De esta manera transcurrió la mañana y los siguientes saltos. Beckett cada vez se movía mejor y disfrutaba más y Castle era capaz de mantener los ojos abiertos durante más tiempo. Hicieron un pequeño descanso para tomar un refrigerio, repostar gasolina a la avioneta y refrescarse un poco ya que la ropa de paracaidista les daba bastante calor.

En ese descanso Castle embromó a los monitores a que le dejasen unos de los patinetes tirados por un mini parapente. Quería demostrar que él también podía practicar algún deporte poco habitual pero siempre que estuviese en tierra, no quería quedar como una persona torpe y grotesca que chillaba como una nena. Se pavoneó que él de joven había sido un patinador decente y quería demostrarlo.

De este modo le dejaron un equipo con la tabla de ruedas y lo engancharon al parapente. Al principio fue todo bien y demostró que aún conservaba alguna traza de patinador, se deslizaba bastante bien. En un par de momentos el aire sopló con más fuerza y consiguió hacer unos trucos con la tabla, consiguió izarse del suelo y aterrizar sin perder el equilibrio. Pero el problema surgió cuando quiso dar vuelta atrás y regresar a la nave.

Su elemento no era el aire ni nada que estuviera relacionado con el aire. Intentó maniobrar la vela para regresar pero lo único que consiguió fue desviarse y hacer una diagonal, pero siempre alejándose del hangar. Al final tuvo que soltar la vela y dejarla caer, recoger la tabla y volver andando. Nick que lo seguía desde la nave vio el apuro en el que se metió y salió a su encuentro. Se llevó un equipo completo y allí en medio de la nada le hizo una sesión de aprendizaje de vela. Finalmente, consiguió que Castle dominara la vela y volviera sobre ruedas.

Ya una vez de regreso le animó a que los siguientes saltos los hiciera solo puesto que había practicado en tierra pero… aún le costaba decidirse.

Beckett pasó el almuerzo descansando en la nave. La jornada estaba siendo perfecta pero ella se notaba que aún no estaba restablecida del todo. Podía seguir el ritmo de los demás pero empezaba a sentir el cansancio. Cuando Castle intentó animarla a subirse a la tabla lo convenció para quedarse en el hangar.

Tras una hora de descanso y el auxilio dado a Castle emprendieron de nuevo los saltos. Apenas quedaban tres para acabar la jornada.

En el penúltimo, y esta vez sin que nadie lo incitase fue el propio Castle quien pidió que lo dejasen solo. Lo que le provocó a hacer ese salto en solitario fue la práctica terrestre con el parapente junto a que empezaba a animarse y a hablar y a actuar de una manera más visceral sin meditar tanto en su miedo a las alturas. Absolutamente nadie le replicó; es más, al conocer la noticia el piloto, sin que lo supiera Castle, remontó la avioneta a una altura superior para que la caída durase más tiempo.

Para realizar el último salto, Vic ya se había encargado de avisar a todos que lo harían cerca del acantilado "del coyote". Es por eso que Willy le comentó a Beckett que ese salto lo harían en tandem. Para el último y como despedida los iban a llevar a una zona nueva para que viesen de cerca los acantilados y las torres de piedra. Les dijeron que planear cerca de los riscos era emocionante pero también un poco peligroso para los clientes novatos; por eso, ese último, se haría en tandem.

Ese descenso fue diferente. Castle fue el primero en verlo venir. Conforme hacían la caída libre Castle vio que esta vez sí se acercaban a los pedruscos; así volvió a sus temores del principio de la jornada, quizás no tan fuertes, pero no le gustaba que fuesen directos contra unas piedras y justo al lado estaba el cañón. Pensaba que si se caían ahí adentro, no habría manera de subir. Además de la posibilidad de quedarse enganchado en alguna de las paredes era bastante grande.

A Beckett también le impresionó el salto. Al principio era como los demás pero al abrir el parapente Willy lo dirigió hacia las atalayas y el acantilado. Volvió a disparársele la adrenalina cuando planeaban tan cerca de los acantilados. Podía oír el sonido del aire fluyendo por la vela que se transformaba en un sonido más grave cuando se acercaban demasiado a las vertientes. Al menos a ella le parecía que se acercaban demasiado porque le daba la sensación que si estiraba las piernas podría llegar a tocar las rocas.

