Por fin sacando tiempo para seguir esta historia 8D~.

Respondiendo reviews:

Mari-chan: etto… Dudo que la muerta vaya a ser yo, soy inmortal~ (?) Y no actualizo porque no tengo mucho tiempo para escribir ahora que trabajo en un lugar con turnos rotativos xD –ahora tiene los turnos de madrugada-. Así que no te desesperes, no apareceré enseguida, pero eventualmente lo haré.


BELEWE

CAPÍTULO 08: LUZ


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Fue lo bastante difícil seguir al maldito anciano por el bosque sin hacer ni un solo ruido. Creo que hubo instantes en que pensé que nos había descubierto, pero parecía ser que el método de Izaya estaba dando resultados. El olor de su sangre camuflaba por completo el aroma a carne fresca que despedía mi cuerpo y que podía ser atractiva para aquel monstruo sanguinario. Realmente agradecía que fuera así porque si no habría terminado como aquella mujer con el cuello roto.

Y mientras mis pensamientos le daban vuelta a ese asunto, Izaya tomó mi mano de repente, parando mis pasos en modo de alerta.

[¿Qué pasa…?]

Pregunté en baja voz con fastidio, Izaya me había dado otro susto de muerte.

¡Al menos avisa cuando vayas a sostener mi mano en medio de la persecución de un monstruo!

[No podemos entrar así nada más…]

[¿Por qué?]

[Yo voy a entrar primero para entretenerlo. Tú aprovecha para revisar el lugar mientras.]

[¿Estás seguro…?]

[Si… Aunque es la segunda vez que intento acercarme a uno de ellos de esta forma. No sé lo que pueda pasar con este en especial.]

Izaya al decir eso me llenó de más incertidumbre, ya que antes él había mencionado que actualmente estaba evitando a los otros monstruos.

¿No se estaba Izaya tomando muchas molestias por mí?

¿Qué tal si ese anciano lo asesinaba?

No, no lo creo. Si esos monstruos tienen suficiente fuerza para competir con ellos, entonces Izaya podía darle pelea al anciano si algo llegaba a pasar.

Aquel pensamiento me tranquilizó, si era Izaya probablemente todo estaría bajo control…

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[¿Qué haces tú aquí…?]

Desde mi perspectiva podía ver el anciano mirando con desprecio e ira a Izaya.

[Si me miras de esa forma, entonces sabes quién soy~. Solo estaba explorando un poco, no tenía idea que esta era tu guarida. Tenía entendido que ustedes descansaban y se movían en grupos.]

[¿Ustedes? Ahora tú eres parte de nosotros, quieras o no. Ese fue el pago por lo que robaste. ¡Claro que te conozco! ¡Tú arruinaste a una de mis pequeñas, maldita sabandija!]

Izaya puso expresión de sorpresa por un segundo, pero de inmediato la sonrisa cínica regresó a su rostro. Eso me decía que Izaya sabía de lo que estaba hablando el anciano.

[Ah, ya entiendo. Tú estabas relacionado con esa niña.]

[¡No te rías! ¡Ella era muy amable y pura! ¡Tú simplemente acabaste con ella!]

[Oe, Oe, no lo hagas sonar peor de lo que es. Solo le di el descanso que ella misma me pidió. Si tanto la querías, debías saber qué era lo que deseaba en verdad. No todos se acostumbran a esto…]

[¿Acostumbrarse? Esto no es un problema. Tengo toda la vida para seguir creando todas mis bellas y puras esculturas.]

¿Esculturas…?

¿De qué esculturas ese anciano estaba hablando…?

En ese momento, cuando por fin entendí de qué estaba hablando el anciano, mi estómago dio otro vuelco. Las esculturas a las que se refería eran estatuas de cera hechas a partir de los cadáveres de más de veinte niñas que estaban acomodadas por toda la cueva. Pero ni siquiera eso era lo más perturbador del panorama.

La forma en que estaban inmortalizadas mórbidamente era lo más nauseabundo.

