Disfruten!


Cap. 7: "El Pasado de Ciel" 2da Parte

"Aquel que vive de recuerdos arrastra una muerte interminable"

- Quién eres? – preguntó Rachel, ya que la persona que estaba enfrente de ella, le daba muy mala espina. Se encontraba vestida con un traje negro y sombrero. Su aspecto era serio y callado hasta que finalmente habló:

- Buenas noches, me presento – dijo – mi nombre es Arthur Takumoto, soy el agente solicitado por su marido, el señor Vincent Phantomhive, se encuentra él en casa?

- Nnnnooooo – respondió dudosa – no creo que mi esposo haya contratado a un agente sin consultármelo, será mejor que se vaya – intentó cerrar la puerta, pero el hombre se lo impidió – q-?

- Lo siento, señora , pero no puedo permitir que la puerta en mi cara – respondió.

- De qué está hablando? – y en eso un grupo de hombres salieron de su escondite y "Arthur" sacó un arma asustando a la mujer.

- Escuche – seriedad total – su marido se metió con gente de otro mundo y no se atreve a pagar por los servicios prestados, así que requerimos de su compañía – chasqueó los dedos y sus compañeros empujaron la puerta haciendo retroceder a Rachel – entendió?

- Me rehusó – se negó

- Piénselo mejor – le propuso – lo prefiere por las buenas o por las malas? – pero antes de que pudiera contestar un sonido les llamó la atención.


- Jaja, parece que lo disfruto, joven amo – comentó Korumi,

- Jeje, si, ojala hubieras venido – sonreí y justó en ese momento habíamos llegado pero me había olvidado de decirle algo a mi madre, así que solté la mano de mi sirvienta y salí corriendo.

- Muy bien, ya llegamos *Ciel suelta su mano*… e-espere joven amo! – llamó.

- Enseguida vuelvo! Voy a decirle algo mamá – le respondí y seguí corriendo por el corredor. Ya estando cerca de la escalera grité – MAMA! - pero al asomarme fue cuando sucedió.


- MAMA! – todos dirigieron sus miradas hacia las escaleras y lo que visualizaron fue la figura de un niño. "Oh no… no te acerques Ciel" rezaba Rachel para que no lo atraparan, pero el pequeño ya había mostrado su rostro.


-O….ka-san – mi expresión alegre se tornó sorprendida al ver a mi querida madre con cara de terror y rodeada de muchos hombres armados. Me quedé helado ante tal escena.

- Hmp, atrápenlo – murmuro el líder y en eso ella al escucharlo me alertó.

- CORRE CIEL CORRE! – gritó con todas sus fuerzas mientras la sujetaban fuertemente del brazo para que no escapara. Yo me encontraba completamente congelado del miedo; no podía moverme, solo escuchaba la voz de mi mamá gritándome con desesperación.

Los subordinados de ese sujeto se aproximaban cada vez más hacia mí. Cuando milagrosamente reaccioné, hice caso a sus palabras y comencé a correr a toda velocidad por los pasillos del 1er piso, pero me había olvidado que deje a Korumi esperando. Justo me vio corriendo y se me acercó.

- Al fin llegas joven amo, el baño está listo – me dijo. No sabía cómo decirle que estaba siendo perseguido por personas peligrosas, así que lo único que pudo salir de mi boca fue:

- L-lo siento Korumi-san – exhausto – ahora no tengo ganas de bañarme y seguí de largo.

- …. – silencio – estos niños *suspiro* será mejor que vacíe la bañera - entró antes de que pudieran verla. Yo seguí huyendo hasta que afortunadamente encontré un lugar donde esconderme.


- Wow, tu hijo es muy rápido – comentó.

- Nunca lo atraparan – sonrió con seguridad.

- Eso crees? – le preguntó – los esperaremos en el auto – la agarró del brazo y se la llevó.

- E-espere! – se quejaba mientras era arrastrada fuera de la casa.


- Donde está? – se cuestionaban mirando para todos lados. Ya no podía aguantar más, se me dificultaba mucho guardar silencio, estaba muy asustado, mis lágrimas no cesaban y mis manos cubrían mi boca para no emitir sonido alguno.

