Disfruten!
Cap. 11: "Acecho"
Desde que terminó el Festival Cultural, todos los días han sido aburridos. Los estudiantes no entendían nada o directamente no se molestaban en escuchar. En cuanto a Ciel; este se perdía tanto en sus pensamientos que ya se quedaba dormido en medio de la lección. Necesitaba algo de acción, y rápido o si no se moriría y hablando de acción se le vino a la mente una de las tantas imágenes de él y Sebastian uniéndose que causaron que se ruborizará y agitó su cabeza para olvidarla.
- Tch, ese idiota – maldijo en voz baja y timbre del almuerzo sonó.
- Bueno chicos, los veo después del almuerzo – salió del salón mientras que el joven agarró su obento y se dirigió a la azotea que era el único lugar donde podía relajarse.
El silencio reinaba a su alrededor, ni un solo sonido se escuchaba. Eso le calmaba un poco los nervios, sin embargo en un momento sintió que alguien lo observaba, así que se levantó e inspeccionó la zona
- Quién está ahí? – gritó, pero no hubo respuesta. Claramente se notaba que el lugar era un desierto – Acaso habrá sido mi imaginación?
- Fiuu; eso estuvo cerca – dijo un hombre extraño oculto en un árbol – que buen sentido de percepción que tiene ese niño, logró sentirme desde tan "lejos" – la verdad estaba a unos 10 metro de la terraza.
Bip Bip. Vibró su celular.
- Hola – contestó.
- Informa – una voz grave.
- Hasta ahora, no ocurre nada fuera de lo común, el chico esta solo almorzando en la azotea.
- Eso es todo? – preguntó.
- Puessss….
- Qué? – se empezó a irritar.
- Al parecer el mocoso pudo sentir que yo lo estaba vigilando
- CÓMO? TE VIÓ?
- Por suerte no
- Haaa… bueno no importa, continúa con tu trabajo.
- De acuerdo jefe – colgó el teléfono - bueno – en tono alegre – a seguir espiando – agarró sus binoculares y continuó fijando su atención en el pequeño que estaba regresando a clases.
DING DONG! Las campanas sonaron dando el fin del día (N/A: recuerden que no sé cuál es la onomatopeya de las campanas -.-U)
- Muy bien, feliz fin de semana y recuerden estudiar para los exámenes - se despidió Sebastian, sin embargo los chicos se preocupaban más por salir de la institución que seguir escuchando a su sexy sensei, así que los únicos que faltaban eran Ciel y el moreno. No obstante, el joven volvió a tener esa sensación, por eso miró confundido por la ventana. Percatado de la situación, el de ojos rubíes le preguntó.
- Ocurre algo?
- … Eh?... ah! nada – recogió su mochila y se dirigió a la puerta – vienes?
- *extrañado* Lo siento, adelántate, tengo que dejar algunas cosas en el salón de profesores – se fue.
- De acuerdo – el pequeño partió.
"Qué extraño" – pensó el muchacho – "nunca me había pasado esto, estaré volviéndome loco?" – caminaba distraído hacia su temporal hogar, que era el apartamento de Sebastian. Ignorando por completo a las personas y su alrededor, accidentalmente cruzó el peatón con las luces en verde. La gente gritaba para advertirle al muchacho pero no había respuesta alguna hasta que un auto frenara de golpe haciendo para evitar golpearlo. Todos enloquecieron mientras que él reaccionó.
- Q-q? – vio el auto cadi pegado a su cuerpo haciendo que se asustara y justo salió el dueño de dicho auto.
- QUE HACES NIÑO? NO VES EL SEMAFORO? – grito furioso el conducto. Los demás auto tocaban bocina por todo el embotellamiento provocado.
- L-lo siento – salió corriendo. Un hombre lo vigilaba desde lejos.
- Wow, casi causa un accidente de tránsito, que imprudencia – se movió de su lugar para continuar con la persecución.
Arrojó su mochila al suelo mientras soltaba un largo suspiro, se encontraba bastante estresado así que se dirigió a la cocina para prepararse algo que lo pudiese calmar, no obstante recordó que no sabe hacer nada gastronómico, por eso se dio media vuelta y se sentó en el sofá para contemplar el atardecer.
- De verdad es una hermosa vista – comentó, pero quedarse observando la ciudad por un buen tiempo hizo que sus ojos lentamente se cerraran y cayera dormido sobre los cojines.
Ya con el sol oculto y la luna alumbrado la ciudad, finalmente Sebastian regresó.