De fondo oía unos gritos: "¡Para, para, para, para!" o… "¡Derecha, derecha, derecha!" o… "¡Gira, gira, giraaa! ¡¿Qué no ves esa roca!" Castle daba unos alaridos tremendos, ella no llegaba a pedir que la bajasen al suelo pero en cierto modo lo entendía. A veces parecía que se dirigían directamente con una velocidad tremenda contra una atalaya, cuando de pronto… el piloto cambiaba bruscamente de dirección y salvaban el escollo en el último suspiro girando y remontando el vuelo y volviendo a situárse unos metros por encima del peñasco.

Cuando Beckett posó los pies sobre tierra firme, Castle estaba esperándola sentado sobre una roca, los colores rojizos aparecidos en sus mejillas por los rayos del sol camuflaban la palidez de su rostro. Se había quitado el mono y ya lucía su ropa habitual.

- ¿Descansando?

- Dejando que mi cabeza vuelva a los hombros. Ahora mismo la tengo a medio metro por encima de mí, como un globo de un niño pequeño.

- ¿Entonces?... Esto ya se ha acabado ¿verdad?

- Sí. Ya no hay más saltos ¿Aún te apetece más?

- Ehhhh… No. Han sido suficientes, la verdad es que ya estoy un poco cansada. Este último salto ha sido impresionante.

- ¿Sólo impresionante? A mí aún me tiembla todo el cuerpo. Buffff… Ya puedes quitarte la ropa del descenso.

Beckett se sentó sobre una roca a su lado para quitarse mejor la ropa. Ya con el uniforme hecho un ovillo sobre su regazo se les acercó Willy para recogérselo.

- Bueno. ¿la actividad ha sido de su agrado?

- ¡Claro! – Contestó Beckett – Has sido muy atento en todo.

- Nosotros nos vamos en la avioneta – Se les estaban acercando el resto de monitores – podéis quedaros un rato más. Vic terminará de recoger los bártulos y os llevará con el jeep ya que él os tendrá que dejar de nuevo en el hotel con el helicóptero.

- ¿Entonces aquí nos despedimos? – Preguntó Castle.

- Sí – Contestó Willy.

- Podemos irnos con ellos – Insistió Beckett.

- Yo quiero quedarme, aún estoy mareado. Necesito quedarme quieto un rato más, si me subo a la avioneta no sé cómo acabaré – Le salió la contestación del alma, ahora no era la excusa para ir al mirador con Beckett. Sobretodo quería quedarse parado en un sitio.

- Tengo tu dirección de correo electrónico – Drew comentó a Castle – cuando tenga las fotos y el vídeo editado te enviaré un correo para indicarte la manera de hacértelo llegar.

- Encantado Drew – Se despidió Castle

- Rick, Kate – Se despidió cordialmente.

- Willy, Nick, Mick. ¿Vic? ¿se queda? – Pregunto Castle.

- Rick – Fueron despidiéndose los tres - Sí, él os llevará.

- Adiós – Beckett se despidió cordialmente de todos ellos, estaba bastante animada porque se había divertido con todos ellos y además ahora acababa de escuchar una especie de trabalenguas con los nombres de todos. Había sido una despedida un tanto particular.

Subieron a la avioneta con buena parte de las mochilas del jeep y la ropa de todos ellos. Se alejaron y en un instante los perdieron en las alturas.

Ya os dije que me había tomado algunas licencias en este fic. Ver a Castle en kite-surf de tierra es una de ellas. Aparte de montar a caballo, tirar con pistola, realmente no sabemos mucho de las aficiones de Castle o lo que ha hecho de joven, así que me la inventé.

Eso que me decís en una review que Beckett estaría más nerviosa cuando Castle le coge la mano después del "Te quiero". Esto... ¿cómo estábamos todos el año pasado? ¿lo recordará / no lo recordará? Pensad que la idea general de este fic se hizo tras el 3x24 no hay que pensar en lo que ha pasado en la 5ª temporada.

Y lo de los abrazos o manitas entre ellos que en este fic se dan más que en la serie... Digamos que Beckett anda un poco deprimida y fuera del trabajo. Quiero en la serie más escenas fuera del trabajo para ver cómo interactúan (ahora en la S5 será otra cosa) y como cuando sí hay necesidad se dan la manita (tras la bomba sucia, tras el 3XK) y se gastan alguna broma (flores de papel de magia en el ascensor) pues pensé que en su vida fuera del trabajo se mostraban más abiertos.