Recuerdo que dije el domingo "voy a escribir algo corto para al menos adelantar la actualización programada de Belewe de la otra semana". Terminé de escribir el capítulo 05 y entonces pensé "mmm creo que se puede agregar otro capítulo y corregir los dos el lunes". Llegó el martes y entonces pensé "ya que llegamos al sexto, el séptimo podría corregirse hoy junto con los otros dos" y pasé de nuevo el día completo escribiendo y nada que corregía los capítulos XDD.
Pero bien… Debía pararme a corregir en algún momento y fue hasta ahora que lo conseguí 8D –un relato sin sentido que "explica" por qué hay tres capítulos esta semana(?)-
BELEWE
CAPÍTULO 05: DESPERTAR
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[mmmh…]
Esa maldita luz me estaba pegando en toda la cara.
¿Quién demonios dejó las cortinas amarradas?
[¿mmm…?]
En un intento por aliviar lo que me impedía dormir plácidamente, me senté en la cama para extender las cortinas y entonces caí en cuenta de que...
[¡¿Dónde diablos estoy?!]
Miré hacia todas partes muy asustado hasta que lentamente las memorias del día anterior llenaron mi mente.
Izaya me había traído hasta este lugar bajo la excusa de que hablaríamos sin interrupciones. Al explicarme que él debía investigar solo, yo me negué porque deseaba ir con él y saber de primera mano dónde podría estar Hana. Pero a Izaya no le agradó eso y aprovechándose de una simple petición que parecía no ser peligrosa, él me roció un spray con somnífero cuando volví mi vista hacia él.
[Lo mataré… Ese maldito infeliz.]
Me levanté de la cama dispuesto a poner a todo el pueblo patas arribas para encontrar al enano y estrangularlo, claro que después de sacarle toda la verdad a golpes…
Y fue en mi camino hacia la puerta que me topé con mi reflejo. Para ser exactos habían dos problemas con respecto a este. Primero, parecía ser que estaba completamente desnudo y me aterraba pensar que alguien más pudiera haber entrado en la habitación para desvestirme.
Cosa que me recordaba a esos tipos…
Un escalofrío me recorrió la espalda al pensar en ellos.
Rogué que Izaya lo hubiera hecho en mi mente porque si no…
¡No!
¡Ni siquiera él…!
De cualquier forma, esto no era lo que más me perturbaba aunque fuera difícil de creer. La segunda cosa que había llamado mi atención al verme al espejo, opacaba por completo el hecho de que alguien me hubiera dejado desnudo en la cama.
Lo cierto era que mi cuerpo estaba bañado en sangre…
Cada parte de mi piel estaba como si alguien hubiera pasado sus manos ensangrentadas por esta, incluso estaban los dedos marcados en algunas secciones. Corrí hasta la regadera de inmediato para buscar la herida de la cual podía proceder toda esta sangre, pero luego de varios minutos bajo el agua me di cuenta de que esta no me pertenecía.
Si la sangre no era mía, entonces…
¿De quién era?
Aquella duda embargó mi alma totalmente.
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La cara de Ben nuevamente me recibió con sorpresa al verme. Me preguntaba qué era lo que le causaba esa emoción conmigo. No estaba seguro cuál era la razón exacta, pero esta vez juraba que no esperaba verme de nuevo.
[¿Durmió bien?]
Al preguntar eso, Ben extendió un plato con unos huevos con tocino y algo de pan acompañado de café para mí.
[No muy bien a decir verdad… Gracias por el desayuno.]
Dije sinceramente mientras le agradecía que me brindara un desayuno cuando sabía que no era parte del menú de aquel bar. La verdad era que me moría de hambre y no podría pensar en mi perturbador despertar con el estómago vacío. Me senté aun con la mirada de Ben clavada en mí y me atreví a hacer la primera pregunta del día.
[¿Dónde está Izaya?]
Pregunté tomando el pan.
[Él se fue ayer a eso de las diez en punto de aquí, no tengo idea a donde.]
