com esta es la primera vez que aparece el malo de la pelicula, aproveche y le cambie el nombre XDDD despues lo arreglare en la otra pagina donde lo estoy subiendo ;)

Disfruten!


Cap. 14: "Secuestro"

Otro de los peores días de su vida terminó. Su resfriado ya no existe y al fin podría seguir con su deber, sin embargo a causa de lo que dijo el médico no iba a poder asistir a clases por un par de días para no estresarse de vuelta. No obstante eso no lo detendría para nada. Sencillamente se llevó los papeles al cuarto de Sebastian; ya que el moreno le prohibió entrar en su habitación cerrándola con llave, por eso se dedicó a trabajar sentado en la cama a escondidas de su tutor.

- Estoy en casa – dijo el hombre cuando entró, alertando a Ciel para que escondiera todas las cosas – está todo bien? El stress se está yendo?- preguntó.

- Estoy bien, no es para exagerar – contestó con tono enfadado.

-Jajajaja…. Iré a preparar la cena; qué es lo que quieres?

- Torta de fresa

- He? Es tarde para comer torta y lo sabes – el niño estaba cabizbajo y parecía no escuchar las palabras – haaaa… se nota que estas cansado de no hacer nada – le revolvió el cabello y luego se fue "Oh si realmente supieras lo que hago cuando no estas" pensó con una sonrisa juguetona mientras lo miraba irse (N/A: por qué lo qué escribió tiene doble sentido? Jajajajaj ). Después de eso volvió a su trabajo de leer el papeleo que le seguía llegando de la empresa. Media hora más tarde el moreno entró de nuevo en el dormitorio.

- La cena esta lista – dijo.

- Enseguida voy – salió de la cama para ir a la cocina. Durante la comida ninguno se dirigió la palabra. Mucha tensión recaía en ese momento hasta que finalmente Ciel, por primera vez rompió ese silencio - Cuando podre volver a la escuela? – preguntó ansioso – me canse de estar aquí encerrado.

- En un par de días – contestó – y si tanto odias estar acá dentro, por qué no sales a dar una vuelta? Te vendría bien un poco de aire fresco.

- Y ser contaminado por los autos? Si claro

- Intento ayudarte, sabes?

- Lo sé y no lo hagas – continuó comiendo pero al rato se quedó pensativo "aunque no me guste; él tiene razón, salir a caminar me ayudara un poco". Sebastian confundido por el repentino silencio lo llamó.

- Ciel? – captó su atención – en que piensas?

- Eh? Ah.. estemm.. –balbuceaba – pensaba en que tal vez tengas razón y capaz mañana vaya a caminar un rato – dijo y justó terminó de cenar – gracias por la comida – se levantó de su asiento para irse a dormir


- Salir a caminar, eh? – dijo una persona siniestra al teléfono – muy bien esto es lo que harán - empezó a susurrar un plan para poder encarar al niño por lo que supuestamente hizo, o en esa época sus padres. Sin embargo nunca hubiera imaginado que Sebastian estaría con él. Ese hecho cambian mucho las cosas, dándole a saber la verdadera realidad de la situación.


- Muy bien, yo me voy a trabajar. Tú ya sabes el resto – dijo antes de salir al joven que estaba apoyado en la pared.

- Tsch… si, si, ya lo sé, no tienes que repetírmelo todos los días – refunfuño.

- Jajajaj… lo siento – rió y luego miró su reloj – uy, voy a llegar tarde, adiós

- Si vete – se cerró la puerta frente a él. Ya estando en un ambiente relajante se dirigió a la ventana para contemplar el paisaje matutino que desde hace semanas no veía – realmente había olvidado lo hermoso que era esta imagen – se quedó observando por varios minutos hasta que pensó que será mejor seguir el consejo de Sebastian y salir a tomar aire, así que como no sabía cuánto iba a tardar escribió una pequeña nota y la dejó en la mesa de la cocina.


