HIGH SCHOOL GUARDIANS
Noche en el zoológico
Jack había descubierto el secreto de Jane de una forma inusual, y a pesar de que sí le creyó, si no la hubiera conocido antes no le hubiera creído nada. Ahora acompañaría a Jane a su segunda misión.
Habían acordado que se verían esa noche, sería complicado escaparse de casa, pero no para esos dos chicos. Jack, después de escabullirse por los pasillos de las habitaciones y llegar a la puerta trasera, salió sin hacer ningún ruido.
Se fue directo a la casa de Jane, donde seguramente lo estaba esperando. Se fue a la ventana de Jane que claramente tenía unos copos de nieve.
Jane escuchó el ruido de los pasos de su ahora amigo y fue a su ventana, dándole una sonrisa cómplice. Perla estaba en una bolsa de mano, acurrucada dentro de ella. Jack se dio cuenta de que iba a saltar de una altura algo peligrosa, pero antes de poder traer una escalera, Jane ya estaba abajo con él y sin ningún rasguño.
Jack: ¿Cómo es que tú…?
Jane: Una muy larga historia…..Ahora vamos.
Jack siguió a su amiga, no sabía exactamente a dónde iban, pero solo estaba ahí porque quería saber si estaba diciendo la verdad. La expresión de su rostro decía que hablaba en serio.
Al llegar al lugar mencionado, que era el zoológico de la ciudad, Jack notó el pesado y nada agradable ambiente. Jack ,de repente, sintió algo que hizo que escalofríos recorrieran su espalda.
Jack: Este ambiente n-no me agrada.
Jane: mmm, debe estar cerca….Perla ¿Segura que es aquí?
Perla: Por supuesto.
Jane: Entonces hay que esperar.
Jack: ¿Esperar? ¿Qué vamos a esperar?
Jane: Algo que posiblemente estén en tus peores pesadillas.
Jack: O-Ok
Después de varios minutos, una de esas criaturas salió de repente y saltó directo al zoológico. Los dos chicos y la canina se vieron perplejos. Jane de inmediato se puso el anillo y tomó la forma con la que Jack la había visto la otra noche.
Se escuchó un rugido histérico y descontento, al parecer esa criatura había despertado a un animal. Luego un fuerte sonido se escuchó detrás de la pared, siendo derrumbada segundo después, dejando ver a un tigre furioso. Lo que dejó a los chicos helados fue ver que este tigre tenía el pelaje negro y sus ojos eran completamente rojos.
Jack: Bien, creo que esa es tu señal.
Jane: No debemos dejar que llegue a la ciudad.
Jack: Y ¿Cómo lo vamos a lograr?
Jane: Tú tendrás que distraerlo…mientras encuentro una forma de extraer lo que sea que esté controlando al tigre.
Jack: ¿Qué?!...Estás Loca…..No puedo contra eso.
Jane: Si realmente ahora eres mi amigo, tendrás que ayudarme con esto (completamente seria)
Jack: Pero….agh….está bien. (Resignándose)
Jack salió del escondite y llamó la atención del tigre con la primera cosa que se le vino a la mente. Solo lo tenía que mantener distraído, ¿qué tan difícil podía ser? Jane, en ese momento, buscó algo rápidamente en su libro y encontró que para repeler a la cosa que estaba controlando al tigre, debía morderlo en el cuello, como un vampiro.
Jane: Bien….tú puedes. Vamos, vivías en un país lleno de murciélagos y esa clase de leyendas.
Jane cerró sus ojos y pensó en volar como un murciélago. Al abrir los ojos, se había convertido efectivamente en un murciélago y voló hacia el tigre que de alguna forma, aún estaba distraído por Jack, y Perla, quien lo estaba ayudando. Jack se sorprendió al ver que a la perrita le habían salido una especie de alas de hada.
Jane ahora en forma de murciélago, se fue directo al cuello del tigre y con una rápida y fuerte mordida, la oscura criatura chilló y salió del cuerpo del tigre, que cayó al suelo pesadamente. Jane volvió a su forma original.
Jack: wow…eso es muy raro….pero impresionante.
Jane: Sí, lo sé….espero que ahora sí me hayas creído.
Jack: Ahora no tengo la menor duda.
En otra parte de la ciudad.
Había una mansión bastante escalofriante para los que pasaran por ahí. En ella, vivía Pitch con sus padres. Pitch no sentía el cariño ni la comodidad de un verdadero hogar, nunca lo había hecho.
Sus padres, esa noche, lo habían llamado para informarles sobre lo que le habían encargado durante su estancia en la escuela Moon.
Sra. Black: Y bien Pitch….que has descubierto.
Pitch: Bueno….e-es que y-yo no...
Sr Black: No nos vengas con que no has descubierto alguna de las debilidades de esos ineptos.
