Disfruten!
Cap. 13: "Stress"
" Ughh… hace mucho calor….. mi cuerpo me arde… por favor… detenlo. No puedo soportarlo mucho más. B-basta…. Me quema…. P-por favor… BASTA!"
TIIII TIIII TIIII
Se despertó de golpe a causa del despertador. El pequeño Ciel generalmente suelo apagarlo en el momento pero hoy inusualmente, lo dejó sonando, porque este día se sentía un poco más pesado de lo normal, sus parpados parecían tener pegamento y con mucho esfuerzo pudo abrirlos para cerrarlos al instante por la intensa luz. Lentamente se levantó de la cama para desayunar, pero al poner un pie en el piso, vio como la habitación daba vueltas, así que apoyó una de sus manos en su mesita de luz para no caerse y cerró los ojos para se le aliviara.
- Ughhh… me siento horrible – maldijo – lindo día para enfermarme, tengo que estudiar, trabajar, evitar que….. – "tsch esa debe ser la razón, ESTOY ESTRESADO!" – en ese instante Sebastian golpea la puerta.
- Ciel, estas despierto? – preguntó.
- S-si cof cof – contestó con una voz ronca junto con un leve tos que le dejo la garganta adolorida.
- Estas bien? Te oigo raro
- Déjame en paz, yo sé que estoy bien – mintió.
- Se que aún puedes estar enojado – hablaba mientras en niño se vestía – pero no tienes derecho a contestarme así – y tenía razón. Ciel seguía enfadado con él. No podía olvidar ni por un segundo aquella escena que lo había dejado en shock. Lo había traicionado, humillado. Las palabras que más despreciaba lo atacaron al mismo tiempo como dos puñales, por eso no podía perdonarlo – haaa… ahora eso no importa, es desayuno está listo – se fue. Conociendo a ese hombre si llegara a notar con el mínimo detalle que estaba enfermo, no le permitiría trabajar o estudiar y lo mantendría en la cama, así que con los pocos recursos que tenía a mano intentó disimular el leve rubor que empezaba a amenazar en sus mejillas, el dolor de su cuerpo y cabeza. Cuando terminó, salió de su dormitorio. Al encontrarse con Sebastian esto lo miró un poco un confundido. – de seguro estas bien? Te veo un poco pálido – le preguntó.
- Estoy bien, deja de preocuparte – se sentó, pero cuando vio su desayuno, de repente perdió el apetito provocado por un apretón en el estomago - … ya terminé.
- Que pasa? Apenas tocaste tus tostadas.
- Hoy no tengo hambre eso es todo – salió de la cocina – me voy.
- D-de acuerdo – respondió con tono extrañado –que chico más raro
Sabía que no podía llegar tarde o incluso quedarse fuera, ya que al paso que iba tardaría mínimo media hora en llegar al Instituto, sin embargo aún con su cuerpo pesando una tonelada y un cansancio que lo absorbía cada minuto, milagrosamente logró llegar. Cuando entró en el salón, lo único que hizo fue apoyar su cabeza en el frío pupitre que lo sentó muy bien.
" Qué bien se siente, será que mi fiebre está aumentando?" pensó al sentir una pequeña ola de frío chocando contra su mejilla. Más tarde Sebastian apareció.
- Buenos días – saludó.
- Buenos días Sebastian-san – le correspondieron el saludo. Antes de empezar el moreno observó el rostro de Ciel. Notaba el cansancio en sus ojos, se podría decir que sabía que le estaba ocultando un hecho muy obvio, pero prefirió dejarlo pasar ya que sino el joven se enojaría cien veces más por ser insistente y no quería que eso pasara, así que decidió seguir con la clase.
El recreo al fin llegó. El niño ya no podía más. Esos fueron los 80 minutos más largos de su vida. Su cabeza le dolía a montones, era como si estuviera siendo atacada por un martillo eléctrico. Lentamente se levantó de su silla para que no se mareara, y aún así una ola de vértigo lo abatió haciendo que perdiera el equilibrio.