- No puede estar muy lejos – decía otro de ellos. Realmente mi vida se volvió un infierno desde el momento que vi a mi madre en esa situación. No lo quería asumir, solo pensaba que esta era una pesadilla de la que no me podía despertar. Accidentalmente me mordí uno de mis dedos a causa del miedo y solté un leve gemido de dolor. Imperceptible para una persona normal, pero no para ellos, ya que al instante descubrieron mi escondite.

- Con que aquí estabas pequeña rata- dijo con una sonrisa maliciosa.

- P-por f-favor – tartamudeaba. Mis ojos estaban vidriosos – n-no m-me m-maten – rogaba.

- Y quién dijo que te mataríamos? – dijo – según el líder, eres esencial para nuestro plan – me quedé atónito. "De qué habla?" me pregunté y en ese momento me agarró y cargó hasta la salida.

- B-bájenme! D-déjenme! – forcejeaba, pero era inservible. Un niño es muy débil frente a un adulto (N/A: si se es un súper niño, todo es posible, jejej…. Bueno mejor me callo porque este no es el momento para hacer bromas -.-)


"Ojala no lo hayan encontrado" pensaba Rachel preocupada mirando el piso del vehículo.

- Ah! mira, ahí vienen – dijo – y con tu hijo

- Q-qué? – miró rápidamente por la ventana para corroborar sus palabras y terminó siendo cierto. Ciel era llevado hasta el auto donde ella se encontraba.

- Jefe aquí está el niño – dijo y soltó al pequeño dentro del auto.

- Ciel! – gritó preocupada.

- OKA-SAN! - La abracé muy fuerte – tengo miedo – comencé a llorar.

- No te preocupes todo saldrá bien – acariciaba mi cabello para calmarme.

- Muy bien ya estamos – finalmente habló el líder – vámonos – y el auto comenzó a moverse.


Eran más o menos 10:30 PM cuando el auto se detuvo. Estuvimos durmiendo durante el viaje, así que no me percaté de la hora hasta que uno de los subordinados la dijo. Al abrir mis ojos no veía nada, todo era negro; ahí fue cuando me di cuenta de que los tenía vendado, sin embargo al tratar de quitármela, mis muñecas estaban sujetas con una soga.

- Q-que pasa?

- Despertaste enano – dijo el sujeto

- Donde estamos?

- Eso no deberías saberlo, es por eso que mientras dormían les vendamos los ojos y atamos las muñecas – sonaba como si sonreía – vamos camina – me sacaron del auto por la fuerza. Me hicieron caminar por pasillos, subir escaleras y sin ningún indicio de a dónde nos llevaban. Todo esto me hizo olvidar a mi madre, es por eso que les pregunte al instante.

- Donde esta mi mamá?

- Tu madre te está esperando – me contestó – aquí esta – y de repente me empujo al suelo antes de que yo pudiera dar un paso. Luego de eso me sacaron las vendas. Me costó unos varios minutos acostumbrarme a luz, no obstante pude localizar a mi mamá, recostada en el piso inconsciente.

- OKA-SAN! – corrí sin dudarlo hacia su lado con lágrimas en los ojos – despierta! Por favor, abre los ojos – oculté mi rostro en su cuerpo.

- Hmmm…dolió…. Dónde estoy? – volteó hacia todos lados hasta que se su mirada se cruzó con la mía que expresaba alivio – C-ciel? CIEL! – me abrazó fuertemente – me alegra que estés bien.

- Donde estamos oka-san?

- No lo sé. Solo podemos esperar hasta que tu padre nos rescate.

- Hai – no me despegue de su lado.


- Hmmm, no puedo creer que hayamos tenido que llegar a esto – se lamentaba el líder del grupo mientras miraba a Rachel y a Ciel.

- Bueno, el jefe nos ha asignado esta tarea. Ahora lo que falta es hacer la llamada y luego, - inhala aire – del resto se encargaran "ellos"

- Tienes razón


Mientras tanto en la oficina, Vincent se tomaba un descanso de los deberes, hasta que entró Tanaka con el teléfono en la mano.

- Señor, tiene una llamada

- Gracias – le entregó el aparato – Phantomhive habla

- Hola señor – una voz siniestra salió por el auricular – se acuerda de nosotros? – el hombre puso cara de sorpresa.

- Son ustedes! Déjenme en paz, no sé nada de esa deuda. No existe en los expedientes de la empresa! – les dijo.