Vi como Ben se volteó para dirigirse al fregadero y darme la espalda para no tener que responder nada más o así lo entendí yo. Era notorio que si Izaya se había quedado hasta las diez, eso significaba que él había tenido tiempo suficiente para quitarme la ropa y bañarme en sangre como un loco enfermo mientras estaba dormido. Además parecía ser que eso era lo único que había hecho Izaya.
Aparentemente…
[¡…!]
Ah, cierto…
Cuando mordí mi emparedado, el dolor en mi labio me hizo recordar que Izaya lo había herido en medio de ese beso. Toqué muy despacio la herida con el leve pensamiento de que no quería volver a repetir aquello. No es que hubiera sido de mi elección en primer lugar, pero había sido algo demasiado extraño.
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[¡¿Qué hizo qué…?!]
No podía creer lo que Ben me estaba diciendo.
[Es como te dije, él quemó la ropa que trajiste la primera noche antes de irse.]
Ya entendía porque no podía encontrarla en ninguna parte del cuarto de Izaya, el malnacido se había atrevido a quemar la ropa que me había regalado mi hermano menor.
[Definitivamente lo estrangularé… ¿Dónde trabaja? Voy a buscarlo.]
Exigí completamente furioso, sé que estaba mal el gritarle a la persona que me había brindado un desayuno con amabilidad hace un rato, pero ahora mismo no podía controlarme.
[Él regresará en la noche. Lo mejor que puedes hacer es esperarlo en su cuarto o dar un paseo. De día es seguro…]
Me comentó Ben pasando de mí para limpiar las mesas.
¿Acaso Ben había dicho que de día era seguro pasear?
Ya lo creía…
Pero era una buena idea, tal vez podría descubrir algo por mí mismo. Y de paso podría dejar de lado el que Izaya me ayudara a encontrar a Hana.
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No…
Definitivamente no quería volver a salir con ese suéter deportivo que decía "Amo las ensaladas". Tenía que haber algo que pudiera usar en el armario de Izaya, pero graciosamente al abrirlo lo único que encontré fueron camisetas negras. También habían pantalones y ropa interior del mismo color para mi espanto.
¿Es que acaso Izaya no conocía otro color?
Como sea…
Tomé la maldita camiseta y me la puse. No me quedaba tan mal, ya que la diferencia de tamaño no era tanta para que se notara a leguas que no era mía. Con los jeans negros que había comprado el día anterior quedaba más o menos decente para mí.
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[¿Eh? Realmente no sabemos de dónde vino eso de que el azul trae mala suerte. Me lo dijo mi mamá. Ella dijo que nunca lo usara.]
…
[Mí mamá también… Ella dijo que mi abuela se lo había pedido en su momento y que mejor le hiciera caso o algo malo me podía pasar.]
…
[La verdad es que no deberías andar por esa casa de huéspedes. Dicen que ese lugar tiene malas vibras y que la gente que va de noche nunca más aparecen. Es una leyenda urbana pero nunca la he querido comprobar jajajaja. Al igual que la superstición de "no vestir de azul jamás".]
…
[¡Si te atreves a venir de azul a este lugar, las cosas malas tendrán el libre paso a tu morada! O eso dicen… Tenía un amigo que quiso probar si eso era verdad y nunca más lo volví a ver… Aunque dicen que se fugó con su novia a algún lado jajajaja.]
…
[Ah, yo sé eso. Si vistes de azul, las cosas malas tocarán tu puerta. La única oportunidad es irte antes de que la oscuridad te atrape. De esa forma me lo relató mi abuela. Ya sabes, las abuelas saben cosas y siempre es mejor hacerles caso.]
…
De las pocas personas que se dignaron a hablar conmigo, estas fueron las respuestas más "decentes" que pude conseguir. Los únicos que respondieron algunas de mis preguntas estaban entre los diez y los quince años; eran gente que no sabían porque seguían aquellas supersticiones, pero que no se atrevían a ir contra ellas por el miedo a lo que podría pasar. Habían cuatro cosas que podía rescatar de todas estas declaraciones y que me quedaban muy claras, ya que varias de estas las había vivido en carne propia dos noches atrás.
