Disfruten!


Cap. 8: "Compasión"

- Eso es todo lo que pasó – dijo Ciel mientras miraba por la ventana – desde ese momento juré por mi vida que me vengaría de ese hombre por el sufrimiento que me causó - apretó los puños. Sus ojos expresaban rabia y tristeza a la vez. Esperaba no tener que recordar ese suceso, pero por la culpa de su curioso sensei tuvo que contarle palabra por palabra cada hecho ocurrido. Al parecer, "sensibilidad" no existía en el diccionario de Sebastian ya que él actuaba normalmente aún después de escuchar a su estudiante. Era perturbador para el chico, así que decidió regresar su vista a la ciudad, sin embargo por otro lado, el moreno dejo la taza a un lado y se dirigió cautelosamente hacia Ciel y lo abrazó por la espalda tomándolo por sorpresa.

- Q-qué haces? – se apartó de él y chocó contra el vidrio. Se ruborizó.

- Acaso no es obvio? Trato de consolarte – le dedicó una dulce sonrisa.

- Y tú crees que yo… – Sebastian lo tomó delicadamente del rostro para que lo mirara- ¿!

- Sabes algo? – le susurró y el pequeño se puso nervioso ante su excesiva cercanía - el pasado a veces nos causa dolor, pero en vez de huir podemos aprender de él - al escuchar eso, las lágrimas retenidas por muchos años, finalmente fluyeron desconsoladamente por el rostro de Ciel. El de orbes de escarlata tiernamente se las limpió para luego darle un suave y tierno beso en los labios. Atónito por la acción, el chico de inmediato se separó de él.

- Q-Qué crees que haces? – le preguntó enojado y confundido, pero Sebastian lo único que hizo fue tomarlo otra vez de la cara y decir.

- Te amo Ciel Phantomhive – se declaró finalmente.

- Q-? – lo interrumpió con otro beso, solo que este era más profundo y apasionado. Nuestro protagonista se resistía pero por su fuerza y calidez lentamente fue cediendo y permitió que aquella lengua entrara en su boca y recorriera hasta el más recóndito espacio. Miles de sensaciones que nunca había experimentado comenzaron a pasar por su mente: Confusión, Felicidad, Tristeza, Placer, Miedo, Ansiedad, etc. Una vez separados ambos trataban de normalizar sus respiraciones y en ese instante durante su shock emocional. Sebastian lo cargó estilo princesa hasta la habitación donde lo acomodó en la cama para luego posicionarse encima de él – qu-qué vas a hacer?

- Quiero que seas mío Phantomhive – contestó – solo mío – lo besó con mucha pasión dejándolo vulnerable para así comenzar a desabrocharle lentamente la camiseta del pijama. Una vez terminado el trabajo sus labios prosiguieron con su cuello, ansiaba saborear esa blanca piel que tenía a la vista, así que sin más preámbulos, sus manos se paseaban por todo su pecho hasta llegar a sus pequeños pezones que hacían que gimiera inconscientemente. Las mejillas de Ciel se tiñeron de un rojo intenso y soltaba leves gemidos placenteros al sentir las frías manos de su sensei recorrer su frágil cuerpo. Sin saber la razón lo disfrutaba. Disfrutaba que su profesor le acariciara, sentía que volvía a ser un humano y a causa de eso unas pequeñas gotas cayeron de sus orbes azules y Sebastian se percató de eso.

- Qué sucede? Por qué lloras? Acaso no te gusta lo que hago?

- Ca-cállate! – dijo algo irritado mientras se secaba disimuladamente los ojos y el moreno se rió haciendo que el chico desviara la mirada. Él solo sonrió ante tal simpática acción, no obstante, sin previo aviso regreso a su antigua labor de lamer, morder y succionar uno de los suaves botones de su estudiante para que gimiera ante la delicia sofocante que le producía.

- Haaaaa…. D-detente….a-ahhhh… p-por favor – rogaba entre sollozos.