- No juegues con nosotros, tenemos en nuestro poder algo muy valioso para ti – rio maliciosamente. Vincent rezaba para que no fueran lo que estaba pensando – Tú ven aquí! –se escuchó a lo lejos - alguien quiere hablar con vos * entrega el teléfono* V-vincent – "R-rachel? No puede ser!" pensó

- Rachel?

- Oh Vincent estoy asustada, no sé qué sucede*llanto* - el pobre hombre no podía creer lo que le estaba pasando. Secuestraron a su esposa! Esto ya era demasiado. Podía soportar amenazas y cosas así, pero no que lastimaran a su familia – papa? Ayúdanos! – Asombro total; "t-también Ciel?" – dame es niño! – le gritó - *empujón* itai…. – se oyó a lo lejos –

- No le hagan daño! – intervino

- Si no quieres que los lastimemos – aguantó la respiración – debes venir a la calle (buscar) y lleva la suma de ¥ 5.000.000

- QUEE? YO NO TENGO TANTO!

- Silencio! Eso es lo que nos debes – lo calló – tráelos si quieres a tu familia de vuelta sana y salva – colgó - *Bip….bip…..bip"

- Y-yo…. No tengo….. tanto….. dinero – murmuraba cabizbajo con el teléfono en la mano – pero por Rachel y Ciel.


12:00 PM. Un Lamborghini negro se estacionó en la entrada de un edificio abandonado. Vincent se quedó confundido al ver que su amada familia se encontraba cautiva allí dentro. De todos modos se armó de valor y se adentró en las tenebrosas tierras de ese lugar… Antes de poder tocar la puerta, un grupo de hombres armados se lo impidió.

- Quién eres? RESPONDÉ! – le apuntaron con una calibre 66.

- "M-mantén la calma" Soy Vincent Phantomhive, traigo el dinero.

- Ahhhhh eres tú, puedes pasar – y los sujetos le cedieron el paso.


Los nervios lo estaban carcomiendo. Recorría esos tenebrosos pasillos con la esperanza de ver a su querida esposa e hijo sin ninguna herida, pero sin suerte lo único que conseguía ver eran habitaciones en mal estado, desordenadas, mohosas, y otros adjetivos desagradables que preferiría no decir. En fin, luego de tanto caminal finalmente llegaron al cuarto que albergaba a sus personas más queridas. Allí estaban sentados en el frío suelo hablando tranquilamente a pesar de la situación. En un momento, su esposa volteó su rostro para mirarlo y de inmediato se levantó con lagrimas de alegría en sus ojos, seguido por el pequeño niño.

- VINCENT!

- RACHEL!

- OTTO-SAN!

- Ciel… me alegra que estén bien

- Nosotros también – sonrieron. Su "acompañante" de la nada lo tiró dentro de la celda en la que estaban encerrados.

- Q-q? – se levantó atónito por tal acción – que sucede? Ya les pagué. Déjennos ir

- Aún no, empresario, todavía existe otro asunto que resolver.

- Ehh?

- Ya te enteraras – y se fue.


Observando como el secuestrador se marchaba de la sala, rápidamente me acerque a mis padres para preguntarles que fue toda esa conversación, sin embargo no me prestaban la más mínima atención. Estaban bastante concentrados, en ese "otro asunto", es por eso que decidí esperarlos en un rincón del cuarto. Me acomodé lo mejor que pude para luego caer en los brazos de Morfeo.


- Qué está ocurriendo? – le preguntó confundida y a la vez preocupada.

- No lo sé….. ya les pagué lo que me dijeron – le contestó – ahora no se qué es lo que quieren – agachaba la cabeza, no obstante notó que algo faltaba - ….. y… Ciel?

- Ciel? Me olvide completamente de nuestro hijo – miraron para todos lados en busca de su pequeño hasta que afortunadamente lo encontraron sentado en una esquina acurrucado. Ellos se le acercaron lentamente al notar que estaba dormido, pero lo que percataron era que temblaba a causa del helado clima que había ahí dentro, así que cuidadosamente Rachel lo levantó y lo acomodó en su regazo, mientras que Vincent le prestaba su saco para calentarlo y después se unió a su mujer.


- VAMOS, ARRIBA FAMILIA! – nos despertó de golpe con un gran alboroto uno de los guardias causando que yo me…. Cayera?