Mientras tanto en el Instituto, el moreno escribía algunas formulas en el pizarrón, todos estaban atentos, sin embargo para variar Lizzy estaba inquieta, cada tanto volteaba para ver el pupitre de Ciel ya lleva vacío casi 4 días.

- Qué te ocurre? Te veo alterada – preguntó Kumiko.

- Kumiko-chan… estoy preocupada por Ciel; hace días que no asiste al colegio y los exámenes serán la próxima semana – respondió.

- No exageres, de seguro está trabajando pero si aún te preocupa pregúntale a Sebastian-san si sabe algo – le aconsejó.

- Señoritas, si tienen algo que decir por favor compártanlo con el resto – las chicas saltaron del susto al ver que les llamaron la atención – y bien?

- Pues verá Sebastian-san – Lizzy empezó – estoy un poco preocupada por Ciel-kun.

- Así que era eso?... tranquilícese señorita Middelfort, el director me contó que el joven Phantomhive sufrió un grave caso de gripe a causa del acumulamiento de stress y que tiene que tomarse unos días para recuperarse.

- Qué?! En serio? Pobre – se alteró al escuchar eso – iré a visitarlo más tarde.

- Ejem… lamento decirle que también me informaron que a causa de que su tutor tuvo que salir del país se vio obligado a mudarse temporalmente – agregó.

- Ahhhhh… y no sabe dónde está?

- Lo siento pero no lo sé – ocultó una pequeña risita.

- Oh… gracias de todos modos – sonrió.

- Fue un placer, ahora por favor tome asiento – ordenó – y no vuelva a hablar en clase

- Hai – se sentó y Sebastian reanudó la lección.

- No te pongas así, conozco a Ciel y una gripe no lo detendrá – susurró su amiga.

- Tienes razón, no hay motivo para inquietarme – se secó las pequeñas lagrimas que amenazaban con salir y le sonrió a su compañera antes de volver a prestar atención.


Realmente salir a pasear por la zona le hacía bien, aunque los sonidos urbanos contaminaban sus oídos, por lo tanto decidió ir al parque más cercano. Cuando llegó, se sentó a descansar y respirar aire fresco, pero como siempre percibía que alguien lo espiaba, así que miró para todos lados buscando a una persona sospechaba, sin embargo no había nadie! Era el colmo, el joven ya se estaba volviendo loco. Cuatro Meses. CUATRO MESES! Ese es el tiempo que lleva sintiendo dicha presencia que no lo dejaba en paz. Al parecer lo acosaban por una razón que desconocía. Cansado de todo prefirió regresar al departamento para seguir trabajando; que según él ya había tomado suficiente aire. No obstante cuando se levantó, unos fuertes brazos lo agarraron por la espalda.

- Qué demonios? Suéltenme! – peleaba.

- Olvídalo, tenemos ordenes mocoso – lo sujetaban aun más fuerte.

- Ugh… déjenme… AUX.. – no pudo pedir ayuda ya que el hombre le puso un trapo con cloroformo causando que poco a poco perdiera el conocimiento – Se…bas…tian – Uno de los hombres cargó el pequeño cuerpo fuera del parque hasta un auto que estaba estacionado justo en la entrada.

- Dios que niño más problemático – lo situó en el asiento trasero del vehículo.

- Es verdad, pero lo que aún no creo es que conozca a Sebastian-san

- Toda la razón – dijo y comenzaron a conducir lejos del lugar con el pequeño Ciel Phantomhive inconsciente.


Durante el receso el moreno aprovecho para llamar a casa y chequear como andaba todo, sin embargo cuando esperó le salió el contestador.

"Habrá salido?" pensó "capaz siguió mi consejo, lo cual es realmente extraño" se quedó pensativo, pero dejo de estarlo ya que no tenía nada de qué preocuparse. El sabía que Ciel podía cuidarse solo, así que colgó el teléfono y tranquilamente regresó a su salón.