Las pobres e inocentes infantes estaban todas aun encerradas en jaulas con una expresión de horror y amargura. Aquel enfermo las había bañado en cera caliente mientras aun vivían y estaban cautivas en esas jaulas. El aire se me fue de los pulmones al pensar que Hana pudiera ser una de estas espantosas estatuas. Y antes de que me diera cuenta ya estaba revisando estatua por estatua.

No, por favor.

Que Hana no fuera una de estas niñas.

¡Por favor…!

[Al parecer te volviste loco ya… No es de extrañar, pero… ¿Cuánto tiempo llevas aquí?]

Preguntó Izaya interrumpiendo mi pánico en el proceso.

[Ya perdí la cuenta. ¿Por qué? ¿Acaso importa? Voy a asesinarte y a purificar el alma de mi creación que arruinaste.]

[Es inútil hablar contigo. ¿Por qué simplemente no dejamos esto aquí?]

Izaya retrocedió un poco para mi sorpresa, las cosas se sentían que iban por mal camino. Lo mejor era que saliera antes de la cueva para que él pudiera escapar sin pensar que yo quedara atrapado con ese sujeto.

[Maestro, hay otro un intruso…]

Una voz adicional de una joven muy cerca de mí me dejó en evidencia. La chica antes de que yo pudiera reaccionar se me abalanzó con las claras intenciones de darme un mordisco. Me costó alejar su boca de mi cuello, pero al patearla sin más pude emprender mi huida.

[¡Izaya, ella no está aquí!]

[¿Qué…?]

Aun cuando grité aquello, Izaya no se movió de su lugar y continuó mirando al anciano a los ojos con desconfianza.

[Ya veo, así que andabas detrás de mi última adquisición. Pero lamento arruinarte la diversión. Ella no está aquí. Madame se la llevó hace dos noches… ¡Me indignó aquello, pero no se puede hacer nada con ella…!]

¿Madame…?

¿O sea que Hana…?

¡Estaba aún viva hace dos días!

Pensé con emoción.

Pero mi alegría no duró mucho, en cuestión de segundos pude ver como el cuerpo de Izaya se estrellaba contra el muro de la cueva. Su sangre se esparció por toda la superficie, dejando una brutal vista delante de mí. El anciano corrió hasta el lugar en donde había quedado tirado Izaya y con una sola mano lo levantó en el aire.

[O-Oye… ¿Vas a matarme? Sabes que no puedes. ¿Verdad?]

[Eso no me importa. Quiero verte al menos sufrir ahora que tú mismo has venido aquí.]

Izaya intentaba quitar la mano del loco anciano, pero parecía ser que él no tuviera nada de fuerza.

Esto no era normal.

¿Acaso Izaya no tenía la misma fuerza que esos otros individuos?

No lo entendía.

[Ven aquí, Kimiko. Puedes destrozarlo para entretenerte.]

La chica que antes me había intentado comer ahora estaba caminando hacia Izaya con un hacha. De inmediato, tomé la roca más grande que encontré para lanzarla hacia ellos, había que aprovechar que estaban pasando de mí por alguna razón. Por su parte, Izaya al ver la roca mordió al anciano para quitarse del camino de esta y así evitar ser golpeado también.

Lo sentía por la chica, pero era Izaya o ella.

En estas circunstancias mis prioridades eran muy claras.

[¡Casi me golpe-…!]

Izaya no siguió con sus quejas porque ahora lo había tomado por el brazo y lo arrastraba conmigo hacia el exterior. Si eran tan fuertes, esa roca podía ser nada para ellos, pero al menos nos daba algo de tiempo para alejarnos.

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[Creo que no es una buena idea regresar al lugar de Ben.]

Izaya hizo un ademán para que dejara de llevarlo del brazo después de que hubiéramos recorrido muchos kilómetros por el temor de que nos pudieran estar siguiendo. Sentía que era una mala idea que paráramos, pero incluso yo estaba cansado de correr.

[¿Por qué…?]

Interrogué tirándome junto a un árbol para recuperar el aliento.