-Itai… - me acaricie la cabeza.

- Estás bien? - me preguntó mi mamá. Al parecer estuve durmiendo en sus piernas.

- H-hai…. – le sonreí y ella me la devolvió.

- Qué quieres? Ya déjanos ir – le dijo mi padre malhumorado.

- Lo siento, pero eso es imposible, el único que puede hacerlo es el jefe – le respondió en tono malvado – aquí está el desayuno – metió tres bandejas de comida.

- No las queremos – las negó.

- Bueh… como quieran

Horas más tarde durante una conversación familiar, otro hombre cayó de la nada.

- Muy bien familia, es hora de la diversión – e hizo una especie de seña haciendo que sus acompañantes agarraran por la fuerza a mi papá sorprendiéndolo.

- Q-? qué hacen? SUELTENME! – forcejeaba.

- Vincent! – mi madre corrió en su ayuda, pero dos hombre se lo impidieron tirándola bruscamente al suelo, no obstante papá ya había desaparecido.


- Tsk… Donde me llevan? – peleaba constantemente para zafarse de las garras de ellos.

- Ya lo verás – sonrisa maliciosa. Después de un rato llegaron a una habitación inundada de oscuridad. Un escalofrío recorrió la espalda de Vincent. Presintió que algo iba a pasar. No sabía de qué magnitud, pero si algo, tanto importante como peligroso. De repente uno de ellos lo hizo arrodillarse haciendo que soltara un leve gemido de dolor a causa del golpe que le provocaron. En un abrir y cerrar de ojos la habitación se iluminó de velas y observó impresionado la siniestra silueta de un hombre sentado es un sillón protegido por cuatro vasallos. Eso ya le dio la idea de que él era el jefe.

- Ha pasado mucho tiempo señor Phantomhive – habló finalmente.

- Q-quién eres? – preguntó.

- No me digas que ya te olvidaste de mí – sarcástico – muchachos, háganle recordar

- Si señor – asintieron y comenzaron a golpearlo brutalmente. El pobre no era capaz de defenderse. Ambos brazos estaban atados y lo único que podía hacer era soportarlos, hasta tal punto que cuando se intensificaron, no aguantaba el daño interno que le producían, así que empezó a escupir sangre.

- Ya basta - dio otra señal y lo sujetos cesaron los golpes. Vincent cayó rendido en el piso respirando agitadamente y manchado de sangre – te refresco la mente?

- Haaa….haaaa – jadeaba.

- Y?

- Haaaa….. si…. Te… te recuerdo – lo miró seriamente con el rostro lastimado – tu eres….. cof cof… Angelo…haaa….. Angelo Mischellous, el capo de los Yakusa… cof cof – escupió.

- Vaya, que bueno, que no me has olvidado, después de tantos años – se levantó de su asiento y se dirigió a Vincent – nunca creí que el gran Phantomhive se vería sometido ante la mafia – rió.

- Yo no estoy sometido, ustedes me secuestraron…. Haaaa… a mí y a mi familia – le escupió en la cara.

- Jajajaja - se limpió la saliva – no me malinterpretes; muchachos - se puso serio de un minuto a otro y sus seguidores volvieron a golpearon nuevamente, pero con más fuerza que antes. Primero en la cara, luego en el estomago y así sucesivamente, y el hombre no pudo evitar soltar un grito.

- AHHHH!

- Alto – alzo su mano – levante su rostro – y lo tiraron del cabello.

- Agh

- El archivo... dime donde está – preguntó con tono amenazador.

- …

- Donde está? – se alteró.

- Haaa….. no se…. No sé de qué me hablas

- En serio? – chasqueó los dedos y uno de los sujetos que tenía a su lado sacó un arma y le apuntó en las sienes – no te hagas el astuto, no sabes con quién te has metido, fue un gran error haber pedido nuestros servicios y luego robarte lo más importante de nuestra organización.

- Les juro que yo no sé de qué me hablas

- Es inútil,,, ya saben que hacer muchachos – regresó a su sillón.

- Si señor – se llevaron a Vincent a la habitación contigua para terminar el violento interrogatorio.

- Qué hará ahora capo? – le preguntó Wilson, su mano derecha.

- *suspiro*… supongo que será mejor tratar con la mujer.