Sus ojos se abrían lentamente. Se encontraba un poco desorientado a causa del somnífero que le administraron, pero aún así tenía que escapar de ellos cueste lo que cueste, no obstante cuando intentó moverse tenía ambas manos atadas en la espalda y no se podían liberar por más que tratara.

-Pero qué? – se preguntó.

- Con qué ya despertaste? Estaba seguro que use un cloroformo muy fuerte – dijo el copiloto.

- De qué demonios hablas? Suéltenme! – exigía enfadado.

- No cuentes con ello, nuestro jefe quiere verte

- Olvídenlo – siguió peleando inútilmente contra las ataduras.

- Jajaja mala suerte, no seguimos ordenes de un mocoso arrogante, así que cállate! – le dijo al niño haciendo que este se quedara callado, aguantando el enojo que tenía hacia ellos.

"Adonde me llevaran?" pensó. En cierto punto del trayecto el vehículo se detuvo alarmado al joven "q-qué.. Ya llegamos?" y en su momento uno de los hombre salió para sacarlo del auto.

- Llegamos mocoso – lo agarró del brazo de tal manera que Ciel soltó un leve gemido de dolor.

- Ugh.. ten cuidado idiota – lo insultó.

- No tienes derecho a llamarme así – lo sujetó más fuerte, le levantar la vista observó la vieja estructura que estaba frente a él. Le resultaba muy familiar ese lugar, sin embargo, no quería recordarlo porque de seguro sería muy doloroso. El edificio se encontraba en muy mal estado, cada vez que se acercaban se podía notar la falta de pintura, que estaba todo mohoso y cayendo a pedazos. Dentro del mismo era igual, aunque más tenebroso, literalmente se podía oler la maldad a kilómetros de distancia. Presentía que algo terrible iba a pasar después de ver al hombre actuar con una actitud peculiar. De repente lo tiran bruscamente en una especie de celda oscura.

- Demonios, qué es lo que pasa? – se cuestionó un poco alterado.

- Aguarda aquí hasta que nuestro jefe llegue – cerró la puerta y se fue, mientras que Ciel se sentó contra la pared queriendo saber qué es lo que le seguirá.

- Sebastian…. – susurró al mismo tiempo que escondía su rostro en sus rodillas.


La luna resplandecía cada rincón de esa silenciosa habitación hasta que el moreno más codiciado ingresó en la misma por la puerta principal.

- Estoy de vuelta – luces apagadas otra vez – haaaa… todas las noches igual, Ciel? – no hubo respuesta – estará dormido? – se dirigió hasta su habitación, pero no había nadie - Qué? Dónde está? No puede ser que está trabajando porque cerré su cuarto con llave… será que habrá salido? – se preguntó yendo para la cocina a tomar algo y ahí fue cuando encontró la pequeña nota que su amado había dejado:

"Salí a dar una vuelta, volveré antes de la cena"

- Volver antes de la cena? – dijo en voz alta con tono preocupado – iré a buscarlo – agarró su camperon y las llave, sin embargo cuando estaba a punto de salir; sonó el teléfono. Dándose vuelta inquieto, lentamente se acercó y lo atendió – hola?

- Hola Sebastian… - el hombre abrió los ojos asustado por la persona detrás del auricular.

- Qué quieres? – recobró la seriedad – ya sabes que ya no pertenezco a ese lugar, así que deja de seguirme – aclaró.

- Qué es esa forma de hablarme? Acaso no tiene respeto por tus superiores?

- Yo ya no soy tu subordinado

- Eso crees? Bueno si tanto quieres olvidarnos, no te importará lo que le suceda a tu lindo inquilino – al pobre se le pusieron los pelos de punta al escuchar eso.

- Así que tu lo secuestraste?

- Yo no diría eso, secuestro es una fea palabra… sería mejor que lo llevé a dar un paseo

- Eso no importa, si le llegas a hacer algo, te mataré – furioso.