[Solo es precaución. No quiero involucrar a Ben en esto. Si yo puedo entrar al Bar… Tal vez ellos también puedan. Por eso…]

Ok, ahí estaba eso que no había entendido antes.

"¿Entonces no eres gay…? Ya sabes, por lo de bar."

"En realidad no. Solo viví ahí porque el alquiler es sumamente barato y cuando pasó 'eso', fue al único lugar al que pude volver a entrar por la noche."

[Por eso es que creo que deberíamos ir a mi escondite. No está tan lejos.]

Vi que él miró su reloj con preocupación, no faltaba más de una hora para el amanecer.

[Antes de eso… Explícame lo que ese anciano y tú estaban hablando. ¿Además por qué dijiste antes que solo podías entrar al Bar de Ben?]

[Puedo explicarte eso cuando lleguemos a nuestro destino. Claro, si es que quieres…]

No era difícil adivinar las dudas que me daban el ir hasta el lugar en donde Izaya se escondía todas las noches, prácticamente estaba entrando a la boca del lobo. Ni siquiera debía mencionar que acababa de escapar de la cueva de un loco que bañaba en cera caliente a sus víctimas dentro de sus jaulas. Debido a esto, una parte de mí temía encontrar algo más retorcido en la guarida de Izaya.

Lo que me llevaba a pensar…

[¿Izaya…? ¿Estás bien…?]

Detuve mis cavilaciones llenas de peligro al ver a Izaya respirando con dificultad, se estaba tocando el pecho con una expresión de dolor que me inquietaba. Entonces recordé el golpe que le había dado el anciano antes. Estaba por acercarme pero Izaya levantó la mano para detenerme.

[No te acerques… Solo…]

[Olvida las preguntas por ahora y dime hacia qué dirección está tu guarida. Allá hablaremos.]

Bien, no teníamos mucho tiempo para discutir. Izaya se estaba poniendo pálido y eso era una clara indicación que las cosas no estaban como siempre. Incluso en la pelea él había estado muy débil…

¿No se suponía que los de su tipo debían tener mucha fuerza?

Difícilmente, Izaya había pasado del promedio en ese momento.

[…]

Él no se negó, pero ya no parecía estar él mismo a gusto con su sugerencia inicial.

Tal parecía que estaba por descubrir algo muy importante…

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[¿Dónde está…?]

[Shizu-chan… No puedo creer que no veas mi casa. Es decir, solo los inteligentes pueden verla…]

Contestó Izaya con toda la maldita seriedad del mundo. Imaginaba que yo tenía una expresión de incordio cuando lo dejé caer de mi espalda hacia el duro suelo como represalia de haber usado ese estúpido apodo y de paso esta tonta indicación.

[Eres un…]

Él ahogó un insulto mientras me miraba con indignación desde el piso, pero se tranquilizó para levantar su mano y señalarme hacia un árbol que parecía que estaba por caerse en cualquier momento.

[Ese árbol de ahí tiene una abertura en su base, en ese lugar hay una compuerta. Álzala rápido…]

Ya los primeros rayos del sol estaban tocando las copas de los árboles más grandes. Hice lo que él me pidió y luego vi cómo se acercaba a toda la velocidad que su cuerpo le permitía hacia mi lugar. Y entonces alcé mi mano para evitar que llegara hasta la entrada.

[¿Q-Qué haces…?]

Izaya estaba aún más inquieto, podía leer en sus ojos el terror que sentía al no verse resguardado en ningún lugar.

[Al menos quiero saber por qué es necesario ocultarte… ¿Eres en verdad uno de ellos?]

Lo sé…

Era imbécil hacer esto, pero necesitaba calmar esa duda que unas simples palabras no podían lograr. Yo necesitaba hechos, no palabras; quería palpar la verdad por una vez en todos esos días. Sabía que Izaya podía entender eso viendo mi expresión de incertidumbre, si quería que confiara en él en verdad, entonces al menos debería empezar con eso.

Él suspiró antes de mirar hacia el hilo de luz que tocaba una parte del pasto.