Sra. Black: ¡Te pedimos que vigilaras a los hijos de nuestros enemigos, inútil!
Pitch: Sí….p-ero ellos n-no son tan malos….e-ellos m-me ayudaron c-cuando e-esos bravucones m-me i-iban a pegar...(con lágrimas amenazando en caer)
Sra. Black: Y ¿qué? A nadie de tus compañeritos les importas…..y menos a ellos.
Sr. Black: Cuando menos te des cuenta, te traicionarán…..ellos no son tus amigos….nadie quiere ser, o será tu amigo. ¡Solo mírate!….eres un pequeño, debilucho, renacuajo que ni siquiera se sabe defender.
Pitch estaba al borde de las lágrimas, pero no podía demostrarlo con sus "padres". Desde hace tiempo había pensado que ellos ni siquiera eran sus verdaderos padres biológicos.
Sra. Black: ¡¿Sabes qué?! ¡Vete a tu cuarto inmediatamente! Estás castigado sin cenar...para que aprendas a no ser una decepción...la próxima vez, no falles.
Pitch: E-Está bien. (Con la cabeza gacha)
Pitch se retiró a su cuarto corriendo y una vez allí, se lanzó a su cama para llorar descontroladamente. Se preguntaba una y otra vez si realmente sus "padres" lo amaban de verdad. Aunque él ya sabía la respuesta; el momento que le habían dicho débil, supo que no lo querían de verdad...Se preguntaba afligido qué le habría ocurrido a sus verdaderos padres.
Esa misma noche, el chico se escabulló hacia una sala, en donde sus supuestos padres siempre tenían reuniones. Él no tenía autorización de ingresar a esa sala, por más urgente que sea, hasta había guardias que siempre le habían evitado el paso desde muy chico.
Pero esta noche no fue así, los guardias no estaban en sus puestos y sintió un gran alivio.
Se acercó un poco a la Sala y escuchó risas, por lo que decidió ir a investigar. Con mucha cautela se acercó a la puerta para ver mejor y escuchó a sus padres riendo de una manera nada normal.
Al enfocar su vista, se dio cuenta, horrorizado, que los que según eran sus padres, eran aquellas criaturas que siempre aparecían y lo perseguían en sus peores pesadillas. Pitch no lo podía creer, estaba atrapado con esos mounstruos... en serio esperaba que sea una de sus típicas pesadillas.
Sra. Black: Si ese tonto niño no hace lo que queremos que haga….tendremos que hacerlo de la manera difícil.
Sr Black: ¡Es increíble que tengamos que cuidarlo!
Sra. Black: Paciencia….de alguna forma vamos a obtener lo que nos pertenece….y después, todo este mundo sucumbirá en la eterna oscuridad.
Pitch pellizcó su brazo, una y otra vez, pero, al sentir el dolor, se dio cuenta de que lo que estaba viendo y escuchando, era totalmente real...Escuchó el sonido de pasos resonando en la madera vieja del suelo, y salió corriendo a su habitación. ¿Qué iba a hacer? ¿Por qué estaba con esos monstruos y no con sus verdaderos padres?
Tal-Tal vez si les decía a sus nuevos amigos-porque tenía la esperanza de que ellos sí eran sus amigos-lo podrían ayudar, pero y ¿si no le creían? Pitch suspiró. Debía tomar ese riesgo.
En el zoológico.
Jane: Debemos llevar a este tigre a su hábitat.
Jack: ¿Cómo?
El tigre se movió, llamando la atención de los dos chicos, y abrió los ojos. Se paró adormilado para luego acercarse a Jane y ronronearle para agradecerle de haberlo salvado.
Jane: Sí, de nada. (dijo riendo)
El tigre se acercó a Jack, quien estaba algo temeroso, pero el tigre le lamió la cara a modo de agradecimiento y luego le ronroneó amistosamente. Después, los chicos guiaron al tigre a su hábitat y al instante cayó dormido. ¡Qué suerte que Perla había puesto una cubierta a las cámaras de seguridad antes de entrar!
Jack y Jane fueron directo a sus casas, pero en vez de caminar, Jane, aprovechando sus nuevas habilidades de vuelo, agarró a Jack de los brazos y lo llevo a su casa para que nadie sospechara.
Estando ahí, Jack decidió que fue divertido y que quería volver a tener ese tipo de aventura. En serio había hecho amistad con una chica extraordinaria. El chico se fue a dormir tranquilo, sintiendo que el tiempo se había detenido al estar con Jane.
Jane voló a su habitación y fue directo a su cama, quedándose dormida. A lado de ella estaba Perla, quien le había quitado el anillo a su ama con delicadeza para ponerlo en el cajón de su escritorio donde siempre lo había estado guardando.