- De qué hablas? Ya están duros – comentó uno vez que estos llegaron al clímax.

- B-ba…..basta…. ahhhhh – continuaba, sin embargo Sebastian no lo escuchaba, solo seguía rozando su lengua y sus dedos por su pecho - nghhhh… - se mordía el labio inferior para callar sus jadeos y gemidos mientras sus manos tomaban las sabanas. En eso le susurró sensualmente.

- No te reprimas, deja salir tu voz

- J-ja….. jamás….. nghhh - se negó pero el ojos escarlata le mordió el lóbulo de su tierna oreja – AAHHH! – pasaba entre sus dedos esos botones que tanto lo hacían loco para hacerlo volver a la realidad – nghhhh

- Vamos dejas salir tu hermosa voz – aún con ese tono (N/A: XDXDXDXD a sebas no lo puedo hacer más sexy de lo que ya es jaja), no lograba conseguir que el chico dejara de taparse la boca con ambas manos, así que volvió a bajar su rostro para hacerse presa del pezón faltante, que ya estaba bastante duro por la excitación a causa de las acciones anteriores.

- Nghhhhhh… - contenía sus gemidos. Al parecer era inútil persuadirlo de dejarse llevar por las sensaciones que sufría su organismo, así que con una sonrisa maliciosa decidió pasar al plan "B".

Lentamente deslizó su mano hasta meterlo en su pantalón, pero al notar eso. Ciel la tomó bruscamente.

- Que crees que haces? – le gritó totalmente enojado.

- Te hago olvidar tus pesares – respondió seguido de un cálido beso en su cuello y se soltó de su leve agarre hasta alcanzar el casi erecto miembro y masturbarlo.

- Ahhhhh … b-basta… nghhh – se retorcía ante las frías manos del moreno que se movían de arriba abajo. Intentó detenerlo, sin embargo él atento a todas sus intenciones agarró su muñeca y con un poco de ayuda de algunas caricias; ambos cayeron suavemente sobre el colchón y Sebastian continuó masturbándolo mientras que Ciel no paraba de estremecerse ante las oleadas de placer que cruzaban por todo su cuerpo.

- Me encantan tus gestos – comentó pícaramente.

- Ahhhh p-por….. por qué… ahhhh…. haces esto? – gemía.

- Ya te lo dije, para consolarte – lo besó de nuevo.

Todo esto era completamente nuevo para nuestro pequeño. No sabía cómo reaccionar ante la actitud de su maestro, lo único que hacía era cubrir con sus manos esos leves gemidos que lo humillaban frente a esa persona. Era desconcertante. No obstante el de ojos escarlatas no iba a permitir que su lindo estudiante se inhibiera, es por eso que astutamente sacó su mano del pantalón, haciéndole creer que le daría un respiro, pero no era así, sino que intentó sacar su pantalón, pero este movimiento fue frustrado por la agilidad que todavía poseía el niño.

- D-Detente! – luchó para que no le arrebatara la prenda.

- Es inútil, yo sé que te gusta – sonrió.

- N-No! T-te equivocas! – se contradecía aún sabiendo que su cuerpo exigía ser tocado por esas manos. Necesitaba saciar su sed de placer, pero no quería verse vulnerable en especial ante él, ya que perjudicaría completamente su persona

- Ríndete; lo deseas – seguía.

- Ya te dije que no!

- No es lo que tu cuerpo demuestra – se veía que temblaba y se movía en desesperación. Urgentemente necesitaba que lo acariciara, así que lo socorrió besándolo con ternura. Primero los labios para juguetear con su lengua – ríndete – susurró a su oído y al parecer logró convencerlo, ya que poco a poco empezó a relajarse y dejarse llevar por el tacto ajeno. Entonces continuó con su trabajo: Bajó por su cuello, seguido del pecho, hasta quedar cara a cara con su ya erecto miembro (N/A: hice un verso! Jajajaj quien lo diría XDXDXD). Primero lo frotó lentamente.