Mamá y yo estábamos realmente preocupados por papá. Ya habían pasado como tres horas desde que se lo llevaron de aquí. Nos comíamos las uñas de tantos nervios, así que me decidí a preguntarle lo más erróneo que pude pensar:

- Nee, oka-san – me miró.

- Qué pasa mi amor?

- Crees que papá se encargue de todo?

- Eso espero, y si no es así yo lo haré

- En serio? Puedo confiar en que ustedes lo arreglaran? – mis ojos reflejaban un brillo esperanzador. Sin embargo mi expresión cambió de repente cuando vimos que traían a mi padre en deplorable estado. Todo lastimado, con cortadas graves y otras no, morotoneado y con sangre recorriéndole el rostro y cuerpo manchándole sus ropas. Mi madre se sorprendió y lo socorrió apenas lo tiraron como si fuera basura.

- VINCENT! – gritó desesperada y yo iba detrás suyo – Vincent! Vincent! Estas bien? – no respondía estaba inconsciente – por favor despierta! – lloraba desconsoladamente.

- Otto-san – lloraba y lloraba. No podía creer que estos sujetos le hicieran eso. Yo me sentía muy inútil, pero qué podía hacer? Tenía tan solo 5 años, sin embargo yo confiaba con todas mis fuerzas en que lo solucionarían. Durante mi llanto uno de los hombres habló.

- Ya basta de melodrama – en tono serio – es tu turno linda – sonrió sádicamente y lo observamos con ojos bien abiertos de sorpresa y temor. A mi madre la agarraron de la misma forma que a mi padre.

- Me lastiman – se quejaba.

- Ya te acostumbraras – rió.

- OKA-SAN! – quise correrla pero mis piernas no me respondían.

- Agh… no te preocupes estaré bien, cuida de tu padre, de acuerdo? – sabía que mentía y hacía su mejor esfuerzo para ocultarlo, sin embargo como era muy pequeño, creí en su palabra.


La tiraron al suelo sin piedad ante Ángelo, la mente maestra de todo.

- Wow.. quién hubiera pensado que ese idiota tendría tan grande belleza como esposa – dijo, pero Rachel solo desviaba la miraba ignorándolo. Esa actitud lo hizo enojar, así que dio la señal de que levantaran su cabeza para que sus ojos se cruzaran, sin embargo no lo hicieron con un poco de delicadeza (N/A: seee delicadeza *sarcasmo puro*XD) por ser mujer, sino que le jalaron el pelo.

- AHHH! – la forzaron.

- Eres realmente hermosa – le toco el rostro.

- No me toques – le dijo agresivamente.

- Eres ruda – sonrió – eso me gusta; sin embargo…. *PAFF* - la abofeteó fuerte – no lo seas conmigo, sino quieres terminar como tu marido – tono amenazante y ella abrió los ojos asustada – bueno ahora…. Ejem…. Dime donde está la lista que Phantomhive se robó

- Qué? Lista? Qué lista?– preguntó confundida.

- Haaaa…. – como odio que las mentiras – comentó resignado – no sabes, COMO LAS ODIO! – le pegó de vuelta con más intensidad tirándola al suelo con la cara roja – entiendes?

- *jadeo*….. lo entiendo, pero les digo la verdad….. no sé nada

- ASHHHH! Háganla entrar en razón! – ordenó.

- SI señor – le dieron violento golpes en todo el cuerpo. A pesar de ser mafiosos; aún tenía norgullo y no serían capaz de herir de gravedad a una dama, así que lo hicieron con delicadeza, una desagradable delicadeza.

Luego de 30 minutos de tortura contundente, finalmente cayó al piso morotoneada.

- Ríndete y dinos donde ocultan el archivo– insistió.

- … - no hubo respuesta.

- Despierta! – la pateó.

- …

- Señor, creó que está inconsciente – comentó Kanuo, su mano derecha.

- Tienes razón….. llévensela – y sus subordinados la regresaron de vuelta a su celda junto con Ciel y su esposo.


- Otto-san, resiste – cuidaba arduamente de mi padre, limpiaba sus heridas con un pañuelo que tenía en el bolsillo y lo mojaba en el agua que nos daban con la comida. Cada tanto soltaba gemidos de dolor a causa del ardor que generaban. Cuando se lo coloque en la frente finalmente abrió sus ojos.