Número 1: Te vuelves el objetivo de "eso" que se llevó a Hana si vistes de azul, lo que quiere decir que los demás no son atacados.
Número 2: La casa de huéspedes es peligrosa y todos los que estaban vestidos de azul sin habitación habían sido enviados a propósito allá para que fueran atrapados, incluyéndome. Solo que yo si llegué a sobrevivir…
Número 3: Los jóvenes de este pueblo parecen no entender nada de esta superstición, solo saben que no deben desafiarla. ¿Esto quiere decir que los más ancianos si saben el porqué de todo?
Número 4: Y no menos importante… Todo lo malo solo sucede de noche.
Estas cuatro cosas debían volverse mi ley desde ahora si quería hallar a Hana con vida. Izaya tenía razón, ya había llamado demasiado la atención y por eso ahora debía mantener mi perfil bajo. En este instante podía comenzar con una gorra negra para tapar mi cabello y moverme con discreción mientras buscaba mi próximo objetivo. Como había dicho antes, lo jóvenes no conocían ningún detalle útil para mí, por ello debía encontrar a alguien de mucha más edad que pudiera decirme la verdad directamente.
Solo que encontrar a alguien así sería difícil.
Todos los ancianos que había abordado antes parecían temerosos de decir algo sobre ese tema.
¿Entonces cómo demonios conocería la verdad?
Estaba seguro que Izaya tampoco me diría la verdad a la primera, ya que sospechaba que él sabía mucho más que toda esta gente junta.
[Disculpe señora, no soy de aquí y… ¿Sería tan amable de explicarme las supersticiones? Soy algo así como estudiante de cultura y esto podría ayudarme para pasar el semestre.]
Bien, ya estaba harto de solo preguntar de la forma tradicional. Esta vez solo fingiría ser un estudiante para que al menos me dejaran hablarles y no me cortaran a la primera.
[Jovencito, no me gusta hablar de estas cosas. Hay más cultura en otros pueblos, esta simplemente no es interesante.]
Respondió la anciana un poco molesta de que le hablara al saber que yo no era de aquí.
[No sea así… De verdad necesito terminar mi trabajo… ¡Por favor!]
Rogué patéticamente a ver si le llegaban mis palabras al corazón de esta fría anciana.
[No es no. Ve a otro pueblo, no vayas a terminar como ese chico que vino hace unos años y-… ¡Ya déjame en paz!]
[Espere… ¿Qué le pasó a ese chico?]
Interrogué sin disimular.
[Solo vete de aquí y no busques cosas que no se te han perdido. La gente que hace muchas preguntas también la mala suerte toca su puerta.]
Casi se podía tomar eso como una amenaza.
¿Qué había pasado con ese chico que ella había mencionado…?
Me llenaba de intriga y temor porque sabía que podría pasarme algo malo de la misma forma.
¿Tal vez era como una maldición…?
[Siento haber dicho eso. Solo hazme el favor de no hacer preguntas y vete por donde viniste. Ese chico no le fue nada bien, es mejor que no te pase algo parecido. Ya no diré más.]
La anciana comenzó a caminar lo más rápido que su cuerpo pudo y se perdió de mi vista en unos cuantos minutos sin más. Su advertencia no podía ser más clara, aun así, eso no me alejaría del pueblo de Camille cuando no había encontrado a Hana ni a los demás. Necesitaba saber qué les había pasado a ellos, costara lo que costara.
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Cuando hubo llegado la noche, me encerré en el cuarto de Izaya con las luces apagadas para esperar al dueño de este. No pasó mucho tiempo cuando la puerta comenzó a abrirse, dejando pasar al maldito insecto hacia el interior. Con furia desmedida me acerqué y lo agarré desde la espalda para estamparlo en la cama.
[¡…! Sh-Shizu-chan~.]
[¡No me llames así!]
Torcí su brazo tras su espalda para ganar más control sobre su cuerpo, lo haría decirme todo a las malas ahora que lo tenía inmovilizado.