- Perdón por… - se percató que las luces estaban apagadas, así que las encendió – Ciel-kun? – no hubo respuesta "habrá regresado?" – Ciel-kun? Estas aquí? – escuchó un pequeño sonido proveniente del sillón, así que camino silenciosamente para investigar. Cuando miró por encima del mueble, no puedo evitar soltar una sonrisa picarona, ante tal hermosa y tierna imagen. La misma era nada más y nada menos que nuestro pequeño joven de ojos azules durmiendo inocentemente. Su respiración era lenta y acompasada. Sebastian no pudo resistirse ante la provocación que le daba esa escena que gentilmente movió el rostro del niño y beso sus finos y dulces labios rosas. Lástima que a partir de ahí no pudo controlarse más y comenzó a besar su cuello mientras levantaba su camisa para acariciar el pecho del mismo, pero a causa de eso, Ciel inconsciente de la situación, soltó un leve gemido y el moreno de repente se detuvo:
"Qué estoy haciendo?" pensó "debo controlarme"; aspiró una gran cantidad de aire para calmarse y una vez conseguido lo despertó.
- Ciel-kun despierta – lo movió – pescarás un resfriado si duermes aquí – un gruñido salió de la boca del niño mientras abría sus ojos.
- Q-qué pasó? M-me quedé dormido?
- Exacto, cuando llegue te encontré roncado –rió y este se avergonzó.
- D-de qué hablas? Yo no ronco – volteó la mirada cruzándose con la del moreno y a causa de la extremada cercanía se ruborizó – a-aléjate, estás muy cerca – le empujó la cara con la mano.
- Jejeje discúlpame – se levantó para dirigirse a la cocina –quieres comer algo?
- Solo té
- De acuerdo – se fue y a los pocos minutos regresó con una bandeja – aquí tienes – le entregó la taza.
- Gracias.
- Ahora dime –le dijo mientras tomaba asiento y el joven lo miró mientras tomaba un sorbo de su té.
- Hm?
- Sucedió algo? – lo observó con rostro serio.
- D-de que hablas? – dijo consternado.
- No me engañas, has estado actuando muy raro
- Debes estar imaginándolo – intentaba cambiar el tema.
- Negarlo no te va a servir de nada, recuerda que soy tu amante ahora y que ya es inútil ocultarme cosas – el chico se sorprendió por sus palabras.
- Y-yo no soy tu amante! – se quejó rojo como tomate.
- Jajajajaja de acuerdo, de acuerdo como tu digas "aunque es verdad" – le dio la razón – ahora; volviendo al tema…. Que sucedió hoy?
- Pues veras… -mirando la luna – últimamente he sentido que me han estado espiando o siguiendo no sé exactamente
- Espiando? –levanta una ceja.
- Si, al principio pensé que era mi imaginación, sin embargo hoy en el Instituto, esa sensación se ha incrementado y ahora dudo que sea una ilusión – cabizbajo.
- No te preocupes Ciel, te prometo que buscare a esa persona – lo miró decidido.
- Huh? Estás loco? Es mi problema y yo lo resolveré – se fue a su habitación – estoy cansado, me voy a dormir - pero Sebastian enojado por su terquedad le sujetó el brazo.
- Qué haces! Suéltame! – forcejeaba.
- Ciel, por favor escúchame – su miraba carmesí penetraba en lo más profundo de la suya, haciendo que se sintiera incómodo – no creas que por ser una persona importante, puedes hacer lo que quieras, recuerda que aún eres un niño.
- Q-qué? – no podía reaccionar, el rostro del moreno estaba muy cerca.
- Hablo en serio, esas personas podrían secuestrarte o hacer algo mucho peor – continúo.
- P-pero…
- Sin peros, yo te amo y no dejaré que te pase nada – lo implantó un apasionado beso en sus labios. Sus lenguas danzaban armoniosamente hasta que se quedaron sin aire y se separaron – entiendes? - el pequeño se cubrió la boca de sorpresa.
- L-lo sé – desvió la mirada sonrojado.
- Muy bien, tú solo confía en mí – le sonrió mientras que el otro rápidamente se encerró en su habitación. Ya estando solo se sentó en su sofá favorito a reflexionar sobre la situación - quién querría perseguir a un niño de 12 años? – intentaba armar el rompecabezas hasta que de repente se le prendió la lamparita horrorizado.
- N-no… no puede ser…
Continuará...
aca esta el otro capi,, espero que sea de su agrado :3 jajajajjaja
PLEASE REVIEWS!