[Ok, complaceré tu curiosidad…]

El primer dedo que tocó la luz comenzó a arder por el contacto. El fuego se iba extendiendo lentamente por la piel blanca, dejando solo partes negruzcas que empezaban a volverse cenizas. Él acercó más su brazo al rayo destructor, pero yo lo detuve antes de que siguiera haciéndose daño.

[Ya lo comprendo. P-Para por favor…]

Izaya sonrió y luego entró rápidamente al escondite con mi persona siguiéndole de cerca.

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[Quédate aquí hasta que el sol ilumine todo. Yo tengo que dormirme ahora, pero volveré en la noche.]

[¿Contestarás mis preguntas en la noche…?]

[Si… Todas las que quieras. Así que nos vemos en la noche…]

Izaya caminó hacia un armario y se encerró ahí sin más. Por unos momentos escuché golpeteos hasta que el silencio inundó el ambiente y fue cuando supuse que Izaya se había dormido por completo. En ese instante, otra pregunta llegó a mi mente al pensar de qué manera podía dormir Izaya en un armario.

¿Por qué no se enterraba en el suelo como los demás?

Si se estudiaba el ambiente, no era ni cercano a estar en una fosa. Prácticamente estaba en un cuarto subterráneo de madera que se veía que tenía mucho tiempo. Al menos parecía que no se iba a derrumbar de repente porque la construcción era bastante firme para mi alivio.

[No está mal tener una curiosidad algo insaciable… Esto es algo que eventualmente tendré que saber… ¿Verdad?]

Me convencía cínicamente mientras estaba por abrir la puerta del armario. Los latidos de mi corazón empezaron a subir de intensidad al estar a centímetros de mi objetivo, lo que viera al otro lado podría cambiar mi concepción de todo o quizás no… No lo sabía, pero la duda de aquello era suficiente para carcomer mi alma.

Izaya era uno de ellos.

Aun así ahora sentía la angustia de saber que alguien que me estaba ayudando, pasaba por esta inusual situación.

Trataba de ponerme en su lugar.

¿Qué haría yo si fuera una de esas cosas?

¿Comería personas también?

¿Me mantendría cuerdo en tres años como Izaya estaba?

Además… ¿Izaya había comido personas…?

Esa pregunta me detuvo en mi lugar.

¡Ah, diablos!

Mis pensamientos se estaban revolviendo en mi mente.

No sé qué pensar ni qué hacer con respecto a Izaya.

Confiar o no simplemente seguirlo ciegamente de verdad.

Ya estaba confundido…

[¿Tiene sentido pensar todo eso frente a esta puerta…?]

¡Es cierto!

¡Solo tenía que entrar y ver! ¡Después podía responderme yo mismo esa larga lista de preguntas, maldición!

Abrí la puerta de una sola vez y lo que vi me dejó sin aire. Si, Izaya estaba aún adentro, pero no como lo acababa de ver hace unos minutos. Él era solamente… huesos. Todo el esqueleto de la persona que se la pasaba llamándome 'Shizu-chan' estaba descansando en el suelo en posición fetal como si tratara de protegerse de esa forma mientras dormía.

Ahora… ¿Estaba dormido o quizás ya estaba muerto?

Ese era el dilema del asunto.

[Ah, diablos… Ya no quiero pensar lo que resta de la mañana.]

Era consolador saber que Izaya no podría lanzarme y comerme mientras dormía porque ahora era un costal de huesos en todo el sentido de la expresión…

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Y llegó el mediodía conmigo todavía estando dentro de aquel extraño escondite. Como era de esperarse, Izaya seguía siendo solo puros huesos y eso me ponía en un estado de gran perturbación. Y pensar que hace unas horas me había estado llamando por un tonto sobrenombre y ahora no podía hablar ni moverse.

Nada de nada…

¿Volvería a ser él mismo en la noche…?

¿Y por qué tengo que esperar hasta la noche…?