"Ughh… mi cabeza me está matando, capaz deba pedirle un analgésico a ella" pensó, aunque no le agradaba mucho la idea de tener que ir a ese lugar, donde esta esa persona con la que nunca se llevó bien desde que estudia en el Instituto. Con mucho esfuerzo se puso de pie y con ayuda de la pared se encaminó hasta la enfermería. Cuando llegó llamó a la puerta – Hola? – no hubo respuesta, al parecer la enfermera salió. De repente un fuerte dolor de cabeza lo atacó – Ughhh… no esperare hasta que regrese – entró en la oficina y empezó a buscar entre los cajones y las vitrinas alguna pastilla para calmar el dolor.
- Wow, quién hubiera imaginado que Ciel Phantomhive roba? - se dio vuelta de golpe al ver a Ángela.
- No robo, solo estoy buscando algún medicamente cof cof – respondió con voz ronca.
- Puede ser cierto, suenas horrible – rio – pero no podías esperarme?
- No; ahora dame una pastilla
- De acuerdo – la mujer buscó en uno de sus cajones los analgésicos. Ciel estaba en un rincón esperando a que le dieran la medicina. Podía sentir como su vista se nublaba, que hacía mucho calor que rodaban pequeñas gotas de sudor por su frente. Eso era señal de que alcanzó su límite – aguarda aquí, deben de estar atrás – dijo la enfermera antes de ir a la habitación de al lado, no obstante, en ese momento la mente del muchacho comenzaba a oscurecerse hasta que sin darse cuenta le esperaba un encuentro accidental con el suelo.
Sus ojos se abrían, pero debido a que la habitación empezó a girar, los tuvo que cerrar de golpe. Una vez recuperado (si es lo que se puede decir), tomó una posición de sentado, sin embargo no se encontraba en el suelo como suponía que sería, sino en una cama. Seguía en la enfermería? En eso un paño cayó sobre sus piernas. Lo inspeccionó y parecía estar mojado.
- Q-qué pasó? – se preguntó y un fuerte dolor de cabeza apareció y se agarró las sienes – ughhh
- Veo que despertaste – alzó su cabeza para ver la borroso figura de Ángela parada aún lado de la ventana.
- Qué pasó? – repitió débilmente.
- Al parecer te desmayaste. Cuando te encontré tenías problemas para respirar y tenías una fiebre muy alta, así que te recosté e intente tratarte – contestó – por suerte es un simple resfriado
- Cuanto tiempo llevo inconsciente?
- Mmmm, creo que solo te salteaste Ed. Física
- Qué? – se sobresaltó – debo volver
- No te dejare, estás enfermo – lo detuvo mientras intentaba salir de la cama.
- Debes dejarme ir, no puedo perderme el resto de las clases – peleaba. No tenía que dejar que Sebastian vea que falto a sus clases porque de esa forma se enteraría de que estaba mal de salud. Tenía que salir de la enfermería aunque fuera lo último que haga.
- Recuéstate, te traeré la medicina – la mujer se fue y en eso aprovechó la oportunidad para escapar – aquí esta….. – dejó caer la caja – Ciel? – su mirada se dirigió a la puerta, el cuál yacía abierta – que niño problemático – suspiro.
Milagrosamente logró llegar al salón antes de que empezara el siguiente modulo. Su cuerpo estaba muy débil, tenía la urgencia de descansar y ya, no sería capaz de aguantar hasta el fin de día, pero si o si debía hacerlo. No dejaría que ese imbécil se diera cuenta de su actual estado. Cuando se sentó; automáticamente cayó sobre su pupitre y cerró los ojos, pero cuando se despertó la clase había terminado.
- La clase terminó? – alzó la cabeza con un resultado no tan agradable como un fuerte mareo que lo dejó estático en su asiento sin poder moverse. Cada minuto que pasaba era mortal para la salud del niño. Su cabeza estaba siendo martillada, su garganta parecía un desierto, su cuerpo parecía estar dentro de un horno. El dolor era insoportable. Quería regresar para reposar y que todo ese sufrimiento desapareciera. Recogió sus cosas e hizo lo posible para no desmayarse, sin embargo antes de poder salir, Sebastian lo detuvo.
- Espera – le dijo.
- Qué quieres? - preguntó con una voz ronca que raspaba su garganta.
- Me estas ocultando algo
- P-por qué lo preguntas?
- No lo pregunto, lo afirmo – se cruzó de brazos y lo miró serio – estas bien?