- Nghhhh… ahhhhh….. n-no …. – contenía sus gemidos provocados por sus masajes.

- Déjame oír tu voz, Ciel

- P-pero… ahhhh…. s-sensei

- No – lo interrumpió – no me llames así dime Sebastian.

- S-sebastian… ahhhhhh – gemía – detente…. Aahhhh….. n-no deberíamos hacer esto – se le acumulaban las lagrima en los ojos.

- Qué quieres decir? – se detuvo.

- So-somos hombres – respondió tapándose la cara – no es natural – intentaba normalizar su respiración. Se encontraba muy acalorado y bañado en sudor frió. NO podía calmarse, no obstante era obvio que no lo iba a lograr, porque la mirada de su maestro, lo ponía más nervioso.

- Nadie prohíbe que los hombres gocen entre sí, o me equivoco? – finalmente introdujo el miembro de Ciel en su boca y comenzó a moverse se arriba abajo saboreando cada centímetro de su piel.

- AHHHHHHHHH! – gritó – n-no hagas eso nghhh – se tensó, sin embargo Sebastian seguía lamiendo, succionando y masajeando con su boca y manos el miembro del niño con mucha dulzura – ahhhhh…. m-me v-vengo….. ahhhhh – el moreno incrementaba la velocidad de sus movimientos haciendo que el joven gimiera fuertemente su nombre – SEBASTIANNN!

Todo el producto se derramó tanto en el rostro del escarlata como dentro de su boca. Sensualmente se limpió los dedos con su lengua.

- Exquisito – sonrió complacido mientras veía como su apreciado Ciel estaba recostado sobre las finas sabanas con sus cabellos pegados a su rostro por la transpiración, respirando costosamente y llorando. A esto Sebastian le secó las lágrimas y le murmuró:

- Qué se siente caer en las garras del placer? – lo miró atónito, pero antes de responder lo beso ferozmente de nuevo. Cuando ya los separaba un hilo de saliva, el moreno le mostro tres de sus dedos – lámelos – le ordenó con tono excitado.

Con su mente perdida en el universo alterno donde lo rodeaba nada más que un aire asfixiante de placer que lo inundaba cada minuto que pasaba, Ciel obedeció e introdujo los dedos en su boca y despacito, paso a paso los bañaba en su saliva – Ahhhh…. siii – gemía hasta que lo detuvo para después lamerlos el mismo – Delicioso, no esperaba menos de ti – soltó una risita burlona mientras le acercó su rostro para ver su cara más de cerca y suavemente comenzó a rozar su pequeña entrada, causando que el niño volviera en sí, confundido.

- Q-qué.. qué haces? Detente! – forcejeo pero Sebastian lo calló con uno de sus cálidos besos haciendo que se pusiera tenso.

- No te preocupes – susurró e introdujo el primer dedo.

- AHHHHH itai – cerró sus ojos para aguantar el dolor.

- Relájate – lo movía en círculos para lubricar el interior de su cuerpo- si no lo haces, dolerá más – luego metió el segundo.

- Ahhhhh….. b-basta – se quejaba, estaba bañado en sudor, jadeaba. El deseo lo carcomía por dentro, por eso intentaba pensar en otra cosa para no ser consumido por el placer – p-por favor…. Nghhh…. Ya no más – humillado, le rogaba, suplicaba que se detuviera, pero él hacía caso omiso de sus palabras y en ese momento introdujo el último que le faltaba – AHHHH! – se retorció del dolor y lagrimas caían a montones de sus ojos llamando de nuevo la atención de Sebastian

- Todo está bien, yo estoy contigo, tu sólo déjame, confía en mí – lo tomó de la mano y le limpió las lagrimas. Adoraba esa expresión de vulnerabilidad en su cara. Lo hacía ver tan lindo. No aguantaba más, tenía que hacerlo suyo; unir su cuerpo con el de él, así que en acto de desesperación, sacó sus dedos y se levantó de la cama. Ciel lo miró pasmado.