[¿Crees que fuiste muy gracioso al dejarme desnudo y lleno de sangre? ¡Maldito enfermo!]
Izaya no respondió a lo que le dije, así que muy fastidiado lo volteé para que me mirara a la cara y me senté sobre su estómago para que no pudiera moverse. Pude ver su sonrisa de satisfacción que solo me provocaba estrellarlo contra la pared como se merecía, pero no le di el gusto. Estaba seguro que él esperaba que lo hiciera.
[Shizu-chan… ¿No estuviste más tranquilo toda la noche? Si no hubiera hecho eso, la mala suerte habría tocado la puerta de Ben y todo lo que viviste en la casa de huéspedes se hubiera repetido. ¿De verdad querías eso?]
[Te paso el que quemaras mi ropa porque era azul… ¡Pero el que hicieras lo demás…! ¡¿Qué demonios tenía eso que ver con la mala suerte?! ¡Dime!]
[No preguntes eso. La gente que pide muchas respuestas les va muy mal~. Confórmate con saber que no te hice nada raro. No me van los hombres de cualquier forma.]
[¿Confórmate? ¿No te van los hombres?]
Reí al repetir lo que Izaya había dicho en forma de preguntas.
[Debes estar bromeando si crees que me voy a tragar esas dos cosas. ¡Tú…! ¡¿De dónde demonios sacaste esa sangre?! ¡Y además si no te van los hombres…! ¡¿Por qué demonios me besaste entonces?!]
Ah, por supuesto.
"No me van los hombres, pero igual te besé por amor a la patria…"
¡Mentira!
No puedo pensar en una buena razón para besar a otro hombre después de que le rociaras un somnífero en la cara.
Esto no tiene lógica para mí.
Si, ya sé que la lógica para mí no tiene validez en la vida, pero por primera vez la necesito para entender a este sujeto y así no romperle el cuello mientras hablamos.
Después de todo… ¡¿Por qué mierda estoy tan cabreado por eso en especial?!
Estoy pensándolo demasiado, maldición.
[Era pintura. Y con respecto a lo otro pues solo quería ver tu cara de horror cuando lo hiciera, simple ociosidad~.]
[¡Eso claramente era sangre! ¡Olía como sangre! ¿Simple ociosidad? Te dejaré desnudo en la calle solo por simple ociosidad jajaja…]
Comencé a reír como si estuviera loco.
En cierta forma lo estaba porque las respuestas idiotas de Izaya solo me estaban colmando lo suficiente como para no pensar mucho lo que estaba haciendo. Más cuando sabía que a Izaya le valía un rábano mi estado de ignorancia extrema.
¡Quería respuestas, maldición!
[¿Q-Qué?]
Por primera vez en la noche vi a Izaya sorprendido.
Bien, vamos por buen camino~.
[Lo que escuchaste~. Voy a dejarte sin ropa en la calle. ¿Sabes? Debería pintarte de azul y sentarme a ver qué es lo que sucede para así descubrir la verdad. ¿Cómo no lo pensé antes?]
Mis manos le dieron vuelta a Izaya para soltarle el cinturón. Pude sentir como él forcejeaba para liberarse de mi agarre, pero el brazo torcido en su espalda volvió para ayudarme a mantenerlo quieto mientras su pantalón y bóxer eran tirados en el suelo. No debería sentirme mal por hacer esto, él quizás se había divertido cuando yo estaba inconsciente e indefenso.
[¡Basta! ¡Suéltame!]
Mi sonrisa se ensanchó al escuchar esos pedidos de parte de Izaya.
[No~. Te lo mereces.]
De un solo movimiento le saqué la camiseta y el abrigo, visualizando la existencia de un vendaje cubriendo el pecho de Izaya posiblemente. Como él estaba de espaldas a mí, solo se veía esa parte desde mi perspectiva. Por tercera vez le di vuelta a Izaya para ver mejor aquella herida, esperaba que esto no significara que toda esa sangre con la que estaba en la mañana perteneciera a él. Extendí mi mano para tocar el vendaje, pero Izaya habló deteniendo mi acción de inmediato.