Si bien, Izaya no se movería hasta entonces, yo podía tirar sus huesos a la intensa luz del mediodía y ver como estos se volvían cenizas en cuestión de minutos. Hasta ahí llegaría Orihara Izaya y yo me libraría de su existencia, de su peligrosidad y de sus emociones por mí. Serían tres pájaros de un solo tiro y solo tendría que hacer lo mismo con los demás caníbales de su especie. La única que quedaría en la lista era la mujer llamada Madame que tenía a Hana en su poder. Al final cuando la recuperara, escaparía de este horrible pueblo y haría lo posible para que nadie viniera jamás.

Si, sonaba genial el plan pero algo me decía que todo no podía ser tan sencillo, empezando por lo de eliminar aquí a Izaya.

Llevaba más o menos dos horas mirando los huesos mientras estaba sentado en el suelo.

¿Por qué demonios lo estaba pensando tanto?

Izaya no era alguien cercano… Si lo acababa aquí, lo demás sería más fácil.

[Diablos… Soy un idiota.]

Pasé mi mano por la cara y eché todo mi cabello hacia atrás por la exasperación de mis dudas. No podía hacerlo y eso ya era una declaración que no podía cambiarse. Veía como un gran error deshacerme de Izaya de esta forma tan rastrera y cobarde por el simple hecho de conocerlo. Tal vez era alguien que detestaba desde la primera vez que lo había visto, pero sospechaba que ya me había acostumbrado a tener a una persona como él muy cerca por más difícil que fuera creer, incluso para mí.

Si fuera alguien desconocido, obviamente no lo pensaría dos veces.

[Creo que iré donde Ben…]

Mi estómago exigía el desayuno y yo no se lo seguiría negando. Por ahora esta sería la tarea que llevaría toda la prioridad para ser satisfecha.

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Los movimientos repentinos dentro del closet me indicaron que Izaya ya estaba de vuelta. Según mi reloj, eran alrededor de las siete y media de la noche. Me parecía que aquella hora parecía ser la predilecta por todos para despertar o quizás había algún secreto tras esto. Con esto en mente, encendí mi linterna e iluminé la puerta del armario para ver como Izaya salía de ahí.

[Vaya, qué recibimiento~.]

Izaya se tapó un poco la cara para evitar la luz que podía estar cegándolo por no estar acostumbrado a ella. Cuando se acercó hasta mi posición pude vislumbrar la expresión de duda y sorpresa mezclada en su rostro. No tenía que ser un genio para saber que Izaya le asombraba estar todavía vivo cuando me había tenido que revelar su debilidad en la mañana. Quizás hasta pensó antes de caer dormido que yo echaría sus huesos al exterior para eliminarlo.

Pues Izaya, lo pensé durante dos horas~.

[¿No te gusta?]

Respondí con una sonrisa mientras dejaba la linterna encendida en el suelo para iluminar el cuarto como si fuera una lámpara.

[Debo admitir que me alegra en cierta forma…]

[¿Y entonces…? ¿Vas a decirme lo que quiero saber?]

[Ya que sigo vivo… ¿Por qué no?]

Ahora que miraba bien a Izaya, no tenía ninguno de los golpes que había recibido él en la madrugada. Ni siquiera la sangre estaba presente en su ropa. Levanté la vista para encontrarme con la mirada de Izaya quien parecía estar leyendo las inquietudes que estaban en mi cabeza.

[No te preocupes, también te explicaré esto. Es mejor que recuerdes cada detalle de lo que estoy por contarte. Tal vez vaya a serte útil si vamos a ir tras Madame~.]

Los dedos pálidos de Izaya se apropiaron lentamente de mi barbilla para que no me despegara de su campo de visión.

[¿Quién es ella exactamente…?]

[Es alguien que podría destruir tu futuro si no tienes cuidado~.]

La boca del idiota estaba cada vez más cerca de mí, pero aun así no me molesté en alejarlo. Él era como las arenas movedizas; entre más luchabas con ellas, más quedabas atrapado.

[Lo tendré en mente, así que comienza a contar.]

Con estas palabras, la sonrisa de aquel ser se ensanchó aún más.


Ahora Izaya nos revelará más sobre el misterio de Camille en el siguiente capítulo ~D8.

DEATH GOD RAVEN~ :3