- Qué sucede? Ya acabó? - le preguntó.

- Estas decepcionado? – le respondió sarcástico – acaso quieres más?

- E-estás loco! – intentó levantarse, pero estaba demasiado agotado por el éxtasis de excitación que tuvo hace un rato. No podía huir y en ese instante vio que Sebastian se sacaba el pantalón y se ruborizó por completo.

- Te gusta lo que ves? – rió.

- N-NO!

- Mentiroso – habló por lo bajo y se posicionó encima de él otra vez.

- A-aléjate – le pegaba para poder escapar pero el moreno se lo impidió dejándolo en una posición comprometedora.

- A dónde vas? – le preguntó – aún no he terminado de consolarte – lo besó mientras cuidadosamente introducía su miembro en la entrada del niño.

- AHHHH! – gritó de dolor – N-NO! D-DETENTE! - lloraba. Toda esta situación ha sacado su lado sensible y con emociones que el pequeño había encerrado en su subconsciente por muchos años.

- Ughh….. muy estrecho – empezó a moverse a un ritmo lento.

- Ahhhh… Nghh… Sebastian – sujetaba las sabanas con fuerza para aguantar los gemidos indeseados – nghhh….

- Haaaa…. Se siente bien – suavemente aumentaba la velocidad.

- Ahhhh…. ngghhh….. onegai – gemía con más intensidad hasta llegar al punto del colapso y rendirse ante el placer absoluto – ahhh…. onegai… más

- Tus deseos son ordenes – incrementó la velocidad – Ahhhh Ciel

- Ahhhh…. Se-sebastian

- AHHHHH YA NO PUEDO MÁS! – gritaba – to-tócalo – le pidió con sus orbes vidriosos y en eso el moreno masajeo su miembro – nghhh….. - ambos gemían y gemían sin control alguno ante el increíble gozo sexual que los hacías sentir en el cielo hasta que oficialmente llegaron al límite – Ahhhh… me, me vengo!

- Haaaa…. Y-yo también – admitió y los dos gritaron sus nombre.

- CIEL/SEBASTIAN! - los dos cayeron uno encima del otro tratando de recuperar su respiración. Sebastian agarró el rostro del pequeño.

- Te amo Ciel – lo besó apasionadamente y este con mucho gusto lo tomó por el cuello permitiéndole que jugara con su lengua y intercambiaran saliva. Ciel sufría de una sobredosis, estaba completamente sometido ante sus emociones dejándose llevar por los sentimientos de su maestro. Se encontraba exhausto, su vista se nublaba hasta tal punto que cayó en una profunda oscuridad.

Unos orbes azules se abrían lentamente en medio de la noche.

- Q-que pasó? Dónde estoy? – se sentía confundido y a la vez cansado que recostó una vez más la cabeza en la almohada. Inconscientemente volteó la cabeza y visualizó el rostro del escarlata durmiendo plácidamente – s-sensei – en ese instante las cosas que le dijo el moreno pasaron por su mente a un gran velocidad al igual que las imágenes causándole un dolor de cabeza – ughh… Sebastian – se quedó pensando en todo lo sucedido y se dio cuenta de que esa persona era la única que hace que tanto su mente como su cuerpo experimente cosas que siempre intento evitar, además de que hacía que lo más importante de su vida lo dejara a un lado y concentrarse especialmente en aquel hombre que lo hacía sentir….. cómo explicarlo…. feliz. Ese suceso no fue solo sexo y él lo sabía, era otra cosa, una cosa que estaba fuera de su compresión y que sólo Sebastian era capaz de responder, es por eso que buscará una forma de averiguar el por qué de su inestabilidad, pero durante su profunda reflexión un interrogante surgió desde lo más recóndito de su mente, haciendo que entrara en razón – AH! – se tapó ambos ojos con su brazo.

- Qué es lo que he hecho?

Continuará...


el primer lemmon que escribi hace dos años,, les gusta?

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