- Si
- Seguro?
- Ya te dije que sí! Cof cof cof – tosió tan fuerte que casi se le salían los pulmones.
- Ciel! – quiso socorrerlo pero el muchacho se negó.
- Estoy bien, me iré a casa para estudiar – se dio media vuelta y se marchó. El moreno se quedó perplejo ante la testarudez del muchacho. No sabía qué hacer al respeto, pero ya sabía de su situación. Ese niño era único, no cabía duda que había hecho la elección correcta al elegir a su amante a pesar de esos momento en la que ningún ser humano podría llegar a soportar, por eso los filósofos no mienten al decir que los opuestos se atraen (N/A: *guiño*)
En la calle, la congestión de gente yendo de acá para allá no mejoraba en nada. Se chocaba con casi todos los que se cruzaba que los mismos lo insultaban por su torpeza, aunque era en vano porque Ciel los ignoraba ya que su resfriado afectaba sus sentidos. Necesitaba regresar y rápido para descansar, no obstante, si no fuese porque sus piernas no le respondían, estaría corriendo hacia el departamento. Pasaron 30 minutos de una dolorosa caminata que cuando cerró la puerta principal se tiró en el sofá y no supo cómo se quedó dormido.
Sebatian regresó del trabajo y como siempre se encuentra con las luces del living apagadas.
"No puede ser que ese niño se la pase en su habitación trabajando. Eso no es normal. Los chicos comunes y corrientes suelen sentarse en el living y mirar televisión" Bueno, dejando las quejas del moreno a un lado, se empeño a buscar a su pequeño inquilino. Cuando iba para su dormitorio, se detuvo al escuchar algo. Nuevamente volvió a la sala de estar y observó a Ciel profundamente dormido en el sofá. La imagen era demasiado tierna, que deseaba comérselo como un dulce, sin embargo como Sebastian ya sabía de su estado de salud preferió olvidar sus fantasías por un rato y despertar al niño.
- Ciel – lo movió pero no respondía – Ciel despierta – aún nada. Notó que su rostro estába cubierto de sudor y en eso logró escuchar la dificultosa respiración que tenía que lo obligó a tocar su frente haciendo que la sacara al instante – estas hirviendo!... vamos Ciel despierta! – lo sacudió un poco más violento, no obstante temía lo peor. Estaba inconsciente, por eso cuidadosamente lo levantó y lo llevó a su cuarto. Lo dejó suavemente en la cama y se fue a buscar medicina para el resfriado, un recipiente con agua fría y paños. Al volver agarró la medicina para dársela, pero el joven todavía no abría los ojos, entonces como último recurso se metió la pastilla en la boca, tomó agua y le implanta un suave beso por el cual pasaría el medicamento. Después de eso remojo un paño en el agua y se colocó en la frente – por qué no te quedaste en casa si estabas enfermo? – le preguntó mientras removía algunos cabellos de su rostro – acaso no pensaste que te afectaría aún más?... Haaaaa de verdad eres testarudo, pero de todos modos te amo – le acariciaba su suave cabello azulado.
Alrededor de las 3 de la madrugada, el hombre se accidentalmente despertó. " hmmm, me quedé dormido?" se fregaba los ojos cuando de repente sintió que su lado emitía sonidos desconcertantes.
- Ciel? - lo llamó preocupado. El niño parecía no poder respirar bien, sudaba a montones y se quejaba a cada rato. Sebastian le tocó la frente – tu fiebre ha empeorado – se levantó rápido de la cama y se fue corriendo al baño a llenar la bañera con agua fría. Ya estando a un nivel indicado, agarró a su amante estilo princesa y lo cargó hasta el baño. Primero lo desvistió (no sin antes controlar su necesidad…. Ustedes entienden) y cuidadosamente lo fue metiendo dentro del agua, sin embargo a causa de lo congelada que estaba, el pequeño se despertó de golpe.
- Q-q? – un leve vértigo lo sacudió.
- Shhh cálmate
- Sebatian? P-por qué esta todo borroso? – le preguntó.
- Estas muy enfermo, creo que tu fiebre a alcanzado un punto crítico, así que para controlarla debo meterte en agua fría – respondió.
- O-olvídalo bájame! – ordenó.