[No la toques... Eres libre de lanzarme a la calle pintado de azul así como estoy, pero no desates el vendaje. Me rozó algo filoso y duele~.]
[Está bien…]
Técnicamente ese vendaje enfrío mis ganas de hacerle la vida de cuadritos a Izaya, aunque el estar viendo fijo esa parte de su cuerpo me llevó a mirar otras partes que me hicieron darme cuenta de algo importante. Eso que me parecía estar fuera de lugar el día anterior, ahora me era tan obvio que daba risa.
¿Cómo demonios pasé ese detalle tan comprometedor en Izaya?
Quizás había sido el licor en mi sistema…
[Oye… ¿Por qué no tienes sombra?]
Pregunté nuevamente con el espanto en mi voz como principal interprete de todo lo que estaba sintiendo en mi interior.
[A veces yo también me lo pregunto. ¿Por qué será, Shizu-chan~?]
Izaya se rió de mi pregunta.
[¡No juegues conmigo! ¡Si tú no sabes, menos yo! ¡¿Eres esa cosa que se llevó a Hana?! ¡Responde!]
Presioné su cuello con fuerza buscando sentirme seguro ante este hecho que para mí rozaba lo anormal.
¡¿Cómo alguien no podía tener sombra?!
¿Eso era algo normal?
No lo creo…
[L-Lo siento, Shizu-chan. Yo no me llevé a tu Hana. ]
[¿Qué es lo que quieres entonces? ¿Por qué te acercaste a mí? Si no me inspirabas confianza antes, ahora mucho menos…]
Si me decía que buscaba desaparecerme del mapa como había pasado con los otros, le rompería el cuello en ese mismo instante.
Al fin al cabo, no era la primera vez que lo hacía…
[Eso es simple. Estoy enamorado de Shizu-chan~.]
Nada de lo que había descubierto hasta ahora me había impactado más que aquella asesina declaración de Izaya.
…
…
…
[¿Qué…?]
[Traje a Shizu-chan a un lugar seguro donde ellos no podrían llegar porque me gustó desde la primera vez que lo vi. ¿Pero qué hizo, Shizu-chan? Salió huyendo como una nena al ganar un poco de atención del mismo género. Ah, qué lamentable soy~.]
[¿Qué…?]
Ya en este punto comenzaba a pensar que había perdido todo mi vocabulario porque no sabía qué más decir ante lo que seguía soltándome Izaya.
[¿Eres de lento entendimiento, verdad? Insisto en que soy lamentable. ¿Cómo puedo estar enamorado de alguien tan idiota?]
Volvió a repetir la palabra mortal.
Enamorado…
¿Era en serio? ¿De verdad estaba escuchando bien?
Él tipo que no soportaba me estaba diciendo que estaba enamorado de mí.
[¿Enamorado…? ¿M-Me a-amas…?]
[Sip~.]
[¿Por qué…? ¿Tú?]
Mi cerebro seguía buscando lógica a Izaya, quizás explotaría antes de que llegara a algo tangible.
[Quién sabe~. Pero podrías suponer que por eso me tomé muchas molestias ocultando tu presencia de ellos. Si no ellos te hubieran desaparecido. Deberías estar feliz, sigues vivo gracias a mí.]
Una sonrisa maliciosa recitó aquellas palabras como un hechizo para mí. Lo que él decía podía ser algo sospechoso, pero hacía que sus acciones tuvieran un poco más de sentido.
[¿No te dije que las cosas serían beneficiosas para ambos? A esto me refería~. Con la sangre despisté el olfato de ellos, no te encontrarían aunque se la pasaran buscando toda la noche. Si quieres vivir lo suficiente para encontrar a esa niña, me necesitarás hasta que te vayas de Camille~.]
¡Izaya le dijo a Shizuo que lo ama! D8
Izaya hace hincapié que Shizuo lo necesita para sobrevivir en Camille ~ :3
