Disclaimer: One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda
Octavo movimiento: allegro amistoso
Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan...
Franz Schubert
El músico de los Mugiwara se hallaba al borde de la desilusión. La melodía que se gestaba en su interior no había encontrado un medio canalizador, y el tiempo se agotaba.
Con el semblante triste y preocupado –aunque no tuviera rasgos era fácil para sus nakamas darse cuenta de ello-, Luffy lo encontró al pie del palo mayor. Lo miró con interrogación.
-¿Qué sucede, Brook? –le preguntó.
El interpelado continuó con la cabeza gacha. Paseaba sus largas y finas falanges sobre las cuerdas del violín, apesadumbrado.
-Luffy-san… -musitó con tristeza.
El chico acercó la cara hasta su rostro para observarlo mejor, extrañado por su desaliento. El esqueleto solía mostrarse más bien alegre y dispuesto, era raro encontrarlo con esa melancolía.
-¿Estás triste porque Sanji se demoró en la cocina?
Esa ingenuidad tan propia del capitán animó un poco al músico. Levantó la vista hacia él.
-No es por eso, Luffy-san, aunque debo reconocer que a esta hora del día me muero de hambre… ¡Ah!, ¡pero yo ya estoy muerto! –exclamó, y rió cadenciosamente.
-¿Entonces qué es?
-No tengo inspiración –largó en seco el otro. Y era un alivio decirlo por fin.
-¿Ah? –repuso Luffy, contrariado.
-¡Inspiración, Luffy-san! ¡Todos están tan ocupados que me quedé sin fuente de inspiración para componer mi música!
-Yo no estoy ocupado –señaló el chico con sencillez-. Y si se lo pedimos, seguro que los demás nos ayudarán. ¡Ey, todos! –llamó Luffy, haciendo bocina con las manos.
Brook lo observó, admirado. Al instante empezaron a llegar sus nakamas, uno tras otro. Luffy les contó lo que sucedía y ellos, entusiasmados, se prestaron de inmediato a cumplir con los requerimientos del músico. Alguno que otro hasta se sintió ofendido por no haber sido convocado con anterioridad.
En ese momento Brook cayó en la cuenta de que había olvidado recurrir a un ingrediente vital: la alegría. Ella era el motor principal de las obras, de la búsqueda. Sin alegría no podía hacerse nada, y el espíritu de Luffy estaba lleno a rebosar.
Si continuaban allí, navegando en ese gigantesco e imprevisible mar, era porque Luffy los había inspirado. Fue su entusiasmo y su convicción lo que los convocó, lo que los reunió y los convirtió para siempre en nakamas. Y era esa inagotable alegría suya la que los impelía a seguir adelante.
Allí estaban sus amigos, sus fieles compañeros de viaje. La melodía que traía consigo comenzó a tomar forma con naturalidad, se tradujo en notas que Brook no tardó en expresar a través de las cuerdas de su violín. La música se abrió paso espontáneamente, compuesta con la diversidad de atributos que poseía la tripulación.
Fue así como Brook lo consiguió, logró componer su pieza inspirándose en la alegría y la amistad. Nunca tuvo tanto sentido la polifonía, pues en cada una de las voces que cantaban en la melodía se reflejó lo mejor de cada uno de sus preciados nakamas.
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La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor, sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso.
Franz Liszt