- Q-que paso? – se cuestionó.

- Otto-san! – me alivie al ver que despertó.

- Ciel?

- Sí, soy yo

- Y tu madre? – agache mi cabeza.

- E-ellos – quería retener las lágrimas que ansiaban salir – se la llevaron

- COMO? – se exaltó de golpe.

- No te esfuerces estas herido

- Ugh… - gimió – lo siento pero estoy preocupado – "yo también lo estoy papá" dije en mi mente. Cuando terminó de hablar, vimos que traían a mi mamá en brazos en la mismas condiciones lamentables con las que habían traído a mi padre, solo que esta tenía heridas no tan graves – RACHEL!

- Oka-san! – esto ya era demasiado. No sabía hasta donde mi sufrimiento podía llegar. Primero mi padre y ahora mi madre. Estos han sido los peores días que Dios pudo haber creado. Mi confianza en sus palabras se iba desmoronando, como una avalancha, comenzaba a dudar en cada cosa que me decían. Eso ya me daba la idea de que no podía dejar que ellos resolvieran los problemas para siempre, tanto mías como las suyas.

- Ciel tu madre está despertando – me sacó de mis pensamiento y corrí nervioso.

. Oka-san, estás bien?

- Aii, mi cielo no llores… no dejes que mi apariencia te entristezca

- No es eso, madre – me limpiaba los ojos, mientras que ella abría los ojos – por-por qué me mentiste?

- De qué hablas? – confundida.

- Dijiste que lo arreglarías las cosas, *SNIFF SNIFF*

- …..

- Lamento interrumpir su telenovela – interrumpió el guarda – pero sabes algo enano?

- Qué?

- No puedes dejarte llevar por lo que dice la gente, aún si son seres queridos –Esas palabras abrieron mi mente de 5 años. Ese hombre tenía toda la razón. En esta situación mi esperanza no podía recaer en las palabras de mis progenitores. A pesar de ser pequeño era capaz de asimilar las cosas muy rápida y fácilmente, en todo tipo de momentos y mis padres eran consientes de eso, así que trataron de distraerme.

- Hijo, no los escuches – me dijeron y los mire con cara confundida.

- Rachel tiene razón, debes creernos.

- Digan lo que quieran, es la verdad y si fuera ustedes dormiría, porque mañana será un día bastante agitado.


No sabía cuántos días habían pasado. Parecía pocos, pero para mí fueron como meses de puro sufrimiento. Por qué? Me cuestionaba todo el tiempo ¿Qué hicimos para merecer todo esto dolor? Acaso Dios nos estaba castigando? Esa pregunta era imposible de contestar, encima de que además, mi inocente confianza se desvaneció por completa, cuando supe que era inútil dejar que otros resolvieran mis problemas, me sentía frágil mentalmente.

- Arriba familia! Alguien desea verlos – el guardia nos despertó de golpe. Las heridas de mis padres aún no habían sanado por completo. Ellos estaban acostados boca arriba para que sus lastimaduras no les molestaran – VAMOS DESPIERTEN! – los pateo y yo intervine.

- BASTA! POR FAVOR! –le supliqué, sin embargo no sirvió de nada, él me arrojo a un lado bruscamente – itai

- Q-qué ocurre? – mi padre abrió lentamente los ojos y trató de incorporarse junto con mi madre.

- Vincent – con voz apenas audible.

- Rachel – la ayudó pero yo quise impedírselos para que no se siguieran hiriendo por el esfuerzo.

- Otto-san, oka-san, no se esfuercen, es peligroso – las lagrimas caían, me dolía mucho verlos en ese estado.

- No te preocupes *mueca de dolor* todo saldrá bien, te lo prometo – de nuevo con esas mentiras. Ya era inservible decírmelas, era poco probable que se cumplieran, pero aún así les seguí la corriente.

- Este bien – respondí.

- Muy bien, como les venía diciendo – interrumpieron – alguien quiere verlos – a lo lejos podía oír el sonido de zapatos acercándose. Estaba asustado, no quería saber qué es lo que pasaría. Finalmente una figura entra en la habitación. Vestía un smoking blanco, cabello gris y ojos amatista. Ahora que lo pienso me resulta muy familiar ese aspecto. Pero bueno, volviendo a la historia, ese hombre daba miedo. Desprendía un aura sádica.

