un ricachón que soy YO a pasar SÓLO el fin de semana, nada del resto de días… ¿adivinas lo que estaban pensando esos cuatro de ti? – esperó unos segundos para que Beckett repasara esas palabras - Y sobre todo… ¿sabes por qué les estabas ganando algunas manos en la partida a esos profesionales?

Beckett se quedó pensando unos segundos en esa descripción y se le pasó por la cabeza momentáneamente una idea.