- Wow calma – respondió – no tomes conclusiones apresuradas, no obstante quiero hablar contigo – fue al grano.

- Hablar?... de acuerdo - se resigno – donde y cuando?

- Tú ya sabes dónde – sonrió burlón – y en cuanto al cuándo que sea a las 11 PM. Ansío volver a verte Sebastian, ha pasado mucho tiempo – finalizó – adiós

- No espera! – BIP BIP BIP; era tarde el sujeto ya había colgado. El moreno miró el reloj, eran las 9 PM, faltaban 2 horas para esa reunión. Estaba preocupado por lo que ese hombre podría llegar a hacerle a su más preciado ser humano, y aunque realmente no quisiese regresar a ese lugar, no tenía otra opción. Todo lo que fuera con tal de ver a Ciel sano y salvo


11 PM. La hora llegó. El momento de confrontar el pasado finalmente había llegado. Se encontraba parado frente a la vieja estructura, soltó un suspiro y empezó a caminar dentro del edificio, donde lo esperaba un hombre un poco bajo de estatura que el.

- Hola Phillipe – saludó.

- AH! Sebastian-san ha pasado mucho tiempo – hizo un reverencia, al parecer era alguien importante en ese tipo de comunidad – el jefe lo está esperando

- Haaaa… llévame con él

- H-hai! – lo guió por las oscuros pasillos. Los demás miembros observaban anonadados al ser que caminaba por dichos pasillos, murmuraban cosas inentendibles, bueno al menos para el moreno que seguía concentrado en sus pasos hasta que se detuvieron frente a una puerta.

- H-hemos llegado – dijo tímido.

- Gracias Phillipe – sonrió y este le abrió la puerta.

- Jefe, le traje a Sebastian.

- Buen Trabajo – lo elogió – puedes retirarte – se fue dejándolos solos.

- Ya estoy aquí, dime donde esta Ciel – empezó.

- Espera, espera – dio vuelta el sillón – primero deberíamos saludarnos, han pasado 6 años, no crees? – sonrió falsamente.

- No me importa, quiero ver a Ciel – exigió con su tono frio.

- De acuerdo, de acuerdo – se resignó – si te hace feliz, te llevaré con él - se levantó de su asiento y lo guió hasta la habitación contigua. Cuando abrió la puerta, se podía contemplar al pequeño niño sentado en un rincón con el rostro escondido entre sus rodillas.

- Ciel! – lo llamó.

- Se….bastian? – levantó la cabeza para ver a su tutor del otro lado de la reja – Sebastian!

- Déjame entrar

- Ok – puso la llave en la cerradura para que el moreno ingresara

- Me alegra que este bien – lo abrazó cuidadosamente de su amado.

- Estoy bien, ya déjame – lo empujo – lo único que deseo saber es que es lo que está pasando.

- Lo sabremos pronto – de repente la puerta se cerró – qué?!

- Lo siento pero por el momento tendrás que permanecer aquí dentro.

- De qué demonios hablas? – interrogó.

- Pues, tu deberías saberlo Sebastian – el sujeto lo miró sádicamente. El moreno agacho la cabeza.

- Sebastian? – el niño estaba confundido.

- Piénsalo Sebastian, tienes hasta mañana en la tarde para decirme lo que quiero oír, pero por ahora, chao – se fue.

Una vez que se quedaron solos, a Ciel le agarro tanto el ataque de enojo como de preguntas.

- Qué es lo que pasa? Acaso lo conoces – empezó.

- No lo sé – contestó en voz baja dándole la espalda.

- No te oigo Sebastian, que sucede?

- NO LO SÉ! – le gritó haciendo retroceder al niño de la sorpresa – lo siento – volvió a darse la vuelta y camino hasta el rincón opuesto de la habitación. Por el otro lado, el joven aún estaba en estado de shock por el reciente cambio de actitud de su profesor, pero en unos minutos recobró el sentido y dirigió su mirada hacia él. A pesar de que puede ocultarlo muy bien podía notar que se encontraba algo nervioso. Aunque todavía tenía preguntas para hacerle decidió no hacerlo y regresar a donde estaba para dormir porque mañana sería un largo día.