- Buenos días familia! – saludo sarcásticamente.

- Rache cuida de Ciel – le dijo a mi madre y ella me abrazó como si fuera la última vez – qué buscas aquí? – preguntó.

- Bien, por dónde empezar – tocaba el anillo de su dedo – ya estoy cansado….. Quiero que me digan de una vez por todas donde ocultan la lista que se robaron

- Ya te he dicho que no sé de qué me hablas – contestaba.

- Lista? Qué lista oka-san? – le pregunté temerosamente a mi madre, sin embargo el jefe o al menos eso era lo que pensé, me escuchó

- Buena pregunta pequeño – me miró y me oculté – tu querido y amado padre pidió prestado nuestros servicios a cambio de dinero, pero que pasa – tomo aire – días después nos enteramos de que la lista con todo los nombres de los miembros de la organización desapareció y la única persona que tuvo contacto con nosotros fue tu padre, así que damos por entendido que él se la robo – finalizó.

- NO! Otto-san no es un ladrón! – le grité.

- Ciel – me observó con cara de alegría al ver como su hijo lo defendía y preocupación por si le hacían daño.

- Wow, tu hijo te quiere demasiado, PERO! … - chasqueó los dedos y todos sus subordinados sacaron sus armas, incluso el mismo – Si no respondes con la verdad, despídete de tu vida – lo amenazó

- Oka-san – abracé con fuerza a mi mamá y ella a mí con la intención de que no viera los sucesos siguientes, pero inconscientemente uno de mis ojos espío por encima de su brazo.

- RESPONDE!, donde está el archivo? – le apuntó en la cabeza.

- Ya te dije que no lo sé – dijo por lo bajo.

- *suspiro* ….. ya me canse de ti – tiro del gatilló. Todo ocurrió en cámara lenta: mi madre gritando desesperadamente, el cuerpo sin vida de mi padre cayendo al piso y mis ojos que derramaban lágrimas.

- VINCENTT!/OTTO-SAN!

- Alto ahí - nos detuvo y nos congelamos del terror – si no quieren terminar como él – amenaza – responda la pregunta.

- Por favor, no nos maten – ella rogaba entre su llanto abrazándome – por favor

- Entonces, responda

- Pero…. *Sniff*… yo no sé nada – BANG! Otro disparo se escuchó. Mi rostro se manchó de sangre y mi madre yacia al suelo. No podía y no quería creer la realidad de que mis padres fueron asesinados frente a mis propios ojos. Estaba aterrado, solo miraba el cuerpo desplomarse y chorrear de sangre. Cuando después de un rato reaccioné, ella aún estaba viva, débil, pero viva.

- OKA-SAN, OKA-SAN! – lloré y tome su mano.

- Ci-ciel – trataba de hablar.

-No hables, te recuperaras – sonreía con esfuerzo para que no viera mi tristeza.

- Ci-ciel – buscaba mi rostro entre la espesa niebla de su visión para tocarme –….. feliz…. Cum…ple…a….ños – lentamente cerró sus ojos y su mano cayó antes de alcanzar mi cara. Mis ojos se abrieron de par en par ante tal horrible escena y mis lagrimas cayeron a montones.

- Oka-san, oka-san *sniff* *sniff* - la mecía para que despertara, pero sin resultado alguno.

- Eso pasa cuando te metes con gente peligrosa – se marchó del lugar dejándome ahí con los cadáveres de mis padres. En ese momento toda mi ira y tristeza salió de golpe.

- AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! – me desahogué a los cuatro vientos y me puse a llorar sobre el pecho de mi madre.


Se acabó. Mi vida de infante se acabó en ese instante. Por primera vez el sentimiento de soledad se apoderaba de mi alma. El odio hacia ellos se incrementaba cada día que pasaba. Quería venganza; hacerlos sufrir como ellos lo hicieron conmigo, pero el trauma que viví era demasiada. Deseaba olvidarlo a toda costa. No quería que ese suceso se repitiera una y otra vez como un disco rayado, así que intente por todos los medios reprimir ese recuerdo hasta que de pronto sentí como un terrible dolor me invadió, haciendo que todo se volviera oscuridad. Una fría y espantosa oscuridad.