- Eso jamás – lo hundió de un saque.
- AHHH! E-e-esta con-congelada – tiritaba.
- Es por un rato aguanta – se quedó a acompañarlo. 10 minutos después Ciel empezó a quejarse del frío.
- Y-y-ya pu-pu-puedo sa-salir? – temblaba.
- Déjame ver…. – tocó la frente y para su alivio su temperatura descendió considerablemente – fiuu, ya estas mejor, ahora te saco – agarró un toalla y lo sacó del agua. Ya vestido depositó al joven en la cama y le tendió una bandeja de comida.
- No crees que es muy temprano para cenar? – frunció el ceño confundido.
- Debes comer algo para así tomar la medicina – sonrió.
- Tsch – tomó el tenedor y comenzó a comer. En un momento sintió como Sebastian lo miraba de manera seria, eso lo ponía muy incomodo - deja de mirarme – finalmente habló.
- Lo siento, pero es que no puedo dejar de pensar porqué no me dijiste que estabas enfermo.
- Porque si te decía – deja el cubierto a un lado – no me dejarías ir a la escuela y te quedarías a cuidarme y de esa forma los demás personas se enterarían que tu y yo tenemos algo – explicó – y por el otro lado, si me dejabas en cama para ir al colegio, habría empeorada de todos modos, o sea que de una forma u otra no habría cambiado en nada.
- Ayyy Ciel, siempre pensado en ti – comentó – hay alrededor de un 30% de que se enteraran, además tranquilamente podría haber ido y decir que tenía un compromiso importante y que necesitaba salir temprano - sonrió burlón y el muchacho hizo una mueca de enojo ante la posible opción que podía haber funcionado provocando que el moreno se riera ante tal tierno puchero, sin embargo la sonrisa desapareció de repente al ver como su más preciado humano tosía de una forma que con cada espasmo su expresión de dolor aumentaba – Ciel, estas bien? – lo socorrió, pero el aún tosía ferozmente. Le tocó la frente y se asustó al notar que su fiebre regresaba – Ciel contrólate – lo sujetaba y para cuando finalmente cedió. EL pobre niño jadeaba de cansancio que estaba a punto de perder el conocimiento, no obstante Sebastian lo agarro a tiempo – Estas bien?
- Haaa…. Haaaa….. s-si – jadeaba. Le dolía. Le dolía su cuerpo entero. Estaba sufriendo como si lo estuvieran torturando sádicamente. Costaba respirar, costaba ver, incluso se le dificultaba estar despierto. Solo quería dormir. Dormir para siempre, pero se le era imposible con una silueta a su lado que lo instigaba a permanecer despierto. Con esfuerzo enfocó su nublosa vista e identificó a su sensei.
- Estas seguro? No quieres que llame un medico? –le preguntó.
- Haaa.. si cof cof – sonrió débilmente y en ese instante sintió como algo andaba mal.
- Ciel? – lo miró preocupado, pero en vez de contestar se tapó la boca y con su ultima reserva de energía salió corriendo hacia el baño par vomitar todo lo que comió o lo poco que ingirió en el retrete. Una mano le masajeaba en círculos la espalda y con la otra le quitaba algunos cabellos de su rostro y ahí se dio cuenta de que era el moreno – Ciel debes ir a un medico – le dijo sin embargo cuando abrió los ojos el niño yacía desmayado en el suelo, así que lo cargó de regreso al dormitorio. Una vez en la cama, llamó a un doctor…
- Y cómo está doctor? – "ughh, quién es? Sebastian?" Pensó cuando semi abrió los ojos.
- Se encuentra bien, solo fue un leve ataque de asma pero logré estabilizarlo – contestó - menos mal que me llamó Sebastian-san, no hubiera sabido que es lo que habría pasado
- Muchísimas gracias, lamento haberlo despertado en plena madrugada – se disculpó.
- No se preocupe fue por un importante causa – rió – además su voz en el teléfono era bastante inquietante
- Jeje, creo que exagere un poco *gotita* - ahí fue cuando el médico desvió la mirada y notó que Ciel estaba despierto.
- Ohh! Ya despertaste – lo saludó – como te sientes?
- Mejor que antes – dijo con voz ronca que raspó su garganta. Intentó levantarse pero fue detenido por un brazo.
