Castle no había dejado de estudiarle el rostro, estaba expectante a que relacionara toda esa descripción y diera muestra que había hallado la respuesta. En un momento vio que a Beckett le cambió la cara por un instante, hizo ese gesto que conocía tan bien de haber encontrado al asesino de un caso difícil y a la vez vio que giró la vista hacia él durante un pestañeo y volvió a dejarla en su reflejo del espejo de la barra, a continuación se pasmó de horror y de incredulidad.
- ¡Esa es mi detective! Creo que lo acabas de entender – Beckett se giró hacia Castle con más susto que vergüenza.
- ¡NO! Lo que se me ha pasado por la cabeza es una tontería. Seguro que hay otra explicación.
- Si has pensado lo que yo, es esa la explicación. Cuando entré en la sala y te vi con esos tipos pensé que no sabías dónde te habías metido porque esos tipos son profesionales, tu nivel del póquer está a la altura de la suela de los zapatos de ellos – Kate lo seguía mirando horrorizada – Sí, yo también he jugado en este tipo de salas y esa gente es profesional además de millonaria, he perdido montones de fichas con ellos. Por eso pensé que te quedarías tan escaldada como yo. Pero al ver que ganabas alguna que otra mano sospeché del asunto y es por eso que fui a merodear… Quería sacarte de la mesa porque ibas a perder todo el dinero y luego, al sentarme y ver que te habías presentado de una forma tan particular, confirmaste mi sospecha y lo que ellos estaban pensando de ti. Aquí en Las Vegas y dentro de la sala de apuestas altas no se dice tan directo como en las calles de Nueva York… Así que lo único que pude hacer frente a ello fue comportarme como tu ángel de la guardia y marcar mi territorio e impedir que te propusieran algo que no esperabas o si al final caías en la cuenta que no fuera delante de todos ellos y sola.
- Tu… Nooo. Imposible que sea lo que estás diciendo.
- Sí, Kate. Ahí, en la mesa. He sido tu ángel de la guarda.
- NO. Es sólo tu imaginación hiperactiva, imaginas más de lo que debes.
- Kate, escucha. Esos caballeros… esos gañanes son peores que yo. ¿Qué pensaste de mí cuando me viste por primera vez? Que era un mujeriego, ricachón, sin escrúpulos, sinvergüenza, egoísta… ¿crees que esos son diferentes? Tal vez alguno de ellos con sus amigos sí, de la misma forma que yo con mis amigos… pero ante una desconocida… guapa, solitaria y que aparentemente busca compañía lucrativa… claro que han pensado que eras… que eres una mujer con una profesión bastante diferente a la real. Ja, ja, ja, ja, ja, ja.
- Seguro que te equivocas. ¿Cómo pueden pensar que soy una…? – Kate se encogió como si un gran altavoz entrara acoplado justo detrás de su cabeza. Tenía en los labios la letra P.
- … - Castle se acercó más al oído de ella y le susurró para que sólo le oyese ella aunque en 15 metros a la redonda no había nadie - ¿una meretriz?... ¿una prostituta? – Kate empezó a negar con la cabeza.
- Necesito un trago.
- Toma – Acercándole la bebida que Castle le había pedido.
Beckett vio que era un vaso con un líquido de color marrón rojizo como el que Castle tenía en la mano. El de él casi vacío pero el de ella lleno con tres cubitos de hielo. Beckett pensó que Castle sabía lo que iba a pasar y ya le había preparado la bebida fuerte. Pensó que había preparado whisky ya que su aliento olía ligeramente a ese licor. Lo cogió y quiso bebérselo de una. El primer trago era para vaciar al menos medio vaso, pero en cuanto se lo bebió apartó el vaso de los labios y miró el líquido que contenía, era completamente dulce y… no sentía el ardor en la garganta que esperaba encontrar.
- ¿Qué demonios es esto?
- Té helado. Muy bueno. Parece whisky pero es completamente sano, compatible con los antibióticos, ja, ja, ja.
- A Beckett se le acumulaban los sentimientos de furia, rabia, incredulidad, vergüenza, halago y sorpresa. Castle había seguido con la intolerancia a que ella probase una gota de alcohol esa noche y por eso escogió una bebida que daba la apariencia de whisky. Así, cuando la viese no preguntaría y se la bebería de un trago. Beckett arrebató el vaso de la mano de Castle y le aseguró:
- Realmente lo necesito – Apuró el poco líquido que quedaba dentro y comenzó a toser. Se había atragantado. Una de las hierbas amargas se le quedó pegada en la garganta dándole un golpe de tos fuerte.
- Ya te dije que no tenías que beber licor – dándole unos golpecitos en la espalda. En esos momentos Castle disfrutaba porque sabía que toda esa escena se la iba a recordar en algún momento de su vida.
- ¡Mierda! ¡Y ahora esto!
- ¿Qué pasa?
- Me he manchado el vestido con el whisky.
- Ja, ja, ja, ja. No has acabado bien tu noche.
- ¿Para esto me querías invitar a Las Vegas?
- Eh, eh, eh, eh. Que has sido tú solita la que te has metido en esto. Yo te he traído a Las Vegas, te he llevado a un restaurante estupendo, buena conversación, buena comida… me has averiguado un par de cosas personales. Hemos entrado al casino para apostar y te he librado de las zarpas de esos buitres, no puedes quejarte de mí. El ponerte en esa mesa, el dar a entender lo que no eres, el querer saber lo que ocurría y el mancharte el vestido lo has hecho tú sola.
- ¿Seguro que era eso lo que pensaban de mí?
- Quieres estar segura ¿verdad? – Kate asintió con la cabeza – Podemos ir a la mesa a preguntárselo.
- ¡No!... Ya tengo bastante vergüenza encima.
- Pues, podemos terminar de repasar la conversación y te termino de convencer.
- Bien. Aunque no tengo muchas ganas de escucharlo… Los has descrito como gañanes, ¿no puedes equivocarte? Ha sido muy poco tiempo para que puedas calarlos.
- Justo después de presentarme y que ellos me dijeran sus nombres uno de ellos ha reconocido mi nombre. Y lo que es más importante él ha reconocido la portada de Nikki Heat pero no ha leído el libro.
- No todos tienen que conocerte o tener los mismos gustos que su mujer.
- Ya pero ese tío ha visto la portada de Nikki Heat. Y le ha gustado porque hay una tía buena en bolas en la portada. Ese es de los que se compra revistas porno y pasa directamente al desplegable de la página central. Si fuese menos bruto, menos gañán, además de ver a la tía buena de la portada habría leído algún párrafo, aunque fuese por curiosidad para ver que hace esa tía buena, pero no ha hecho ni eso. Como el interior del libro sólo tiene letras y no hay fotos, ni lo abre. Es un gañán.
- Si al final tendrás razón.
- Como siempre. Luego te pregunté por el dinero que habías ganado. Esto lo hice para saber si esos te estaban desplumando o no.
- Estaba ganando dinero.
- Eso es porque estaban comprando tus servicios. ¿A que alguno de ellos perdía con más frecuencia que los otros cuando ganabas tú?
- Sí – dijo en un susurro. Justo antes que Castle se lo aclarara dedujo el motivo con el que ganaba con una facilidad pasmosa al tipo más "amable". Y era extraño porque en ocasiones tenía combinaciones realmente malas.