- Ya ha pasado una semana y no ha dicho una palabra – comentó el guardia mientras miraba el cuerpo inerte de Ciel, que estaba sentado junto a la pared con la mirada perdida en el suelo. Tenía las ropas desgarradas. El pobre ha estada encerrado por una semana! Además que ha causa de su estado no ingirió alimento y liquido alguno. Debería estar al borde de la muerte, pero ninguno de ellos sabía porque aún resistía.

- Deberíamos deshacernos de él, no crees? – preguntó.

- Sí, creo que tienes razón, el capo está de viaje y no va a regresar hasta dentro de tres días – respondió – además no dijo que pudiéramos hacer lo que quisiéramos con él

- Ahora que lo dices, es verdad – entraron en la celda del niño.

- Oye, qué te pasa enano? – le preguntó pero no hubo respuesta. Ciel seguía perdido en su universo – responde! – lo pateó tirándolo al suelo.

- …

- Es inútil, parece muerto y..

- Espera – lo interrumpió.

- Qué?

- Está reaccionando – dijo y era cierto, los ojos del pequeño adquirían un brillo de vida nuevamente.

- Qu-qué pasó? –con dificultad se levantó y en su intento observó a los hombres sin expresión alguna – quiénes son ustedes?

- Esto es una broma? – dijo – no nos recuerda.

- Qué habrá pasado?

- No lo se

- Quiénes son ustedes? – repreguntó – QUIÉNES SON? - se alteró al no recibir respuesta.

- NO NOS GRITES! – le abofeteó tan fuerte que el impacto que se llevó al caer lo dejó inconsciente – sería mejor que lo eliminemos como a sus padres – le apuntó con su arma.

- No. Tengo una mejor idea – lo detuvo.

- Te escuchó – mientras guardaba su pistola calibre, su compañero le contó su plan. Parecía gustarle, así que lo llevaron a cabo.


En medio de una tormenta ambos sujetos iban en el auto con un inconsciente Ciel en la parte trasera del vehículo, hasta que se detuvieron al lado de un terreno baldío. Ahí lo arrojaron a su suerte y así quedo por varios minutos hasta que reaccionó.


"Dónde estoy? Qué hago aquí?" me cuestioné. No tenía idea de lo que ocurrió. Solo recordaba a los dos hombres desconocidos y que uno de ellos me golpeó muy fuerte. Después de eso no recuerdo nada más. En medio de mi reflexión me doy cuenta de que veía todo a medias.

- Q-qué pasa? – me sobresalté – Porque veo solo la mitad de las cosas? – para corroborar que no estaba loco, me tape con una mano uno de mis ojos. El resultado fue que veía perfecto, pero cuando lo hice con el derecho, todo estaba negro. Ahí me di cuenta – estoy ciego – me deprimí. El fuerte impacto que me llevé cuando caí inconsciente me afecto la visión. Es feo perder la vista a una edad tan temprana –…. será mejor que busque refugio – débilmente me levanto y comienzo a caminar. No sabía a dónde estaba yendo; al parecer mis piernas me llevaban a algún lugar específico y así fue. Finalmente, arribé en una mansión, sin embargo como era de noche y no distinguía nada a causa de mi actual estado, no podía contemplarla del todo. Inconscientemente toqué el timbre y una mujer que se sorprendió al verme, comenzando con un desesperado interrogatorio.

- JOVEN AMO! POR DIOS! ESTA BIEN? Y SUS PADRES? DONDE ESTAN? – me bombardeó de preguntas.

- Ellos…. – mi vista se nublaba - ….ellos… se…. fueron. La chica se exaltó de sobremanera y lagrimas caían de su rostro. Y en ese instante sentí que las fuerzas me abandonaron. Todo sonido cercano se volvía lejano: la lluvia, los rayos, los truenos, la voz de esa mujer, todo! se alejaba hasta que se tornó oscuro.

"Los pies no avanzan, los ojos han muerto, el corazón se ha podrido, la mente está cansada, la esperanza, jamás existió en el ser que ahora vaga por la oscuridad de su propia desdicha, el recuerdo de un pasado oscuro, convierte su presente en oscuridad, y eso le hace más fuerte"

Continuará...


el pasado de Ciel ha finalizado, que hará Sebastian? esperen al proximo capitulo!

PLEASE REVIEWS!