- No te esfuerces aún está débil…. Sufriste un leve ataque de asma, pero ya estás bien. Ahora reposa – concluyó.
- Bueno, déjeme acompañarlo hasta la puerta Morrinson-san
- Gracias Sebastian - ambos hombres se dirigieron a la puerta. Minutos más tarde el moreno regresó con una pastilla y un vaso de agua y los aceptó sin chistar.
- Ten. El doctor me dijo que es stress a causa del sobreesfuerzo por el trabajo y el estudio – dijo.
- Tsch – maldijo mientras ingería la medicina.
- Además… - agregó y este lo miró – por qué no me dijiste que sufrías de asma?
- Porque nunca preguntaste
- Imagine que dirías eso – rio y agarró de vuelta el vaso para llevárselo.
- Haaa maldición… no puedo creer que me pase esto – se cubrió la cara con una de sus manos – no había tenido esto desde que era niño… ya había olvidado como era el sufrimiento físico – reflexionaba hasta que Sebastian volvió y recobró su postura seria.
- Volví – sonrió.
- Wow que bueno – sarcastic mode: ON
- Jajajaja …. Deberías descansar – le tocó la frente – aún tienes temperatura, así que no debes preocuparte yo estaré a tu lado – el niño se sonrojo y no fue por la fiebre, sino por la vergüenza que sentía ante el cariño que le brindaba. Era nostálgico. Regresar a aquellos tiempos en los que sus padres lo cuidaban cuando se enfermaba. Esa sensación cálida renacía en Sebastian; la preocupación, el cariño, el amor….. el… amor. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el cansancio, así que prefirió cerrar sus orbes azules, no sin antes sentir las manos del moreno acariciar sus cabellos.
- Sebastian?
- Hm?
- Gracias – susurró antes de cerrar sus ojos y el hombre sonrió.
En medio de la noche el muchacho de cabellos azules se despertó para sentir un extraño peso sobre su regazo. "Tsch, de seguro ese tonto está durmiendo usando mis piernas como almohada" se sentó en la cama para notar un bulto negro. Confundido lo tocó y recibió como respuesta un maullido.
- Neko? – se cuestionó al ver a un gato negro salir corriendo fuera del cuarto pasando por los pies de Sebastian.
- Uy te despertó? Lo siento mucho, él no suele dormir arriba de la cama, sino en el living – se disculpó.
- Por qué nunca me dijiste que tenía una mascota? O peor aún, por qué nunca lo vi? – le preguntó.
- Bueenoo… hay dos posibles opciones de que no te hayas cruzado con tan magnífico animal – le dijo y Ciel lo miró con desprecio por dar tantas vueltas -… ejem, bueno: la primera es que siempre estás en tu habitación cuando él esta paseando por la casa y la segunda es que Bad Luck nunca se aparece ante las personas, excepto las que le agradan y a mí – dijo – y al parecer tu le agradas mucho – sonrió.
- Tsch, no me gustan la animales – (N/A: en realidad no sé si eso verdad :S)
- Hooo, no sabía esa parte de ti – comentó, con una risita burlona que al niño ya le estaba sacando de quicio, por eso en vez de responder de manera agresiva como lo suele hacer, directamente volvió a dormir.
Los pájaros cantaban y lo primero que notó al abrir los ojos fue que su stamina había regresado. Ya no se sentía enfermo, al contrario, rebosaba de energía, literalmente.
- Ya te sientes mejor? – volteó su cabeza y ahí estaba Sebastian recargado sobre el marco de la puerta con su rostro que decía "no sabes la ganas que tengo de XXXXX", y un escalofrío le pasó por la espalda.
- S-si ya estoy mucho mejor – respondió.
- Me alegro – se acercó y le dio un beso en sus labios. Ciel quería zafarse pero era tanto la fuerza y pasión que ejercía que al final se dejó llevar por los movimientos de su sensei permitiéndole que su lengua entrara en su cavidad bucal y jugara con la suya como si estuvieran danzando en armonía.
- Nghhhh ….. –lo liberó – haaa… que haces?
- Jajaja expreso mi alegría de que ya estás bien – sonrió.