El sol se alzaba a lo alto del cielo… bueno no se porque estoy hablando de esta manera teniendo en cuenta la situación actual de los personajes (N/A: -.- lo siento… empecemos de nuevo ^^)

Su cuerpo era movido por una fuerza ajena, causando que sus orbes se abrieran.

-Buenos días – lo saludó Sebastian con su falsa sonrisa.

- S-sebastian? – parpadeo varias veces para ver con claridad – donde estamos? – preguntó mientras se refregaba los ojos.

- Desafortunadamente aún seguimos encerrados – contestó.

- En serio?

- Si

- Tsch – maldijo al incorporarse siendo ayudados por el moreno – oye, dime algo.

- Qué? – lo miró confundido.

- Qué es lo que le dirás a ese sujeto cuando vuelva? – abrió los ojos.

- Ehhh….hmmm…. no tengo idea – volteó la mirada.

. Qué es lo que me ocultas? – interrogo enojado.

- L-lo siento pero no sé como contestar eso – seguía evitando su rostro.

- Pues si no quieres decírmelo solo dilo, NO ME DES EXCUSAS! – gritó.

- Qué? No es eso, es solo que…

- Basta! – lo calló – déjame solo – le dio la espalda.

- Ciel – intentó tocarle el hombre pero fue alejado por el chico. Resignado, se apartó de él y esperó sentado el momento de enfrentar su destino.

Ya eran las 6 PM, el sol se ocultaba dejando entrar la completa oscuridad en la habitación, aunque esta era iluminada por una simple bombilla que colgaba del techo. EL silencio que había ahí dentro era perturbador, ninguno de los dos se dirigió la palabra desde la mañana. Cada tanto Sebastian observaba de reojo a su pequeño amante que seguía en la misma posición. Estaba muy apenado al no poder satisfacer su necesidad de respuestas, sin embargo era por su bien, no tenía la intención de lastimarlo. De repente sus pensamientos se vieron interrumpidos al ver que el jefe del grupo irrumpió en la habitación, asustándolos a ambos.

- Hola – saludó naturalmente.

- Ya déjanos salir – exigió el moreno parándose.

- Ya te dije que no lo haré hasta que digas lo que quiero

- Sebastian que…

- Ya te dije que yo no sé nada – cortó al pequeño cuando este intentó hablar

- Mientes!

- Claro que no Ash!

"Ash? Lo conoce, pero si me dijo… no….no puede ser. Acaso me ha estado mintiendo?" pensó confundido. Su mente estaba revuelta, no entendía nada. No podía creer que Sebastian le estuviera mintiendo todo este tiempo que llevaban juntos, el no sería capaz de hacerle algo así ¿qué sería tan importante? Tenía derecho a saberlo.

- Vamos ya dinos o te esperan las consecuencias – amenazó.

- Jamás – negaba y negaba los acusaciones. Ciel ya estaba a punto de explotar. No soportaba que le estén escondiendo cosas, así que gritó para detenerlos.

- SILENCIO! – ambos hombres lo miraron sorprendidos.

- Ciel?

- Haaa… haaa – recuperaba el aliento – dime que ocurre ahora, es una orden – con tono serio.

- Queee?! Todavía no le dijiste la verdad Sebastian? – dijo mitad compasivo, mitad sarcástico y el moreno se volteó enojado.

- Verdad? De qué verdad habla? – aún mas confundido.

-…. – cabizbajo.

- Vamos dile

- Sebastian?

- Yo… yo…

Continuará...


aca esta el otro capi perdon por la espera pero estoy muy emocionada porq' ya lo estoy terminando al fic *rueda*

PLEASE REVIEWS!