- No era necesario que hicieras eso - se sonrojó a pesar de estar enojado; y de repente un mano le giró el rostro plantándole otro apasionado beso que lo tiró sobre la cama – nghh… espera – intentaba detenerlo pero era inútil, el moreno era muy fuerte. En un momento sintió que su pijama estaba siendo desabrochado - ¡! D-detente.. nghh – percibía como los labios bajaban por su cuello hasta su pecho.
- Wow.. ya están duro – acariciaba sus pequeños botones carnosos para luego contornearlos con su lengua.
- Ahhhh l-los….. los dos… no – gemía.
- Shhh déjate llevar – le decía mientras metía una de sus manos en su pantalón para masajear su miembro.
- AHHH! NOO… basta por favor… -rogaba sonrojado hasta más no poder. Quería detenerlo pero su cuerpo aún estaba un poco débil por el refriado del día anterior, así que estaba (según él) sometido ante cualquier acción que su profesor le hacía. De repente sintió como su boca lamia y succionada cada rincón de su miembro – AHHH! Sebastian d-detente… ahhh – gemía descontrolado ante sus movimientos – por qué? – dijo – POR QUÉ ME HACES ESTO SI TIENES A GRELL SUTCLIFF?" – se detuvo.
- Haaa.. aún sigues con eso? – se acomodó de tal manera que sus rostros se enfrentaran a cualquier costo – ya te lo dije – su mirada carmesí penetraba en los del ojiazul asustándolo – tu eres el único al que amo, lo que viste fue un simple malentendido – le acaricio su rostro – y no me importa lo que digas, tu eres mío – desabrochó su cierre dándole a saber lo que pasaría.
- N-no espe… - no terminó porque enseguida fue penetrado – AHHHH! – un fuerte dolor le recorrió su cuerpo sin embargo ese dolor se convirtió en placer, un placer que a cada estocada lo llevaba a un estado de éxtasis absoluto – ahhhh, no más – gemía.
- Relájate que aún no he terminado – le sonríe y Ciel se tapa la cara – déjame verte – agarró su brazo suavemente para moverlo.
- N-no – susurró.
- Por qué?
- P-porque… es vergonzoso – lagrimas caían sobre sus mejillas.
- No te preocupes – finalmente corrió sus pequeños brazos para ver su hermoso rostro ruborizado de vergüenza – solo estamos tu y yo nada más – volvió a moverse penetrando cada vez más profundo.
- Ahhhh…. ahhhh … S-sebastian – pronunciaba su nombre en señal de que ya estaba al límite – m-me vengo!
- Ahhh… yo también –afirmó.
- AHHHH! – ambos gimieron al unísono provocando el lapso final de su acto amoroso, viniéndose tanto dentro como fuera de sus agotados cuerpos.
- Ciel… - lo llamó, pero el muchacho yacía dormido en la cama, así que el moreno aprovecho y le dio un cálido y tierno beso en la frente –te amo – murmuró en su oído segundos antes de acompañarlo en su sueño abrazándolo cariñosamente.
RING RING! Un teléfono sonaba en el centro de una habitación oscura, hasta que una siniestra mano lo atiende.
- Reporta – habló la voz.
- Señor llevo casi cuatro meses espiando a ese niño y no hay nada relacionado con nosotros, yo creo que será mejor buscar en otro lado – contestó el hombre del otro lado
- SILENCIO! – gritó asustándolo – yo se que ese maldito mocoso tiene lo que buscamos desde hace 6 años, así que no te quejes y continua con tu trabajo!
- P-pero señor – balbuceaba hasta que se detuvo de repente - ¡!
- Qué pasa? – irritado golpeando un dedo contra el apoya brazo.
- S-señor veo algo…
- QUÉ? – se desesperó.
- Es… e-es…. Es Sebatian – confirmó.
- Q-qué? Sebastian? Estás seguro de eso?
- S-si no hay duda, es Sebastian – al escuchar eso un sonrisa diabólica se formó en su rostro – Se-señor? – hubo silencio.
- Escucha… -finalmente habló – cambio de planes…. Dile a tu compañero que llevaremos a Phantomhive a dar un paseo.
Continuará...
aca esta el otro capi,, espero que sea de su agrado :3 jajajajjaja
PLEASE REVIEWS!
